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CAMBIO GLOBAL, DESARROLLO SOSTENIBLE Y COEVOLUCIÓN Luis M. Jiménez Herrero* Introducción Al parecer las metáforas y las imágenes son casi imprescindibles para el avance del conocimiento y la sensibilización de la conciencia humana. Por eso, compar- timos la creencia de que la imagen de la Tierra fotografiada desde el espacio exterior, mostrando toda su belleza y su fragilidad, ha inducido notables cambios en el pensamiento científico y en la conciencia humana sobre la evolución de la vida y las interacciones de los elementos biofísicos y sociales de un sistema global, complejo, diverso y único, Así se está produciendo a las puertas del tercer milenio una modificación sustancial en la visión y planlcamiento de las interrclaciones entre los procesos socioeconómicos y los ecológicoambientales, La idea de que nos encontramos ante una nueva era de cambio global se afianza cada vez más y no sólo trasciende la mayoría de los campos de la ciencia, sino que está calanido en los responsables políticos e incluso llega a alcanzar la percepción directa de los individuos. La Tierra no es la primera vez que se enfrenta a un fenómeno de cambio ambiental global, como señala el profesor Lovelock. Por ejemplo, el cambio de composición de la atmósfera con la incorporación del oxígeno, que impuso la - desaparición de las formas de vida primitiva de tipo anacrobio (Lovelock, 1985). Ahora, el sistema ambiental se está alterando profundamente, pero es el origen * Profesor de Economía del Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid. Luis M. Jménez HenRERO / 37 humano y la velocidad de los acontecimientos lo que confiere una nueva dimen- sión al proceso de transformación biológica, climatológica o geológica que empe- zamos a percibir actualmente. Este cambio biofísico se está produciendo por una granpresión humana a través de un fenómeno de cambio social global que no tiene precedentes históricos. La dinámica del sistema socioeconómico está alentada por un proceso expansivo de aumento de población, conjuntamente con una globalí- zación económica y tecnológica. Pero, lógicamente, esa tendencia se tendría que modificar para tratar de adaptarse a las nuevas condiciones del sistema planetario. Esto supondría otro proceso de cambio socia] con grandes transiciones en busca de un desarrollo humano sostenible que permita la coevolución del hombre y la navuraleza. Los fenómenos que impulsan el cambio global, no obstante, tienen distinta naturaleza y no son homogéneos, sino que se basan fundamentalmente en un sistema económico depredador que impone su lógica mercantil y se sustenta en upas relaciones injustas y asimétricas a nivel mundial. Todos estamos en una misma Nave Espacial Tierra, utilizando la metáfora de Boulding (1966), pero existen viajeros de primera, segunda, tercera y hasta de cuarta categoría, según hablemos del Primer Mundo, del Segundo, del Tercero o del Cuarto, caracterizado por su pobreza extrema, Los modos de producción y consumo de los modelos depredadores de la «riqueza» (consumo opulento) como los de la «pobreza» (subsistencia de población creciente), así como sus relaciones de dominación y dependencia, generan un entramado de tensiones ambientales y sociales insoste- nibles. Se generaliza, así, la conciencia de la insostenibilidad global. Aunque, bien €s verdad, que todavía no sabemos definir con precisión lo que realmente significa un desarrollo sostenible. Y ello, a pesar de tantas definiciones que giran en torno a la idea original de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer las futuras (cumap, 1987). Es decir, no tenemos certeza de qué debe ser sostenible y de cómo hacerlo. Somos mucho más conscientes, sin embargo, de que los procesos de producción, consumo, distribución, movilidad, turismo, etc., se están volvien- do en sí mismos insostenibles. Precisamente, este fue el principal mensaje de la Cumbre de la Tierra y la esencia del «espíritw» de Río 92: lograr una alianza mundial en favos del medio ambiente y el desarrollo mundial con formas de vida sostenibles y equitativas (cuuman, 1992), Síntomas y síndromes del cambio global Contamos ahora, en cualquier caso, con evidencias palpables y claros síntomas del deterioro y desequilibrios de los sistemas ambientales y de los sistemas humanos, Ambos cn permanente interacción, que nos permite tomar conciencia de una erisis Lus M. Jiménez HERRERO / 39 la lluvía ácida y la filtración de residuos tóxicos de los vertederos contaminan el agua dulce dañan las costas. + Erosión y desertificación: La mayor parte de la degradación del suelo está causada por las actividades del hombre: unas se derivan de actividades in- dustriales mientras que otras se deben al pastoreo excesivo, la deforestación, la mala ordenación del suelo y sobreexplotación. Las más afectadas son las tierras secas, que cubren casi la mitad de la superficie de las tierras del mundo. « Aumento de población y pobreza: De los 8.000 millones de habitantes que alberga la Tierra, cuatro quintas partes desenvuelven su existencia en condi- ciones de subdesarrollo y 1.300 millones de personas malviven bajo el umbral de la pobreza con menos de un dólar diario. La pobreza se convierte en un fenómeno de degradación ecológica que alienta una violenta espiral de de- gradación humana y ambiental. + Impacto ambiental y tensión Norte-Sur: El impacto ambiental de la huma- nidad es exponencialmente creciente, proporcionalmente mucho mayor que el propio crecimiento de la población y profundamente asimétrico entre las regiones ricas y pobres del mundo, El 20% de la población, correspondiente alos países desarrollados, se apropia del 80% de los recursos del planeta a través de relaciones Norte-Sur asimétricas e injustas. Ese mísmo 20% tam- bién recibe más del 80% del ingreso mundial, El 20% de la población más rica ostenta un nivel de riqueza 150 veces mayor que el 20% de la población más pobre del mundo. * Mortalidad por hambre: De los casi 80 millones de personas que nacen anualmente el 90% aumentarán la enorme bolsa de pobreza del mundo en desarrollo. Y también las estadísticas necrológicas: Cada año mueren catorce millones de personas por hambre (40.000 niños cada día). * Contaminación de la pobreza: Los problemas más urgentes de los países pobres en relación con el medio ambiente físico y social son característicos de sus condiciones de subdesarrollo (contaminación biológica. de tas aguas, saneamiento, agotamiento de los suelos) y amenazan directamente su exis- tencia (supervivencia ) y aunque contrastan con los problemas ambientales de los países ricos ( calidad de vida) motivados por su opulencia (contamina- ción industrial, lluvia ácida, residuos peligrosos), cada día se encuentran más afectados por estos mismos fenómenos, Fuente: Elaboración propía. Adaptado de diversas fuentes (PNuD, 1997; ipcc, 1997; WR! 1996 ; Brown, 1994, 1996, 1998). 40 / Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución planetaria. Los fenómenos críticos de alcance global no solamente se refieren a la alteración de ciertos procesos básicos del equilibrio terrestre (cambio climático, agujero de la capa de ozono, pérdida de biodiversida: deben incluir ciertos fenómenos básicos para el equilibrio social, como es la tensa brecha Norte-Sur y la pobreza mundial que alcanza a todos, en primer Jugar, obviamente, a los propios pobres, pero también a los ricos. Porgue cuando un fenómeno es global al final afecta a todo el mundo, independientemente de dónde y cómo se haya producido. En estos dos sentidos apuntados, los indicadores de la degradación del medio natural y social son bien significativos en el contexto del cambio global como se indica en el Cuadro 1. A pesar de los innegables progresos sociales de la civilización industrial, tanto desde la perspectiva de los sistemas ambientales, como de los sistemas humanos, en las postrimerías del siglo veinte se aprecian evidentes transformaciones con- vulsivas que se manifiestan en señales de decadencia y de sobrepasamiento de los límites y umbrales críticos de estabilidad dinámica del conjunto planetario. Junto a ello, lógicamente, aparecen señales de alarma y propuestas de reorientación y control de los procesos socioeconómicos para una mejor gobernabilidad del Glo- bo. Propuestas que han ido evolucionando desde posiciones radicales basadas en el crecimiento cero (Meadows, 1972) o el estado estacionario (Daly, 1971) hasta las actuales estrategias favorables a un desarrollo sostenible a nivel mundial que comparten la mayoría de los países después de la Cumbre de la Ficrra (CNUMAD, 1992). Pero quizás todavía no podemos asegurar si se están cumpliendo las previsio- nes del mineralogista ruso Vladimir Ivanovich Vernadsky (1945) cuando, hace más de cincuenta años, señalaba la posibilidad de conversión de la bivesfera o esfera de la vida, en «noosfera», es decir, una esfera de pensamiento; la mo- dificación consciente e, incluso en mayor medida, inconsciente de la bioes- fera por la acción humana no tanto por la tecnología en sí misma, sino por su grado de conocimiento y transmisión a nivel mundial, lo que convierte al hombre en un nuevo fenómeno geológico (Kormondy, 1973; Scientific American, 1979) Sin embargo, seguramente podríamos decir que se generaliza el síndrome del cambio global, en el que básicamente podemos distinguir tres aspectos esenciales que han conformado simultáneamente la conciencia de la insostenibilidad de los modelos de desarrollo humano en relación con el medio ambiente: 1. El síndrome de la amenaza a la seguridad global, que se deriva de la presión humana que provoca la destrucción del sistema ambiental y pone en peligro la viabilidad del sistema económico mundial y la propia supervivencia de la humanidad. 42 / Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución Figura 1. Cambio global: procesos e interacciones entre los sistemas humanos y los sistemas ambientales FACTORES INTERNOS SISTEMAS AMBIENTALES ATA CAUSAS: EFECTOS AMO SS EN ESaNe L renos MEL DE DESAROLLO, A nOEPcIoN momades ALOTORAS SOCIALES) . camaio | cuóaL JESEOS, INTERESES Y VALORACIÓN, ueS J E ocIoNES REACCIONES SONY Y PROCESO DECISIÓN SISTEMAS ESTRATEGL HUMANOS REVOLUCIÓN [DE ADAPTACIÓN e ES FACTORES INTERNOS Fuente: Elaboración propia (Jiménez Herrero, 1994, 19964). a) El proceso de cambio ambiental: El planeta Tierra, sistema único formado por subsistemas interdependientes, ha entrado en un período de cambio global complejo que abarca la dimensión biológica, hidrológica, geológica, climatológica. Es un proceso diferente de otros períodos de cambios globales acaecidos en la historia terrestre (catactismos geológicos o mutaciones de especies, glaciaciones, cambios en la atmósfera) por sus orígenes humanos y, asimismo, por las corres- pondientes consecuencias y reacciones de las sociedades humanas. Entre los dis- tintos fenómenos ambientales globales (véase Cuadro 1) se podrían distinguir aquellos cambios de tipo sistémico (como el cambio atmosférico y la alteración del sistema climático, por aumento de emisiones de gases de efecto invernadero y deforestación) y los cambios de tipo acumulativo que tienen un origen local y se transmiten al sistema global por adiciones sucesivas (como la pérdida de la diver- sidad biológica).Son ideas renovadas sobre aquellas primeras concepciones acer- ca del cambio del plancta y el funcionamiento de la Tierra como un sistema cam- biante que se atribuyen a James Hutton, quien incluso ya definió hace doscientos años un modelo reflejando las variaciones planetarias sensibles a lo largo de un periodo de tiempo (McLaren ,1989). Luis M. Jiménez Hengero / 43 La crisis del medio ambiente, gestada desde la Primera Revolución Industrial, se haido acelerando durante estas últimas cinco décadas hasta alcanzar la dimen- sión global y alterar profundamente el Sistema Tierra debido a presiones derivadas principalmente de actividades de desarrollo económico. En definitiva, se trata de la alteración del sisterna planetario por las acciones humanas que dan Jugar a la ruptura de los complejos equilibrios entre la geosferya y la biosfera que hacen posible la existencia dela vida en el planeta y la evolución conjunta de los sistemas ambientales y los sistemas humanos. b) El proceso de cambio social: El conjunto de los sistemas humanos que com- ponen nuestro mundo está sufriendo un cambio social global que, por una parte y en un sentido activo, induce el cambio ambiental, mientras que, por otro lado y en sentido reactivo-adaptativo, está propiciando un nuevo modelo de sociedad y de- sarrollo humano, Es un proceso de expansión continuada y de globalización del sistema socioeco- nómico. Esto, en parte, se debe a la propia dinámica interna del sistema mundial con una población creciente que tiende hacia la mundialización o globalización de la economía y de la tecnología por medio de potentes redes de interdependencia, Aunque adicionalmente, sin embargo, el mayor y más significativo factor de cambio social que se está produciendo a escala mundial se puede deber no tanto a la acción directa de la humanidad sobre el ambiente, sino a la reacción y adaptación estraté- gica de los sistemas humanos frente a la transformación de los sistemas ambientales ——que aquellos han provocado de forma brusca y prácticamente ineversible— con el planteamiento de un nuevo cstilo de vida y desarrollo.? El mundo, dividido en varios mundos de distintos niveles de desarrollo y con- formado por diferentes sistemas humanos (socioeconómicos, políticos, culturales, tecnológicos) acelera su expansión y se muestra cada vez más interdependiente y globalizado mediante múltiples impulsos de cambio progresivos. El principal im- pulso corresponde a la globalización de la economía par el lado de la oferta y de la demanda, que favorecen una tendencia hacia la uniformización del sistema econó- mico mundial (globalización de la actividad productiva, homogeneización del con- sumo etc.). Dentro de esta nueva corriente, «algunos de ellos son bien visibles, tales como los producidos en el ámbito científico-tecnológico ligados al iundo de la informática, la electrónica, el transporte y las telecomunicaciones, (en especial la televisión), Así, cada vez se hace más patente que vivimos en una «aldea global», empujados por una «ola histórica», como anunciaran hace dos décadas algunos 2. Aunquelas primeras ideas acerca del cembio global dei planeta y del funcionamiento de la Tierra Como un sistema cambiante, datan de hace doscientos años, hasta medidados de los años ochenta no se desarrollan planteamientos sistemáticos de investigación científica mundial, entre los que cabe desta- Car, U. $, National Research Council. Comittee on Global Change (1988). Luis M, Jiménez HenreñO / 45 sistemas humanos dominantes son capaces de percibir y valorar en función de sus pos hegemónicos y sistemas de valores preponderantes (Timénez Herrero, 1995), No debemos olvidar, en primer lugar, que nuestra capacidad de entender las causas y efectos de las relaciones hombre-naturaleza, están condicionadas por un «velo de ignorancia» (Rawls, 1971) desconocimiento científico e incertidumbre, y siempre desde una óptica antropocéntrica que desconsidera principios de ética y justicia para la naturaleza y no reconoce su valor intrínseco por el mero hecho de existir( Leopold, 1949 ). Pero, en segundo término, tendríamos que reconocer gue además de la incapacidad humana de entender la complejidad sistémica y de percibir los fenómenos circulares de «causa-efecto» (causalidad circular), la ca- pacidad de decidir e intervenir sobre los mismos depende del grado de conflicti- vidad y de cómo se vean afectados los grupos de poder y los intereses del sistema predominante (ahora léase mercado). Más que de una suma de decisiones indivi- duales, posiblemente la mayor reacción estratégica y adaptativa de la sociedad al cambio ambiental se produce cuando la economía mundial percibe y valora que sus intereses se ven perjudicados por la alteración de la ecología global. ¿Hay que mantener la sostenibilidad ecológica sólo porque hay que garantizar la sostenibi- lidad económica? Los sistemas humanos y los sistemas ambientales se interconectan por redes y cadenas de relaciones de interdependencia (con evidentes esfabones críticos) e interactúan impulsados por fuerzas motrices que se manificstan a través de meca- nismos de retroalimentación muy complejos y poco conocidos. Y las decisiones sobre sus relaciones, las formas y los momentos de actuación requieren un profun- do estudio sistémico de las causas raíces y los síntomas de los problemas globales para enfrentarse a ellos. Las fuerzas motrices del cambio global Desde luego, son muchos los factores sociales, culturales o políticos que influyen en la relación hombre-naturaleza. Hasta ahora, existe una escasa comprensión de la dinámica interactiva entre las principales fuerzas motrices de orden social y el medio ambiente global. Pero, en cualquier caso se consideran especialmente re- levantes la población, la tecnología y el crecimiento económico, además de otras a las que ahora se las reconoce una mayor importancia relativa tales como las instituciones y los sistemas de valores? stas son las fuerzas motrices principales que suelen aceptar la mayoría de los investigadores en esta materia, si bien existon fuertes discrepancias a la hora do valorar la importancia relativa de cada una de ellas. Véase, por ejemplo, Malone, T. F., et al. (1992). 45 | Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución La contribución de la dinámica del sistema socioeconómico al cambio se cons- tata en tres impulsos clave del proceso seguido en el último siglo: i) Aumento de la población: siguiendo un crecimiento exponencial, desde 1900 la población mundial se ha multiplicado por tres. 1i) Avance tecnológico: Dentro del impresionante progreso científico moderno, se estima que aproximadamente las 4/5 partes de los avances y cambios tecnológicos habidos en la historia de la humanidad se han producido en este último siglo. tii) Crecimiento económico: desde principios de siglo, la producción mundial se ha multiplicado por más de veinte, el consumo de combustibles fósiles lo ha hecho por treinta y la producción industrial es cincuenta veces mayor que entonces. A estas fuerzas clásicas habría que añadir ahora una nueva fuerza que se con- forma a través de la injusta brecha Norte-Sur y el mismo fenómeno de la pobreza, y cuya incidencia es abrumadora en el proceso de empobrecimiento global, huma- no y ecológico. Además de ser en sí misma injusta y generadora de una creciente tensión social, la pobreza ahora deviene en una nueva fuerza ecológica esquilma- dora de los recursos básicos de una gran parte de la humanidad, simplemente por razones de supervivencia de esa población hambrienta. Las consecuencias socio- económicas de este fenómeno también son imprevisibles. La riqueza concentrada en manos de las 225 personas más ricas del mundo es equivalente a la del 47% de la población más pobre del planeta que suma más de 2500 millones de habitantes (PNUD, 1998). ¿Cómo se desarrollará esta fuerza desestabilizadora?* Todas estas fuerzas impulsoras interactúan de forma diferente según sea el origen y alcance de las causas y de acuerdo con los niveles de desarrollo, los sistemas de decisión, las culturas y los grados de percepción de los problemas, según se indica en la Figura 1. Pero situados ante el fenómeno del cambio global del medio ambiente, pode- mos afirmar que las fuerzas motrices principales que emanan de la dinámica expansiva del sistema económico dominante juegan el papel determinante 4. La onu confirma que la reslidad social de la humanidad presenta algunos avances pero las diferencias sociales aumentan progresivamente. La concentración de riqueza en 1998 ha aumentado notablemente en sólo dos años. Entonces había que sumar las fortanas de 358 multimillonarios para alcanzar la acumulación de riqueza que hoy ostentan 225 personas y que poseen tanto como casi Ja mitad de la población mundial. Las tres personas más ricas del mundo tienen activos que superan el ri combinado de los 48 países menos adelantados. Además de la desigualdad de la riqueza existen otros fuertes desequilibrios mundiales en términos de consumo y calidad de vida, Un habitante de un país industrializado consumirá durante toda su vida cincuenta veces más que uno de un país en desarrollo. pero sobre todo lo hará con pautas destructivas y despilfarradoras, Por oto lado, la forma del gasto tambien resulta preocupante; con el gasto en cosméticos de los estadounidenses se podría educar a todos los ciudadanos del mundo, por tanto cl aumento de la catidad de vida de los pobres es ua cuestión de prioridades más que un problema de falta de dinero (enun, 1998). 48 / Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución cional de acumulación de capital y expansión constante para mantener un orden social en permanente expansión para vencer su tendencia contradictoria de «des- trucción creadora» (Shumpeter, 1960), y que genera simultáneamente riqueza y pobreza de manera inherente al mismo proceso de acumulación (Heilbroner, 1996). La tendencia a una economía cada vez más mundializada conlleva una serie de efectos positivos y negativos en la misma esfera económica, Electivamente, frente ala posibilidad de favorecer un mayor desarrollo económico mundial y beneficiar a los consumidores por la creciente competencia de los productores, subsisten evidentes riesgos de desajuste que pueden llevar a incrementar las disparidades entre clases sociales y provocar mayor marginación para la mayoría de las regio- nes pobres del mundo, en un proceso de «darwinismo social» que favorece la selección natural de las «especies» más fuertes a través de la competencia. Las ganancias económicas de la globalización pueden ser superadas ampliamente por la fractura de la cohesión social y desestabilización política. Por otra parte, la globalización económica tiene una importancia trascendental para el cambio ambiental global. Parece lógico, en primer lugar, que la dinámica que promueve un espacio económico mundial provoque un mayor impacto am- biental debido a la generación de una mayor actividad económica y un mayor uso de materiales, encrgía y capital natural. En otro orden de cosas, la intensificación de la competencia, la privatización y la pérdida de influencia de los gobiernos puede derivar en una menor preocupación por la protección ambiental y la conse- cución de un desarrollo ecológicamente más sostenible. Frente a ello, surgen otras opiniones más optimistas, en línea con aquellos que mantienen la fe en un crecimiento económico como solución a los problemas ambientales. Existen, en efecto, determinadas experiencias históricas en países desarrollados que relacionan el crecimiento económico con una trayectoria en forma de «U invertida» para varios tipos de contaminación, lo que ahora se ha dado en llamar la curva ambiental de Kuznets (Kuznets, 1955). Mientras que inicial- mente la contaminación industrial y agraria aumentaba con el crecimiento, en fases posteriores se ha conseguido una disminución progresiva de la degradación ambiental. No cabe duda que implantar las reglas de la «ecoeficiencia» y conse- guir la desvinculación del crecimiento con el impacto ambiental mediante la «des- materialización» y «desenergización» de los procesos productivos —para produ- cir más y mejor con menos recursos y menor contaminación— puede contribuir significativamente a la sostenibilidad. Aumentarlos factores do productividad con mayor racionalidad económica y ecológica, como el llamado factor 4 —duplicar el bienestar con la mitad de recursos— (Wejzsáckeret al,1997)es importante pero no es definitivo. Este es un plantcamiento técnico con validez para todos los países y que aún siendo necesario no es suficiente para la solución del problema. Hace falta incluir Luis M. Jiménez Hemaero / 49 además otros criterios y mecanismos de redistribución equitativa entre c] Norte y el Sur, especialmente a base de transferencias de capital y tecnologías limpias. Pero, la opción generalizada de «crecer» primero y «descontaminar» después, se- guramente no es viable para conseguir un modelo de desarrollo sostenible mun- dial, simplemente por falta de tiempo. Anteriormente a la aparición de esta crisis global, el capital productivo parecía tener su propio potencial intrínseco de reproducción estructural, como señala Meadows* (1992), acelerando la dinámica expansiva del sistema económico mundial. La manifestación evidente de nuevos límites físicos externos en el eco- sistema global obliga a reconocer la existencia de límites estructurales internos del sistema de producción capitalista. La contradicción histórica del modo de producción capitalista, de una deman- da limitada frente a una oferta que crece ilimitadamente, se ha ido resolviendo gracias a la sobreexplotación del medio ambiente y a la expansión de la sociedad de consumo. En la reciente fase del capitalismo postindustrial, conocido ahora como capitalismo global, la emergente contradicción entre los límites externos y los límites internos se pretende resolver con una fórmula de adaptación estratégica alos imperativos ambientales, buscando mecanismos de autoregulación, a modo de un sistema económico «vivo» que orientado por su finalidad de perpetuación trata de cocvolucionar con el sistema ecológico de forma mutuamente beneficiosa. Ciertamente, frente a la amenaza del cambio ambiental existen numerosos factores humanos que intervienen en su percepción, valoración y en las estrategias de reacción-adaptación. Pero aún en mayor medida, las macrofuerzas económicas dominantes muestran su capacidad de actuar también como macrofuerzas retropropulsoras en una estrategia adaptativa a las nuevas condiciones ambienta- les y su inseparable vinculación con el desarrollo mundial. ¿El capitalismo global podría ser capaz de modificar su propio código genético para poder seguir reproduciéndose a medida que se ajusta estrucíu- ralmente a los límites finitos y a las leyes de la naturaleza, sin renunciar hecesariamente a la acumulación de beneficios por medio de la mercantiliza- ción del medio ambiente? De lo anterior podríamos deducir que sólo cuando la sostenibilidad del sistema económico dominante se pone en peligro por la reacción del sistema planetario a los propios excesos depredadores de aquél y, en paralelo, se propician nuevos mecanismos de gestión del medio ambiente a través del mercado, es cuando se 5. Para los autores de las conocidas tesis de «Los límites al crecimiento», incluso creen que es el propio «crecimiento exponencial» la fuerza motriz que impulsa a la economía humana a traspasar los límites físicos de la Tierra porque es estructuralmente inherente al sistema global, Véase Meadows, D. H.. et al. (1992). Luis M. Jiménez Henaero / 54 Figura 2. Nuevas visiones y paradigmas en relación al sistema global INTERRELACIONES M3 MEDIO AMBIEI ESARROLLO y SISTEMAS SISTEMAS HUMANOS AMBIENTALES ON, // DESARROLLO SOSTENIBLE 4 SISTEMA GLOBAL INTERPRETACIÓN Lag | GESTIÓN NUEVA ÉTICA BIOCÉNTRICA —VISIÓN GLOBAL Y MACROSCÓPICA —ENFOQUE INTEGRAL SISTÉMICO-ESTRUCTURAL-DIALÉCTICO —TEORÍA DE LA COMPLEJIDAD Y COEVOLUCIÓN —MÉTODO INTERDISCIPLINAR —PERCEPCIÓN HOLOGRÁFICA —PARADIGMA GLOBAL SOSTENIBLE Fuente: Elaboración propia (Jiménez Herrero; 1994; 19969). 52 / Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución y las interrelaciones entre los elementos del sistema, su dinámica, complejidad, finatidad y evolución. Sea como fuere, se producen ahora nuevos planteamientos científicos que vienen a conformar un cambio paradigmático general sobre bases sistémicas y especialmente definidas por conceptos de globalidad, complejidad, coevolución, y sostenibilidad, que podríamos identificar como un nuevo paradigma del sistema global. Ello, tiene una especial incidencia en la mayoría de los campos científicos, pero en particular en las teorías económicas y del desarrollo. Quizá estemos en uno de los momentos más críticos de la historia de la huma- nidad en relación con la naturaleza. El ecosistema global y los sistemas que sopor- tan la vida se degradan aceleradamente al compás del aumento de la población y el incremento de la actividad económica mundial. Pero, ante todo, no podemos olvidar que el hombre es naturaleza y cumbre de la evolución, al tiempo que la naturaleza es inherente al hombre como especie que pertenece a un medio y al que está supeditado. El mayor problema que surge en la civilización industrial es que la especie dominante, adomás de no poder estar en paz consigo misma, está poniendo en peligro la autoreproducción dei medio natural, su autodepuración y su antoorga- nización evolutiva, y por ende su propia subsistencia. Ante este enorme reto y en arás de una gobernabilidad planetaria coherente, los planteamientos de los proble- mas mundiales tienen que ser consistentes con nuevas formas de interpretar los fenómenos, tomar decisiones, definir políticas e implantar sistemas de ges- tión que capaces de conectar el desarrollo, la economía, la ecología y la justicia social en un proceso integrado y sostenible donde se puedan compatibili- zar objetivos múltiples y se superen sus tradicionales conflictos. Tal como se trata de reflejar en la Figura 2, y entre otras muchas cosas, se precisan nuevos modos de ver, pensar, conocer y actuar en relación al sistema global y los subsistemas humanos y ambientales, según el Cuadro 2. Ante nuevos paradigmas del desarrollo y de la economía basados en la globalidad y en la sostenibilidad Profundizando en las argumentaciones anteriores, quizá podríamos aventurar que el verdadero paradigina que se atisba aún más que la misma cosmovisión del sistema global podría ser el paradigma del cambio y la evolución del sistema global. Porque más que un sistema universal y homogéneo existe un permanente proceso interactivo entre los sistemas ambientales y los sistemas humanos. Pero es un proceso que sólo será viable y perdurable en la medida que se produzca la integración coevolutiva entre medio ambiente-desarrollo, y econo- mía-ecología. Y, con esta percepción, de hecho, tanto en el ámbito del desarrollo 54 1 Cambio global, desarrollo sostenible y coevolución niveles y tunciones como un holograma complejo. La comprensión de las relaciones sistémicas a través de los flujos de materia, de energía y de información, responden a un concepto que supera ampliamente el clásico modeto mecanicista basado en un pensamiento unidimensional. E incluso supera el modelo de sistemas abiertos de tipo biodimensional. El conjunto organizado sociedad-ambiente responde mejor a una imagen holográfica tridimensional, Y con esta perspectiva se puede sondear mejor por debajo de la superficie (relaciones superficiales) y adentrarse en las motivaciones, valores, culturas, intereses e incluso en los aspectos más subyacentes, inrnateriales e inconscientes del desarrolto humano, de la vida y del medio ambiente. » Una nueva ética más hiocéntrica. Que nos advierta que es imprescindible un cambio drástico en la ética de la especie humana con relación al mundo natural admitiendo una visión menos antropocéntrica en favor de una más biocéntrica. Tenemos que entender mejor las causas raíces de las actuaciones violentas y abusivas hacia la naturaleza reconociendo sus «derechos naturales» (Leopold 1949) y sus valores intrínsecos, independientemente de la utilidad humana. Qui- zás así, reconociendo los errores y las razones de nuestra cultura centrada en el hombre, en lo mercantil y repleta de abusos y despilfarros, podríamos estar dando el primer paso hacia un futuro sostenible. Hay algo equivocado en las culturas y civilizaciones que permiten destruir conscientemente su propio hábitat y poner su propia supervivencia en peligro en nombre de una mejora de la calidad de vida. Fuente: Jiménez-Herrero 8, Mohamadian, 1997. como en el de la economía se perciben claros vientos de cambio en sus clásicos paradigmas. En efecto, surge un proceso de aproximación en busca de la integra- ción entre medio ambiente y desarrollo y, asimismo, entre economía y ecología, sobre las bases de la dinámica global y bajo el común denominador de la sosteni- bilidad que dejan vistambrar el inicio de un cambio paradigmático en las teorías convencionales sobre la base de los conceptos de Desarrollo Sostenible y de Economía Ecológica (Jiménez-Herrero, 1996b). Integración ambiente-desarrollo: desarrollo sostenible Ciertamente, las consideraciones sobre el crecimiento económico, desarrollo y medio ambiente han cambiado profundamente en los últimos años. En la década Luis M. Jiménez HenrERO / 55 de los sesenta la expansión económica era un objetivo primordial sin importar demasiado los efectos negativos, aparentemente contrarrestados por los positivos. El crecimiento material era sinónimo de desarrollo, progreso e incluso bienestar. Un crecimiento económico «sostenido», entendido como un simple mantenimien- to de los incrementos en el Producto Nacional Bruto, era concebido en sí mismo como necesario y casi suficiente para proporcionar los aumentos de bienestar requeridos por una población mundial en aumento. Y su mayor valor residía en que fuera rápido y continuo. Con más crecimiento también se podían resolver los problemas y efectos de «rebosamiento» que generaba el propio crecimiento. Y así sellegaba a identificar crecimiento con desarrollo, desdeñando las transformacio- nes estructurales o los aspectos cualitativos que este último concepto conlleva, En jos años setenta, la consideración de los «costes» del crecimiento, los efectos externos, especialmente los relacionados con la degradación del medio ambiente, y la voz de alarma sobre los límites ecológicos para la expansión eco- nómica, introdujeron un nuevo planteamiento del desarrollo humano y las relacio- nes internacionales con la pretensión de establecer un nuevo orden económico internacional, que los países en desarrollo venían reclamando hacía tiempo. En el decenio de los ochenta, se empieza a tener en cuenta que el crecimiento económico tiene que ser «sostenible» (no simplemente sostenido) de tal manera que se puedan mantener de forma perdurable la base de los recursos naturales y ambientales sobre los que descansan los procesos sociveconómicos. Un creci- miento económico saludable es imposible si no se permite un desarrollo social ambientalmente sostenible. Se llega más allá, posteriormente, ampliando estas concesiones hasta concebir la ineludible necesidad de considerar el medio am- biente y el desarrollo como un binomio indisoluble y de integrarlos plenamente en la forma de decisiones a todos los niveles. Del resultado de esta integración surge el desarrollo sostenible, como un mero estilo de vida con formas de producción, consumo, distribución y movilidad más racionales en términos ecológicos, econó- micos y sociales. En la última década del siglo xx, se da un gran salto conceptual y estratégico para establecer una alianza mundial en favor del desarrollo y el medio ambiente a nivel mundial, incluyendo nuevos acuerdos internacionales que buscan nuevas orientaciones para la «gobernabilidad planetaria» (cos, 1997), Al filo del año 2000, el concepto de desarrollo sostenible se va ampliando y reforzando con esquemas operativos en base a una economía ecológica que busca la plena integra- ción de los procesos económicos con los procesos ecológicos con criterios de una eficiencia y equidad en lugar de una simple incorporación del «factor ambiental» al paradigma de la economía clásica. Las diferentes doctrinas económicas han sido la base conceptual de las teorías del desarrollo y han contribuido al predomino de la visión «economicista» olvi-