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Resumen sobre el poeta latino Catulo
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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Catulo nació en Verona y vivió entre los años 84 a.C. y 55 o 54 a.C. Su familia poseía una buena posición social y económica y frecuentemente recibía la visita de Julio Cesar. Pese a esto, Catulo era hostil a Cesar y le dedicaba poemas que van desde la ironía y el desdén hasta la declarada injuria. El joven Catulo se instaló en Roma, donde pasó la mayor parte de su vida, probablemente para seguir una carrera política según el mandato familiar. Sin embargo, en vez de esto, Catulo comenzó a frecuentar el circulo intelectual del patriciado romano, donde se dedicaban a la vida de arte y placeres que su privilegiada condición
y creativos de la poesía romana, ya que se enfocaban en la exploración estética, en privilegiar la poesía como modo de vida, en experimentar con la palabra, en forjar formas por emulación, corrección y perfeccionamiento de textos prestigiosos precedentes y en imponer un producto nuevo y desafiante de los cánones autorizados. Estos círculos se veían cautivados por filosofías individuales (estoicismo y epicureísmo) inclinadas a un apoliticismo
Republica, se constituía como el centro de gravedad cultural y pasó a significar el derecho al individualismo, el desprecio por el compromiso político, la vida galante y el lujo para los poderosos, mientras que para los estratos inferiores significaba diversiones gregarias y
responsabilidades civiles y dedicada por entero al amor y a la poesía. Los poemas breves de Catulo representan una sofisticada síntesis de materiales literarios donde confluyen los aportes de la tradición helenística y de la poesía romana arcaica. La
estética que trabaja en el sentido de la improvisación y de la actualidad, una poética cuyo logro consiste en borrar el complejo entramado de su producción en función de la levedad y la gracia. Bajo la apariencia de ingeniosos poemas improvisados, se descubre un profundo trabajo artístico con un proceso de negociaciones intertextuales. A su vez, sus poemas mayores (C.61 al C.68) son considerados como su empresa de mayor envergadura poética, gracias a la cual Catulo se pone a la par de los poetas helenísticos. El episodio más importante y con más repercusión en su obra literaria fue el de su relación amorosa Lesbia, nombre poético de Clodia, hermana del tribuno Publio Clodio Pulcro y
El nombre poético de Lesbia representa un homenaje a los versos de Safo: se trata de un proyecto poético basado en el placer de la poesía sáfica. Los poemas dedicados a la amada y apareen a lo largo del corpus catuliano de manera discontinua, constituyendo una historia con principio, medio y fin que puede armarse a través de ellos y que se conoce como el Ciclo de Lesbia que, según la crítica, comienza en los poemas C.51 y C.5 y finaliza entre el C.
y el C.11. Lesbia se presenta como una mujer patricia casada que engaña a su marido y que se reúne con su amante, quien no ha dejado de cantarle su amor. Sin embargo, esta mujer es frívola, promiscua e inconstante, y cambia rápidamente de amantes, lo cual hiere a Catulo, que la ama verdaderamente, con una pasión que no disminuye ante engaños y desdeña, sino que se acrecienta por la fuerza del deseo. Con la muerte del hermano lejos de Roma, Catulo cae en la desesperación y recurre a los dioses para su alivio. Comprende que aquella que canta como diosa es una procaz buscona y prostituta. Esta imagen de mujer seductora, prostituta e infiel es la representada en la elegía amatoria latina, inaugurada por Catulo, en la que los varones enamorados adoptan actitudes de sumisión servil y de fidelidad a pesar del dolor que sufren por la mujer infiel. Esta imagen de amor-poesía como centro de la existencia masculina representada en la poesía de Catulo se contrasta con la concepción tradicional del hombre cuya máxima virtud
Virgilio. El poeta apela a una estrategia del discurso según la cual asume la autorreferencialidad de un “yo” que se presenta como un individuo real y que habla a partir de un “efecto de sinceridad”. De esta forma, la identificación persona histórica / yo poético se construye desde el texto mismo, por obra del sujeto discursivo que opta por el nombre del propio autor, como en C.8 “Miserable Catulo, deja de hacer estupideces / y considera perdido lo que ves que se ha perdido”, o en C.7 “[…] con que tú besaras tantos besos, el loco Catulo estaría satisfecho”. El Carmen 5, junto con el C.51, es considerado el primero del Ciclo de Lesbia. En él, la ilusión de realidad ha sido creada cuidadosamente por mimesis del ritmo discursivo emocional. Vivamos y amemos, Lesbia mía, / y los rumores de los ancianos más severos / todos nos importen un bledo. / Los soles pueden morir y regresar: / nosotros, una vez que muera nuestra breve luz, / deberemos dormir una única noche perpetua. / Dame mil besos, luego cien, / luego otros mil, luego otros cien, / luego aun otros mil, luego cien / Luego, cuando muchos miles hayamos hecho, / perderemos la cuenta para no saberla / o para que ningún malvado pueda dañarnos / cuando sepa que son tantos los besos. La forma exhortativa de los subjuntivos “vivamos”, “amemos” y la mención inmediata de la amada introducen en el ámbito de lo privado y lo íntimo, irrumpen en una situación de dialogo erótico en la que el “yo” protagonista exhibe su pericia discursiva y retórica de seducción. Este impulso inicial se detiene y se abre paso a una reflexión en la que se profundiza el sentido de la invitación al goce de la vida: se trata de alcanzar la plenitud de una existencia
llamada cuenta de los besos y el poema finaliza con una referencia al prólogo de los Aitia de Calimaco donde los Telquines atacan al poeta como los malvados lo hacen con Catulo.