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Sílaba euskera, Ejercicios de Literatura

Asignatura: lengua, Profesor: , Carrera: Humanidades, Universidad: UDIMA

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 04/07/2018

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SOBRE LA NATURALEZA DE LA SÍLABA
Y LA ESTRUCTURACIÓN DE SUS ELEMENTOS
EN EUSKERA
Oroitz Jauregi
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
Abstract
This article deals with the nature and the importance of the syllable in linguistic
studies, especially in phonological ones. The article holds that the syllable is a funda-
mental linguistic unit. The structuring of the syllable is the other main topic: Specif-
ic ally the principal elements of Basque syllable structuring are considered.
1. Introducción
En este artículo se defiende que la sílaba es una unidad lingüística imprescindible.
Junto con ello, se muestra el carácter fundamental de la sílaba en la lingüística, y so-
bre todo, en la fonología vascas.
El concepto de sílaba ha sido muy controvertido. En este artículo, enmarcado en
la teoría de la Fonología Natural, se defiende que la naturaleza de la sílaba es fron-
teriza, porque se considera un elemento situado entre los componentes segmental y
prosódico. El estar situado entre los dos campos mencionados hace que el concepto
de sílaba sea comprometido. Ello ha facilitado la diversidad existente en los pensa-
mientos e investigaciones acerca de la sílaba, siendo escasas las definiciones satisfac-
torias de la misma. En la historia reciente de la lingüística, concretamente en el pe-
ríodo situado en las décadas 60, 70 y 80 del siglo pasado, es decir, en el momento
de la creación y auge de la teoría generativista, la sílaba no fue tomada en conside-
ración, en contra de lo que hicieran las teorías clásicas.1 A partir de la década de los
80 las teorías fonológicas generativas han aceptado la silaba como unidad lingüística
(asumiendo, en parte, lo que se proponía en las teorías minoritarias o no tan mayori-
tarias, como la Teoría Generativa Natural y la Teoría Natural, entre otras). A partir
de ese momento los estudios fonológicos han concedido a la sílaba una gran impor-
tancia (ver, por ejemplo, Blevins 1995, Kenstowicz 1993, Selkirk 1982 y Féryvan de
Vijver 2003).
1 Sobre la historia del tratamiento de la sílaba se recomiendan, por ejemplo, Laziczius ([1944]
1961) y Awedyk (1975).
[ASJU, XLII-2, 2008, 337-352]
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SOBRE LA NATURALEZA DE LA SÍLABA

Y LA ESTRUCTURACIÓN DE SUS ELEMENTOS

EN EUSKERA

Oroitz Jauregi Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

Abstract

This article deals with the nature and the importance of the syllable in linguistic studies, especially in phonological ones. The article holds that the syllable is a funda- mental linguistic unit. The structuring of the syllable is the other main topic: Specif- ically the principal elements of Basque syllable structuring are considered.

1. Introducción

En este artículo se defiende que la sílaba es una unidad lingüística imprescindible. Junto con ello, se muestra el carácter fundamental de la sílaba en la lingüística, y so- bre todo, en la fonología vascas. El concepto de sílaba ha sido muy controvertido. En este artículo, enmarcado en la teoría de la Fonología Natural, se defiende que la naturaleza de la sílaba es fron- teriza, porque se considera un elemento situado entre los componentes segmental y prosódico. El estar situado entre los dos campos mencionados hace que el concepto de sílaba sea comprometido. Ello ha facilitado la diversidad existente en los pensa- mientos e investigaciones acerca de la sílaba, siendo escasas las definiciones satisfac- torias de la misma. En la historia reciente de la lingüística, concretamente en el pe- ríodo situado en las décadas 60, 70 y 80 del siglo pasado, es decir, en el momento de la creación y auge de la teoría generativista, la sílaba no fue tomada en conside- ración, en contra de lo que hicieran las teorías clásicas.^1 A partir de la década de los 80 las teorías fonológicas generativas han aceptado la silaba como unidad lingüística (asumiendo, en parte, lo que se proponía en las teorías minoritarias o no tan mayori- tarias, como la Teoría Generativa Natural y la Teoría Natural, entre otras). A partir de ese momento los estudios fonológicos han concedido a la sílaba una gran impor- tancia (ver, por ejemplo, Blevins 1995, Kenstowicz 1993, Selkirk 1982 y Féryvan de Vijver 2003).

(^1) Sobre la historia del tratamiento de la sílaba se recomiendan, por ejemplo, Laziczius ([1944]

  1. y Awedyk (1975).

[ASJU, XLII-2, 2008, 337-352]

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2. Sobre la naturaleza de la sílaba

Los humanos procesamos el habla por medio de la sílaba. Todas las lenguas, cada una con sus particularidades, exteriorizan el habla con y por medio de sílabas. Por eso, por la importancia que posee, en este apartado definiremos la sílaba en el plano más ontológico. En innumerables investigaciones se considera que la sílaba es una unidad com- puesta por consonantes y vocales, es decir, una agrupación de segmentos. Desde este punto de vista no se toma en consideración la relación de la sílaba con la pro- sodia. En los trabajos en los que se ha mencionado la sílaba del euskera también ha primado la perspectiva segmental. En estos trabajos se mencionan las consonantes y las vocales que pueden componer la sílaba, y también se indican las prohibicio- nes y restricciones de los segmentos para aparecer en algunas posiciones silábicas. Los trabajos que resaltan el componente prosódico de la sílaba no son muy nume- rosos, y la mayoría de ellos simplemente toma la sílaba como unidad donde recae el acento (Txillardegi 1984, entre otros). En este artículo se pretende explicar la es- tructura silábica del euskera, tomando en cuenta la parte segmental y prosódica de la misma. Es importante no olvidar que la sílaba es una unidad de la estructura jerárquica de la prosodia. Su situación en dicha jerarquía nos lleva a considerar la relación que posee con los elementos situados por encima y por debajo de ella, pues es en esa re- lación donde se entiende el elemento en su totalidad. La siguiente cita de Hurch se refiere a las unidades prosódicas y las relaciones entre ellas, y por lo tanto, también hace referencia a la sílaba:

Prosodic units are the result of processes of human temporal behavior and the re- alization of specific linguistic and segmental phonological units in time. Each pro- sodic unit stands in a double relationship as the organizational procedure of smaller units and itself being an element of a hierarchy directed upward. And both faces of the coin determine structural aspects (Hurch 2006a: 542). La sílaba viene a ser el puente entre la prosodia y la parte segmental; dicho de otra forma, la sílaba se forma cuando la prosodia y los segmentos se unen, en el momento que se entrelazan, en el momento en el que la lengua se vuelve una realidad física. Es decir, cuando la lengua se convierte en habla, su expresión se lleva a cabo por medio de las sílabas. Se puede considerar que el concepto de sílaba es resbaladizo o escurridizo, por ello definirla requiere un esfuerzo adicional. Sin embargo, la dificultad de la empresa no debería ser razón para no conceder importancia a la sílaba, ni para dejarla de lado en las investigaciones fonológicas. Donegan y Stampe (1978: 34) conceden a la sí- laba importancia de primer rango al considerarla un elemento fundamental que en- trelaza la lengua y el habla: “(...) the syllable, which has not enjoyed a very solid place in linguistic theory, may in fact be the basic element in the relationship of language and speech”. La sílaba no tendría que ser sólo el contexto o la referencia que se utiliza al tratar de otros fenómenos lingüísticos. De hecho, no es sólo una agrupación de segmentos, ni tampoco el espacio donde se coloca el acento. Independientemente de eso, la sí-

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res de la sílaba y ello ha concitado mucha controversia. Esta diversidad de opiniones ha podido ser la causa del abandono de la sílaba por parte de muchos investigadores de la lengua. Sin embargo, en este apartado he querido incidir en la naturaleza de la sílaba y, para ello, las definiciones ofrecidas por Hurch (2006b) y Donegan y Stampe (1978) me parecen las más completas porque nos dicen qué es la sílaba, cómo surge, dónde se sitúa dentro de la lengua y cómo se realiza.

3. La sílaba como unidad de análisis

He mencionado en el apartado anterior que en la historia reciente de la lingüís- tica ha habido un período en el cual no se le ha prestado atención. En los comien- zos de la teoría generativa se pretendían explicar los planteamientos teóricos por me- dio de las características segmentales de los sonidos, sin hacer alusión a los elementos prosódicos, y por lo tanto, sin la unidad silábica.^3 Por consiguiente, tuvieron muchos problemas a la hora de explicar algunos procesos fonológicos, reglas en la denomina- ción generativa. Tal como hemos señalado en la n. 2, fue por influencia de la Fono- logía Generativa Natural y de algunos autores dentro del generativismo, como Kahn, por lo que se empezó a aceptar la sílaba como unidad de análisis dentro de la teoría generativa. El fenómeno que se presenta a continuación refleja las dificultades que se derivan de la no aceptación de la sílaba, mostrando que algunos comportamientos de los seg- mentos están sometidos a la sílaba. Es por lo que se ha reclamado la aceptación de la sílaba como unidad de análisis lingüístico. Vennemann (1978) reivindica la importancia de la sílaba como unidad de análisis frente a los postulados de Chomsky y Halle en The Sound Pattern of English , donde carece de función “gramatical”. Vennemann reivindica la sílaba como unidad lingüís- tica, en contra de las argumentaciones y formulaciones de la fonología generativa clá- sica. El ejemplo que se presenta aquí hace referencia al ensordecimiento que ocurre en final de ella. En los ejemplos del alemán Liebe [li:.be] (“amor”), lieb [li:p] (“que- rido”), Rat [ra:t] (“ayuntamiento, rueda”), Rates [ra:.tes] (“ayuntamiento” en geni- tivo) la explicación del ensordecimiento que ocurre en final de palabra puede ser ex- plicada argumentando que la consonante sorda del final de palabra ( Lieb [li:p]) se ha vuelto sonora entre vocales ( Liebe [li:.be]). Sin embargo, en el otro ejemplo no ocu- rre lo mismo puesto que tenemos Rates [ra:.tes] y no **[ra:.des], como cabría esperar siguiendo esa argumentación. La explicación es que ha ocurrido ensordecimiento de la consonante en final de palabra, como se puede comprobar en ( Lieb [li:p]). Los formas que mostramos a continuación indican que esta explicación no es su- ficiente: Raddampfer [rá:t.dàm.pfer] (“vapor de ruedas”), Motivarmut [mo.tíf.ar.mut] (“pobreza de razones”) son palabras compuestas en las cuales ocurre ensordecimiento al final del primer elemento de composición, es decir, en Rad [rá:t] y en Motiv [mo. tíf]. La explicación dada anteriormente puede servir identificando el final absoluto

(^3) En el libro The Sound Pattern of English por ejemplo, el acento se presenta por medio de la carac- terística “[± acc]” y la silabicidad (en referencia indirecta a la sílaba) por medio de “[± syll]”, conside- rando el acento y la silabicidad características de cada vocal.

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de palabra con final del primer elemento de palabra compuesta. Pero vemos que los ejemplos siguientes presentan ensordecimiento de una consonante que no está ni en final de palabra ni al final del primer elemento de palabra compuesta: Liebe [li:.be] (“amor”), lieblich [lí:p.liç] (“encantador”), Tage [ta:.ge] (“dia”), täglich [té:k.liç] (“cada día”), Lesen [le:.zen] (“leer”), lesbar [lé:s.ba:r] (“leíble”). Estas formas nos muestran que la explicación del ensordecimiento al final de palabra no es suficiente, porque hay ensordecimiento al final de sílaba, aunque no sea final de palabra. Por consiguiente, hay que mencionar el contexto de final, frontera de sílaba para explicar las formas que hemos expuesto. Sin embargo, los ejemplos lieben [li:bƏn] (“nosotras amamos”), liebt [li:pt] (“vosotras amais”), Rades [ra:.dƏs] (“rueda” en genitivo), Rads [ra:ts] (“rueda” en genitivo); Tages [ta:.gƏs] (“día” en genitivo), Tags [ta:ks] (“día” en genitivo) nos muestran que el ensordecimiento no sólo ocurre al final de la sílaba, es decir en fron- tera silábica, puesto que hay ensordecimiento de las consonantes en coda que no están en final absoluta de la sílaba. Por consiguiente, la explicación de las formas que hemos expuesto al principio de este apartado debe abarcar un contexto más amplio, porque el ensordecimiento ocurre en todas las consonantes de la coda. Venneman ofrece en sus trabajos (1972, 1974, 1978) variados y numerosos ejem- plos y fundamenta sus argumentos para justificar la existencia de la sílaba como con- texto y su estructuración como motivo de hechos fonológicos, y por lo tanto la nece- sidad de reconocer su estatus de unidad lingüística.

4. ¿Está la sílaba en la representación léxica?

Se ha discutido sobre la existencia de la sílaba en la representación léxica. En este artículo se defiende la idea de que la sílaba no existe en la representación léxica de las palabras (tal como lo expresa Blevins en su trabajo (1995: 221). Donegan y Stampe (1978) ejemplifican muy bien esta idea. La palabra inglesa freedom “libertad” puede poseer diversas silabificaciones. Se puede realizar con dos sílabas: [. ∂ ~ ]. Si ocurren leniciones y se pierde, por ejemplo el tap intervocá- lico y la vocal de la segunda sílaba pierde su silabicidad, freedom se puede pronun- ciar en una sola sílaba: [~]. Sin embargo, si ocurre una fortición y la vibrante se vuelve silábica, freedom se puede pronunciar en tres sílabas: [~]. Si la pala- bra [. ∂ ~ ] queremos cantarla con una melodía concreta, por ejemplo la melodía de “Yankee Doodle Came to Town”, se podría silabificar de la siguiente manera: [...λ˜]. 4 La melodía nos ofrece la cantidad de sílabas (notas) 5 que debe contener un modelo acentual, pero no los segmentos, los fonemas ( freedom en nues- tro caso). Los segmentos hay que insertarlos según las notas que nos da la melodía. [...λ˜] no es la única forma en la que se pueden cantar los segmentos de freedom con la melodía citada, también se podrían cantar con la silabificación [r̘. r̘ˌr̘.r̘.ˌ]. 6 Viendo todas estas posibilidades de silabificación de una sola forma,

(^4) Los signos  y  representan beat -s, el primero fuerte () y el segundo débil (); de los dos beats que se representan el primero posee el golpe más fuerte. En estos ejemplos las vocales son silábicas. (^5) En referencia al concepto de nota musical. (^6) En los dos primeros beat-s , las vibrantes son silábicas.

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segmentos se convierten en habla, en un hecho físico). Estos últimos son contextua- les; sin embargo los procesos paradigmáticos pueden ser contextuales o acontextuales (libres). Siguiendo a Donegan y Stampe (1979: 133) los procesos paradigmáticos re- flejan las restricciones e incapacidades que tenemos en la presentación léxica o subya- cente y por medio de estos procesos se manifiesta el inventario de sonidos de la len- gua y la combinación de dichos sonidos.^8 Los procesos paradigmáticos acontextuales o libres nos dan a conocer los fonemas de la lengua, las unidades de sonidos que po- see una lengua. Los procesos paradigmáticos contextuales indican el contexto o posi- ción en que pueden aparecer, o no aparecer, dichas unidades en la representación léxica. Estos procesos en otras corrientes o teorías se han denominado fonotáctica (en la teoría estructuralista) o Morpheme Structure Rules y Morpheme Structure Constraints (en la teoría generativa). He aquí el esquema de los procesos: a) Procesos paradigmáticos: a.1. acontextuales o libres: reflejan las secuencias de las características de las unidades de sonidos de la lengua; a.2. contextuales: reflejan las secuencias de sonidos posibles, posibles secuen- cias de características en sucesión. b) Procesos sintagmáticos: contextuales. He mencionado en el apartado anterior que las sílabas no están en la representa- ción léxica de la lengua. Sin embargo, he sugerido que su ausencia no significa que no tengan relación con el paradigma, porque como he comentado antes, en la me- moria del hablante se reflejan las estructuras silábicas aceptables e inaceptables de su lengua. Donegan y Stampe (1978: 26) mantienen que la silabación y otros procesos pro- sódicos poseen gran influencia en el desarrollo fonológico de la lengua, porque dichos procesos moldean el desarrollo de la pronunciación. Por ejemplo, cuando el contexto de un proceso es la sílaba, la sílaba condiciona la realización fonética del proceso en cuestión. En este punto merece recordar el ejemplo mencionado en el apartado an- terior de ensordecimiento de las consonantes en coda. En ese ejemplo, es la sílaba el marco de realización. Del mismo modo, a pesar de que he mencionado que las palabras no están dividi- das por sílabas en la representación fonológica, no habría razón para negar la influen- cia de la silabificación y otros condicionantes prosódicos en la representación fono- lógica: Donegan y Stampe aceptan que tal influencia existe (1978: 26). Siguiendo lo expuexto anteriormente, se puede añadir que una forma fonológica segmental es aceptable, ceteris paribus , si, su silabación es aceptable sin sufrir cambios. Esta afir- mación nos lleva a reconocer cierta influencia de la silabación en la representación fonológica. La forma fonológica debe ser aceptable, es decir, debe ser una forma que acepta la lengua y la percepción del hablante u oyente. Aquí me estoy refiriendo a

(^8) En el presente trabajo, por razones de espacio, no se pueden mostrar los procesos paradigmáticos contextuales del euskera; en Jauregi (2008), se pueden encontrar tales procesos.

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procesos paradigmáticos contextuales o fonotáctica, en terminología originariamente estructuralista. Existen procesos que “involuntariamente” pueden convertir una forma inaceptable para la lengua en aceptable. Por ejemplo, en inglés */bnik/ es inacep- table fonológicamente, puesto que no es posible un ataque */bn-/. En la concien- cia del hablante, en su intención (representación subyacente) */bn-/ no es una estructura silábica aceptable. Pero, si a esa secuencia de oclusiva más nasal en po- sición de ataque se le intercala una vocal, la secuencia se convierte en aceptable: /bnik/. 9 A pesar de que fonológicamente la secuencia de oclusiva más nasal no es posible en ataque, fonéticamente encontramos esta secuencia consonántica, por ejemplo en la pronunciación [bni:], posible realización de beneath (‘de- bajo’). Encontramos la realización fonética [bni:] como variante de [bni:] (tras la pérdida de la vocal schwa). Otro ejemplo de realización fonética de se- cuencias consonánticas que no serían aceptables como representación fonémica procede del francés. En francés no es posible la secuencia de consonantes *pt- en prin- cipio de palabra. Sin embargo, encontramos realizaciones fonéticas con la secuen- cia de consonantes mencionadas, siempre y cuando las realizaciones sean resultado de leniciones, por ejemplo la posible realización de petit (“pequeña”) tras perder la vocal schwa: [ptit]. En el paradigma se da prioridad a los procesos que facilitan la percepción. Las forticiones son procesos que producen señales buenas, discernibles, es decir, óptimas combinaciones de rasgos. Las forticiones “constituyen” el paradigma, el inventario de sonidos y de palabras. Sin embargo, en el sintagma el objetivo es la facilidad de producción y suelen ocurrir fundamentalmente leniciones, aunque también son posibles las forticiones. Al ocurrir leniciones, puede que surjan secuencias de sonidos que no se aceptan en la representación subyacente de la lengua; es el caso de [bn-] en inglés y de [pt-] en francés, mencionados anteriormente.^10 Por las razones presentadas aquí, no se puede negar que la silabación tenga in- fluencia en la representación subyacente; más aún se podría confirmar que la silaba- ción repercute en la memoria permanente de los hablantes y oyentes de una lengua, porque en la memoria permanente poseemos el reflejo de las estructuras silábicas aceptadas por la lengua. Así lo expresa García Calvo:

(...) no por ello se le prohíbe al sistema tener cuenta, en abstracto, de su relación silábica y de la unidad “sílaba”, como bien se muestra, no generalmente en el plano de la articulación verbal (...), pero sí en el plano de la articulación fonémica, donde hay establecidas en muchas lenguas reglas combinatorias o de neutralización de oposicio- nes fonémicas que sólo introduciendo términos como “fin de sílaba” o “límite de síla- bas” podrían formularse (García Calvo [1975] 1989: 335).

(^9) En inglés, no existe una forma léxica tal; a pesar de ello, en cuanto a la forma fonológica se refiere, no sería problemático aceptar una forma de esas características. (^10) En Jauregi (2008) también encontramos datos parecidos. En euskera no se aceptan los grupos de consonantes sC- al principio de palabra. Sin embargo, en la prueba acústica que se presenta en Jauregi (2008), la forma léxica ezteu (“no tenemos”) se pronuncia [stew], con el grupo de consonantes que está prohibido paradigmáticamente.

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ejemplo piszina [piśina]) a este lado de los Pirineos. Junto a estas realizaciones fo- néticas también encontramos la realización que ha sufrido la pérdida de una conso- nante [piśina]. La jerarquización fonética es imprescindible para dar cuenta de las elecciones fo- nológicas de una lengua.

7. La estructura silábica

A continuación presentaré los principios de estructuración silábica. Se hará refe- rencia a los componentes principales de la estructura silábica.

7.1. La escala de sonoridad

La sonoridad es la prominencia intrínseca de los sonidos (Donegan y Stampe 1978: 31). Existe una escala de sonoridad de los sonidos, que va desde los de menor sonoridad a los de mayor sonoridad. Esta escala es uno de los fundamentos de la je- rarquización fonética mencionada en el apartado anterior. La escala de sonoridad ha sido un instrumento muy utilizado en los trabajos de fonética y fonología desde los autores más clásicos, por ejemplo Sievers ([1876] 1901). Se trata de un instrumento imprescindible para los trabajos que tienen por objetivo la explicación de algunos hechos de la lengua. Merece mencionarse que la estructura de la sílaba del euskera se puede explicar, de manera general, por medio de este principio. Tomando en cuenta la escala de sonoridad, algunas estructuras silábicas son más naturales que otras. Ciertas silabificaciones son más aceptables en algunas lenguas; también puede ocurrir que lo que en una lengua es aceptable no lo sea en otra. Uti- lizando el ejemplo mencionado el el apartado 4, la palabra inglesa freedom no se po- dría pronunciar en japonés ['fri. m], porque en japonés se han superado menos res- tricciones fonéticas, y entre otras cosas, no posee grupos consonánticos. En japonés se pronunciaría [Fu'i.da.mu]. Será la dificultad fonética aceptada por cada lengua la que pondrá los límites de aceptación. En japonés prima la estructura silábica CV, la estructura más natural. En inglés también la estructura más natural es, por su- puesto, CV, pero existe una diferencia entre estas dos lenguas: en inglés se aceptan estructuras silábicas más complejas que CV y en japonés, no. He aquí los principios de estructuración silábica, con base en la escala de sonori- dad.

— La sílaba posee un núcleo, constituido por el sonido más sonoro. Normal- mente suele ser una vocal. El núcleo silábico puede constituir una sílaba por sí solo, es más, es el único elemento imprescindible en la estructuración de la sí- laba. — A lo largo de la sílaba encontramos una gradación de sonoridad que va de me- nos a más (del ataque hasta el núcleo, puesto que el núcleo es el elemento más sonoro) y después de más a menos (del núcleo a la coda). La gradación de sonoridad afecta también a los grupos de consonantes que puede haber en posición de ataque y en posición de coda. Es decir, si en el

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ataque hay dos consonantes, se respeta el recorrido de sonoridad y la primera consonante será menos sonora que la segunda. Del mismo modo, pero a la in- versa, ocurre en posición de coda. — La estructura silábica óptima está formada por el sonido con menos sonoridad y más sonoridad: /pa/. La unión de los elementos silábicos es más fuerte al unir el sonido de menos perceptibilidad y el de más perceptibilidad, puesto que el contraste de sonoridad entre ambos es el máximo. Ello hace que la cohesión sea más fuerte, por ejemplo desde el punto de vista de la perceptibilidad. note that the optimal rise in the “universal” syllable [pa], consisting of minimal and maximal sonorant. This is a form of the principle of the attraction of opposites. Since the syllable bond consists in the subordination of less-prominent to more-prom- inent segments, the greater the contrast, the greater the subordination (Donegan & Stampe 1978: 30). — El principio de las unidades prosódicas suele ser articulatoriamente más fuerte, y, por ello, la fase inicial suele ser más perceptible que el final de dichas uni- dades. Este hecho significa, ceteris paribus , que en la estructuración de una sí- laba una consonante prefiere estar a la izquierda de la vocal, es decir, preceder a la vocal, para situarse al principio de una unidad prosódica, y hacer así en su conjunto la secuencia más perceptible. Siguiendo este principio en una secuen- cia de sonidos VCV, la consonante se colocará al principio de la unidad pro- sódica. La estructuración resultante sería V.CV.^14 Si en posición intervocálica existe más de una consonante, la frontera silábica se coloca teniendo en cuenta la sonoridad de esas consonantes.^15

7.2. El acento

En el apartado anterior se ha presentado la sonoridad como la prominencia in- trínseca de los sonidos. El acento es la prominencia extrínseca o exterior. Entre las bases de la estructuración silábica que presentan Donegan y Stampe (1978: 30-31) los sonidos son lo esencial. Sin embargo, aunque el acento está relacio- nado estrechamente con los sonidos, posee otras bases, principalmente la base rítmica. Cuando la prominencia exterior es muy fuerte puede sobrepasar la intrínseca y al- gunas estructuras de la lengua pueden constituirse por su fuerte influencia. Este he- cho ocurre en las lenguas que poseen un acento potente, por ejemplo en inglés o en alemán. En esta última lengua encontramos palabras monosilábicas del estilo de Angst (“miedo”) y Herbst (“otoño”). Como se puede comprobar, se “rompe” el prin- cipio de sonoridad en el grupo consonántico de coda, porque el orden descendente de sonoridad que va del núcleo a la coda no es regularmente descendente. En la agru- pación - ngst la consonante oclusiva - g- se intercala entre la nasal y la fricativa, aun- que la oclusiva posea menos sonoridad que la fricativa. De este modo, se rompe el

(^14) Más aún si la consonante es una oclusiva, por las razones expuestas en el punto anterior. (^15) Puede ocurrir que una lengua no acepte consonantes en la coda. Puede ocurrir también que una lengua acepte consonantes en ella, pero con restricciones (como veremos en el apartado 8). En este úl- timo caso habría que tener en cuenta esas restricciones a la hora de establecer las fronteras silábicas.

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sonoridad deberían ser núcleos. De este modo surge el modelo silábico “óptimo”. Este principio rige en muchas lenguas, pero no en todas, puesto que puede entrar en conflicto con otro principio y perder su primacía. En alemán, por ejemplo, el grupo consonántico que hay al principio de la palabra en stumpf [∫tumpf] (“desafilado”) no coincide con el ascenso de sonoridad comentado en 7.1. La segunda consonante del grupo posee menos sonoridad que la primera, impidiendo así el ascenso de sonoridad que va de ataque a núcleo. Lo mismo ocurre con el grupo de consonantes que se en- cuentra al final, puesto que la penúltima consonante debería poseer más sonoridad que la última, pero no es el caso. A lo contrario del principio presentado en 7.1, po- seer mayor sonoridad que la consonante contigua no conlleva en este caso la creación de un núcleo silábico. A lo largo del artículo se ha hablado sobre la sílaba, cómo se forma, los principios de constitución, también los conflictos que pueden existir en dicha constitución. Se ha defendido que la sílaba no está en la memoria permanente pero que su reflejo es innegable en dicha memoria. También se ha comentado la importancia de la jerar- quización fonética y se han enumerado los principios de estructuración de la sílaba. A continuación se mencionarán brevemente los diferentes requerimientos y prohibi- ciones en la estructuración de sílabas que puede haber en algunas lenguas. Después se presentarán los elementos de estructuración de la sílaba en euskera.

8. Los elementos principales de la estructura silábica en euskera y otras lenguas

En la mayoría de los estudios se proponen tres elementos constitutivos de la sí- laba: el ataque, el núcleo y la coda (ver, entre otros, Vennemann 1988). 17 El núcleo silábico es imprescindible para la constitución de una sílaba. Es más, es el único elemento imprescindible. La sílaba puede estar formada sólo por el núcleo. A pesar de que el ataque y la coda también son elementos principales, no quiere decir que tengan que aparecer siempre. El ataque y la coda siempre van unidos al núcleo y no son imprescindibles como el núcleo silábico. Cada lengua posee sus condiciones y sus restricciones sobre los elementos cons- titutivos, que pueden incluso llegar a la prohibición. Existen condicionantes y pro- hibiciones en ataque, pero en general se puede mantener que la coda tiene más res- tricciones que el ataque.^18 Por ejemplo, existen lenguas que no aceptan codas, entre ellas la maorí (Bauer 1993). Algunas lenguas, a pesar de que acepten codas, las acep- tan con condicionantes, puesto que no aceptan cualquier tipo de coda. Por ejemplo la lengua malayalam acepta sólo consonantes nasales en coda (Mohanan 1989). Del mismo modo, puede ocurrir que sólo se acepte una única consonante en la coda, di- cho de otro modo, hay lenguas que no aceptan grupos de consonantes en la coda, por

(^17) Estos tres componentes son los más básicos y los más aceptados, pero no son los únicos. En Ven- nemann (1988), se puede comprobar que estos elementos combinados entre sí crean elementos mayo- res: al elemento creado por el ataque y el núcleo lo denomina body ; al elemento creado por el núcleo y la coda lo denomina rhyme. Por razones prácticas, en este artículo se tendrán en cuenta los elementos más básicos, es decir, el ataque, el núcleo y la coda. (^18) Sievers ([1876] 1901: 204) afirma que las consonantes en coda poseen más restricciones que las consonantes en ataque. Ver también las argumentaciones presentadas en el § 7.1. de este artículo.

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ejemplo el japonés. Puede ocurrir también, que entre las lenguas que aceptan grupos de consonantes existan restricciones sobre tales consonantes. También existen lenguas con restricciones en el ataque, por ejemplo en la lengua arrernte. La restricción es tal que llega a la prohibición y no se acepta el ataque silábico (Breen & Pensalfini 1999). Se ha mencionado que siguiendo los parámetros de la estructura silábica la estruc- tura silábica más básica y natural es CV (ver por ejemplo Jakobson y Halle [1956] 1975, y Vennemann 1988). CV es la estructura “óptima”, 19 la estructura que poseen todas las lenguas. El que existan otras estructuras depende de los requerimientos de cada lengua. A continuación mencionaré los elementos de la estructura silábica en euskera. En euskera, la sílaba puede estar formada sólo por el núcleo (V), tal como se puede ver en las primeras sílabas de los ejemplos a .ma (“madre”), o .ker (“torcido”), e .txe (“casa”). En estos ejemplos el núcleo está formado por una vocal.^20 La sílaba también puede es- tar formada por ataque y núcleo: (C 02 V),^21 por ejemplo ka. le (“calle”), tre.na (“tren”), kra.be.li.na (“clavel”). La sílaba también puede estar constituida por nucleo y coda (VC 02 ): artz^22 (“oso”), antz (“parecido”) y en las primeras sílabas de los ejemplos siguientes: as .to (“burro”), ar .to (“maiz”), il .tze (“clavo”). Del mismo modo, la sílaba puede poseer los tres elementos básicos, es decir, el ataque, el núcleo y la coda (C 02 VC 02 ), por ejemplo bart (“anoche”), bost (“cinco”), flan (“flan”), beltz (“negro”). Por lo cual se puede concluir que la estructura silábica del euskera es representada por C 02 V C 02. A esto hay que añadir que es difícil que la estructura C 02 V C 02 aparezca en su extensión máxima; los únicos ejemplos son onomatopeyas, pór ejemplo krausk (“sonido que representa el ruido de cuando se rompe algo”). En palabras de Mitxe- lena es “extremadamente improbable” ([1961, 1977] 1985: 485) que todas las posi- ciones aparezcan completas. Merece destacar que en la estructuración de la sílaba vasca el principio de sonori- dad se respeta y existen escasos ejemplos que vayan en contra del mismo.

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(^19) Al decir “óptima” se quiere decir la estructura silábica óptima siguiendo los principios fonético- fonológicos (la escala de sonoridad, el contraste de prominencias, entre otros factores). (^20) En euskera no se permiten núcleos silábicos consonánticos, al contrario de lo que ocurre en inglés o en alemán, por ejemplo. (^21) Los números que acompañan al signo C indican el número de consonantes que pueden aparecer. El número inferior indica el mínimo y el superior el máximo de consonantes que pueden aparecer en esa posición. En euskera, las consonantes que pueden aparecer son 0, 1 o 2. Este modo de presentación se ha tomado de Chomsky y Halle (1968). (^22) Aunque aparezcan tres grafías después de la coda, en realidad hay dos consonantes, puesto que tz representa el sonido africado.

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