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Apunte sobre cuáles son las principales características literarias de la famosa obra Candy Candy.
Tipo: Apuntes
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De chica solía pensar que un militar siempre se levantaría con el toque de una corneta, de modo que, cuando la señora Pony le rentó el cuarto al señor Albert, no tuve más remedio que esperar por las mañanas escuchar el sonido de la trompeta llamando al desayuno. Para mi sorpresa, en los meses que vivimos bajo el mismo techo nunca ocurrió. Tampoco nos tocó coincidir en el desayuno, salvo contadas ocasiones que fueron bastante especiales. Por aquellos tiempos creí haber descubierto que el señor Albert disfrutaba dormir hasta tarde, pero con el tiempo surgió la verdad de los hechos, sufría de insomnio. Pasaba horas sentado leyendo, ya fuera en su habitación, la sala, o inclusive el patio de la casa. Siempre se le encontraba por las noches leyendo. Me daba tristeza verle solo. Suponía que era terrible pasar noches sin tener un buen descanso. Ello me hizo acercarme una noche. No sabía que conversar con él, pero algo se me ocurriría. -Buenas noches señor Albert- -Buenas noches Candy- Sus ojos no se apartaron un solo segundo de su lectura -Puedo preguntarle qué está leyendo- -Es un libro que han hecho unos alemanes sobre los puntos estratégicos para colocar cargas de dinamita en los puentes y derribarlos- Mis ojos se desorbitaron y sin duda alguna me puse pálida cuando escuché su respuesta. El silencio, me pareció, se volvió incómodo, pero el señor Albert no despegaba su vista de su lectura. Yo seguí plantada como estatua en el mismo sitio y eso le orilló a preguntarme si pasaba algo, con cierto nerviosismo le pude responder.
explotar cañones, cargando rifles o escopetas, disparando a quemarropa sobre soldados del frente enemigo, soltando granadas para las trincheras contrarias y rebanando cuellos con un cuchillo de monte. Le imaginaba con un rostro fiero enfrentando a hombres jóvenes y grandes por igual. Y de pronto, me di cuenta que jamás le había preguntado qué hacía en el ejército, si había luchado en una guerra. Jamás le pregunté nada.
su propia opinión. Tal vez pronto le tocará escuchar con mayor frecuencia sobre esas ideas de una raza superior, pero recuerde que usted y yo sabemos que eso no existe- -Si Albert- -¿Puedo sugerirle una lectura?- -Si, por favor.- -Seguramente ha escuchado mucho sobre esto. Es una novela. Algunos la llaman futurista, para otros es una simple burla sobre la sociedad y algunos conceptos. Es una buena lectura- Y tuve entre mis manos, por vez primera, un ejemplar de “ Un Mundo Feliz ” de Aldous Huxley. La sátira moderna de la sociedad de la década nuestra, los años 30. Tomé el ejemplar con mucho cuidado y le agradecí sinceramente el préstamo con apenas un inclinamiento de cabeza y una sonrisa. Empezaría la lectura al día siguiente en mi hora del almuerzo. Me sentía feliz porque había compartido un poco de su misterio personal conmigo, a través de la charla, y ahora lo hacía a través del préstamo de uno de sus artículos personales. -¿Cómo va el francés? – Preguntó mientras recogía su cuadernillo de notas y sus bolígrafos.