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Asignatura: Sociología, Profesor: , Carrera: Administración y dirección de empresas, Universidad: URJC
Tipo: Apuntes
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Sociedad postindustrial, sociedad del conocimiento, y modernización reflexiva.
Es en la década de 1990 cuando surge la idea de una sociedad del conocimiento, debido a que algunos difusores de nuevas formas de management definen al conocimiento como el principal generador de riqueza en el marco de la globalización económica. Las teorías neo liberales consideran a la innovación tecnológica como un factor exógeno dentro de un proceso de crecimiento económico lineal y continuo. Frente a la visión neo liberal aparecen diferentes posiciones que ponderan el lugar que ocupa elconocimiento en la nueva sociedad producto de la fusión a gran escala que se produce entre la informática y las telecomunicaciones. Como consecuencia de las transformaciones producidas durante la década de 1980 comienza a registrarse como un hecho fundamental que influye en todos los sectores de la actividad económica la transmisión generalizada, el almacenamiento y la utilización de una información, que no reconoce límites físicos, espaciales o temporales.
En la medida que comienza a acelerarse el proceso de innovación tecnológica los economistas comprenden el valor central que tiene la retroalimentación que existe entre las fases ligadas al mercado y las fases relacionadas con el sistema de innovación tecnológica. Dentro de este marco el “conocimiento” entendido como un proceso que posibilita y crea la difusión de las nuevas TIC se transforma en una necesidad imperiosa para el sostenimiento y crecimiento del sistema productivo. Dentro de los impulsores de nuevas formas de management le confieren tal importancia al nuevo rol que cumple el conocimiento que define la existencia de una nueva sociedad. La descripción de las nuevas formas de organización institucional y trabajo hace que autores como Drucker (1993) postulen la existencia de la sociedad del conocimientocomo una instancia superadora de una sociedad basada en el intercambio universal de información. Peter Drucker describe un nuevo tipo de organización social que requiere una rápida adaptación espacial y temporal a los cambios tecnológicos y organizativos, la llamada “nueva economía”.
Manuel Castells postula la tesis de una era de la información para describir el nuevo tipo de sociedad emergente de “redes informáticas interactivas” (Castells, 1997) que se extienden a lo largo del planeta desde fines del siglo XX. Dada la amplia difusión que ha tenido su obra y el hecho de que establece una relación explícita entre ambos términos se puede citar las definiciones y las diferencias que establece Manuel Castells en La era de la información [1]. Castells adopta la definición de conocimiento de Daniel Bell (Castells, 1997: 43): “una serie de afirmaciones organizadas de hechos e ideas que presentan un juicio razonado o un resultado experimental, que se transmite a los demás mediante algún medio de comunicación, en alguna forma sistemática” pero también considera – parafraseando a Porat - que se puede pensar a la información como “los datos que se han organizado y comunicado” (Castells, 1997: 43).
la relación entre las TIC, el conocimiento y la información como factor clave de las transformaciones que se están produciendo en nuestra sociedad, desde dos perspectivas diferentes. Por un lado se encuentran los analistas que plantean como origen del cambio la difusión de las tecnologías informáticas y su relación con los sistemas y medios de comunicación - hablan de una sociedad de la información- por otro lado, los que consideran que el conocimiento ha pasado a convertirse en el principal productor de riqueza en el marco del nuevo tipo de capitalismo que preconizan –hablan de sociedad del conocimiento-. Ambas perspectivas intentan explicar el nuevo cambio social que ven como un avance dentro de la evolución social. Sin embargo, sus puntos de partida y objetivos son diferentes. Los que centran sus análisis en el concepto de información se centran en el modo en que la sociedad se adapta a una nueva revolución tecnológica que conjuga las transformaciones que produjeron la imprenta en el plano del conocimiento y la industria capitalista en el de la organización social. Los que plantean que para que una sociedad produzca cada vez con mayor eficiencia y tenga la posibilidad de distribuir equitativamente la riqueza generada es necesario que tenga como motor al conocimiento. Quienes hablan de una sociedad o una era de la información se inscriben en el campo de los que problematizan la relación entre la tecnología y la organización social e inscriben a las TIC dentro de los sistemas que generan un cambio cuantitativo y cualitativo dentro de las estructuras cognoscitivas de la sociedad y los individuos que la componen. Aquellos que hablan de una sociedad del conocimiento se basan en diferentes concepciones económicas que definen el valor fundamental del conocimiento para sostener la competitividad indispensable para operar en mercados globalizados.
Beck, hace una interpretación del cambio articulada alrededor de tres ejes: la globalización, la reflexividad y el riesgo. La globalización representa el desbaratamiento de los supuestos fundamentales a partir de los que pensamos, organizamos y vivimos la sociedad como una unidad territorial que se cohesiona en torno a instituciones políticas nacionales hasta hoy. Significa que la unidad del Estado Nacional y la sociedad nacional, se derrumba. Su papel lo pasarían a ocupar y desarrollar las empresas transnacionales que son los protagonistas y actores principales de una economía organizada a escala mundial. Sostiene que la relación que une y vincula a: Economía de mercado-Estado Nación-Democracia se quiebra y encuentra como ataques principales al postmodernismo (ataca al plano intelectual), al individualismo (ataca al plano político) y a la globalización (ataca al plano económico). El resultado de estos ataques sería la configuración de una sociedad mundial, “…articulada alrededor de la totalidad de las relaciones sociales que no
están integradas en las sociedades nacionales y sus estados que no son por ellas y ellos determinables...” Esta sociedad mundial (policéntrica, contingente y desdiferenciada) deberá ser comprendida como aquel horizonte en el que capital, cultura, tecnología y política se mueven y mezclan más allá del poder ordenador de los estados y de las diferencias funcionales.
El riesgo[2], designa una fase de desarrollo de la sociedad moderna en la que, a través de la dinámica de cambio de la producción de riesgos políticos, ecológicos e individuales, escapa a las instituciones de control y protección de la sociedad industrial. Beck argumenta que, a diferencia de los peligros incontrolables, fruto de la voluntad de Dios, de los dioses o de una naturaleza incontrolable que existían en las sociedades premodernas, en la modernidad existe un nuevo carácter que radica en su simultánea construcción científica y social, volviéndose la ciencia en causa, instrumento de definición y fuente de solución de riesgos. De esta forma, los riesgos se vuelven en amenazas derivadas de las decisiones humanas movidas por las pretensiones de organización y de domino racional instrumental características de la sociedad moderna, pero que además escapan todo lo posible del dicho control racional-instrumental[3]. En las sociedades tradicionales, los riesgos existían y eran incontrolables o imprevistos... pero están sujetos a lo que podemos llamar una “previsión razonable”, hablamos de riesgos como guerras, quiebras, catástrofes naturales... Lo que ocurre en la sociedad moderna es que los riesgos pierden todo viso de previsión, ya que no son calculables en todo punto, y esto es debido a la propia naturaleza de la modernidad.
El paso del que llamamos modelo Wallerstein (centro-periferia) al modelo Archipiélago[4] (con multitud de centros, con “anomia”, una red compuesta de infinitud de nodos, donde es imposible e inconcluyente un nodo principal) representa la quiebra de un centro de toma de decisiones en el que se debería asentar la vida organizada, y de este modo los riesgos también pierden su facultad de tener un culpable único al que se le puedan imputar todas las penas. La imposibilidad de echar fuera de nuestra frontera los daños colaterales de la sociedad industrial es uno de los peligros que Beck atisba, pero incluye también los problemas añadidos de las armas de destrucción masiva y los riesgos derivados del subdesarrollo y pobreza originados por los procesos de modernización quebrados y carentes de medios políticos e institucionales para impedir los posibles estragos.
No deja de ser sintomática su crítica de la racionalidad científica, acusando a la ciencia de totalizadora y de crear riesgos para su propia supervivencia. Surge así lo que él llama ciencificación reflexiva[5]: la civilización científica entró en una fase en la que no solo es la naturaleza, el hombre y la sociedad lo que se somete a criterios científicos, sino que es ella misma la que con sus efectos y productos se tiene que someter a este control. Existe un cambio en las pretensiones iniciales de la ciencia, que pasa de la liberación de las dependencias preexistentes a la definición y atribución de los errores autogenerados.
La reflexividad y la modernidad se vuelven para Beck en las dos caras de la misma moneda (o la modernidad reflexiva): la sociedad mundial del riesgo, que es puesta en circulación como consecuencia del éxito de la modernidad. Marca un cambio entre una época de la modernidad que se desvanece y el surgimiento del riesgo como una consecuencia colateral latente del (o “en él”) proceso de modernización. Así la modernización reflexiva inauguraría la posibilidad de una auto- destrucción creadora, y no se puede evitar resaltar la influencia marxista de la autodestrucción del capitalismo, de como el capitalismo alberga el germen de su aniquilación en su propio seno esperando el momento adecuado para activarse.
Beck plantea varias tesis. Un una primera tesis afirma que de acuerdo a la distinción entre modernización de la tradición y modernización de la sociedad industrial, se pueden diferenciar dos constelaciones con referencia a la ciencia, la práctica y la vida pública, que son la cientificación simple y la reflexiva; una segunda, tesis la desmonopolización de las exigencias del conocimiento científico; siendo éste un producto de la reflexividad del desarrollo científico-técnico bajo condiciones de riesgo. Como consecuencia de lo anterior acontece una desmonopolización de las exigencias del conocimiento científico: resulta cada vez más necesaria pero a la vez menos suficiente para la definición social de la verdad; es el producto de la reflexividad del desarrollo científico técnico bajo condiciones de riesgo, por una parte extiende la duda y el desencanto y afecta a su vez al desencantador y varían las condiciones. También con el proceso de autoexamen aumentan los resultados parciales inseguros e inconexos, que unido a otros fallos, surge la incertidumbre provocada sistemáticamente por el proceso de generalización de la ciencia de forma que los destinatarios de los resultados científicos en política, ciencia y acción pública se convierten en coproductores del proceso social de definición de conocimiento, lo que abre, a los destinatarios y usuarios de la ciencia nuevas posibilidades de influencia y desarrollo en los procesos de producción y aplicación de los resultados científicos. En esta estructura social resulta posible atribuir los problemas suscitados, las deficiencias técnicas y los riesgos de la cientificación a las insuficiencias del grado de desarrollo del sistema de apoyo científico de modo que puede convertirse en un nuevo impulso de desarrollo técnico consolidando así el monopolio de la racionalidad científica. Su tercera tesis: cuanto más avanza la generalización de la ciencia y penetra en la conciencia pública las situaciones de peligro, mayor es la presión manipuladora política y mayor es la amenaza de que la civilización científico-técnica se convierta en una sociedad tabú originada científicamente, como consecuencia, la función social de las ciencias oscila entre la apertura y el cierre de posibilidades de acción; y, la cuarta tesis hace referencia a