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Orientación Universidad
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tema 2, Ejercicios de Psicología

Asignatura: educativa, Profesor: Mari Cruz, Carrera: Psicología, Universidad: UPSA

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 20/02/2018

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21 documentos

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La ética en las investigaciones psicológicas*
VESTIGACOES CON ARTICIATES HUMANOS
Consentimiento informado y engaño
Libertad de retirarse
Protección contra daños y revelación de la información
Eliminación de consecuencias perjudiciales
Confidencialidad
ÉTICA E LAS VESTIGACIONES CON AIMALES
Argumentos en contra de las investigaciones con animales
Argumentos en favor de las investigaciones con animales
Normas para el uso de animales en las investigaciones
Normas para el uso de animales en los proyectos escolares en las ciencias de la
conducta
ÉTICA EN LA VESTIGACÓ CON SUSTACAS
Normas de la APA sobre el uso de sustancias en las investigaciones
psicológicas
FRAUDE CIENTÍFICO
SUERVSIÓ DE RCCAS ÉCAS
Lo que se emprende en la ciencia genera siempre dilemas éticos. El
conocimiento y las técnicas científicas que se emplean para el mejoramiento humano
también pueden devenir en propósitos de manipulación y explotación. De la misma
manera que, en el caso de la física atómica, se utilizan los resultados de las
investigaciones para el tratamiento del cáncer, se usan para construir armas
destructivas; así, los métodos descubiertos para contrarrestar los prejuicios en contra
de grupos minoritarios, eliminar problemas de conducta difíciles o facilitar el
aprendizaje en la escuela, también podrían emplearse para manipular la filiación
política, crear necesidades artificiales o hacer que las víctimas de la injusticia social se
resignen a su suerte. El conocimiento científico es, en potencia, un arma de doble filo
que plantea dificultades éticas a todos los científicos. En la medida en que las
investigaciones psicológicas se ocupen de problemas importantes y aporten métodos
convincentes, los psicólogos deben reconocer y advertir a los demás que el hecho de
que aumenten las posibilidades de emplear mal las investigaciones implica que
también aumenta su potencialidad de aplicación constructiva (American Psychological
Association, 1982, p. 16).
*Adaptación del capítulo IV de:
Kantowitz, B.H., Roediger, H.L., y Elmes, D.G. (2001). Psicología Experimental (7ª ed).
México: Thomson.
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La ética en las investigaciones psicológicas*

 VESTIGAC  O  ES CON  ARTICI  A  TES HUMANOS

Consentimiento informado y engaño Libertad de retirarse Protección contra daños y revelación de la información Eliminación de consecuencias perjudiciales Confidencialidad

ÉTICA E  LAS  VESTIGACIONES CON A  IMALES Argumentos en contra de las investigaciones con animales Argumentos en favor de las investigaciones con animales Normas para el uso de animales en las investigaciones Normas para el uso de animales en los proyectos escolares en las ciencias de la conducta

ÉTICA EN LA  VESTIGAC  Ó  CON SUSTA  C  AS Normas de la APA sobre el uso de sustancias en las investigaciones psicológicas

FRAUDE CIENTÍFICO

SU  ERV  SIÓ  DE  R  C  CAS É  CAS

Lo que se emprende en la ciencia genera siempre dilemas éticos. El conocimiento y las técnicas científicas que se emplean para el mejoramiento humano también pueden devenir en propósitos de manipulación y explotación. De la misma manera que, en el caso de la física atómica, se utilizan los resultados de las investigaciones para el tratamiento del cáncer, se usan para construir armas destructivas; así, los métodos descubiertos para contrarrestar los prejuicios en contra de grupos minoritarios, eliminar problemas de conducta difíciles o facilitar el aprendizaje en la escuela, también podrían emplearse para manipular la filiación política, crear necesidades artificiales o hacer que las víctimas de la injusticia social se resignen a su suerte. El conocimiento científico es, en potencia, un arma de doble filo que plantea dificultades éticas a todos los científicos. En la medida en que las investigaciones psicológicas se ocupen de problemas importantes y aporten métodos convincentes, los psicólogos deben reconocer y advertir a los demás que el hecho de que aumenten las posibilidades de emplear mal las investigaciones implica que también aumenta su potencialidad de aplicación constructiva (American Psychological Association, 1982, p. 16).

*Adaptación del capítulo IV de: Kantowitz, B.H., Roediger, H.L., y Elmes, D.G. (2001). Psicología Experimental (7ª ed). México: Thomson.

INVESTIGACIONES CON PARTICIPANTES HUMANOS

La cita con que abrimos este capítulo fue tomada de una publicación de la Asociación Psicológica Americana (APA). Proviene del preámbulo a un estudio bastante largo sobre principios éticos que cubre todos los aspectos de la psicología, y aquí se presenta en forma sucinta para destacar las obligaciones éticas de los investigadores de todas las áreas de la ciencia. En principio estas obligaciones son sencillas, aunque difíciles de instrumentar. Examinaremos tanto los principios éticos como las dificultades asociadas con llevarlos a la practica en nuestra disciplina.  los psicólogos concierne la ética de la investigación en lo que toca tanto a participantes humanos como animales. Si bien parte de este interés es egoísta, ya que responde a temor a que se restrinja el financiamiento para la investigación y dejar de tener acceso a poblaciones de sujetos, la mayoría de los psicólogos son personas con principios que no desean infligir daño alguno a nadie. La idea del científico loco que haría cualquier cosa por obtener datos es un mito. Un experimentador no puede ser completamente imparcial y objetivo al juzgar los aspectos éticos concernientes a su propia investigación; por ello, la mayoría de las universidades y centros de investigación cuentan con comisiones de pares que juzgan los aspectos éticos de las investigaciones propuestas. En realidad, cualquier investigación financiada con fondos federales debe ser aprobada por tales comisiones antes de concederle cualquier subvención.

En el contexto de un proyecto de investigación real se ponen de manifiesto diversos aspectos éticos. Imagine que es un psicólogo interesado en determinar cuánto influyen las emociones depresivas en la memoria de la gente. Una razón muy importante por la que desea estudiar el tema es porque la depresión es un problema emocional bastante común entre los estudiantes universitarios, y a usted le gustaría determinar cómo puede afectar este problema al aprovechamiento académico. Decide realizar, por consiguiente, un experimento de laboratorio estrictamente controlado para ubicar los efectos de la depresión en la memoria. Con ese fin desea inducir la depresión en algunos de sus participantes y, después, comparar la memoria de éstos con la de otros en quienes no se indujo tal estado de ánimo. Para inducirlo recurre al procedimiento ideado por Velten (1968), en el cual la gente lee en voz alta 60 enunciados referentes a su persona asociados con el estado de ánimo en cuestión. En este caso el participante lee los enunciados que supuestamente inducen la depresión comenzando por los más o menos ligeros, por ejemplo, "Hoy es un día como cualquier otro, ni mejor ni peor", y va avanzando a los más extremos, como "Me siento tan mal que me gustaría irme a dormir y no volver a despertar nunca". El procedimiento de Velten induce una depresión leve y temporal; los participantes informan que se sienten deprimidos, y su conducta sufre en diversas tareas.

No especificamos muchos de los detalles de este experimento, pero queda de manifiesto que puede ponerse en peligro el bienestar de los sujetos que participan en esta investigación (para los pormenores véase Elmes, Chapman y Selig, 1984). Inducir un estado anímico negativo (como la depresión) en estudiantes universitarios podría acarrear efectos desastrosos en su funcionamiento social e intelectual. ¿De qué manera trata usted, como científico ético, de preservar y proteger los derechos humanos fundamentales de sus participantes? ¿Qué haría para preservar su bienestar y, al mismo tiempo, realizar un experimento internamente válido? En una revisión de las investigaciones sobre estados anímicos y memoria, Blaney (1986) enumeró un gran número de estudios en los que se indujo la depresión en estudiantes universitarios. En algunos experimentos se propició un estado anímico alegre en los sujetos. ¿Dependen las consideraciones éticas de la clase de estado de

5. Los requisitos metdlgics de un estudio pueden hacer que resulte necesario recurrir a la ocultación o el engaño. Antes de llevar a cabo un estudio de estas características, el investigador tiene la responsabilidad especial de ( a ) determinar si se justifica el empleo de tales técnicas en virtud del posible valor científico, educativo o aplicado del estudio; ( b ) determinar si se dispone de procedimientos alternos en los que no sean necesario recurrir a la ocultación o el engaño; y ( c ) asegurarse de proporcionar a los participantes las explicaciones suficientes tan pronto como sea posible. 6. El investigador debe respetar la libertad del individuo de rehusar a participar o retirarse de la investigación en cualquier momento. La obligación de proteger esta libertad exige un juicio y una consideración cuidadosos cuando el investigador se halla en una posición de autoridad o de influencia sobre el participante. Tales posiciones comprenden situaciones, aunque no se limitan a éstas, en las que se necesita la participación en el estudio como parte de las funciones de un empleo o en las cuales el participante es un estudiante, paciente o empleado del investigador. 7. El investigador debe proteger al participante de incomodidad física o mental, daño y peligro que pudieran surgir de los procedimientos de la investigación. De existir este riesgo, el investigador debe informarlo al participante. No deben aplicarse procedimientos de investigación en los que haya la probabilidad de ocasionar al sujeto un daño grave  duradero a menos que el hecho de no utilizarlos pudiera exponerlo a un mayor perjuicio, o bien que el resultado de la investigación ofrezca un beneficio potencialmente grande y se haya obtenido por completo el consentimiento informado y voluntario de cada participante. El sujeto debe estar informado de los procedimientos para que, en caso de surgir tensión, daños potenciales, problemas o preocupaciones relacionados con el estudio, establezca comunicación con el investigador dentro de un periodo razonable después de su participación. 8. Después de recabar los datos, el investigador debe proporcionar al participante información sobre la naturaleza del estudio y tratar de disipar cualquier malentendido que pudiese haber surgido. Cuando los valores científicos o humanos justifican que se retenga la información o que se postergue el momento de proporcionarla, el investigador adquiere una responsabilidad especial de supervisar la investigación y de asegurarse de que no haya consecuencias perjudiciales para el participante. 9. Cuando los procedimientos de la investigación dan como resultado consecuencias indeseables para la persona del participante, el investigador tiene la responsabilidad de detectarlas y eliminarlas o corregirlas, y esto abarca efectos a largo plazo. 10. La información obtenida del participante durante el curso de una investigación es confidencial a menos que haya un acuerdo distinto de antemano. Cuando existe la posibilidad de que otras personas puedan tener acceso a tal información, se dice al participante, como parte del procedimiento de obtención de su consentimiento informado, que esto puede ocurrir, y se toman las medidas necesarias para proteger la confidencialidad.

Los principios 9 y 10 son los más importantes para proteger el bienestar del participante y se resumen advirtiendo que el experimentador tiene la obligación de minimizar el daño que éste pudiera sufrir. Si existe la posibilidad de que sufra algún daño al participar, se le debe informar por adelantado y dejarlo en libertad de retirarse si opta por ello. En cuanto al engaño, éste ha de manejarse con todo cuidado. El

experimentador está obligado a reparar cualquier daño, y los resultados relacionados con el participante tienen que mantenerse en la confidencialidad a menos que haya acordado otra cosa con él. Es necesario considerar estos principios en cualquier proyecto de investigación.

Consentimiento informado y engaño

El investigador ético informa a los sujetos, antes de que participen, "de todos los aspectos de la investigación que es razonable esperar que influyan en su disposición a participar y explica todo asunto adicional por el que pregunten los participantes". Esto quiere decir que debe advertirse a los participantes sobre los aspectos de la investigación que pudieran tener efectos perjudiciales. En la mayor parte de las investigaciones psicológicas, los participantes reciben información completa sobre la que se les pedirá que hagan durante el estudio, de manera que puedan dar su consen- timiento informado, es decir, que hayan consentido a sabiendas de los posibles problemas asociados con su participación. Pocas veces se engaña a los participantes respecto de la naturaleza de las experiencias que tendrán durante el experimento. Además, por la común el experimentador plantea el propósito del procedimiento experimental con toda honestidad. No obstante, a veces los experimentadores no revelan del todo a los participantes el verdadero propósito de un experimento. Tal descripción falsa a menudo se conoce como "historia encubierta", y es una clase de engaño que se hace con frecuencia para controlar la reactividad del sujeto. Por ejemplo, un investigador interesado en saber si la gente se comporta de manera más asertiva en grupos del mismo género que en grupos mixtos le dice a los participantes que trabajarán en problemas que exigen la cooperación en grupo, y que el propósito del experimento es evaluar la dificultad de tales tareas. Al investigador, en este ejemplo, le preocupa que el comportamiento de los participantes pudiera cambiar si supieran el propósito real del experimento. En este caso, revelar la información sobre la hipótesis que se está poniendo a prueba probablemente no modifique la decisión de nadie de participar, pero sí podría cambiar la manera en que los participantes se desempeñen en la tarea. El engaño de esta índole, aun cuando a menudo es inocuo, tiene que considerarse con todo cuidado, pues el participante no está informado cabalmente al dar su consentimiento. Una persona podría decidir no participar en un determinado experimento porque no aprueba el propósito para el que se va a realizar. Menos frecuente aún que el engaño en l que respecta al propósito de un experimento es el engaño que concierne a las experiencias que el participante tendrá durante el experimento. Tal engaño es necesario, por desgracia, para dar respuesta a algunas interrogantes. Por ejemplo, si un investigador desea saber qué tan bien recuerda la gente información que no está tratando de memorizar en forma activa, podría no informar a los participantes que el experimento exige una prueba de memoria. Desde luego, omitir información inpide que los participantes den su consen- timiento cabalmente informados.

En consecuencia, siempre que algún aspecto de la investigación exige engaño, el investigador ético enfrenta un dilema. Desde luego, se debe advertir a los individuos si el procedimiento los colocará en un peligro serio de perjuicio físico o psicológico; y, en tales circunstancias, al recurrir al engaño sin duda se estaría faltando a la ética. Por otra parte, cuando un procedimiento implica sólo riesgos menores, es más difícil decidir si se revelan ciertos aspectos que deben ocultarse por razones de investigación a los participantes. En todos los casos, los posibles beneficios de la investigación deben ponderarse con los costos reales y potenciales para el participante. Sólo se justifica el engaño cuando las bondades potenciales del experimento están por encima de todo riesgo para los participantes. Incluso entonces, éstos deben recibir siempre tanta información como sea posible, y tienen que saber que pueden dar por terminada su

ético toma muy en cuenta la libertad del individuo de retirarse o de participar. En el experimento de depresin y memoria, los estudiantes voluntarios se apuntaron motivados por el aliciente de obtener puntos extra (podían estar de acuerdo o no en participar). Las instrucciones al comienzo del experimento les informaban que podían optar por retirarse en el momento que desearan y, aun así, recibirían puntos extra (estaban, por lo tanto, en libertad de retirarse).

Protección contra daños y revelación de la información

La APA propone una garantía adicional que ofrece proteccin contra daños a los participantes en las investigaciones. Los sujetos deben contar con algún medio para ponerse en contacto con el investigador después de participar en la investigacin. Incluso el proyecto más escrupulosamente ético de la modalidad de riesgo mínimo tiene secuelas no intencionales. Por lo tanto, el participante debe estar en posibilidad de recibir ayuda o consejo de parte del investigador en caso de que surjan problemas. Por ejemplo, durante un experimento estándar de memoria, al parecer inocuo, que nosotros realizamos, los participantes rompieron a llorar de frustracin y vergüenza. Tales sujetos acaso hayan salido del experimento con una imagen personal negativa o con un intenso sentimiento de rencor hacía el experimentador en particular o hacia la investigacin en general. Por estos efectos no intencionales, el investigador prudente proporciona una detallada reelacin de la informacin, l que significa que explica los prpsits generales de la investigacin. Además, describe minuciosamente las manipulaciones de modo que se disipe cualquier duda o malentendido.

Lo siguiente es un ejemplo de cómo aplicar los principios de la revelacin de la infrmacin y la prteccin contra daños al experimento de depresin y memoria. Al final del proyecto se les dio a los participantes una lista de números telefnics de personas con las que podían ponerse en contacto en el caso poco probable de que se sintieran deprimidos después del experimento. La lista de contactos incluyó al investigador en jefe, un consejero psiclgic y al decano de asuntos estudiantiles y a su asistente. demás, al día siguiente de la participación, uno de los experimentadores llamó por teléfono a cada sujeto que había leído los enunciados que inducían la depresión para tratar de determinar si el participante padecía alguna repercusión negativa. Los participantes recibieron un informe completo del estudio. Se les explicó el procedimiento de inducción anímica y que sus efectos iban a ser temporales. Además, se les resumió el diseño experimental, las razones para realizarlo y se disipó todas sus dudas al respecto.

Eliminaci  n de consecuencias perjudiciales

En un proyecto que implique riesgos, puede que no sea suficiente revelar la información a los sujetos y darles números telefónicos. Si existe la probabilidad de que un participante sufra consecuencias a largo plazo como resultado de su cooperación en el experimento, el investigador tiene la responsabilidad de hacer una eliminacin de consecuencias perjudiciales. Quizás resulte difícil revertir emociones de resentimiento personales, pues éstas tal vez no sean intencionadas y no puedan detectarse. Sin embargo, si se conocen los riesgos, el investigador ético debe dar ciertos pasos para minimizarlos.

En el experimento de depresión y memoria, antes de revelar la información a los participantes, éstos leyeron una serie de enunciados autorreferentes ideados para

inducir sentimientos de euforia. Este ejercicio se suponía que contrarrestaría los efectos de inducción anímica negativa. Luego se les preguntó por sus emociones, y también se les pidió que firmaran una declaración que decía que abandonaban el experimento sintiéndose mejor que cuando lo comenzaron. Todos los participantes firmaron la declaración, pero, por si acaso, había un plan contingente que consistió en mantenerlos en el laboratorio bajo la supervisión de uno de los experimentadores hasta que se sintieran mejor.

Confidencialidad

A menos que se acuerde otra cosa, debe mantenerse en la confidencialidad lo que una persona hace en un experimento. Un investigador con principios no anda por ahí diciendo cosas como "Fulano de tal es un estúpido; tuvo el peor desempeño de todos en el experimento". demás, si no media un permiso, no tiene por qué revelarse información personal sobre los participantes, por ejemplo, sus actitudes hacía el sexo antes del matrimonio o su ingreso familiar. El principio de confidencialidad parece sencillo, pero los investigadores en ocasiones enfrentan un dilema ético al tratar de mantenerlo.

Este dilema surgió en el experimento de depresión y memoria. El experimentador se enfrentó a un problema ético, pues consideró que era necesario infringir el principio de confidencialidad para sostener el principio de protección contra daños. ¿Cómo se resolvió el dilema? Una de las primeras tareas de los participantes era responder a ciertas preguntas relacionadas con su salud mental, en las cuales señalaban si actualmente se estaban sometiendo a algún tratamiento profesional por algún problema personal. De ser éste el caso, ofrecían algunos detalles respecto del problema y el procedimiento terapéutico. A los participantes se les aseguró que sus respuestas eran confidenciales. Luego realizaban una prueba clínica con la que se evaluaba su nivel actual de depresión. Si un participante indicaba estar bajo tratamiento por depresión y obtenía puntuaciones elevadas en la prueba, de inmediato se suspendía su participación en el experimento. Los investigadores, al asegurar a los estudiantes la naturaleza confidencial de sus respuestas, deseaban reducir al mínimo cualquier daño y maximizar las respuestas francas y abiertas, y utilizaban la prueba de depresión para evitar que una persona depresiva empeorara aún más por el procedimiento de inducción anímica. Con todo, surgió un dilema ético. En el curso del experimento, dos estudiantes obtuvieron puntuaciones muy elevadas en la prueba de depresión, y uno de ellos no estaba bajo terapia. En virtud de que se sabía que la prueba era un indicador confiable y válido de depresión clínica grave, el investigador en jefe consideró necesario advertir a uno de los consejeros psicológicos de la facultad sobre los dos es- tudiantes que parecían tener niveles muy elevados de depresión. Luego, siguiendo una entrevista de rutina, el consejero habló con los estudiantes.

 menudo se presenta este tipo de dilema en las investigaciones. Para apegarse a un principio ético en ocasiones es necesario infringir otro. Cuando esto sucede se esfuman las opciones sencillas. En el caso que se mencionó, sí los estudiantes depresivos hubieran sospechado que el investigador había faltado a su confianza, tal vez hubieran sentido rencor y desconfianza permanentes contra él. Por otra parte, el investigador no podía pasar por alto el hecho de que estos estudiantes, en particular el que no se estaba sometiendo a terapia, sufrían una grave aflicción. En ese momento, asegurarse de que los estudiantes recibieran ayuda fue mucho más importante que sostener su derecho a la confidencialidad. Como lo ilustra el ejemplo, en ocasiones las decisiones éticas se toman sobre la base de intereses pragmáticos. En otras palabras, quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones respecto de un proyecto de investigación deben concentrarse al

lesión de cualquier ser vivo es un acto de deshumanización de los científicos (Roberts, 1971); y 3) las afirmaciones sobre el progreso científico sustentadas en las investigaciones con animales son una forma de xenofobia y, como el fanatismo racial, no tienen ninguna justificación y carecen de toda ética. Singer (1995) ha llamado especiecismo al hecho de no respetar los derechos e intereses de otras especies. La mayoría de los psicólogos experimentales, en especial los psicbiólgs, tienen fuertes reservas respecto de la validez de estos planteamientos. Consideremos ahora sus puntos de vista.

Argumentos en favor de las investigaciones con animales

El primer planteamiento en contra es que los animales sienten dolor y sufren. Esto es a todas luces cierto, pero hay normas éticas para toda disciplina científica que se sirva de estas criaturas como sujetos de investigación. La mayor parte de estos principios concierne a la proscripción de dolor excesivo y tratamiento inhumano. No hay psicólogo ético que infrinja deliberadamente un daño excesivo a un animal. Cuando se infringe dolor y sufrimiento a una de estas criaturas, se da sólo después de muchas de- liberaciones de parte del científico y los consejos que evalúan el cumplimiento de los procedimientos éticos apropiados. Tales deliberaciones sopesan el sufrimiento del animal y los posibles beneficios del experimento, y sólo se aprueba que se realice cuando los beneficios son muy superiores al daño. Por último, un punto importante sobre la investigación conductual en los animales es que buena parte de ésta no comprende infringir dolor o daño físico a los animales en estudio.

El segundo punto de la plataforma de los defensores de los derechos de los animales es que la destrucción de cualquier ser vivo es un acto de deshumanización de los científicos. Si bien es probable que no se haya pensado en incluir aquí a las plantas, como seres humanos que somos tenemos que destruirlas, si no es que a los animales, para sobrevivir. Aun cuando tal proscripción en contra de matar a seres vivos se limita a los animales, tiene una gran cantidad de consecuencias graves más allá de la eliminación de las investigaciones con animales. Si recurriéramos a este argumento contrario a tales investigaciones, entonces no deberíamos comer carne de ningún tipo, ni utilizar ningún producto derivado de la destrucción de animales (por ejemplo, la piel). Por último, si la destrucción de animales es un acto de deshumanización, entonces ¿no lo es también beneficiarse de su destrucción? De ser así, un verdadero defensor de los derechos de los animales debería renunciar a los beneficios que proporciona la mayor parte de los descubrimientos de la medicina moderna, pues prácticamente todos se han obtenido mediante las investigaciones con animales. Sin embargo, a menudo es difícil la adherencia coherente a una creencia en los derechos de los animales. La dificultad quedó de manifiesto en los resultados que arrojó una encuesta aplicada a activistas que asistieron a una gran concentración en defensa de los derechos de los animales (Plous, 1991). Plous informa que, en comparación con la gente en general, un porcentaje sustancialmente elevado de los activistas asegura ser vegetariano moderado o estricto (personas que no consumen productos animales, incluidos la leche y los huevos). Aun cuando muchos activistas dicen que no utilizan artículos de piel, la mayoría de ellos (53 por ciento) informa que adquiere artículos de piel, ingiere carne animal, o ambas cosas.

Finalmente, está la acusación de que basar el progreso científico en ex- perimentos con animales es sencillamente especiecismo , la creencia en que el sacrificio de miembros de otras especies se justifica si nuestra especie se beneficia. A manera de crítica en contra de quienes se oponen a las investigaciones con animales, hay que señalar que este argumento pasa por alto el hecho de que una buena parte de las investigaciones de esta índole también favorece el bienestar de los animales. Por

ejemplo, Miller (1985) destaca que las investigaciones sobre la aversión aprendida al sabor en ratas ha conducido a medios nuevos y no letales para mantener a los coyotes alejados de las ovejas y de los cultivos. De igual modo, se han empleado las investigaciones sobre la impronta de los polluelos de pato en relación con sus cuidadores humanos con el fin de preparar mejor para su vida en libertad a polluelos de cóndor incubados artificialmente.

En cualquier caso, aunque la utilización de los animales para beneficio de los seres humanos sea una forma de especiecismo , es poco probable que muchas personas renunciaran a los beneficios ya conseguidos o incluso a las posibles bondades a futuro que se deriven de tales investigaciones. Considere ahora esta cita de Robert J. White, un eminente neurocientífico y neurocirujano, quien realizó investigaciones con monos que implicaban la extirpación del cerebro del animal: "Conforme redacto este artículo, revivo mis experiencias de ayer en una operación en la que extirpé un gran tumor del cerebelo y la corteza cerebral de un niño de corta edad. Se trató de una empresa quirúrgica que hace unas cuantas décadas hubiese sido imposible, y hace algunos años muy peligrosa, pero que ahora se puede realizar gracias a la amplia experimentación en cerebros de animales inferiores, realizada rutinariamente con un grado elevado de seguridad" (1971, p. 504). Además de las bondades de la neurocirugía experimental, de la investigación de la conducta de los animales se derivan bastantes beneficios. Miller (1985) apunta que los experimentos psicológicos con animales han llevado directamente a mejoras en el tratamiento de problemas psicológicos tan diversos como la enuresis nocturna, las fobias y trastornos compulsivos como la anorexia nerviosa y la depresión. Por otra parte, los experimentos con animales han dado pie a tecnologías conductuales como la biorretroalimentacin que se ha empleado para ayudar a que los individuos con trastornos neuromusculares recuperen el control de su cuerpo. Las investigaciones psicológicas con animales han demostrado en forma experimental también el vinculo que existe entre tensión psicológica y salud física. Con otros estudios se ha demostrado que los efectos perjudiciales de separar físicamente a un infante de sus padres, como es necesario cuando un recién nacido debe colocarse en una incubadora para mantenerlo con vida, pueden revertirse en gran medida con sólo abrazar al pequeño durante tres periodos de 15 minutos al día. Miller describe toda una gama de otras mejoras surgidas de las investigaciones del comportamiento animal, y su planteamiento, en suma, es que los beneficios de la experimentación psicológica con animales son importantes, en contraste con las afirmaciones hechas por algunos de los activistas defensores de los derechos de los animales (Plous, 1991). Gallup y Suárez (1985), después de examinar los fundamentos, la magnitud y el uso de animales en las investigaciones psicológicas y luego considerar las posibles alternativas, llegaron a la conclusión de que en muchos casos no hay alternativa viable al uso de animales en estudios de este tipo.

Normas para el uso de animales en las investigaciones

Los psicólogos, desde hace mucho tiempo, se han concentrado en el tratamiento humanitario y ético de los animales utilizados en las investigaciones (Greenough, 1992). Por ejemplo, una de las primeras declaraciones de tratamiento humanitario (Young, 1928) afirmaba que a los animales usados como sujetos de investigación "...hay que tratarlos amablemente, alimentarlos en forma adecuada, y mantener su entorno en las mejores condiciones sanitarias posibles" (p. 487). Este interés hizo eco en las normas modernas de la APA (1981a) que rigen las investigaciones con animales y que plantean como principio general lo siguiente:

Normas para el uso de animales en los proyectos escolares en las ciencias de la conducta

1. En la elección de proyectos en el campo de las ciencias de la conducta debe instarse a los estudiantes a que seleccionen como sujetos de investigación animales que sean pequeños y cuyo mantenimiento resulte sencillo. 2. Todo proyecto debe planearse por adelantado y realizarse de acuerdo con consideraciones humanitarias y de respeto de la vida animal. Los proyectos con fines científicos para exhibición tienen que acatar estas normas además de los requisitos adicionales del patrocinador. 3. Todo estudiante que emprenda un proyecto científico académico en el que se tenga que utilizar animales debe contar con un supervisor calificado. Dicho supervisor debe ser una persona que haya recibido capacitación y tenga experiencia en el cuidado de las especies y las técnicas de investigación que se vayan a utilizar en el proyecto. El supervisor debe asumir la responsabilidad primaria de todas las condiciones del proyecto y asegurarse de que el estudiante esté capacitado en el cuidado y manejo de los animales l mismo que en los métodos que se vayan a aplicar. 4. El estudiante debe hacer una lectura pormenorizada de trabajos anteriores en el área. El propósito concreto del estudiante, el plan de acción, la justificación de la metodología y los resultados anticipados del proyecto científico deben someterse a consideración y aprobación de una persona calificada. Los maestros han de conservar todos estos datos en un archivo para referencias futuras. 5. Ningún estudiante ha de infligir al animal dolor, privación grave ni niveles elevados de tensión o valerse de procedimientos invasivos como cirugía, administración de fármacos, radiación por ionización a agentes tóxicos a menos que cuente con las instalaciones adecuadas tanto para el estudio como para el cuidado y alojamiento de los animales y a menos que la investigación se efectúe bajo la estrecha y rigurosa supervisión de una persona capacitada en el área específica de estudio. Estos proyectos tienen que realizarse de acuerdo con los Principios de cuidado y uso de animales de la . 6. Estudiantes, maestros y supervisores deben conocer la legislación federal y estatal vigente y las normas para el cuidado y manejo específicos de sus animales (por ejemplo, la Ley de Bienestar de los Animales en Estados Unidos). En las organizaciones humanitarias locales o nacionales se puede solicitar copias de las leyes humanitarias. En Estados Unidos, una referencia que se recomienda es la Guía para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio , disponible en: Superintendent of Documents, U.S. Government Printing Office, Washington, D.C., 20402, Stock Number 017-040-00427-3. 7. Antes que cualquier otra cosa se deben cubrir las necesidades básicas diarias de cada animal. Los estudiantes deben asegurar adecuadamente el alojamiento, el alimento, el agua, el ejercicio, la limpieza y el manejo amable de sus animales. También han de establecerse las disposiciones de cuidado especiales que correspondan para fines de semana, días de asueto y vacaciones. Los estudiantes deben proteger a sus animales de fuentes de perturbación o perjuicio, entre las que se cuentan incitaciones y bromas de parte de sus compañeros.

8. Una vez terminado el proyecto de investigación, el supervisor es responsable de la eliminación adecuada de los animales. Si tiene que terminarse con la vida del animal, debe hacerse rápidamente y sin dolor. En ninguna circunstancia debe permitirse que el estudiante experimente con tales procedimientos. 9. Se exhorta a maestros y estudiantes a que consulten a la Comisión de Investigación y Experimentación con Animales de la Asociación Psicológica Americana para asesoría sobre la observación de las normas. En los casos en que estudiantes calificados no posean habilidades para realizar investigaciones avanzadas, la Comisión de Investigación y Experimentación con Animales tratará de hacer arreglos pertinentes para los estudiantes. 10. En cualquier lugar en el que se mantenga animales en cautiverio y se realicen con éstos proyectos de investigación, incluidas las exposiciones científicas, se debe colocar en un sitio visible una copia de estas normas.

Fuente: American Psychologist, vol. 36, 1981. Derechos reservados © 1981 por la Asociación sicolgica Americana. Reimpreso con autorización del editor.

Estos dos conjuntos de normas ponen el acento en el cuidado y tratamiento que corresponden a los animales. Antes de utilizar a estas criaturas como sujetos es necesario entender el contenido de ambos conjuntos de normas, y familiarizarse con los reglamentos federales y estatales. Un psicólogo ético no debe maltratar a los sujetos animales, ni causarles daño o dolor.

ÉTICA EN LA  VESTIGAC  Ó  CON SUSTA  C  AS

En esta sección proporcionamos las normas de la  para el uso de sustancias en investigaciones en que participen seres humanos y animales. El propósito fundamental de reproducir estas directrices es desalentar el uso de sustancias por parte de los estudiantes de licenciatura, en especial en proyectos relacionados con seres humanos. Para investigaciones con sustancias controladas (incluida la marihuana) se requieren permisos gubernamentales. Otra razón para reproducirlas es que la mayoría de los responsables de proyectos académicos no cumplen con la obligación de incluir la adecuada asistencia durante la recuperación para los partici- pantes humanos. El investigador es responsable de los accidentes, las conductas antisociales y, peor aún, la adiccin que pudiera resultar de sus investigaciones con sustancias. Si se ve obligado a realizar una investigación con sustancias, utilice animales como sujetos y emplee sustancias legales. Por lo tanto, debe asegurarse de entender las reglas siguientes y los otros documentos legales que se mencionan.

Normas de la APA sobre el uso de sustancias en las investigaciones psicológicas

Principio general: El psicólogo o el estudiante de psicología que realiza investigaciones asociadas con el uso de sustancias debe tener el conocimiento y la experiencia adecuados de los efectos de cada sustancia o trabajar en colaboración o bajo la supervisión de un investigador calificado. Cualquier psiclgo o estudiante de psicología que haga investigaciones con sustancias debe someterse a las normas de procedimiento siguientes. Cualquier supervisor o colaborador tiene la responsabilidad de observar que el individuo al que supervisa o con el que colabora obedezca las normas de procedimiento.

7. Las investigaciones que comprendan a sujetos humanos están regidas por normas adicionales establecidas a partir de las "Estándares Éticos para la Investigación Psicológica" de la APA. 8. Las normas presentes deben ser conocidas por todo investigador que realiza investigaciones con sustancias. 9. Las normas presentes deben colocarse en un lugar visible en cada laboratorio en el que los psicólogos empleen sustancias.

Fuente: American Psychological Association Ad Hoc Committee on Guidelines for the Use of Drugs and Other Chemical Agents in Research. De la American Psychologist, vol. 27, 1972. Derechos reservados © 1972 por la Asociación Psicológica Americana. Reproducido con autorización del editor.

FRAUDE CIENTÍFICO

En el capitulo 13 analizaremos los sesgos inadvertidos del investigador, en los que la conducta del científico contamina accidentalmente los resultados de su proyecto. Aquí, en el contexto de la ética, consideramos las desviaciones —el fraude— deliberadas de los científicos. Cuando los científicos se entregan a una investigación dedican tiempo y esfuerzo sustanciales, y con frecuencia su prestigio y ascenso profesional dependen del éxito de sus investigaciones. Bajo tales presiones, algunos científicos no son del todo honestos en el manejo de sus experimentos y datos. Los casos de falsificación deliberada oscilan entre amañar los datos o manipular los resul- tados de manera que parezcan mejores, y falsear la información dando cuenta de observaciones que en realidad nunca se hicieron (Kohn, 1986). Una encuesta aplicada a candidatos a obtener el doctorado y cuerpo docente señala que esta clase de prácticas fraudulentas se da con tanta frecuencia que merece considerarse de manera especial para establecer la condición ética de la ciencia (Swazey, Anderson y Lewis, 1993).

Un ejemplo en el que se amañaron los datos que se menciona recurrentemente es el caso de Sir Cyril Burt, psicólogo respetado que estudiaba el papel que desempeña la herencia en la inteligencia. Publicó diversos trabajos en los que informaba datos de gemelos idénticos, unos educados en el mismo hogar y otros por separado que había reunido en el periodo de 1913 a 1932. En tres de los trabajos daba cuenta de una correlación en las puntuaciones de CI de .944 para los gemelos educados juntos y de .771 para los criados por separado. Aunque las correlaciones eran idénticas en los tres trabajos, cada una informaba un número apreciablemente distinto de sujetos. Es muy improbable que las correlaciones permanecieran inmutables pese a la adición de nuevos sujetos. Esta prueba, junto con otros hechos complejos, condujo a algunos cientficos e historiadores a concluir que los datos de Burt no eran del todo honestos (Kohn, 1986; Broad y Wade, 1982).

Hay una gran cantidad de ejemplos de falseamiento de datos. Un caso famoso es el de "el Hombre de Piltdown", un esqueleto de apariencia humanoide y maxilar simiesco descubierto en Inglaterra en 1912. Los huesos representaban supuestamente el "eslabón perdido" entre simios y seres humanos. El hallazgo, aunque no se aceptó de manera universal, sí tuvo amplia aceptación durante 57 años hasta que cientficos suspicaces utilizaron una gran variedad de métodos de datacin para demostrar que la mandíbula era de origen moderno mientras que el esqueleto era mucho más antiguo. Los científicos descubrieron que la mandíbula era idéntica a la de un orangután. En

suma, el Hombre de Piltdown era un fraude, y aunque hubo una gran cantidad de teorias que sugirieron quién lo perpetró, las pruebas no son concluyentes.

El sesgo deliberado de un investigador es más sutil que falsear la información o amañar los datos. Un investigador puede optar por no informar los resultados que sean incompatibles con una teoría personal o incluso con sus opiniones políticas o sociales. De igual modo, es posible que un científico desvíe los resultados de una investigación al diseñar proyectos en los que no haya cabida posible para resultados adversos a su teoría o ideología personal. ¿Cómo detectar el fraude? La ciencia es autocorregible y la verdad termina siempre por salir a la luz. Cuando se publica un descubrimiento importante, la comunidad científica lo toma con seriedad y da seguimiento a las repercusiones de los datos informados. Cuando otros científicos tratan de reproducir un experimento fraudulento no logran obtener los mismos resultados, lo cual conduce finalmente a los científicos a concluir que los resultados del descubrimiento son falsos. Por lo tanto, la reproducción de los experimentos es importante para detectar el fraude científico (Barber, 1976). Las reproducciones directas y concretas de experimentos se de- nominan réplicas. Sin embargo, pueden ser necesarias muchas réplicas fallidas y años de esfuerzo antes de que toda la comunidad científica esté de acuerdo en que deben desecharse los resultados fraudulentos, hecho que ilustra las graves consecuencias del fraude científico. La mayor parte de los consejos de evaluación que se analizan en la sección siguiente supervisa las prácticas científicas que pudieran conducir a fraude científico. Además, los investigadores garantizan a los organismos que conceden subvenciones federales que no se han involucrado en prácticas fraudulentas, ya que si éstos descubren que se ha cometido un fraude suspenden la subvención y tratan de recobrar los fondos que se han gastado, y no vuelven a conceder subvenciones a quienes han encontrado culpables de este cargo. Así, las instituciones y los organismos que otorgan los subsidios también desempeñan un papel importante en la detección del fraude.

SU  ERV  SIÓ  DE  R  C  CAS É  CAS

La Asociación Psicológica Americana proporciona normas éticas para las in- vestigaciones psicológicas. La aceptación de membresía en la asociación obliga a que los miembros observen estos principios, mismos que se idearon también para quienes no son miembros, incluidos los estudiantes de psicología y otras personas que trabajan en las investigaciones psicológicas bajo supervisión de un psicólogo. La APA estableció una comisión de ética que cumple una gran cantidad de propósitos. Mediante publicaciones, reuniones educativas y actividades en congresos, la Comisión de Ética instruye a los psicólogos y al público sobre aspectos éticos relacionados con las investigaciones psicológicas. Asimismo, la comisión investiga y funge como árbitro en las reclamaciones relacionadas con prácticas de investigación poco éticas. Los ejemplos de estos casos pueden hallarse en una publicación de la APA (1987) titulada Casebook on Ethical Issues. La Comisión de Ética publica también un informe anual en la American Psychologist. Existe una cantidad considerable de investigaciones psicológicas que es financiada por una de las ramas de los Servicios de Salud Pública (Public Health Services, PHS), la cual forma parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos. Los PHS cuentan con una división llamada Oficina para la Integridad en las Investigaciones, cuya responsabilidad es proteger la escrupulosidad de los programas de investigación que éstos pongan en práctica. Se trata de un esfuerzo importantísimo, ya que cada año los PHS proporcionan más de ocho mil millones de dlares para sostener cerca de 30 000 subvenciones de investigación en

CONEXIONES EN LA RED

Además del tratamiento que la Asociación Psicológica Americana da a la ética en http://www.apa.org, hay un buen sitio que posee vínculos con una gran variedad de temas sobre ética en: http://www.psych.bangor.as.ud/deptpsych/ethics/humanresearch.html

Otra página excelente en la que se aborda el fraude, los valores y otros aspectos éticos se halla en: http://www.nap.edu/readingroom/books/obas/

LECTURAS SUGERIDAS

Bowd, A. D. (1980). Ethical reservations about psychological research with animals. Psychological Record, 30, 201-210.

Devenport, L. D., & Devenport, J. A. (1990). The laboratory animal dilemma: A solution in our backyards. Psychological Science, 1, 215-216.

Hoff, C. (1980). Immoral and moral uses of animals. New England journal of Medicine, 302, 1 15-118.

Imber, S. D., Glanz, L. M., Elkin, I., Sotsky, S. M., Boyer, J. L., & Leber, W. R. (1986). Ethical issues in psychotherapy research: Problems in a collaborative clinical study. American Psychologist, 41, 137-146.

Melton, G., & Gray, J. (1988). Ethical dilemmas in AIDS research: Individual privacy and public health. American Psychologist, 43, 60-64.

Milgram, S. (1977). Ethical issues in the study of obedience. In S. Milgram (Ed.), The individual in a social world (pp. 188-199). Reading, MA: Addison— Wesley.

Miller, N. E. (1985). The value of behavioral research on animals. American Psy- chologist, 40, 423-440.