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Tipo: Resúmenes
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“Año del Bicentenario del Perú: 200 años de Independencia”
Irrigación E Inervación De La Pelvis La pelvis posee irrigación arterial, con numerosas anastomosis entre sus arterias, que proporcionan una amplia circulación colateral. En la mujer, en la pelvis menor entran seis arterias principales: Las arterias ilíacas internas y ováricas, pares, y las arterias sacra media y rectal superior, impares. Como las arterias testiculares no entran en la pelvis menor, en el hombre sólo hay cuatro arterias principales que entran en la pelvis.
La arteria ilíaca interna es la principal arteria de la pelvis, y proporciona la mayor cantidad de sangre para las vísceras pélvicas y parte de la porción musculoesquelética de la pelvis; sin embargo, también aporta ramas para la región glútea, las regiones mediales de los muslos y el periné. Cada arteria ilíaca interna, con una longitud aproximada de 4 cm, se inicia como arteria ilíaca común y se bifurca dando las arterias ilíacas interna y externa a nivel del disco intervertebral situado entre las vértebras L5 y S1. El uréter cruza la arteria ilíaca común o sus ramas terminales en el punto de la bifurcación o inmediatamente distal a ésta. La arteria ilíaca interna está separada de la articulación sacroilíaca por la vena ilíaca interna y el tronco lumbosacro. Desciende posteromedialmente dentro de la pelvis menor, medial a la vena ilíaca externa y al nervio obturador, y lateral al peritoneo. División anterior de la arteria ilíaca interna. Aunque las variaciones son frecuentes, la arteria ilíaca interna suele finalizar en el borde superior del foramen isquiático mayor, bifurcándose en una división (tronco) anterior y otra posterior. Las ramas de la división anterior de la arteria ilíaca interna son fundamentalmente viscerales (es decir, irrigan la vejiga, el recto y los órganos reproductores), pero también hay ramas parietales que pasan hacia el muslo y la nalga. La disposición de las ramas viscerales es variable. Arteria umbilical: Antes del nacimiento, las arterias umbilicales son la principal prolongación de las arterias ilíacas internas; pasan a lo largo de la pared lateral de la pelvis y luego ascienden por la pared anterior del abdomen hasta y a través del anillo umbilical para entrar en el cordón umbilical. En la vida intrauterina, las arterias umbilicales transportan sangre pobre en oxígeno y nutrientes hasta la placenta, donde se vuelve a aprovisionar de ellos. Cuando se secciona el cordón umbilical, las porciones distales de estos vasos ya no desempeñan ninguna función y se obliteran distalmente a las ramas que pasan
entre los músculos piriforme y coccígeo, pasando a través de la porción inferior del foramen isquiático mayor. A continuación, la arteria pudenda interna pasa alrededor de la cara posterior de la espina isquiática o del ligamento sacroespinoso, y entra en la fosa isquioanal a través del foramen isquiático menor. La arteria pudenda interna, junto con las venas pudendas internas y ramos del nervio pudendo, pasa a través del conducto pudendo en la pared lateral de la fosa isquioanal. Cuando sale del conducto pudendo, medial a la tuberosidad isquiática, la arteria pudenda interna se divide en sus ramas terminales, la arteria perineal y las arterias dorsales del pene o del clítoris. Arteria glútea inferior: La arteria glútea inferior es la rama terminal de mayor tamaño de la división anterior de la arteria ilíaca interna, pero puede originarse desde la división posterior. Pasa posteriormente entre los nervios sacros (generalmente S2 y S3) y sale de la pelvis a través de la porción inferior del foramen isquiático mayor, inferior al músculo piriforme. Irriga los músculos y la piel de la nalga y de la cara posterior del muslo.
Cuando la arteria ilíaca interna se bifurca en sus divisiones anterior y posterior, esta última suele dar lugar a las tres arterias parietales siguientes ➢ Arteria iliolumbar: Esta arteria discurre superolateralmente de forma recurrente (gira con brusquedad hacia atrás respecto a su origen) hacia la fosa ilíaca. Dentro de la fosa, la arteria se divide en una rama ilíaca, que irriga el músculo ilíaco y el ilion, y una rama lumbar, que irriga los músculos psoas mayor y cuadrado lumbar. ➢ Arterias sacras laterales: Estas arterias, superior e inferior, pueden originarse como ramas independientes o desde un tronco común. Las arterias sacras laterales pasan medialmente y descienden anteriores a las ramas sacras anteriores, emitiendo ramas espinales, que pasan a través de los forámenes sacros anteriores e irrigan las meninges espinales que envuelven las raíces de los nervios sacros. Algunas ramas de estas arterias pasan desde el conducto del sacro a través de los forámenes sacros posteriores e irrigan los músculos erectores de la columna en el dorso y la piel que recubre el sacro. ➢ Arteria glútea superior: Esta arteria es la rama más grande de la división posterior; irriga los músculos glúteos en las nalgas.
La arteria ovárica nace en la aorta abdominal, inferior a la arteria renal pero considerablemente superior a la arteria mesentérica inferior. Cuando pasa inferiormente, la arteria ovárica se adhiere al peritoneo parietal y discurre anterior al uréter en la pared posterior del abdomen, normalmente dando ramas para aquél. Al entrar en la pelvis menor, la arteria ovárica cruza el origen de los vasos ilíacos externos. A continuación, discurre medialmente, dividiéndose en una rama ovárica y una rama tubárica, que irrigan el ovario y la trompa uterina, respectivamente. Estas ramas se anastomosan con las ramas correspondientes de la arteria uterina.
La arteria sacra media es una pequeña arteria impar que normalmente nace en la cara posterior de la aorta abdominal, justo superior a su bifurcación, pero puede originarse en su cara anterior. Este vaso discurre anterior a los cuerpos de la última o las dos últimas vértebras lumbares, el sacro y el cóccix, y sus ramas terminales participan en diversas asas anastomóticas. Antes de que la arteria sacra media entre en la pelvis menor, a veces emite un par de arterias de L5. Mientras desciende sobre el sacro, la arteria sacra media da lugar a pequeñas ramas parietales (sacras laterales) que se anastomosan con las arterias sacras laterales. La arteria sacra media representa el extremo caudal de la aorta dorsal embrionaria, que va disminuyendo su tamaño a medida que desaparece la eminencia caudal en forma de cola del embrión.
La arteria rectal superior es la continuación directa de la arteria mesentérica inferior. Cruza los vasos ilíacos comunes y desciende en el mesocolon sigmoideo hasta la pelvis menor. A nivel de la vértebra S3, la arteria rectal superior se divide en dos ramas, que descienden a cada lado del recto y lo irrigan hasta el esfínter interno del ano.
Los plexos venosos pélvicos están formados por la interconexión de venas que rodean las vísceras de la pelvis. Estas redes venosas interconectadas tienen importancia clínica. Los diversos plexos de la pelvis menor (rectal, vesical, prostático, uterino y vaginal) se unen y drenan, principalmente, en tributarias de las venas ilíacas internas, aunque algunos drenan a través de la vena rectal superior en la vena mesentérica inferior del sistema porta hepático, o a través de las venas sacras laterales en el plexo venoso vertebral interno.
Las estructuras pélvicas están inervadas, fundamentalmente, por los nervios espinales sacros y coccígeos , y por la porción pélvica del sistema nervioso autónomo. Los músculos piriforme y coccígeo forman un lecho para los plexos nerviosos sacro y coccígeo. Los ramos anteriores de los nervios S2 y S3 emergen entre las digitaciones de estos músculos.
E l nervio obturador se origina en los ramos anteriores de los nervios espinales L2-L4 del plexo lumbar en el abdomen (pelvis mayor) y entra en la pelvis menor. Discurre por la grasa extraperitoneal a lo largo de la pared lateral de la pelvis hacia el conducto obturador, la abertura en la membrana obturatriz que cubre el resto del foramen obturado, donde se divide en ramos anterior y posterior, que abandonan la pelvis a través de este conducto e inervan los músculos mediales del muslo. El nervio obturador no inerva ninguna estructura de la pelvis.
En la línea terminal o justo superior a ella, la parte descendente del ramo anterior del nervio L4 se une al ramo anterior del L5, para formar el grueso tronco lumbosacro, con aspecto de cordón. Éste discurre inferiormente, sobre la cara anterior del ala del sacro, para unirse al plexo sacro.
El plexo sacro se localiza en la pared posterolateral de la pelvis menor. Los dos nervios principales del plexo sacro son el nervio isquiático y el pudendo, situados externamente a la fascia parietal pélvica. La mayoría de los ramos del plexo sacro abandonan la pelvis a través del foramen isquiático mayor. El nervio isquiático, el nervio más voluminoso del cuerpo, está formado por los ramos anteriores de los nervios espinales L4-S3 al converger en la cara anterior del piriforme. Una vez formado, el nervio isquiático pasa a través del foramen isquiático mayor, normalmente inferior al piriforme, para entrar en la región glútea. A continuación, desciende a lo largo de la cara posterior del muslo para inervar a ésta y a toda la pierna y el pie. El nervio pudendo: es el nervio principal del periné, y el principal nervio sensitivo de los genitales externos. Acompaña a la arteria pudenda interna y abandona la pelvis a través del
foramen isquiático mayor, entre los músculos piriforme y coccígeo. Este nervio se incurva alrededor de la espina isquiática y el ligamento sacroespinoso, y entra en el periné por del foramen isquiático menor El nervio glúteo. Superior abandona la pelvis a través del foramen isquiático mayor, superior al piriforme. Inerva músculos de la región glútea El nervio glúteo inferior. Abandona la pelvis a través del foramen isquiático mayor, inferior al piriforme y superficial al nervio isquiático, acompañando a la arteria glútea inferior. Ambos se dividen en varias ramificaciones que entran en la superficie profunda del músculo glúteo mayor suprayacente.
El plexo coccígeo es una pequeña red de fibras nerviosas formada por los ramos anteriores de los nervios espinales S4 y S5 y los nervios coccígeos e inerva a este músculo, que forma parte del elevador del ano, y a la articulación sacrococcígea. Los nervios anococcígeos que se originan de este plexo atraviesan el coccígeo y el ligamento anococcígeo, e inervan una pequeña área de piel entre el vértice del cóccix y el ano.
La inervación autónoma de la cavidad pélvica se realiza por cuatro vías:
pelvis que conducen sensaciones reflejas (información que no llega a ser consciente) discurren con fibras parasimpáticas. De este modo, en el caso de la pelvis, viajan por los plexos pélvicos e hipogástricos inferiores y por los nervios esplácnicos pélvicos hacia los ganglios sensitivos de los nervios espinales S2-S4. Las vías que siguen las fibras aferentes viscerales que transmiten sensaciones dolorosas desde las vísceras pélvicas difieren en su recorrido y destino, dependiendo de si la víscera o la porción de víscera de la cual procede la sensación dolorosa se encuentra superior o inferior a la línea de dolor de la pelvis. Las vísceras abdominopélvicas intraperitoneales, o las caras de estructuras viscerales que están en contacto con el peritoneo, son superiores a la línea de dolor de la pelvis; las vísceras o porciones de vísceras pélvicas subperitoneales son inferiores a la línea de dolor de la pelvis. En el caso del tubo digestivo (intestino grueso), la línea de dolor de la pelvis no se correlaciona con el peritoneo; la línea de dolor se localiza en la mitad del colon sigmoideo. Las fibras aferentes viscerales que conducen sensaciones dolorosas desde las vísceras situadas por encima de la línea de dolor de la pelvis siguen a las fibras simpáticas de forma retrógrada y ascienden a través de los plexos hipogástricos/aórticos, los nervios esplácnicos abdominopélvicos, los troncos simpáticos lumbares y los ramos comunicantes blancos, hasta alcanzar los cuerpos celulares en los ganglios sensitivos de nervios espinales torácicos inferiores y lumbares superiores. Las fibras aferentes que conducen impulsos dolorosos desde vísceras o porciones de vísceras situadas por debajo de la línea de dolor de la pelvis siguen retrógradamente a las fibras parasimpáticas a través de los
plexos pélvico e hipogástrico inferior y de los nervios esplácnicos pélvicos hasta alcanzar los cuerpos celulares en los ganglios sensitivos espinales de S2-S4.
TACTO RECTAL. El tacto rectal es un tipo de exploración que realiza el médico a los pacientes cuando puede proporcionar información sobre su estado de salud. Es una exploración clínica, es decir, consiste en un examen físico realizado directamente por el médico, sin necesidad de aparatos o técnicas sofisticadas. Para ello el médico introducirá un dedo a través del ano y palpará el interior del final del tubo digestivo, el recto, en busca de signos patológicos de interés. No sólo se puede explorar el recto, gracias a la anatomía de la zona se puede palpar indirectamente la próstata en el varón y la pared vaginal posterior en la mujer. Aunque parece una prueba agresiva, el tacto rectal es indoloro, dura unos segundos, y resulta tremendamente útil. Es una prueba que se realiza con mucha frecuencia, tanto en la consulta del médico como en las urgencias de cualquier hospital. Permite el diagnóstico de enfermedades digestivas, oncológicas y urológicas, que en muchos casos serían enfermedades fatales si no fuese por su detección precoz gracias al tacto rectal. Es por este motivo por lo que el tacto rectal no sólo se realiza en una especialidad en concreto, sino que se trata de una prueba de medicina general que puede realizar cualquier médico de atención primaria, y también con bastante frecuencia los urólogos y los gastroenterológos. TACTO VAGINAL. El tacto vaginal es una prueba exploratoria que consiste en la introducción de los dedos índice y corazón de la mano de un explorador en la vagina de la mujer para obtener información mediante el sentido del tacto. En las mujeres embarazadas se utiliza para conocer la posición, consistencia, longitud y dilatación del cuello uterino y el descenso y rotación de la cabeza fetal. Bibliografías