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Asignatura: FUNDAMENTOS DE LOS SERVICIOS SOCIALES, Profesor: Mª Angeles Espada, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UJAEN
Tipo: Ejercicios
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1.- Conceptos básicos relacionados con los Servicios Sociales:
Acción Social El concepto Acción Social se utiliza frecuentemente como sinónimo de Bienestar Social o de Servicios Sociales restringiendo así todo su contenido a una de sus formas , que aún siendo hoy la más significativa, no es la única, ni lo ha sido a lo largo de la Historia. Ander-Egg (1984:2) define este concepto como " toda actividad consciente, organizada y dirigida de manera individual o colectiva, que de modo expreso tiene por finalidad actuar sobre el medio social, para mantener una situación, mejorarla o transformarla". Otras autoras como Montserrat Colomer (1983) entienden que la Acción Social tiene como finalidad “conseguir la mejora de las condiciones de vida de todos los ciudadanos y a la satisfacción de las necesidades básicas de los mismos, para terminar con la injusticia social”. Así, liga este concepto al Bienestar Social y afirma que en cierta forma entra en oposición con la mera acción benéfica. De las Heras y Cortajarena (1979) sitúan la Acción Social en el campo de la relación entre el binomio necesidades y recursos; para ellas esa relación se caracteriza por el conflicto por lo que es necesaria una intervención intencionada, que es precisamente, lo que denominan Acción Social. En nuestra opinión, tal intervención intencionada entre necesidades y recursos ha tenido
diferentes expresiones a lo largo de la Historia en función de los múltiples condicionantes y características de cada sociedad. Las respuestas sociales se han ido diversificando, haciéndose más complejas y, a pesar de que coexisten en el tiempo, en cada momento histórico y en cada sociedad alguna de ellas se ha desarrollado de un modo más característico constituyéndose en paradigmática de esa época. En este sentido, se suele distinguir cuatro modelos de acción social: Caridad , Beneficencia, Asistencia Social, Bienestar Social , enarcándose los servicios sociales en la acción de la política social que pretende este último modelo.
Bienestar Social El concepto de Bienestar Social es un concepto relativamente nuevo, puesto que como indica Moix (1986:35) “ con un sentido científico sólo se ha desarrollado recientemente al compás de y en conexión con los problemas sociales de nuestra sociedad industrial”. Para este autor el término implica la idea de que los grupos políticos organizados tienen la obligación de proveer a las necesidades más apremiantes de los ciudadanos menos afortunados, con cargo a fondos públicos y mediante los correspondientes sistemas de protección. Su popularización en castellano procede de la traducción del ingles del término ”Social Welfare” que a su vez procede de la voz alemana “ wohfart” cuyo significado etimológico es “ tener buen viaje”, implicando la idea de viajar cómodamente por el camino de la vida. A pesar de la popularidad que hoy en día tiene el concepto de Bienestar social , revisando los trabajos de diferentes autores encontramos que existe una notable vaguedad tanto en su definición como en su utilización. Algunos autores lo emplean “para designar el conjunto de leyes, por una parte, y los programas , beneficios y servicios que por otra parte se establecen para asegurar o robustecer la provisión de todo aquello que se consideran las necesidades básicas para el bienestar humano y el mejoramiento social” (Ander-Egg, 1984:33); otras instituciones lo utilizan para referirse sólo a una parte de tales leyes, programas y servicios. Siguiendo de nuevo a Moix (1986) el término Welfare tiene una dimensión individual y otra social. La primera hace referencia a los requisitos básicos , necesarios para el bienestar del ser humano en general, incluyendo los elementos relativos al mínimo de salud y prosperidad económica, indispensables para él. Así, welfare apunta a la idea de un determinado mínimo nivel de vida, de modo que cualquier fallo en alcanzar dicho nivel habrá de ser considerado como una
utilizar como sinónimo de bienestar aunque para muchos va más allá, englobando aspectos no contemplados en el bienestar, siendo éste una condición pero insuficiente. En esa línea Solomon y otros (1980) definen Calidad de Vida como “ un concepto inclusivo, que cubre todos los aspectos de la vida, tal y como son experimentados por los individuos. Comprende tanto la satisfacción material de las necesidades como los aspectos de la vida relacionados con el desarrollo personal, la autorrealización y un ecosistema equilibrado. También Levy y Anderson (1980) entienden la calidad de Vida como un concepto complejo y multidimensional: compuesta de bienestar físico, mental y social, tal y como la percibe cada individuo y cada grupo, y de felicidad, satisfacción y recompensa (...) Incluye aspectos tales como salud, matrimonio, familia, trabajo, vivienda, situación financiera, oportunidades educativas, autoestima, creatividad, competencia, sentido de pertenencia a ciertas instituciones y confianza en otros. Autores como Alguacil (1999: 145) comparten esa idea de complejidad y multidimensionalidad, pero entienden que es fundamental subrayar el protagonismo que la percepción de los problemas medioambientales y la crisis ecológica ha tenido sobre la construcción de la idea de calidad de vida. Desde su punto de vista la dimensión ambiental es “una protagonista de primer orden en la construcción del concepto”. Como resultado la profundización en este concepto, surge la necesidad de la aproximación empírica y la medición, creándose lo que hoy se conoce como Sistemas de Indicadores Sociales y siendo actualmente instrumentos imprescindibles en la planificación y avaluación de los Servicios Sociales.
Política Social Las cuestiones que conciernen a la Política Social en una sociedad moderna son, como indica Montoro (1997: 33), tan importantes y afectan tanto a la vida de los ciudadanos y a la distribución de los recursos en nuestras sociedades que no es sorprendente que haya un enorme número de estudiosos dedicados a este tema. Así encontramos multitud de definiciones que no siempre son coincidentes puesto que, como es lógico, están fundamentadas en las diferentes perspectivas, concepciones del mundo, ideologías, de los respectivos autores.
La expresión Política Social comenzó a utilizarse a mediados del siglo XIX; parece ser que fué Robert Mohl quien empleó por primera vez la expresión sozialpolitik en 1945 para referirse a una teoría de regulación de los fines sociales diferente de la política jurídica imperante por aquellos momentos en la Teoría del Estado. Desde un punto de vista histórico la Política Social ha estado ligada al estado de un modo muy estrecho. En palabras de Montoro (1997) : Podría entenderse la Política Social como el instrumento característico del estado moderno que ha permitido, por un lado, limar los conflictos sociales que venían arrastrándose desde el S.XIX, y por otro, conseguir alcanzar un grado de equiparación social (una especie de igualdad social no totalmente realizada) bajo la forma de ese bienestar colectivo que ha caracterizado especialmente a los países europeos desde el final de la II Guerra Mundial.
La mayoría de los autores convienen en que la Política Social se caracteriza por el hecho de que los poderes públicos intervienen para modificar o corregir los efectos sociales del sistema económico de mercado, puesto que sus valores no aseguran la consecución del bienestar, entendida ya, como aspiración legítima de cualquier ciudadano. Siguiendo a Teresa Montagut “Política Social es la intervención pública que incide en el bienestar de las personas, ya sea cambiando, manteniendo facilitando sus condiciones de vida. Trata de mejorar el bienestar de los ciudadanos en aspectos como la educación, la salud, la vivienda y la protección social en general” (Montagut, 2008:19).
Como decíamos más arriba, las diferentes concepciones de la Política Social van a venir marcadas por las orientaciones ideológicas subyacentes. Así, trazando una única línea divisoria (caracterización muy amplia ) podríamos distinguir dos concepciones :
. Liberal, según la cual el objetivo de la política social sería permitir a los ciudadanos satisfacer una serie de necesidades esenciales que por diferentes motivos no pueden conseguir a través del mercado; esta concepción, lejos de cuestionar el mercado, propugna una mejora en los mecanismos de acceso al mismo.
Mercantilizar Desmercantilizar
Desestatalizar Desfamiliarizar
Comunitarizar Descomunitarizar
Tercer Sector
Fuente: basado en Adelantado, 2000: 52 (2)
Trabajo Social En este apartado, más que acometer la difícil tarea de definir qué es y qué caracteriza al Trabajo Social, (asunto que, por otra parte ya han trabajado numerosos expertos^3 ), abordaremos el concepto en la medida de su relación con los Servicios Sociales. La relación entre Trabajo Social y Servicios Sociales es un tema controvertido porque el hecho
2 Hemos adaptado el esquema de Adelantado et al. a la clasificación de esferas o sectores que nosotros utilizamos y que hemos indicado anteriormente. Entendemos además, que la denominación original de estos autores de “Sector Voluntario” resulta problemática pues cada vez hay más organizaciones que carecen de voluntarios o de un “input voluntario”en sentido más general y así mismo, excluye a la Economía Social no lucrativa 3. Remitimos a este respecto a algunos de los trabajos más significativos que se han publicado en los últimos años en España, como el de De la Red (1993), Moix (1991), Zamanillo y Gaitán ( 1992) entre otros.
de que compartan objetivos y espacios ha supuesto, en muchas ocasiones, que se identifiquen y confundan, simplificándose así las especificidades de cada disciplina y obstruyendo la
Amaya Ituarte (1990) revisando esta cuestión en el contexto español, señala que es a mediados de los setenta, en un momento de crisis profesional del Trabajo Social, cuando se sientan las bases de tal confusión. Según esta autora, la ausencia de una reflexión profunda sobre el objeto del Trabajo Social (que hubiera permitido indicar los fines y límites de la disciplina en relación a otras y por tanto, superar la crisis reconstruyendo su identidad ), ocasionó que gran parte de los profesionales optasen por lo que denomina “una solución clarificante”. Con esta expresión se refiere a que, en lugar de profundizar sobre los problemas de la disciplina, se concluyó en que la causa de “todos los males” del Trabajo Social era la inexistencia de una adecuada red de servicios sociales; por lo tanto, la solución era volcarse en la construcción de ese sistema. Esta será durante bastante tiempo la principal tarea y preocupación del profesional. De ese modo, se pretende configurar un sistema de servicios sociales como campo exclusivo del trabajador social, simplificando y cerrando otros ámbitos propios del Trabajo Social y suprimiendo y empobreciendo también la perspectiva multiprofesional necesaria para los servicios sociales en sus distintos niveles. Así, no resultará extraña la identificación automática Trabajo Social=Servicios Sociales, ni tampoco encontrar definiciones que sitúan el Trabajo Social exclusivamente como la tarea desempeñada en los servicios sociales. Si a todo esto le sumamos las poco acertadas traducciones de términos básicos que se han hecho de otras lenguas, la confusión está servida. No obstante, debemos ir más allá de los efectos perversos que ha producido esta situación y subrayar que existen multitud de puntos de encuentro, una gran riqueza de aportaciones mutuas y una estrecha relación de interacción que alimenta las relaciones entre Servicios Sociales y Trabajo Social. Esta relación es de coparticipación y necesidad mutua, y así lo señala De la Red (1993:94) cuando afirma que los Servicios Sociales son los medios de los que se sirve la administración y la sociedad para concretar la Política Social; la relación del Trabajo social con esta disciplina se inserta en ese itinerario a nivel de concreción, pudiéndose considerar el trabajo Social como colaborador en la traducción de la Política Social de las instituciones de la
de encontrar una definición precisa, consensuada, compartida por todos, o lo suficientemente generalizada: por un lado, los Servicios Sociales, como campo de conocimiento y como estructura operativa, están aún en una fase de construcción y de definición; por otro, se han concretado en formas, expresiones y a ritmos muy desiguales en cada país, de manera que tampoco hay una homogeneidad en el plano internacional. Además, la propia naturaleza de su objeto, las necesidades sociales, es cambiante, dinámica, debiendo ser también flexibles y con posibilidad de transformación las respuestas que se articulen para su satisfacción. Desde una perspectiva más crítica, Ituarte (1990) añade que, al menos en España, este inacabado proceso de creación de los Servicios Sociales ha estado caracterizado por una tremenda falta de profundización teórica y análisis crítico sobre lo que se estaba construyendo. Tras realizar una revisión de las definiciones de Servicios Sociales de distintos autores encontramos al menos, un punto que suele crear controversia y este es: ¿se refieren todos a una misma realidad concreta?. Ante este estado de cosas, cuando queremos definir los Servicios Sociales nos debemos plantear previamente varias preguntas en cuanto a su delimitación y objetivos:
Servicios Sociales una utilización muy imprecisa de los conceptos en el sentido de las dos primeras preguntas que hemos formulado. Así , se utilizaba la voz Servicios Sociales tanto para designar el conjunto de sistemas de protección social como para referirse solamente a uno de ellos. En realidad, o bien se inflaba y confundía una parte con el todo, o bien esa parte concreta quedaba vacía de contenido y sin objeto. Sólo recientemente se está consiguiendo una relativa homogeneidad entre las formulaciones teóricas y conceptuales de los diferentes autores y actualmente y gracias -por lo menos en parte- a la amplia difusión que han tenido los trabajos de Kahn y Kamerman (1987) se ha conseguido que, al menos los profesionales y las personas que se dedican al estudio de los Servicios Sociales, distingan claramente entre dos acepciones del término; en este sentido hoy es frecuente encontrar en los textos referencias que aclaran cuándo se habla de servicios sociales en sentido amplio y cuándo en sentido estricto. Desde esta perspectiva , la acepción más amplia -que es la utilizada en Canadá, Estados Unidos y muchos países europeos- opta por denominar Servicios Sociales a un conjunto de sistemas de protección que comprende: educación, salud, vivienda, mantenimiento de ingresos, empleo y formación profesional y un sexto sistema^5 denominado servicios sociales personales. Utilizamos según la acepción restringida, esto es, Servicios Sociales en sentido estricto, para referidnos únicamente al sexto sistema de protección ( a lo que en la anterior acepción llaman servicios sociales personales), empleando para el conjunto de sistemas los términos Servicios de Bienestar Social o sistemas de protección del bienestar. Esta segunda modalidad es hoy la más aceptada y extendida en España entre los profesionales y expertos , y es la que utilizaremos, por tanto, en el contexto de esta asignatura.
(^5) Como es sabido esta expresión, que se popularizó en España con la publicación de Kahn , A. y Kamerman, S. (1987), utiliza el ordinal “sexto” en un sentido temporal, en función del momento en que emerge y se consolidan los servicios sociales cómo sistema, no del momento histórico en que surgen las necesidades a que da respuesta y tampoco en el sentido de prioridad o importancia de unas necesidades sobre otras.
término Servicios Sociales , para incluir en ellos a la iniciativa social y a la privada. De este modo también es frecuente hoy la utilización de Servicios Sociales para designar los recursos que ponen a disposición de la sociedad las organizaciones y asociaciones formadas por profesionales y ciudadanos, con lo que se introduce un nuevo elemento de controversia respecto a la definición e identidad del concepto. Recogemos a continuación varias definiciones que aluden a las preguntas que planteábamos más arriba, esto es: a los agentes prestadores servicios sociales y a la finalidad de los de los mismos:
vehiculizado por la administración o/y por organizaciones y asociaciones formadas por profesionales y ciudadanos. El sistema de servicios sociales es público, su gestión y promoción puede ser tanto pública como privada; en este último extremo la administración deberá tener a sus alcance los necesarios mecanismos para hacer efectivo el cumplimiento de los derechos de los usuarios. En nuestra opinión ésta es una de las cuestiones centrales en el actual debate sobre el bienestar y consideramos que es imprescindible matizar y profundizar en ella, puesto que de ello depende en gran medida la garantía de algunos derechos de las personas. A este respecto entendemos que la titularidad pública de los servicios sociales no va constituir por sí misma tal garantía; ésta va a depender también de la orientación que tomen los servicios sociales en cuanto a sus objetivos. Así , la propia identidad y legitimación de los servicios sociales vendrá también condicionada por los objetivos que se fijen y por el grado en que sean capaces de responder a las funciones que tienen encomendadas. En este sentido, Laparra, Gaviria y Aguilar (1990 y 96) distinguen también dos objetivos principales de los Servicios Sociales: el de mantenimiento y apoyo social, y el de integración. Por tanto, tendrían que desarrollar dos tipos de funciones principales: a) ofrecer servicios que sustituyan los cuidados y apoyos personales y de convivencia que determinadas personas necesitan y no pueden obtener de sí mismas o de su entorno familiar próximo, y b) contribuir a la inserción social de las personas que padecen situaciones de exclusión y marginación, mediante un trabajo social que favorezca su incorporación a mecanismos y estructuras sociales tan normalizadas como sea posible. Desde el punto de vista de estos autores , el modelo reciente de servicios sociales se ha volcado más en el primer objetivo y se está mostrando ineficaz en el segundo, y llaman la atención sobre el “universalismo mal entendido” y las graves repercusiones que este asunto tiene sobre el objeto de los servicios sociales y las posibilidades del trabajo social
AGUILAR, M. Et al. (1990). “Una docena de mitos, síndromes, límites y mistificaciones acerca de los Servicios Sociales y el Trabajo Social” en Documentación Social. Nº79. Madrid. ALEMÁN, C. y PÉREZ, M. (1996) “Los Servicios Sociales y su relación con otras disciplinas” en ALEMÁN, C y GARCÉS, J. Administración social: los servicios de bienestar social.