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Obras completas de Freud, tomo amorrortur tomo XIV
Tipo: Apuntes
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LO INCONCIENTE (1915) Tomo 14
I. JUSTIFICACIÓN DEL CONCEPTO DE LO INCONSCIENTE El supuesto de lo inconciente es NECESARIO y LEGITIMO. Es necesario porque los datos de concienca son en alto grado lagunosos: en sanos y enfermos aparecen a menudo actos psíquicos cuya explicación presupone otros actos de los que la concienca no es testigo. Estos actos concientes quedarían inconexos e incompresibles si nos empeñásemos en sostener que la concienca por fuerza ha de enterarse de todo cuanto sucede en nosotros en materia de actos anímicos y en cambio se insertan dentro de una conexión discernible si interpolamos los actos inconcientes inferidos. En cualquier momento dado, la conciencia abarca solo un contenido exiguo, por tanto, la mayor parte de lo que llamamos conocimiento conciente tiene que encontrarse en cada caso y por los periodos más prolongados, en un estado de latencia, es decir es un estado de inconsciencia psíquica. Sale al paso una objeción: estos recuerdos latentes ya no deberían calificarse más de psíquicos, sino que corresponderían a los restos de procesos somáticos de los cuales lo psíquico puede brotar de nuevo. Es fácil replicar que, al contrario, el recuerdo latente es indudablemente el saldo de un estado psíquico. Esa objeción descansa en la igualación entre lo conciente y lo anímico. Es legitimo: esa legitimidad se la aporta al supuesto de lo inconciente. Es más fácil conocer estos fenómenos inconcientes en otros que en nosotros mismos. Esto tiene que ver con que lo inconciente reprimido ha sufrido un rechazo y desalojo por parte de la conciencia. Al análisis apunta que los diversos procesos anímicos latentes gozan de un alto grado de independencia reciproca, como si no tuvieran conexión alguna entre si y nada supieran uno de otros. Por la investigación analítica, llegamos a saber que una parte de estos procesos latentes poseen caracteres y peculiaridades que nos parecen extraños y aun increíbles y contrarían las propiedades de la concienca que nos son familiares. Rechazamos la designación de “subconsciencia” por incorrecta y descaminada. Dentro del psicoanálisis no nos queda, más que declarar que los procesos anímicos son en si inconcientes y comparar su percepción por la concienca con la percepción del mundo exterior por los órganos sensoriales. El psicoanálisis nos advierte que no hemos de sustituir el proceso psíquico inconciente, que es el objeto de la conciencia, por la percepción que esta hace de él.
Lo inconciente abarca por un lado actos que son apenas latentes, pero en lo demás en nada se diferencian de los concientes, y por otro lado, procesos como los reprimidos, que si devinieran concientes, contrastarían de la manera más llamativa con los otros procesos concientes. Usamos las palabras Conciente e Inconciente en el sentido descriptivo, en el sistemático, en cuyo caso significan pertenencia a sistemas determinados y dotación con ciertas propiedades. -Conciencia = Cc -Inconciente = Icc Como resultado del psicoanálisis un acto psíquico en general atraviesa por dos fases de estado, entre las cuales opera como un selector una suerte de examen (censura). En la primera fase El es el Incc y pertenece al sistema Incc. Si a raíz del examen es rechazado por la censura, se le deniega el paso a la segunda fase; entonces se llama reprimido y tiene que permanecer Incc. Pero si sale airoso de este examen entra a la segunda fase y pasa a pertenecer al segundo sistema que llamaremos el sistema Cc. No es aun Cc, sino susceptible de Cc. Puede ser objeto de ella, sin una particular resistencia toda vez que se reúnan ciertas condiciones. En atención a esta susceptibilidad de Cc llamamos al sistema Cc también “Preconciente” si se llegara a averiguar que a su vez el devenir Cc de lo Prcc es codeterminado por una cierta censura, deberíamos aislar entre sí, los sistemas Prcc y cc. Basta con que el sistema Prcc participa de las propiedades del sistema Cc y que la censura rigurosa esta en el paso del Incc al Prcc. Si queremos tomar en serio una tópica de los actos anímicos, tenemos que formular 2 hipótesis, una tópica, y una funcional. Se niega la posibilidad de localizaciones cerebrales de ninguna índole para estos fenómenos que consisten en lo específicamente propio de lo psíquico. Nuestra tópica psíquica nada tiene que ver con la anatomía, se refiere a regiones del aparato psíquico, situadas dentro del cuerpo, y no a localidades anatómicas. La primera de las hipótesis, que la fase Cc de la representación significa una transcripción nueva en ella, situada en otro lugar, es sin duda la más grosera, aunque también la más cómoda. La segunda hipótesis, la de un cambio de estado meramente funcional, es más verosímil, pero menos plástica. Con el primer supuesto, se enlaza un divorcio tópico entre los sistemas Incc y Cc y la posibilidad de que una representación este presente al mismo tiempo en
nos permite también comprender el papel que toca la representación sustitutiva en la conformación de la enfermedad. Es posible que el desprendimiento de afecto parta directamente del sistema Incc, en cuyo caso tiene siempre el carácter de la angustia, por la cual son trocados los afectos reprimidos. Pero con frecuencia la moción pulsional tiene que aguardar hasta encontrar una representación sustitutiva en el interior del sistema Cc. Después el desarrollo del afecto se hace posible desde este sustituto Cc, cuya naturaleza determina el carácter cualitativo del afecto. En la represión se produce un encuentro de sus destinos separados. Un afecto no hace su aparición hasta que no se consumado la irrupción en una nueva subrogación del sistema Cc. IV. TÓPICA Y DINÁMICA DE LA REPRESIÓN La represión es en lo esencial un proceso que se cumple sobre representaciones en la frontera de los sistemas incc y Prcc. Ha de tratarse de una sustracción de investidura (predominando acá, el supuesto funcional, sobre el tópico) La representación reprimida sigue teniendo capacidad de acción dentro del Incc; por lo que debe haber conservado su investidura. Entonces la represión solo puede consistir en que a la representación se le sustraiga la investidura Cc que pertenece al sistema Prcc. La representación queda desinvestida o recibe investidura Incc o conserva la investidura Incc que ya tenía. Hay sustracción de la investidura Prcc o conservación de la investidura Incc o sustitución de la investidura Prcc por una Incc. Notemos que el paso desde el sistema Incc a uno contiguo no acontece mediante una transcripción nueva, sino mediante un cambio de estado, una mudanza en la investidura. El aludido mecanismo de sustracción de una investidura Prcc no funcionaria cuando estuviera en juego la figuración de la represión primordial, es que en ese caso está presente una representación Incc que aun no ha recibido investidura alguna del Prcc y por tanto ella, no puede serle sustraída. Aquí necesitamos de otro proceso que el primer caso mantenga la represión y en el segundo cuide de su producción y de su permanencia. La contrainvestidura representa el gasto permanente de energía de una represión primordial, pero es también lo que garantiza su permanencia. Es el único mecanismo de la represión primordial, en la represión propiamente dicha se suma la sustracción de la investidura Prcc. Y es muy posible que la investidura sustraída de la representación se aplique a la contrainvestidura. Cuando consigamos describir un proceso psíquico en sus aspectos dinámicos, tópicos y económicos, eso se llame una exposición metapsicológica. Proceso de represión en las tres neurosis de transferencia:
1-Histeria de angustia: 1º fase: angustia surge sin que se perciba ante qué. Cabe suponer que por dentro del Incc existió una moción de amor que demandaba transponerse al sistema Prcc, pero la investidura volcada a ella desde este sistema se le retiro al modo de un intento de huida y la investidura libidinal Incc de la representación así rechazada fue descargada como angustia. 2º fase: Representación sustitutiva, se le sustrae al representante que vamos a reprimir una investidura. La contrainvestidura desde el sistema Cc ha llevado a la formación sustitutiva. El mismo mecanismo, tiene un nuevo empelo, como sabemos el proceso de represión no está todavía concluido, tiene un cometido ulterior: inhibir el desarrollo de angustia que parte del sustituto. 3º fase: parapeto fóbico, fobia evitaciones, renuncias, prohibiciones. El sistema Cc se protege contra la activación de la representación sustitutiva mediante la contra- investidura de su entorno. 2- Histeria de conversión: La investidura pulsional de la representación reprimida es traspuesta a la inervación del síntoma. El papel de la contrainvestidura que parte del sistema Cc es nítido, sale a la luz en la formación de síntoma. La contrainvestidura es lo que selecciona aquel fragmento de la agencia representante de pulsión sobre el cual se permite concentrase a toda la investidura de esta última. Ese fragmento escogido como síntoma satisface la condición de expresar tanto la meta desiderada de la moción pulsional cuanto los afanes defensivos del sistema Cc, así es sobreinvestido y apoyado desde ambos lados, como sucede en el caso de la representación sustitutiva en la histeria de angustia. La fuerza de la represión se mide por la contrainvestidura gastada y el síntoma no se apoya solo en esta, sino además en la investidura pulsional condensada en el que viene del sistema Incc. 3-Neurosis Obsesiva: La contrainvestidura del sistema Cc procura la primera represión y en ella se consuma más tarde la irrupción de la representación reprimida.
El núcleo del Incc consiste en agencias representantes de pulsión que quieren descargar su investidura, por tanto en mociones de deseo. Estas mociones pulsionales:
fantasías a pesar de su alta organización, permanecen reprimidas, se aproximan a la Cc y allí se quedan imperturbadas mientras tienen una investidura. Otros tantos retoños del incc de alta organización son las que logran irrumpir en la Cc merced a una relacion favorable. A todo esto se lo presenta como lo Prcc. Un sector muy grande de este Prcc proviene de lo Incc, tiene que el carácter de sus retoños y sucumbe a una censura antes que pueda devenir Cc. Otro sector del Precc es susceptible de Cc sin censura. Esto nos lleva a contradecir un supuesto anterior. Antes situamos la censura entre el Incc y el Prcc, ahora nos es sugerida entre el Prcc y la Cc. Vamos a suponer que una nueva censura corresponde a todo paso de un sistema al que le sigue, queda desechado con relación a ellos el supuesto de una renovación continuada de transcripciones. Por lo tanto, ni con los sistemas ni con la represión mantiene la Cc un vinculo simple. La verdad es que no solo lo reprimido psíquicamente permanece ajeno a la Cc, también una parte de las mociones que gobiernan nuestro yo. Notamos que retoños del Incc devienen Cc como formaciones sustitutivas y como síntomas, por lo regular tras grandes desfiguraciones respecto de los Incc. Lo Incc es rechazado por la censura en la frontera de lo Prcc, sus retoños pueden sortear esa censura, organizarse en un nivel más alto, crecer dentro del Prcc hasta una cierta intensidad de investidura pero después, cuando la han rebasado y quieren imponerse a la Cc, puede ser individualizados como retoños del Incc y reprimidos otra vez en la nueva frontera de la censura situada entre el Prcc y Cc, así la primera censura funciona contra el Incc mismo, la segunda contra los retoños Prcc de él. La censura entre Precc y Cc nos advierte que el devenir Cc, no es un mero acto de percepción, sino que puede tratarse de una sobreinvestidura. En las raíces de la actividad pulsional los sistemas se comunican entre sí de manera más amplia. Una parte de los procesos ahí excitados paran por el Incc como una etapa preparatoria y en la Cc alcanzan la conformación psíquica más alta. Pero el Incc es alcanzado también por las vivencias que provienen de la percepción exterior. El contenido del sistema Prcc proviene en una parte, de la vida pulsional y en la otra de la percepción. Una cooperación entre una moción Prcc y un Cc, aun reprimida, puede producirse cuando, la moción Incc pueda operar en el mismo sentido que una de las aspiraciones dominantes. La represión queda cancelada para este caso y la actividad reprimida se admite como refuerzo de la que está en la intensidad del yo, sin que en los demás se modifique para nada su represión. Una división tajante y definitiva del contenido de los dos sistemas no se establece, hasta la pubertad.
Hay diferencias entre las neurosis de transferencia y la esquizofrenia. En el caso de la esquizofrenia se nos impuso el supuesto de que tras el proceso de la represión la libido quitada no busca un nuevo objeto, sino se recoge en el yo; aquí se resignan las investiduras de objeto y se reproduce un estado de narcisismo primitivo. En la esquizofrenia se exterioriza como Cc mucho de lo que en las neurosis de transferencia solo puede pesquisarse por medio del psicoanálisis. En la esquizofrenia se observa una seria de alteraciones del lenguaje, las frases sufren una desorganización sintáctica que las incompresibles para nosotros. Las palabras son sometidas al mismo proceso que desde los pensamientos oníricos latentes crea las imágenes del sueño y por desplazamiento se transfieren unas a otras sus investiduras completamente. En la esquizofrenia, la investidura de las representaciones palabras de los objetos se mantienen. Lo que pudimos llamar la representación objeto Cc se nos descompone ahora en la representación palabra y en la representación cosa que consiste en la investidura, si no de la imagen mnémica directa de la cosa, al menos de huellas mnémicas mas distanciadas, derivadas de ella. De golpe creemos saber ahora donde reside la diferencia entre una representación Cc y una Incc. Ellas no son como creíamos, diversas transcripciones del mismo contenido en lugares psíquicos diferentes, ni diversos estados funcionales de la investidura en el mismo lugar, sino que la representación Cc abraca la representación cosa más la correspondiente representación palabra y la Incc es la representación cosa sola. El sistema Incc contiene las investiduras de cosas de los objetos que son las investiduras de objeto primeras y genuinas, el sistema Prcc nace cuando esa representación cosa es sobreinvestida por el enlace con las representaciones palabra que le corresponden. La representación no aprendida en palabras o el acto psíquico no sobreinvestido, se quedan atrás, en el interior del Incc, como algo reprimido.