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Orientación Universidad
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tema 4 lengua, Apuntes de Idiomas

Asignatura: lengua castellana, Profesor: araceli lopez, Carrera: Comunicación, Universidad: UAX

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 27/06/2013

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Departamento de Lengua española,
Lingüística y Teoría de la Literatura
Prof.ª Araceli López Serena
Tfno. 954 55 9663
ASIGNATURA: COMPETENCIA COMUNICATIVA EN ESPAÑOL
TEMA 4. DEL HABLAR AL ESCRIBIR – PRIMERA PARTE:
EL DOMINIO DE LA ORTOGRAFÍA EN EL MARCO DE LA COMPETENCIA
ESCRITA
Objetivos
En los temas anteriores hemos ido adquiriendo algunas nociones teóricas
fundamentales para la comprensión de la naturaleza de las normas lingüísticas y de los
criterios que guían a los hablantes a la hora de acatarlas o infringirlas en los discursos
concretos (dependiendo, entre otras cosas, del tipo de situación comunicativa en que se
encuentren).
A partir de ahora nuestro cometido en esta asignatura será, de acuerdo con la tríada
de conceptos sistema, norma y uso que hemos aprendido en los temas 1 y 2,
1. Comprobar en qué puntos del sistema lingüístico español (fonológico,
ortográfico, morfológico, sintáctico) existen zonas conflictivas que puedan
generar inseguridad por parte de los usuarios de la lengua.
2. Establecer, con respecto a esos puntos conflictivos del sistema, cuál es la norma
más prestigiosa (la norma ejemplar y prescriptiva), cuyo uso será, por tanto,
preferible, para quienes aspiran a ser profesionales de la comunicación.
3. Detectar, en los discursos periodísticos y audiovisuales más diversos, ejemplos
de usos que se ajusten o no a tal norma prescriptiva y explicar, en caso de que la
violen, a qué causas puede deberse la comisión de infracciones
En concreto, los objetivos que persigue esta primera parte del tema 4 son los siguientes:
Comprender la diferencia entre dominar la ortografía de una lengua y dominar la
expresión escrita, de manera que se entienda la ortografía como parte de una
competencia más compleja.
Recordar los niveles universal, histórico e individual del análisis lingüístico y
aplicarlos a las diferentes capacidades que se ponen en práctica en la escritura.
Distinguir entre las diferentes propiedades fundamentales de la lengua escrita:
adecuación, coherencia, cohesión y corrección y ser capaz de autoevaluar
posibles carencias en estos distintos ámbitos.
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Departamento de Lengua española,

Lingüística y Teoría de la Literatura

Prof.ª Araceli López Serena

[email protected]

Tfno. 954 55 9663

ASIGNATURA: COMPETENCIA COMUNICATIVA EN ESPAÑOL

TEMA 4. DEL HABLAR AL ESCRIBIR – PRIMERA PARTE:

EL DOMINIO DE LA ORTOGRAFÍA EN EL MARCO DE LA COMPETENCIA

ESCRITA

Objetivos

En los temas anteriores hemos ido adquiriendo algunas nociones teóricas fundamentales para la comprensión de la naturaleza de las normas lingüísticas y de los criterios que guían a los hablantes a la hora de acatarlas o infringirlas en los discursos concretos (dependiendo, entre otras cosas, del tipo de situación comunicativa en que se encuentren). A partir de ahora nuestro cometido en esta asignatura será, de acuerdo con la tríada de conceptos sistema, norma y uso que hemos aprendido en los temas 1 y 2,

  1. Comprobar en qué puntos del sistema lingüístico español (fonológico, ortográfico, morfológico, sintáctico) existen zonas conflictivas que puedan generar inseguridad por parte de los usuarios de la lengua.
  2. Establecer, con respecto a esos puntos conflictivos del sistema , cuál es la norma más prestigiosa (la norma ejemplar y prescriptiva), cuyo uso será, por tanto, preferible, para quienes aspiran a ser profesionales de la comunicación.
  3. Detectar, en los discursos periodísticos y audiovisuales más diversos, ejemplos de usos que se ajusten o no a tal norma prescriptiva y explicar, en caso de que la violen, a qué causas puede deberse la comisión de infracciones

En concreto, los objetivos que persigue esta primera parte del tema 4 son los siguientes:

✓ Comprender la diferencia entre dominar la ortografía de una lengua y dominar la expresión escrita, de manera que se entienda la ortografía como parte de una competencia más compleja.

✓ Recordar los niveles universal, histórico e individual del análisis lingüístico y aplicarlos a las diferentes capacidades que se ponen en práctica en la escritura.

✓ Distinguir entre las diferentes propiedades fundamentales de la lengua escrita: adecuación, coherencia, cohesión y corrección y ser capaz de autoevaluar posibles carencias en estos distintos ámbitos.

✓ Considerar la estructura y la historia de cada uno de los elementos del alfabeto del español, mediante una primera aproximación a su procedencia, a los fundamentos de la ortografía española y a las reformas ortográficas desde los orígenes hasta hoy.

✓ Reconocer los principales desajustes entre fonemas y grafemas o dígrafos en español que dan lugar a frecuentes incorrecciones.

✓ Repasar las normas ortográficas que afectan a cada una de las letras del alfabeto español, especialmente las sujetas a vacilaciones o variaciones normativas.

✓ Reflexionar sobre los problemas de transliteración que plantea la escritura de nombres propios extranjeros en los medios de comunicación.

✓ Comprender la importancia del conocimiento de la estructura silábica para la correcta utilización de los guiones de división de palabras a final de renglón.

✓ Distinguir entre diptongos e hiatos con respecto a la pronunciación y desde el punto de vista ortográfico.

✓ Dominar las reglas de división de palabras que afectan a palabras simples y compuestas, con especial atención a los casos conflictivos que pueden presentar los diptongos, hiatos y la h intercalada.

✓ Comprender la importancia de respetar las reglas de acentuación en español, considerar sus distintas funciones y reflexionar sobre la lógica interna que posee el sistema de acentuación de nuestra lengua.

✓ Repasar las reglas de acentuación, utilización de mayúsculas y minúsculas y colocación de los signos de puntuación en español que ya se deben conocer con anterioridad y aplicarlas en distintos ejercicios de redacción.

Bibliografía

Lectura de estudio obligado

Real Academia Española (2009), Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe.

Bibliografía de apoyo y manuales de ortografía para la

elaboración de apuntes

Benito Lobo, José Antonio (1992), Manual práctico de puntuación. Madrid: Edinumen. Gómez Torrego, Leonardo (2003), «Cambios normativos en el español de hoy», en Pilar Fernández Martínez (coord.), Lengua y comunicación: norma frente a uso. Madrid: Universitas, 23- (en especial 24-27, sobre cambios ortográficos). García Valle, Adela (2006), «Acentuación y otras cuestiones ortográficas», en Milagros Aleza Izquierdo (coord.), Lengua española para los medios de comunicación: usos y normas actuales. Valencia: Tirant Lo Blanch, 215-241. Gómez Font, Alberto (1990), «Problemas de transcripción, onomástica y toponimia». Subcapítulo de «El Departamento de Español Urgente, tareas y programas», en Pedro García Domínguez y Alberto Gómez Font (comps.), El idioma español en las agencias de prensa. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez y Agencia EFE 99-121. Se refiere especialmente al árabe y el chino.

Con todo, de acuerdo con los tres niveles de análisis del lenguaje postulados por Coseriu y que nos están sirviendo de ayuda, en esta asignatura, para ordenar los diversos aspectos del lenguaje, aún nos faltaría tener en cuenta otro nivel de análisis y otro tipo de saber del hablante, relacionado con ese nivel de análisis. ¿Recuerdas cuál? ¿Qué otro saber nos falta aún para completar el conjunto completo de saberes que ha de poseer un escritor competente? (Piénsalo y comprueba si tu respuesta era correcta yendo al siguiente apartado).

Los componentes de un buen dominio de la competencia

escrita

El tercer nivel de análisis del lenguaje que hemos de tener en cuenta es el nivel del habla o del discurso, que se ocupa de los discursos particulares o individuales. El tipo de saber relacionado con la construcción de determinados tipos de discursos es el saber discursivo.

Para evaluar los distintos componentes del dominio de lo escrito, podemos valernos de los siguientes criterios de valoración:

  • ADECUACIÓN: Es la propiedad del texto que determina la elección de la variedad (dialectal, estándar...) y del registro (coloquial/formal, general/ específico...) más apropiados para la situación comunicativa y para el tipo de discurso ante los que nos encontremos. Para construir discursos adecuados necesitamos poner en práctica nuestro saber idiomático (del que depende que sepamos qué variedades son más o menos adecuadas para la distancia o la inmediatez comunicativa) y nuestro saber discursivo.
  • COHERENCIA : Es la propiedad del texto que determina la selección de la información (relevante/irrelevante) y la organización de la estructura global del discurso (introducción, apartados, conclusiones...). Cada tipo de texto tiene una estructura prototípica. Su conocimiento y el saber amoldarse a ella pertenecen, obviamente, al saber discursivo.
  • COHESIÓN : Tiene que ver con la conexión interna que manifiestan los enunciados que componen el texto. Los principales mecanismos para su consecución son el uso de: - repeticiones o anáforas : aparición recurrente de un mismo elemento en el texto, que puede tener lugar:

■ por sinonimia (esto es, por la aparición de diferentes términos que sean sinónimos),

■ por recuperación de un mismo referente en varias ocasiones mediante su pronominalización (mediante el uso de un pronombre que lo retome) o

■ por elipsis (cuando no introducimos nuevas realidades en el discurso nuestro(s) interlocutor(re) da(n) por sentado que seguimos hablando del mismo referente).

  • relaciones semánticas entre palabras: antonimia, hiponimia (esto último consiste en el uso de expresiones generales y términos que caigan dentro

de ese universo de cosas, por ejemplo, “utensilios de cocina” como término general y después “espumadera”, “sartén”, “cuchara de palo” en un texto que sea, por ejemplo, una receta).

  • enlaces o conectores : conjunciones, entonación, puntuación.
  • CORRECCIÓN : léxica, ortográfica, morfosintáctica y ortográfica.

Los sistemas de escritura (logográficos, silabográficos y

alfabéticos) y su utilidad para la comprensión del

funcionamiento del medio gráfico

El siguiente cuadro muestra cuál es la visión más extendida que se tiene de la evolución de los sistemas de escritura a lo largo de la historia de la civilización occidental:

Pictogramas e ideogramas

De acuerdo con el cuadro anterior, la escritura comenzó haciendo uso de sistemas pictográficos o ideográficos, cuyas manifestaciones no guardaban conexión directa con el lenguaje hablado, sino que trataban de representar conceptos. Para muchos investigadores, los pictogramas o ideogramas, al carecer de vínculo directo con el lenguaje hablado, no constituyen verdaderas muestras de escritura, sino que se trata, más bien, de precursores de la escritura. De hecho, la opinión mayoritaria es que la escritura auténtica requiere la representación de unidades o segmentos del lenguaje hablado, algo que se conoce como el principio de fonetización que dio origen a la escritura a partir de los pictogramas.

Escrituras logográficas

El estadio posterior a los pictogramas está conformado por los sistemas de escritura logográficos (de logos , ‘palabra’). En estos casos la grafía sí representa ya elementos del lenguaje hablado, bien palabras enteras, bien morfemas, pero en cualquier caso unidades lingüísticas dotadas de significado. La aparición de la escritura logográfica se atribuye a la aplicación del principio rebus o principio acrofónico a los antiguos pictogramas: en el momento en que un antiguo pictograma se emplea no para representar una determinada idea, sino un conjunto de sonidos sin vinculación semántica alguna con tal idea, estamos haciendo uso de una escritura logográfica mediante la aplicación del principio acrofónico. Esto es lo que ocurre en el siguiente ejemplo, donde el dibujo de un pez no representa ya el concepto ‘pez’, sino la sílaba “pez”.

Que la ortografía española esté fundamentada, bien en la pronunciación , bien en la etimología , o bien en el uso quiere decir que la forma en que en la actualidad es prescriptivo escribir una palabra no está necesariamente relacionada con cómo se pronuncia, sino que puede ser debida a alguno de estos tres criterios:

  • a que su forma de escribirse se corresponda con su pronunciación (independientemente de cómo fuera su ortografía etimológica),
  • a que se corresponda con la forma en que se escribía en latín (ese es el criterio etimológico),
  • o a que se haya impuesto alguna forma de escribirse muy común en el uso gráfico, aunque sea contraria a su pronunciación o a su etimología (por ejemplo, la palabra huevo , que posee una {h} que ni se pronuncia ni estaba presente en el étimo latino de esta palabra, que es ovum ).

1) La pronunciación como fundamento de la ortografía

«Si bien nuestra lengua se caracteriza por su fonetismo, es evidente que no existe una exacta correspondencia entre fonemas y grafías [...]. Así nos encontramos con grafías que tienen distintos sonidos según los casos, como c, g ; grafías que no tienen sonido, como h , u [en los dígrafos gu, qu , monofonemáticos]; sonidos que se representan por grafías distintas, como g y j , b y v , etc.; en pocas palabras, los errores más frecuentes en la ortografía son consecuencia del hecho lingüístico de que a cada letra no corresponda un sonido único y a cada sonido un solo signo gráfico» (Víctor Manuel Burgos Alonso, Nueva didáctica de la ortografía , 1978, pág. 6).

2) La etimología como fundamento de la ortografía

ORAE (1974: 7): «Voces escribimos con arreglo a su etimología u origen, es decir, como se escribía cada una de ellas en la lengua de donde fue tomada para la nuestra; voces tenemos que por la fuerza del uso se escriben contra la etimología».

A lo largo de su historia, la RAE se ha decantado a veces por el criterio de la pronunciación, a veces por el criterio del uso y otras veces por el criterio etimológico para decidir la forma normativa de escribir determinadas palabras. Los períodos más etimologistas de la Academia han sido fundamentalmente dos:

  • La época fundacional, inmediatamente posterior a la fundación de la Academia en 1713.
  • Desde 1844, tras la Real Orden de 25 de abril, que otorga carácter prescriptivo a las decisiones académicas, con lo que esta se atrinchera tras la autoridad oficial. En la actualidad, quedan huellas de estas fases etimologistas en algunas palabras:
  • Aún conservamos grafías que responden a la etimología y no a la pronunciación o al uso actuales, como medula y orgia (que también podemos escribir como esdrújulas).
  • En nuestra escritura respetamos la aparición de grupos consonánticos complejos que ya no poseen realización fonética alguna (y que se estudian en la segunda parte de este tema). Se trata de los grupos cultos implosivos –bs o –ns y de los grupos iniciales de palabra gn-, mn-, ps-, st-.
  • Otra grafía etimologista es la h de hombre , por ejemplo, aunque en otras palabras es antietimológica, como en sabihondo o ahora, al mismo tiempo que en otras ha desaparecido la h etimológica, como ocurre en asta.

Algunas otras grafías antietimológicas son las siguientes:

VOTUM > boda VIRDIA > berza VERSURA > basura VERRERE > barrer

3) El uso como fundamento de la ortografía

El último de los criterios posibles para la determinación de la ortografía de una palabra es el propio uso consuetudinario escrito, al margen de la pronunciación y de la etimología, que ha sancionado, por ejemplo, algunas de las grafías antietimológicas que hemos comentado. Así, HERI se ha terminado escribiendo ayer , sin la {h} etimológica porque la tradición gráfica del castellano lo escribía siempre sin {h}, y así quedó fijado. También aceptar perdió su grupo consonántico originario (con doble {c}), aunque lo tuviera el étimo y aunque se restaurara en otras palabras, como acción.

La ortografía del español: letras integrantes de nuestro alfabeto

El alfabeto español está fijado en su orden y composición actual desde finales del s. XIX. Está compuesto por 27 letras (puesto que ch y ll se consideran dígrafos, en la misma medida que gu , qu y rr ):

  • Letras procedentes del alfabeto latino (casi todas).
  • Letras importadas de otros idiomas: {w} en los extranjerismos, que representa dos sonidos diferentes, dependiendo de la lengua de procedencia: - En los extranjerismos procedentes del inglés, se pronuncia como /u/, por ejemplo en whisky. - (^) En los extranjerismos procedentes del alemán, se pronuncia como /b/, por ejemplo en wagneriano.
  • Una letra propia, no compartida por los alfabetos de otras lenguas románicas: la {ñ}. Su origen es fónico; sirve para representar el sonido nasal palatal no existente en latín que surgió de las palabras latinas con las secuencias NN, GN y NI:

CANNA > caña ANNU > año LIGNA > leña VINEA > viña En la época medieval, este sonido podía ser representado por grafías muy diversas: n, in, yn, ny, nj, ng, nig, ign. Como se ve, todas ellas trataban de reflejar la composición acústica de un sonido nasal (representado por la n de estas grafías compuestas) que a su vez es palatal (rasgo representado por la vocal palatal /i/, escrita tanto con {i} latina como con {y} griega, o con {j} larga, y a veces en compañía de otra consonante que en esa época también era palatal g ). El origen de nuestro actual grafema es la ñ como abreviatura de la doble n, que era la grafía medieval (que se empleaba incluso en la imprenta) para indicar la geminación de una consonante. Desde muy pronto, esta combinación gráfica se entendió como letra propia, como muestra la siguiente cita del primer gramático de nuestra lengua:

fonema /x/ (jota) grafías {j}, {g}

fonema /k/ grafías {c} y {k} y dígrafo {qu}

fonema /r/ (vibrante múltiple) grafías {r} y {rr}

fonema /s/ grafías {s} y {x}

fonema /θ/ (ceta) grafías {c} y {z}

El fonema labial /b/ es representado por {b} y {v}. Esto es fruto de una

conservación tradicional, bien de una antigua distinción fonética del español

medieval, bien de diferencias gráficas latinas.

  • Se escriben con {b} algunas palabras en que esta {b} procede de una

{b} latina:

bondad < BONITAS, -ATIS ■ beber < BIBERE ■ debe < DEBERE

haber < HABERE

  • También se escriben con {b} algunas palabras en las que esta {b} procede de una {p}- latina sonorizada en la evolución fonética al castellano (como veremos en la segunda parte de este tema, la conversión de –p– intervocálica latina en –b– castellana forma parte de un proceso general de pérdida de tensión articulatoria en la pronunciación de las consonantes que se sitúan entre dos vocales que aún está vigente en nuestra lengua):

cabeza , del latín CAPITIA ■ recibir , del latín RECIPERE ■ saber , del latín SAPERE

  • Se escriben con {v} algunas palabras en que esta {v} procede de

formas con {v} latina: ventura, mover, verdad ...

El fonema /g/ se escribe { g } ante a, o, u ( gala, gola, gula ); pero está representado por el dígrafo { gu } ante e, i ( guerra, guiso ). A este problema de desajustes entre un mismo sonido /g/ y dos posibilidades gráficas ({g} o {gu}) se añaden, además, los errores producidos por el hecho de que en ocasiones la combinación {gu} no constituya un dígrafo, sino la representación de los fonemas /g/ + /u/ (como ocurre, por ejemplo, en paragüero , y que se haga necesaria una diéresis que muchas veces sobra o falta indebidamente en la escritura.

El fonema /i/ generalmente se corresponde con la grafía { i }, pero a veces lo encontramos escrito con { y } cuando se trata de una conjunción o constituye la coda final de una palabra en la que este fonema se encuentre precedido por otra vocal ( toros y vacas , bocoy ). Algunas excepciones a esta última regla son bonsái, paipái, samurái, agnusdéi...

El fonema /x/ se puede escribir con { j } ante cualquiera de las cinco vocales ( jaleo , jerga , jirafa , joroba , julepe ), pero a veces se escribe con { g } ante e, i ( gemir, girar ). Esta doble posibilidad de representación gráfica de un mismo fonema propicia la comisión de faltas de ortografía como* región, o una de las que aparece en el siguiente fragmento:

En cuanto a la grafía {g+e}, hay que advertir de un problema de pronunciación muy extendido. Esta combinación gráfica SIEMPRE representa el fonema /x/. Por ello, la palabra cónyuge se pronuncia /kónyuxe/, no */kónyugue/, como erróneamente dicen algunos.

El fonema /k/ puede estar representado por {c} ante {a, o, u} ( ca, co, cu ), por { k } + cualquier vocal y por { qu + e, i}. En cualquier caso, este desajuste da lugar a muy pocos errores, quizá porque el uso de k es muy escaso (sólo en algún extranjerismo) y qu tiene asociados fuertemente sus contextos de empleo.

El fonema /r/ se representa con { r } en principio palabra ( rama, remo, rimo, romo, rumo ); después de { l } , { n } y { s } ( malrotar , Conrado , israelí ) y de algunos prefijos con cuya consonante final no forma ataque complejo ( sub- rogar ) y se escribe con el dígrafo { rr } en posición intervocálica.

El fonema /s/ se representa con { s } en cualquier posición y con { x } a veces ante consonante (por ejemplo en la palabra expansión , que se pronuncia [ espansión ], no [ ekspansión ])

✓ El fonema interdental /θ/ se representa con { z } ante {a, o, u} y con { c } ante { e , i } ( ce, ci ). A veces tiene lugar cierta confusión entre ze, zi, ce, ci , como cuando se escribe * realize y cosas por el estilo:

En relación con el segundo tipo de desajustes entre grafías y fonemas mencionado,

existen 4 grupos de 2 fonemas que pueden representarse mediante una misma letra, por

lo que estaríamos ante casos en que a una determinada grafía puede subyacer más de un

fonema:

✓ Tanto /g/ como /x/ se pueden representar mediante { g } ( gorra , gemir )

✓ Tanto /i/ como /y/ se pueden representar mediante { y } ( rey , reyes )

✓ Tanto /r/ como /rֿ ◌/ se pueden representar mediante { r } ( romo , moro )

✓ Tanto /θ/ como /k/ se pueden representar mediante { c } ( cena , cara )

La ortografía de las distintas letras: reglas e infracciones más

frecuentes

La letra b

Se escriben con b :

  1. Los verbos cuyo infinitivo termina en – bir ( percibir , describir , inscribir ), excepto hervir, vivir, servir y sus compuestos: revivir , sobrevivir , pervivir , etc.
  2. Los verbos terminados en – buir : atribuir , contribuir , distribuir , imbuir.
  3. Las terminaciones del pretérito imperfecto de los verbos de la 1.ª conjugación y del verbo ir.
  4. Las palabras que comienzan por los prefijos bi-, bis- biz- con el significado ‘dos veces’.
  5. Las palabras que comienzan por el prefijo bibl- (‘libro’)
  6. Las palabras que comienzan por las sílabas bu-, bur-, bus- (bufanda, burlar, buscar) , excepto vuecencia.
  7. Los adjetivos terminados en – bundo , - bunda ( meditabundo , gemebunda ).
  8. Los sustantivos terminados en – bilidad ( movilidad y civilidad terminan en – idad ).
  9. Los sonidos –b implosivos (es decir, que constituyen la consonante final de la sílaba), excepto ovni ( absorber , obtener , subrayar ).
  10. –El sonido b- de los grupos consonánticos –bl-, br-
  11. –El sonido b tras nasal (excepto Canberra )
  12. Todas las formas compuestas o derivadas de otras que llevan b ( abanderado , calabobos )

Algunos problemas de ortografía frecuentes en palabras que se escriben con {b} se tratan en la segunda parte de este tema, a propósito de la pronunciación. Me refiero, por ejemplo, al hecho de que en los grupos consonánticos – bl – y – br – en los que la {b} procede de prefijos como ab -, ob - y sub - nos hallamos ante grupos heterosilábicos, esto es, ante grupos consonánticos en los que la primera consonante es de una sílaba y la segunda de otra, por lo que a la hora de dividir mediante guión estas palabras a final de reglón se ha de tener en cuenta que se debe hacer tal como se indica a continuación, con el guión entre la –b y la consonante siguiente: sub-lengua, sub-liminal, sub-literatura, sub-lingual, sub-lunar, ab-rogación, sub- rayado, sub-región, sub-repticio, sub-rogar...

A pesar de los problemas de ortografía que provoca el hecho de que un único fonema /b/ se represente, bien mediante {b}, bien mediante {v}, en algunos casos la RAE admite algunos dobletes en que es indiferente escribir { b } o { v }. Esto ocurre normalmente en palabras que son de tan poco uso que apenas las vemos por escrito, excepto en el caso

de chavola/chabola , que también permite una u otra solución gráfica y sí es un término de mucho uso. Por último, en relación con el grupo –bs– en situación implosiva (que como hemos mencionado de pasada en relación con su pronunciación sabemos que se suele reducir, en la lengua hablada, únicamente a [s], también en la grafía se permite y en algunos casos incluso se recomienda la omisión de la {b}, por ejemplo en o(b)scuro , su (b)stancia, su(b)scripción, su(b)stantivo, su(b)strato , pero no en: abstracción, abstención, obscenidad, obstar, obstinación, obstetricia, obstrucción...

La letra c

Los principales problemas por infracción de las normas ortográficas que presenta esta letra son los siguientes:

  • supresión incorrecta: * aflición *dedución, *dicionario, *inyeción, *sastisfación
  • adición incorrecta: * contricción, *discrección, *inflacción, *objección
  • confusión de palabras como adición (que significa ‘suma’) con adicción (que

significa ‘dependencia, afición a las drogas’)

En algunas palabras, el DRAE registra algunos dobletes:

  • c/ch : cipriota/chipriota, chanciller/canciller, chapitel/capitel
  • c/g : cangrena/gangrena, arábico/arábigo, encatusar/engatusar, palancana /

palangana

  • c/k : can/kan, cappa/kappa, cinsiterapia/kinesiterapia, kurdo/curdo, vodca/ vodka, folklore/folclore
  • c/qu : fraque/frac, vivac/vivaque, ubiquidad/ubicuidad
  • c/s : contorción/contorsión, fucilazo/fusilazo
  • c/z : ■ (^) La RAE prefiere la opción de escritura con { z } en las palabras ceta/zeta, celandés/zelandés, ceugma/zeugma, ácimo/ázimo, herciano/herziano, neocelandés/neozelandés

■ Pero prefiere { c } en zebra/cebra, zedilla/cedilla, zigoto/cigoto, eccema/eczema.

La letra d

Los principales problemas por infracción de las normas ortográficas que presenta esta letra son los siguientes:

  • vulgarismos gráficos por supresión de una { d } inicial o intervocálica: * esaborío (aunque la desaparición de la {d} se acepta en escotar/escote//descotar/descote
  • (^) en relación con el grupo –ds-, se permite su simplificación en –s- en a (s)stricción o a(d)stringente , pero no en adscribir y sus derivados.

La letra e

No sustituye a la conjunción y en palabras que empiezan por hie -

Al igual que hemos visto que ocurría en el caso de la {c}, también con otras grafías la RAE registra alternancias entre:

  • g/b: guardilla/buhardilla, gazofia/bazofia con preferencia por b -
  • g/h: mariguana/marihuana, vaguido/vahído
  • g/gu: prefiere g en: funguicida/fungicida , prefiere gu en:

longísimo/longuísimo

Por último, en cuanto al grupo gn -:

  • En su pronunciación, la RAE permite simplificarlo en inicial de palabra (porque no se pronuncia), aunque prefiere mantenerlo en la grafía: gnomo, gnómico, gnóstico
  • Se mantiene como grupo heterosilábico en interior de palabra ( agnosticismo, agnóstico, diagnosis, incógnita )

La letra h

Historia y usos Los principales usos de la letra {h}, bien procedente de f- inicial latina o de { h } - latina, bien originada como signo diacrítico en algún momento de la historia de la ortografía del español son los siguientes:

  • para indicar la existencia de hiatos en interior de palabra

( aherrojado , rehusar )

Sin embargo, la palabra alcohol se pronuncia con una sola [o] como [alcól], a pesar de la hache antihiática, y en las palabras en que una de las dos vocales separadas por esta hache intercalada es tónica es obligado poner tilde para indicar que no se trata de un diptongo: ahíto, búho, tahúr

  • para distinguir entre a preposición y ha verbo, hay verbo y ay

interjección , has verbo y as sustantivo.

  • ante el diptongo ue , para evitar la confusión medieval con ve :

huerto, huevo, huésped, vihuela y que no se leyese verto, vevo, vésped, vivela

Con respecto a sus avatares históricos, durante algún tiempo desapareció en contextos en que se encontraba en posición inicial de palabras que ya habían tenido h en latín ( ombre, onor, eredero ). Sin embargo, esta h etimológica fue de nuevo restaurada en el Tesoro de Covarrubias (1611).

Algunos restos de su antigua pronunciación en forma de aspiración han pasado a la lengua escrita confundidos con la grafía de la velar fricativa sorda: jaca, juerga, jolgorio.

Otros usos en palabras no patrimoniales de esta grafía son propios de topónimos extranjeros con h interior de palabra, entre vocales y consonantes: Ghandi, Thailandia, Rhodesia, Maghreb y antropónimos: Esther, Martha, Tharsis

Aunque en muchas ocasiones la {h} es etimológica, hay otras palabras en que la h - ha

desaparecido a pesar de que sí la había en latín:

  • hasta > asta
  • hibierno > invierno
  • hac hora > ahora

Algunas reglas ortográficas de h

  • No llevan h los derivados de huevo, huérfano, hueso o hueco como ovalado, óvulo, ovario, ovoide, desove, oquedad, osario, orfandad , etc., porque no empiezan por ue. Y es que, como
  • se prefiere j- en yaguar / jaguar , yérsey / jersey
  • se prefiere y - en: jambo / yambo , judo / yudo
  • se prefiere – j - en piyama / pijama , soya / soja

La letra m

Sus principales contextos de uso son los siguientes:

  • delante de –n ( columna , solemne ), excepto tras los prefijos con -, en -, in - ( connotar , ennegrecer , innoble )
  • antes de b y p (ya en época alfonsí era preceptivo este uso, aunque alternaba con np , nb )
  • Nebrija (1492) la estableció como regla también ante m. Esto se mantuvo también el la 1.ª edición del Diccionario de Autoridades (1726), pero en la 6.ª edición de la. Ortografía (1779) se decidió que se escribiera n ante m (como ocurre, por ejemplo, en conminar, inminente… ).

Aun así, nos quedan todavía algunos residuos actuales de estas antiguas reglas

  • mm : gamma y derivados + Emma , Emmanuel
  • mantenimiento de n ante b o p en ciertos antropónimos y topónimos de origen extranjero: Gutenberg , Rosenblat , Canberra

Como veremos también en la segunda parte de este tema, a propósito de su

pronunciación, la - m como coda (es decir, consonante final) de palabra es impropia del

español, por lo que solamente la encontramos en algunos extranjerismos, que en

algunos casos también se pueden escribir con – n final:

  • Muchos de estos dobletes se encuentran en palabras procedentes del árabe: harem/harén, imam/imán, pero por ejemplo islam no se escribe también con la variante * islán.
  • Si la terminación es – um , se trata de un préstamo latino. Muchos de ellos han llevado a cabo la adaptación a nuestro sistema que consiste en la conversión de la terminación –um en -o en procedentes, por lo que, de nuevo, se presentan casos de doble norma: marmágnum/maremagno, máximum/

máximo, memorándum/memorando, referéndum/referendo, ultimátum/ultimato... A continuación ofrecemos la información que proporciona el Diccionario panhispánico de dudas sobre algunos de estos latinismos, así como ejemplos de su uso vacilante en los medios de comunicación:

DPD: ultimátum. ‘Condiciones últimas que se imponen de modo terminante

y definitivo’. Su plural es ultimátums : «Cuba tiene especial alergia a los plazos y a los ultimátums» ( Granma [Cuba] 5.96). La adaptación ultimato (pl. ultimatos ), a diferencia de las formas hispanizadas de otros latinismos, no ha triunfado en el uso.

( El País , 29/08/07, Comunidad Valenciana, pág. 26) ( El País , 15/03/07, pág. 18)

DPD: referendo. ‘Procedimiento jurídico por el que se someten al voto

popular leyes o actos administrativos’: «El pueblo expresó su criterio en un referendo» ( Excélsior [Méx.] 21.10.96). Su plural es referendos. Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina referéndum

( El País , 02/09/07, País Vasco, pág. 31)

DPD : memorando. ‘Informe en que se recopilan hechos y razones que

deben tenerse en cuenta en un determinado asunto’: «El presidente de la junta [...] envió un memorando a la comisión ejecutiva de la cámara» ( NHerald [EE. UU.] 14.4.97). Su plural es memorandos. Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina memorándum

  • En tercer lugar, la –m final procede también de anglicismos como film, telefilm, microfilm , que se adaptan a nuestro sistema gráfico, fonológico mediante la adición de una –e paragógica. Como ya veremos en el próximo tema, se trata también de una adaptación morfológica, ya que gracias a la adición de –e final pueden formar su plural añadiendo –s a la vocal final de la palabra en singular:

( El País , 08/09/07, pág. 48)

( El País , 08/08/07 [en línea] http://www.elpais.com/articulo/cultura/film/espanol/ Alumbramiento/recibe/Leon/Oro/mejor/cortometraje/elpepucul/20070908elpepucul_2/Tes)

  • Por último, el grupo consonántico mn - se puede simplificar, en algunas palabras, tanto en inicial de palabra (( m ) nemotécnica ) como en posición interna ( so (m)nambulismo ), pero no en insomnio