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Roland Barthes: La Cámara Lúcida - Reflexión Fotografía, Memoria y Espectador - Prof. Mena, Apuntes de Periodismo

Roland barthes es un crítico literario, sociólogo y filósofo francés conocido por su obra sobre la fotografía. En este ensayo, barthes reflexiona sobre la naturaleza de las imágenes, la memoria y el modo en que recordamos y valoramos las fotografías. El autor distingue entre el operador (el fotógrafo), el espectador y el espectro (lo fotografiado), y analiza los procedimientos fotográficos y los elementos principales de una imagen: el estudio (la intención del fotógrafo) y el punctum (lo que hace que una fotografía emocione a un espectador). Además, barthes reflexiona sobre la relación entre la fotografía, el teatro y la muerte, y la diferencia entre la fotografía y el cine.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 25/04/2015

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Roland Barther fue un crítico literario, sociólogo y filósofo francés.
Nacido en Cherburgo, su padre era subteniente de la Marina. La
familia vivió en Bayona hasta 1924, fecha en la que se trasladó a
París, donde Barthes terminó sus estudios de bachillerato en el
Lycée Montaigne y Louis-le-Grand. Obtuvo el título de bachiller en
1934, y en 1939 la licenciatura en lenguas clásicas de la
Universidad de la Sorbona. Entre 1934 y 1947 contrajo una
tuberculosis que le obligó a pasar mucho tiempo en diversos
sanatorios, donde completó sus estudios leyendo a Marx y a
Michelet. En 1946 comenzó a colaborar en Combat, un periódico de
izquierdas, y sus artículos se recopilaron en El grado cero de la
escritura. Fue lector en las universidades de Bucarest y Alejandría,
y posteriormente trabajó como investigador en lexicología y
sociología en el Centro Nacional de Investigación Científica de
París. En 1962 fue nombrado director de estudios de la Escuela
Práctica de Estudios Superiores, donde dio clases de semiótica, y
fue nombrado profesor de Semiología Literaria del Collège de
France. Además de crítica literaria escribió sobre música, arte, cine
y fotografía. Barthes abordaba cada uno de estos campos con
nuevas herramientas críticas que respondían a su siempre
cambiante trayectoria intelectual: neomarxista al comienzo de su
carrera, se acercó a la crítica existencialista en la década de 1960,
y posteriormente se convirtió en uno de los primeros teóricos que
estudió los límites del estructuralismo. Su obra ha sido considerada
por algunos filósofos alemanes como un intento de construir una
filosofía de la semiótica, cuya identidad reside en el reconocimiento
de su singularidad. En 1980 Barthes fue víctima de un mortal
accidente de automóvil cerca de la Sorbona. Entre sus obras
destacan: Elementos de semiología (1965), Crítica y verdad (1966),
El imperio de los signos (1970), El placer del
texto (1973), Fragmentos de un discurso amoroso (1977) y La
cámara lúcida (1980).
Ensayo la ¨Cámara lúcida¨.
Desde un punto de vista sencillo y humano, Roland Barther
reflexiona sobre la fotografía, la memoria y el modo en el que
recordamos y valoramos las imágenes, e incluso sobre la
posibilidad o imposibilidad de la visión crítica de las mismas.
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¡Descarga Roland Barthes: La Cámara Lúcida - Reflexión Fotografía, Memoria y Espectador - Prof. Mena y más Apuntes en PDF de Periodismo solo en Docsity!

Roland Barther fue un crítico literario, sociólogo y filósofo francés. Nacido en Cherburgo, su padre era subteniente de la Marina. La familia vivió en Bayona hasta 1924, fecha en la que se trasladó a París, donde Barthes terminó sus estudios de bachillerato en el Lycée Montaigne y Louis-le-Grand. Obtuvo el título de bachiller en 1934, y en 1939 la licenciatura en lenguas clásicas de la Universidad de la Sorbona. Entre 1934 y 1947 contrajo una tuberculosis que le obligó a pasar mucho tiempo en diversos sanatorios, donde completó sus estudios leyendo a Marx y a Michelet. En 1946 comenzó a colaborar en Combat, un periódico de izquierdas, y sus artículos se recopilaron en El grado cero de la escritura. Fue lector en las universidades de Bucarest y Alejandría, y posteriormente trabajó como investigador en lexicología y sociología en el Centro Nacional de Investigación Científica de París. En 1962 fue nombrado director de estudios de la Escuela Práctica de Estudios Superiores, donde dio clases de semiótica, y fue nombrado profesor de Semiología Literaria del Collège de France. Además de crítica literaria escribió sobre música, arte, cine y fotografía. Barthes abordaba cada uno de estos campos con nuevas herramientas críticas que respondían a su siempre cambiante trayectoria intelectual: neomarxista al comienzo de su carrera, se acercó a la crítica existencialista en la década de 1960, y posteriormente se convirtió en uno de los primeros teóricos que estudió los límites del estructuralismo. Su obra ha sido considerada por algunos filósofos alemanes como un intento de construir una filosofía de la semiótica, cuya identidad reside en el reconocimiento de su singularidad. En 1980 Barthes fue víctima de un mortal accidente de automóvil cerca de la Sorbona. Entre sus obras destacan: Elementos de semiología (1965), Crítica y verdad (1966), El imperio de los signos (1970), El placer del texto (1973), Fragmentos de un discurso amoroso (1977) y La cámara lúcida (1980).

Ensayo la ¨Cámara lúcida¨.

Desde un punto de vista sencillo y humano, Roland Barther reflexiona sobre la fotografía, la memoria y el modo en el que recordamos y valoramos las imágenes, e incluso sobre la posibilidad o imposibilidad de la visión crítica de las mismas.

El autor confiesa su dificultad a la hora de reconocer a su propia madre en la colección de fotografías familiares, hasta que encuentra su esencia en la que llama “la foto del Invernadero”. Consiste en una imagen de su madre con 5 años en cuya pose encuentra la esencia de la mujer mayor que él conoció. Sin embargo, Barthes es consciente de que la foto sólo es importante para él y que para los demás será una imagen “indistinta”, sin relevancia alguna.

OPERADOR, SPECTATOR Y SPECTRUM

Uno de los párrafos de más trascendencia en la obra es aquel en el que Barthes hace una distinción en los modos de acercamiento a las imágenes. Habla de “tres prácticas¨ (o de tres emociones, o de tres intenciones): hacer, experimentar, mirar”

Fruto de esta distinción son el OPERADOR (nombre que da al fotógrafo), el SPECTATOR, y el SPECTRUM (lo fotografiado etiquetado con una palabra que tiene relación con «espectáculo» y le añade ese algo terrible que hay en toda fotografía: el retorno de lo muerto).

Barthes sigue en su análisis con otra distinción entre los procedimientos fotográficos: el orden químico, la acción de la luz sobre ciertas sustancias; y el orden físico, la formación de la imagen a través de un dispositivo óptico. Para Barthes, la fotografía del Spectator proviene de la revelación química del objeto. Mientras que la del Operator va ligada, por el contrario, a la visión recortada por el agujero de la cerradura de la cámara oscura. El autor busca algún tipo de misticismo en el revelado de la fotografía.

Para Barthes lo que hace básicamente el Operator es sorprender y enumera las sorpresas que él siente como receptor de una imagen:

  • Lo raro.
  • El equivalente al numen del cuadro histórico, detiene el instante decisivo.
  • La proeza.

siempre con su “yo” (profundo, como es sabido. Sin embargo, Barthes se encuentra justamente con lo contrario de lo que desea y llega a decir que es su «yo» lo que nunca coincide con su imagen y determina que es la imagen la que es pesada e inmóvil y es el «yo» quien es ligero y dividido.

Por otro lado, Barthes era plenamente consciente de lo que implicaba la fotografía como motor de transformación de la civilización y pide una “historia de las miradas” para poder ver esa transformación sutil.

FOTOGRAFÍA, TEATRO Y MUERTE Comenta Barthes que, para él, la fotografía estaría más próxima al teatro que a la pintura gracias a lo que llama un «mediador singular»: la muerte. Este autor establece un interesante paralelismo entre el culto a los muertos y el teatro primitivo que traslada después a la pose fotográfica.

El tiempo detenido en la foto impide el fluir de las cosas. No podemos acceder a la dimensión de lo detenido, pues nuestro propio pensamiento no asume la magnitud de la muerte. Nada más efectivo que una fotografía para mostrarnos la dimensión temporal, ya que carece de ella. Es el ojo de la muerte, el ha sido. Busca más allá de las clasificaciones habituales, escapa de la sociología y la antropología para adentrarse sin la armadura del raciocinio.

FOTOGRAFÍA Y CINE El autor determina que que la fotografía habría comenzado ya históricamente como arte de la persona: de su identidad, de su propiedad civil, de lo que podríamos llamar, en todos los sentidos de la expresión, la reserva del cuerpo. Mientras que, desde el punto de vista fenomenológico, Barthes dice que el cine comienza a diferir de la Fotografía, ya que el cine tiene un valor ficcional.

Por tanto, Barthes está hablando de una contraposición entre ámbitos diferentes como son el de la ficción y el de la no ficción, entre los que podrían encontrarse numerosas diferencias al margen del lenguaje o del medio con el que se pongan en práctica.

CONSUMISMO Y FOTOGRAFÍA

Para terminar con el análisis de este libro, parece interesante resaltar que Barthes comenta que la sociedad desconfía del sentido puro: quiere sentido pero quiere al mismo tiempo que este sentido esté rodeado por un ruido que lo convierta en algo más vulgar.

La sociedad está acostumbrada al consumo, y para ubicar la fotografía dentro de ese campo es necesario suavizarla.

De este modo, hay fotografías que tienen la capacidad de profundizar en nosotros y atravesarnos, y otras, que por el contrario, e independientemente de nuestro gusto hacia ella, no tienen esa capacidad.