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Asignatura: Arte y corrientes esteticas contemporaneas, Profesor: Jose Martín Martínez, Carrera: Filosofia, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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La belleza: historia de un concepto
La historia semántica del término belleza es la siguiente: el concepto griego de belleza era más amplio que el nuestro, y comprendía no sólo las cosas bellas, figuras, colores y sonidos, sino también los pensamientos y costumbres bellas. Cuando Platón hace referencia en El Banquete a la idea de belleza, podía haberlo indicado como ideal de lo bueno también, ya que no era la belleza visible y audible lo que ahí le preocupaba.
Ya en el siglo V a.C., los sofistas de Atenas habían puesto límites al concepto original definiendo la belleza como "lo que resulta agradable a la vista o al oído". La definición que los estoicos propusieron más tarde "aquello que posee una proporción apropiada y un color atractivo" era tan limitada como la de los sofistas.
De acuerdo con la descripción histórica, las teorías de la belleza han utilizado tres concepciones diferentes:
La teoría general de la belleza que se formuló en tiempos antiguos afirmaba que la belleza consiste en las proporciones y en el ordenamiento de las partes y en sus interrelaciones. Esta teoría persistió durante siglos adoptando dos versiones, una más amplia (cualitativa), y otra más limitada (cuantitativa). La más limitada afirmaba que la belleza ha de encontrarse sólo en aquellos objetos cuyas partes mantengan una relación entre sí. Teoría que podría denominarse la Gran Teoría de la estética europea, que se inició con los pitagóricos. Se basaba en la observación de la armonía de los sonidos: las cuerdas producen sonidos armónicos si sus longitudes mantienen la relación de los números simples. Las palabras armonía y simetría estaban estrechamente relacionadas con la aplicación de la teoría a los ámbitos del oído y vista respectivamente. La teoría de la proporción de la belleza fue tan universal como duradera. Esta no fue sustituida hasta el siglo XVIII por la presión que ejercieron en el arte tanto la filosofía empírica como las tendencias románticas.
La Gran Teoría se enunciaba generalmente junto a una serie de otras proposiciones que hacían referencia a la naturaleza racional y cuantitativa de la belleza, a su base metafísica, a su objetividad y a su alto valor.
En Platón, la base metafísica de la Gran Teoría adoptó una forma idealista. A partir de entonces, existieron dos metafísicas de la belleza; una defendía que la belleza pura existía en el cosmos, en el mundo sensible; la otra era la metafísica platónica de las ideas (puede verse en El Banquete ). Esta última dio lugar a dos variantes diferentes: Platón mismo contrastó la belleza perfecta de las ideas con la belleza imperfecta, sensorial, mientras que Plotino pensaba que la belleza de las ideas era el "arquetipo" de belleza sensible. La concepción metafísica de la belleza perfecta era a menudo teleológica, especialmente en la tradición cristiana.
Surgieron también otras teorías junto a la Gran Teoría, pero durante dos mil años ninguna de ellas pretendió reemplazarla, sólo complementarla. Citamos a continuación algunas a título de ejemplo:
las críticas que se le llevaron a cabo durante el siglo XVIII. La belleza, se afirmaba ahora, es un concepto tan imperfecto que constituye una base inadecuada para cualquier teoría. Comenzó a dudarse de la justificación que vinculaba el arte con la belleza como se había venido haciendo de un modo universal desde el Renacimiento.