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Resumen del bloque 6 de historia, Apuntes de Historia de España

Resumen del bloque 6 de historia de España de 2º Bach

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 19/01/2021

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BLOQUE 6. LA CONFLICTIVA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL
1833-1868
6.1. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868) LA PRIMERA GUERRA CARLISTA.
EVOLUCIÓN POLÍTICA, PARTIDOS Y CONFLICTOS. EL ESTATUTO REAL DE
1834 Y LAS CONSTITUCIONES DE 1837 Y 1845
El reinado de Isabel II (1833-1868) se dividió en dos etapas, primero la
minoría de edad con las regencias de Mar í a Cristina y de Espartero y luego
el reinado efectivo.
Con Isabel II se desarrolla la primera guerra carlista. Provocado por la
cuestión sucesoria, los insurrectos proclamaron rey a Carlos María Isidro,
defensor del absolutismo y de la sociedad tradicional. Se enfrentaron, por lo
tanto, a Isabel II y la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica.
El Carlismo era una ideología tradicionalista y antiliberal con herencia de
movimientos similares anteriores, como los agraviados. En este había
numerosos miembros del clero, una buena parte de la pequeña nobleza
agraria y una amplia base social campesina que cobraron fuerza en las
zonas rurales del País Vasco, Navarro y parte de Cataluña. La Causa
Isabelina conto primero con el apoyo de una parte de la alta nobleza y de
los funcionarios. Para hacer más fuerza, la regente buscó apoyos entre los
liberales burgueses. No tuvo más remedio que poner fin al absolutismo y
Antiguo Régimen.
La primera Guerra Carlista estalló tras el Manifiesto de Abrantes, con el
avance carlista en 1833 a 1835 en Navarra y País Vasco, con el repliegue
carlista, fracasaron las expediciones de Gómez y Real y fueron derrotados
en Luchona (1836). En 1837 Triunfo isabelino, el carlismo se dividió lo que
facilito el convenio de Vergara entre Maroto y Esparto. Llegaron a un
acuerdo por el que se establece el mantenimiento de los fueros y la
corporación de oficiales carlistas en el ejercito real.
Durante las regencias liberales desmantelaron el Antiguo Régimen
gradualmente. La regencia de María Cristina marcó la transición desde el
régimen absolutista de Fernando VII al liberal de Isabel II. La reina regente
estuvo asesorada por un gobierno moderado presidido por Cea Bermúdez,
el cual propuso tímidas reformas, algunos militares y asesores convencieron
a la reina de que formara un nuevo gobierno capaz de ampliar los apoyos
entre los liberales. Se escogió para presidirlo a Martínez de la Rosa, también
moderado, que llevó a cabo la promulgación de Estatuto Real. Estas
reformas se quedaban muy cortas y los progresistas movilizaron las juntas
revolucionarias que acabaron en revueltas urbanas a lo largo de 1835.
Ante esta situación, la reina mandó formar gobierno al progresista
Mendizába. Las revueltas pidiendo el restablecimiento de la Constitución de
1812 se sucedían y se produjo el levantamiento de los soldados de La
Granja, lo que hizo a la reina gobernadora restablecer la Constitución de
1812.
La Constitución de 1837 establecía la soberanía nacional, una amplia
declaración de derechos colectivos e individuales, la división de poderes y la
aconfesionalidad del Estado. Se vio condicionado por la vida política de los
militares, Espartero, se hizo con la regencia en 1840 y la reina abdicara. La
regencia de Espartero (1840-1843) estuvo marcada por su autoritarismo. No
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BLOQUE 6. LA CONFLICTIVA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL

6.1. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868) LA PRIMERA GUERRA CARLISTA.

EVOLUCIÓN POLÍTICA, PARTIDOS Y CONFLICTOS. EL ESTATUTO REAL DE

1834 Y LAS CONSTITUCIONES DE 1837 Y 1845

El reinado de Isabel II (1833-1868) se dividió en dos etapas, primero la minoría de edad con las regencias de María Cristina y de Espartero y luego el reinado efectivo. Con Isabel II se desarrolla la primera guerra carlista. Provocado por la cuestión sucesoria, los insurrectos proclamaron rey a Carlos María Isidro, defensor del absolutismo y de la sociedad tradicional. Se enfrentaron, por lo tanto, a Isabel II y la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica. El Carlismo era una ideología tradicionalista y antiliberal con herencia de movimientos similares anteriores, como los agraviados. En este había numerosos miembros del clero, una buena parte de la pequeña nobleza agraria y una amplia base social campesina que cobraron fuerza en las zonas rurales del País Vasco, Navarro y parte de Cataluña. La Causa Isabelina conto primero con el apoyo de una parte de la alta nobleza y de los funcionarios. Para hacer más fuerza, la regente buscó apoyos entre los liberales burgueses. No tuvo más remedio que poner fin al absolutismo y Antiguo Régimen. La primera Guerra Carlista estalló tras el Manifiesto de Abrantes, con el avance carlista en 1833 a 1835 en Navarra y País Vasco, con el repliegue carlista, fracasaron las expediciones de Gómez y Real y fueron derrotados en Luchona (1836). En 1837 Triunfo isabelino, el carlismo se dividió lo que facilito el convenio de Vergara entre Maroto y Esparto. Llegaron a un acuerdo por el que se establece el mantenimiento de los fueros y la corporación de oficiales carlistas en el ejercito real. Durante las regencias liberales desmantelaron el Antiguo Régimen gradualmente. La regencia de María Cristina marcó la transición desde el régimen absolutista de Fernando VII al liberal de Isabel II. La reina regente estuvo asesorada por un gobierno moderado presidido por Cea Bermúdez, el cual propuso tímidas reformas, algunos militares y asesores convencieron a la reina de que formara un nuevo gobierno capaz de ampliar los apoyos entre los liberales. Se escogió para presidirlo a Martínez de la Rosa, también moderado, que llevó a cabo la promulgación de Estatuto Real. Estas reformas se quedaban muy cortas y los progresistas movilizaron las juntas revolucionarias que acabaron en revueltas urbanas a lo largo de 1835. Ante esta situación, la reina mandó formar gobierno al progresista Mendizába. Las revueltas pidiendo el restablecimiento de la Constitución de 1812 se sucedían y se produjo el levantamiento de los soldados de La Granja, lo que hizo a la reina gobernadora restablecer la Constitución de

La Constitución de 1837 establecía la soberanía nacional, una amplia declaración de derechos colectivos e individuales, la división de poderes y la aconfesionalidad del Estado. Se vio condicionado por la vida política de los militares, Espartero, se hizo con la regencia en 1840 y la reina abdicara. La regencia de Espartero (1840-1843) estuvo marcada por su autoritarismo. No

cooperó con las Cortes y gobernó rodeado de una camarilla de militares y bombardeó Barcelona. Cada vez más aislado y sin los apoyos, Espartero dimite en 1843 y Isabel fue proclamada reina. Durante la década moderada (1844-1854) el gobierno quedó en manos de Narváez. Suprimió la milicia nacional y creó la Guardia Civil, a su gobierno se le debe también la reforma de la Constitución progresista de 1837 y la aprobación de la Constitución Conservadora y establece la soberanía compartida rey-cortes, Cortes bicamerales, con sufragio censitario para el congreso y Senado vitalicio de nombramiento real. Con el aumento del autoritarismo se funda el Partido Demócrata (1849) La suspensión de las Cortes en 1854 aumentó el descontento. El bienio progresista comienza con el pronunciamiento en Vicálvaro con O’Donnell, este fundó la Unión Liberal, y los sublevados elaboraron el Manifiesto de Manzanares en demanda del cumplimiento de la Constitución de 1845. Se convocaron nuevas elecciones, y el gobierno recayó en los progresistas y la aparición en el Parlamento de algunos diputados demócratas. Se preparó una nueva Constitución. Las medidas reformistas no terminaron con la grave crisis de subsistencia en el país, las revueltas y la emergencia del movimiento obrero crearon una grave tensión social. En 1856, el propio O’Donnell hizo caer el gobierno. Desde 1856 y hasta la Revolución Gloriosa.

6.2. El reinado de Isabel II (1833-1868) las desamortizaciones de

Mendizábal y Madoz. De la sociedad estamental a la sociedad de

clases.

España durante el siglo XIX era un país fundamentalmente agrario con una distribución de la propiedad de la tierra muy desigual. Los grandes propietarios desde la Edad Media eran: la Corona, la Iglesia, la nobleza y los Municipios o Concejos. Durante el Antiguo Régimen la tierra era la principal fuente de riqueza, los terrenos de los estamentos privilegiados estaban exentos de pagar impuestos, no se podían vender y no se explotaban adecuadamente. Por lo tanto, no es de extrañar que desde finales del siglo XVIII se viera en la desamortización una vía para aumentar los ingresos de la Hacienda, primero por la venta de los terrenos y después a través de los impuestos. Las primeras actuaciones desamortizadores se remontan a finales del siglo XVIII. Destacamos los proyectos desamortizadores de ilustrados como Jovellanos por igual. Durante el reinado de Fernando VII se detuvo la desamortización de bienes eclesiásticos y avanzó la de bienes civiles. La reforma agraria liberal desde 1837 se sustentó con la disolución del régimen señorial ya iniciada en las Cortes de Cádiz (1811), la desvinculación y la desamortización. La desamortización de Mendizábal se inicio debido a la crítica situación económica y política. Se buscaba sanear la hacienda, financiar gastos de la guerra civil y ganar adeptos para la causa liberal en una serie de subastas de las tierras expropiadas por la iglesia.

dirigido por los militares Prim y Serrano, líderes progresista y unionista y se unió el Almirante Topete. La insurrección se extendió rápidamente con el apoyo de juntas revolucionarias lideradas por demócratas. Las tropas leales a la reina fueron derrotadas en la batalla de Alcolea, lo que permitió a los sublevados entrar en Madrid. La reina huyo a Francia. Tras el triunfo de la insurrección se formó un gobierno provisional que convocó a Cortes constituyentes en enero de 1869, y crearon a la coalición gubernamental formada por unionistas, progresistas y un sector de los demócratas, partidaria de la fórmula monárquica. También aparecieron en la cámara dos importantes minorías: la carlista y la republicana. La tarea esencial de estas Cortes era la de redactar una nueva Constitución. Será la Constitución democrática de 1869 La Constitución de 1869 establecía la soberanía nacional, división de poderes, consagraba derechos básicos y por primera vez la libertad de culto, el sufragio universal masculino y limitaba el poder del monarca. Al no haber rey, Prim se centró en la búsqueda de rey y en octubre, Amadeo de Saboya aceptó la corona con el consentimiento de las potencias europeas; y en noviembre 1870 fue proclamado. Tres días antes de su desembarco en España, Prim fue asesinado. El rey tuvo la oposición de la aristocracia, el clero y las camarillas de Isabel II también tuvo que hacer frente a la oposición carlista, a la guerra de Cuba, y al auge del movimiento republicano y obrero. Privado de todo apoyo, abdicaba el 11 de febrero de

La proclamación de la I República fue la salida más fácil tras la salida de Amadeo I ya que el apoyo real a la república era más bien limitado. El gobierno nombraba al republicano Federal Estanislao Figueras. Su principal cometido era convocar Cortes Constituyentes. En estas primeras elecciones triunfaron los republicanos federales, proclamándose la República democrática federal y Pi i Margall será el encargado de la presidencia del gobierno. Pi i Margall dimitió y le sucedió Salmeron que actúa contra el movimiento carlista y dimite en 1873. La presidencia recayó en Emilio Castelar, que cerro las cortes y gobernó autoritariamente. En 1874 Manuel Pavía irrumpe en las cortes y exige una disolución, sin resistencia el poder paso a una coalición progresista y unionista. En 1874, Martínez Campos proclamaba rey a Alfonso XII tras un pronunciamiento militar en Sagunto. El príncipe Alfonso había firmado el Manifiesto de Sandhurts, redactado por Cánovas del Castillo, que sintetizaba el programa de la nueva monarquía Alfonsina: régimen conservador y católico que garantizaría el funcionamiento del sistema liberal. Se inicia la Restauración.