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Asignatura: Psicologia Social 1º Grado, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: UDIMA
Tipo: Apuntes
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Introducción
Para empezar, os recordamos la introducción a la PEC que tenéis colgada en el aula. Es importante releerla (a menos que os la sepáis de memoria) porque da sentido a las respuestas que os comentaremos a continuación.
“Cuando hablamos de identidad, es necesario destacar que un estudio desde la psicología social escapa de miradas individualistas centradas en la comprensión de la identidad como una posesión propia, natural y estable de la persona, al mismo tiempo que rechaza la reducción de la comprensión de la identidad como producto de imperativos sociales relegando al sujeto su capacidad de discernimiento. La psicología social analiza la identidad a partir de su producción en un contexto social concreto pero, al mismo tiempo, reconoce la capacidad de la persona para analizar, atribuir y tomar decisiones. Ahora bien, veremos varias teorías que plantean miradas diferentes sobre la identidad: desde las teorías de la categorización social, a las teorías que remarcan la producción de la identidad mediante la actuación de roles, a otras que plantean la existencia de identidades múltiples, emergentes, negociadas y situadas, hasta aquéllas que plantean la identidad como construcción social e históricamente situada.
Concretamente, en la segunda PEC nos introduciremos en ambos módulos teóricos a partir del análisis del arrepentimiento de algunas madres y la identidad de género femenina. La maternidad ha estado históricamente constituida como una cuestión inmanente a la condición de mujer, algo incuestionable y biológicamente determinado. En este sentido, a lo largo de su desarrollo las mujeres reciben varias informaciones que corroboran la idea que la posibilidad biológica de tener hijos/as es condición para constituirse una mujer completa. Habitualmente a las niñas se les compran muñecas y accesorios con los cuales poder jugar a ser madres, posteriormente con la primera menstruación se le recuerda a esta niña que "ya es una mujer" (cuestión que tiene efectos perversos en la identidad de las mujeres cuando llegan a la etapa de la menopausia donde parecería que se "dejará de ser") y a partir de este momento se les atribuye una responsabilidad de cuidado de su cuerpo, no como tal, sino como posible contenedor de otras vidas. En el momento en que engendran se les hace entender que han llegado a la máxima expresión de su feminidad y no se les permite ninguna queja ante la importancia de lo que están haciendo.
Tener un hijo/a suele ser cuestión de dos personas que en cierto momento de sus vidas deciden, quieren o improvisan crear otra vida. Una cuestión de dos... Pero, en cambio, sólo se atribuye tal responsabilidad a la mujer. De esta forma, hablamos de "instinto maternal" y miramos con extrañeza a una mujer que dice que se arrepiente de haber tenido hijos, y esperamos que toda mujer que sea madre lo disfrute cómo si fuera el logro de la plenitud de su condición de mujer. Pero, ¿qué pasa cuando no es así? ¿Cómo se construye la identidad de las mujeres que cuestionan este vínculo entre ser madre y ser mujer? ¿Qué pasa cuando se pone en cuestión un supuesto instinto natural por la vivencia problemática de la maternidad? ¿Y sobre todo, como lo viven las madres y qué grado de sufrimiento les provoca este hecho?”
Un caso como el de las madres arrepentidas evidencia una serie de procesos sociales que siempre están presentes, pero que si no hay una polémica, no solemos ver. Cuando las relaciones sociales funcionan con fluidez solemos asumir que nuestra sociedad tiene un funcionamiento natural o que se rige por el sentido común, un buen cuestionamiento de vez en cuando, como la aparición de madres arrepentidas, un "imposible social", no sólo remueve algunas cosas, sino que nos permite plantearnos quiénes somos y cómo hemos llegado a ser quién somos.
A. ENUNCIADO - Comenta los procesos de identificación, comparación y categorización social planteados por la teoría de la identidad social de Tajfel, identificando los grupos implicados en esta dinámica intergrupal; y, comenta sus efectos (estereotipos, prejuicios y/o discriminación) hacia las mujeres que se arrepienten de ser madres. REMATA ENUNCIADO.
En la primera pregunta os pedíamos que pusierais en práctica los conceptos que se desprenden de la teoría de la categorización social que propuso Tajfel. Esta teoría, siguiendo lógicas cognitivistas, nos presenta el proceso de categorización como una serie de procesos mentales, que tienen lugar en un contexto de relaciones intergrupales, de los que nos servimos para gestionar y simplificar la abundante información que podemos extraer de la realidad, pero en este caso la categorización y la información afecta a personas y a la sociedad.
El proceso se inicia con la comparación seguida de la categorización, lo que implica que debemos contrastar al menos dos categorías. De todo lo que hemos leído, escuchado y visto respecto a esta polémica, podemos extraer diferentes categorías. En principio las categorías que comparamos y simplificamos no serían aleatorias, ya que estas categorías deben tener algún tipo de contacto y confrontación social, lo que no implica necesariamente conflicto. En otras palabras, es necesario encontrar aquellas categorías que tiene sentido contraponer y que conllevan alguna relevancia. Así pues, en esta polémica podemos encontrar diferentes categorías contrapuestas: madres felices vs. madres arrepentidas, hombres vs. mujeres, religiosos vs. laicos, periodistas vs. público, progresistas vs. conservadores ...
Lo más importante es entender que estas categorías no las creamos nosotros, sino que pertenecen al ámbito de las relaciones sociales. Una vez creada una categoría es muy difícil no verla en el mundo, y no sólo eso, sino que es muy difícil no comparar los miembros y no situarse uno mismo en una de éstas. Aunque una madre arrepentida no tiene por qué sentirse inicialmente como miembro de ninguna categoría (sólo es un sentimiento que tiene) en el momento en que la discusión sobre el arrepentimiento entra en la esfera pública, se crea la categoría y uno queda obligado no sólo a percibir estas categorías sino a insertar en ellas a las personas que conoce e identificarse uno mismo en alguna de ellas.
Cuando nos situamos y nos posicionamos en una categoría, comienza un proceso que afecta tanto nuestra percepción como nuestra autoestima, que pasa a depender del valor social que tiene la categoría donde nos hemos/han colocado. Las madres arrepentidas
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Según la teoría de la dramaturgia de Goffman, la identidad es el resultado de la representación de roles en el marco de un establishment o situación social. Describe las regiones visibles y no visibles del rol de madre y argumenta por qué razón se podría entender que la aparición pública de madres arrepentidas es una situación engorrosa. REMATA ENUNCIADO.
Goffman desarrolla la teoría de la dramaturgia para analizar la identidad social y de esta manera plantea que la identidad es el resultado de la actuación de roles, inscritos en una determinada estructura social (Pujal, 2008) que tienen lugar en espacios concretos (establishments). Por lo tanto, ahora tenemos que añadir, entre las cosas que conforman la identidad, el conjunto de roles que desarrolla. Además, cada uno de ellos, lleva asociado unas normas determinadas, un valor determinado y una posibilidad de relación con otros roles, todos ellos situados sociohistóricamente.
El rol de madre tiene lugar en una serie de escenarios. El más evidente es el mismo hogar, pero no es el único que podíais mencionar. Podíamos haber pensado también en los hogares de otras personas a las que vamos a visitar en compañía de nuestros hijos (sean familiares, vecinos o amigos) y también los espacios escolares en el momento de dejar y recoger a los niños, los parques infantiles, las salas de espera de los pediatras, etc. Cada uno de estos escenarios son fachadas de otros espacios, invisibles, donde se ha tenido que preparar cuidadosamente la actuación. La cocina de casa es el fondo o región invisible del comedor; la casa misma es el fondo de la salida al parque o de la salida a recoger a los niños: es donde uno se prepara para ser visible en público, vistiéndose o vistiendo a los niños adecuadamente. Imaginad por ejemplo, que llueve y los niños no salen con ropa y calzado adecuados. Esta mala preparación, inocente en sí misma, puede ser reinterpretada fácilmente como poco cuidadosa y afectar todo el carácter moral de la persona que le atribuyen los otros (en palabras de Goffman). Una mala preparación de la actuación puede suponer el inicio de conversaciones que pueden llevar a revelar aspectos de la región invisible. Uno de los cuales puede ser el arrepentimiento de la maternidad, cuya mención será ya de por sí una situación embarazosa. De hecho, incluso podríamos interpretar como situación embarazosa la propia muestra de comprensión o aprobación de este sentimiento, como ilustran las palabras de la psicóloga Carla Boyer en el diario El País (Carnero, 2016): “mucha gente calla o critica ante el temor que les produce ser objeto del qué dirán de los demás si consienten y aprueban en público ese sentimiento”.
El rol de madre es un rol que implica unas tareas muy específicas designadas socialmente y por lo tanto implica unas expectativas sobre el cumplimiento efectivo de estas tareas. Pero lo más importante es que de alguna manera el ejercicio del rol también cambia nuestra identidad, nos cambia a nosotros. Un rol no es cualquier cosa, es una manera particular de relacionarnos, un lenguaje concreto, unos determinados hábitos. Implica la elaboración, la experimentación y la expresión de determinadas emociones y actitudes. Por lo tanto, el rol es una construcción social que nos construye a nosotros cuando la ejercemos. Incluso se espera de una madre determinados temas de conversación, como pueden ser los precios de los alimentos infantiles, las enfermedades que se han "pasado", las polémicas sobre las vacunas, etc. De ahí que cuando alguien nos comenta que se ha
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arrepentido de tener hijos se genera una situación embarazosa, incómoda, ya que dejamos de saber si se comportará o no en función de estas expectativas. Pero no sólo eso, además, dejamos de saber si esta persona seguirá teniendo los sentimientos hacia los hijos que el rol requiere.
Mead plantea que la identidad emerge a partir de la interacción simbólica y del contexto o situación en la cual se produce esta interacción: la identidad es por lo tanto situada, múltiple, emergente, recíproca y negociada. A partir de esta teoría, reflexiona sobre la relación entre estas características de la identidad y el hecho que haya mujeres que se arrepienten de tener hijos. REMATA ENUNCIADO.
La propuesta de Mead, precursor del interaccionismo simbólico, plantea que la identidad no preexiste a las relaciones sociales, sino que se produce y negocia en el proceso de interacción, siempre situado en un contexto específico. Este planteamiento deriva también a considerar "la identidad" en plural. Es decir, no tenemos una sola identidad, sino que en este proceso de interacción con los demás podemos ir configurando varias identidades. Dicho con otras palabras, la identidad emerge de la interacción, es situada (específica a esta interacción que se da en un contexto concreto), es recíproca (los otros nos devuelven una imagen de nosotros y nosotros los hacemos lo mismo), es negociada (a partir del contexto y de lo que los demás nos devuelven de nuestra identidad, vamos interpretando, cambiando y aceptando o no ciertos sentidos de nuestra identidad) y es múltiple (cada nueva interacción pueden emerger identidades diversas) (Pujal, 2008 ).
Para comprender esto hay que entender que este modelo se basa en un modelo de persona que interpreta su entorno, que le da significado e interactúa en función de este significado. Pero, y esto es muy importante, este significado no lo otorga cada individuo de forma aislada, sino que se genera de forma colectiva. Lo mismo ocurre pues con las identidades. Por esta razón no hay un solo tipo de madre arrepentida, como nos podría hacer pensar la mirada desde la teoría de la categorización social, sino muchas, en función de lo que este arrepentimiento significa para ellas y su entorno.
La palabra identidad parece llevarnos hacia la idea de que se trata de una sola cosa. Una sola identidad que va cambiando con el tiempo (evoluciona, crece, madura) pero una sola. El módulo os propone entenderlo de una manera más flexible, hasta el punto de que podamos pensar que la identidad es múltiple, lo que equivale a decir que tenemos muchas identidades, ya que éstas aparecen y desaparecen en función de cada situación donde nos encontramos (pero cuidado, no quiere decir infinitas, pues tampoco hay tantas situaciones diferentes en que nos movamos). Por ejemplo, este extracto de las palabras de Sophia que tenéis en el artículo de La Vanguardia (Sen, 2016), invita especialmente a reflexionar de este modo más flexible y fluido sobre la identidad: “Sin duda, soy realmente una madre fantástica, en serio, soy una buena madre. Incluso me avergüenza decirlo. Soy una madre para la que sus hijos son importantes, los quiero, leo libros (…) Pero aun así
cuidado del otro sin medir, pedir o esperar un beneficio personal. Entonces el arrepentimiento se equipararía con el egoísmo, entendido como la voluntad de priorizar los intereses personales al cuidado de una hija o hijo.
Esta situación se puede interpretar desde diversas posiciones teóricas. En primer lugar, con la propuesta de la teoría del intercambio social , la cual afirma que la conducta altruista es consecuencia de la evaluación de costes de la acción y los beneficios que anticipamos como consecuencia de ésta (Maestres y Peñaranda , 2008). Bajo esta lógica, el cuidado de una hija o hijo derivaría en ciertos beneficios futuros (no estar sola, no aburrirse, ser cuidada en la vejez, etc.). Esta proyección de futuros beneficios justificaría la dedicación de tiempo, cuidados y otras renuncias personales ante el cuidado de la hija o hijo, es decir el no arrepentimiento. En este sentido, las afirmaciones que se refieren a la conducta "altruista" como consecuencia de una anticipación de los beneficios que ésta conlleva corresponden a lo que desde la psicología social se denomina comportamiento prosocial , dado que en sí misma la conducta altruista no debería anticipar beneficios (Maestres y Peñaranda, 2008).
En segundo lugar, teniendo en consideración el enfoque funcionalista de sistemas que analiza la conducta altruista inscrita en el sistema social, donde las normas sociales son las que regulan nuestro comportamiento, se identifican tres normas sociales esenciales: (a) la norma de la responsabilidad social, (b) la norma de reciprocidad y (c) la norma de justicia o equidad (Maestres y Peñaranda, 2008). En este sentido, arrepentirse de la maternidad es una ruptura clara de normas sociales, ya que pone en riesgo el equilibrio que debería garantizar que, si tu madre te ha cuidado, ahora es tu turno hacerlo. Sin embargo, estas normas no se interpretarán en el vacío social, sino que se interpretarán en base a la lógica de nuestro contexto histórico, caracterizado por ser un sistema capitalista avanzado, neoliberal, patriarcal e individualista. Es aquí donde podemos ver lo injusto que es que la carga de la maternidad sólo recaiga sobre una parte de la población, la femenina, cuando nada impide compartir estas tareas utilizando otros criterios que no sean un accidente biológico.
Por eso, si nos fijamos en la dirección individualista que han tomado nuestras sociedades, haciendo que los valores supremos giren alrededor de la autonomía personal y la no dependencia, es totalmente normal que muchas madres (y de hecho no pocas) se consideren estafadas, ya que la maternidad les retira la posibilidad de verse a sí mismas como seres humanos completos.
Carnero, E. (10 de Septiembre de 2016). ¿Puede alguien arrepentirse de ser madre? El país. Psicología. Recuperado el 11 de Abril de 2017 de: http://elpais.com/ elpais/2016/09/09/buenavida/1473418113_871218.html
Maestres, B. y Peñaranda, M.C. (2008). La interacción social. Fundamentos psicosociales del comportamiento humano. Barcelona: FUOC.
Pujal i Llombart, M. (2008). La identidad (el self). Fundamentos psicosociales del comportamiento humano. Barcelona: FUOC.
Sen, C. (15 de Septiembre de 2016). Arrepentirse de ser madre. La Vanguardia. Vida. Recuperado el 11 de Abril de 2017 de: http://www.lavanguardia.com/ vida/20160915/41312220507/arrepentirse-de-ser-madre.html
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