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Este apunte explica el proceso de regularización contable y cómo determinar el resultado de los ejercicios contables. Se incluyen ejemplos de gastos y ingresos anticipados, amortización y el uso de cuentas específicas para realizar ajustes de periodización. Se destaca la importancia de la correlación de ingresos y gastos.
Tipo: Diapositivas
Subido el 23/03/2022
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Normalmente, solemos dividir la actividad de la empresa en periodos temporales iguales, de forma que se puedan realizar operaciones que permitan estudiar el desempeño de la misma a través del tiempo. De esta forma, se pueden comparar las evoluciones de magnitudes tales como las ventas, el beneficio, los gastos, etc. así como comparar los niveles actuales de determinadas variables con los obtenidos para las mismas en periodos anteriores. Todo esto es útil tanto para poder evaluar la actual situación de la empresa, como para poder realizar una serie de previsiones que, basadas en datos históricos, arrojen alguna luz sobre el futuro incierto.
También es tradicional que dichas divisiones coincidan con el año natural, excepto en determinados casos en los que tal medida no sería adecuada. Y no sólo coincide con el mismo por su duración, sino que también de forma frecuente, dicho periodo comienza el día 1 de enero y finaliza el 31 de diciembre (aunque es posible que existan excepciones, como el caso de las almazaras de aceite, cuyos ejercicios suelen empezar en octubre o noviembre, según los casos).
Resumiendo, en materia de contabilidad el horizonte temporal lo marca el año natural. Dentro de este periodo se van a desarrollar las operaciones de la empresa y van a ser registradas por la contabilidad. Así, haciendo uso de una terminología que también es común al
En el presente tema vamos a abordar el estudio de las distintas etapas contables que se van a ir desarrollando durante el ejercicio, comenzando con la apertura del mismo, las operaciones diarias de la empresa, el balance de comprobación, la regularización y el cierre (y posteriormente, la elaboración de los estados contables).
La primera anotación contable que procede realizar en un ejercicio es el asiento de apertura de la contabilidad. Este apunte se anotará el primer día del ejercicio contable, que recogerá la situación de la empresa al término del ejercicio anterior o, en su caso, el día de la primera transacción económica realizada por una empresa de nueva creación.
En este asiento es necesario reflejar la situación patrimonial de la empresa en dicha fecha, recogiendo en el debe los elementos del activo y en el haber los elementos del pasivo y neto. En el caso de empresas de nueva creación, dicho patrimonio se calculará a través del inventario inicial de la empresa. Para las empresas que continúan sus operaciones desde un
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
ejercicio anterior, se corresponderá con el inventario realizado a final de ejercicio y, por tanto, será simétrico al asiento de cierre de la contabilidad del ejercicio anterior.
El procedimiento sería el siguiente:
Asiento de cierre del ejercicio anterior (31/12/x-1):
Cuentas de Pasivo y Neto a Cuentas de Activo
El asiento de apertura (justamente el opuesto) (01/01/x):
Cuentas de Activo a Cuentas de Pasivo y Neto
Una vez realizado el asiento de apertura de la contabilidad, dejamos los libros disponibles para registrar todo lo concerniente al ejercicio que comienza.
2. OPERACIONES DIARIAS
Esta etapa se extiende a lo largo de todo el periodo contable, abarcando la totalidad del ejercicio económico. Se refiere al registro de todos los hechos que van produciéndose durante el desarrollo de la actividad de la empresa. De estos hechos contables, se tendrán los oportunos justificantes en los que constan los sucesos en los que interviene la empresa.
Una vez estudiados los documentos y, por tanto, identificados los hechos contables, se procederá a su registro mediante un asiento en el Libro Diario y, posteriormente, en el Libro Mayor. Para ello, se utilizarán las cuentas representativas de los elementos patrimoniales que intervienen en los distintos hechos.
Así, habrá que registrar todas las operaciones realizadas durante el ejercicio como compras, gastos, ingresos, ventas, cobros, pagos, inversiones, financiaciones, etc.
A efectos prácticos, consideraremos gastos los siguientes casos:
a) La empresa recibe un servicio de forma no gratuita. Sería el caso de servicios tales como los arrendamientos, reparaciones, transportes, seguros, comisiones bancarias, publicidad, suministros, sueldos y salarios, impuestos no reintegrables, intereses de deudas, etc.
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
b) La venta de bienes del activo circulante (o activo corriente). En cuanto a los elementos que no pertenezcan al circulante, debido a que se contabilizan administrativamente, no consideraremos generalmente como beneficio el importe total de la venta, sino sólo aquél importe correspondiente a la diferencia existente entre el precio de venta y el importe en libros del bien o derecho.
c) Ganancias por transacciones reales o por sucesos extraordinarios. El nacimiento o incremento de activos, así como la disminución de pasivos, que experimente la empresa sin necesidad de que ésta deba de realizar una contraprestación. Podemos citar como ejemplo las donaciones, los premios en sorteos, etc. También la ganancia que supondría para la empresa el vender elementos del inmovilizado por un valor superior a su valor neto contable.
d) Ganancias por sucesos de aumentos de valor de elementos patrimoniales de activo o disminuciones de valor de pasivos. Por ejemplo: las derivadas de cambios en la cotización de acciones.
El tratamiento contable de los ingresos y los gastos, como ya hemos explicado en otro momento, sería el siguiente:
Los gastos se anotarán en el Debe, como componente negativo del resultado (que es una cuenta de neto), o del propio neto.
En cuanto a los ingresos, se anotarán en el Haber, como componente positivo del resultado (que se identifica con aumento de neto), o del propio neto.
Como consecuencia de lo expuesto, podemos ampliar la ecuación patrimonial de la siguiente forma:
ACTIVO + GASTOS = PASIVO + NETO + INGRESOS
Si operamos en la anterior ecuación:
ACTIVO = PASIVO + NETO + INGRESOS – GASTOS
Y sabemos que:
INGRESOS – GASTOS = RESULTADO (TOTAL)
Obtenemos que:
© Área de Economía Financiera y Contabilidad – Universidad de Jaén
Por último, debemos reseñar que las cuentas de gastos e ingresos se trasladan, a final de ejercicio, por norma general, a la cuenta de resultados (129: Resultados del Ejercicio), suponiendo un aumento o disminución, según sean beneficios o pérdidas, de la cuantía del neto patrimonial. Como veremos, para proceder a ese traslado, las cuentas de gastos se abonan contra la cuenta de Resultado del Ejercicio, y los ingresos se cargan, igualmente, contra la cuenta de Resultado del Ejercicio.
3. BALANCE DE COMPROBACIÓN E INVENTARIO REAL
El Balance de Comprobación también denominado Balance de Sumas y Saldos, es una relación detallada de todas las cuentas representativas de los elementos patrimoniales, apareciendo para cada cuenta la suma del debe, la suma del haber y su saldo. Es un documento que se obtiene directamente del Libro Mayor, y la empresa lo elabora cada vez que lo estima conveniente.
Sin haber perdido hoy día su utilidad informativa, ya que muestra de forma sintética la realidad patrimonial de la empresa lo que nos permite una rápida aproximación; hay que reseñar que, con anterioridad a la práctica de la contabilidad informatizada, cumplía una función técnica muy importante, ya que permitía detectar posibles errores de traslado al pasar del Libro Diario al Mayor y también posibles errores aritméticos que hubieran podido cometerse en el cálculo de los saldos en el Mayor.
Como hemos expuesto, los saldos que aparecen en el balance nos dan la situación contable de los elementos, la cual puede o no coincidir con la situación real. Para conocer la realidad, será necesario realizar un inventario extracontable que nos informe acerca de la verdadera composición del patrimonio.
Este inventario conviene realizarlo, al menos, a final de ejercicio (antes de proceder a la regularización), con el objetivo de adaptar el saldo de las cuentas con el valor real que deberían arrojar, en caso de que hayan desviaciones. Particularmente, proporcionará una información real sobre las existencias finales, lo cual servirá para ajustar el saldo de diversas cuentas, que de acuerdo a su funcionamiento (como hemos visto en el tema 4), reflejarán como saldo el valor de las existencias iniciales en el balance de comprobación previo a la regularización.
La diferencia fundamental entre un balance de comprobación y un balance de situación final (se hace a final del ejercicio económico, una vez que hemos regularizado) es que en el de
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aportaciones realizadas por los propietarios y las retribuciones efectuadas a los mismos, podrían tener una determinada importancia.
Por otro lado, una dicho resultado del periodo, como también ya hemos dicho en otro momento, será trasladada normalmente a la cuenta de pérdidas y ganancias.
Precisamente con el objetivo de determinar un resultado fiable y obtener una representación fiel del patrimonio, es necesario realizar una serie de operaciones finales, con carácter previo, que podríamos dividir en etapas o fases. Todas ellas forman parte de lo que conocemos como proceso de regularización:
a) Contabilización de operaciones no formalizadas o documentadas b) Clasificación correcta c) Periodificación d) Amortización e) Adecuación de los saldos de las cuentas al inventario extracontable f) Determinación del resultado, en sus diversas facetas.
Vamos a estudiar de forma detenida cada uno de estos seis procesos.
4.1. Contabilización de las operaciones no formalizadas o documentadas
De la mayoría de las operaciones realizadas por la empresa, ésta va a disponer del correspondiente documento, el cual, permitirá realizar su contabilización. No obstante, puede haber una serie de operaciones que realmente se hayan realizado y, de las cuales, no se haya emitido o recibido el documento definitivo, una factura, que es la que sirve como justificante contable (y no un albarán, que simplemente es una nota de entrega). Es decir, pueden haberse recibido ciertos bienes o servicios, sin disponer aún de la correspondiente factura, y/o la empresa puede haber realizado ventas o prestado servicios sin haber emitido aún la correspondiente factura. Estos hechos no tendrían importancia en cualquier momento distinto al final del ejercicio, ya que podemos aplazar sin ningún tipo de problema el registro del hecho hasta la recepción o emisión del documento. Sin embargo, cuando dichas situaciones se nos presentan a final del ejercicio, para cumplir con el principio de correlación de ingresos y gastos (que más adelante veremos más detalladamente), habrá que contabilizar estos hechos con el objetivo de imputar a un ejercicio todos los ingresos y gastos del mismo.
Sabemos que cuando se producen las correspondientes facturas, los créditos que surgen por las operaciones comerciales se van a reflejar en las cuentas proveedores, acreedores por prestación de servicios, clientes, deudores, etc. No obstante, no podremos incluirlos en
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
estas cuentas si aún no está extendido dicho documento. Así, para registrar estas situaciones que se producen al final del ejercicio, se utilizan otras cuentas previstas en el PGC:
Ejemplos:
(1) A mediados de diciembre de 200X compramos mercaderías por valor de 6.000 euros; el proveedor nos indica que mandará la factura en enero de 200X+1. Como no tenemos documento, no se hace asiento hasta final de ejercicio. En ese momento (31/12/200X) el apunte a realizar sería:
6.000 Compras de mercaderías a Proveedores, facturas pendientes de recibir o formalizar 6.
(2) El 20 de diciembre de 200X vendemos mercaderías por 9.000 euros, sin embargo, al no tener tiempo para enviar la factura, la retrasamos hasta principios de 200X+1. Durante el proceso de regularización (31/12/200X) el asiento a realizar sería:
9.000 Clientes, facturas pendientes de formalizar a Ventas de mercaderías 9.
Por otro lado, siguiendo el PGC también hay que recoger a final del ejercicio (para imputar el concepto al ejercicio que realmente corresponde) un gasto común a todas las sociedades que presentan beneficios. Nos estamos refiriendo al gasto por el impuesto sobre el beneficio de las sociedades. Para ello, la empresa realizará los cálculos para determinar a qué cuantía ascenderá dicho impuesto. Suponiendo que el beneficio contable coincide con el beneficio fiscal, contabilizaremos (de forma aproximada) dicho concepto del siguiente modo^1 :
XXX Impuesto sobre beneficios a H.P. acreedor por impuesto sobre sociedades XXX a H.P. retenciones y pagos a cuenta XXX
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
20.000 Deudas a l/p con entidades de crédito a Deudas a c/p con entidades de crédito 20.
En relación con el anterior ejemplo, debemos advertir que los criterios de valoración sobre cuentas a pagar, como es el caso de este préstamo, son significativamente diferentes en el nuevo PGC. Pero esta cuestión será tratada con cierta profundidad en Contabilidad Financiera.
4.3. Periodificación
Según el principio o hipótesis del devengo, los ingresos y gastos han de contabilizarse en cuanto se produzcan, y no cuando se cobren o paguen respectivamente. Asimismo, como hemos observado en los apartados anteriores, el resultado del ejercicio vendrá determinado por la diferencia entre los ingresos del ejercicio y los gastos del ejercicio (correlación de ingresos y gastos). Por la aplicación de estos dos principios, unidos a la división de la vida de la empresa en periodos, surge la necesidad de esta fase de la regularización conocida como periodificación.
Así, como consecuencia de lo anterior, tenemos que calcular el resultado en cada uno de los ejercicios económicos, para lo que hay que separar perfectamente los gastos y los ingresos correspondientes al ejercicio en cuestión de los de otros períodos para obtener el correcto cálculo del resultado. Para ello, será necesario realizar una serie de “ajustes por periodificación” que nos permitirán modificar los gastos e ingresos que ya se han recogido y que realmente no pertenezcan a este ejercicio, o bien, completarlos con algunos que aún no hemos contabilizado y sí corresponden a este ejercicio.
Existen multitud de gastos que tienen períodos inferiores al año, pero que pueden a su vez pertenecer a dos ejercicios distintos. Supongamos, por ejemplo, que la empresa debe pagar el alquiler de las oficinas trimestralmente por periodos vencidos, en las siguientes fechas 28-02, 31-5, 31-8 y 30-11 de cada año. Así, el 30 de noviembre habrá pagado el recibo correspondiente a septiembre, octubre y noviembre. El siguiente pago habrá que realizarlo el 28 de febrero del año siguiente pero, obviamente, un tercio del mismo (diciembre) corresponderá al ejercicio anterior. Por ello, aun cuando se pague la totalidad en febrero, habrá que regularizar la parte correspondiente al ejercicio anterior puesto que realmente se ha devengado en ese ejercicio.
Igual ocurre con aquellos ingresos que no cobraremos hasta el próximo ejercicio, pero que comienzan a devengarse en el presente: hemos de contabilizar la parte de los ingresos devengados, aun cuando no se hayan cobrado.
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El caso expuesto es el de los ingresos y gastos diferidos , es decir, aquellos que, aunque se devengan en el presente ejercicio, se cobrarán o pagarán en el próximo. Su contabilización se resuelve por la vía de las operaciones no formalizadas; es decir, registrando los gastos o los ingresos que correspondan al final del ejercicio contra las cuentas 4009 y 4109 (contrapartida de los gastos) y 4309 y 4409 (contrapartida de los ingresos).
Pero, lo que caracteriza, esencialmente, a la fase de la periodificación contable es el caso contrario, puesto que los gastos e ingresos diferidos se incardinan en el ámbito de las operaciones no formalizadas; es decir, ingresos y gastos que se cobren o paguen en este ejercicio, pero que no se devenguen hasta el próximo: ingresos y gastos por anticipado. En este caso el PGC propone unas cuentas específicas para realizar estos ajustes de periodificación que se encuentran recogidas en el subgrupo 48 (si derivan de operaciones comerciales) y 56 (si proceden de operaciones financieras):
− Subgrupo 48: 480 Gastos anticipados (activo), y 485 Ingresos anticipados (pasivo). Se refiere a conceptos contabilizados en este ejercicio y que realmente corresponden al ejercicio siguiente. − Subgrupo 58: 567 Intereses pagados por anticipado (activo), y 568 Intereses cobrados por anticipado (pasivo). Con un contenido similar a las cuentas del subgrupo 48, para gastos e ingresos de naturaleza financiera.
Estas cuentas son de Activo y Pasivo y, por tanto, aparecerán en el balance (no serán tenidas en cuenta para el cálculo del resultado) y serán anuladas (deshaciendo el apunte efectuado en la regularización) al principio del ejercicio siguiente.
Las cuentas de gastos anticipados se cargarán al cierre del ejercicio, con abono a las cuentas del grupo 6 que hayan registrado los gastos contabilizados. Al principio del ejercicio siguiente, se abonarán con cargo a las cuentas del grupo 6 que correspondan.
Por su parte, las cuentas de ingresos anticipados se abonarán al cierre del ejercicio, cargándose las cuentas de ingresos correspondientes. Al principio del ejercicio siguiente, se cargarán con abono a las cuentas del grupo 7.
Ejemplos:
(1) Gastos anticipados. El 01/11/200X compramos un vehículo para la empresa. El seguro anual es de 1.800 euros. El seguro es un gasto y lo contabilizaríamos como sigue (01/11/200X):
1.800 Primas de seguros a Bancos c/c 1.
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2.000 Ingresos anticipados a Ingresos por arrendamientos 2.
4.4. Amortización
Uno de los casos en los que se producía un gasto era el consumo de los bienes que forman parte del patrimonio de la empresa. De esta forma, el consumo de los bienes integrantes del activo circulante lo contabilizamos considerando gasto su compra, obteniendo la medida real del consumo utilizando la variación de existencias.
No obstante, para los bienes del inmovilizado, al esperar que su consumo sea plurianual, su adquisición no se considera un gasto, sino sólo aquella parte del bien que pudiéramos estimar “gastada” durante el ejercicio económico. A esta parte se le llama en
La amortización puede definirse como la expresión contable de la depreciación que sufren los elementos del inmovilizado. Así, habrá que recoger contablemente mediante el reconocimiento de un gasto, el desgaste que ha sufrido durante el período contable (que a su vez, podrá entenderse como la participación de ese bien durante ese período en el proceso productivo). En definitiva, habrá que periodificar la inversión que supone adquirir un elemento de inmovilizado, imputándolo como gasto plurianual.
Es normal que los elementos patrimoniales del inmovilizado vayan perdiendo valor. Las principales causas de esta pérdida de valor serán: el transcurso del tiempo, el uso continuado y la obsolescencia.
De esta forma, a la serie de gastos aplicados a la realización de la actividad hay que añadir esta pérdida de valor del inmovilizado, conocida como amortización.
Veamos a continuación el tratamiento contable de la amortización. Se nos van a presentar dos problemas fundamentales:
a) La determinación de la cuantía de la depreciación. b) La metodología a emplear para su contabilización.
La cuantía es uno de las cuestiones que hay que abordar. Existen multitud de métodos de cálculo de la amortización, pero los más usados se basan en los siguientes datos:
a.1) El valor de coste del elemento a amortizar. Es la magnitud sobre la que se va a realizar el cálculo.
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
Valor de coste – Valor residual Vida útil (años)
Valor de coste – Valor residual Vida útil (unidad actividad)
a.2) La vida útil, es la unidad utilizada para expresar la duración del bien (lo más habitual es expresarla con años, pero también se utilizan otras unidades basadas en la actividad como kilómetros, unidades producidas, etc.). a.3) El valor residual, es el valor que se piensa tendrá el elemento al final de su vida útil (a veces, será nulo).
Los métodos usados pueden ser de cuota constante o de cuota variable. El de cuota constante consiste en amortizar todos los años la misma cantidad que se determina aplicando un tipo, coeficiente o porcentaje de amortización fijado.
Cuota amortización anual =
Pongamos un ejemplo: compramos un ordenador por un importe total de 2.500 euros y estimamos que, dentro de tres años, dicho ordenador lo podremos vender por 100 euros. En este caso, el horizonte temporal sería de tres años; el valor residual sería de 100 euros; por último, la base de amortización sería de 2.400 euros, es decir, la cantidad de valor que va a perder en tres años. Según estos datos, si suponemos que cada año durante su vida útil se deprecia en la misma cuantía anual, ¿cuál será esta cantidad? Según lo anterior, estaremos aplicando un método de cuota constante y la cantidad buscada, a la que llamaremos cuota de amortización, se obtendría dividiendo 2.400 euros entre los tres años, obteniendo que cada año el ordenador se deprecia 800 euros.
Los métodos de cuota variable utilizan cuotas distintas para cada año, bien siguiendo determinada ley matemática, bien mediante un método de revisión anual basado en la actividad. Este último lo calcularíamos de la siguiente forma:
Cuota amortización = No^ unidades actividad año
Ejemplo: compramos un camión por un importe total de 100.000 euros y estimamos que tendrá una vida útil de 500.000 kilómetros. Es decir, se amortizará en función de los kilómetros recorridos cada año. ¿Estimar la amortización para un año que haya recorrido 50. kilómetros? La cantidad buscada se obtendría dividiendo 100.000 euros entre 500. kilómetros y, posteriormente, multiplicando el resultado por 50.000, es decir, 10.000 euros.
En cuanto a los métodos que siguen una ley matemática, sólo vamos a estudiar el método de amortización degresiva (regresiva o decreciente) por dígitos, que consiste en distribuir el valor amortizable en función de los números que por orden decreciente se asignan a cada período (también podríamos hacerlo de forma creciente y entonces ordenaríamos los números en ese orden). Lo calcularíamos del siguiente modo:
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
En el método indirecto , en lugar de emplear como contrapartida del reconocimiento del gasto la cuenta representativa del elemento amortizado, se utiliza una cuenta compensadora de ese activo que viene a sustituirla de alguna forma. Esta cuenta la llamaremos “Amortización acumulada de ...”, recogerá el importe de la depreciación del bien desde el momento en que se adquirió hasta la fecha. La amortización acumulada nace en el haber, lo cual parece dar a entender que es una cuenta de pasivo. No obstante, dada su gran vinculación con los elementos de activo, suele aparecer en el activo de balance, pero con signo negativo, minorando el valor de los activos a que acompaña. Así, como hemos expuesto anteriormente, se conocen como cuentas compensadoras de activo.
(680/681/682) Amortización de ... a (280/281/282) Amortización acumulada de ...
Este método, con respecto al anterior, nos proporciona una mayor información, puesto que permite mantener contablemente el precio de coste del elemento del inmovilizado y conocer el importe de la amortización acumulada.
Es necesario señalar que la amortización acumulada de cada elemento del inmovilizado es inseparable del mismo elemento. Es decir, en caso de enajenación de un activo fijo amortizado en parte, será necesario también dar de baja la amortización acumulada de este bien.
Ejemplos:
(1) El 01/01/200X compramos un camión por valor de 60.000 euros. Estimamos que su valor residual será de 6.000 euros, y una vida útil de cinco años. Nos encontramos a 31/12/200X y necesitamos calcular la cantidad a contabilizar como amortización, por este ejercicio. Valor a amortizar: 60.000 – 6.000 = 54. Unidad para el cálculo: el tiempo, 5 años (es igual que si nos dijeran que se deprecia un 20% cada año) La cuota anual de amortización sería: 54.000/5 = 10.800 euros al año Según el método directo, el asiento a realizar (31/12/2002) sería:
10.800 (681) Amortización del inmovilizado material a (228) Elemento de transporte 10.
Según el método indirecto, el asiento a realizar (31/12/2002) sería:
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10.800 (681) Amortización del inmovilizado material a (281) Amortización Acumulada del inmovilizado material 10.
4.5. Adecuación de saldos al inventario extracontable.
Como ya hemos señalado anteriormente, al finalizar el año es necesario que la empresa realice un inventario de cierre, a fin de determinar exactamente cuál es realmente el patrimonio de la empresa. Nosotros sabemos que la contabilidad debe representar dicho patrimonio, pero en la práctica es posible que se produzcan diferencias entre el inventario real y los saldos de las cuentas contables. Esto se debe a fenómenos tan comunes como puedan ser las pérdidas y extravíos de objetos, diferencias en el arqueo, etc.
Sin embargo, como la contabilidad debe procurar reflejar en todo momento la imagen fiel del patrimonio empresarial, dichas diferencias han de corregirse contablemente, a fin de que al cerrar el ejercicio pueda afirmarse que la contabilidad coincide exactamente con el patrimonio real de la empresa.
De esta forma, si se detectan diferencias en la caja, tras la realización del arqueo correspondiente el 31/12/200X, debido a que el saldo contable es de 1.800 euros y el saldo real conocido como consecuencia del arqueo de caja es de 1.500 euros, tendríamos que realizar el siguiente asiento:
300 (669) Otros gastos financieros a Caja, euros 300
Del mismo modo, si se detecta la falta del algún elemento de inmovilizado habrá que darlo de baja mediante el siguiente asiento:
(678) Gastos excepcionales a Cuenta de inmovilizado
Dentro de este apartado, y siguiendo lo expuesto en el tema 4, a final del ejercicio habrá que adecuar un saldo que no estará ajustado al inventario, si hemos seguido, como establece el PGC el procedimiento de cuentas desglosadas especulativas: las existencias ; recordemos que en contabilidad aparecerán por su valor a inicio del período y que, por tanto, deberá ser corregido para que recoja el valor de las existencias finales puesto de manifiesto por ese inventario. El asiento a realizar sería:
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− Resultado financiero. Es la diferencia entre los ingresos financieros (grupo 76) y los gastos financieros (grupo 66). Podría definirse como el resultado por la actividad financiera de la empresa.
− Resultado antes de impuestos. Resultado de explotación ± Resultado financiero.
− Resultado del ejercicio. Resultado antes de impuestos – Impuesto sobre beneficios. Se corresponderá con la cantidad final que quedará en pérdidas y ganancias.
5. EL PROCESO DE AGREGACIÓN: LOS ESTADOS CONTABLES
Hasta aquí hemos estado comentando distintas operaciones que han sido objeto de captación y registro, pero esa información no es aún utilizable por la mayoría de los usuarios. Es preciso resumir todos los datos en unos estados agregados significativos, que serán suministrados a los usuarios interesados en la información contable de la empresa. Esta etapa del proceso contable consiste en esa agregación de los datos en los denominados estados contables, que aparecerán como consecuencia de unas determinadas operaciones formales tendentes a confeccionarlos.
Los estados contables, también denominados estados económicos-financieros, identificarán la información acumulada de un modo sintético, que pondrá de relieve magnitudes de interés que serán de gran utilidad en el proceso de adopción de decisiones.
Destacaremos por su importancia cinco estados contables, conocidos bajo el nombre de “Cuentas Anuales”, son los siguientes:
Tema 6: El proceso contable general – Contabilidad General I
Es la última etapa de la contabilidad. Es una operación puramente formal que consiste en saldar todas las cuentas que están abiertas, es decir, que tienen saldo después del proceso de regularización. Dichas cuentas serán las que aparezcan en el balance de situación (activo, pasivo y neto), porque las de gastos e ingresos ya habrán quedado saldadas en el proceso de determinación del resultado. Por tanto, hay que hacer un asiento, consistente en cargar todas las cuentas de balance que presenten saldo acreedor (es decir, cuentas de pasivo y neto) y en abonar aquellas otras que muestren saldo deudor (cuentas de activo). De esta forma quedan cerradas todas las cuentas.
Todas las cuentas de pasivo y neto a Todas las cuentas de activo
Al comienzo del ejercicio siguiente, lo primero que habría que registrar es el asiento de apertura, consistente en una anotación simétrica a la anterior que, obviamente, recogería en las cuentas de activo en el Debe y las de pasivo y neto en el Haber.