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Restauración de los Borbones, Apuntes de Historia

Restauracioón de los Borbones 2 bachillerato

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 05/12/2020

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LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA
1. Introducción.
La inestabilidad del Sexenio Democrático, motivada por la tercera guerra carlista, la
insurrección cubana y cantonalismo, propició que en diversos sectores sociales y políticos
tomase cuerpo la idea de restablecer la monarquía borbónica. El artífice de ello fue Cánovas
del Castillo, quien articuló un sistema conocido con el nombre de «Restauración», que habría
de durar ininterrumpidamente desde 1875 hasta 1923, cuando se implantó la dictadura del
general Primo de Rivera.
2. Proclamación de Alfonso XII.
El 1 de diciembre de 1874, el príncipe Alfonso, hijo de Isabel II, firmó en la academia militar
donde se estaba formando, el Manifiesto de Sandhurst, en el que proclamó su intención de
convertirse en rey de España. Esta iniciativa solo fue posible por la labor propagandística
efectuada por Cánovas y los alfonsinos, respaldada por la nobleza, amplios sectores del
ejército, la burguesía industrial, los terratenientes y buena parte de las clases medias urbanas.
Sin embargo, la acción militar del general Martínez Campos precipitó los acontecimientos al
proclamar en Sagunto (Valencia), el 29 de diciembre de ese mismo año, al príncipe Alfonso
como rey de España. En enero de 1875 el nuevo rey entraba triunfalmente en Madrid y un
nuevo gobierno presidido por Cánovas, convocó elecciones a Cortes constituyentes mediante
sufragio universal masculino.
3. Principios doctrinales de la Restauración.
El régimen de la Restauración inicialmente se planteó un doble objetivo: articular un nuevo
sistema político estable, basado en el bipartidismo inglés y en una nueva Constitución, y
pacificar el país.
- Para superar la inestabilidad política anterior era necesario realizar una síntesis entre
el legado de la historia, es decir, las tradiciones (la «constitución interna»), y lo nuevo
(los ideales progresistas).
- La «constitución interna» estaba integrada por unos principios políticos esenciales o
«verdades-madre»: la monarquía borbónica, la libertad, la propiedad y el gobierno
conjunto del rey con las Cortes.
- En la política debía prevalecer el sentido realista y pragmático. Según Cánovas, la
política es el «arte de lo posible». Por ello, era necesario buscar acuerdos entre las
fuerzas políticas.
- Se entiende ahora que el poder civil es superior al militar, dado que su legitimidad
descansa en la voluntad nacional, manifestada a través del voto. Por ello, el régimen
de la Restauración alejó de la vida política al estamento militar y dio mayor
protagonismo a las Cortes y a los partidos dinásticos.
4. La Constitución de 1876
Se promulgó el 30 de junio de 1876, siendo la de mayor duración en la historia de España (de
1876 hasta 1931, salvo la suspensión temporal en 1923 por la dictadura de Primo de Rivera).
Sus características principales son:
- Supone un equilibrio entre la Constitución moderada de 1845, con la que guarda
muchas similitudes, y la democrática de 1869, de la que toma algunos principios
progresistas.
- Es una Constitución moderada y flexible, inspirada en el liberalismo doctrinario o
moderado, que se basaba en los valores de monarquía, religión y propiedad.
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LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA

  1. Introducción. La inestabilidad del Sexenio Democrático, motivada por la tercera guerra carlista, la insurrección cubana y cantonalismo, propició que en diversos sectores sociales y políticos tomase cuerpo la idea de restablecer la monarquía borbónica. El artífice de ello fue Cánovas del Castillo, quien articuló un sistema conocido con el nombre de «Restauración», que habría de durar ininterrumpidamente desde 1875 hasta 1923, cuando se implantó la dictadura del general Primo de Rivera.
  2. Proclamación de Alfonso XII. El 1 de diciembre de 1874, el príncipe Alfonso, hijo de Isabel II, firmó en la academia militar donde se estaba formando, el Manifiesto de Sandhurst, en el que proclamó su intención de convertirse en rey de España. Esta iniciativa solo fue posible por la labor propagandística efectuada por Cánovas y los alfonsinos, respaldada por la nobleza, amplios sectores del ejército, la burguesía industrial, los terratenientes y buena parte de las clases medias urbanas. Sin embargo, la acción militar del general Martínez Campos precipitó los acontecimientos al proclamar en Sagunto (Valencia), el 29 de diciembre de ese mismo año, al príncipe Alfonso como rey de España. En enero de 1875 el nuevo rey entraba triunfalmente en Madrid y un nuevo gobierno presidido por Cánovas, convocó elecciones a Cortes constituyentes mediante sufragio universal masculino.
  3. Principios doctrinales de la Restauración. El régimen de la Restauración inicialmente se planteó un doble objetivo: articular un nuevo sistema político estable, basado en el bipartidismo inglés y en una nueva Constitución, y pacificar el país.
    • Para superar la inestabilidad política anterior era necesario realizar una síntesis entre el legado de la historia, es decir, las tradiciones (la «constitución interna»), y lo nuevo (los ideales progresistas).
    • La «constitución interna» estaba integrada por unos principios políticos esenciales o «verdades-madre»: la monarquía borbónica, la libertad, la propiedad y el gobierno conjunto del rey con las Cortes.
    • En la política debía prevalecer el sentido realista y pragmático. Según Cánovas, la política es el «arte de lo posible». Por ello, era necesario buscar acuerdos entre las fuerzas políticas.
    • Se entiende ahora que el poder civil es superior al militar, dado que su legitimidad descansa en la voluntad nacional, manifestada a través del voto. Por ello, el régimen de la Restauración alejó de la vida política al estamento militar y dio mayor protagonismo a las Cortes y a los partidos dinásticos.
  4. La Constitución de 1876 Se promulgó el 30 de junio de 1876, siendo la de mayor duración en la historia de España (de 1876 hasta 1931, salvo la suspensión temporal en 1923 por la dictadura de Primo de Rivera). Sus características principales son:
    • Supone un equilibrio entre la Constitución moderada de 1845, con la que guarda muchas similitudes, y la democrática de 1869, de la que toma algunos principios progresistas.
    • Es una Constitución moderada y flexible, inspirada en el liberalismo doctrinario o moderado, que se basaba en los valores de monarquía, religión y propiedad.
  • Sustituye la monarquía democrática de la Constitución de 1869 por la monarquía constitucional, fundamentada en el principio de soberanía compartida entre el rey y las Cortes, que comparten así la facultad legislativa.
  • La Corona posee un carácter moderador y amplios poderes (derecho de veto, nombramiento del presidente de Gobierno, convocatoria y disolución de las Cortes, etc.), y además se reconoce la figura del rey como sagrada e inviolable.
  • Cortes bicamerales, formadas por el Senado y el Congreso de los Diputados (electivo cada cinco años).
  • No definía el tipo de sufragio, por lo que la posterior Ley Electoral de 1878 estableció el voto censitario. Habrá que esperar a 1890, con Sagasta en el Gobierno, para el restablecimiento del sufragio universal masculino.
  • Confesionalidad católica del Estado, aunque se permitía el culto de otras religiones en el ámbito privado.
  • Declaración de derechos ciudadanos básicos similar a la de 1869 (seguridad personal, inviolabilidad del domicilio, libertad de expresión y reunión, etc.), aunque sujetos a regulación del Gobierno, lo que implicó su limitación.
  1. Funcionamiento del Sistema Canovista. a) Partidos políticos. Cánovas admiraba el sistema parlamentario inglés, basado en el bipartidismo, y concibió el régimen de la Restauración asentado sobre dos partidos que aceptaran la legalidad constitucional y la monarquía: el partido Liberal Conservador liderado por el propio Cánovas, apoyado en las clases acomodadas del país, y el Liberal Fusionista, dirigido por Sagasta, sustentado por la burguesía industrial y las clases medias urbanas. Ambas formaciones fueron partidos de cuadros, es decir, constituidos por un número reducido de miembros pero de gran influencia política y social, y se convirtieron en los partidos dinásticos del régimen. b) La alternancia pacífica. Estas dos formaciones practicaron el bipartidismo, alternándose pacífica y periódicamente en el Gobierno. De esta forma, el poder quedó en manos de las élites políticas, sociales y económicas, imposibilitando la participación en los asuntos públicos del resto de la ciudadanía. Esto fue posible gracias al control de la vida política por los dos partidos dinásticos, y por la debilidad de las fuerzas de la oposición. El sistema de alternancia pacífica se mantuvo ininterrumpidamente hasta 1899. En 1885 falleció inesperadamente Alfonso XII, lo que acentuó aún más el compromiso de liberales y conservadores (Pacto de El Pardo) para mantener el turno de ambos en el Gobierno, y apoyar a la regente María Cristina durante la minoría de edad del futuro Alfonso XIII. c) Oligarquía y caciquismo. Generalmente se entiende por caciquismo la adulteración de la política por los grupos oligárquicos y las personalidades locales en beneficio de intereses partidistas o particulares. La oligarquía, constituida por dirigentes políticos de los dos partidos dinásticos, en connivencia con la burguesía y los terratenientes, controló así los procesos electorales, provocando un desfase entre la «España oficial» de los partidos y las Cortes y la «España real» de la calle. De este modo, los medios para la alternancia política consistieron, de acuerdo con los gobernadores civiles y caciques locales, en el encasillado (desde la administración central decidían los diputados que serían elegidos en cada circunscripción electoral) e incluso el pucherazo, la alteración del resultado de las votaciones (votaban muertos, varias veces una misma persona…).

posiciones racistas, la supuesta raza vasca. En 1895 fundó el Partido Nacionalista Vasco, que tuvo cierto respaldo en las clases medias.

  • En Galicia, la dispersión rural de la población retrasó el nacimiento del galleguismo cultural, expresado en el Rexurdimento, que tuvo en la literatura (Rosalía de Castro) y la historia (Martínez Murguía) a sus pilares para recuperar la lengua y la cultura gallegas. Inició su orientación política con Alfredo Brañas y Aureliano Pereira a través la Asociación Regionalista Gallega (1891).
  • En Andalucía, las raíces del nacionalismo pueden encontrarse en el movimiento cantonal republicano de 1873. El regionalismo tuvo una formulación política en el proyecto de Constitución Federal para Andalucía (1883), que reclamó su autonomía sentando las bases del andalucismo. No obstante, la estructura socioeconómica dominante, la difusión de ideologías obreras entre las masas jornaleras y la debilidad de la burguesía andaluza, impidieron la formación de un partido político nacionalista. Solo en las primeras décadas del siglo XX adquirirá cierto protagonismo a través Blas Infante.
  • En Valencia tuvo sus orígenes como un movimiento reivindicativo de la lengua y la cultura valencianas. Su transformación en movimiento político se inició a partir de la asociación cultural y política Valencia Nova (1904). iv) El movimiento obrero. Los ideales obreros habían comenzado a penetrar en España bajo el reinado de Isabel II, en torno al socialismo utópico. Durante el Sexenio, el movimiento obrero adquirió mayor fuerza por la difusión de ideologías obreras respaldadas por la Primera Internacional (Asociación Intencional de Trabajadores, AIT), fundada en Londres en 1864. Penetraron así las ideas socialistas y anarquistas difundidas respectivamente por Paul Lafargue y Giuseppe Fanelli.
  • El socialismo marxista arraigó inicialmente en Madrid, Asturias y País Vasco. Dio lugar a la fundación, en 1879, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) constituido en Madrid por Pablo Iglesias, a la aparición del semanario El Socialista (1886) y a la fundación, en 1888 del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT). Tras profundos debates internos, se decidió participar en convocatorias electorales en una alianza con los republicanos, lo que posibilitó que en 1910 Pablo Iglesias lograra un acta de diputado a las Cortes
  • El anarquismo tuvo una expansión relevante, en especial entre el proletariado catalán y el campesinado andaluz. Dio origen en 1881 a la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Defendía la huelga general y posturas radicales para establecer el comunismo libertario y destruir el Estado. La represión por parte de las autoridades, visible en los sucesos de la Mano Negra en Andalucía (1882), llevó a un sector del anarquismo a practicar la violencia, con atentados contra representantes del Estado y de la burguesía. Entre los más sonados se encuentran el asesinato de Cánovas (1897) y el atentado contra el cortejo nupcial de Alfonso XIII (1906). Junto a ello, el anarquismo fomentó también el sindicalismo revolucionario, que se concretó en la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910.
  • El movimiento obrero católico (catolicismo social) surgió a partir de la publicación por el papa León XIII de la encíclica Rerum Novarum («De las cosas nuevas») en 1891. En

ella se reconoce el derecho a un salario justo y al asociacionismo obrero. Su implantación fue modesta, principalmente zonas rurales del interior peninsular.

  1. Conclusión. El sistema de la Restauración trajo aspectos positivos como la estabilidad política, que puso fin al militarismo de años anteriores o la alternancia pacífica en el poder. Estos acompañaron a un crecimiento económico en la industria siderúrgica de Euskadi, textil de Cataluña, etc. o a medidas como el sufragio universal, desde 1890; la Ley de Asociaciones, que permitió a movimientos como el anarquismo constituirse en sindicatos y federaciones o la abolición de la esclavitud en Cuba (1888). No obstante, a su vez trajo aspectos negativos, entre ellos el fraude electoral, el caciquismo, reivindicaciones obreras o no haber tenido la visión política para afrontar el desastre del 98. El sistema de la Restauración entró en su descomposición definitiva con el reinado de Alfonso XIII: asesinatos de presidentes del Gobierno, guerra de Marruecos y crisis económica incipiente en los prolegómenos de la 1ª Guerra Mundial.