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Asignatura: Historia social i politica contemporania, Profesor: , Carrera: Relacions Laborals, Universidad: UB
Tipo: Resúmenes
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Occidente comenzó a adquirir ventaja desde el siglo XVI, posición que se consolidó a partir del siglo XVIII. Fue entonces cuando empezó un proceso que conocemos como Revolución Industrial.
Un elemento central de esta mutación histórica fue la capacidad de aplicar el conocimiento científico al proceso productivo bajo la forma de tecnología.
Desde mediados del siglo XVIII tiene lugar una transformación productiva de la estructura económica del mundo , que se halla asociada a la revolución industrial y a sus efectos mas inmediatos sobre el aumento de la productividad, modificación y mejora a largo plazo de la calidad de vida y aplicación masiva de la tecnología al proceso productivo de bienes y mercancías.
La Revolución Industrial , que acercó a todos los países del mundo, también lo empequeñeció y lo homogeneizó, lo hizo mas accesible y globalizado.
Un mundo grande pero desintegrado
En el siglo XVIII el mundo era limitado, poco integrado y basado en una economía de carácter agrario.
En la Europa Occidental predominaba la figura del campesino libre , sujeto a pago de rentas pero capaz de iniciar los primeros pasos de una revolución agrícola en algunas regiones, como Holanda e Inglaterra.
En la Europa Oriental (al este del río Elba), por el contrario, la norma era la agricultura de carácter extensivo basado en un campesinado sometido al régimen de servidumbre.
Fuera de Europa adquirió gran expansión la agricultura de monocultivo, basada en la explotación de mano de obra esclavista. Especializada en algodón azúcar y otros cultivos llamados coloniales.
Población estimada a principios de siglo 680 millones, finales de siglo 954 millones.
Protoindustrialización
Durante el siglo XVIII tiene lugar en Europa Occidental una lenta diversificación económica que prepara el posterior proceso de industrialización.
Hay dos sectores económicos en los que este impulso es especialmente importante. El de los intercambios comerciales, realizados sobretodo por Francia e Inglaterra con sus posesiones coloniales y en segundo lugar, el de la aparición de una potente economía agraria, generalmente de carácter doméstico, que ha merecido la denominación de protoindustrialización.
El impulso comercial del siglo XVIII consiste sobretodo en un comercio a larga distancia y se basa en dos pilares:
La hegemonía comercial durante este periodo corresponde a los europeos, en especial a Francia e Inglaterra.
El desarrollo comercial del siglo XVIII contribuyó a preparar no solo la industrialización, si no el dominio europeo del mundo durante un siglo.
La aparición de una potente industria rural doméstica anterior a la revolución industrial es el hecho más destacado.
Características de la protoindustrialización :
Putting out >> organización del proceso al margen de la organización gremial.
La revolución industrial: el nombre y la cosa
El comienzo de la revolución industrial no tiene fecha determinada, su inicio se da en la segunda mitad del siglo XVIII.
¿Por qué tiene lugar la revolución industrial en Europa Occidental y mas concretamente en Inglaterra?
Por razones de desarrollo técnico y, sobretodo de estructura social y política, mucho más homogénea e igualitaria en el reparto de la riqueza que la existente en los países asiáticos.
La seguridad alcanzada por los derechos de propiedad , así como de la persona, constituyeron un incentivo importante para la inversión productiva.
La autonomía intelectual es característica de la cultura occidental, frente al dogmatismo del mundo islámico y del oriental.
A todo ello habría que añadir la influencia que tuvo la división del cristianismo con la reforma luterana del siglo XVI (desarrollo del individualismo).
También hay que añadir la enorme expansión comercial de la Europa Occidental.
En el sector de los transportes en el periodo de 1770 a 1830 la construcción de canales y sobretodo de carreteras de peaje, el gran revulsivo fue la construcción del ferrocarril, cuya primera línea entre Londres y Manchester fue inaugurada en 1830.
Los efectos de arrastre del sector ferroviario son muy importantes sobre la minería (por el consumo de carbón) y sobre la siderurgia (construcción de vías).
Inglaterra a mediados del siglo XIX se la denomina como el taller del mundo a partir de ese momento, la economía británica mantuvo su primacía mundial hasta 1870.
A fines del siglo XIX fue superada por EEUU y Alemania como la primera potencia económica.
La industrialización en el continente
El proceso de industrialización en el continente europeo sigue pautas diferentes del caso británico.
La explicación del crecimiento económico de Europa en el siglo XIX estaría en la existencia de factores de sustitución de los británicos, sean el Estado , la banca o la política económica , también la capacidad de emulación de la experiencia inglesa por parte del continente.
La Europa continental tuvo que afrontar grandes transformaciones internas para lograr una madurez que no es alcanzada hasta el último tercio del siglo XIX.
El peso de la sociedad agraria era más fuerte. La estructura social era menos igualitaria, la alta nobleza disfrutaban de enormes extensiones de tierra. La ausencia de una política aduanera y comercial común eran obstáculos para el desarrollo de una economía diversificada y de producción destinada al mercado.
Pautas comunes en la dinámica industrial europea >> 1. El sector líder ya no es la industria de bienes de consumo, sino la industria de bienes de equipo. Es una industria vinculada al carbón y el hierro.
El papel fundamental ha sido desempeñado por el gran conglomerado regional de Bélgica, norte de Francia y la Renania alemana.
2 En el continente es mucho más fuerte la integración entre la banca y la industria.
3 Frente al protagonismo de la iniciativa privada británica, la transformación económica en el continente no sería posible sin la participación activa de los gobiernos en la dotación de recursos, captación de inversiones exteriores o en el establecimiento de políticas proteccionistas.
4 La industrialización europea es sobre todo un fenómeno regional , consecuencia de la propia expansión del capitalismo que genera la existencia de regiones más adelantadas a costa de regiones atrasadas.
Revoluciones agrícolas
La renovación de la agricultura europea acompañó el proceso industrializador, bien aportando mano de obra para la industria, bien constituyendo un mercado en expansión para los productos manufacturados.
Al este del río Elba predominaba un tipo de señorío, denominado Gutherrschaft , que comportaba la existencia de la servidumbre agraria y una gran prevalencia por parte de los señores.
Al occidente del Elba , el tipo de señorío predominante era el Grundherrschaft bajo el cual pudieron desarrollarse amplias capas de campesinos libres y grandes arrendatarios agrarios que acabaron por ejercer un papel central en la transición del feudalismo al capitalismo.
Las mejoras en el siglo XIX afectan al ámbito de la propiedad de la tierra y su uso. La abolición del feudalismo fue tarea prioritaria de todas las reformas liberales agrarias europeas. Consolidación de la propiedad privada de la tierra tras la abolición de los derechos feudales sobre la misma y la consagración de la figura del propietario como titular único. Emergen las figuras del propietario cultivador directo y el gran arrendatario.
La primera revolución , iniciada en Inglaterra, comienza a manifestarse en los países continentales a partir de 1810, gracias a la realización de algunos avances decisivos: A. Supresión gradual del barbecho y mejora en la rotación de cultivos. B. Mejora del utillaje agrícola, introducción de nuevos fertilizantes.
La segunda revolución agrícola comenzó en el continente hacia la década de 1870 y constituye la respuesta que la agricultura europea ofreció a la invasión de productos agrarios procedentes de las nuevas europas (Norteamérica, Argentina Y Oceanía). Difusión de maquinaria agrícola que permite la mecanización de parte de los trabajos agrarios.
La productividad agrícola en Alemania durante el siglo XIX se multiplica por 4, en Dinamarca por 5, en Francia por 3.
La expansión de los transportes
EL mejor indicador de la industrialización del continente es la expansión de los medios de transporte. La razón está en su influencia sobre otros sectores y en su capacidad para integrar amplios mercados.
El ferrocarril fue uno de los grandes agentes de la era industrial por su influencia en la formación de mercados nacionales y en la delimitación de espacios económicos integrados
1880 manía de los canales en la Europa continental, se construyen numeroso canales que constituyen potentes rutas de transporte.
Los barcos de vela son progresivamente sustituidos por el barco de vapor. Apertura del canal de Suez 1869 allanó las relaciones entre Europa y el Extremo Oriente.
Adelantados y rezagados
En conjunto, el desarrollo económico de Europa en el siglo XIX muestra la existencia de unas tendencias constantes. Por una parte, la precocidad del oeste frente a los países de la “Europa del medio” y de la Europa oriental. Por otra parte, un descenso de latitud , desde el norte más evolucionado hasta el Mediterráneo, que se incorpora más tardíamente. Las diferencias derivan de razones culturales y organizativas , que van desde la instrucción técnica o la libertad civil hasta la existencia de una cultura individualista que privilegia los cambios y las innovaciones.
La industrialización fuera de Europa: Estados Unidos y Japón
Fuera de Europa tiene lugar un doble proceso. Por una parte, una progresiva “ desindustrialización ” de economías como las de India o China y por otra parte la emergencia de una potente economía industrial en Norteamérica (Estados Unidos sustituye a Gran Bretaña en su liderazgo industrial a fines del XIX) y la occidentalización del Japón de la época Meiji.
Estados Unidos >> antes de 1860 se produce el despegue industrial mediante una confluencia de una triple diversificación interregional: el nordeste industrial, el sur esclavista y algodonero y el medio oeste, proveedor de recursos alimenticios.
Bases de la industrialización estadounidense : Una potente agricultura, favorecida por la abundancia de tierra y la conquista del oeste, así como por una precoz mecanización, debida a la escasez de mano de obra. Hacia 1870 ya funcionaban unas 70.000 segadoras mecánicas. La producción agraria del medio oeste no sólo fue capaz de alimentar la población creciente de Estados Unidos, sino que invadió los mercados europeos a partir de 1880, provocando la crisis agraria finisecular.
Formación de un inmenso mercado interior , en EEUU el peso del comercio exterior fue muy escaso. Con la marcha hacia el oeste, la fiebre del oro de California y la conclusión de un tendido ferroviario de costa a costa, este mercado del nordeste se amplió a todo el inmenso territorio de la Unión.
A principios del siglo XX la longitud de los ferrocarriles estadounidenses superaba ampliamente los existentes en toda Europa.
Adopción de pautas de organización de la producción basadas en la aplicación sistemática de innovaciones tecnológicas , combinación de trabajo mecánico y humano, permitirá fenómenos posteriores como el Taylorismo y la producción en cadena, y finalmente una fuerte concentración empresarial, especialmente intensa a partir de 1870. Puesta de manifiesto en la creación de grandes trusts o corporaciones en sectores decisivos, como el hierro, el acero o el petróleo.
Japón >> en 1867-68 empieza una nueva etapa histórica, de carácter ilustrado, se conoce como era Meiji. A partir de 1868 y hasta principios del siglo XX tiene lugar un proceso de industrialización de Japón que combina la permanencia de buena parte de sus tradiciones con la incorporación de influencias y tecnología occidental.
Los fundamentos del despegue industrial japonés descansan en gran medida en el apoyo que el Estado presta a las iniciativas industriales, en la sobreexplotación del campesinado por la vía fiscal y en la constitución de importantes grupos industriales.
El desarrollo de la industria de bienes de consumo (textil) se basa en su capacidad de exportación, mientras que la industria pesada está vinculada a las necesidades de expansión militar en la guerra contra China.
Razones que explican el rápido éxito del Japón moderno: La disciplina laboral y la capacidad de sacrificio de la población japonesa. En segundo lugar, las razones de tipo religioso y cultural. El capitalismo japonés comenzó como un capitalismo de Estado, una economía guiada y propulsada por burócratas.
En Japón fueron los valores comunitarios los que se reforzaron con la expansión de la época Meiji. La vía japonesa al capitalismo fue diferente de la seguida en Occidente.
Factor nacionalista ; logró una adhesión incondicional de la población a los proyectos reformistas de los gobiernos.
La segunda revolución industrial
A partir de la década de 1870, una nueva fase se abre en la evolución de la economía mundial. A pesar del auge de las políticas proteccionistas, se produce una mayor integración de las economías nacionales hasta el punto de formarse por primera vez un mercado mundial de mercancías y fuerza de trabajo. El dominio europeo del mundo se manifiesta en la expansión imperialista y en la formación de extensos dominios coloniales.
Tiene lugar un avance industrializador, que consiste en un complejo proceso de transición hacia nuevas formas organizativas , otros sectores productivos que marcan la pauta del desarrollo económico y, también, la incorporación de nuevos países al proceso que suele denominar segunda revolución industrial.
El producto que mejor simboliza los adelantos tecnológicos del último tercio del XIX es el acero. Progresivamente sustituye al hierro, en los sectores del transporte, la construcción, maquinaria e incluso en bienes de consumo.
Una de las razones que ha hecho posible este rápido incremento en la producción de acero está en las innovaciones técnicas aplicadas al proceso de su producción. El convertidor inventado por Henry Bessemer consiste en insuflar aire caliente en vez de aplicar calor al metal, permitió producir acero barato, aunque se precisaban unas materias primas bajas en contenido fosfórico, que sólo existían en Vizcaya y en Pittsburg.
Nuevas invenciones permitieron aprovechar mejor los residuos fosfóricos y producir un acero básico que a partir de 1890 es ya el predominante en el continente, aunque en Inglaterra , gracias a su importación masiva de hierro vasco, se mantendrá la producción de acero Bessemer hasta la I Guerra Mundial.
Esta fase industrializadora tiene, en la industria química , uno de los sectores que marcan la pauta de las transformaciones de la economía mundial hasta la I Guerra Mundial. La importancia de la química estriba en su carácter multifacético, dado que influye sobre ramas muy diversas de la producción. Combinada con las nuevas fuentes de energía, como la electricidad o el petróleo, permite el desarrollo de actividades como la petroquímica o la electrólisis.
nueva Europa: Estados Unidos, Canadá, Argentina y Australia. La razón de esta crisis está en la producción masiva de bienes alimenticios, a bajo coste, en los países extraeuropeos y en el descenso del precio de los transportes de mercancías.
Progresiva terciarización de la estructura ocupacional de la población. Fruto de la urbanización y del crecimiento de las tareas administrativas, de los comienzos de una sociedad de consumo de masas y de la incipiente incorporación de la mujer al mercado laboral.
La terciarizacón de la economía es más intensa en los países de la nueva Europa que en Europa.
Las grandes pasiones que movieron las voluntades de los hombres del siglo XIX fueron consolidar la libertad en todos sus órdenes y, a la vez, resolver el problema de la igualdad de las personas, después de siglos de superioridad de la aristocracia, fundada en la existencia de privilegios y libertades específicas y privativas de estamentos y corporaciones.
Tres corrientes ideológicas dominan el siglo XIX: El liberalismo , el nacionalismo y el socialismo. Las monarquías absolutas del Antiguo Régimen son sustituidas por regímenes políticos de carácter constitucional y, en algunas ocasiones, también parlamentario hasta acercarse a los principios de la democracia.
Desde el punto de vista territorial y político, la gran novedad del siglo XIX es la constitución de los estados nacionales.
En América la independencia de las colonias del Imperio español alumbra un nuevo mapa político. En América del Norte, a partir de la independencia de las treces colinas, se erige una vasta nación.
Las bases ideológicas del pensamiento revolucionario
En Inglaterra las obras de Locke sentaron las bases de una nueva legitimidad del poder político, al hacer derivar la soberanía en la existencia previa de derechos naturales del hombre.
En Francia, Montesquieu establece el principio de la división de poderes como medio para evitar el despotismo y como instrumento de limitación del poder. Rosseau acuñó el principio del pueblo como fuente única de la soberanía política, que se expresa a través del principio de la voluntad general.
Estas ideas políticas fueron puestas a prueba a través de las diferentes experiencias históricas que tienen lugar desde el último tercio del XVIII. Revoluciones en América y Francia, y movimientos liberales.
Principios elementales del liberalismo político consisten en la sustitución del súbdito por el ciudadano, sujeto de derechos inalienables y sustitución del origen divino de la soberanía para radicarla en la nación o en el pueblo. Todo ello conduce a una constitución.
Consecuencias políticas >> Las constituciones regulan el ejercicio del poder y recogen las declaraciones de derechos del hombre. Constitución estadounidense de 1787 y francesa de 1791. Constitución española de Cádiz de 1812.
El liberalismo se manifiesta en una nueva organización de la vida política a través de la creación de los estados nacionales , la regulación de la participación ciudadana a través de partidos políticos y sistemas electorales, y la aparición de estructuras administrativas centralizadas.
En el nombre de la revolución
En el pensamiento de los ilustrados franceses, la revolución comienza a ser aplicada a cambios en los espíritus. Fue con la Revolución Francesa cuando el término pasó a designar procesos políticos cuyo desencadenante podía estar al alcance de los individuos.
Quienes defendían la revolución se consideraban revolucionarios y quienes se oponías eran reaccionarios o refractarios. Éste es el origen entre la derecha y la izquierda.
La revolución americana
A partir de la guerra de los Siete Años (1756-1763) las relaciones entre las metrópolis europeas y sus territorios coloniales se vieron profundamente afectadas. Las medidas coercitivas del gobierno de Londres fueron rechazadas con el fundamento de la propia tradición inglesa de no pagar impuestos sin disponer de representación política en el órgano que los decidía.
Boston Tea Party (1773) incidente que fomenta la toma de conciencia de la necesidad de lograr la independencia. La independencia tuvo lugar entre 1776 y 1783. En la primera fecha se produce la Declaración de Derechos de Virgina y la Declaración de Independencia, comienza el proceso de lucha militar contra el ejército inglés.
En la guerra tomaron parte en apoyo a los americanos, Francia y España. La independencia de las trece colonias se establece en Francia ( Tratado de Versalles 1783 ).
Declaración de Virginia (1776), redactada por Thomas Jefferson, establece los principios de soberanía nacional, igualdad entre todos los hombres y gobiernos con responsabilidad, detalla una serie de libertades individuales.
Constitución en 1787 supone la primera plasmación práctica de los principios del liberalismo político. Estos principios se resumen en dos: Organización de un poder federal, y el establecimiento efectivo de la división de poderes.
El presidente era elegido por sufragio indirecto. El poder legislativo se organizaba en dos cámaras, el Senado y una Cámara de Representantes.
La Revolución Francesa
los Jacobinos (Rousseau). Inicio de la reacción termidoriana que abre la última fase de la revolución.
La tercera fase se inicia en 1795 con una nueva orientación de la revolución sobre bases más moderadas que instauran una auténtica república burguesa. En esta fase se produce la consolidación de las conquistas de 1789. Constitución de 1795 mantiene el principio del sufragio censitario. El poder ejecutivo se atribuye a un Directorio.
En 1799 Napoleón Bonaparte da un golpe de estado, se redacta la Constitución de 1799. La exportación de la revolución
Durante los 15 años que Napoleón gobierna Francia se produce un doble proceso. Por una parte, Napoleón lleva a cabo la consolidación de la mayoría de las conquistas revolucionarias en el seno de la sociedad francesa. Código de 1804 , código civil. La firma del Concordato con la Iglesia o la creación de un sistema educativo centralizado. Es la cara jacobina que contribuye a nacionalizar a los franceses.
Bonapartismo: ideología y movimiento político que se caracterizan por un fuerte liderazgo personal, de tipo cesarista, y una orientación populista, expresada en el recurso al plebiscito popular.
Por otra parte, tiene lugar la exportación de los principios revolucionarios a muchos países europeos. Es la faz girondina del régimen de Napoleón.
La guerra fue una de las vías de difusión de la Revolución. En la península Ibérica, en el norte de Italia, en Holanda y en las regiones occidentales de Alemania, los cambios institucionales fueron la consecuencia de las campañas napoleónicas.
Se produjo la abolición del feudalismo, se establecieron códigos, se redactaron constituciones y se crearon las primeras instituciones propias del liberalismo: asambleas políticas y gobiernos responsables.
El rechazo de la revolución: la Restauración
La caída definitiva de Napoleón en 1815 abre el camino en toda Europa a un retorno hacia posiciones políticas próximas a las del Antiguo Régimen. La restauración íntegra del mismo no era posible. La corriente ideológica más relevante del periodo es la del tradicionalismo , arranca del propio rechazo de la Revolución.
De forma paralela surge el legitimismo , caracterizado por la defensa de una legitimidad del poder en la razón de los derechos históricos a favor de las monarquías desplazadas por los gobiernos de inspiración napoleónica, lograron retornar a sus tronos de forma mayoritaria.
Congreso de Viena (1815) las grandes potencias establecen las bases de la diplomacia europea. Dos supuestos. La capacidad de intervención de estas potencias ante cualquier situación que pusiera en peligro el equilibrio continental. El segundo supuesto era la constitución de una alianza doctrinal de base religiosa, que desembocó en la Santa Alianza , formada por Prusia, Rusia y Austria.
La prolongación de la revolución: 1830 y 1848
Los principios del liberalismo se fueron abriendo camino, a través de dos grandes movimientos sociales y políticos contra los regímenes absolutistas. Los grandes ciclos revolucionarios de la primera mitad del XIX son los de 1830 y 1848, ambos desencadenados en Francia.
Las revoluciones de 1830 comienzan con la destitución del monarca Carlos X y la instauración de un régimen político definido por su liberalismo doctrinario. La revolución de 1830 trata, de nuevo, de enlazar con la tradición más moderada de los principios de 1789, al concebirse el ejercicio de la política como una tarea reservada a una minoría.
Los sucesos revolucionarios de París tuvieron efecto inmediato en los Países Bajos, al servir de desencadenante para el proceso de independencia de Bélgica. España y Portugal recuperan sus gobiernos liberales a partir de 1833.
Las revoluciones de 1848 tuvieron una influencia mucho mayor en la historia de Europa. La reivindicación de derechos políticos, como el sufragio universal, se acompañó de demandas sociales, como el derecho de huelga o la jornada laboral de diez horas. Se instaura la II República francesa.
El reflujo de la oleada revolucionaria se consumó en 1851 con el golpe de estado de Luis Napoleón que abrió el periodo del II imperio francés, caracterizado por la restricción de los derechos políticos, la expansión económica y el protagonismo de una burguesía satisfecha, dirigida por un emperador que gobierna mediante la práctica de los plebiscitos populares y el apoyo de buena parte del campesinado.
Fuera de Francia en 1848 estallan movimientos revolucionarios en las principales ciudades europeas, tienen como objetivo común el logro de los principios básicos del liberalismo : libertades individuales, gobiernos representativos y reconocimiento de los derechos nacionales.
Consecuencias: en el Imperio austriaco supuso la abolición de la servidumbre de los campesinos, la derrota de la revolución supuso el retorno a la situación de gobierno tradicional.
En los países alemanes y en los estados italianos, la influencia de las revoluciones de 1848 está vinculada estrechamente a su proceso de construcción nacional.
La afirmación del liberalismo político
A mediados del siglo XIX nace un proceso de lento avance de la democracia política , en el que confluyen dos fuerzas. La ampliación progresiva aunque lenta, de los cauces de participación política y el inicio de una organización política propia por parte de la clase obrera.
La evolución política inglesa durante el siglo XIX, tienen lugar varias reformas del sistema, de modo que progresivamente se va desplazando el centro de gravedad de la política desde la aristocracia terrateniente hasta las clases medias.
El nacionalismo de carácter orgánico >> se caracteriza por una concepción de la humanidad formada por pueblos y no por individuos. Se refuerza desde principios del siglo XIX en Alemania. Ningún poder externo tiene derecho a imponer sus normas a un pueblo, todo pueblo que dispone de un carácter cultural propio tiene el derecho a convertirse en un estado nacional. Crítica a la concepción del individuo como sujeto universal de derechos. Las naciones preexisten a los estados, lo que significa que todo pueblo que ha sido capaz de forjar una cultura nacional debe adquirir su madurez histórica en la forma de un estado nacional “el logro de la autoconciencia”.
La otra gran corriente ideológica del nacionalismo es la denominada liberal , se caracteriza por el protagonismo que le concede a los aspectos voluntaristas del individuo para formar parte de una unidad política definida como nación. La nación sería la consecuencia de una decisión voluntaria de los miembros de una comunidad política “derecho de nacionalidad”. Influencias del movimiento revolucionario francés, la definición liberal del nacionalismo es esencialmente de origen francés, pero ha arraigado en gran parte de las corrientes nacionalistas europeas. Esta visión del nacionalismo se aplica con fuerza en Italia.
Los movimientos políticos de carácter nacionalistas surgen en el siglo XIX en la mayoría de los países europeos.
En naciones constituidas en estados, como Francia o Estados Unidos, la nación es la consecuencia de un proceso de intensa nacionalización de sus habitantes, a través de la escuela, el ejército o la difusión de elementos simbólicos de carácter ritual “son los estados los que crean las naciones”.
En otros lugares en los que no existían previamente estructuras políticas de dimensión territorial amplia (Italia o Alemania) o estaban gobernados por regímenes políticos con pluralidad nacional (Reino Unido o España) se produciría el proceso inverso, “son las naciones los que crean los estados”.
Procesos de unificación nacional
La unificación de Italia se logra en la década de 1860. Los resultados de la unidad italiana desembocaron en la extensión a toda la península del régimen piamontés, de monarquía constitucional. Pero los efectos más importantes fueron los económicos, al convertirse el Estado italiano en un poderoso agente de modernización del país.
La unidad repentina de regiones con estadios diferentes de desarrollo económico provocó la aparición de fuertes desequilibrios entre un norte industrializado y un Mezzogiorno latifundista y agrario.
La unidad de Alemania, entre 1866 y 1870, se disponía de un espacio económico unificado a través del Zollverein de 1834. La unidad alemana desemboca en la constitución de un imperio, el II Reich, tiene lugar en 1871 (Biscmarck). La evolución política del Imperio alemán, se caracteriza por la tendencia a construir un estado fuerte, un desarrollo económico acelerado y un predominio político de la aristocracia terrateniente.
Los contrastes son la mejor definición de este nuevo estado europeo, al convivir en él una monarquía militar y aparentemente constitucional con políticas tan innovadoras
como el precoz diseño de una política social, el más claro precedente del Estado del bienestar del siglo XX.
La construcción de un estado-nación a partir de la separación de una unidad política superior fue poco frecuente en la Europa del siglo XIX (Bélgica, Rumania, Bulgaria y Serbia).
Independencia de Grecia 1830, precedida de una cruenta guerra, las tropas turcas lucharon contra los insurrectos griegos, agrupados en torno a la Heitara,, sociedad secreta.
Los estados europeos tienen un comportamiento diferente respecto de las minorías nacionales. En la Europa occidental , la obsesión de los estados fue lograr la mayor homogeneización de la población. En la Europa central y oriental , se permitió la convivencia de una gran variedad de pueblos y naciones-cultura, que apenas se vieron afectados por procesos de homogeneización.
En pos de la igualdad: democracia y ciudadanía
Los logros de la ciudadanía habían seguido un recorrido de tres fases, todas ellas vinculadas estrechamente al logro de la igualdad. En primer lugar, la igualdad civil , que garantiza la posesión de los derechos individuales, fruto directo de la Revolución Francesa. En segundo lugar, una igualdad política , que se plasma en la posesión de los derechos políticos, por parte del ciudadano. En tercer lugar la igualdad social que sería uno de los logros del Estado del bienestar, durante el siglo XX.
En el periodo que va desde los años 1870 hasta el estallido de la Gran Guerra se da la transición desde el liberalismo moderado, de carácter restringido o censitario, hacia la adopción de prácticas democráticas, en las que se integran cada vez con mayor fuerza las clases medias urbanas.
El primer indicador es la progresiva ampliación del derecho de voto (Sufragio universal en la II República Francesa en 1848). Creciente influencia de la opinión pública en la marcha de la política, así como la aparición de los primeros partidos políticos de masas.
Esta ampliación de los derechos políticos plantea problemas nuevos, el más importante es la tendencia a la desnaturalización de la participación electoral ( caciquismo ).
Un segundo indicador importante es la aparición de nuevos movimientos políticos y sociales que exigen su participación en la vida política. Además del giro propugnado por los partidos socialistas, cuyo peso electoral alcanzó cotas muy elevadas en el Imperio alemán. El movimiento más innovador fue el sufragismo femenino. A fines del XIX adquirió verdadera importancia la reivindicación de los derechos de la mujer.
Este avance de la democracia se complementó con otras iniciativas tomadas por los gobiernos, por una parte se acentuaron las políticas de nacionalización de las masas por otra parte, se adoptaron las primeras decisiones tendentes a la construcción de un Estado social.
La democracia política se hacia mas viable gracias a la existencia de un patriotismo de Estado , con el que los gobiernos podían lograr una mayor legitimidad política ante sus ciudadanos.
¡América, América!
Durante el siglo XIX desplazamientos desde Europa hacia América , desde Rusia hacia Siberia y desde China hacia el sureste asiático. La vitalidad demográfica europea duplicó su población interna y desplazó a otros continentes más de 50 millones de habitantes entre 1815 y 1930. La intensidad migratoria adquiere un carácter masivo a partir de 1880.
El abaratamiento de los transportes marítimos y el apoyo de los gobiernos, tanto de salida como de acogida, explica este enorme flujo migratorio.
Esta transferencia de población tuvo enormes consecuencias. Con la puesta en explotación de nuevas tierras. Abrió nuevos mercados , propició el flujo de capitales y además favoreció el desarrollo de una economía de carácter mundial. Una de las caras del dominio europeo del mundo es esta capacidad de poblar amplios territorios en un periodo histórico de gran expansión económica dentro del continente. Gran Bretaña es el país que mayores contingentes migratorios aporta a este enorme trasvase demográfico.
El ensanche de las ciudades
El desplazamiento de la población rural hacia las ciudades es una consecuencia de las reformas agrarias, de la mejora de las vías de comunicación y de la ampliación de los establecimientos industriales, que por lo general, tendieron a ubicarse en las ciudades.
La población urbana europea pasó del diez por ciento al treinta por ciento durante el siglo XIX. La tasa más rápida de urbanización tuvo lugar en Estados Unidos. Hay una evidente correlación entre industrialización y urbanización. Una de las razones es la ubicación de los centros fabriles en las propias ciudades. Algunos núcleos urbanos situados en regiones altamente industrializadas crecieron muy rápidamente. Fue muy importante la concentración administrativa que lograron las capitales de los principales estados.
La afluencia de población a las ciudades propició, en un primer momento, un crecimiento desordenado de las mismas, con la creación de barrios obreros insalubres y contaminados. A partir de mediados del XIX comenzó un proceso de transformación de los centros urbanos, naciendo así propiamente una cultura urbana y una cierta ordenación de su expansión.
El ensanche de las ciudades conlleva la necesidad de planificar su expansión y la dotación de los servicios adecuados. Supuso la demolición de barrios enteros, pero también el cambio más drástico en el urbanismo occidental, al permitir combinar la actuación pública, mediante la expropiación de terrenos edificables, con la actuación privada, que desembocó muchas veces en la especulación inmobiliaria y en la creación de nuevos barrios y suburbios escasamente dotados.
La movilidad social: de estamentos a clases
Sustitución de la división estamental por la de clases, lo que permite lograr una mayor movilidad social, aspiración central de la burguesía revolucionaria de la primera mitad de siglo. Progresiva sustitución de la hegemonía social y cultural ejercida por las aristocracia terratenientes a favor de las burguesías o de los grupos entonces definidos como clases medias. Un tercer aspecto novedoso de la sociedad decimonónica es la emergencia al primer plano histórico de las clases trabajadores, industriales y artesanas, pero también agrarias.
Las diferencias de riqueza entre las clases sociales eran muy grandes, pero su percepción social era todavía mayor debido a los hábitos culturales heredados del Antiguo Régimen, que privilegiaba la distinción aristocrática y la separación social. En Europa las diferencias entre ricos y pobres (a nivel social) eran más grandes que en Estados Unidos.
La sociedad europea es más igualitaria que la americana en la distribución de la riqueza pero en cambio es mucho mayor su discriminación social. Es a partir de la industrialización y la revolución liberal cuando se proclama la igualdad jurídica de las personas. (Declaración de los derechos del hombre).
La quiebra del modelo estamental se vio favorecida, además, por la formación de los estados nacionales y todo su aparato administrativo.
La definición de clase social admite varias alternativas. Por una parte, los individuos pertenecientes a una clase se definen por su relación con los medios de producción. Esto permite diferencias a los propietarios de bienes y los que sólo poseen su fuerza de trabajo. También se deben tener en cuenta otros factores: las experiencias comunes, los lugares de sociabilidad y su capacidad de actuación de forma colectiva. La pertenencia a una clase será el fruto de un proceso histórico y no de la atribución estática a la misma.
Para algunos autores en el siglo XIX en la estructura de la sociedad europea persiste el Antiguo Régimen, dado que no sólo en la atribución de la riqueza, sino en los gustos culturales y en el control de la vida política, la permanencia de las aristocracias habría sido mas terminante que el ascenso de la burguesía y de las clases trabajadores.
Para autores de tradición socialista, la división social fundamental en la Europa del siglo XIX se establece entre burgueses y proletarios.
Los efectos del crecimiento económico propiciado por el proceso industrializador no supusieron una amortiguación de las desigualdades económicas.
Las elites dominantes
La hegemonía social en la Europa del siglo XIX la detentaban dos grandes grupos sociales. Por una parte, la nobleza titulada procedentes del Antiguo Régimen y que tiene la propiedad de la tierra su principal fuente de riqueza. Por otra parte, la burguesía ascendente, que combina su preeminencia en el mundo de los negocios y la industria con su participación en la tenencia de la tierra. Entre la vieja nobleza terrateniente y las grandes fortunas burguesas tuvo lugar, con frecuencia un proceso de simbiosis, de tal modo que la nobleza acabó penetrando en el ámbito de los negocios y la burguesía luchó por su ennoblecimiento. Entre nobleza y alta burguesía ocuparon los principales cargos políticos, administrativos o parlamentarios de casi todos los países europeos.