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Asignatura: lengua castellana, Profesor: araceli lopez, Carrera: Comunicación, Universidad: UAX
Tipo: Apuntes
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En los temas anteriores hemos ido adquiriendo algunas nociones teóricas fundamentales para la comprensión de la naturaleza de las normas lingüísticas y de los criterios que guían a los hablantes a la hora de acatarlas o infringirlas en los discursos concretos (dependiendo, entre otras cosas, del tipo de situación comunicativa en que se encuentren). A partir de ahora nuestro cometido en esta asignatura será, de acuerdo con la tríada de conceptos sistema, norma y uso que hemos aprendido en los temas 1 y 2,
En concreto, los objetivos que persigue esta primera parte del tema 4 son los siguientes:
✓ Comprender la diferencia entre dominar la ortografía de una lengua y dominar la expresión escrita, de manera que se entienda la ortografía como parte de una competencia más compleja.
✓ Recordar los niveles universal, histórico e individual del análisis lingüístico y aplicarlos a las diferentes capacidades que se ponen en práctica en la escritura.
✓ Distinguir entre las diferentes propiedades fundamentales de la lengua escrita: adecuación, coherencia, cohesión y corrección y ser capaz de autoevaluar posibles carencias en estos distintos ámbitos.
✓ Considerar la estructura y la historia de cada uno de los elementos del alfabeto del español, mediante una primera aproximación a su procedencia, a los fundamentos de la ortografía española y a las reformas ortográficas desde los orígenes hasta hoy.
✓ Reconocer los principales desajustes entre fonemas y grafemas o dígrafos en español que dan lugar a frecuentes incorrecciones.
✓ Repasar las normas ortográficas que afectan a cada una de las letras del alfabeto español, especialmente las sujetas a vacilaciones o variaciones normativas.
✓ Reflexionar sobre los problemas de transliteración que plantea la escritura de nombres propios extranjeros en los medios de comunicación.
✓ Comprender la importancia del conocimiento de la estructura silábica para la correcta utilización de los guiones de división de palabras a final de renglón.
✓ Distinguir entre diptongos e hiatos con respecto a la pronunciación y desde el punto de vista ortográfico.
✓ Dominar las reglas de división de palabras que afectan a palabras simples y compuestas, con especial atención a los casos conflictivos que pueden presentar los diptongos, hiatos y la h intercalada.
✓ Comprender la importancia de respetar las reglas de acentuación en español, considerar sus distintas funciones y reflexionar sobre la lógica interna que posee el sistema de acentuación de nuestra lengua.
✓ Repasar las reglas de acentuación, utilización de mayúsculas y minúsculas y colocación de los signos de puntuación en español que ya se deben conocer con anterioridad y aplicarlas en distintos ejercicios de redacción.
Real Academia Española (2009), Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe.
Benito Lobo, José Antonio (1992), Manual práctico de puntuación. Madrid: Edinumen. Gómez Torrego, Leonardo (2003), «Cambios normativos en el español de hoy», en Pilar Fernández Martínez (coord.), Lengua y comunicación: norma frente a uso. Madrid: Universitas, 23- (en especial 24-27, sobre cambios ortográficos). García Valle, Adela (2006), «Acentuación y otras cuestiones ortográficas», en Milagros Aleza Izquierdo (coord.), Lengua española para los medios de comunicación: usos y normas actuales. Valencia: Tirant Lo Blanch, 215-241. Gómez Font, Alberto (1990), «Problemas de transcripción, onomástica y toponimia». Subcapítulo de «El Departamento de Español Urgente, tareas y programas», en Pedro García Domínguez y Alberto Gómez Font (comps.), El idioma español en las agencias de prensa. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez y Agencia EFE 99-121. Se refiere especialmente al árabe y el chino.
Con todo, de acuerdo con los tres niveles de análisis del lenguaje postulados por Coseriu y que nos están sirviendo de ayuda, en esta asignatura, para ordenar los diversos aspectos del lenguaje, aún nos faltaría tener en cuenta otro nivel de análisis y otro tipo de saber del hablante, relacionado con ese nivel de análisis. ¿Recuerdas cuál? ¿Qué otro saber nos falta aún para completar el conjunto completo de saberes que ha de poseer un escritor competente? (Piénsalo y comprueba si tu respuesta era correcta yendo al siguiente apartado).
El tercer nivel de análisis del lenguaje que hemos de tener en cuenta es el nivel del habla o del discurso, que se ocupa de los discursos particulares o individuales. El tipo de saber relacionado con la construcción de determinados tipos de discursos es el saber discursivo.
Para evaluar los distintos componentes del dominio de lo escrito, podemos valernos de los siguientes criterios de valoración:
■ por sinonimia (esto es, por la aparición de diferentes términos que sean sinónimos),
■ por recuperación de un mismo referente en varias ocasiones mediante su pronominalización (mediante el uso de un pronombre que lo retome) o
■ por elipsis (cuando no introducimos nuevas realidades en el discurso nuestro(s) interlocutor(re) da(n) por sentado que seguimos hablando del mismo referente).
de ese universo de cosas, por ejemplo, “utensilios de cocina” como término general y después “espumadera”, “sartén”, “cuchara de palo” en un texto que sea, por ejemplo, una receta).
El siguiente cuadro muestra cuál es la visión más extendida que se tiene de la evolución de los sistemas de escritura a lo largo de la historia de la civilización occidental:
De acuerdo con el cuadro anterior, la escritura comenzó haciendo uso de sistemas pictográficos o ideográficos, cuyas manifestaciones no guardaban conexión directa con el lenguaje hablado, sino que trataban de representar conceptos. Para muchos investigadores, los pictogramas o ideogramas, al carecer de vínculo directo con el lenguaje hablado, no constituyen verdaderas muestras de escritura, sino que se trata, más bien, de precursores de la escritura. De hecho, la opinión mayoritaria es que la escritura auténtica requiere la representación de unidades o segmentos del lenguaje hablado, algo que se conoce como el principio de fonetización que dio origen a la escritura a partir de los pictogramas.
El estadio posterior a los pictogramas está conformado por los sistemas de escritura logográficos (de logos , ‘palabra’). En estos casos la grafía sí representa ya elementos del lenguaje hablado, bien palabras enteras, bien morfemas, pero en cualquier caso unidades lingüísticas dotadas de significado. La aparición de la escritura logográfica se atribuye a la aplicación del principio rebus o principio acrofónico a los antiguos pictogramas: en el momento en que un antiguo pictograma se emplea no para representar una determinada idea, sino un conjunto de sonidos sin vinculación semántica alguna con tal idea, estamos haciendo uso de una escritura logográfica mediante la aplicación del principio acrofónico. Esto es lo que ocurre en el siguiente ejemplo, donde el dibujo de un pez no representa ya el concepto ‘pez’, sino la sílaba “pez”.
Que la ortografía española esté fundamentada, bien en la pronunciación , bien en la etimología , o bien en el uso quiere decir que la forma en que en la actualidad es prescriptivo escribir una palabra no está necesariamente relacionada con cómo se pronuncia, sino que puede ser debida a alguno de estos tres criterios:
«Si bien nuestra lengua se caracteriza por su fonetismo, es evidente que no existe una exacta correspondencia entre fonemas y grafías [...]. Así nos encontramos con grafías que tienen distintos sonidos según los casos, como c, g ; grafías que no tienen sonido, como h , u [en los dígrafos gu, qu , monofonemáticos]; sonidos que se representan por grafías distintas, como g y j , b y v , etc.; en pocas palabras, los errores más frecuentes en la ortografía son consecuencia del hecho lingüístico de que a cada letra no corresponda un sonido único y a cada sonido un solo signo gráfico» (Víctor Manuel Burgos Alonso, Nueva didáctica de la ortografía , 1978, pág. 6).
ORAE (1974: 7): «Voces escribimos con arreglo a su etimología u origen, es decir, como se escribía cada una de ellas en la lengua de donde fue tomada para la nuestra; voces tenemos que por la fuerza del uso se escriben contra la etimología».
A lo largo de su historia, la RAE se ha decantado a veces por el criterio de la pronunciación, a veces por el criterio del uso y otras veces por el criterio etimológico para decidir la forma normativa de escribir determinadas palabras. Los períodos más etimologistas de la Academia han sido fundamentalmente dos:
Algunas otras grafías antietimológicas son las siguientes:
VOTUM > boda VIRDIA > berza VERSURA > basura VERRERE > barrer
El último de los criterios posibles para la determinación de la ortografía de una palabra es el propio uso consuetudinario escrito, al margen de la pronunciación y de la etimología, que ha sancionado, por ejemplo, algunas de las grafías antietimológicas que hemos comentado. Así, HERI se ha terminado escribiendo ayer , sin la {h} etimológica porque la tradición gráfica del castellano lo escribía siempre sin {h}, y así quedó fijado. También aceptar perdió su grupo consonántico originario (con doble {c}), aunque lo tuviera el étimo y aunque se restaurara en otras palabras, como acción.
El alfabeto español está fijado en su orden y composición actual desde finales del s. XIX. Está compuesto por 27 letras (puesto que ch y ll se consideran dígrafos, en la misma medida que gu , qu y rr ):
CANNA > caña ANNU > año LIGNA > leña VINEA > viña En la época medieval, este sonido podía ser representado por grafías muy diversas: n, in, yn, ny, nj, ng, nig, ign. Como se ve, todas ellas trataban de reflejar la composición acústica de un sonido nasal (representado por la n de estas grafías compuestas) que a su vez es palatal (rasgo representado por la vocal palatal /i/, escrita tanto con {i} latina como con {y} griega, o con {j} larga, y a veces en compañía de otra consonante que en esa época también era palatal g ). El origen de nuestro actual grafema es la ñ como abreviatura de la doble n, que era la grafía medieval (que se empleaba incluso en la imprenta) para indicar la geminación de una consonante. Desde muy pronto, esta combinación gráfica se entendió como letra propia, como muestra la siguiente cita del primer gramático de nuestra lengua:
fonema /x/ (jota) grafías {j}, {g}
fonema /k/ grafías {c} y {k} y dígrafo {qu}
fonema /r/ (vibrante múltiple) grafías {r} y {rr}
fonema /s/ grafías {s} y {x}
fonema /θ/ (ceta) grafías {c} y {z}
✓ El fonema labial /b/ es representado por {b} y {v}. Esto es fruto de una
conservación tradicional, bien de una antigua distinción fonética del español
medieval, bien de diferencias gráficas latinas.
{b} latina:
■ bondad < BONITAS, -ATIS ■ beber < BIBERE ■ debe < DEBERE
■ haber < HABERE
■ cabeza , del latín CAPITIA ■ recibir , del latín RECIPERE ■ saber , del latín SAPERE
formas con {v} latina: ventura, mover, verdad ...
✓ El fonema /g/ se escribe { g } ante a, o, u ( gala, gola, gula ); pero está representado por el dígrafo { gu } ante e, i ( guerra, guiso ). A este problema de desajustes entre un mismo sonido /g/ y dos posibilidades gráficas ({g} o {gu}) se añaden, además, los errores producidos por el hecho de que en ocasiones la combinación {gu} no constituya un dígrafo, sino la representación de los fonemas /g/ + /u/ (como ocurre, por ejemplo, en paragüero , y que se haga necesaria una diéresis que muchas veces sobra o falta indebidamente en la escritura.
✓ El fonema /i/ generalmente se corresponde con la grafía { i }, pero a veces lo encontramos escrito con { y } cuando se trata de una conjunción o constituye la coda final de una palabra en la que este fonema se encuentre precedido por otra vocal ( toros y vacas , bocoy ). Algunas excepciones a esta última regla son bonsái, paipái, samurái, agnusdéi...
✓ El fonema /x/ se puede escribir con { j } ante cualquiera de las cinco vocales ( jaleo , jerga , jirafa , joroba , julepe ), pero a veces se escribe con { g } ante e, i ( gemir, girar ). Esta doble posibilidad de representación gráfica de un mismo fonema propicia la comisión de faltas de ortografía como* región, o una de las que aparece en el siguiente fragmento:
En cuanto a la grafía {g+e}, hay que advertir de un problema de pronunciación muy extendido. Esta combinación gráfica SIEMPRE representa el fonema /x/. Por ello, la palabra cónyuge se pronuncia /kónyuxe/, no */kónyugue/, como erróneamente dicen algunos.
✓ El fonema /k/ puede estar representado por {c} ante {a, o, u} ( ca, co, cu ), por { k } + cualquier vocal y por { qu + e, i}. En cualquier caso, este desajuste da lugar a muy pocos errores, quizá porque el uso de k es muy escaso (sólo en algún extranjerismo) y qu tiene asociados fuertemente sus contextos de empleo.
✓ El fonema /r/ se representa con { r } en principio palabra ( rama, remo, rimo, romo, rumo ); después de { l } , { n } y { s } ( malrotar , Conrado , israelí ) y de algunos prefijos con cuya consonante final no forma ataque complejo ( sub- rogar ) y se escribe con el dígrafo { rr } en posición intervocálica.
✓ El fonema /s/ se representa con { s } en cualquier posición y con { x } a veces ante consonante (por ejemplo en la palabra expansión , que se pronuncia [ espansión ], no [ ekspansión ])
✓ El fonema interdental /θ/ se representa con { z } ante {a, o, u} y con { c } ante { e , i } ( ce, ci ). A veces tiene lugar cierta confusión entre ze, zi, ce, ci , como cuando se escribe * realize y cosas por el estilo:
En relación con el segundo tipo de desajustes entre grafías y fonemas mencionado,
existen 4 grupos de 2 fonemas que pueden representarse mediante una misma letra, por
lo que estaríamos ante casos en que a una determinada grafía puede subyacer más de un
fonema:
✓ Tanto /g/ como /x/ se pueden representar mediante { g } ( gorra , gemir )
✓ Tanto /i/ como /y/ se pueden representar mediante { y } ( rey , reyes )
✓ Tanto /r/ como /rֿ ◌/ se pueden representar mediante { r } ( romo , moro )
✓ Tanto /θ/ como /k/ se pueden representar mediante { c } ( cena , cara )
Se escriben con b :
Algunos problemas de ortografía frecuentes en palabras que se escriben con {b} se tratan en la segunda parte de este tema, a propósito de la pronunciación. Me refiero, por ejemplo, al hecho de que en los grupos consonánticos – bl – y – br – en los que la {b} procede de prefijos como ab -, ob - y sub - nos hallamos ante grupos heterosilábicos, esto es, ante grupos consonánticos en los que la primera consonante es de una sílaba y la segunda de otra, por lo que a la hora de dividir mediante guión estas palabras a final de reglón se ha de tener en cuenta que se debe hacer tal como se indica a continuación, con el guión entre la –b y la consonante siguiente: sub-lengua, sub-liminal, sub-literatura, sub-lingual, sub-lunar, ab-rogación, sub- rayado, sub-región, sub-repticio, sub-rogar...
A pesar de los problemas de ortografía que provoca el hecho de que un único fonema /b/ se represente, bien mediante {b}, bien mediante {v}, en algunos casos la RAE admite algunos dobletes en que es indiferente escribir { b } o { v }. Esto ocurre normalmente en palabras que son de tan poco uso que apenas las vemos por escrito, excepto en el caso
de chavola/chabola , que también permite una u otra solución gráfica y sí es un término de mucho uso. Por último, en relación con el grupo –bs– en situación implosiva (que como hemos mencionado de pasada en relación con su pronunciación sabemos que se suele reducir, en la lengua hablada, únicamente a [s], también en la grafía se permite y en algunos casos incluso se recomienda la omisión de la {b}, por ejemplo en o(b)scuro , su (b)stancia, su(b)scripción, su(b)stantivo, su(b)strato , pero no en: abstracción, abstención, obscenidad, obstar, obstinación, obstetricia, obstrucción...
Los principales problemas por infracción de las normas ortográficas que presenta esta letra son los siguientes:
significa ‘dependencia, afición a las drogas’)
En algunas palabras, el DRAE registra algunos dobletes:
palangana
■ Pero prefiere { c } en zebra/cebra, zedilla/cedilla, zigoto/cigoto, eccema/eczema.
Los principales problemas por infracción de las normas ortográficas que presenta esta letra son los siguientes:
No sustituye a la conjunción y en palabras que empiezan por hie -
Al igual que hemos visto que ocurría en el caso de la {c}, también con otras grafías la RAE registra alternancias entre:
longísimo/longuísimo
Por último, en cuanto al grupo gn -:
Historia y usos Los principales usos de la letra {h}, bien procedente de f- inicial latina o de { h } - latina, bien originada como signo diacrítico en algún momento de la historia de la ortografía del español son los siguientes:
( aherrojado , rehusar )
Sin embargo, la palabra alcohol se pronuncia con una sola [o] como [alcól], a pesar de la hache antihiática, y en las palabras en que una de las dos vocales separadas por esta hache intercalada es tónica es obligado poner tilde para indicar que no se trata de un diptongo: ahíto, búho, tahúr
interjección , has verbo y as sustantivo.
huerto, huevo, huésped, vihuela y que no se leyese verto, vevo, vésped, vivela
Con respecto a sus avatares históricos, durante algún tiempo desapareció en contextos en que se encontraba en posición inicial de palabras que ya habían tenido h en latín ( ombre, onor, eredero ). Sin embargo, esta h etimológica fue de nuevo restaurada en el Tesoro de Covarrubias (1611).
Algunos restos de su antigua pronunciación en forma de aspiración han pasado a la lengua escrita confundidos con la grafía de la velar fricativa sorda: jaca, juerga, jolgorio.
Otros usos en palabras no patrimoniales de esta grafía son propios de topónimos extranjeros con h interior de palabra, entre vocales y consonantes: Ghandi, Thailandia, Rhodesia, Maghreb y antropónimos: Esther, Martha, Tharsis
Aunque en muchas ocasiones la {h} es etimológica, hay otras palabras en que la h - ha
desaparecido a pesar de que sí la había en latín:
Algunas reglas ortográficas de h
Sus principales contextos de uso son los siguientes:
Aun así, nos quedan todavía algunos residuos actuales de estas antiguas reglas
Como veremos también en la segunda parte de este tema, a propósito de su
pronunciación, la - m como coda (es decir, consonante final) de palabra es impropia del
español, por lo que solamente la encontramos en algunos extranjerismos, que en
algunos casos también se pueden escribir con – n final:
máximo, memorándum/memorando, referéndum/referendo, ultimátum/ultimato... A continuación ofrecemos la información que proporciona el Diccionario panhispánico de dudas sobre algunos de estos latinismos, así como ejemplos de su uso vacilante en los medios de comunicación:
DPD: ultimátum. ‘Condiciones últimas que se imponen de modo terminante
y definitivo’. Su plural es ultimátums : «Cuba tiene especial alergia a los plazos y a los ultimátums» ( Granma [Cuba] 5.96). La adaptación ultimato (pl. ultimatos ), a diferencia de las formas hispanizadas de otros latinismos, no ha triunfado en el uso.
( El País , 29/08/07, Comunidad Valenciana, pág. 26) ( El País , 15/03/07, pág. 18)
DPD: referendo. ‘Procedimiento jurídico por el que se someten al voto
popular leyes o actos administrativos’: «El pueblo expresó su criterio en un referendo» ( Excélsior [Méx.] 21.10.96). Su plural es referendos. Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina referéndum
( El País , 02/09/07, País Vasco, pág. 31)
deben tenerse en cuenta en un determinado asunto’: «El presidente de la junta [...] envió un memorando a la comisión ejecutiva de la cámara» ( NHerald [EE. UU.] 14.4.97). Su plural es memorandos. Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina memorándum
( El País , 08/09/07, pág. 48)
( El País , 08/08/07 [en línea] http://www.elpais.com/articulo/cultura/film/espanol/ Alumbramiento/recibe/Leon/Oro/mejor/cortometraje/elpepucul/20070908elpepucul_2/Tes)