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Asignatura: Arte Antiguo, Profesor: Jose Roda Peña, Carrera: Historia del arte, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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Teresa Bedman Instituto de Estudios del Antiguo Egipto
espléndidos de entre todos los que albergan los restos monumentales de la antigua Tebas. Allí, en la orilla occidental, en el lugar de las necrópo- lis y de los templos funerarios reales, se estableció el Castillo de Millones de Años^1 de la reina Maat-Ka-Ra Hatshepsut-Jenumet-Amon, uno de los personajes más atractivos del antiguo Egipto. 2
El Templo de Millones de años de la reina Maat-Ka-Ra Hatshepsut-Jenumet-Amon. (Archivos IEAE).
(^1) PM II, 340-377. (^2) Sobre este personaje real del Antiguo Egipto deberán consultarse las siguientes obras: Ratié, S. La reine Hatchepsout. Sources et problèmes. Leyden 1979; Seipel, W. Hatschepsut I. LÄ II, 1045-1051; Tyldesley, J. Hatchepsut: the female pharaoh. Harmondsworth, 1996 y Del Casal Aretxabaleta, B. Hatshepsut. La primogénita del dios Amón. Madrid, 1998. Ver también la lista bibliográfica al final del artículo.
THUTMOSIS III
MONTU-HETEP (^) HATSHEPSUT
AMEN-HOTEP I?
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(^1514)
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Este niño, que no contaba con más de cinco o seis años, fue elegido como sucesor bajo el nombre de Thutmosis III. Fue en este momento cuando la ancestral tradición egipcia dio un giro para cambiar el curso de la historia. Según todos los indicios, para que el pequeño príncipe Thutmosis pudiera acceder al trono debería haber desposado a la primogénita de sus hermanastras: la princesa Neferu-Ra. Pero este hecho nunca llegó a pro- ducirse.
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Columna osiriana de la reina. Tercera terraza. (Archivos IEAE).
Durante toda la dinastía XVIII, los hijos de esposas secundarias se casaban con princesas reales y esto les proporcionaba la legitimidad nece- saria para acceder al trono de Egipto. Pero con Hatshepsut este principio iba a cambiar por varios motivos. El primero, porque ella era la Gran Esposa Real, aunque no la madre del futuro rey, por lo que la lógica corregencia entre madre e hijo no se podría dar. Por otro lado, Hatshep- sut probablemente consideraba, al igual que ya lo hicieran su abuela y su madre que, al ser hija legítima de matrimonio real, ella, y sólo ella, pose- ía derecho a ocupar el trono de Kemet. Así pues, en el año siete, después de haber ejercido con su hijastro Thutmosis III una tácita corregencia que no parecía ser de su agrado, parece que Hatshepsut ya se había autoproclamado Rey del Alto y Bajo Egipto, postergando al joven Thutmosis a un segundo plano.^5 Ello supu- so un vuelco en las aspiraciones del clero de Heliópolis que veía en el joven faraón el vehículo perfecto para tratar de controlar los resortes del poder, hasta ese momento en manos del clero de Amón.
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Estatua de Hapu-Seneb. Museo del Louvre. (Fot. Chuzeville).
(^5) Murnane, W. J. “Ancient Egyptian Corregencies”. SAOC , 40. Chicago, 1977, 35-43.
El reinado de Hatshepsut duró aparentemente unos veintidós años. 11 Parece muy probable, a la vista de los restos arqueológicos y de los datos que los mismos nos proporcionan que, una vez desaparecida la rei- na, pudiera haber comenzado la persecución de su memoria, de manera no demasiado radical al principio pero, total y completa a partir de la época ramésida. Fue entonces cuando la persecución se consumó al ser suprimido su nombre de todas las Listas Reales. 12
Dyeser-Dyeseru : El esplendor de los esplendores^13
Cuando la reina se erigió en soberana única del Alto y del Bajo Egip- to, ya había decidido que se construiría su Castillo de Millones de Años en la misma zona donde el rey de la dinastía XI, Montu Hetep Neb-Hepet- Ra se había hecho edificar un magnífico templo funerario. 14 Se dice que, en el año séptimo de su reinado, el mismo que vio su coronación, se retomó la ejecución de las obras para la construcción del Dyeser-Dyeseru. Parece claro que el proyecto constructivo había sido ya probablemente concebido bajo Thutmosis II, en cuyo reinado, incluso, podrían haber dado comienzo las obras. 15 Para llevar a cabo la construcción, previamente hubo de ser desmon- tado otro templo de ladrillo, construido para Amen-Hotep I y la madre de
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(^11) Firth, C. M. Y Quibell J. E. Excavations at Saqqara-The Step Pyramid, I. Le Caire, 1935, 80, F. Se trata de un grafito del escriba Najt existente en el monumento de Dyeser en Sakara que da la última fecha conocida referida al reinado conjunto de Hatshepsut y Thut- mosis III (año 20, segundo día del tercer mes de Peret ). Partiendo de los datos de Manetón que otorga al reinado de Hatshepsut una duración de veintiún años y nueve meses, redon- deados a veintidós años por Eusebio El Africano, los especialistas han convenido que ésta habría sido la duración más verosímil del reinado. Cfr. Vandersleyen, C. L’Égypte et la Vallée du Nil. Tome 2. Paris, 1995, 277. (^12) Vandersleyen, C. Op. Cit. 1995, 278. (^13) PM II, 340-377; Arnold, D. Deir El Bahari III , LÄ I, 1017-1022. Ver también toda la bibliografía exhaustiva sobre el templo que se añade al final de este artículo. (^14) PM II, 381-400. (^15) Wysocki, Z. “The Temple of Queen Hatshepsut at Deir el Bahari. Its Original Form” MDAIK , 42 (1986), 213-228.
éste, la reina Ahmose-Nefert-Ary, que ocupaba el área del cuadrante sur- este de lo que sería la segunda terraza del nuevo templo. 16
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(^16) PM II, 343.
Valle de los reyes. Tumba de Hatshepsut. KV 20. (Archivos IEAE).
rario; de otra, con la propia tumba de la reina en el Valle de los Reyes, la cual había sido excavada justo detrás de la colina donde se hallaba ubica- do el santuario del nuevo templo. 20 Estas vinculaciones místico-simbólicas encajan perfectamente con el significado del templo. Aunque su naturaleza es extremadamente com- pleja, se pueden distinguir en él dos aspectos esenciales. El primero de ellos es el de templo funerario, puesto que estaba des- tinado al culto del ka de la reina divinizada, asociada al culto funerario de Thutmosis I. 21 La presencia de las escenas del Nacimiento Divino de la reina (la Teo- gamia) y las de la capilla de Anubis se entremezclan estableciendo un ori- gen divino de Hatshepsut, como hija carnal del propio dios Amón, origen al cual retorna una vez muerta y divinizada de nuevo. Así queda absolu- tamente claro en Deir El-Bahari que lo que se evoca allí es el nacimien- to y renacimiento de una divinidad: la reina Hatshepsut Maat-Ka-Ra. 22 Pero el templo es, además un lugar santo construido para la gloria del dios imperial de Tebas, Amón-Ra en sus diversas manifestaciones. Uno de los aspectos esenciales allí representados es la naturaleza solar del dios tebano al dedicar parte de la construcción al culto del dios Ra Hor-Ajty; otro aspecto es el de Amón-Min procreador y fecundador. Finalmente, la diosa Hat-Hor que también está allí presente como gran personaje divi- no que acoge y patrocina todo el conjunto como soberana del Occiden- te, la tierra de los difuntos. 23 Da la sensación de que, en un solo templo, se mezclasen varios san- tuarios, íntimamente entrelazados entre sí, en una expresión de arquitec- tura simbólica y religiosa, formulación pétrea de un programa mágico, destinado a amparar la divina personalidad de la reina en el Más Allá.
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(^20) Según todos los indicios parece que la reina Hatshepsut fue la primera que se orde- nó construir una tumba en el Valle de los Reyes, siendo ella misma quien mandó excavar la tumba de su padre, Thutmosis I, en dicho valle. Cfr. Vandersleyen, C. Op. Cit.1995, 288-
(^21) Ratié, S. Op. Cit. 1979, 173. (^22) Ibidem, 174. (^23) Ibidem.
La descripción del templo
Es sabido que los templos egipcios se comenzaban a construir desde lo que hoy se nos revela como la parte más íntima y sagrada hacia fuera, de tal modo, que nuestras visitas siempre se inician por la parte más exterior. Este era de todos modos el ritmo ritual que la arquitectura egipcia impo- nía a sus construcciones sagradas. Es decir, que el diseño preveía que los ritos se desarrollasen desde el pabellón o templo de acogida, junto al valle y el río, a lo largo de una cal- zada que conducía en un ascenso progresivo a unos jardines, antesala de las terrazas, hasta concluir en el santuario. Por estas razones nuestra descripción del templo se llevará a cabo de esa manera: desde fuera hacia adentro en una suerte de peregrinación ritual a favor de la divina Maat-Ka-Ra Hatshepsut.
Los excavadores y restauradores de Deir El Bahari
El templo se fue revelando progresivamente a los exploradores desde finales del siglo XVIII. En 1743 el viajero inglés Pococke realizó una bre- ve descripción del lugar llamado Deir El-Bahari que entonces era un con- vento copto. 24 En el transcurso de la Expedición napoleónica a Egipto, en 1798, Jollois y Devilliers, miembros de la Comission des Savants en sus exploraciones de la orilla occidental de Tebas, pudieron ver bajo los restos y ruinas del mismo convento copto una avenida de esfinges y una puerta monumental con un te- cho en forma de bóveda. Champollion, Wilkinson, Rosellini, Lepsius y Dü- minchen también visitaron las ruinas de dicho monumento. 25 Mariette lo desescombró efectuando allí excavaciones desde 1858 a
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(^24) Pococke, R. A Description of the East, and some other countries. 2 vol. 1743-1745. (^25) Martín Valentín, F. J. “Esplendor de Esplendores. Deir El-Bahari”. Revista de Arque- ología , 27 (1983), 49-51. (^26) Mariette, A. Deir el-Bahari. Documents topographiques, historiques et ethnographiques recueillis dans ce temple pendant les fouilles exécutées par Mariette Bey. Leipzig, 1877.
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El Pórtico Inferior y la Primera Terraza^35
Desde el patio se accede, al fondo, a un pórtico de una parte y de otra, de la rampa de ascenso. Está sostenido por once columnas fasciculadas y, delante de ellas, por otros once pilares cuya parte anterior es plana. Los relieves existentes en el muro sur representan el transporte de los obeliscos de Karnak así como las ceremonias de su erección.^36 Los relie- ves del muro norte muestran a la reina bajo la forma de un león triunfante sobre sus enemigos nubios, beduinos, libios y asiáticos. También se repre- sentan las ofrendas de cuatro terneros al dios Amón-Min, una procesión de antepasados y el ejercicio de caza ritual en los pantanos. 37 La balaustrada de la rampa de ascenso a la segunda terraza muestra a la reina, de nuevo bajo la apariencia de un león.
La Segunda Terraza y el Pórtico Medio
En la parte norte, al fondo de esta terraza, se halla un segundo pórti- co sujeto por quince columnas fasciculadas con dieciséis caras cada una de ellas. Bajo este pórtico desembocan cuatro nichos inacabados. 38 El pórtico medio está sujeto por veintidós pilares cuadrangulares. En la parte sur del muro están recogidos los relieves que representan la expedición al País de Punt^39 , mientras los de la parte norte representan el Misterio de la Teogamia, la entronización y la coronación de Hatshepsut.^40 La expedición al País de Punt tenía por objeto llevar a Egipto mirra y árboles de incienso para ser plantados en los jardines del templo ya citados más arriba. Los relieves describen como el mismo dios Amón ordenó a la reina que se llevara a cabo la expedición y muestran la ciu- dad de Punt. 41 Se ve que la ciudad tenía casas construidas sobre el agua en las se penetraba por medio de escalas. Están representados el Jefe de la ciudad,
(^35) Ibidem, 341-342 y Plano XXXV. (^36) Ibidem, 342 (5), I-III. (^37) Ibidem (7-9). (^38) Ibidem, Plano XXXV.
(^39) Ibidem, 344-347. (^40) Ibidem, 347-350. (^41) Ibidem, 344 (10, V).
los habitantes, el ganado y hasta los perros. El capitán egipcio de la expe- dición y la tropa que le acompaña son saludados por los habitantes del Punt mientras muestran la mercancía que han llevado desde Egipto para el trueque. También se ve allí a la reina de Punt que tenía un aspecto de mujer gruesa y deforme. 42 Sobre el muro del fondo la flota egipcia aparejada llega al Punt y se puede ver el transporte de los árboles de incienso plantados en macetas. En el centro del muro del fondo se puede ver a la reina ofreciendo al dios Amón los frutos de su expedición, árboles de incienso, animales salvajes, ganado, electrum y arcos. 43 Las escenas de la Teogamia fueron diseñadas para legitimar los dere- chos al trono de la reina Hatshepsut. Se trataba de reivindicar el origen divino de la reina. 44 Se ve al dios Jenum con cabeza de carnero modelando a la niña Hats- hepsut y a su Ka sobre su torno de alfarero siguiendo las instrucciones de
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Relieve de la expedición al País de Punt. Segunda Terraza, pórtico norte. (Archivos IEAE).
(^42) Ibidem, (10) VI. (^43) Ibidem, 345 (11) I-III. (^44) Ibidem, 347 (16-21) I.
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Anubis ante la mesa de ofrendas. Segunda terraza. (Archivos IEAE).
Otras representaciones abundantes allí como en otras partes del tem- plo son las de Sen-en-Mut.^55 La capilla de Anubis 56 está situada en el extremo norte del muro y se la dio el nombre de “Maat-Ka-Ra es duradera de provisiones en la Casa de Anubis ”.^57 El techo azul con estrellas está sostenido por doce columnas acanala- das. Hatshepsut y Thutmosis III hacen ofrendas a los dioses Anubis, Amón y Sokar. Anubis introduce a la reina en una serie de ofrendas a las divinidades. A esta sala desembocan tres pequeños santuarios. 58
La segunda rampa y la Tercera Terraza^59
En la balaustrada se representa a un halcón con el cuerpo de serpien- te a lo largo de todo el muro. 60 El pórtico del fondo está sostenido por veintiséis pilares osiriacos de la reina. 61 Una puerta de granito rosa da acceso al patio interior. Este patio interior está rodeado por una doble columnata que, en tres de sus lados, tuvo cuatro hileras de columnas. 62 A la derecha, en la parte norte, se abre el santuario a Ra Hor-Ajty.^63 A través de una puerta se accede a un vestíbulo con columnas en el que hay un nicho dedicado a la reina, representada aquí como una mujer de avan- zada edad. 64 Desde la puerta este se accede al patio en el que se encuen- tra el altar solar al que se sube por medio de nueve escalones. 65 En la pared norte de esta sala hay otra capilla dedicada al culto de Anubis, 66 al
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(^55) Ibidem, 353, (55, b y c). (^56) Ibidem, Plano XXXVI [2]. (^57) Nims, C. “Places about Thebes”. JNES XIV (1955), 118. (^58) Martín Valentín, F. J. Op. Cit. 1983, 48. (^59) PM II, 356 y Plano XXXV. (^60) Martín Valentín, F. J. Op. Cit. 1983, 48. (^61) Ratié, S. Op. Cit. 1979, 169. (^62) Dabrowsky, L. “The main hypostyle hall of the temple of Hatshepsut at Deir el-Bahari”. JEA , 56 (1970), 101-104. (^63) PM II, 362-364. (^64) Martín Valentín F. J. Op. Cit. 50. PM II, 362 (115, a y b). (^65) Ibidem. PM II, Ibidem (116-117). (^66) PM II, 362-363 (118-122).
En esta sala espléndidamente decorada, al igual que en los nichos osi- rianos del patio columnado se encuentra representado Sen-en-Mut, prác- ticamente escondido detrás de la puerta. 74 La capilla consagrada al culto funerario de Hatshepsut recoge en sus muros las procesiones de sacerdotes que llevan las ofrendas, se ven tam- bién porteadores de carne, de pan y otras ofrendas como vestidos, flores, ungüentos y objetos de tocador. 75 Sobre el muro del fondo se encontra- ba la estatua de culto de la reina. Una estela representa a Hatshepsut en la barca solar y en el techo hay un mapa celeste que representa las cons- telaciones y los decanes horarios, diurnos y nocturnos.^76
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Relieve de Sen-en-Mut en los nichos de las estatuas osirianas. Tercera terraza. (Archivos IEAE).
(^74) PM II, 364. (^75) Ibidem, 359-361. (^76) Ratié, S. Op. Cit. 1979, 170 y nota 40.
El Santuario^77
Al fondo del patio se abre la sala del santuario que concluye en forma cruciforme. 78 La parte inicial es la original de época de Hatshepsut en tanto que al fondo se abre una sala de época ptolemaica. 79 La primera sala está dotada de techo abovedado y tiene una decora- ción simétrica. En la parte superior del muro norte Hatshepsut y Thut- mosis III, los dos de rodillas, están representados haciendo ofrendas ante la barca solar, detrás está representada la princesa Neferu-Ra.^80 De nuevo se ve a ambos haciendo ofrendas a las estatuas de los reyes Thutmosis I y II, seguidos de las de la reina Ahmose y de la princesa Neferu-Bity 81 , todos ellos ya difuntos cuando fueron representados en aquel lugar. 82
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La princesa Neferu-Ra junto a Hatshepsut y Thutmosis III. Muro norte del santuario. (Archivos IEAE).
(^77) PM II, 365-368 y Plano XXXVII [1]. (^78) Ibidem (127-137). (^79) Ibidem, (138-148). (^80) Ibidem, 365 (132, 2). (^81) Hermana de Hatshepsut e hija de Thutmosis I y la reina Ahmose. (^82) Ibidem, (132-133).