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Asignatura: Literatura del Barroco: prosa y poesía, Profesor: Gemma Gorga, Carrera: Filologia Hispànica, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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El amor y la metafísica barroca son las dos preocupaciones que sacaron lo mejor de Quevedo en su poesía.
¿Por qué es original en el tratamiento de estos dos temas?
La autenticidad consistió en haber convertido en carne y en sangre el pensamiento estoico. Haber hecho del estoicismo algo suyo con pasión y con angustia.
Lo biográfico condiciona su escritura. Pasó de ser el poeta más querido en la Corte de Felipe IV protegido por el Conde Duque de Olivares (reformista). Las envidias, lo culparon de dejar un poema escrito bajo la servilleta de Felipe IV donde arremetía contra Felipe IV. Al conde Duque no le quedó otra que desterrar a Quevedo. Consistió en un encarcelamiento que duró lustros. El releer críticamente la biblia, leer Séneca le salvó.
A propósito del amor, parte de la tradición del amor cortés (a sabiendas de todo lo que hace el petrarquismo con esa tradición). Coge todos los tópicos amorosos medievales, toda la imaginería del petrarquismo y lo somete a un hondo cuestionamiento. Buscó con todo su afán crear una poesía amorosa que olvidara la abstracción teórica. Llegar a tocar los tejidos más íntimos del lector. llegó a mezclar conceptos vitales con conceptos metafísicos, mezcló elementos contrarios para hacer vivir las paradojas del sentimiento del amor como si nunca antes lo hubiera hecho.
Tuvo el don poético de penetrar en lo individual partiendo de lo general (la tradición). Llegar a la angustia más personal. Una angustia que no quiere esconder, aunque eso le lleve a no guardar el decoro exigido por esa tradición de una poesía amorosa culta.
Por tanto, Quevedo renueva, extraña → hace que se pierda toda familiaridad con los lugares comunes propios de la poesía amorosa desde la Edad Media (por ejemplo). Crea poemas que trasladan a otros contextos y otros campos de experiencia novedosos. Hay que decir que la formulación del amor cortés y todo el petrarquismo fueron las preocupaciones filosóficas de Quevedo. En concreto, el conflicto entre la idealización y la
realidad. El conflicto entre sentimientos, conciencia y experiencia. Por eso es una poesía amorosa tan profunda y emocionante.
Intelectualmente estaba muy preocupado por el ansia de trascendencia que proyectamos cuando amamos. La tradición petrarquista desde Dante proyecta en el amor. El afán de trascendencia cuando se ama. Una intención que se frustra por la dicotomía de cuerpo y alma. Le preocupa que el ser humano esté incapacitado para zanjar el abismo entre la felicidad total que anhela el hombre cuando ama y la incapacidad que tiene para alcanzarla. El abismo insalvable entre lo que anhela y lo que es capaz de hacer.
También le preocupa que solo se puede alcanzar la belleza suprema una vez el alma se ha liberado del cuerpo.
En toda esta complejidad conceptual trabaja Quevedo.
Estaba obsesionado intelectualmente por el ansia de trascendencia + disfrutar del amor físicamente. Esa preocupación en su pensamiento le hace centrarse en ese juego de contrarios entre cuerpo y alma. En su poesía recoge la angustia de cómo el ser humano no puede salvar ese avismo entre el afán de perfeccion espiritual a través del amor y el afán de consumir el placer carnal. A ello se le suma la incomodidad que le produce el dictado de la tradición neoplatónica y petrarquista de que el hombre se tenga que liberar del cuerpo para poder fundirse con la idea suprema de amor y de belleza. Marsillo con su Diálogo de amor instaura el neoplatonismo y la creencia de que el amor es un espíritu que lo invade todo. Por propia voluntad el hombre puede llegar a gozar de todo lo bueno a través del amor. El amor, en su parte más noble es el placer del goce intelectual, de lo bello. Lo bello solo se cumple en la idea de lo bello. Por tanto, a Quevedo le causa malestar, le incomoda → da expresión de porqué la belleza y el amor humano tiene que ser inferior a lo ideal. En toda su poesía amorosa hace un repaso a toda esa escala ascendente de la que habla Platón en su diálogo del banquete. Hace un repaso también al pensamiento de Plotino → circularidad, concatenación de todos los elementos. Es decir, de que se tiene que llegar a Dios a través de la materia, a través del motor que es el amor, a través de el medio que es el hombre. Pero insiste Quevedo en que el hombre solo es un medio. El amor
En el centro de la poesía amorosa de Quevedo está situada la angustia tanto por el amor como por la muerte. (Imposibilidad de la unión con el cuerpo/soledad)Una angustia que reduce al hombre a una radical soledad.
Revisa la retórica del amor cortes y del petrarquismo.
Tuvo la voluntad se perfeccionarse en la imitación tanto de la tradición del amor cortés como del petrarquismo y hacer un estilo ecléctico entre ambas. Canta sola a Lisi → es un cancionero de 70 poemas compuesto por una variedad de metros. Demuestra que conoce la tradición petrarquista en cuanto a la alabanza que le hace a Lisi a través de todos los fenómenos de la naturaleza; metáforas recurrentes; naturaleza paradójica cantada por Petrarca de que el amor es un incendio, un ínfero y al mismo tiempo un zona de frío, importancia que le da a la mirada de la dama; crueldad y el desdén de la dama hacia el amor; uso del apóstrofe a la primavera, cielos, arroyos, tristeza del amor, antología, prodigios naturales; actitudes neoplatónicas propias del petrarquismo en la distinción entre la sensualidad (vista como algo grosero y vulgar) frente a ese objetivo de refinamiento espiritual que tiene que alcanzar el amante; rechazo de esperanza por conseguir algún favor físico por parte de la amada.
Junto a estas características propiamente petrarquistas añade un debate ético entre los derechos y las obligaciones entre el sujeto lírico y la amada.
Del amor cortés (lo toma de la poesía cancioneril; 3r estado de amor cortés en la península) toma también la mezcla de vigor expresivo junto con sencillez; tendencia a la pugna dialéctica; contraponer conceptos → de ahí la tendencia del conceptismo amoroso que tanto gustó a Quevedo; tono grave; heroicidad emocional.
Con ese eclecticismo Quevedo además de mostrarse como heredero de esa tradición, quiere a su vez plantear las fisuras, lo insostenible de esas teorías amorosas y dar voz a un nuevo malestar en cuanto a la teoría del amor. Por eso mismo, se sintió petrarquista guiado por Garcilaso. Esa reivindicación de Garcilaso por parte de Quevedo es muy importante porque escoge como maestro un poeta que aprende a ser poeta con la tradición cancioneril. Al mismo tiempo, porque Garcilaso tuvo que sufrir las contradicciones que la teoría neoplatónica a través del petrarquismo introduce en la teoría del amor, máxime cuando Isabel se le muere a
Garcilaso. Quevedo vio en Garcilaso un poeta que en realidad tuvo que sufrir todas las contradicciones que a él intelectualmente le interesa. Sinceridad en su inquietud. Aunque no consiga una nueva lengua poética asimila el gongorismo.
Las huellas en la imitación de Quevedo, sorprendía a todos porque buscaba siempre las alusiones más originales, las más olvidadas, esos lugares comunes en la imitación de Oracio, Virigilio y Petrarca intenta evitarlo, buscando siempre a través de una voluntad moral, sentenciosa, de un ingenio buscado siempre del epigrama a través de un tipo de paradoja que le gusta mucho en la poesía amorosa: la paradoja dramática por el uso de la interrogación retórica. Busca en lo paradójico siempre lo más dramático. Tiene una expresión muy directa. Busca esas alusiones más olvidadas. La gran diferencia enrtre Quevedo y el resto de poetas sintéticamente podríamos decir que reside en cómo integra en su estilo petrarquismo y tradición cancioneril. Una integración que le hace superar ambas tradiciones. Por la incomodidad que muestra ante ellas en esa integración. Tiene la voluntad de poner de manifiesto (a través del conceptismo) de manera razonada todo. La incongruencia de la tradición cancioneril y petrarquista. El gran ejemplo de esto es el Soneto Amor constante más allá de la muerte. Primer poema
¿Qué hace Quevedo?
Hace jaque mate a la tradición petrarquista. Hay un desprecio por lo que dicta Petrarca en su cancionero. Es la superioridad del espíritu por encima del cuerpo. Petrarquismo: la inmortalidad en el amor se empieza en el amor erótico y se termina con el amor trascendental. Esa superioridad del espíritu convertida en canon por el petrarquismo en este soneto: ¿Qué se nos dice? La eternidad del amor está en el cuerpo, no en el espíritu.
Ceniza y polvo remite a la tierra, al barro de que está hecho Adán.
Cuidado está remitiendo a la parte más digna del ser humano → la dignidad
Invalida en los primeros cuartetos el platonismo, el petrarquismo y la propia tradición cristiana. Si en algo se pervive el amor es en la muerte. Más allá de la muerte qué hay? La ceniza y el polvo del que estamos hechos. Ahí es donde sobrevivirá el amor.
cantarte a ti Lisis? ¿A qué jugamos cuando escribimos poesía amorosa? Bordea unos límites Quevedo de cuestionamiento que nos permite entender el fondo de paladar existencialista. Para qué amar si venimos de unas tradiciones que lo único que hacen es crearnos una psicomaquia. ¿Qué es entonces este amor?
Estilo de la poesía amorosa quevediana
Los mejores poemas de amor de Quevedo están recogidos en un poemario que él tituló Canta sola a Lisi.
Recursos estilíticos:
Iguala el último estadio de la lírica trovadoresca (poesía cancioneril castellana) con el inicio de un nuevo modo de cantar el amor (petrarquismo). Iguala las tradiciones, las incorpora y para cuestionar que ni en el amor de una ni en el de la otra llega al hombre del siglo XVII a lugar alguno. Cuestiona el papel de lo físico en ambas teorías.
El romance era una estrofa popular que Góngora y Lope convierte en una estrofa de poesía culta.
La poesía cancioneril era una estrofa culta antes de que llegara el petrarquismo.
Una vez convertido el canon el petrarquismo, los más jóvenes quieren ir más allá yendo a su propia tradición. La imitación compuesta era el método compositivo.
La poesía cancioneril es muy conceptista. Se basa en el razonamiento. En cuestionarlo todo. Quevedo que pretende hacer eso con las teorías de amor → vuelve a los orígenes poéticos
Poesía cancioneril → es el último exponente donde queda recogida la teoría del amor cortés.
Antítesis → es más propia del petrarquismo Paradoja y oxímoron → tradición cancioneril castellana (sobre todo de su querido Séneca) Antítesis: no implica una contradicción →morir y vivir. Paradoja: es un grado por encima de la antítesis → se entra en contradicción → vivo sin vivir en mí. Muero porque no muero. Oxímoron: es una paradoja con las dos palabras unidas. No hay ningún elemento entre ellas → viva muerte
equívoco en un primer momento, sabiendo que luego el receptor se va a autocorregir. De ahí que el conceptismo recurra con tanta facilidad a lo anecdótico, al detalle, a lo pequeño → para que de ahí a través de la inteligencia, pueda surgir el significado completo. El conceptismo juega con la ambigüedad, pero no para dejar al lector suspendido en esta ambigüedad. Es una ambigüedad aparente → el propio lector salvará esa ambigüedad y acabará entendiendo cabalmente lo que el poeta quiere decir.
Con la poesía moral Quevedo hace del conceptismo su fuerte. Agrupó toda su poesía moral en la musa que tituló Polimnia → la musa de los cantos sagrados. Con su poesía moral lo que hace es una reflexión sobre su propia biografía pero no en términos concretos biográficos, sino en términos existenciales. Pasó de ser el poeta predilecto en la corte, a estar en unas circunstancias que lo despojaron de todo lo que no era su silencio, su amargura y su muerte.
El objetivo de su poesía moral fue volver en una reflexión concreta todo un sistema de pensamiento abstracto. Todo lo que leyó en los lustros que pasó en ese zulo, quiso volcarlo en su poesía moral como en su prosa de ideas. Empezamos a estar en una frontera en la que todo lo que digamos en su poesía moral puede servir para entender la prosa de ideas de Quevedo. Quiso hacer una poesía moral para el hombre. Siguió unas pautas dialécticas muy concretas. Tuvo unos maestros que le dieron unas enseñanzas muy concretas y que pautan la escritura de toda su poesía moral. Por eso es una poesía que sigue siendo tan querida para cualquier lector contemporáneo.
La poesía moral (1630-1645) quiere conscientemente sumarse a esa tradición de literatura española moral de marcado carácter senequista y horaciano. Quevedo llegó a conocer profundamente a todos los maestros clásicos que eran los modelos imitados para la escritura de poesía moral y quiso innovar la tradición de ese tipo de poesía. Quiso acomodar la literatura grecolatina de esos modelos a unos propósitos ideológicos concretos que quiere desarrollar en el plano literario (tanto en la poesía como en la prosa de ideas). En el caso de la poesía va a recurrir a técnicas estilísticas con las que marcar la diferencia con el resto de poetas
coetáneos a él, cultivadores de la poesía moral e imitadores de los mismos que va a seguir. Hay una pretendida originalidad en recursos y técnicas estilísticas en la estricura de su poesía. También quiso crear un variado contenido en la temátmica moral propiamente. Abarcar una pluralidad de preocupaciones, de situaciones muy amplia. Rompiendo los límites propios de lo que venía siendo la poesía moral en España. Quiso, asimismo, trenzar esas preocupaciones la realidad intelectual y política de la España de su momento. Lo que más disfrutó Quevedo para arreciar la crítica a la España contemporánea: quiso convertir en contemporáneos a escritores latinos: era la manera de demostrar que nada había cambiado. La crítica de los antiguos servía para la contemporaneidad. Revitaliza tópicos, amalgana temas de Horacio, Séneca. El gran tema quevediano por excelencia (la brevedad de la vida) experimentó en el tratamiento de este tema hasta llegar a alcanzar expresiones totalmente innovadoras. Con la métrica hizo lo mismo: cogió la silva y la convirtió en una estrofa de carácter moral: algo totalmente innovador. Estilísticamente no quiso escribir con llaneza este tipo de poesía. Llaneza con la que escribían poetas del siglo XVI, se desmarca de la llaneza propia de la poesía moral. Introdujo neologismos latinos. A partir del estilo quiso diferenciar su poesía moral de su poesía amorosa. Estuvo buscando un estilo característico propio y singular para su poesía moral. Rasgos más importantes del estilo de su poesía moral:
todo a adoptar una actitud ante la muerte que es, la gran obsesión de Quevedo → la muerte. Imita aquellos a los que admira. Considera que son homres que consiguieron trinfar a su propia muerte. Hombres que pese a ser latinos, despreciaron y defendieron lo mismo que los evangelistas. Predicaron un espíritu igual que los discípulos de Jesucristo sin la necesidad de tener la figura de Jesús.
La poesía moral es anterior a la escritura de su prosa de ideas. La identificación de Quevedo con la literatura evangélica, la literatura cristiana, fue posterior con la prosa de ideas. Primero se fraguó con sus modelos grecolatinos. Como admira a todos por igual, la imitación compuesta le es obligada en sus poemas morales. Amalgama tendencias de uno y de otro. Hay una vitalidad combinatoria en el estilo de la poesía moral de Quevedo. Crea un discurso preñado de todos sus referentes.
Horacio → es el mayor de los poetas latinos para Quevedo por su literatura satírica. Le gusta la ironía y el relativismo respecto a las cuestiones humanas. El quitarle importancia a las cosas que hacemos los humanos. Toma el tópico del beatus ille “elogio a la vida retirada”. La crítica a la codicia → imagen de la barca que naufraga en el océano de la existencia, movido por el oleaje de su inmensa codicia. La crítica a la gula, al lujo. La serenidad ante la adversidad (viene del relativismo que hay que adoptar ante todo lo que hace el hombre). El tópico de la navegación peligrosa, contrapuesta a una vida apacible que no se entiende por qué el hombre le rehúye.
Persio → poeta satírico que en 6 sátiras criticó los vicios de la Roma de Nerón. No tiene la ironía que tiene Horacio. Es más directo con la crítica. No hay distancia ni relatividad. Hay más vehemencia. Hay una actitud severa, una filosofía estoica muy severa que le hace tener un estilo conciso y muy intenso. Por tanto, muy eficaz a la hora de criticar. Toma la actitud de censurar la vida errónea que generalmente lleva el ser humano. Censura carente de humor y nada benevolente. De las seis sátiras, la que más le interesó a Quevedo fue la segunda → se critica la hipocresía en las plegaria. El hombre cree que rezando, se libra de culpa. Esa una de las grandes preocupaciones de Erasmo de Rotterdam.
Juvenal → satírico. Le gustó la acidez de la crítica. Una acidez despiadada contra la Roma pagana. Toma diferentes aspectos según sea la sátira. De su primera sátira toma la indignación contra la opulencia. Toma, también, la denuncia despiadada contra los delitos económicos cometidos por los políticos. Crítica contra el abuso de poder. Contra el desorden que todo esto genera en el pueblo. De la sátira tercera le interesa la crítica de cómo malgastamos la vida persiguiendo bienes materiales. Cómo tenemos un precio muy bajo, se nos puede comprar fácilmente, con tal de tener poder y dinero. Ve ridículo cómo el hombre puede perder el tiempo siendo existencias tan breves. De la sátira cuarta le interesa la crítica del precio desmesurado que tienen los objetos, la comida, la ropa, todo. Cómo nuestra propia ambición acaba yendo contra nosotros mismos. De la sátira octava le interesa cómo la decadencia política hace que el pueblo viva desprotegido. De la sátira décima toma la debilidad del ejército y cómo la ineficacia del ejército comporta la caída del gobernante. De la sátira trece le interesa la preocupación por la imprudencia que cometemos de no tener miedo al castigo de los dioses. Cómo la soberbia humana cree que por derecho le tiene que caer en suerte el buen destino. No tenerle miedo a la providencia es una insensatez. De la sátira catorce la crítica a la envidia y a la avaricia. De todas sus sátiras en conjunto toma ejemplos de personajes históricos, ficticios. Sobre todo, recrea el ambiente tan latino, que Juvenal recoge en sus sátiras.
Séneca → se convierte en su referencia moral y filosófica. Desasosiego por la brevedad y la fragilidad de la vida. Fragilidad sentenciada desde el momento en que nacemos, porque desde ese momento, el hombre muere cada día, cada hora. Por tanto, la vida del hombre es un lento morir. Toma de Séneca en concreto el tema de la descripción del presente como un instante brevísimo. El presente según séneca es una intersección entre la vida y la muerte. El instante puede ser tan breve, que el hombre puede llegar a dudar de la existencia del presente → Dos sonetos descomunales de Quevedo sobre este tema → Ha de la vida / Fue sueño ayer, mañana será tierra.
La vida entendida como un punto. Seneca divide la existencia en épocas que la compara con círculos concéntricos que se van haciendo más
el tema de vencer las pasciones, vencer con fortaleza toda adversidad, cultivar la fuerza interna del hombre medida por la voluntad, la razón y la libertad. La fuerza externa es la fortuna, lo imprevisible.
Quiere Quevedo hacer de cada poema una unidad independiente y al mismo tiempo, que cada uno de sus poemas permita ofrecer un pensamiento totalmente coherente y representativa de Quevedo. Esa ideología quevediana nace de una onda reflexión sobre el individuo y sobre la interacción del individuo en la sociedad. Nace de una ética individual y política esta reflexión. Recurre a la poesía porque para muchos tratadistas de la época, la poesía es el cauce más idóneo para la poesía. Pero sobre todo, porque en Quevedo está arraigada la convicción de que la buena literatura es enseñanza. En esa reflexión sobre el individuo y de su implicación en la sociedad, parte de que el error humano es consustancial a nuestra naturaleza. Lo primero que hacemos cuando crecemos es equivocarnos, y no dejamos de hacerlo mientras somos adultos. Por tanto, hay que corregir la inteligencia ofuscada haciéndola tener conciencia de sí misma, de sus flaquezas y de sus posibilidades. Según Quevedo, lo primero que tiene que libertarse el hombre, es de las falsas opiniones de la conciencia. En segundo lugar, nos tenemos que deshacer de los falsos afectos. Es decir, de la moral hipócrita condicionada por los dogmas religiosos.
Tanto en cada uno de sus poemas como en su poesía moral ofrece ese eclecticismo de sus pensadores latinos con la intención siempre de conseguir una unidad ideológica. Lo bueno de su poesía moral, recogida tanto en la Polimnia como fuera, es que ofrece las mismas reflexiones que Quevedo expone en sus tratados morales, políticos y, por tanto, en su prosa de ideas. Lo que expone como lírico en su poesía moral lo expresa también en sus tratados morales, políticos y en su prosa de ideas. Quiere ser tanto lírico como pensador y ser reconocido como tal. Por tanto, su poesía moral podríamos definirla como una versificación de todo cuanto expone en su prosa de ideas. Lógicamente sin la riqueza de matices ideológicos que puede desprender en su prosa. Pero es la misma preocupación y la misma ideología pese que en su poesía las autoridades son paganas y en su prosa además de esos pensadores y filósofos, Quevedo se apoya en la patrística (los primeros padres de la Iglesia) y en los evangelios.
Tanto su vida como su propio pensamiento van sufriendo cambios. Encontramos contradicciones en su ideología. No es un pensamiento homogéneo en cuanto a ofrecer soluciones al problema humano. Son contradicciones siempre resueltas al calor de los pensadores que referimos la clase pasada.
Quevedo, antes de caer en desgracia, fue uno de los grandes autores con los que el conde duque de Olivares contó con su política de la Reformación. Por eso, cuando cayó en sospecha, fue tan duramente castigado por el conde duque de Olivares. Era una de las más importantes inteligencias con las que la familia de los Guzmanes querían reformar ya no solo la clase política y aristocrática de España, sino las costumbres de la sociedad española. De ahí esas incongruencias de su pensamiento. Surgen al calor, en primer lugar, de cómo él era aceptado y luego rechazado en la corte. Conforme va contando con el favor y luego el desfavor, así va maniobrando entorno a la decepción y el desengaño de la condición humana.
Principal preocupación de su prosa de ideas → Quevedo cree que la naturaleza humana nace en el error → ignorando. La inteligencia del hombre nace ofuscada. Por tanto, si de nacimiento somos una inteligencia ofuscada, deseamos equivocadamente y nuestras aspiraciones son también erróneas. ¿Por qué? Porque partimos de la ignorancia más grave → no saber quiénes somos → no conocerse el individuo a sí mismo. Por tanto, (es muy estoico) propone la sabiduría del adentro para rechazar los afectos que surgen de esa ignorancia errónea. Rechazar los afectos que salen de esa ignorancia de nosotros mismos. Por tanto, de una aspiración de lo que nos es ajeno. Deseamos lo que está fuera de nosotros. Por tanto, el fracaso está garantizado.
Quevedo considera que de lo primero que tenemos que liberarnos es de las falsas opiniones → creencias heredadas que no son una necesidad individual. Parte de la máxima estoica de que solo existe lo propio, lo que hay dentro de cada uno de nosotros. Por tanto, es lo único que debe preocuparnos, es lo único que debemos indagar, es lo único que debemos aspirar a conocer y, si lo alcanzamos, nada más nos preocupará. Dejaremos de desear o ambicionar todo cuanto ofrece el mundo. Eso le lleva a tocar el
Con su prosa, a excepción de El buscón , como prosista quiere ofrecerse como un explorador agudo, crítico, irónico, filosófico, humorístico. Ofrecer un camino de conocimiento y de ascesis al lector, pero también ofrecer una completa y compleja radiografía de la realidad española del primer tercio del siglo XVII.
Quiso ser uno de los testimonios más lúcidos de la política y de los problemas sociales de su época. Puso todo su ingenio para criticar las costumbres, los vicios que se iban perpetuando según Quevedo a lo largo de la historia de España. Quevedo quiso escribir fantasías morales, a través de las cuales hacer que deambularan los delirios, los vicios, los personajes más nefastos para el devenir → autor comprometido → en sentido erasmista (a través de séneca) y olivarista (creía que la aristocracia española desde el poder que había adquirido desde los reyes católicos, se había convertido en uno de los peores males del cuerpo social y político español → aristocracia que abusaba las arcas del imperio → defendía la reintegración de la España de las tres culturas → moros, judíos y cristianos → para que cada una de las tres culturas aportara lo mejor para la prosperidad del reino)
Pretensiones de modernizar la sociedad española → gran parte de sus escritos en prosa, tienen siempre ese regusto de sátira política → son escritos de marcado carácter moral. El registro irónico, humorístico es el que mayor distancia le permite a Quevedo la gravedad de su propuesta de reforma social y política y la gravedad de su propuesta moral. Este registro le permite despistar a los censores y llegar también a un amplio público.
Obras
La cuna y la sepultura (…)
Desde el título la actitud estoica queda definida. Con este tratado se sube al propósito de difundir el neoestoicismo que fue ganando terreno en la Europa del siglo XVI. Un neoestoicismo con el que Quevedo dice ser un leal heredero. A raíz de esta obra entra en estrecha relación con Justo Elipsio (el jefe del movimiento neoestoico). Defiende la doctrina estoica como la directriz principal de su pensamiento (de Quevedo). Propone el áspero ascetismo estoico como la medicina que necesita especialmente el tejido social de España.
En lo único en lo que se siente alejado del estoicismo (como buen cristiano) es con la apathía estoica → impasibilidad de ánimo. Se siente alejado por cristiano. Para el cristianismo la comunidad es importante. Por tanto, ese extremar la doctrina estoica de que solo lo propio importe, Quevedo considera que conlleva un peligro → puedes perder de visa la comunidad
Política de Dios, gobierno de Cristo (ética política)
Quiso que fuera un tratado político cristiano dirigido tanto a Felipe IV como al papa urbano VIII. Se convirtió en su primer año 1626 en la obra española más reimpresa en su tiempo. Hace una crítica sobre la inutilidad política de Felipe III → crítica feroz a su valido, el duque de Lerma y el estado de pobreza en que dejaron a España.
Aprovecha y hace una defensa de la propuesta de gobierno de Felipe IV y el conde duque de Olivares con esa política de la reformación.
Hace un repaso sobre la razón de estado → insiste Quevedo → no hay que mezclar las cosas del espíritu con las cuestiones políticas → por tanto, el vaticano y la iglesia católica tienen que gobernar las almas, no las armas (lo dice Maquiavelo en El príncipe) → Quevedo añade que para todo buen gobernante, Jesucristo es el rey de los reyes. Argumenta cómo Jesucristo fue el único y verdadero rey. El único rey que ha existido en la historia dedicado en cuerpo y alma al pueblo → libre de las tiranías de las pasiones. Está haciendo lo mismo que Erasmo con el Enquiridion (Jesucristo es la cabeza del cuerpo de una sociedad)
Esta obra está llena de citas bíblicas
Insiste en cómo el rey tiene que hacerse accesible al pueblo
Lo importante para un estado moderno → aunar por igual la preocupación de la prosperidad económica en paralelo a la prosperidad espiritual de una sociedad → si no, se produce un desequilibrio y se cae o en la pobreza de espíritu o en la pobreza social
Los sueños (prosa satírica)
Quiere poner de manifiesto como la tradición literaria española y la tradición de pensamiento española no ha dado utopías como otros países. ¿Por qué? Para poder escribir utopías, es necesaria una libertad amplísima