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Apuntes tema 1 historia de la música
Tipo: Apuntes
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Tema 1: “Mousike en la cultura griega”
Su significado literal es “el arte de las musas” (nueve divinidades protectoras de las ciencias y las letras) y en un principio servía para designar un conjunto de actividades diversas, que incluía, aparte del “arte de los sonidos”, la poesía (logos), la danza y la gimnasia.
Los griegos concedían a la música una función recreativa y social; cognitiva, curativa (catarsis); ética (nomoi, poder persuasivo) y paideútica (educativa). Por ello, era empleada en todos los actos culturales privados, públicos, religiosos o civiles de Grecia. La consideraban tan clave como el propio lenguaje y se exigía en la educación (música y gimnasia) de forma indiscutible.
Esta importancia radica en que pensaban que la música procedía de la divinidad y, así, era inseparable del culto religioso y valorada como una cuestión de Estado. En definitiva, de interés general para todos. Todas estas afirmaciones se apoyan en escritos de Homero, de filósofos, en investigaciones matemáticas y acústicas y, por supuesto, en los mitos.
Hay una fuerte presencia de la música en la mitología griega , y dentro de los mitos aparecía un gran poder de la música sobre las acciones de los individuos. Este poder persuasor se atribuía a las “nomoi” (literalmente ley), fórmulas melódicas tradicionales, de origen divino, y a las que se le confería un sentido mágico (fuerza interior persuasora, ethos expresivo). Cada género de canto tenía sus propias nomoi, muy útiles para la transmisión oral (no existían notación entonces).
Pitagorismo
Pitágoras de Samos (560-470 a.C) fundó una escuela filosófica de carácter sectario en Crotona (sur de Italia), donde también se centró en la investigación musical.
Muy relacionado con el concepto de música de los pitagóricos, se encuentra el término de “harmonía” (proporción de las parte de un todo) como elemento unificado r de los opuestos, como elemento organizador que posibilita la existencia del cosmos (conjunto ordenado de todas las cosas, universo ordenado). No obstante, este orden que rige el cosmos es dinámico: El universo está en movimiento y es el movimiento de los astros y de las fuerzas que los mueven el que se ajusta en un todo armónico. Asimismo, si el cosmos es armonía, el alma también lo es.
A su vez, el concepto de armonía se complementa con el de número , pues los pitagóricos defendían que las matemáticas eran la clave para conocerlo todo: las relaciones numéricas, las proporciones; hacían cognoscible la realidad. El número era, por tanto, la sustancia de todas las cosas (teoría del número).
En definitiva, si la armonía es síntesis de contrarios, igualmente el número, en tanto que es fundamento de todo, es síntesis de contrarios: de pares e impares, de finitos e infinitos.
A partir de aquí, los pitagóricos defendían que la naturaleza de la armonía y el número se expresaba a través de la músic a y, por esto, las relaciones entre los sonidos, expresables en números, podían ser asumidas como si de un modelo de armonía universal se tratara.
Las esferas
Para los pitagóricos, en el universo hay nueve esferas : la tierra , inmóvil, y ocho en movimiento. El “ocho ” era considerado muy especial: número pleno (4+4, 2+2 y 2+2), de la justicia, y apropiado para representar la concordia o armonía celestial. Dentro de las esferas móviles distinguían siete planetarias (cinco planetas + dos esferas luminarias, el sol y la luna) y una celestial en torno a la cual giran todas excepto la tierra.
A partir de aquí, los pitagóricos coincidieron en que los astros generan sonidos (“el cielo canta”, la música es expresión de ese orden dinámico y armónico del cosmos) subordinados a proporciones numéricas relacionadas con las órbitas de las esferas. Las más cercanas producirían los sonidos más graves, las más lejanas los más agudos.
No obstante, los pitagóricos creían que Mercurio y Venus, que acompañaban al sol, se encontraban en la misma órbita y generaban un sonido único, con lo cual, aunque existan ocho esferas en movimiento, hablaban sólo de siete sonidos. Este número también se consideraba pleno, era el resultado de la suma de cuatro (los elementos: agua, tierra, aire y fuego) y tres (número de la perfección, simbolizaba las tres partes del alma: razón, emoción y deseo). Para los pitagóricos, con el número siete fue engendrada el alma del mundo: siete esferas errantes, siete sonidos, 7 tonos que somos incapaces de escuchar y que constituyen la clave del universo.
Los pitagóricos inventaron el monocordio, a partir del cual llegaron a identificar y definir los intervalos musicales, demostrando la relación entre los números y la música: comprobó que el sonido producido por cada uno de los segmentos era la octava del sonido que daba la cuerda dejándola vibrar en libertad.
1/8 1:2 dia pason
1/5 2:3 dia pente
Aritméticamente, la relación de frecuencias entre dos sonidos situados a distancia de quinta es 3:2.
1/4 3:4 dia tessaron
DO RE MI FA SOL LA SI DO (siete notas, de “do” a “do” existe 1/8 )
Sócrates
Maestro de Pláton, se conoce fundamentalmente a través de los escritos de su discípulo. Considera que la filosofía y la música estaban estrechamente unidas, hasta el punto de que para estudiar filosofía habría que estudiar música.
Platón
En relación a la música, y muy influido por Damón, desarrolla el concepto de mímesis (el arte es imitación y ahí radica su función educativa), reafirma la creencia en la dimensión ética de la música (permite alcanzar el Bien), considera la música como una cuestión de Estado (medio para alcanzar la virtud) y habla de la catarsis alopática : basándose en la mímesis, relaciona directamente la música que imita la virtud con la tendencia del que la escucha a desarrollar dicha virtud.
Además, integró la mística pitagórica de la música con la virtud ético-política (teoría del Ethos) y defendió la existencia de tres tipos de música :
Al igual que los pitagóricos, creía en la estructura musical del alma humana y, por tanto, consideraba esencial la música dentro de la educación de los jóvenes, pues la música era capaz de despertar en el alma la armonía, la belleza y el orden. No obstante, y aunque declaraba que la sabiduría y la belleza se escondían en la música, también abogaba por la gimnasia en la educación como medio para unir sabiduría y valor. Negativamente, destacar su conservadurismo musical.
Aristóteles
Este autor valoraba, por encima de todo, la realidad ; cognoscible a través de la investigación científica. En esta línea, autoridad; razón y experiencia constituyen las fuentes principales de conocimiento.
Al contrario que los autores anteriores, afirmaba que el concepto de Bien se hallaba claramente separado del de belleza (inmutable, unión de orden y simetría) y dependía de las acciones humanas, determinadas por la naturaleza.
Asimismo, creía que el objetivo de las artes era la mímesis y que la tragedia poseía una función purificadora, entendida como catarsis colectiva homeopática (rechazar la maldad si escucho música que imita la maldad)
Sus reflexiones filosóficas en torno a la música están presentes en el libro VIII:
En definitiva, este autor afirma que la música posee un fin educativo, catártico y de elevación del espíritu inherente a sí misma.
Tragedia griega
Ditirambo dionisíaco (Arión), originariamente un canto coral danzado por sátiros (aulos) que se basaba en los nomoi frigios. Posteriormente, se llevaba a cabo en las dionisíacas urbanas de Atenas (secularización), donde se integraron elementos épicos (threnos).
En estas obras se unía la función catártica con la de mímesis, y se las consideraba la fusión de la dualidad entre lo apolinio y lo dionisiaco.