Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Significado de Innovar, Monografías, Ensayos de Ciencias de la Educación

Nos explica el significado y la importancia de innovar, así como el proceso de esta

Tipo: Monografías, Ensayos

2022/2023

Subido el 09/08/2023

educacionleip-leip2020
educacionleip-leip2020 🇲🇽

2 documentos

1 / 28

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Documento utilizado con fines didácticos
1
Capitulo. 2. Que se entiende por innovación.
Innovación, en el lenguaje común, es sinónimo de cambio. El Diccionario de la
lengua española de la Real Academia Española de 2001 define innovar como
“Mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Respecto a la voz
“innovación”, a la tradicional acepción “acción y efecto de innovar” como
sucede en otras palabras derivadas de un verbo de acción se ha unido, en la
edición de Internet, una nueva acepción: “Creación o modificación de un
producto y su introducción en un mercado”, que, como se verá, se ajusta al
nuevo sentido que hoy tiene la palabra desde que el concepto ha ido cobrando
interés en los diversos medios académicos y políticos.
En el ámbito académico, la primera definición que se debe conocer es la
del “padre” del nuevo sentido adquirido por este concepto. En el primer libro en
el que habla de ella, Schumpeter ya especifica que no hay una única
innovación posible, sino que las nuevas combinaciones de las fuerzas
productivas “pueden adoptar hasta cinco formas diferentes: 1) la introducción
de una nueva mercancía; 2) la introducción de un nuevo todo de
producción; 3) la apertura de un nuevo mercado; 4) la conquista de una nueva
fuente de materia prima; 5) la ejecución de una nueva forma de organización
industrial”. Como se puede ver, Schumpeter habla siempre de “productos” y de
“industria”, debido a que, en aquellos momentos, se estaba produciendo la
Segunda Revolución Industrial y los cambios más vertiginosos tenían lugar en
la industria.
A partir de los años ochenta del pasado siglo, que fue cuando resurgió
con fuerza la palabra en los medios académicos y políticos, han sido muchos
los estudiosos que, desde enfoques diversos, han tratado de definir y acotar
su significado: “Innovación es el conjunto de actividades, inscritas en un
determinado periodo de tiempo y lugar, que conducen a la introducción con
éxito en el mercado, por primera vez, de una idea en forma de nuevos o
mejores productos, servicios o técnicas de gestión y organización” (Pavón y
pí l
Q p v ó En
El significado de innovar
. (PP
24-31) Madrid: CSIC.
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Significado de Innovar y más Monografías, Ensayos en PDF de Ciencias de la Educación solo en Docsity!

Capitulo. 2. Que se entiende por innovación.

Innovación, en el lenguaje común, es sinónimo de cambio. El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española de 2001 define innovar como “Mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Respecto a la voz “innovación”, a la tradicional acepción “acción y efecto de innovar” —como sucede en otras palabras derivadas de un verbo de acción— se ha unido, en la edición de Internet, una nueva acepción: “Creación o modificación de un producto y su introducción en un mercado”, que, como se verá, se ajusta al nuevo sentido que hoy tiene la palabra desde que el concepto ha ido cobrando interés en los diversos medios académicos y políticos. En el ámbito académico, la primera definición que se debe conocer es la del “padre” del nuevo sentido adquirido por este concepto. En el primer libro en el que habla de ella, Schumpeter ya especifica que no hay una única innovación posible, sino que las nuevas combinaciones de las fuerzas productivas “pueden adoptar hasta cinco formas diferentes: 1) la introducción de una nueva mercancía; 2) la introducción de un nuevo método de producción; 3) la apertura de un nuevo mercado; 4) la conquista de una nueva fuente de materia prima; 5) la ejecución de una nueva forma de organización industrial”. Como se puede ver, Schumpeter habla siempre de “productos” y de “industria”, debido a que, en aquellos momentos, se estaba produciendo la Segunda Revolución Industrial y los cambios más vertiginosos tenían lugar en la industria. A partir de los años ochenta del pasado siglo, que fue cuando resurgió con fuerza la palabra en los medios académicos y políticos, han sido muchos los estudiosos que, desde enfoques diversos, han tratado de definir y acotar su significado: “Innovación es el conjunto de actividades, inscritas en un determinado periodo de tiempo y lugar, que conducen a la introducción con éxito en el mercado, por primera vez, de una idea en forma de nuevos o mejores productos, servicios o técnicas de gestión y organización” (Pavón y

pí l

Q p v ó En El significado de innovar. (PP

24 - 31) Madrid: CSIC.

Goodman, 1981). La Unión Europea, en su Libro Verde de la Innovación (1995), también ofreció su propia definición: “La innovación consiste en la producción, la asimilación y la gestión con éxito de la novedad en los ámbitos económico y social. Ofrece nuevas soluciones a los problemas y, por lo tanto, permite satisfacer las necesidades del individuo y de la sociedad”. Finalmente, recojamos la que aparece en el documento “Directrices para la recogida e interpretación de datos sobre innovación”, llamado Manual de Oslo de la OCDE y Eurostat (2005), que es la que se aplica actualmente para elaborar las estadísticas de innovación en los países de la Unión Europea: “Una innovación es la introducción de un producto (bien o servicio) o de un proceso, nuevo o significativamente mejorado, o la introducción de un método de comercialización o de organización nuevo aplicado a las prácticas de negocio, a la organización del trabajo o a las relaciones externas”. Todas estas definiciones tienen varias cosas en común. En primer lugar, la innovación es mucho más que nuevos productos o servicios, es el resultado de una serie de actividades que requieren más tiempo e implican más riesgo que otras actividades productivas. Por otro lado, se hace hincapié en los procesos y sus actividades porque es sobre lo que es posible actuar; sobre los resultados ya no cabe hacer demasiadas cosas. Más adelante describiremos en detalle de qué actividades se trata. En segundo lugar, todas las definiciones coinciden en exigir que, para poder ser consideradas innovaciones, las ideas o invenciones de partida tienen que ser introducidas “con éxito” en el mercado o ser usadas por los agentes sociales. Con ello se vuelve a la vieja idea de Schumpeter de que la innovación es diferente de la invención. Quienes trabajan en el ámbito de las patentes saben que anualmente se presentan un gran número de solicitudes en las diversas oficinas nacionales, pero solo se explota una pequeña parte de ellas. Para que una invención o una idea puedan ser consideradas innovaciones tienen que aplicarse en un proceso productivo y su resultado ha de llegar al mercado o a la sociedad; todos los empresarios innovadores saben que mu- chas de las ideas que se conciben no llegan nunca a ser aplicadas, porque no superan alguna de las diversas etapas del proceso que se describirán más adelante. Son los fracasos inherentes al proceso de innovación y es precisamente ese riesgo extraordinario que asume el innovador —junto con el

procesos de aprendizaje, fundamentales en las etapas de producción. Además, el foco en la tecnología pierde de vista el componente sociocultural, en ocasiones más importante que el tecnológico, pues, para que una innovación importante consiga penetrar en el mercado, se necesitan cambios profundos no solo en las empresas, sino también en el resto de las organizaciones y en la sociedad en su conjunto, y no siempre las personas afectadas están dispuestas a aceptar esos cambios. Un ejemplo muy claro de la importancia de los aspectos culturales es el caso del Tupperware. Un químico americano, Earl Silas Tupper, que había trabajado en la empresa química DuPont Chemical Company, donde investigaba las propiedades de los polímeros, patentó los primeros recipientes de plástico para conservar alimentos y en 1938 creó la Tupperware Plastics Company. Su invento coincidió con la aparición de los frigoríficos y presentaba dos ventajas frente a los recipientes disponibles: el cierre hermético, basado en la tapadera de un bote de pintura invertida, y su menor peso, características ideales tanto para no sobrecargar el frigorífico como para transportar los alimentos. Pero realmente su éxito comenzó cuando contrató como vendedora a Brownie Wise —que había trabajado para la firma Stanley Home Products (Stanhome), por lo que tenía experiencia en la venta de productos en los hoga- res— y la nombró responsable comercial en su empresa, pues ella desarrolló un ambicioso plan de marketing con el que sacó los productos de las tiendas y creó un sistema de comercialización mediante redes sociales, con distribuidores y planes de venta por demostración. Desplegó una enorme habilidad para reclutar y organizar a miles de mujeres americanas, cuya prin- cipal ocupación en la época era el cuidado de sus familias, a las que les proporcionaba unos ingresos adicionales que eran muy bienvenidos, todo ello aderezado con una serie de incentivos muy atractivos para este verdadero ejército de vendedoras a domicilio. Sin lugar a dudas, los productos eran —y continúan siendo— de gran calidad, pero fue el método de comercialización y la forma en que consiguió involucrar en él a las mujeres lo que proporcionó ingentes beneficios a la compañía. Otra definición, con un enfoque muy diferente, es la de Peter Ferdinand Drucker (1909-2005), autor austríaco de libros de administración y gestión de empresas que introdujo el concepto de innovación como conducta, ligado a la

cultura y a la actitud del sujeto; la define como “el uso sistemático, como oportunidad, de los cambios en la sociedad, en la economía, en la demografía y en la tecnología”. Esta se aleja un poco de las anteriores, pero añade aspectos relevantes en el estudio de la innovación: las personas y las organizaciones, que ayudarán a identificar nuevos ámbitos sobre los que es posible actuar, como se verá más adelante. En la misma línea, Benoît Godin sugiere una visión de la innovación más abierta a los diversos tipos de organizaciones innovadoras, así como a las diferentes formas de innovación. Lo expresa así: “Innovación es la modificación de las formas de hacer (o la aparición de nuevas formas de hacer) gracias a la invención o a la adopción de nuevos bienes, servicios o nuevas prácticas”. Esta definición posee varias ventajas sobre las anteriores. En primer lugar, no escoge entre una aproximación sujeto (centrada en las actividades) y una aproximación objeto (centrada en los productos), sino que sugiere considerar a la vez actividades y resultados. En segundo lugar, contempla dos maneras de innovar: la invención o la adopción, y, en tercer lugar, considera, junto a la innovación de bienes, otras formas, como la de servicios (de empresas o de instituciones no mercantiles) y la de prácticas (gestión, procedimientos y métodos). Una gran parte del esfuerzo dedicado a definir la innovación y a saber cómo y en qué condiciones se produce se ha llevado a cabo en el entorno de las unidades o servicios de estadística de los países, también de la Unión Europea, y de organizaciones internacionales como la OCDE. Como ya se ha explicado antes, para poder actuar sobre un fenómeno es preciso conocerlo bien y para que los países puedan comparar sus políticas y los resultados que obtienen como consecuencia de ellas —para poder averiguar su pertinencia y para aprender unos de otros— es importante que todos utilicen la misma de- finición del fenómeno de que se trate y que, posteriormente, lo midan de la misma forma; es decir, es preciso ponerse de acuerdo en las definiciones, en los criterios que se utilizan para aceptar qué cosas responden o no al fenómeno que se observa —en nuestro caso, la innovación— y en el método que se emplea para analizar o medir sus diversos aspectos. En el ámbito que nos ocupa, la OCDE puso en marcha en 1988 un programa denominado “Tecnología y economía” (TEP), cuyos resultados,

disciplinas, aunque comenzaran los economistas. Otro aspecto que se debe destacar, y que ya ha sido comentado, es que el estudio de la innovación está muy vinculado a la política. Los grandes impulsores de estos estudios han sido la OCDE, cuya misión, declarada en su página web, es “Promover políticas que mejoren la economía y el bienestar social de la gente en todo el mundo”, y la Comisión Europea, cuyo interés por las políticas de fomento de la innovación ha sido manifiesto desde hace mucho tiempo, aunque recibiera impulso al más alto nivel en la Estrategia de Lisboa, que se puso en marcha en el Consejo Europeo celebrado en la capital portuguesa en el año 2000 con la pretensión de hacer de Europa la mayor economía mundial del conocimiento, lo que se tradujo en iniciativas desarrolladas en diversos ámbitos de responsabilidad no solo desde la Dirección General de Investigación e Innovación, sino también en otras, como la DG de Empresa e Industria, la DG para Políticas Regionales y Urbanas, la DG de Cultura, etc. Por ello, más que hacer un inventario exhaus- tivo de las distintas innovaciones que van surgiendo en los diversos sectores, que no llevaría, probablemente, a ninguna parte, se ha optado por estudiar a fondo —y tratar de medir— los procesos de innovación, los factores que los facilitan y las barreras que los frenan.

Capítulo 3. Un recorrido por las innovaciones.

No todas las innovaciones son iguales. Las hay de diversos tipos en función de una serie de criterios que ahora vamos a describir y sobre los cuales hay bastante consenso entre los países, ya que, como se comentó antes, han surgido como consecuencia de una serie de trabajos desarrollados en el marco de la OCDE, precisamente para poder medir la innovación de la misma forma y así realizar comparaciones.

Innovaciones según su naturaleza

En primer lugar, según la naturaleza de la innovación, el Manual de Oslo —ya citado— define los siguientes tipos: de producto o servicio, de proceso, de comercialización y organizativas; las dos primeras se agrupan en la denominada “innovación tecnológica”. Se ha prescindido de una de las variantes propuestas por Schumpeter (nueva fuente de materias primas) por entenderse que se encuentra comprendida en la innovación tecnológica; Schumpeter incluyó esta forma de innovación sin duda marcado porque, en la época en que él escribió su teoría del desarrollo económico, surgía con fuerza la industria química, basada, en gran medida, en el petróleo como nueva fuente de materias primas, y el impacto sobre la industria y el comercio fue muy importante. De acuerdo con lo especificado en el manual, “una innovación de producto o servicio se define como la introducción [se entiende que en el mercado o la sociedad] de un bien o de un servicio nuevo, o significativamente mejorado, en cuanto a sus características, sean técnicas, de sus componentes y materiales, de la informática integrada, de la facilidad de uso u otras características funcionales, o en cuanto al uso al que se destina”. El esfuerzo de síntesis realizado por quienes trataban de recoger todas las posibilidades es notable, pero, así expresado, no ayuda mucho a comprender a qué se refiere. Veamos, ilustrándolos con ejemplos, los diferentes tipos de innovaciones. Un producto cotidiano en el que se pueden identificar sucesivas innovaciones, tanto en los materiales como en el diseño y en la funcionalidad, es decir, en las prestaciones que ofrece al usuario, son las sillas de despacho.

gasolinera más próxima o puede sugerir sitios de interés. Por su parte, las prestaciones de este automóvil-mayordomo son bastante diferentes de las que ofrecían los tradicionales; ya los hay que aparcan solitos... Como puede apreciarse, a lo largo de la vida del automóvil se ha innovado en los materiales, los combustibles, los motores, la electrónica ha ido sustituyendo a la mecánica, se ha innovado en el diseño para aumentar la seguridad y se le han ido añadiendo artilugios que han mejorado el manejo, la conducción o la habitabilidad. Es un claro ejemplo de cómo la sucesión de innovaciones llega a configurar un producto muy diferente al inicial pero que mantiene la principal funcionalidad: desplazar personas y sus pertenencias de un lugar a otro. Una característica esencial de todas estas innovaciones es que el sobreprecio para el comprador, si lo hay, es pequeño y atractivo con relación a las mejoras que aporta. Hoy en día, el precio medio de un automóvil en relación con los salarios medios es menor que en el pasado, con automóviles que ofrecen más y mejores prestaciones. El ordenador es otro producto que ofrece innumerables ejemplos sobre las innovaciones en las características funcionales y técnicas. Los primeros ordenadores (1951-1958) eran equipos que utilizaban tubos de vacío para procesar información, tarjetas perforadas para programar e introducir datos y cilindros magnéticos para almacenar las instrucciones internas y la información. Se utilizaban, básicamente, para realizar cálculos complejos o con gran número de datos y eran máquinas muy grandes y caras, al alcance de grandes empresas o entidades, y que, además, consumían mucha energía. A finales de los años cincuenta del pasado siglo surgió la llamada segunda generación de ordenadores, donde los transistores sustituyeron a los tubos de vacío para procesar información; eran mucho más rápidos, pequeños y fiables que aquellos, pero los equipos seguían ocupando mucho espacio. Se programaban mediante el lenguaje FORTRAN (contracción del inglés Formula Translating System); quienes estudiaran carreras científicas en España en los años setenta recordarán las fichas perforadas que se llevaban al centro de cálculo en cajas de zapatos (cabían perfectamente) y se metían en el ordenador con la esperanza de que no hubiera habido ningún fallo; si a algún lector se le cayó alguna vez una caja llena de las famosas fichas seguro que le viene a la memoria el drama que algo así representaba. A partir de 1964 se

empiezan a producir los ordenadores de tercera generación, gracias al desarrollo de los circuitos integrados (pastillas de silicio), capaces de albergar miles de componentes electrónicos en una integración en miniatura. Los ordenadores se hicieron más rápidos, más pequeños, desprendían menos calor y eran energéticamente más eficientes. En paralelo, surge la multiprogramación y los ordenadores comienzan a desarrollar tareas de procesamiento o análisis matemáticos. Emerge la industria del software. La cuarta generación, que surge a partir de 1971, se debe a la incorporación de los microprocesadores, circuitos integrados de alta densidad y con una velocidad impresionante, que reducen considerablemente su tamaño y su precio y permiten la aparición del ordenador personal. Ahí hubo un cambio conceptual importante: tanto la información como la capacidad de procesamiento se encontraban en la mesa del usuario, no en una gran habitación central a cargo de los informáticos. El siguiente paso, el ordenador portátil (en inglés laptop, porque se puede usar poniéndolo en el regazo) que aparece en los años ochenta del pasado siglo (la quinta generación) representó una innovación porque sus características técnicas (menor peso y volumen) le permite ser transportable. En los noventa aparecieron las Personal Digital Assistant (PDA), que caben en una mano y tienen teléfono, Internet, cámara fotográfica, etc., es decir, ofrecen muchas funciones adicionales que sus antecesores del siglo XX no podían ni soñar^1. Ya en este siglo han salido las tabletas ( tablet ), ordenadores portátiles de pequeño tamaño con pantalla táctil, por lo que no se precisa ratón. Esa evolución ha sido posible gracias a la confluencia de avances en muchos campos, pero destacan tres: la electrónica, los materiales y la informática. Si queremos identificar ejemplos de innovaciones de servicio, conviene tener en cuenta que se trata de un sector muy diverso y que cubre muchos tipos diferentes de actividades, cuyas características comunes son básicamente cuatro: no son tangibles^2 , ni transportables, ni acumulables ni

(^1) Véase, si no, lo que ThomasWatson, presidente de IBM, dijo en 1943: “Pienso que existe mercado en el mundo para aproximadamente 5 ordenadores”, o lo que, a su vez, dijo Ken Osen, presidente de Digital, en 1977: “No existe razón alguna para que un individuo tenga un ordenador en casa”... no con esos tamaños, claro. 2. Siempre que oigo la palabra “intangible” me viene a la memoria un cuento que se decía cuando eramos niños: un sargento que explicaba gramatica a los soldados en un cuartel, les dijo: “El sujeto de una oración es lo que se puede tocar: los calzones, las municiones, en fin, todo lo que se puede tocar. A ver Jaimito, en la frase ‘Una casa se quema’, ¿cuál es el sujeto?”. “No lo tiene, mi sargento”, repuso Jaimito. “¿Que no lo tiene? ¡Cómo que no lo tiene!”, contestó el sargento. “No lo tiene, mi sargento, pues si la casa se quema, ¿cómo quiere usted que la toque?” A cualquier

visto afectados por esta herramienta. Desde que, en los años sesenta, el ejército norteamericano desarrolló la primera red de comunicaciones para poder conectar sus ordenadores (ARPANET), Internet ha crecido hasta convertirse en una malla tupidísima que llega a la mayor parte de los países, afecta a prácticamente todos los ámbitos socioeconómicos (banca, industria, transportes, educación, Administración pública, ONG, sociedad civil...) y está alterando incluso nuestra forma de relacionarnos. Para poder apreciar su impacto, baste decir que en la actualidad se estima que en junio de 2012 había más de 2.405 millones de usuarios de Internet en el mundo, que representaba el 34% de la población, pero la distribución era muy desigual entre unas zonas y otras del planeta^3. Para personas de 50 a 70 años llega a resultar molesto que los hijos, que ya nacieron con Internet y viven pegados al WhatsApp, pregunten, como hizo un día el nuestro: ¿cómo hacíais los amigos para quedar cuando erais jóvenes? Tras recordarle que somos mayores, pero no prehistóricos, le dejamos pasmado al ver lo creativos que podíamos llegar a ser, pues los huecos de la base de las estatuas que entonces había en Moncloa eran lugares magníficos para poner una nota escueta: “12 de marzo de 1972: estamos en el bar xxx”, que los amigos consultaban y volvían a dejar en el mismo sitio para el siguiente. Es cierto que había teléfono, pero resultaba demasiado caro para poder organizar por ese medio la cita de 20 o 30 personas. Claro, que aún es más complicado explicar a los doctorandos que, en los setenta, la correspondencia con los colegas extranjeros se realizaba por carta —el teléfono era carísimo y el télex, que ya ni se usa, o el telefax llegaron luego— y a principios de los años ochenta una carta tardaba en llegar a los Estados Unidos alrededor de 20 días. Nada de esto es inventado; como diría un buen amigo, son “sucedidos” que los lectores mayores de 50 años recordarán perfectamente. Internet también ha dado lugar a una nueva forma de escuchar música. En el pasado, solo era posible oírla en directo, en los conciertos o audiciones, hasta que en 1877 el fonógrafo de Edison permitió grabar y reproducir sonidos por primera vez, pero fue sustituido, en 1896, por el gramófono, que incorporaba, como principal novedad, los discos de vinilo. A partir de ahí, los sistemas de reproducción mejoraron, pero manteniendo el disco de vinilo (^3) Fuente: http://www.abcdelinternet.com/stats.htm, febrero 2013.

hasta la aparición de otros soportes: primero, las cintas magnetofónicas y más recientemente los CD; en todo caso, al final uno adquiría un disco, cinta o CD para reproducirlo en casa. La llegada de Internet ha traído otra forma de escuchar música, lo que se llama “vía streaming ”, es decir, la música se encuentra disponible en un sitio web y, utilizando un programa, disponible para los diversos sistemas operativos y dispositivos, se puede escuchar y comprar los temas musicales que se deseen, seleccionando intérpretes, canciones, o elaborando una selección a gusto del consumidor. La principal empresa del sector es la sueca Spotify —una empresa de servicios— que lanzó su programa en 2008 y ahora tiene más de 20 millones de usuarios, de los cuales la cuarta parte son de pago. Para poder ofrecer este servicio, la empresa ha establecido acuerdos con las principales discográficas. El impacto de esta nueva forma de distribución de la música sobre la producción y distribución de la música en CD o vinilo, que está resucitando entre los melómanos, aún no se sabe a ciencia cierta, porque es demasiado reciente. También forman parte de la innovación tecnológica las innovaciones de proceso, que consiste en que los productos o servicios se producen —o distribuyen— de una forma diferente a la que antes se utilizaba en la empresa, lo que implica cambios significativos en las técnicas, en los materiales o en los programas informáticos utilizados para ello. En casi todos los sectores empresariales han surgido profundos cambios a la hora de elaborar sus productos, sean bienes o servicios. Sin duda, los progresos en el campo de la electrónica y la informática han sido básicos para que en todo tipo de sectores se hayan desarrollado procesos más automatizados, desde las fábricas de automóviles, en la actualidad completamente robotizadas, o las de tornillos a las bodegas y desde las cooperativas agrícolas o las fábricas de medica- mentos a las agencias de viajes o los teatros. Por ejemplo, el seguimiento de materiales en cadenas de suministro mediante código de barras es una innovación presente en muchos sectores y afecta tanto al movimiento de las mercancías dentro de la empresa como a las interacciones con los proveedores, prestadores de servicios y los clientes finales. Además de las anteriores, ha habido otra tecnología muy importante para dar lugar a innovaciones de proceso en diversos sectores: la biotecnología, que, según el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992, se define como “toda

Un periódico digital no es el mismo “producto” que el periódico tradicional, porque ofrece unas prestaciones muy diferentes; puede decirse, pues, que es un nuevo producto que se produce mediante un nuevo proceso, la innovación de proceso ha llevado a la innovación de producto. Las innovaciones descritas anteriormente tenían en común su componente tecnológico, pero como se dijo antes hay otros dos tipos de innovaciones no tecnológicas: las de comercialización y las de organización. Se considera que una empresa ha producido una innovación de comercializa- ción cuando ha introducido modificaciones significativas en el diseño o en el envasado de sus productos, o ha utilizado nuevas técnicas o canales para la promoción de sus productos o servicios, o nuevos métodos para el posicionamiento del producto en el mercado o nuevos métodos para el esta- blecimiento de los precios del producto. Veamos ejemplos. La primera vez que una editorial saca una edición de bolsillo de parte de sus fondos editoriales o una edición limitada de algún libro especial es una innovación de diseño y presentación. También se pueden incluir aquí los cambios de presentación que realizan las empresas de muchos productos de consumo (detergentes, jabones, colonias, etc.) o las ventas de productos frescos en unidades menores de lo habitual. Un ejemplo de nuevo canal de venta puede ser la venta mediante los periódicos, cumplimentando una cartilla, que se aplica a productos muy diversos (libros, música, botellas de vino, ropa de cama, electrodomésticos...). Si se centra el análisis en el uso de Internet, el abanico es amplísimo, pues, como ya se ha dicho, son muchos los comercios y las empresas manufactureras que han comenzado a vender por Internet todo tipo de productos y servicios. También se pueden citar las tarjetas de fídelización de las compañías aéreas o las tarjetas de regalo de los grandes almacenes. En el sector turístico, Internet también ha producido una auténtica revolución, porque incluso hoteles pequeños ahora son visibles en la red y pueden difundir su oferta específica, ya sea utilizando plataformas comerciales o bien estableciendo una propia, tras agruparse por tipo de establecimiento o regionalmente, para compartir tanto el sistema de reservas como el canal de difusión, lo cual es un ejemplo de nuevos métodos para el posicionamiento del producto en el mercado.

En el ámbito de la promoción, puede citarse el primer uso de una nueva marca comercial, la primera vez que se introduce publicidad en la televisión (promoción de series televisivas) o la participación en la publicidad, por primera vez en una empresa o entidad, de algún personaje famoso cuya personalidad contribuye a realzar alguna de las características del producto o servicio. Las innovaciones organizativas comprenden las nuevas prácticas empresariales en la organización del trabajo, nuevos métodos de organización de los lugares de trabajo o nuevos métodos de gestión de las relaciones externas. Un ejemplo de nuevas prácticas empresariales en la organización del trabajo es la puesta en marcha de un sistema de gestión del conocimiento para almacenar las ideas, protocolos, normas, etc., de la empresa, que es mucho más que una base de datos, porque para que todos los empleados contribuyan se requieren cambios en los sistemas de incentivos a los trabajadores; también lo es la puesta en marcha por primera vez de un sistema de información integrada compartido, que en grandes empresas, sobre todo multinacionales, es fundamental para que la compañía tenga un “corazón” único y no se disperse la información. La creación de grupos de trabajo que funcionan por proyectos en una empresa altamente jerarquizada también es un ejemplo de innovación de organización, o las modificaciones de los sistemas de incentivos para los trabajadores, la introducción de sistemas de control de calidad, etc. Como ejemplo de nuevos métodos de gestión de las relaciones externas puede citarse la subcontratación, por primera vez, de parte de las actividades de la empresa a empresas externas o la participación en una agrupación de empresas para realizar proyectos de investigación. En algunos casos, la innovación afecta al negocio en sí mismo, lo que se llama “un nuevo modelo de negocio”, como es el caso de las compañías que ofrecen vuelos a bajo coste (y servicio mínimo). En este contexto, cabe destacar tres empresas (Amazon, IKEA y Zara) que, perteneciendo a sectores que se pueden considerar de comercio “tradicional” (venta de libros, de muebles y complementos del hogar y de ropa y otros textiles), han alcanzado un gran éxito gracias a que han innovado en el enfoque de su modelo de negocio y en aspectos no tecnológicos, como el diseño, el marketing o la distribución, etc.; en los tres casos se han mantenido ciertos aspectos

robotizadas. También en el material sanitario (guantes, agujas, catéteres, apósitos, adhesivos...) aparecen constantemente nuevos productos e igualmente en el instrumental quirúrgico, e incluso en el mobiliario clínico y hospitalario, donde se avanza tanto para aumentar la comodidad de los pacientes como para facilitar el trabajo del personal sanitario. También se producen muchas innovaciones en el propio servicio sanitario, como, por ejemplo, la tarjeta sanitaria, la cita previa por Internet, el uso de software específico para la gestión integral de hospitales, clínicas y centros médicos o la digitalización de historias clínicas. Otro sector que también es muy innovador, sobre todo, que sabe adaptarse a los cambios sociales, es el de los alimentos y se pueden encontrar innovaciones de todo tipo y nuevamente en toda la cadena de valor: desde la agricultura, la ganadería y la pesca (y la acuicultura) hasta la distribu- ción al consumidor, pasando por el procesamiento de productos frescos, la fabricación de productos alimentarios y la distribución mayorista y minorista. Las nuevas variedades de frutas y hortalizas (por ejemplo, las sandías sin pepitas) se producen, además, mediante sistemas de riego por goteo; también es una innovación reciente la agricultura y la ganadería ecológicas, para llegar a ciudadanos con preferencias concretas, o los productos sin lactosa, sin gluten u otros componentes a los que es alérgica una parte de la población. Los nuevos sistemas de pesca, más cuidadosos con el medio ambiente, los pescados criados en piscifactorías o los nuevos sistemas de inseminación en ganadería son ejemplos de innovaciones de proceso en las fases iniciales de la cadena de valor. En un claro ejemplo de cómo los empresarios están alerta ante los cambios sociales, este dinámico sector es capaz de ofrecer ensaladas ya cortadas y preparadas en paquetes —lo que los expertos llaman “cuarta gama”— o alimentos precocinados, listos para calentar y servir; igualmente, en un esfuerzo de adaptación de la oferta a las nuevas situaciones sociales (individuos que viven solos o familias de dos personas) es fácil encontrar en las grandes superficies paquetes con cuatro o cinco piezas de frutas diferentes, o frutas cortadas, o botellas de vino de 0,5 1. También es notable la gran variedad de derivados lácteos disponibles (con trozos de fruta, desnatado, de soja, líquido, griego, en recipientes de diversos tamaños...) para satisfacer una amplia variedad de gustos y situaciones.

Finalmente, también son innovadoras entidades públicas como, por ejemplo, las universidades. La importancia de los nuevos conocimientos científicos en algunos sectores empresariales hizo que en los años ochenta los Gobiernos demandaran a las universidades un papel activo en los procesos de innovación, lo que las impulsó a adoptar una tercera misión, adicional a las actividades de enseñanza e investigación, orientada a contribuir de forma directa al desarrollo socioeconómico. Según el profesor Henry Etzkowitz, este cambio, iniciado en los Estados Unidos, constituye una “segunda revolución académica” con implicaciones incluso más profundas que la acontecida en el siglo XIX. En esta concepción, el papel de las universidades adquiere nuevas perspectivas. Estas ya no pueden encerrarse en su “torre de marfil”, sino que deben comprometerse con el desarrollo socioeconómico y cultural de su entorno. Han de estar en el corazón de la sociedad y ser atravesadas por múltiples corrientes de opinión e influencias y deben ser capaces de analizarlas, contrastarlas, combinarlas y orientarlas. En estas universidades, actividades como la transferencia de conocimiento o la incubación de empresas dejan de ser casuales y se convierten en permanentes, impregnan la mayor parte de los estamentos universitarios y requieren, además, la creación de lo que algunos autores denominan “la periferia de la universidad”: oficinas de relaciones con la sociedad, incubadoras de empresas, parques científicos y tecnológicos, etc., es decir, cambios en la organización. Aparece un nuevo tipo de universidad, a la que no se le ha asignado un nombre único, aunque las denominaciones más utilizadas son “universidad empresarial”, en el caso estadounidense, y “universidad emprendedora”, en el caso europeo.

Innovaciones según su grado

También se pueden diferenciar unas innovaciones de otras en función de su grado. Como antes vimos, para Schumpeter las grandes mutaciones en la economía se producen cuando en ella irrumpen productos innovadores que superan con creces a los que había en el mercado hasta ese momento, al ofrecer nuevas prestaciones, para las cuales, a veces, ni siquiera hay un mercado real, sino potencial, son productos que crean sus propios mercados. Son las llamadas innovaciones “radicales”, que se contraponen a las