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Asignatura: Radio Informativa, Profesor: Beatriz Cabornero, Carrera: Periodismo + Humanidades, Universidad: UC3M
Tipo: Apuntes
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¡No te pierdas las partes importantes!




















TEMA 1. El lenguaje radiofónico.
Los elementos del lenguaje radiofónico son la palabra, la música, los efectos y el silencio.
La palabra es el elemento que sirve para trasladar conceptos e ideas pero también para generar imágenes auditivas, describir a la persona que hay en cada una de las voces y comunicar la actitud, el carácter y hasta los rasgos físicos del emisor y su contexto. Sus funciones son:
Las recomendaciones para usar la palabra son:
Se debe construir sobre una estructura lógica y ordenada.
Una frase, una idea.
La sintaxis debe ser clara y sencilla.
Si son necesarios, los incisos, al comienzo o al final, pero no en el medio.
Las metáforas sencillas y plásticas.
Redundante para contrarrestar la fugacidad del mensaje radiofónico.
Debe someterse a las exigencias del lenguaje hablado, no del escrito.
Al leerla, hay que destacar sólo aquellas palabras que realmente sean importantes para transmitir el sentido.
Evitar una alternancia de voces arbitraria y procurar que cada una siga un orden y periodicidad determinados.
La música puede entenderse de dos maneras diferentes. Como contenido programático, donde la música es el contenido básico de un programa, emisora o sección y como elemento del lenguaje de la radio, cuando sirve para ambientar, describir, narrar y expresar sensaciones y emociones que estimulan la imaginación del oyente para que pueda recrear imágenes mentales. Sus funciones son:
o Sintonía: es una secuencia musical que identifica un programa o una sección.
o Ráfaga: es una frase musical que se obtiene a partir de una sintonía, dura aprox. 5 segundos y sirve para separar bloques. Equivale a un punto y aparte. o Golpe: también es una frase musical que se obtiene a partir de una sintonía, dura aprox. 3 segundos y sirve para separar noticias dentro de bloques. Equivale a un punto y seguido. o Careta: equivale a la portada de un programa a base de una secuencia de música y palabra. Suele incluir el nombre del programa y el de su presentador. o Indicativo o mención: son combinaciones de sólo palabra o de música y palabra que recuerdan al oyente el programa o la emisora que está escuchando en ese momento. o Promocional: es una combinación de palabra y música que anuncia una sección, un programa para venderlo (“promos”).
Las principales recomendaciones para usar la música son:
Seleccionar bien las músicas ya que de ellas dependen la idea que se quiera transmitir.
No escoger las músicas que más nos gusten sino las que más contribuyan a la construcción de las imágenes mentales en los oyentes.
Evitar que los diálogos vayan acompañados de fondos musicales.
Procurar que la música esté en el idioma del oyente.
Si la música es la clave que revela el sentido del texto, su inclusión debe ser explícita y clara (“estribillos”).
Además, si va de fondo musical, hay que evitar que tenga una excesiva percusión o instrumentación, que tenga demasiadas tonalidades agudas, que sea muy conocida y que resulte muy tópica.
Los efectos se han definido como el “lenguaje de las cosas” ya que se identifica con el sonido que produce un objeto o un sujeto. Facilitan la descripción tanto de fenómenos físicos como de sentimientos (“lluvia”). Las funciones de los efectos son:
TEMA 2. Los géneros en radio.
Los géneros periodísticos son aquellos modelos de representación de la realidad. Cuentan con los siguientes rasgos:
Las principales funciones de los géneros periodísticos, las podemos dividir según el grupo que se vea afectado:
Así, encontramos diferentes tipos de géneros en la radio:
Todos ellos suelen estar ubicados en los informativos
y hay que procurar que la tensión narrativa no decaiga. Normalmente, ésta es la parte en la que se explica el cómo sucedieron los hechos.
Para redactar noticias para radio, existen unas pautas fundamentales:
a) estilo directo, es decir, incluir en la noticia el testimonio del implicado (lo más deseable).
b) estilo indirecto, “el portavoz advirtió de que tomaría medidas de seguridad para…”.
TEMA 4. La crónica en radio.
“La crónica radiofónica es un modelo de representación de la realidad, basado en el monólogo, en el que un cronista, en calidad de testigo, narra y describe un suceso desde una perspectiva individual y contextualizadora, utilizando para ellos los recursos de producción y realización característicos de la radio”.
Con la noticia: en ambas predomina elemento informativo y en ambas el relato se ciñe a los hechos. Sin embargo, la crónica incluye el punto de vista del cronista y la noticia no.
Con el reportaje: en ambos predomina el elemento informativo y ambos están inspirados en los hechos. Sin embargo, la crónica no intensifica los recursos expresivos y el reportaje sí. Además, la crónica dura mucho menos que el reportaje.
Con el comentario: ambos comparten la misión de ir “más allá” de la noticia. Sin embargo, la crónica sigue guardando una mayor vinculación con los hechos y el comentario no, es más un texto de opinión. Además, la crónica no tiene la periodicidad fija del comentario y no otorga al autor tanto margen, para que se exprese según su propio estilo.
Los tres elementos más importantes para hacer una crónica son que el cronista como testigo de los hechos, tener en cuenta la función informativa de la crónica y la perspectiva individual desde la que el cronista elabora su relato.
Sus principales características son:
de que “ha estado allí”. Si se exige al cronista que esté en el lugar de los hechos es para que aporte información que no se podría obtener de otro modo (el trabajo de los corresponsales de guerra).
Recapitulando las características de la crónica en radio, los tres elementos más importantes son que el cronista sea testigo de los hechos, la función informativa de la crónica y la perspectiva individual desde la que el cronista elabora su relato.
Los tipos de crónica los podemos clasificar según el tipo de autor, el grado de profundidad, el contenido, el tema, la técnica de presentación y la técnica de realización:
Según el tipo de autor: crónica de reportero, crónica de redactor, crónica de enviado especial y crónica de corresponsal.
Según el grado de profundidad: crónica escueta o estricta, crónica con declaraciones y crónica documentada.
Según el contenido: crónica de hechos, crónica de acciones, crónica de declaraciones.
Según el tema: crónica política, crónica de guerra, crónica de sucesos, crónica de tribunales, crónica de sociedad y crónica de deportes.
Según la técnica de presentación: crónica monologada o cerrada y crónica dialogada o abierta.
Según la técnica de realización: crónica en directo y crónica en diferido.
Según el tipo de autor, una crónica puede ser:
Según el grado de profundidad, son:
Según el contenido, se clasifican en:
Según el tema, pueden ser:
Según la técnica de presentación, (crónica monologada o cerrada: su fuerza estriba en su sencillez, el lenguaje es directo y la duración debe ser breve; Crónica dialogada o abierta: más coloquial, para informaciones complejas que contienen diferentes aspectos).
Según la técnica de realización, (crónica en directo: los argumentos a favor del directo son estéticos e informativos; Crónica en diferido: se pierde la emoción y el suspense de saber cuál será el desenlace aunque a cambio la interpretación puede ser más profunda)
La crónica se caracteriza por su libertad estructural: el cronista no tiene que ceñirse forzosamente a una “plantilla” rígida o cerrada sino que cuenta con más libertad que el redactor de noticias para estructurar su texto de la manera que estime más conveniente.
La crónica en radio, suele presentar una estructura mínima divida en 3 partes:
Es tan atractiva para la radio porque tiene un enorme poder de convicción, el entrevistado se manifiesta con naturalidad, es la más expresiva y porque el oyente accede a la fuente primaria de la información sin mediación del periodista (“lo ha dicho el mismo alcalde en la radio”).
Existen diferentes tipos de entrevista:
Entrevista de declaraciones. Es una conversación entre el periodista y una persona relevante por sus conocimientos u opiniones con el fin e interpretar una realidad para el oyente. Lo que interesa sobre todo son los datos u opiniones que ofrece el entrevistado, el contenido de su mensaje y no tanto la forma en que se exprese. Suele utilizarse para ampliar una noticia de actualidad
Entrevista de personalidad. Es una conversación entre el periodista y una persona relevante por su personalidad con el fin e interpretar una realidad para el oyente. Reúne datos relacionados con el carácter y forma de ser del entrevistado, su trayectoria personal y profesional, etc. No es cierto que una entrevista de personalidad sólo tendrá éxito cuando sea a un personaje de extrema relevancia. Hay dos tipos: de retrato (se pinta una imagen del entrevistado a través de sus características) y biográfica (se retrata la vida del personaje a través de los rasgos más esenciales de su vida).
Entrevista conversacional. La idea es huir del esquema de interrogatorio policial (pregunta- respuesta) y reproducir una conversación fluida (parecida a nuestras conversaciones habituales). Para ello, el entrevistador intercala preguntas con comentarios (ni sólo preguntas, ni sólo comentarios). Requiere de unas habilidades especiales por parte del entrevistador para escuchar muy bien las respuestas y tener capacidad de improvisación y buenos reflejos.
Entrevista interrogativa. Mantiene una estructura rígida de pregunta y respuesta, sin conversación. Se trata más bien de un juego que se introduce en un momento de una entrevista conversacional. Hay diferentes fórmulas: test, una palabra y
lo que se le ocurra, elegir entre dos alternativas, etc. Añade dinamismo y, si las respuestas son breves, resultan atractivas. Para que tengan éxito en la radio, es necesario que las respuestas del entrevistado no se alarguen demasiado en el tiempo puesto que la atención se pierde con más probabilidad.
Entrevista en directo. La entrevista se graba, se emite y se recibe al mismo tiempo. No hay posibilidad de montaje. Es más complicada pero más fresca y espontánea. La mayor dificultad suele ser controlar el tiempo. Por el riesgo de que falle el entrevistado, es conveniente tener previsto alguna materia para cubrir este espacio. No se debe fingir que una entrevista es en directo si no lo es.
Entrevista en diferido. La entrevista se graba en un momento pero se emite y se recibe después. Hay posibilidad de montaje. El montaje no es el remedio de todos los problemas porque habrá algunos aspectos que no se podrán modificar. Por eso, cuantos menos errores comentamos, menos tiempo perderemos después en corregirlos y más natural resultará también la entrevista.
In situ (cara a cara). [En el estudio de radio o en el lugar de los hechos]. Se caracteriza por la presencia de entrevistador y entrevistado en un mismo lugar. La entrevista se produce por tanto cara a cara. Admite dos modalidades: en el estudio de radio, mejor para el entrevistador y más calidad pero peor para el entrevistado o en el lugar de los hechos.
A distancia: por teléfono. El entrevistador y el entrevistado no se ven físicamente. La comunicación se produce por vía telefónica. Ventajas: permite salvar distancias y da calma a algunos entrevistados. Inconvenientes: peor calidad de sonido, posibilidad de que se corte la línea, el contacto es más frío y distante.
Para llevar a cabo una entrevista, hemos de pasar una fase de elaboración de la misma, que congrega diferentes etapas:
Las pautas para formular preguntas, son:
No hacer 2 preguntas en un solo turno.
Evitar que las preguntas contengan la respuesta.
Dejar las preguntas cerradas sólo para algunos momentos.
No solicitar opiniones ajenas.
Tratar siempre de preguntar por los porqués.
No opinar.
Preguntar con contenido.
Evitar los esquemas preestablecidos (preguntar siempre por lo mismo).
Combinar las preguntas con los comentarios.
Variar la estructura de las preguntas.
Evitar la expresión “una pregunta”.
Cierta conexión con la actualidad. La actitud informativa del reportero no se corresponde necesariamente con un máximo grado de actualidad en el reportaje. La actualidad, aunque existe, no es tan urgente, inmediata y apremiante como en la noticia o la crónica. A cambio, lo que pierde en actualidad por su inmediatez, lo gana en profundidad y calidad informativas.
Carácter narrativo descriptivo. En cuanto al tipo de discurso, el reportaje es un texto a la vez narrativo y descriptivo. La narración supone la representación lingüística de la alteración de personas, situaciones y circunstancias, en el curso del tiempo. La condición narrativa suele ser asumida por la palabra. Esto ocurre sobre todo en aquellos reportajes de calle que versan sobre hechos “casuales y espontáneos”. Hay otros reportajes “de ambiente”, donde prima la descripción. En este caso se trata de presentar una imagen de la realidad, intentando hacer visibles las cosas materiales mediante la explicación de su aspecto y forma externa. En radio, la descripción es muy importante, ya que se carece de imagen. Esta descripción se suele realizar por medio de la palabra pero también de la música o de los efectos sonoros.
Mayor profundidad. El reportaje no se limita a describir y narrar los elementos más noticiosos de un hecho sino que, una vez conocidos, trata de aportar una mayor profundidad. Esto se consigue gracias a la investigación y es lo que permite interpretar los hechos, contextualizarlos, ofrecer un mayor relieve y situar a la información en una perspectiva mayor. La responsabilidad del reportero es mayor que la del redactor de noticias. El propósito es profundizar más. ¿Cómo? Buscando más documentación, averiguando las causas, interrogando a más fuentes, indagando sobre las consecuencias, preguntando por casos similares, buscando el testimonio de los afectados, procurando las voces de los expertos, conociendo la postura contraria, sabiendo el número de los afectados, analizando posibles soluciones, etc.
Inspiración factual. El reportaje trata típicamente de hechos. Estos hechos se caracterizan por: Ser reales y objetivos, ser distintos de las opiniones. El reportaje puede utilizar técnicas de la ficción literaria pero sus contenidos deben ser reales y no fruto de la imaginación del reportero. El narrador es “esclavo de la realidad”.
Alta versatilidad temática. El reportaje es un género con gran libertad temática y, en pro, podría abordar cualquier tipo de tema: no hay límites. Aun así, existen ciertos temas tipo: las tendencias nuevas, los fenómenos emergentes, los sucesos importantes, los problemas sociales, las situaciones conflictivas y los procedimientos novedosos.
En cuanto a las características a sus recursos estilísticos, los que son relativos a la expresividad y puesta en escena del reportaje (a la “forma”), importan porque en el reportaje se valora la dimensión estética del texto. Son:
Originalidad. Todo reportaje quiere ser original, nuevo, novedoso, distinto, único y diferente. En la práctica, esta originalidad se extiende desde el fondo hasta sobre todo- la forma que adopte el reportaje. En cuanto al fondo, los reportajes pueden ser originales por el tema que abordan, o por su enfoque o punto de vista. En cuanto a la forma, la originalidad vendrá sobre todo por el tipo de narrador que se emplee, el uso del lenguaje radiofónico y por los tratamientos de tiempo y espacio.
Estilo personal. El autor participa en el texto de diversas maneras: escoge el tema, selecciona los géneros que más convengan, elige las diversas fuentes a las que entrevistará, estructura el texto de la manera que estime más conveniente, elige verbos, adverbios, adjetivos, imágenes o metáforas y combina de la mejor manera posible cuantos quiera elementos del lenguaje radiofónico. Aun así, la presencia del autor no es absoluta, sino que tiene siempre tres límites:
Que todo quede condicionado a la función informativa del reportaje, que el autor se mantenga siempre en segundo plano y que el estilo quede subordinado al propósito comunicativo del reportaje.
Gran libertad estructural. Gran parte de la libertad de la que dispone el reportero la utiliza para estructurar su texto, para organizar el material que ha recolectado de la manera más ordenada y coherente posible. Las posibilidades de estructurar un reportaje son prácticamente infinitas. Aun así, todos los reportajes se estructuran según una estructura mínima en tres partes: apertura, desarrollo y cierre. A cada una de estas partes le corresponde siempre una misma función. Una vez establecidas las partes mínimas, los reporteros cuentan con un amplio margen de libertad para redactarlas como prefieran. Esto da lugar a distintos tipos de aperturas, desarrollos y cierres.
Diversidad de recursos expresivos. El reportaje permite una gran variedad e intensificación de los recursos expresivos. Esta variedad tiene muchas facetas. Las más importantes son: Variedad en el uso de fuentes, variedad en el empleo de testimonios, variedad en el uso de géneros, variedad en el uso de los elementos del lenguaje, variedad en el uso de transiciones y variedad en los tratamientos de tiempo y espacio.
Presentación mediante monólogo. El reportaje es un tipo de discurso realizado íntegramente por una persona, sin la participación de interlocutores. Los géneros de monólogo son eficaces pero siempre y cuando sean breves. Por eso, para recuperar la atención del oyente, en ocasiones, se incluye otras voces o fragmentos de diálogo. Aun así, el género sigue siendo de monólogo porque el uso del diálogo es sólo instrumental, funcional, técnico y estético y no tiene mayor valor interactivo.
También encontramos características en cuanto a su producción, es decir, aquellas que se refiere al modo de elaborar el reportaje. Son:
Emisión habitual en diferido. El reportaje se suele emitir en diferido, es decir, se graba poco a poco y luego se emite. Esto permite montaje y reduce riesgos. Otras veces en directo, para los reportajes de calle. Una tercera variante es mixta: emisión principal en directo con piezas grabadas antes.
Extensión variable. La extensión del reportaje es muy variable y está condicionada al tema, enfoque, tipo y destino del texto. Los reportajes elementales: 2 ó 3 minutos. Los reportajes de investigación: hasta 30 minutos. Aun así, no conviene que el reportaje se extienda demasiado.
Emisión habitual desde la emisora. A diferencia de la crónica, el reportaje se emite desde la emisora. Esto permite mayor distancia respecto a los hechos, mayor perspectiva y más acceso a recursos expresivos. Los reportajes de calle sí se emiten desde lugar de los hechos. En estos casos, el reportero se parece más a un testigo, como el cronista. Aun así, lo habitual suele ser lo primero.
Encontramos también características correspondientes a la programación, que se refieren al lugar del género dentro del conjunto de programas que componen la oferta de la emisora