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Sociologia I (UNED), Apuntes de Ciencia de la administración

Asignatura: Introducción a la Sociología, Profesor: , Carrera: Ciencia Política y de la Administración, Universidad: UNED

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 02/01/2014

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LA EXPLICACIÓN SOCIOLÓGICA
UNA INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA
José Félix Tezanos
TEMA 1
INTRODUCCIÓN GENERAL. ¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA?
1. LA SOCIOLOGÍA. QUÉ ES Y SUS PROBLEMAS DE DEFINICIÓN.
Siendo una de las ciencias actuales más populares, fuera de los círculos de los especialistas
no hay ideas claras sobre qué es la Sociología, lo que provoca que esta disciplina, a dife-
rencia de otras ciencias y profesiones, tenga que ser explicada. Ello se debe a dos razones
principales: por tratarse de una ciencia muy reciente (s. XIX), por lo que aún no ha tenido
tiempo para desarrollarse, y porque se ocupa de algo sutil, casi imperceptible: lo social.
En una primera y básica definición, la Sociología es el resultado de aplicar procedimientos
propios del método científico al estudio de los fenómenos sociales, es decir, que mediante la
aplicación de unas teorías y técnicas de investigación estudia, explica e intenta predecir las
relaciones sociales y los procesos de interacción en el ámbito de las estructuras sociales.
2. IMÁGENES ACTUALES SOBRE EL SOCIÓLOGO Y LA SOCIOLOGÍA
Partiendo de las ideas de Augusto Comte respecto a la Sociología, en la que creía ver una
“nueva religión” de la era industrial, la asociación de imágenes entre el sociólogo y el sacer-
dote, el médico o el profeta es un tópico al que se ha recurrido con frecuencia. De hecho,
reúne los dos tipos de imágenes que los sociólogos suelen tener de sí mismos coincidiendo
con su interpretación de la sociedad: o bien como profeta, asumiendo el paradigma del
conflicto social (una sociedad dinámica sometida a continua mudanza), o bien como sa-
cerdote, asumiendo el paradigma del consenso (una realidad estática donde prevalece el
consenso frente al conflicto). Las discrepancias entre los propios sociólogos explica en parte
el desconocimiento de la Sociología por la mayor parte de los ciudadanos.
3. ELEMENTOS PARA LA COMPRENSIÓN DE LA SOCIOLOGÍA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA
Frecuentemente, las más duras críticas sobre esta disciplina proceden del propio campo de
los que se dedican a ella, pues entre los sociólogos actuales persiste una importante diversi-
dad de percepciones sobre la naturaleza y el papel que la Sociología puede cumplir. Sin
embargo, muchas de las críticas y defectos que se achacan a la Sociología y a los sociólo-
gos son características a casi todos los grupos científicos: cuantitofrenia, jergas especializa-
das... Lo que sí es cierto es la existencia de diferentes enfoques metodológicos y una cre-
ciente diversidad de los campos de especialización, lo que hace difícil ofrecer una visión de
conjunto de la disciplina.
Por fortuna, el abandono de la obsesión por las definiciones y la superada pretensión por
construir una gran teoría sociológica que lo explicase todo, ha dado lugar a una atención
creciente por los problemas sociales concretos e inmediatos, incluso mediante enfoques
microsociológicos que han llevado al sociólogo a las mismas fronteras de la Sociología, pues
no siempre es fácil diferenciar en determinados enfoques la Sociología de la Economía o la
Psicología, compartiendo por ello métodos propios de otras ciencias sociales.
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LA EXPLICACIÓN SOCIOLÓGICA

UNA INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGÍA

José Félix Tezanos

TEMA 1

INTRODUCCIÓN GENERAL. ¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA?

1. LA SOCIOLOGÍA. QUÉ ES Y SUS PROBLEMAS DE DEFINICIÓN.

Siendo una de las ciencias actuales más populares, fuera de los círculos de los especialistas no hay ideas claras sobre qué es la Sociología, lo que provoca que esta disciplina, a dife- rencia de otras ciencias y profesiones, tenga que ser explicada. Ello se debe a dos razones principales: por tratarse de una ciencia muy reciente (s. XIX), por lo que aún no ha tenido tiempo para desarrollarse, y porque se ocupa de algo sutil, casi imperceptible: lo social.

En una primera y básica definición, la Sociología es el resultado de aplicar procedimientos propios del método científico al estudio de los fenómenos sociales, es decir, que mediante la aplicación de unas teorías y técnicas de investigación estudia, explica e intenta predecir las relaciones sociales y los procesos de interacción en el ámbito de las estructuras sociales.

2. IMÁGENES ACTUALES SOBRE EL SOCIÓLOGO Y LA SOCIOLOGÍA

Partiendo de las ideas de Augusto Comte respecto a la Sociología, en la que creía ver una “nueva religión” de la era industrial, la asociación de imágenes entre el sociólogo y el sacer- dote, el médico o el profeta es un tópico al que se ha recurrido con frecuencia. De hecho, reúne los dos tipos de imágenes que los sociólogos suelen tener de sí mismos coincidiendo con su interpretación de la sociedad: o bien como profeta , asumiendo el paradigma del conflicto social (una sociedad dinámica sometida a continua mudanza), o bien como sa- cerdote , asumiendo el paradigma del consenso (una realidad estática donde prevalece el consenso frente al conflicto). Las discrepancias entre los propios sociólogos explica en parte el desconocimiento de la Sociología por la mayor parte de los ciudadanos.

3. ELEMENTOS PARA LA COMPRENSIÓN DE LA SOCIOLOGÍA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA

Frecuentemente, las más duras críticas sobre esta disciplina proceden del propio campo de los que se dedican a ella, pues entre los sociólogos actuales persiste una importante diversi- dad de percepciones sobre la naturaleza y el papel que la Sociología puede cumplir. Sin embargo, muchas de las críticas y defectos que se achacan a la Sociología y a los sociólo- gos son características a casi todos los grupos científicos: cuantitofrenia, jergas especializa- das... Lo que sí es cierto es la existencia de diferentes enfoques metodológicos y una cre- ciente diversidad de los campos de especialización , lo que hace difícil ofrecer una visión de conjunto de la disciplina.

Por fortuna, el abandono de la obsesión por las definiciones y la superada pretensión por construir una gran teoría sociológica que lo explicase todo, ha dado lugar a una atención creciente por los problemas sociales concretos e inmediatos, incluso mediante enfoques microsociológicos que han llevado al sociólogo a las mismas fronteras de la Sociología, pues no siempre es fácil diferenciar en determinados enfoques la Sociología de la Economía o la Psicología, compartiendo por ello métodos propios de otras ciencias sociales.

Toda esta indefinición conceptual, metodológica y de delimitación ha llegado a crear entre los sociólogos una conciencia de crisis, propiciando una tendencia hacia el autoanálisis y dando lugar a que en muchos casos la Sociología se haya acabado convirtiendo en el pro- pio objeto de la Sociología, en un círculo cerrado de auto-observación.

4. LA EXPLICACIÓN SOCIOLÓGICA

La crisis de la Sociología radica, pues, en su eventual incapacidad para lograr su adecuada comprensión y aceptación social, es decir, para demostrar su utilidad. En ese proceso expli- cativo se abren los siguientes interrogantes:

¿Cuándo aparece? Al hilo del surgimiento y desarrollo de la sociedad industrial.  ¿Por qué aparece? Porque se dieron las condiciones de madurez adecuadas: desarrollo de la sensibilidad hacia lo social y condiciones de libertad intelectual.  ¿Cómo surge? En la evolución de las ciencias sociales: primero la Ciencia Política de la Religión y la Moral, después la Ciencia Económica y a continuación la Sociología.  ¿Para qué? Para enfrentarse de un modo científico con la problemática social.  ¿Con qué orientación surgió? En los supuestos y planteamientos del método científico.

Se hace evidente, pues, que para la correcta comprensión de la Sociología se debe dar cuenta tanto de su razón de ser contextual de desarrollo histórico, como de su razón de ser sustantiva en tanto a su contenido y finalidad, haciendo hincapié en los siguientes puntos:

  1. Precisar el papel que juega lo social en la evolución del hombre.
  2. Comprender las características del período histórico en que aparece desde la doble perspectiva de cambios sociales y de aparición de nuevas mentalidades.
  3. Aclarar el gado en que los procedimientos científicos pueden resultar aplicables al estu- dio de la realidad social.

La Sociología forma parte de las Ciencias Sociales, y aunque comparte parte de su campo con otras ciencias, cuenta con un campo temático específico , lo social, y unos enfoques metodológicos particulares. Para constituirse como ciencia, además, tuvieron que darse unos requisitos constitutivos previos: unos elementos externos histórico-sociales a partir de los cuales fue posible el desarrollo de una nueva rama del saber, y otros de evolución interna : desarrollo de una problemática específica diferenciada de otras ciencias, desarrollo de grandes teorías sociológicas y paradigmas interpretativos, delimitación de problemas es- pecíficos concretos del orden social, y la conexión de estas orientaciones con perspectivas de investigación científica.

Tras todo ello llegamos a la conclusión de que lo que la Sociología necesita es ser explicada y no simplemente definida. En lo que podría ser una primera y básica definición de consenso entendemos la Sociología como el resultado de aplicar, en un contexto histórico determi- nado, procedimientos de conocimiento propios del método científico al estudio de los fenómenos que acontecen en la esfera de lo social, fenómenos que deber ser susceptibles de comprobación y medición empíricos a partir de marcos teóricos interpretativos y con- ceptos analíticos adecuados.

Los sociobiólogos han puesto énfasis en el papel desempeñado por la herencia genética en la dinámica de lo social como el verdadero motor de la sociabilidad, es decir, como trans- misor de la cultura. Edward Wilson señaló que el parentesco juega un papel primordial en la estructura del grupo, apuntando al fenómeno del altruismo como uno de sus frutos. En base a ello, Hamilton elaboró el concepto de coeficiente de parentesco como la fracción de genes mantenida por la descendencia común: a mayor coeficiente, mayor componente de solidaridad colectiva y mayor la disposición al altruismo.

Mientras que la Sociobiología hace hincapié en el aspecto biológico del fenómeno social, el resto de Ciencias Sociales destacan la significativa influencia de la acción cultural sobre los aspectos biológicos. Schwartz y Ewald estudiaron la selección de pareja como prototipo de la influencia del ámbito cultural sobre el biológico, de tal modo que por causas culturales algunas combinaciones genéticas son excluidas o potenciadas. Downs y Blelbtreu , por su parte, subrayaron cómo determinadas costumbres y pautas culturales desempeñan un pa- pel primordial en la circulación genética y por tanto en la evolución biológica del hombre, incluso, como afirmó Ashley Montagu , en el desarrollo de sus rasgos físicos.

Es de destacar que en las especies sociales las mutaciones genéticas cuentan con mayores probabilidades de consolidarse, tanto por la posibilidad de un mayor grado de intercambios grupales, como por una rápida segregación grupal del individuo mutado, el cual, aislado en un territorio diferenciado, tendrá más posibilidades de consolidar su mutación. Tanto este punto como todo lo expuesto nos llevan a reconocer la importancia decisiva de las interre- laciones entre el hecho biológico y el hecho social.

3. LA CONCEPCIÓN DEL HOMBRE COMO SER SOCIAL

Se considera que la concepción del hombre como ser social se origina en la clásica defini- ción de Aristóteles (384-322 a.C.): animal político por naturaleza ( zoon politikón ), añadiendo que el que vive aislado de la polis sin necesidad de ella o es un bruto o es un Dios. La aposti- lla conlleva un matiz vital en la consideración social del hombre: su dimensión cultural en tanto miembro de una sociedad organizada.

La Teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-82) acudió a la comprensión de la evolu- ción del hombre como ser social al delimitar sus dos dimensiones: la idea de equilibrio ser vivo-naturaleza mediante la adaptación al medio, y el proceso de evolución como produc- to de una dinámica constante de adaptaciones y desadaptaciones, sobre todo a través de las mutaciones genéticas. Aunque el origen de éstas aún no está claro, lo cierto es que sit- úan a nuevos individuos y especies en ambientes específicos, de modo que en el proceso evolutivo se ha ido produciendo una permanente selección natural de especies según su mayor o menor dotación biológica de adaptación al medio.

Si bien el hombre puede considerarse en parte como resultado de factores de azar (muta- ciones genéticas, cambios geológicos, alteraciones climáticas...), no puede explicarse sin admitir un conjunto de innovaciones y autorregulaciones adaptativas básicamente en virtud de su condición social. En base a ello, el hombre puede ser considerado como fruto de un doble proceso de evolución biológica y evolución social.

Este proceso de coevolución biológica y social del hombre se sitúa en un contexto temporal muy dilatado (el Australopithecus dista cuatro millones de años), y un análisis de sus condi- ciones físicas originarias nos indica que parecía una especie destinada a desaparecer. Sin embargo, aquellos homínidos supieron hacerse fuertes desde debilidad física y sobrevivieron, fundamentalmente en virtud de su carácter social , desarrollando y transmitiendo entre sí un depósito común de conocimientos y técnicas al que se denomina cultura. Sociedad y cultu- ra son, pues, las claves que nos permiten comprender la adaptación al medio y la propia naturaleza del ser humano a través de la hominización. Tal es así que, como señala Linton , lejano queda el día en que en nuestra especie los grupos organizados , y no sus individuos

aislados, llegaron a ser las unidades funcionales en la lucha por la existencia.

La cultura es para el hombre como un ambiente artificial creado por él mismo, como si de una segunda naturaleza humana se tratara añadida a su naturaleza física originaria, que ha ido enriqueciéndose a lo largo de la historia y transmitida a todo individuo a través de un proceso de socialización y aprendizaje. En ese sentido, los conceptos de cultura y sociedad se hacen inseparables, pues la sociedad es un agregado organizado de individuos y la cul- tura es la forma en que se comportan según su modo de vida, y a través de ellos el hombre llega a ser lo que es. Desde esa perspectiva, y tras todo lo expuesto, se comprende que Ely Chinoy no dudara en afirmar que un individuo aislado es una ficción filosófica.

4. RASGOS CARACTERÍSTICOS DE LO HUMANO

En el desarrollo humano, lo social supone la introducción de un principio de auto-regulación y de producción autónoma de ambientes artificiales que han permitido una mejor adapta- ción al medio, haciendo de la sociedad el contexto en que se hace posible lo humano. Sin embargo, la cultura y la sociedad humana presentan unas características diferentes a las de otras especies también sociales (termiteros, enjambres...), pues lo que diferencia sustancial- mente al hombre es su libertad para actuar , propiciando la cooperación y la creatividad.

La mejor comprensión de nuestra realidad presente debería partir del estudio de las proto- culturas elementales de primates, pasando por las formas de organización social de los dife- rentes homínidos y el comportamiento social de algunas comunidades primitivas de tribus nómadas. Tras ese examen se observa que las sociedades humanas han ido evolucionando poco a poco a lo largo de los años, acumulando conocimientos y experiencias en su esfuer- zo permanente por dar una respuesta grupal al reto de la adaptación al medio.

Otras de las cualidades importantes del hombre es su capacidad hacedora y creativa. Aun- que otras especies también realizan determinadas construcciones, el hombre puede efec- tuar trabajos y tareas mucho más complejas y progresivamente perfeccionadas merced a dos capacidades específicas: un cerebro para pensar y una mano para manipular, en cuya conjunción se encuentran las claves de nuestra evolución como especie, a tal punto que algunos estudiosos han hablado de una auténtica cultura de la mano.

Es importante destacar que la invención de útiles y herramientas no fue un acto individual, sino una tarea social y grupal, dado que éstas se hacen y utilizan en grupo, y las técnicas para emplearlas y perfeccionarlas se encuentran depositadas en el acervo común de las sociedades humanas a través de la cultura. Por todo ello, la mano y el cerebro junto a la cultura y la sociedad pueden ser considerados como los cuatro pináculos sobre los que ha sido posible la evolución humana.

Así, pues, mediante su capacidad grupal de trabajo y de acción, los hombres han logrado alterar poco a poco su relación originaria con la naturaleza , controlándola y readaptándola mediante herramientas y utensilios a la medida de sus necesidades. En esa tarea el hombre también se ha ido remodelando a sí mismo como especie social, en un largo proceso evolu- tivo de desarrollo cultural a través de un proceso creativo resultado de la capacidad expre- siva de la libertad humana (Teoría sobre la productividad de Carlos Marx ).

George Herbert Mead subrayó cómo, de manera paralela a la complejidad del proceso de maduración del sistema nervioso humano, se ha producido una paralela complejidad del sistema social, haciéndose necesario el desarrollo del lenguaje verbal como forma específi- camente humana de comunicación ante la necesidad derivada de procesos tan largos de socialización. La diferenciación funcional proporcionada por el lenguaje produce no sólo un tipo enteramente distinto de individuo, sino también una sociedad diferente.

La tendencia a la agrupación puede considerarse como una característica general de la

TEMA 3

LOS ORÍGENES DE LA SOCIOLOGÍA

1. EL CONTEXTO SOCIAL DE LA SOCIOLOGÍA

Durante un extenso período de tiempo los hombres vivieron en comunidades bastante esta- bles, generación tras generación. Sin embargo, el siglo XVIII marcó el desarrollo de una serie de cambios de todo orden que dieron lugar al inicio de una nueva era histórica. Teniendo como origen el Renacimiento y la Ilustración, y tras el influjo de la Revolución liberal en Ingla- terra y de la Revolución francesa, el siglo XIX se inició bajo el signo de una nueva era de la razón, de los derechos humanos y del pensamiento científico y secular.

La Revolución Industrial condujo, de esta manera, al inicio de un nuevo ciclo histórico, que a la par que puso en marcha enormes recursos productivos bajo los dictámenes de la nueva ciencia de la Economía, dio lugar a una transformación radical del orden social. Millones de seres humanos cambiaron de residencia, de forma de trabajo, de estilos de vida, de cos- tumbres y de ideas, pero la mayoría hacinándose en los barrios proletarios en unas condi- ciones penosas de vida y de salubridad. Algo fallaba en aquel nuevo contexto social, y en poco tiempo la cuestión social se convirtió en un foco de atención prioritario.

Al ser lo social el verdadero armazón de lo humano, todo cambio socio-cultural hace tam- balearse, de una u otra manera, la misma base de la estructura de nuestra realidad vital. Por ello, tantos y tan intensos cambios sociales dieron lugar a una auténtica conmoción en las conciencias y en las formas de vida colectiva, situando a millones de hombres ante nuevas formas de experiencia social: falta de arraigo, crisis de las viejas concepciones familiares y gremiales, difusión de nuevas mentalidades, sacralización del viejo orden, crecimiento des- mesurado de la población y la urbanización, aparición de nuevas clases sociales, especiali- zación laboral y división del trabajo... No es extraño que en esa coyuntura histórica de gran- des y profundas transformaciones sociales surgiese la Sociología como ciencia autónoma.

2. LA ACUÑACIÓN DE UN NUEVO CONCEPTO: LA SOCIOLOGÍA

En 1839 Augusto Comte propuso públicamente calificar a la nueva ciencia como Sociolog- ía , poniendo la primera piedra a la nueva rama del saber, la cual surgió en el curso de una especialización progresiva de los saberes sociales: primero surgió la Política con el desarrollo del Estado Moderno, luego la Economía bajo la Revolución Industrial, y por último la Socio- logía en un intento de descubrir las relaciones sociales globales mediante el estudio de los procesos de estructuración y desestructuración de la sociedad, todo ello con un espíritu se- cular y científico propio de la nueva época: sin prejuicios, con objetividad, rigor y método.

Comte entendía la Sociología como una rama del conocimiento en la que estaba implícita una clara vocación de transformación del orden social , de la que participarían casi todos los padres fundadores de la nueva ciencia. Sin embargo, su planteamiento como “ciencia de las ciencias” y culminación de todo el edificio científico, presentándola como una doctrina concreta, casi como una nueva religión, no dejó de crear polémica y hasta rechazo por gran parte de la comunidad científica, aunque explicase que la supuesta “culminación” también implicaba su dependencia al desarrollo del resto de las disciplinas científicas.

Por otra parte, Comte creía que el desarrollo de la humanidad se producía según la “ ley de las tres etapas ”: teológico-ficticia, metafísico-abstracta y científico-positiva, y que a medida que se acercaba al tercer estadio más se evidenciaba su doble movimiento de organiza- ción y reorganización, de modo que la Sociología venía a mitigar las crisis de un desarrollo

espontáneo imprevisto, haciendo posible la previsión y guiando la acción.

3. LOS COMPLEJOS TIEMPOS HISTÓRICOS DE LA SOCIOLOGÍA

Ya a principios del siglo XX la mayoría de sociólogos habían olvidado el supuesto carácter profético del que Comte habían intentado impregnar la nueva ciencia, decantándose por derroteros mucho más prácticos y concretos, en un ejercicio de autoanálisis que buscaba garantizarse un objeto específico que la diferenciara de las otras ciencias, aún a riesgo de caer en el hecho de que la Sociología se convirtiese en el objeto de la Sociología.

La autocrítica y el autoanálisis, en un continuo fundarse y refundarse durante casi un siglo, llevaron a denominar a la Sociología la “ ciencia de la crisis ”, dada la continua crisis en la que parecía moverse, aunque se debería admitir que, habiendo nacido de la crisis, quizás una cierta situación crítica constituya el contexto necesario en el que encuentra los estímu- los más importantes para su reflexión y desarrollo.

A lo largo de todo un siglo, pues, los observadores externos a la Sociología se han sorprendi- do de algunas de sus peculiaridades :

 Tendencia a formular grandes síntesis teóricas y explicaciones globales, prestando poca atención a ámbitos más limitados y concretos de la realidad social.  Pretensión de muchos sociólogos a “partir de cero”, provocando la ausencia de un tra- bajo teórico acumulativo propio del ámbito científico al que aspira la Sociología.  Tendencia a considerar vigentes y actuales los textos de los padres fundadores.  Solapamiento entre planos temporales y analíticos , es decir, a catalogar con análisis pretéritos problemas de situaciones actuales  Tendencia de muchos sociólogos a ser especialistas en todas las ramas de saber.  Nula diferenciación entre historia de la Sociología y la propia teoría sociológica vigente.  El objeto de la investigación y el sujeto investigador tienden a mezclarse y confundirse.  Una buena parte de los sociólogos siguen malgastando su tiempo en disputas termi- nológicas en la obsesionada búsqueda de definiciones formales.

A modo de conclusión, la Sociología debe desprenderse de la Sociología como problema y afrontar un quehacer científico capaz de ocuparse de los problemas de la sociedad.

4. SOCIOLOGÍA Y PRE-SOCIOLOGÍA

El interés por el ámbito social es tan antiguo como la civilización occidental, incluso hasta Platón y Aristóteles , pero el mero interés no es condición suficiente para el desarrollo de una ciencia: habría que precisar cuándo se autonomizó de los ámbitos político, moral y religioso, y, a su vez, cuándo se orientó por un enfoque propio de una metodología científica.

La Sociología no cuenta con fechas precisas de ninguno de estos eventos. Aunque Comte planteó en 1822 la necesidad de una ciencia positiva de lo social a la que denominó Física Social, y en 1839 Sociología, ninguna de estas fechas determina un antes ni un después sino sólo dos eventos en un desarrollo largo y difuso. De hecho, Comte entendía la Física Social como el complemento último a las físicas terrestre y animal, completando una verdadera filosofía positiva humana capaz de hacer olvidar las explicaciones teológicas o metafísicas, definiendo la Física Social como la ciencia que tenía como objeto el estudio de los fenóme- nos sociales con el mismo espíritu que los astronómicos y físicos, es decir, como sujetos a le- yes naturales invariables. Por supuesto, esta visión pone en entredicho las fechas anteriores sobre la fundación de la Sociología tal y como se ha entendido posteriormente, incluso au-

TEMA 4

EL DESARROLLO DE LA SOCIOLOGÍA

LOS PADRES FUNDADORES

1. LOS PRECURSORES DE LA SOCIOLOGÍA

En el siglo XIX se produjeron un conjunto de circunstancias históricas que hicieron posible la aparición y desarrollo de la Sociología como ciencia autónoma en base a una creciente demanda de atención a lo social. En ese contexto se sitúan sus padres fundadores, cuya influencia sigue siendo muy considerable a causa de que muchos de los problemas que plantearon continúan vigentes: los problemas de la sociedad industrial; dicha situación pro- picia la actual confusión entre lo que es la historia del pensamiento filosófico y su realidad actual, pues a falta de un nuevo modelo de sociedad con una nueva generación de pen- sadores, su estudio sigue siendo base imprescindible para comprender qué es la Sociología.

Aunque Comte consideraba a la Sociología como culminación de todo el pasado intelec- tual de la humanidad, lo cual la conectaba con todo el pensamiento acumulado, de un modo más específico Gurvitch destacó la existencia de una presociología en los filósofos sociales que concedían gran importancia a la observación empírica y desinteresada de la realidad social, aunque aún sin un ámbito de estudio determinado ni metodologías científi- cas adecuadas. Entre ellos, Martindale observa los primeros antecedentes entre los sofistas griegos , en tanto estudiaban al hombre como ser social en función su la lengua, religión, arte, literatura y política. Desde esa época, se puede destacar a:

  • Herodoto , por sus descripciones sobre usos y costumbres sociales.
  • Aristóteles (384 a.C.), definición de hombre social y distinción de clases y grupos sociales.
  • Arquímedes , desde la metodología, en la síntesis entre experimentación y matemáticas.
  • Ibn Jaldun (1332-1406), por sus estudios comparativos entre las culturas mediterráneas.
  • Juan Bautista Vico (1668-1744), por su teoría de la evolución cíclica de la historia.
  • Mostesquieu (1689-1744), estudios de instituciones y procesos sociales y tipos ideales.
  • Hobbes (1588-1679), delimitación de la Física Social como parte de la Filosofía científica.
  • Spinoza (1632-1677), por su intento de explicación racional de los fenómenos sociales.
  • Leibniz (1646-1716), en la distinción entre sociedad civil y Estado.
  • Fichte (1762-1814), en la distinción entre sociedad civil y Estado.
  • Adam Smith (1723-1790), en el desarrollo de la Economía Política clásica.
  • Adam Ferguson (1726-1816), división del trabajo, teoría del conflicto y clases sociales.
  • John Millar (1735-1801), en el desarrollo de la Economía Política clásica.
  • Francis Bacon (1561-1626), por su influencia positivista y empirista.
  • David Locke (1632-1704), por su influencia positivista y empirista.
  • David Hume (1711-1776), por su influencia positivista y empirista.
  • George Berkeley (1685-1753), por sus principios generales de atracción entre personas.
  • Turgot (1727-1781), por sus teorías sobre el progreso y el conflicto.
  • Concordet (1743-1794), intento de trazar las leyes naturales de la evolución y progreso.
  • John Malthus (1766-1834), fundador de la demografía y evolución de la población.
  • Quetelet (1796-1874), que acuñó el término de Física Social en sus estudios estadísticos.

2. SAINT-SIMON

En Claudio Enrique de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825), recae el honor de ser considerado el precursor más directo de la Sociología y quizás su auténtico padre fundador. Poseedor de una cultura enciclopédica, condujo una vida fuera de medida, y curiosamen- te casi todas sus aportaciones intelectuales se produjeron a partir de los cuarenta y cinco

a hablar de la nueva ciencia ni de sus posibilidades, sino que hizo Sociología mediante in- vestigaciones concretas y el desarrollo de reglas y procesos de investigación específicos.

Los acontecimientos políticos de la época propiciaron en Durkheim una preocupación recu- rrente por los temas de solidaridad social , sobre todo en base a la relación individuo- sociedad. Para él, la sociedad no es la mera suma de individuos, sino una realidad por sí misma, con sus propias leyes y previa a los individuos concretos que la constituyen, de tal modo que la fusión de almas individuales genera un ser con una individualidad psíquica de un nuevo género. Esta realidad colectiva no sólo tiene entidad propia, actuando distinto a como lo harían sus miembros aisladamente, sino que también propicia que el hombre sea lo que es, pues el hombre es hombre en la medida en que está civilizado, y despojado de cuanto la sociedad le aporta quedaría reducido a la condición animal. En la identificación y explicación de ese “factor social” sitúa Durkheim la razón de ser de la Sociología.

Durkheim definió la Sociología como la ciencia que se ocupa de los hechos sociales , defi- niéndolos como aquellas maneras de obrar y sentir exteriores e impuestas al individuo, es decir, realidades que éste se encuentra formadas y que son parte de la supremacía de la sociedad sobre sus miembros. Es necesaria la combinación de muchos individuos para insti- tuir un hecho social nuevo, definiendo Institución como el conjunto de todas las creencias y formas de conducta instituidas por la colectividad. La Sociología, pues, se redefine como la ciencia que estudia la génesis y funcionamiento de las instituciones , quedando así delimita- do el objeto de estudio durkheimiano de la Sociología: los hechos sociales y las instituciones.

En el terreno político-social , Durkheim observó la conexión entre tres movimientos del siglo XIX: la crisis de las ideas religiosas, la aparición de la Sociología y el auge del socialismo, defi- niéndose partidario de un socialismo encaminado a lograr la regeneración de la sociedad a partir de los principios morales de una Sociología científica, es decir, no reducido a una simple cuestión de salarios sino como reorganizador del cuerpo social en su conjunto. Para ello, Durkheim apostaba por una Sociología que aportaba un conocimiento metódico y riguroso para la solución científica de los problemas sociales, de los cuales el principal no era el económico, sino el del consenso y la aceptación de la superioridad moral de la sociedad.

Su labor fue ingente. En el terreno social, estableció la división entre solidaridad mecánica y orgánica (comunidades y asociaciones), introdujo el concepto de anomia , desarrolló la idea de institución social, los conceptos de cultura y sociedad, y construyó diversas tipolog- ías. En el metodológico, consideró la necesidad de tratar los hechos sociales como cosas , es decir, como realidades observables y cuantificables, abandonando la obsesión por la con- ceptualización y proponiendo el acercamiento a los problemas mediante aproximaciones progresivas , partiendo de estudios sobre los puntos más accesibles. Con todo este material proporcionado por Durkheim, la Sociología pudo por fin empezar a andar.

5. CARLOS MARX

Carlos Marx (1818-1883) es una de las mayores figuras intelectuales de la historia, y sin duda una de las que ha llegado a alcanzar una mayor influencia práctica en el plano político y cultural. Gran polemista y estudioso incansable, fue sobre todo un gran agitador, un promo- tor de nuevas ideas y un abanderado de los nuevos ideales socialistas, además de profeta, activista, líder político e intelectual que abordó cuestiones relacionadas prácticamente con todas las ciencias sociales.

Su pobre opinión de Comte le impidió la utilización del término Sociología, acuñado por éste y relacionado en un principio con la visión comtiana de la sociedad, pero nadie duda de su posición como uno de los padres fundadores de la nueva ciencia e inspirador de una de sus principales corrientes: la dinámica social como fruto del conflicto y antagonismo, en contras- te con la visión de la dinámica social como fruto del orden y armonía social.

Marx desarrolló una teoría concreta del devenir social a partir del análisis de los procesos de producción económica , y en su obra culminante, El Capital , intentó desvelar la lógica y dinámica del sistema de producción industrial-capitalista. Numerosos sociólogos, como Schumpeter, Gurvitch o Bottomore, no dudaron en reconocer en sus obras el enorme valor de las aportaciones marxistas, pero apuntando su arrogancia al pretender ser la Sociología misma, o un sistema sociológico completo y definitivo, obviando las limitaciones propias de toda teoría sociológica frente a la extraordinaria complejidad de la vida social.

Marx desarrolló sus investigaciones en torno a dos grandes temas interrelacionados :

a) El descubrimiento de la ley económica de la sociedad moderna capitalista. b) Los procesos específicos de conflictos de clase.

Con el estudio y la relación de ambos pretendía descubrir la estructura y el funcionamiento de los sistemas de producción a través de la dinámica histórica generada por los antago- nismos y conflictos de clases que engendraban.

Marx situó sus estudios en dos planos interdependientes :

  1. Los hombres concretos. Aunque no consideraba a la sociedad como un ente al mar- gen del individuo, sí la entendía como el lugar donde los hombres desarrollaban su ver- dadera naturaleza y el marco en el que se producían las interacciones sociales, al pun- to de que afirmó que no era la conciencia del hombre la que determinaba su ser, sino el ser social de éste lo que determinaba la conciencia.
  2. Los procesos históricos , de los cuales concluyó que el motor de su evolución era un conjunto de procesos sociales específicos, concepción que se denominó materialismo dialéctico o histórico (en contraposición al idealismo dialéctico de Hegel, que veía el motor en las ideas), determinando que ese motor o factor principal que daba lugar a la génesis del cambio y la dinámica social era el conflicto de clases.

A modo de resumen, Marx concluyó que el modo de producción de la vida material condi- ciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. Al llegar a una determina- da fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, es decir, que chocan con las relaciones de propiedad vigentes, de modo que estas relaciones pasan de ser relaciones de desarrollo a trabas para ese desarrollo, abriendo una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.

Marx fue un sociólogo de un tipo determinado: sociólogo-economista , convencido de que no es posible comprender a la sociedad moderna sin referirse al funcionamiento del sistema económico si se descuida la teoría de su funcionamiento.

6. MAX WEBER

Max Weber (1864-1920) es uno de los padres fundadores con mayor influencia en la Socio- logía actual, ocupándose de tantos temas y cuestiones distintas que presenta dificultades para ser sistematizado, careciendo de una teoría general o idea central de pensamiento y estudio, posibilidad que rechazó al considerar que no podía existir una explicación cerrada y acabada capaz de reproducir con fidelidad la extraordinaria complejidad de la realidad.

Su amplísima producción , desde estudios metodológicos a históricos, pasando por la socio- logía de la religión y los económicos de su obra cumbre “Economía y Sociedad”, está alen- tada por un permanente diálogo intelectual con Marx , a quien, junto con Nietzsche, consi- deraba las figuras más influyentes de su época. Sin embargo, aunque ambos coincidieron en atribuir un carácter prevalente al estudio del capitalismo , Marx enfatizó los factores económico-materiales, mientras Weber se inclinó al ámbito de las ideas y creencias.

TEMA 5

LA SOCIEDAD, OBJETO DE ESTUDIO DE LA SOCIOLOGÍA

1. ¿QUÉ ES LA SOCIEDAD?

Las sociedades de nuestros días son sociedades de masas , enormemente complejas y dinámicas, aunque el salto se ha producido en una sola generación ya que hasta hace muy poco tiempo sólo una minoría de la población vivía en las grandes ciudades. Por ello, se hace necesario el estudio de la sociedad, básicamente desde dos enfoques : la estructura social por un lado, y los procesos y relaciones sociales entre sus partes por otro.

A modo de resumen, podemos afirmar que en toda sociedad existen diversos tipos de gru- pos sociales , distintas clases sociales , diferentes formas o modelos de comportamiento social y modos estandarizados de relación, así como un conjunto de Instituciones sociales que cumplen funcione específicas. Atendiendo a esta disección de la sociedad, la Sociología se ocupa de estudiar su estructura, sus cambios y sus problemas, a través de unas técnicas de investigación aplicadas a una serie de hipótesis y formulaciones teóricas.

2. LA ESTRUCTURA SOCIAL

Basado en la convicción de que la realidad no es un caos, el pensamiento occidental se orienta a la observación del orden de las cosas, intentando descubrir la conformación regu- lar y ordenada, estructurada, de la realidad. En ese sentido, el concepto de estructura impli- ca básicamente tres elementos : idea de un conjunto, la existencia de unas partes que lo componen, y una disposición ordenada de relaciones o posiciones entre ellas.

En toda sociedad humana, incluso en las más simples y primitivas, puede identificarse una estructura social, de la que se han formulado diferentes definiciones. Entre otras, destacan:

― El organicismo , identificando cada parte de un supuesto “organismo” social con las de un organismo viviente. ― El funcionalismo. Según Talcott Parsons , si un sistema social es un sistema de procesos de interacción entre actores que desempeñan roles, la estructura social queda defini- da como las relaciones mutuas entre los roles de dichos actores.

Las ideas comúnmente aceptadas que están en la base de la definición del concepto de estructura social son básicamente cuatro:

  1. La estructura social es entendida como una red o sistema de relaciones sociales regu- lares y pautadas, que prevalecen a los individuos concretos. Es decir, que mientras los individuos son prescindibles y reemplazables, la estructura permanece estable.
  2. Los contenidos de las estructuras sociales son esquemas de acción pautadas, es decir, que vienen socialmente dadas y responden a uniformidades ordenadas socialmente.
  3. Las estructuras sociales implican distintas formas estandarizadas de relaciones de orde- namiento , distancias sociales, jerarquías y dependencias entre grupos e individuos.
  4. La estructura general de una sociedad está formada por un conjunto de subestructuras interconectadas entre sí de muy diversos modos: económica, de poder, de clases...

Aunque la estructura social hace referencia a los elementos más permanentes e invariables de los social, también están sometidas a procesos de cambio histórico según sus sociedades van evolucionando. Por ello, su carácter dinámico tiene relación directa con el concepto de cambio social: la estática social (estructura) frente a la dinámica social (proceso).

nen su sociedad y la dirección central, algunas de las características del grupo, aún cuando sea a una escala mucho más extensa.

Los grupos secundarios

Son el modelo que se corresponde a las organizaciones a gran escala , con relaciones socia- les impersonales y reguladas en diferentes grados y formas; los vínculos suelen ser contrac- tuales; cuentan un alto grado de división y diferenciación de tareas y roles; y predominan los procedimientos formalizados y burocráticos. Los principales son las organizaciones formales, las clases sociales y las entidades sociales macroscópicas.

En la realidad concreta, se produce un complejo entramado de relaciones entre grupos primarios y secundarios , cuyas formas de interacción se superponen y entremezclan. En ese sentido, hay quienes observan continuidad entre ambos grupos, señalando que los secun- darios son la evolución de los primarios, de tal modo que a medida que un grupo crece sus relaciones van evolucionando de primarias a secundarias.

También hay quienes, vertiendo toda la importancia en el primario, consideran el secunda- rio una ficción, originada únicamente a “sensu contrario” del primario. De acuerdo a esto, la unidad de estos grupos secundarios se consigue sólo por medios simbólicos: por ejemplo, una nación es una nación sólo porque sus individuos lo creen así.

4. LAS INSTITUCIONES SOCIALES

Como referencia, Durkheim definió la Institución como el conjunto de todas las creencias y formas de conducta instituidas por la sociedad, es decir, todas aquellas prácticas sociales que se siguen de un modo irreflexivo sin necesidad de justificación.

Dado que la característica fundamental de las instituciones sociales es que cumplen fun- ciones, y que para que una sociedad se constituya como tal es necesario que cuente con un mínimo de requisitos funcionales , las sociedades originarias se dotaron para ello con un conjunto de instituciones sociales específicas:

 Sistemas de reproducción y socialización de los individuos, a través de la institución de la familia con la colaboración de las instituciones educativas.  Estructuras económicas y de división del trabajo, a través de instituciones económicas.  Sistema de poder y uso legítimo de la fuerza, a través de las instituciones políticas.  Sistema de creencias y valores, a través de las instituciones ideológicas y expresivas, como la Iglesia y las religiones.

Las instituciones sociales no son compartimentos estancos, sino piezas de un entramado so- cial complejo, y a través de los continuos procesos de interacción de las instituciones socia- les básicas surgen otras instituciones y formas de articulación social, como las clases sociales. Por ello, cuando se habla de instituciones sociales se está hablando en realidad de la estruc- tura social, a través del prisma del cumplimiento de unas funciones sociales específicas.

La familia

La familia es la institución social básica y uno de los grupos primarios fundamentales, cum- pliendo un gran número de funciones sociales insustituibles. Habiendo existido en todas las sociedades conocidas, se la ha considerado la institución social universal. Sin embargo, aún siendo notable su gran diversidad de manifestaciones, todas han contado con una serie de elementos comunes : una relación conyugal, un sistema de filiación, un lugar de habitación común, y un patrimonio o conjunto de bienes y recursos comunes.

La familia, tal como la hemos llegado a conocer, es el resultado de una larga evolución so- cial , y sus formas cambiantes se explican por los continuos procesos de transformación de los sistemas sociales. En ese sentido, la dinámica evolutiva de las sociedades ha ido ligada al afianzamiento de formas de relación monogámicas , a decir de algunos antropólogos origi- nariamente matriarcales (paleolítico y neolítico), que fueron evolucionando hacia el modelo patriarcal al hilo de las civilizaciones agrarias de la Antigüedad: familias autosuficientes, a modo de microsociedades.

Desde entonces, la dinámica de las transformaciones socio-económicas han ido paulatina- mente configurando la familia hacia un nuevo modelo de familia nuclear : sólo los dos cónyuges con cada vez menos hijos, de tal modo que, sobre todo con el desarrollo del Es- tado del Bienestar, se están observando nuevas readaptaciones en las funciones de la fami- lia , propiciado que las características tradicionales de la familia estén cambiando:

Reducción progresiva de sus funciones , cobrando importancia otras instancias sociales (guarderías, residencias de ancianos) y “grupos de pares” (de la misma edad) que han asumido parte de ellas, desembocando en distintos tipos de conflictos generacionales.  Cambios en su concepción , sobre todo a causa del notable crecimiento de los hogares de una sola persona o con la presencia de sólo uno de los padres, así como por las po- sibilidades de la fecundación in vitro, que pueden propiciar familias de sólo un padre.  Desarrollo de un nuevo modelo más igualitario y abierto de estabilidad conyugal, basa- do en la libre voluntad de los cónyuges a partir de la independencia económica y labo- ral de ambos, sobre todo desde la masiva incorporación de la mujer al trabajo.

Las relaciones de poder y autoridad

Junto a la familia, las relaciones de poder y autoridad constituyen uno de los ámbitos fun- damentales de plasmación social institucional, desde el más suave de una madre sobre su hijo, hasta el inflexible e irrenunciable de un Estado sobre sus ciudadanos. De hecho, no sólo existe algún sistema o tipo de autoridad en todo agregado social, como destacó Nisbet , sino que el mantenimiento de relaciones de interacción durante un cierto tiempo siempre acaba desembocando en relaciones de dependencia y subordinación.

A nivel político , la evolución de las sociedades humanas ha ido acompañada de unos complejos procesos de articulación de las relaciones de poder y autoridad, las cuales se han ido traduciendo en distintas formas de organización política, desde la más elemental de una aldea hasta la de un Estado. A nivel socio-económico , éstas también han ido entretejiendo un conjunto de posiciones sociales mutuamente interdependientes, de las que ningún indi- viduo que viva en sociedad puede sustraerse: en la familia, en la escuela, en el trabajo...

Una característica de las relaciones de poder y autoridad humanas es que están institucio- nalizadas, es decir, que existen unos mecanismos por los que el poder puede adquirirse, ejercerse, delegarse y renunciar a él. Dicha institucionalización de las relaciones de poder y autoridad se ha traducido en distintas instancias de organización específicas, como la insti- tución de la propiedad privada y los diferentes órganos políticos: Parlamentos, Tribunales...

Las formas y maneras en que se producen las relaciones de poder y autoridad en las socie- dades son tan variadas como éstas, y en cada caso sus mecanismos operan de manera diferente, produciéndose una interdependencia de elementos que influyen poderosamente en la actuación y aceptación de las relaciones de poder, sobre todo en base a las propias características personales del individuo: su liderazgo, costumbres, sumisión, expectativas...

Max Weber definió el poder como la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aún contra toda resistencia. Sin embargo, la dominación o autoridad es definida como la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo determinado,