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Asignatura: Sociología de la Educación, Profesor: , Carrera: Lengua Extranjera, Universidad: UAM
Tipo: Resúmenes
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La Sociología como disciplina independiente y comprometida con las exigencias del método científico, nace a mediados del s. XIX. Anteriormente, durante la “prehistoria
de la Sociología”, los pensadores estuvieron más preocupados por decidir cómo debía ser la sociedad que por conocer cómo funcionaba de hecho. Autores clásicos como Heródoto (muy preocupado por la Historia y lo social), Turícides (preocupado por las costumbres de los pueblos y el carácter de la gente), Platón (que en su “República” muestra la limitación de la filosofía humana) y Aristóteles (que escribió sobre el componente ético de la política, el papel del Estado, la dinámica social, etc., en “La Política”, donde afirma que el hombre es social y la sociedad constitutiva humana), ya se preocupaban por la sociedad y son considerados los precursores de la Sociología.
1.1.- FACTORES SOCIALES Y POLÍTICOS Las transformaciones sociales, políticas y económicas que conmovieron a Europa como consecuencia de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa son hechos sobradamente conocidos:
1.2.- FACTORES DE ORDEN INTELECTUAL Y TEÓRICO El positivismo de Comte (1798-1857), con su exigencia de “atenerse” a los hechos observables empíricamente, intentó aplicar al estudio de la sociedad el mismo método científico que, aplicado ya en el Renacimiento, había dado grandes resultados en las ciencias de la naturaleza, especialmente en la Física. Comte creyó que la sociedad, al igual que la naturaleza, estaba regida por leyes fijas e invariables, y la función del sociólogo es observar la realidad social e intentar descubrir las leyes que la rigen. Comte no admite más que el saber científico, donde la Sociología es la síntesis de todas las demás. En su “Ley de los tres estados”, la idea del progreso es que cada estado procede del anterior y, a su vez, desemboca en uno nuevo que supera al precedente. Es una ley de progreso y humanización a la que está sometida toda la sociedad. A lo largo de la Historia, el saber universal ha atravesado tres etapas o estados:
concepción materialista de la Historia. La infraestructura económica determina la supraestructura ideológica.
El desarrollo de la Sociología tiene lugar entre la última década del s. XIX y la Primera Guerra Mundial. Esta etapa coincide con la llamada Segunda Revolución Industrial, en la cual los efectos de la industrialización se generalizan en Europa y se extienden a EEUU. Se produce ahora una reacción contra el positivismo y pierde poco a poco su vigencia el evolucionismo, abandonándose también la idea de un progreso ilimitado de la sociedad.
2.1.- EMILE DURKHEIM (1858-1917) Durkheim consideró que los hechos sociales no pueden explicarse desde lo individual porque un hecho social es algo más que la suma de manifestaciones individuales y existe realmente al margen de los individuos. En todo su pensamiento destaca la idea del hombre como producto social y la de los fenómenos sociales como hechos, como “cosas”. Su preocupación fundamental estuvo en el estudio de la solidaridad de los grupos. En su primera obra, “La división del trabajo social”, hace una comparación entre las sociedades arcaicas, donde se da una solidaridad mecánica, con las sociedades modernas, donde predomina una solidaridad orgánica. En las primeras impera el derecho represivo o penal: el individuo no existe como tal, sino como miembro de su grupo, y toda desviación en su conducta conlleva el castigo inmediato. Por su parte, la solidaridad orgánica es típica de las sociedades llamadas civilizadas, donde el individuo se relaciona indirectamente con la sociedad, y donde hay una preponderancia progresiva del derecho civil y contractual. En su obra “Las reglas del método sociológico” nos dice que “los hechos sociales deben ser tratados como cosas” y que “hechos sociales son maneras de pensar y sentir que existen con independencia de las conciencias individuales, además de estar dotadas de una fuerza imperativa y coercitiva por la cual se le impone”. Los hechos sociológicamente observables provienen siempre del grupo y se explican por el. En la explicación sociológica Durkheim adoptó más bien un punto de vista funcional: un hecho social puede considerarse explicado sociológicamente cuando llegamos a comprender la función que cumple de cara a la cohesión del grupo. Por esta razón, Durkheim ha sido considerado como el precursor del funcionalismo. Lo que mantiene unida a la sociedad es la perspectiva funcional. La influencia que tuvo Durkheim en Francia y fuera de Francia fue inmensa, y se extendió a todas las ciencias sociales. 2.2.- MAAS WEBER (1864-1920) El gran interés que existió en Alemania en esta época por la Sociología de la cultura y por la interpretación histórica han servido de gran influencia en el pensamiento de Weber. Frente a la definición de “hecho social” de Durkheim, para Weber será la “acción social” el objeto de estudio de la Sociología con la carga subjetiva que lleva implícita. Así, la clave sociológica está en entender las motivaciones de los individuos, sus actitudes, creencias, valores, y las interpretaciones que hacen de la acción social. En “La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo” (su obra más conocida) estudia hasta qué punto las motivaciones del individuo influyen en la acción social. En este sentido, afirmaba que las ideas de la Reforma Protestante jugaron un papel importante en el fomento del capitalismo durante sus primeros años. El Protestantismo fortaleció el ahorro y la inversión, enseñando que el desenfreno en el gasto era un pecado, y el éxito económico era una prueba del favor de Dios.
Con ello, trató de demostrar (contra Marx) que no siempre las ideas son determinadas por la base económica, sino que fueron los ideales éticos lo que jugaron un papel fundamental en la explicación de los orígenes del capitalismo causal, y no al revés, rechazando así la interpretación materialista de la Historia y de la Cultura. En su obra “Economía y Sociedad” aparece otro concepto muy importante, el llamado “tipo ideal”. Este concepto no existe en la realidad, sino que es una construcción mental que Weber utilizó para iluminar ciertas características de un fenómeno o para analizar muchos factores sociales.
Sin olvidar que existen otras perspectivas en sociología, en algunos temas las diferentes perspectivas son tan opuestas entre sí que es muy difícil reconciliarlas. No obstante, con mayor frecuencia, estas perspectivas son complementarias, siendo todas utilizadas por la mayor parte de los sociólogos, aunque en proporciones diferentes, y todas son útiles y necesarias para una comprensión completa de la sociedad. El comportamiento humano es complicado y polifacético, y sería del todo imposible que una única perspectiva teórica pudiera cubrir todas sus facetas.
Desde la perspectiva funcionalista, la sociedad se considera como una red de grupos que cooperan de manera ordenada y de acuerdo con una serie de reglas y valores compartidos por la mayoría de los miembros. Así, la sociedad se concibe como un sistema estable con tendencia hacia el equilibrio. Se pone el énfasis en cómo cada parte de una sociedad o de una institución social contribuye al todo, es decir, que cada grupo o institución desempeña ciertas funciones porque es funcional. Cada uno desempeña una función de cara al grupo. Comenzó con Comte y después con Durkheim, pero el desarrollo del funcionalismo moderno estuvo fuertemente influenciado por el trabajo de los antropólogos. Así, destacan los pioneros ingleses Radcliffe-Brown y Malinowski. Estos autores sostienen que debemos estudiar una sociedad o una cultura en su conjunto si queremos comprender sus principales instituciones y explicar el comportamiento de sus miembros. Así, estudiar la función de una práctica, o de una institución social es analizar la contribución que hacen a la continuidad de la sociedad en su conjunto, y ello implica mostrar el papel que juega en el funcionamiento de la sociedad. Hay que entender la función que desempeña cada institución social de cara a la sociedad. Talcott Parson y Robert Merton fueron los primeros que formularon en Norteamérica la corriente estructural-funcionalista. Merton distingue entre funciones manifiestas (aquellas que son conocidas e intencionadas por los participantes en un tipo específico de actividad social) y funciones latentes (consecuencias de dicha actividad desconocidas para los participantes). Distingue además entre función (de lo que ya hemos hablado), disfunción y alternativa funcional. Con la disfunción se refiere a ciertos aspectos de la actividad social que tienden a producir cambios porque suponen una amenaza para la cohesión social o un desafío para el orden existente (partidos políticos). La alternativa funcional implica que un hecho social puede tener diferentes funciones, y una misma función puede ser desempeñada por hechos diferentes (religión). La principal crítica que se ha hecho a esta corriente es no tener en cuenta el cambio social, es decir, las contradicciones y los conflictos inherentes a la vida social. Esta corriente se basa en una visión armonicista de la sociedad, entendiendo todo conflicto como patología social. Implica pues, que la sociedad ha de disponer siempre de medios para reaccionar contra los elementos que atentan ese supuesto equilibrio social.
el derecho, la economía, la antropología, la psicología, la historia y la filosofía, pero no solo entre ellas.
La psicología y la sociología han sido a veces dos formas diferentes de enfocar y de entender los hechos sociales, pero en realidad se hallan estrechamente vinculadas, sobre todo respecto a la psicología social como ciencia que estudia al individuo, puesto que todos los fenómenos psíquicos se producen en un contexto social que los afecta. La diferencia está en que mientras el psicólogo intenta llegar siempre a las consecuencias para el individuo, el sociólogo no pierde de vista al grupo como unidad. Entre los enfoques psicosociales podemos destacar una serie de tendencias que han influido de manera clara en la propia sociología, como son: el interaccionismo simbólico, el enfoque psicoanalítico freudiano y el enfoque de Gestalt.
4.3.- LA HISTORIA Y LA SOCIOLOGÍA Las diferencias de enfoque provienen de que la historia se preocupa de manera especial por los hechos singulares, mientras que la sociología pretende generalizaciones. Además, maneja más los acontecimientos contemporáneos frente al gusto de la historia y los pasados. Sin embargo, para el desarrollo de las ciencias sociales es muy importante la estrecha conexión de la historia y la sociología, tanto en sus resultados como en los métodos de trabajo. Se trata pues de una relación de complementariedad o de apoyo en la investigación. La historia se aleja cada vez más de la simple descripción de acontecimientos para establecer generalizaciones sobre el desarrollo de las formaciones sociales. Así, la historiografía moderna se separa cada vez más de la filosofía de la historia, e intenta, sobre todo, construir una historia total (integral). Por otra parte, es evidente que la sociología utiliza una perspectiva histórica para el análisis de los hechos sociales. Por tanto, la sociedad está hecha de la historia, es decir, las sociedades son realidades históricas, pues, como dice el profesor Beltrán, confirmando la opinión del historiador Carr, “cuanto más sociológica se haga la historia y cuanto más histórica se haga la sociología, tanto mejor para ambas”. 4.4.- SOCOLOGÍA Y FILOSOFÍA La filosofía podría ser clasificada como el “alma mater” de la sociología. En los orígenes de la sociología se encuentran postulados y principios filosóficos; esto es, dar cuenta de todo el desarrollo de la historia humana, explicar la crisis de la sociedad europea del s.XIX y suministrar una doctrina social capaz de orientar a la actividad política. Sin embargo, la sociología, en ese intento de comprensión del ser humano, tiene una vertiente científica que no posee la filosofía, y en su desarrollo más reciente ha abandonado prácticamente esos objetivos tan generales de sus inicios. A pesar de todo, existe una estrecha relación sobre todo respecto a la filosofía social y moral. El tema central de la sociología es el comportamiento social de los hombres, y éste se halla guiado necesariamente por valores. La sociología los estudia en cuanto hechos, que se dan en la sociedad, pero esto exige conocer los problemas planteados por los valores en su propio contexto, esto es, en la filosofía moral y social. Importa mucho que el sociólogo pueda distinguir entre las cuestiones de hecho y las cuestiones de valoración, pues frecuentemente se confunden. Hoy día, la mayoría de los sociólogos reconocen que los valores juegan un papel importante en el qué hacer sociológico, y que la referencia a valores es necesaria no sólo para seleccionar el tema de investigación, sino también para seleccionar los conceptos que vamos a usar, argumentos que vamos a utilizar, etc. Así, el científico social no puede dejar de hacer juicios de valor a medida que a lo largo de su trabajo se ve en la necesidad de tomar
decisiones, y ciertamente el sociólogo debe ser consciente de que la “objetividad científica” no tiene por qué estar reída con la aceptación de valores, ni tiene por qué influir en su verdad o falsedad la forma en que se hayan seleccionado los problemas o formulado las hipótesis. La diferencia entre la filosofía y la sociología debe establecerse al nivel de la ciencia y la filosofía. por un lado, la sociología, en cuanto ciencia, exige la filosofía social, ya que la objetividad científica no representa la realidad última en el ámbito social. Por otro lado, la filosofía social no es una ciencia más de lo social, sino una metaciencia social que se ocupa de las categorías metasociales que trascienden los límites propios de la sociología. Así, por ejemplo, la primera categoría metasocial será la propia sociedad, es decir, su naturaleza, sus causas, su origen, su sentido y fundamentación en la vida humana. La sociología no se preocupa de estudiar la categoría “sociedad” porque trasciende el ámbito científico. Como vemos, este es también el planteamiento de la sociología anterior a Comte, e incluso es el de los fundadores de la ciencia social, ya que la ley de los tres estados de Comte podemos considerarla como una categoría metasocial, así como el enfoque organicista de Spencer o muchos de los planteamientos sociológicos del marxismo. Se da un incremento cada vez mayor en la cooperación interdisciplinar entre las distintas ciencias sociales. Se comparte el mismo objeto material, aunque formalmente se le considere desde distintos puntos de vista. Así, no es posible estudiar la personalidad sin referirnos a la cultura en la cual se desarrolla, ni es posible analizar la cultura olvidándose del hecho de que se trata de la cultura de una sociedad, ni se puede estudiar la sociedad sin referirse al conjunto de las interrelaciones que se dan entre el individuo y el grupo.
La educación es una realidad que ofrece múltiples facetas. Puede considerarse un aspecto ideológico, psicológico, filosófico, individual, político, económico, social, biológico, etc. La educación no es algo exclusivamente social, pero tiene un aspecto preponderantemente social, lo que hace necesaria una sociología de la educación. Es un fenómeno social por estos motivos: el medio social en el que se efectúa, los contenidos, los fines, funciones sociales inherentes a la educación,... El proceso de autoeducación no parece posible. El ser humano no puede prescindir en su desarrollo de las influencias de factores externos a él mismo. Influencias que siempre serán heteroeducativas (desde fuera). La educación como tal se efectúa siempre en el seno de una vida social, es decir, la relación entre personas resulta imposible fuera de un contexto social, y eso implica una situación social. Por tanto, fuera de la sociedad la educación no tiene lugar. Además, la educación es necesariamente social por los contenidos que maneja. Así, vemos cómo la transmisión de conocimientos se ha tomado de la sociedad. Hay pues un origen social del contenido de la educación, y éste es su cultura; así, educar es culturizar, y la cultura, como un todo, es un producto social.
educación, entendida de esta manera, constituye el objeto propio de la sociología de la educación.
Las interpretaciones dadas sobre el concepto de educación se pueden resumir en dos: a) (^) Concepción esencialista: considera la educación predominantemente como un proceso de individualización. Hace referencia a una operación de descubrimiento, extracción y desarrollo de las potencialidades que hay innatas en el sujeto, y así la tarea educativa consiste en despertar, desenvolver y alimentar las facultades del hombre. Según esta concepción, la escuela recibe un sujeto en potencia y al final del proceso educativo entrega un producto acabado. Kant, Rosseau, la escuela activa, la escuela nueva, la escuela cooperativa de Frixet, Montessori, etc., tenían una concepción esencialista de la educación, de la que surge la “ideología del don”, según la cual uno recibe conforme a su capacidad, significando la sabia distribución de la naturaleza, que da a cada uno según su capacidad. b) Concepción sociologista: considera la educación sobre todo como un proceso de socialización. Pone como fin de la educación la construcción del ser social del hombre, es decir, conseguir la adecuación del individuo con la sociedad. La tarea educativa consiste en capacitar a los individuos para las necesidades y los intereses de la sociedad, enseñándoles a desempeñar bien sus roles. En este sentido decimos que la escuela no es neutra, sino que responde a los intereses de la sociedad, es un reflejo de ella. En esta concepción se juntan, aunque con diversos matices, los sociólogos más significativos: Durkheim, que considera la socialización como la función primaria de la educación; Maax Weber, para quien el fin de la educación es preparar al individuo para tomar parte en la competición económica y política que caracteriza a la sociedad; Mannheim, quien considera uno de los objetivos primarios de la educación ayudar a los hombres a vivir en armonía en el conjunto socia;, Dewey, para quien el maestro, al enseñar, no sólo educa al individuo, sino que contribuye a formar una vida social justa. La UNESCO hizo un informe titulado “Aprender a ser” en el que asegura que la educación tiene por función transmitir valores, saberes y técnicas en vista a la integración del individuo en su sociedad. Ambas tendencias se presentan a veces como contrapuestas o irreconciliables, lo que nos lleva al dilema de individuo-sociedad, individuo frente a sociedad e individuo y sociedad.
3.2.- SOCIOLOGÍA Y PEDAGOGÍA En primer lugar cabe establecer una relación histórica entre sociología y pedagogía en el sentido en que los momentos de crecimiento de una vienen a coincidir con los periodos álgidos de la otra. Este paralelismo expansivo puede observarse ya en el s. IV a.C. en las figuras de Aristóteles, Platón, etc., y luego en el Postrenacimiento (s.XVIII y comienzos del XIX). Este fenómeno también llega a la actualidad. La explicación que se ha dado a este fenómeno es que estos periodos representan épocas de crisis en la historia de la humanidad, para así buscar el diagnóstico de sus males y sus soluciones a través de la sociología y la pedagogía. Aparte de esto, la preocupación por lo social ha venido en tiempos contemporáneos. Es decir, lo que predominó siempre, salvo periodos de excepción, fue prácticamente el individualismo. Así, en líneas generales, toda la pedagogía moderna es individualista.
Sin embargo, en el s. XIX todo cambió. Los profundos movimientos habidos en este periodo no han cesado hasta el día de hoy. Nació así la sociología pedagógica y la pedagogía social. Así pues, el fenómeno educativo es tanto fenómeno pedagógico como fenómeno social, y puede ser con toda propiedad objeto de estas dos ciencias. Por otra parte, no sólo la preocupación social, sino también el propio desarrollo que experimentó la ciencia al hacerse descriptiva, positiva, cuantificadora y empírica, propiciaron el surgimiento de la sociología, cuya maduración dio lugar a la sociología de la educación.
La fundación de la pedagogía como ciencia autónoma había tenido lugar en el año 1806, al publicar Herbart su “Pedagogía general”. La sociología, por su parte, había hecho oficialmente su aparición entre 1839 y 1842, años en los que Comte va publicando los seis volúmenes de su obra “Coros de la Filosofía positiva”. A últimos del s. XIX, a un siglo de distancia de la aparición de la pedagogía y a medio siglo del nacimiento de la sociología, surgieron simultáneamente la pedagogía social y la sociología de la educación. La pedagogía social vio la luz en 1899 al publicar Paul Natur su libro “Pedagogía social”. En la fundación de la sociología de la educación suele señalarse como referencia el discurso de Durkheim en el año 1902. en 1911 aparecieron varios artículos suyos sobre temas de sociología de la educación en París. Por tanto, para el pedagogo, la figura de Durkheim tiene un doble significado: como ideólogo es uno de los representantes típicos de la pedagogía sociológica, y como científico es el fundador de la sociología de la educación. Llamó en principio a la pedagogía sociológica Ciencia de la Educación, reservando el nombre de pedagogía para los aspectos ideológicos de la misma, considerados por él acientíficos y hasta revolucionarios. Podemos pues definir la sociología de la educación como la rama de la sociología que se propone estudiar la educación como fenómeno social dentro de la vida social global, colocándola entre las ciencias positivas como una sociología especial de la sociología general. El proceso y el fenómeno educativo es objeto de estudio sociológico, pues todo el conjunto de sus elementos es un fenómeno social. Así, los agentes educativos, la relación educativa, las estructuras, los contenidos, las funciones, etc., son elementos típicamente sociales y, por tanto, objeto de estudio de la sociología.
El fin de la Segunda Guerra Mundial coincide con la sociología general. Partimos de lo afirmado por Carlos Lerena: “el problema del origen y desarrollo de la sociología de la educación no puede separarse del problema del origen y desarrollo de la sociología general”. La sociología contenía ya en su propia raíz una determinada concepción de la educación y de la escuela, del hombre y la sociedad. En este desarrollo podemos ver varios enfoques:
Los métodos de la sociología de la educación son los de la sociología general, con específica aplicación al terreno educativo. Podemos definirlo como el proceso de investigación que debe seguir la mente para ampliar sus conocimientos. Muchas ciencias poseen sus propios métodos, pero ninguno es totalmente intransferible, es decir, los métodos de una se usan a menudo por otra ciencia. La sociología se caracteriza por el uso extensivo de métodos empleados por otras ciencias, sobre todo por las ciencias sociales. Por lo tanto, en las ciencias sociales existe una pluralidad de métodos y no un método único. En sociología, por ejemplo, hay que empezar por optar entre dos clases de métodos generales: el comprensivo y el explicativo. Como el objeto a estudiar es el mismo que el sujeto que lo estudia (el hombre en ambos casos), vemos que su objeto es muy particular: se ocupa del comportamiento de las personas, y éstas, como los fenómenos sociales, son, en cierto modo, algo de nosotros mismo. Por esto, algunos sociólogos, sobre todo alemanes, han propugnado el método comprensivo. Hoy, todos admiten que la sociología es una ciencia empírica, no sólo por su enfoque y por su método (el explicativo), sino incluso por su objeto. Aunque éste trate de fenómenos humanos, son considerados como fenómenos objetivos, como cosas, según Durkheim, de modo que se puedan descubrir las leyes por las que se rigen y, hasta cierto punto, predecir, siguiendo el paradigma general del método científico, con sus cinco momentos clásicos:
sociología es compleja y, por tanto, requiere un método complejo o, mejor aún, un complejo de métodos.
El sociólogo debe planificar un diseño con todos los pasos que va a seguir en la investigación. Así, los estudios sociológicos suponen, normalmente, un proceso que tiene una serie de fases generales a todo método científico: a) (^) Formulación de la hipótesis: tiene muchísima importancia porque determina el tema de la investigación y, por consiguiente, el grado de interés y actualidad que ésta puede revestir. La hipótesis, por definición, no constituye una verdad establecida; son los resultados de la investigación los que tienen que decidir sobre su verdad o falsedad. Surgen, normalmente, por intuición o como resultado de informaciones poco precisas. De todos modos, la formulación de una hipótesis dista mucho de ser un acto ciego, y depende de la formación y madurez científica del investigador. El bagaje de conocimientos, la imaginación creativa y la inteligente visión de relaciones son capacidades del sujeto que lo llevan a lanzar hipótesis valiosas. b) (^) Recogida de datos: planteado su problema, ha de lanzarse a la búsqueda de datos que van a permitir resolverlo, que son de dos clases:
3.- PRINCIPALES MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN EN SOCIOLOGÍA Muchos de los métodos son comunes a los empleados en otros campos. Por razón del tiempo, el método puede ser.
En la enseñanza se constata fácilmente el escaso valor atribuido a la interacción entre alumnos, a los fenómenos sociales en el aula. Sin embargo, la idea de la clase como grupo tiene importantes aplicaciones, aprovechables de cara al aprendizaje escolar. Así, la interacción social permite al niño el desarrollo de las habilidades intelectuales, lingüísticas y sociales. Como diría Vigotsky, a través de la interacción social, el niño interioriza y asume los mecanismos de aprendizaje, memorización y solución de problemas. El desarrollo mental tiene lugar en el proceso de interacción social, por lo que éste, y su forma más sistematizada, la enseñanza, conforman el desarrollo mental de los individuos. Dewey dice que nunca educamos directa, sino indirectamente, a través del medio ambiente, y sólo tenemos experiencias dentro de ese marco. Según tal concepción, educar será crear un medio ambiente idóneo que favorezca las experiencias y, por tanto, el aprendizaje, para que el educando consiga la madurez social. En definitiva, capacitarle para que resuelva con éxito los problemas que le plantea la vida de relación con sus semejantes. De este modo, las técnicas de grupo no deben ser consideradas como fines en sí mismas, sino como instrumentos o medios para el logro de la verdadera finalidad grupal, es decir, como procedimientos de apoyo con resultados positivos.
5.2.- TÉCNICAS EN LAS QUE INTERVIENEN EXPERTOS
Finalizado el panel, la conversación o debate del tema puede pasar al auditorio y la actividad grupal se habrá convertido entonces en un “foro”. La informalidad, la espontaneidad y el dinamismo son características de esta técnica de grupo frente a la rigidez formal de las otras técnicas tratadas. Aunque debe aparecer como una conversación espontánea e improvisada, requiere para su éxito ciertos preparativos y una reunión previa con el coordinador para cambiar ideas y establecer un plan aproximado del desarrollo de la sesión. Aplicaciones en la escuela son múltiples, ya sea del programa de estudios o de interés general de los estudiantes. Ciertos temas más bien relacionados con situaciones personales o familiares, más que con las materias de estudio, parecen adecuados para ser tratados mediante el panel, tanto en el nivel primario como en el nivel secundario.
determinar el grado en que los individuos son aceptados en un grupo, para describir las relaciones que existen entre los individuos y para poner a descubierto la estructura del grupo mismo” (Northway). El sociograma consta de las siguientes partes:
importante comparar la estructura global de los mismos y la posición que logra cada uno de los miembros. Si se hacen en distintas fechas, se podrá advertir la evolución de la estructura del grupo, mayor o menor cohesión, cambio de las posiciones individuales, mejoramiento o deterioro de algunos vínculos, etc. 6.1.- TEST DE PERCEPCIÓN SOCIOMÉTRICA Se le pide al sujeto que adivine quiénes le han escogido y quiénes le han rechazado en cada situación. Este test encuentra su fundamento en la hipótesis de que la situación del individuo en el grupo se realiza de acuerdo con la posición social que cree tener dentro del mismo grupo. La formulación de la prueba y la tabulación de resultados sigue pautas similares a las del sociograma. El grado de coincidencia entre la percepción subjetiva del alumno y la realidad puede interpretarse como indicio de madurez y de empatía.
6.2.- ESCALA DE DISTANCIAS SOCIALES Fue diseñada por Bogardus (1993) para medir actitudes sociales hacia diversos grupos nacionales y raciales. Permite examinar la intensidad de los sentimientos que provocan las relaciones interpersonales en el aula sin la limitación impuesta en el test sociométrica con la restricción del número de elecciones o rechazos. A cada alumno se le facilita una hoja con la lista completa de los compañeros de clase y con los criterios según los cuales debe ser calificado cada uno. Al alumno le bastará con poner una cruz en el criterio que corresponda con la valoración que estime oportuna. La puntuación final (índice de adaptabilidad) sería equivalente a la suma de cruces o marcas obtenidas en cada caso, multiplicadas por el valor del criterio correspondiente. Veamos un ejemplo: en una clase de 25 alumnos, la distancia social máxima es de 125 (125 X 5) y la mínima 25 (25 X 1). Supongamos que un alumno obtiene de sus compañeros la siguiente combinación de marcas: 4 en la columna 1, 7 en la 2, 5 en la 3, 9 en la 4 y 0 en la 5. el índice de adaptabilidad sería de 81 (4 X 5 + 7 X 4 + 5 X 3