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teoria 2ªparte, Apuntes de Psicología Social

Asignatura: Psicología Social, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

Antes del 2010

Subido el 09/09/2008

earendyl
earendyl 🇪🇸

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Psicología de Social (2ª Parte)
1. Construcción Social de la realidad:
Todos nos hemos formulado alguna vez las siguientes cuestiones: ¿qué es la realidad? ¿cuál es la realidad
con la que nosotros nos relacionamos? A estas preguntas intentaremos dar respuesta en el siguiente tema.
Una pareja, tras varios años de feliz noviazgo, decide casarse. A partir de un determinado momento, esa
relación comienza a enfriarse, convertirse en incomoda e incluso llegando a faltas de respeto y dignidad
mutuas. Antes de romper esta relación, deciden, recordando los buenos tiempos pasados, acudir a un
profesional. La chica, sospechaba que el chico le era infiel, incluso diciendo que tenía pruebas físicas de esta
infidelidad. El chico siempre lo había negado. Cuando acuden al profesional, la chica saca sus pruebas de la
infidelidad de su novio. Esta prueba era un papel en el que aparecía escrito un nombre de una mujer, una
dirección y un número de teléfono. Este papel lo había encontrado la chica en el bolsillo de una chaqueta de
su novio. Desde el momento en el que encontró este papel comenzó a desconfiar de él y este fue el origen de
todos los problemas. Cuando el chico ve este papel junto al profesional se queda atónito pues el nombre de
su supuesta amante era el nombre de un vino y la dirección y el teléfono del establecimiento donde podía
comprarlo. Además, el chico dice haber echado de menos ese papel porque quería comprar ese vino. Este
ejemplo nos muestra cómo las personas nos relacionamos con las personas que construimos. Osgood, en los
años 60 y 70, estudia estos aspectos concluyendo que, ante todo objeto que cae en nuestra conciencia –ya
sea animal, persona, filosofía, objeto etc. –, las personas necesariamente hacemos un juicio sobre éste para
juzgarlo, según Osgood, en tres categorías: evaluación, fortaleza y actividad. La evaluación haría referencia
a la valoración que hacemos del objeto en función de si es bueno o malo, de fiar o de no fiar. La fortaleza
juzgaría si dicho objeto es débil o fuerte. Por último, con la actividad consideraríamos si el objeto es pasivo
o activo. De esta forma, ante toda la realidad que nos rodea, las personas realizaríamos estos juicios. De este
modo, ¿cuál es la realidad que influye sobre nosotros psicológicamente? Es la realidad que nosotros
construimos. Por tanto, no depende de la realidad física, sino de la valoración que hacemos nosotros de ésta.
Así, la realidad sería aquella que nosotros valoramos. Una vez hemos hecho una valoración sobre una
categoría, somos nosotros quienes creamos la realidad, incluso poniendo todas las condiciones para que algo
ocurra. Como dijo Unamuno “la fe es crear lo que no vimos”. Así, si pensamos que nuestro portero enceró el
suelo de la escalera por la mañana para que yo me tropezara al pasar, no saludaré al portero, éste tampoco lo
hará, y así nosotros mismos generaríamos una situación de hostilidad con el portero considerando que ha
sido motivada porque él quería que nos tropezáramos al pasar por la escalera aquél día. La psicología social
no estudiará qué es la realidad desde un punto de vista meramente filosófico sino que irá más allá tratando
de estudiar los procesos y leyes que utilizamos para crear o construir la realidad. La realidad no se percibe
igual si somos quienes ejecutamos que si somos observadores. Poder demostrar esta afirmación supone tener
en nuestra mano el poder de explicar, modificar y construir la realidad. Volviendo al ejemplo anterior de la
pareja que acude al profesional, podemos aprovechar las investigaciones sobre cómo construimos las
personas la realidad para manejarla y aprovecharla en el bienestar y convivencia de los demás.
Siguiendo la indicación de Ross y Nibet (1991), las tres grandes aportaciones de la psicología social a la
Psicología han sido: a) el poder de las circunstancias; b) la resolución de la tensión y, finalmente c) la
construcción social de la realidad. Resulta imposible desarrollar cada una de las aportaciones hechas por la
psicología social en cada uno de estos tres campos. Debe elegirse y, para este curso, he vuelto a elegir la
construcción social de la realidad, especialmente a partir de las primeras exposiciones de la teoría de la
atribución de causas. Vamos a realizar un desarrollo completo, en la medida que el tiempo nos lo permita:
sus postulados teóricos y sus aplicaciones prácticas. Se expondrán los temas pegados a los grandes autores
y a sus grandes artículos, aunque las teorías de Heider y las de Jones y Davis las han de estudiar por los
vídeos que se les entregan. Dado que en la primera parte han quedado a las puertas de explicar el
determinismo recíproco, daremos una predilección a este tema, pero antes veremos las aplicaciones de la
construcción de la realidad aplicadas a la conducta delictiva. Debería ser un viaje largo, pero la experiencia
me dice que nos dará para poco. Os invito desde esta presentación a que el viaje sea interesante y práctico.
1.1 Construcción social de la conducta agresiva:
Como ya hemos visto, cuando se presentan objetos físicos, personas, animales etc. la mente humana los
juzga e interpreta según Osgood en tres dimensiones diferentes:
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Psicología de Social (2ª Parte)

1. Construcción Social de la realidad:

Todos nos hemos formulado alguna vez las siguientes cuestiones: ¿qué es la realidad? ¿cuál es la realidad con la que nosotros nos relacionamos? A estas preguntas intentaremos dar respuesta en el siguiente tema.

Una pareja, tras varios años de feliz noviazgo, decide casarse. A partir de un determinado momento, esa relación comienza a enfriarse, convertirse en incomoda e incluso llegando a faltas de respeto y dignidad mutuas. Antes de romper esta relación, deciden, recordando los buenos tiempos pasados, acudir a un profesional. La chica, sospechaba que el chico le era infiel, incluso diciendo que tenía pruebas físicas de esta infidelidad. El chico siempre lo había negado. Cuando acuden al profesional, la chica saca sus pruebas de la infidelidad de su novio. Esta prueba era un papel en el que aparecía escrito un nombre de una mujer, una dirección y un número de teléfono. Este papel lo había encontrado la chica en el bolsillo de una chaqueta de su novio. Desde el momento en el que encontró este papel comenzó a desconfiar de él y este fue el origen de todos los problemas. Cuando el chico ve este papel junto al profesional se queda atónito pues el nombre de su supuesta amante era el nombre de un vino y la dirección y el teléfono del establecimiento donde podía comprarlo. Además, el chico dice haber echado de menos ese papel porque quería comprar ese vino. Este ejemplo nos muestra cómo las personas nos relacionamos con las personas que construimos. Osgood, en los años 60 y 70, estudia estos aspectos concluyendo que, ante todo objeto que cae en nuestra conciencia –ya sea animal, persona, filosofía, objeto etc. –, las personas necesariamente hacemos un juicio sobre éste para juzgarlo, según Osgood, en tres categorías: evaluación, fortaleza y actividad. La evaluación haría referencia a la valoración que hacemos del objeto en función de si es bueno o malo, de fiar o de no fiar. La fortaleza juzgaría si dicho objeto es débil o fuerte. Por último, con la actividad consideraríamos si el objeto es pasivo o activo. De esta forma, ante toda la realidad que nos rodea, las personas realizaríamos estos juicios. De este modo, ¿cuál es la realidad que influye sobre nosotros psicológicamente? Es la realidad que nosotros construimos. Por tanto, no depende de la realidad física, sino de la valoración que hacemos nosotros de ésta. Así, la realidad sería aquella que nosotros valoramos. Una vez hemos hecho una valoración sobre una categoría, somos nosotros quienes creamos la realidad, incluso poniendo todas las condiciones para que algo ocurra. Como dijo Unamuno “la fe es crear lo que no vimos”. Así, si pensamos que nuestro portero enceró el suelo de la escalera por la mañana para que yo me tropezara al pasar, no saludaré al portero, éste tampoco lo hará, y así nosotros mismos generaríamos una situación de hostilidad con el portero considerando que ha sido motivada porque él quería que nos tropezáramos al pasar por la escalera aquél día. La psicología social no estudiará qué es la realidad desde un punto de vista meramente filosófico sino que irá más allá tratando de estudiar los procesos y leyes que utilizamos para crear o construir la realidad. La realidad no se percibe igual si somos quienes ejecutamos que si somos observadores. Poder demostrar esta afirmación supone tener en nuestra mano el poder de explicar, modificar y construir la realidad. Volviendo al ejemplo anterior de la pareja que acude al profesional, podemos aprovechar las investigaciones sobre cómo construimos las personas la realidad para manejarla y aprovecharla en el bienestar y convivencia de los demás.

Siguiendo la indicación de Ross y Nibet (1991), las tres grandes aportaciones de la psicología social a la Psicología han sido: a) el poder de las circunstancias; b) la resolución de la tensión y, finalmente c) la construcción social de la realidad. Resulta imposible desarrollar cada una de las aportaciones hechas por la psicología social en cada uno de estos tres campos. Debe elegirse y, para este curso, he vuelto a elegir la construcción social de la realidad, especialmente a partir de las primeras exposiciones de la teoría de la atribución de causas. Vamos a realizar un desarrollo completo, en la medida que el tiempo nos lo permita: sus postulados teóricos y sus aplicaciones prácticas. Se expondrán los temas pegados a los grandes autores y a sus grandes artículos, aunque las teorías de Heider y las de Jones y Davis las han de estudiar por los vídeos que se les entregan. Dado que en la primera parte han quedado a las puertas de explicar el determinismo recíproco, daremos una predilección a este tema, pero antes veremos las aplicaciones de la construcción de la realidad aplicadas a la conducta delictiva. Debería ser un viaje largo, pero la experiencia me dice que nos dará para poco. Os invito desde esta presentación a que el viaje sea interesante y práctico.

1.1 Construcción social de la conducta agresiva:

Como ya hemos visto, cuando se presentan objetos físicos, personas, animales etc. la mente humana los juzga e interpreta según Osgood en tres dimensiones diferentes:

(1) Evaluación: Valoración positiva o negativa del objeto, con lo cual va a determinar nuestra relación con esa persona u objeto. (2) Actividad: Además, juzgamos si esa realidad buena o mala es activa o pasiva. (3) Fuerza: Finalmente, juzgamos si esa persona es débil o fuerte. Todos nosotros necesitamos interpretar la realidad y, según la interpretemos así nos vamos a comportar. La construcción social de la realidad es algo necesario y según esta interpretación, nuestro comportamiento será de una forma u otra. El marco del que partimos en psicología es el libro de Ross y Nisbet (1991) Person & Situation. Este libro pretende, después de tantos años de investigación en psicología social, mostrar qué ha aportado ésta a la psicología en general y se llega a la conclusión de que existen tres campos en los que la psicología social ha aportado información: (1) El poder de las circunstancias (2) Resolución de la tensión: el hombre no puede vivir en conflicto consigo mismo, eso le produce un estado de tensión con el cual no puede convivir y debe resolver ese conflicto. Tres teorías se encontrarían dentro de este campo: a) La teoría de la disonancia cognitiva b) La teoría de la reactancia psicológica c) La teoría del equilibrio (3) La construcción social de la realidad En este curso trataremos este último campo de aportación de la psicología social: la construcción social de la realidad. Para ello, vamos a tener en cuenta una conducta: la agresividad. De esta forma, entenderemos que la forma en que se construya la realidad en las conductas delictivas se puede manejar para que una situación se interprete o no de forma agresiva.

Explicaciones de la conducta agresiva:

Existen diferentes concepciones sobre los procesos que intervienen en la conducta humana. A continuación mencionaremos algunas de ellas. Existirán explicaciones diferentes, incluso contradictorias.

1- Existe un primer grupo de teorías que tratan de explicar la conducta agresiva en función de factores hereditarios o genéticos: el cromosoma YY. Este cromosoma aparece en los “superhombres” y se observa que son personas más agresivas, por lo que, esta agresividad de estas personas se debe a su carga genética. Es cierto que esto ocurre así: las personas atléticas están predestinadas a ser agresivas, pero ¿esta agresividad se debe a su complexión biológica o a que de pequeños aprendieron que usando su fuerza pueden resolver los conflictos? Por tanto, ¿es un problema de causa biológica o de un proceso de aprendizaje? Llegados a este punto, volveríamos al viejo debate de mente vs. cuerpo. Debemos tener claro que lo que la mente hace es diferente a lo corpóreo y difícilmente puede estar causado por las características biológicas. Además, no son dos estructuras dentro de la persona que actúen por separado. Las causas biológicas son predisposiciones, facilitadotes o inhibidores para ejecutar determinadas conductas pero la ejecución de las conductas no se puede explicar por el concatenante corpóreo o biológico. Cuando la actividad del cerebro superior desaparece, desaparecerá nuestro pensamiento y acciones. Nosotros como psicólogos debemos saber que son dos elementos de naturaleza distinta que se necesitan pero que no se explican el uno a la otra. La asunción del modelo médico a la hora de explicar la conducta es un grave error: aquello que nuestro cuerpo manifiesta (fiebre, tos etc.) no son más que síntomas de algo que está en nuestro organismo por lo que debemos buscar el foco de infección. Si apoyamos la concepción biológica de la agresividad, ¿qué hacemos con los delincuentes? Los convencimientos morales son la causa más importante de odio. Una cosa es que sea necesario e indispensable un cuerpo para poder pensar y otra es que el cuerpo sea la causa de que hagamos determinadas conductas.

2- Un segundo grupo, hace referencia al aprendizaje temprano: infancias rotas, ambientes destruidos. El llamado círculo de la violencia propuesto por Widom. Según Widom, aquellas personas que vivieron una infancia con violencia, repetirán la violencia que vieron, transmitiéndose de generación en generación. Esta teoría supone una explicación diferente a la biológica y está más próxima a las condiciones de desarrollo de las personas. Los estudios que han tratado de demostrar el ciclo de la violencia no son concluyentes y no prueban lo que buscaban probar. A lo sumo, sería necesario acompañar otro conjunto de variables de riesgo para que estas personas lleguen a convertirse en personas violentas.

una carrera en lugar de otra, la elección de una pareja etc.). El enfoque cognitivo-social, además de estar en contra del concepto de personalidad, también lo está con los modos de medir los rasgos de personalidad. En los test de personalidad encontramos preguntas tipo ómnibus , es decir, inespecíficas, y cuando respondemos a estas cuestiones, respondemos utilizando una construcción mental que hacemos nosotros mismos y que proviene de nuestra experiencia o con aquello que nos han ido diciendo los demás. Al no referirse a nada concreto, las personas que responden afirmativamente a una pregunta o aquellas que responden de forma negativa, puede que no estén respondiendo a lo mismo. Esto queda muy bien demostrado en un genial experimento realizado por Gilobich. En este experimento, Gilobich trata de demostrar como las personas que responden a los test de personalidad es muy probable que respondan de forma diferente en distintas ocasiones. En la primera parte del experimento, se pasaba a los sujetos un cuestionario donde se les preguntaba acerca de si les gustaba la música de los años 80, por un lado, y de los 60 por el otro. Lógicamente, hubo una proporción de sujetos que respondió que sí les gustaba, y otra que no les gustaba. Pero, entonces, en la segunda parte del experimento, se pidió a los sujetos que habían respondido que sí les gustaba la música de los 80 por un lado y los 60 por otro, que escribieran aquellas canciones en las que habían pensado al responder a esta cuestión. Se pidió lo mismo a los sujetos que habían respondido que no les gustaba la música de los 80 por un lado y de los 60 por el otro. En la tercera fase del experimento de Gilobich, se pasaba un cuestionario pero, en este caso, no se les preguntaba si les gustaba o no la música de los 80 y 60, sino que se les preguntaba a los sujetos que habían respondido anteriormente que “no” si les gustaba la música que habían escrito los sujetos que habían contestado que “sí” en la segunda fase del experimento y viceversa; si les gustaba a los sujetos que habían contestado que “sí” la música escrita por el grupo que había contestado que “no”. Los resultados obtenidos fueron que todos los sujetos respondieron de la misma forma antes los estímulos concretos. Por tanto, los sujetos no estaban respondiendo de la misma forma a la pregunta general sobre si les gustaba la música de los 80 y 60. Cada persona construyó representaciones globales diferentes. Así, cuando las preguntas se hacen concretas, desaparecen las diferencias. Por lo tanto, no es raro pensar que los test con preguntas genéricas sirven para poco. Hemos de recordar que, como ya hemos visto anteriormente, resulta muy complejo predecir la conducta de personas muy cercanas a nosotros y que creemos conocer muy bien (como por ejemplo, nuestros mejores amigos) e incluso de nosotros mismos.

Dentro del enfoque cognitivo-social existen diferentes explicaciones sobre la conducta agresiva:

1- Aprendizajes específicos: experiencia directa o vicaria. Teoría propuesta por Bandura y apoyada por la mayoría de los psicólogos. Bandura publica en 1973 un libro clásico en las teorías sobre la conducta agresiva titulado Aggression. Bandura trata el tema de la conducta agresiva por ser un tema que preocupa fuertemente a la sociedad pero su objetivo principal será el de demostrar que las conductas se aprenden, las conductas son modeladas: el libro trata sobre el modelado de la conducta agresiva y cómo se aprende a ser agresivo en unas circunstancias y no en otras. 2- Otro grupo de explicaciones hacen referencia al poder de las circunstancias. Dentro de este grupo se contraría toda la psicología social de los experimentos de Milgram, el experimento de la prisión de Zimbardo, los experimentos de este autor sobre desindividuación etc. que ya hemos tratado. 3- Otro grupo de explicaciones es la postura propuesta por Garrido (2002). Según esta postura, para ser delincuente hay que sentirse capaz, auto eficaz. Esta no es la única explicación, pero sí una de las más importantes, que recoge la variable mediadora por la que influyen todas las anteriores ( Autoeficacia y delincuencia , Psicothema, 2002). La violencia doméstica u otros tipos de violencia presentan patrones similares: primero disparan, acuchillan o queman y después se suicidan. Pese a la aprobación de nuevas leyes contra la violencia de género, los casos no disminuyen. Según Garrido, el que los medios de comunicación se hagan eco de estos sucesos y tipos de conducta en las noticias, publicaciones etc. provoca en las personas que están pasando por lo mismo sentimientos de autoeficacia, es decir, se sienten capaces de hacer lo mismo ellos. 4- Finalmente, dentro de la teoría cognitivo-social, Bandura se ha interesado en estos últimos años en hallar la justificación de la violencia ejercida por las personas morales. Es decir, por los mecanismos por los cuales la persona se desvincula moralmente para poder ejecutar actos inmorales. Bandura propondrá 8 mecanismos, pero nosotros únicamente citaremos tres de ellos:

  1. Redefinición del acto delictivo o agresivo convirtiéndolo en algo humanamente aceptado (utilizando a Dios, la patria, dictadores etc.)
  2. Generar eufemismos: “No se arremete o mata a una persona, se limpia la sociedad de la escoria”.
  3. La deshumanización de la víctima: Se convierte a la víctima en una “bestia”, “cucaracha” etc.

Una manera de evitar las conductas agresivas es conseguir que no se redefinan como moral aquellas conductas que son inmorales.

1.2 La facilitación social

Ninguna de las teorías anteriormente citadas logra explicar de manera coherente los resultados encontrados en las investigaciones llevadas a cabo sobre la conducta agresiva. Así, más que hablar de teorías de la agresividad, debemos hablar de la existencia de situaciones de riesgo que hacen que los sujetos cometan conductas agresivas o actos delictivos. Se ha descubierto en investigaciones realizadas sobre este campo, que existe una variable muy importante: la manipulación de la representación social de quien nos observa. El ambiente que rodea y observa a los sujetos permanecerá inmóvil –es decir, no insultará, agredirá ni alabará al sujeto–, únicamente se harán presentes –estos observadores– en las situaciones experimentales. Además, no existirán más estímulos y la manipulación experimental se llevará a cabo sólo manejando la impresión que el sujeto tiene de la persona que le observa. Así, el sujeto hace una representación social de la persona que le está observando. ¿Determinados observadores facilitan la conducta agresiva? Para poder responder a esta pregunta es necesario explicar un tema que muchos manuales de psicología social llaman la facilitación social en general. Lo que se intenta estudiar es si, cuando una persona está realizando un trabajo, el hecho de que haya otras personas observándole facilita o empeora su trabajo. El estudio de la facilitación social nace con las observaciones y, posteriormente, investigaciones de Tiplett a finales del siglo XIX. Triplett observó que, cuando en las carreras de ciclistas, había observadores, éstos corrían más rápido que cuando estaban solos. A raíz de estas observaciones fue cuando Triplett se planteó si la presencia de otras personas facilitaba la ejecución de las tareas. Posteriormente a Triplett se realizaron otras investigaciones para replicar este descubrimiento. Destacan sobre todo las investigaciones realizadas en los años 20 y 30 por parte de Dashiell y F. Allport. Dashiell hace investigaciones donde sistemáticamente se confirma la hipótesis de la facilitación social. En cambio, Allport descubre en sus investigaciones que no se cumple esta hipótesis de la facilitación social y concluye que la presencia de personas dificulta la realización de tareas. En años posteriores se continúa investigando sobre el tema y, a finales de los años 60 existían en la literatura un gran número de conclusiones diferentes que no llegaban a una única respuesta sobre el fenómeno de la facilitación social. Pero, a principios de los 70 aparecerá un autor muy importante, R. Zajonc. Este autor se planteó una hipótesis que englobaba los dos tipos de resultados alternativos: que la observación podría facilitar o dificultar la realización de una tarea. Para Zajonc ambos resultados son correctos y se deben a una misma variable. Así, formula la hipótesis de que la presencia de los demás facilita la conducta más probable. Cuando los demás observan a una persona se facilitará la ejecución de la conducta más probable. Zajonc dividirá en dos las tareas: (1) tareas complejas-no dominadas por el sujeto y (2) tareas fáciles o complejas-dominadas por el sujeto. Por ejemplo, conducir un coche resulta una tarea compleja y más para los conductores noveles. Si alguien observa a esa persona cuando está aprendiendo a conducir, lo más probable es que falle, ya que la conducta más probable es que cometa un error. En cambio, cuando la persona domine la tarea de conducir, lo más probable, pese a ser compleja, es que lo haga bien cuando sea observada por otra persona. En este caso, la presencia de los demás facilitará que la persona realice la tarea bien tanto en cantidad como en calidad. Eso ocurre porque Zajonc comprueba que los demás generan en el observado un incremento en el arousal. Zajonc comprueba esta idea con las visitas a enfermos de hospitales y los niveles de suprarrenales en sangre. La presencia de gente en las habitaciones de los pacientes, producían en éstos aumentos en los niveles de hormonas suprarrenales en sangre. Sin embargo, cuando los pacientes se encontraban solos en las habitaciones, la cantidad de hormonas suprarrenales en sangre era menor. Por lo tanto, Zajonc descubre que la presencia de otras personas afectaba al arousal incrementándolo. Zajonc realiza el famoso estudio de la mera presencia. Zajonc considera que la mera presencia de las cosas en nuestras vidas produce querencia o actitud positiva de querer. Para poder entender esto debemos volver al concepto de arousal y al famoso estudio de Sachter y Singer sobre el doble componente de los estados emocionales. Según Sachter y Singer son necesarios dos componentes en toda emoción: por un lado, el arousal o activación fisiológica, que es igual para todas las emociones; y, por el otro lado, una interpretación cognitiva de esta activación. El entorno en el que se produce este estado de arousal hace que interpretemos esa excitación como rabia, ira, dolor etc. Por lo tanto, son necesarias la coincidencia de una estado de arousal y una circunstancia psicosocial que interprete ese arousal. Así, si una persona crece en ambientes en los cuales existen pocas matizaciones emocionales, esa persona tendrá muy pocos registros emocionales y aquí podría encontrarse la explicación por la cual, lo niños que han vivido en ambientes donde sólo hay ira y rabia, sean incapaces de tener emociones de amor, ternura, arte, belleza etc. Estos niños emparejarán siempre la activación fisiológica con situaciones de rabia e ira y no sabe unir este arousal con el amor o la dulzura. Sachter y Singer ponen a prueba estas hipótesis con su famoso

habitaciones habrá una mesa y una silla en la que sentarán los sujetos y el investigador les colocará unos electrodos que dan descargas eléctricas. La tarea consistió en que se presentaron unos estímulos a los cuáles los sujetos debían responder lo más rápido posible presionando un botón que estaba encima de la mesa de la habitación. Por lo tanto, esta tarea mide los tiempos de reacción de los sujetos antes la presencia de un estímulo. El sujeto que respondiese más lento al estímulo era castigado con una descarga eléctrica dada por el otro. El sujeto más lento recibía una descarga eléctrica por el otro sujeto, que podía elegir entre 10 opciones de descarga –desde una descarga débil (1) hasta una más intensa (10)–.

El cómplice del investigador siempre dará una descarga de 3 ó 4 por dos razones: (1) porque son descargas de intensidad leve/media y (2) porque deben ser diferentes en cada ocasión para que el sujeto no sospeche y vea que no son siempre iguales. El experimentador dividió los resultados al 50%, de modo que la mitad de las veces ganará el sujeto “ingenuo” y la otra mitad el cómplice. En ese momento, aparecerá una tercera persona en la escena. Esta persona –que, en realidad también es un cómplice del investigador– entrará presentándose como un investigador que está trabajando en una investigación en ese mismo edificio y le pide a nuestro investigador que le permita observar la tarea. Nuestro investigador aceptará esta petición y le dirá que entre en la habitación y se coloque al lado del sujeto “ingenuo”. La presencia de este observador en la habitación será la manipulación experimental de esta investigación: unas veces, el observador será hombre y otras veces, será una mujer. Esto fue así porque, como veremos posteriormente, se supone que el hombre valora la agresividad y la mujer no. Además, todos los sujetos “ingenuos” de la investigación fueron hombres. Por lo tanto, la primera variable manipulada fue si el observador era (1) hombre o (2) mujer. La segunda variable manipulada fue (1) la presencia o (2) la ausencia del observador. En el séptimo ensayo, nuestro observador dirá que tiene que marcharse y los sujetos continuarán la tarea solos. Los resultados mostraron que cuando los sujetos varones eran observados por hombres, daban más descargas que cuando eran observados por mujeres. Esto confirmo la hipótesis de la facilitación social: los sujetos se comportaron tal y como creyeron que el observador les iba a valorar.

Es importante matizar el motivo por el cual Bonder únicamente utiliza a varones como sujetos “ingenuos”. “La criminología ha atraído a estudiosos varones –y a algunas mujeres– que desean estudiar y comprender a los hombres que están fuera de la ley, esperando quizás que se desvanezca parte del romance y fascinación de este papel. Como resultado, entre las diversas disciplinas, la criminología es esencialmente masculina” (Cecil, 2006). Por lo tanto, se considera que la agresividad es cosa de hombres y no de mujeres. Sin embargo, se ha descubierto que es un defecto común el que las mujeres agredan físicamente a su pareja. Por el contrario, los hombres, cuando agreden a su pareja, se debe a alguna patología que hace que estas agresiones sean más intensas, más graves y más destructivas. La clásica concepción de que únicamente el hombre es agresivo hace que sólo estudiemos a las mujeres maltratadas y no a los hombres maltratados. Esto refleja un importante defecto en los diseños experimentales en psicología social. Un ejemplo es esta investigación de Borden en la cual únicamente dan descargas sujetos varones al considera la agresividad como algo inherente sólo a los hombres. Se ha puesto de manifiesto que existen cuatro variables importantes para abandonar los actos delictivos en una persona: (1) tener hijos, (2) encontrar trabajo, (3) la cultura y (4) el casarse. Una investigación en la que se llevó a cabo un seguimiento a lo largo de los años de personas que habían realizado conductas delictivas con el objetivo de observar si reincidían o no, reflejó que encontrar trabajo y casarse no influía. Por lo tanto, únicamente eran importantes las variables “tener hijos” y aumentar la cultura. Pero además, estas variables influían de forma diferente en hombres y en mujeres: los hombres tardaron más en reincidir cuando tenían hijos que las mujeres y, las mujeres con mayor cultura reincidían antes que los hombres con más cultura. Esto refleja la importancia de que comience a investigarse la delincuencia femenina. De hecho, desde la propia teoría cognitivo-social se ha afirmado que las conductas delictivas son más propias de hombres que de mujeres.

Bonder llevó a cabo una segunda investigación manejando la construcción de la realidad de los sujetos de una forma mucho más fina. En esta segunda investigación también hubo observadores hombre o mujer. Pero, en este caso, se dio a entender a los sujetos si los hombres y las mujeres que les observaban eran agresivos o pacifistas. De esta forma, podremos ver si desaparecen las diferencias entre los observadores hombre o mujer. Para dar a entender a los sujetos “ingenuos” que los hombres o mujeres que los iban a observar eran agresivos, éstos se quitaban una sudadera en la que aparecía un escudo de un equipo

de kárate de la universidad. Para dar a entender a los sujetos “ingenuos” que sus observadores eran pacifistas, éstos llevaron una sudadera en la que aparecían las iniciales SANE (sociedad en contra de la expansión de armas nucleares, por lo tanto, una asociación pacifista), logotipo de la asociación que dice presidir el observador. En esta investigación, los resultados reflejaron que, independientemente de que el observador fuera hombre o mujer, cuando estaba presente un observador con la sudadera del club de kárate de la universidad, los sujetos daban descargas de más intensidad que cuando estas personas eran observadas por miembros de la asociación pacifista. Estos resultados hacen más indicativo que construimos socialmente la realidad.

En 2002, 30 años después de las investigaciones de Bonder, Bryant y Zimerman hallaron que la percepción que tienen los adolescentes del uso de sustancias por parte de sus compañeros predijo el uso propio, un hallazgo que es semejante y consistente con estudios anteriores. Adolescentes que perciben que sus compañeros tienen actitudes negativas hacia la escuela aumentan con mayor probabilidad el uso del tabaco y la marihuana durante el bachillerato....Este hallazgo es espacialmente relevante para el contexto educativo porque aporta información de cómo la conexión entre las variables de la escuela y el uso de sustancias puede operar para afectar a resultados críticos de los jóvenes urbanos (Bryant y Zimerman, 2002, p.631). La representación social de la realidad es una variable muy importante para explicar la conducta agresiva. Esto queda reflejado en las tres investigaciones anteriormente descritas. Las dos de Bonder mediante la manipulación y la de Bryant y Zimerman mediante correlaciones. Lógicamente, la de Bonder será más importante para explicar la importancia de esta variable al implicar manipulación experimental, pero el obtener resultados similares a favor de la importancia de la construcción social de la realidad en la conducta agresiva genera una validación convergente con estudios en diferentes contextos que apoyan estas ideas. A partir de todo esto, podemos formularnos la siguiente pregunta: ¿Quién es el culpable? ¿El que ejecuta una conducta agresiva o problemática en una escuela o quién crea la percepción social de que eso es lo que le van a valorar? ¿Con quién intervenimos? Sin duda, la psicología social ha demostrado muy claramente que uno de los castigos más graves para una persona es la no aceptación social, es decir, el ser excluido del grupo. Goffman estudiara este tema y escribe un importante libro sobre la estigmatización en el que habla acerca de cómo viven, crean sus propios lenguajes y cómo se defienden atacando a la mayoría aquellos que no actúan como los demás. Garrido propondrá un cambio en el código penal español. Para este autor, se debería culpabilizar, no sólo al autor de un acto delictivo, sino también a aquellas personas que han hecho que esa conducta haya ocurrido.

1.3 La construcción social de la culpa:

Para poder comprender la construcción social de la culpa, primero, es necesario conocer el entorno en el que surge esta idea. Para ello, en primer lugar, debemos entrar en el tema de la justicia restauradora.

1.3.1 La justicia restauradora Cuando se comete un delito, podemos observar que, por un lado, (1) se quebrantan los derechos de la comunidad y (2) la persona que ha cometido el delito se siente culpable por haberlo realizado y le gustaría poder volver al pasado anterior ha haberlo cometido. Los sistemas de administración de justicia tradicionales únicamente tienen en cuenta la primera postura relacionada con el quebrantamiento de los derechos de la comunidad. Para ello, el derecho penal ha establecido los fines de la pena que, entre otras cosas, exige que, aquella persona que haya quebrantado esos derechos de una comunidad, deba ser penada. Es difícil encontrar lugares que no impongan sanciones para aquellas personas que no cumplan una norma y, además, es difícil concebir una ley que no imponga sanciones para aquellos que no la cumplan. Existen tres fines con la imposición de esta pena:

1- Un fin preventivo de la ley penal: Consiste en amenazar o imponer castigos para aquellas personas que no cumplan lo que esta legislado, es decir, el código penal se basa en el conductismo sin conocer de forma exacta sus mecanismos. Dentro de la prevención, podemos distinguir dos subtipos: (a) Prevención general : en este caso, la amenaza de la ley es genérica para cualquier persona que no la cumpla. Por ejemplo, aquel que exceda el límite de velocidad será sancionado. (b) Prevención específica : en este caso, la aplicación de la pena es para aquel que haya sido culpable. Por ejemplo, “tú que has infligido una norma, debes cumplir lo que la norma dice”. 2- Función de la pena como justicia distributiva : Es decir, la pena se impone para reparar los daños que se han causado.

delito. Como hemos visto, sin duda, una agresividad o un delito contra nosotros, nos hace plantearnos la pregunta de “¿por qué a mí?”. Según la teoría de la discontinuidad de Zimbardo, las personas que acudirían a una consulta de un psicólogo, lo harían con el objetivo de encontrar una explicación que ellos no encuentran ante una discontinuidad en sus vidas (un accidente, un trauma, una ansiedad etc.). Las personas quieren saber los motivos por los cuales les está pasando eso, que además les resulta molesto y no les deja vivir correctamente y les altera emocional y psicológicamente. Si miramos a las diferentes formas de terapia existentes, en el fondo, todas ellas están encaminadas a dar al sujeto una respuesta que le parezca convincente de porqué le esta pasando esto. Así, los distintos tipos de terapia se centran en dar una explicación al sujeto de las causas de que esté sufriendo un trastorno cualquiera. Una de las terapias que más claramente hace esto son las terapias dinámicas. En estas terapias, se trata de explicar al sujeto que aquello que le está pasando se debe a vivencias en la infancia que han dejado su huella y que explican los problemas psicológicos actuales. Ahora pongámonos en el extremo contrario. En las intervenciones conductistas, si ahondamos en el fondo, su concepción es similar a la psicoanalítica. El psicoanálisis considera que, determinados estímulos en la infancia han determinado nuestro vivir actual. Esto no se diferencia de decir que determinados objetos en nuestro ambiente que nos han hecho daño o nos han gratificado. En definitiva, las dos dicen lo mismo: lo que nos pasa se debe a un aprendizaje de un pasado. Por otro lado están las concepciones psicológicas basadas en rasgos de personalidad. Según estas teorías, hemos nacido así, somos como somos, tenemos unas características biológicas de personalidad y, por tanto, nuestra tarea –desde estas perspectivas– consistiría en pasar pruebas (test, cuestionarios etc.) para explicar por qué le pasa eso a un sujeto. Estas terapias consideran que, cuando damos una explicación a una persona de lo que le está ocurriendo en función de su pasado o de cómo es esa persona, se acaban los traumas y los problemas. Implícitamente, lo que estamos transmitiendo a la persona es que lo que le ha ocurrido ha sido el resultado inevitable de unas causas, que bien, están en su propio ser o en su pasado. Si consideramos que con dar una explicación así a una persona finaliza nuestra intervención como psicólogos, tendremos una concepción del ser humano muy pobre considerándole incapaz de intervenir en la modificación de su propia conducta. Hemos de tener presente para entender la concepción cognitivo-social que las personas somos quienes modificamos nuestro ambiente y, a su vez, este ambiente nos va a modificar a nosotros. Por lo tanto, el sujeto serían un agente activo y no pasivo como consideraron las terapias clásicas. Los hombres modificamos nuestro ambiente a través de nuestras conductas. Por lo tanto, la conducta determinaría el ambiente y no el ambiente la conducta. Nuestra intervención como psicólogos no sólo debe consistir principalmente en buscar explicaciones en función de la naturaleza o el pasado, sino hacer comprender a las personas que ese pasado, ese ambiente y esas circunstancias dependen de su conducta y de sus acciones y, sobre todo, lo más importante, generar la sensación en las personas de que son capaces de cambiar y gestionar su vida, es decir, que su vida no se debe a cosas que le han sucedido donde no han tenido parte, sino que se debe a sus pensamientos y a aquello que ellos quieren hacer con ella. Las personas somos quienes dominamos nuestros pensamientos y, por lo tanto, nuestras vidas. Las terapias cognitivo-sociales incluyen programas en el que las personas son quienes gestionan sus propios pensamientos. Si alguien quiere dejar de fumar, para que pueda conseguirlo, debe comprender que es capaz de hacerlo y que depende de si mismo el que lo consiga. Las concepciones cognitivo-sociales consideran a la conducta como la VI y al ambiente como una de las VD. Los psicólogos debemos de ayudar a las personas a que visualicen el futuro que ellos quieren y ayudarles para que ese camino final este mas cerca día a día. Centrarse en el pasado para explicar un momento actual no sirve de nada. Debemos gestionar nuestro propio futuro. Además, otro aspecto importante de las terapias cognitivo-sociales es que debemos evitar una intervención psicológica excesiva. Deben ser ellos mismos quienes vean que son capaces por si solos de crear cambios positivos en sus vidas. Si intervenimos demasiado, la persona puede llegar a pensar que ella sola no sería capaz de hacerlo –haciéndose, vulgarmente conocido, “psicólogo-dependiente”–. Los méritos no deben de ser del psicólogo sino de la persona. Podríamos volver al comienzo del curso cuando veíamos como nosotros somos quienes construimos la realidad. Nosotros creamos un entorno que nos lleva a responder tal y como este ambiente que hemos creado nos pide. Debemos intervenir lo antes posible ante estas situaciones para evitar conductas más destructivas.

Construcción social de la culpa

  • Fines de la pena:
    1. Prevención
      1. Justicia retributiva
      2. Rehabilitación

Los dos primeros fines estarían relacionados con la satisfacción de las necesidades de la víctima o comunidad. El último en el individuo o delincuente. Sin embargo, el castigo no genera rehabilitación sino que puede llegar a generar un sentimiento de venganza.

  • Por ello se propone la justicia restauradora de Sherman (Canberra, Australia) y unos criterios para evaluar si se ha realizado una mediación correcta según la justicia restauradora propuestos por Morrison en 2004. 2. ¿Esta adecuadamente orientado hacia la víctima? Este criterio hace referencia ha si la intervención hace justicia con respecto a la víctima y se siente resarcida del daño que le han hecho. 3. ¿Se anima a los delincuentes a que asuman si responsabilidad? Este criterio hace referencia a que la mediación debe unir las necesidades de ambas partes, es decir, tanto de la víctima como del delincuente. Es fundamental que el delincuente reconozca que él ha sido el culpable del delito para que logremos que esta persona abandone la delincuencia definitivamente. Un gran número de investigaciones confirman que no se puede reinsertar en la sociedad a ningún delincuente que no reconozca que ha cometido un delito y se arrepienta de haberlo realizado. Cuando el delincuente reconoce y se arrepiente de su delito, es cuando esta persona querrá volver a ser miembro de la sociedad sin que sea estigmatizado. Por otro lado, muchas investigaciones han demostrado lo difícil que es rehabilitar a un delincuente sexual (violadores) porque, ordinariamente, este tipo de personas tienen a explicar que las víctimas fueron quienes les incitaron y provocaron y que, por tanto, son las víctimas las responsables –e incluso que, en el fondo, lo deseaban–. Mientras no logremos cambiar esto, resultará muy difícil rehabilitar a un delincuente sexual. Por lo tanto, lo que debemos conseguir es que un delincuente acepte su responsabilidad y culpabilidad. Si esto no ocurre, la pena que se le imponga por su delito muy fácilmente generará sentimientos de venganza y resentimiento en el delincuente. La pregunta que debemos hacernos es si sería tan difícil que un juez emplease diez minutos en hablar con la persona que condena. Esto nos llevaría a hablar de la justicia procedimental desde el punto de vista psicológico. La justicia procedimental fue propuesta y estudiada por Folger. Dentro de los ámbitos judiciales. Folger considerará que es muy importante la forma de comunicación entre los jueces y la comunidad. Así, la justicia procedimental implicaría, por un lado, que cuando un juez dicte una orden o un cambio, éste debe dar una explicación de por qué ha tomado esta decisión. Y, por otro lado, que, además, el juez escuche las explicaciones del subordinado –lo que Folger denominó “dar voz” al subordinado–. Desde el punto de vista jurídico, el hecho de que el delincuente pueda explicarse y “tener voz” se ha demostrado que produce en las personas condenadas una mejor aceptación de la condena impuesta y un menor grado de descontento y de sentimientos de venganza. Así, si los jueces fueran quienes de forma directa explicasen la sentencia a los condenados y no los abogados, procuradores etc. conseguiríamos que se aceptasen las sentencias con mayor facilidad. En los ámbitos organizacionales, se ha observado que cuando se “da voz” a los trabajadores y se les trata dignamente, estos trabajadores son más eficaces y productivos que si únicamente les ofrecemos beneficios materiales (como un aumento salarial). Existen dos hipótesis explicativas de por qué ocurre esto: (1) Una explicación sería la hipótesis instrumental: Los sujetos a los que, por cultura de empresa, se les deja exponer sus quejas y exponer sus puntos de vista creen que de esta forma pueden cambiar los modos de trabajar y actuar en la empresa. (2) Una segunda explicación hace referencia a que las personas que saben que pueden expresar sus puntos de vista y que, por lo tanto, “tengan voz”, se creen miembros con valor para la empresa lo que provoca este aumento en la productividad. Los sujetos considerarían que tienen importancia para la empresa. Ambas hipótesis han encontrado apoyo en los resultados de las investigaciones pero, recientemente, las investigaciones están decantado la balanza hacia la segunda explicación y se consideraría que los trabajadores dan mejores resultados porque se consideran personas valoradas e importantes para la empresa. Por este motivo, dentro de la justicia restauradora también se encontraría la justicia procedimental a través de este tercer criterio propuesto por Morrison. **4. ¿Están implicados todos los interesados?
  1. ¿Existe una oportunidad para el diálogo y, muy especialmente, a participar en la toma de decisiones?
  2. El modelo ¿es respetuoso para todas las partes?** Esto es importante porque el delincuente, ante todo, es persona y debe ser tratada de forma respetuosa. En los juicios por separaciones, la parte que se considera responsable o culpable de la separación puede ser tratada de forma poco respetuosa, por ello los mediadores deben ser hábiles para conseguir un trato digno.

negativa ejerce su influencia en dos necesidades: (1) de reparación (empatía) y (2) miedo al castigo; y que éstas, a su vez, afecten a la agresividad o a la conducta social (p.223). Por ello, las variables empleadas en el estudio de Caprara fueron cuatro:

  1. Tipos de conductas agresivas: peleas, hacer daño o insultarse.
  2. Necesidad de reparación: malestar, preocupación, deseos de reparación.
  3. Miedo al castigo: persecución, opresión, tensión
  4. Conducta social: ayuda, donaciones, compartir. La muestra utilizada por Caprara en esta investigación constaba de sujetos de tres países diferentes: Italia, Rumania y República Checa. Los resultados obtenidos se reflejaron en términos de correlación apoyando las hipótesis del experimento:

Por tanto, como conclusión debemos conseguir que las personas que han cometido un acto delictivo no sólo reconozcan su culpa a través del uso de la justicia restauradora sino que, además, debemos generar la sensación en estas personas de que sus males serán personados y que no presenten miedo a castigos futuros que, como hemos visto en el experimento de Caprara, generan agresividad.

De todo lo visto hasta ahora ya podemos comprender la importancia que tiene la construcción social de la conducta agresiva para explicar los actos delictivos. Haney, uno de los personajes más importantes dentro de la psicología jurídica, parte de la idea de que en el derecho y en la psicología existen las mismas concepciones de la persona humana y sus comportamientos. Así, cuando en el derecho penal plantea una ley, lo hace en función de una concepción del comportamiento humano: las leyes se crean porque existe la concepción de que aquellas conductas que se castigan con una pena no se ejecutarán. Observamos la importante influencia conductista de estímulos, refuerzos y castigos. Por lo tanto, detrás de toda ley existe una concepción psicológica. El problema es que los juristas utilizan el sentido común y la psicología no aprueba nada que no tenga pruebas. En 2002, Haney partiendo de esta idea hace un repaso a todas las ramas de la psicología para observar cómo ha ido evolucionando esta ciencia desde perspectivas innatistas hasta llegar a perspectivas más situacionalistas en la actualidad. Haney, yendo un paso más allá, planteará 12 propuestas para cambiar todo el derecho penal. En una investigación recientemente publicada de Haney y Greene (2004). Haney y Greene plantean que las personas tenemos un estereotipo de los delincuentes que ha sido creado por los medios de comunicación. Además, también tenemos estereotipos acerca de cómo cometen los actos delictivos estos delincuentes. En esta investigación, estos autores analizaron las publicaciones sobre actos delictivos en el estado norteamericano de California durante unos meses y, entre muchas otras cosas, estudiaron cuáles eran las bases de información que utilizaron estos medios de comunicación en la información de sus noticias. Los resultados se muestran en la siguiente tabla:

Podemos observar como la mayor parte de la información empleada por la prensa proviene de la policía y de la acusación, que son las partes que más buscan que se culpe al delincuente, es decir, la parte acusatoria. Por otro lado, otro de los elementos que analizaron fue cuál era la imagen que se transmitía del delincuente, es decir, que elementos del historial de los delincuentes se utilizaban en las noticias. Los resultados se reflejan en la siguiente tabla:

En los resultados se observa que la afiliación a bandas, la droga y la enfermedad mental son los elementos que más se tienen en cuenta para explicar el historial de un delincuente. Se transmite la idea de que existe poca esperanza con personas con todo este historial delictivo. De la importancia que tienen el poder de las circunstancias (abuso/abandono, consumo de drogas por parte de los padres, existencia de violencia familiar etc.) nos dicen muy poco o nada y, sin embargo, cuando se estudia la delincuencia, las situaciones de mayor riesgo y las variables más importantes para explicar porqué se comente actos delictivos son éstas. Todo esto ayuda a generar unos estereotipos que hacen que sea la sociedad misma la que no les de otra opción a estas personas que la de cometer actos delictivos.

1.4 La justicia organizacional:

1.4.1 ¿Qué es la justicia? Acerca de la justicia se ha estudiado desde tiempos muy antiguos. Así, en un primer momento se abordó su estudio desde la filosofía (entre los que destacan Platón y el propio Aristóteles). John Rawis, desde la filosofía, entendió la justicia como un “deber ser”, una norma y un ente en sí mismo. Ya desde la psicología, lo que ha interesado ha sido la percepción subjetiva de la justicia y cómo esa percepción influye en nuestra conducta: por tanto, la justicia es entiende como una construcción social. Dentro de la psicología será la psicología social la rama que ha estudiado estos procesos en el ámbito de los contextos legales. 1.4.2 La justicia y las organizaciones: En los últimos años se ha producido un gran aumento en las investigaciones sobre la justicia en los ámbitos organizacionales. Esto queda reflejado en el número de monografías y manuales sobre este tema que podemos encontrar en las diferentes bases de datos como PsycInfo. La justicia será un concepto clave en psicología social y de las organizaciones, en la psicología del trabajo y en gestión y desarrollo de recursos humanos. 1.4.3 Evolución Histórica: La preocupación por la justicia es un antiguo tema en psicología social. Su estudio surge durante la II Guerra Mundial y se centró en la percepción subjetiva de la justicia. En la actualidad se estudia la justicia en los contextos organizacionales. 1.4.4 Planteamiento clave: En un primer momento, Stouffer realiza una investigación con miembros del ejército para comprobar sus niveles de satisfacción en función de la facilidad o dificultad de ascender de cargo militar. Sus resultados mostraron que aquellos grupos donde es más difícil ascender presentan una mayor satisfacción que los grupos donde es más fácil ascender de cargo militar. Esto llevó a Stouffer a hablar de que la satisfacción está ligada a la comparación con los otros en su teoría de la privación relativa. 1.4.5 Justicia Distributiva Adams (1935) plantea la teoría de la equidad según la cual evaluamos una situación como justa o injusta evaluando la relación lo que invertimos y lo que obtenemos (input /output) y esa relación la comparamos con lo que los otros invierten y obtienen. Si esa comparación con los demás en relación con lo investido y obtenido es igual, entonces consideraremos que ha sido justo, sino ocurre así lo consideraremos injusto. Por tanto, Adams plantea la justicia en términos distributivos F 0E 0 Justicia distributiva. 1.4.6 Justicia Procedimental Posteriormente, Folger (1987) plantea su teoría del referente cognitivo. Según esta teoría existe la posibilidad de que no sea social la comparación, es decir, al contrario de lo que Adams planteó, la comparación no tiene porque ser social sino que puede realizarse con uno mismo o con referente cognitivo que creamos. Además, Folger considera que el cómo es muy importante F 0E 0 Justicia procedimental. 1.4.7 Thibaut y Walker: Estos autores realizan una interesante investigación acerca de la justicia percibida de los procedimientos en contextos legales. Querían saber qué sistema consideraban los implicados más justo: el sistema inquisitorial europeo –donde los jueces tienen control sobre todo el proceso– o el sistema de adversarios sajón –donde el juez únicamente controla el resultado–. Para ello, se preguntaba a los clientes acerca de sus niveles de satisfacción durante (1) la fase del proceso –cuando los acusados y el fiscal presentan las pruebas– y (2) durante la fase del resultado –cuando el juez da el veredicto–. Los resultados obtenidos reflejaron que las personas están más satisfechas con el sistema de adversarios que con el sistema inquisitorial ya que los sujetos consideraron que en el sistema de adversarios ellos tenían un mayor control percibido sobre los resultados. 1.4.8 Leventhal y los criterios de justicia: Leventhal en 1980 quiso establecer los criterios para que un procedimiento sea percibido como justo:

  • Consistencia : el procedimiento debe ser estable en el tiempo y dar igualdad de oportunidades
  • Ausencia de sesgos : el procedimiento no debe afectarse por intereses personales
  • Exactitud : debe basarse en tata información y tan exacta como sea posible.
  • Posibilidad de corrección
  • Representatividad de todos los implicados : Relacionado con el concepto de control del proceso.
  • Ajuste a normas éticas prevalentes 1.4.9 Efecto del proceso Justo: Folger realizó una serie de experimentos en los que dio “voz” a sus participantes sobre lo que les había parecido el proceso. Al grupo control no les dio “voz” para expresar su opinión sobre el proceso. Folger encontró que las personas aceptaron más el resultado del procedimiento y lo consideraron más justo cuando

1.2 Componentes personológicos: Rasgos o características de la persona, no exclusivamente biológicas. Las causas unidireccionales de tipo personológico son: (1) los instintos, (2) características, (3) Impulsos, (4) necesidades y (5) rasgos de personalidad. Referente a los instintos , McGougal considera que los instintos son aquellas conductas que comparten todos los miembros de una determinada especie. Para este autor, un prototipo de instinto serían aquellas conductas que presentan las mismas características en los individuos de una especie. Desde el momento en que nacemos, tenemos una especie de programa de conformación que, durante nuestras vidas, se desarrolla siempre de la misma manera en todos los individuos porque todos compartimos el mismo programa. El hecho de tener un programa preestablecido es lo que hace que todos nos desarrollemos de la misma manera. Cuando pidieron a Piaget que definiera la psicología, señaló que quizás el que nos desarrollemos todos en un mismo ambiente sea lo que produce que los sujetos realicemos las mismas actividades. Por tanto, Piaget quería incidir en el factor ambiental y no únicamente biológico. Quizás tengamos la creencia Darwinista de que se conservan los sujetos más fuertes. Si esto hubiera sido así, los dinosaurios no hubiesen desaparecido y sí las ratas o insectos –que fueron los que continuaron poblando la tierra–. Si apoyamos la existencia de los instintos, ¿cuántos instintos tenemos? Esta respuesta ha producido un fuerte debate en la psicología sin llegar a ningún acuerdo. Referente a los rasgos de personalidad , es cierto que sí existen diferencias individuales. Nuestra manera de ser tiene una cierta consistencia en el tiempo. Sin embargo, esto no significa que existan los rasgos de personalidad ya que, tal y como fueron concebidos, éstos deben tener dos características fundamentales: (1) Consistencia en cualquier circunstancia y (2) Permanencia. Si no se cumplen estas dos características, no podemos decir que existan rasgos de personalidad. La teoría cognitivo-social explica el hecho de que existan diferencias individuales y cierta consistencia en las conductas de las personas porque nosotros cultivamos determinadas habilidades y evitamos otras. Una persona cultivará determinadas conductas (profesiones, pensamientos, deportes etc.) que se convertirán en rasgos distintivos de las personas. Lo que somos es lo que cultivamos, y las personas cultivan aquello que creen que es lo mejor. Esto será lo que produzca las diferencias entre las personas.

  1. Causas unidireccionales Ambientales : Tratan de poner la causa de la conducta en el exterior de la persona. Las corrientes conductistas se encontrarían aquí porque, a fin de cuentas, el conductismo –en palabras de Skinner– hace la siguiente afirmación: “La persona no actúa sobre el mundo, el mundo actúa sobre la persona”. Con un mayor o menor rigor o radicalismo, la verdad es que el conductismo trata de explicar la conducta únicamente por aquello que observa: algo influye sobre el organismo y éste responde. Por tanto, sería correcta la expresión atribuida a Watson: “Dadme un niño y yo haré de él a un santo o a un delincuente”. Según el conductismo, la persona viene al mundo como una tabula rasa ; si existe algo dentro de ella, no tenemos modo de observarlo científicamente y, por tanto, si queremos hacer ciencia psicológica, debemos de atenernos sólo aquello que observamos. De alguna manera, la concepción que se tiene del hombre y del organismo viviente en el conductismo es que el hombre es una veleta (se le puede cambiar, modificar, llevar de un lado para otro etc.). Además, resulta que son los conductistas los que deciden hacia donde quieren llevar al sujeto y son ellos los que tienen propósitos, intenciones, aspiraciones como si ellos no fuesen humanos, sino Dioses. ¿Qué se puede decir de estas teorías? (1) Quizás estas teorías sí sean aplicables a animales o seres inferiores, pero no al hombre; (2) Se les puede decir que se ha demostrado que se pueden medir las aspiraciones, intenciones y actitudes y que, por tanto, la idea de convertir en número lo psicológico para que sea ciencia no debe de confundirse únicamente con lo observable externamente. La crítica más dura hecha al conductismo ha sido la de pedir a los conductistas que expliquen con claridad qué es un estímulo. Ellos critican las teorías cognitivas por considerarlas mentalistas y antropomórficas. Lewin, en uno de sus escritos, dice que ya está cansado de oír durante más de diez años que sus conceptos eran metafísicos cuando el propio Lewin no encontró en psicología un concepto más bajo que el de “estímulo”. Lewin se pregunta si acaso puede existir un estímulo sin un sujeto que lo procese, ¿son iguales los estímulos para hombres y mujeres?; ¿es el mismo estímulo cuando la mujer pertenece a un club de kárate que cuando pertenece a una organización pacifista? Lo que nos mueve en nuestras vidas no es un pinchazo o simplemente comida. Las acciones humanas se mueven fundamentalmente por valores. Si la crítica hacia el conductismo referente a que nos expliquen qué es un estímulo es muy dura, sin duda lo es más todavía que investigaciones demuestren que la persona humana se mueve y actúa para conseguir cosas que no tiene y que quiere conseguir. Esto en una concepción conductista es imposible porque el futuro que nosotros vemos estimula nuestra conducta actual haciéndolo presente con nuestra mente. En definitiva, son los estímulos y las metas que se pretenden conseguir lo que mueven nuestra conducta.

B. TEORIAS BICAUSALES:

Estas teorías consideran que la conducta se explica teniendo en cuenta tanto la personalidad de los sujetos como las circunstancias en que él vive. Existen dos corrientes:

  1. Causas unidireccionales Ambientales y de la persona (Lewin): Lewin afirma que la conducta se explica por el ambiente y la persona, hablando de una suma entre ambos elementos. Siguiendo las ideas de Lewin, Tibauth hace un experimento para demostrar como, si un superior hace un favor a un subordinado, se entiende que el superior es una persona generosa y se le atribuye esta característica sin tener en cuenta las circunstancias ambientales que hayan podido producir esto. Por el contrario, si el favor lo hace el subordinado al superior, nos cuesta creer que el subordinado lo haya hecho por generosidad y consideramos que lo ha hecho por las circunstancias de ser su subordinado. Por lo tanto, en la medida en que atribuimos más al mundo interior (de la personalidad) deberá disminuir la importancia concedida a las circunstancias y viceversa. Por ello Lewin habla de ambas dimensiones (ambiente y persona) en términos de suma, porque ambas aumentarán cuando disminuya la otra y viceversa. Lewin considerará al ambiente y a la persona (en suma) como la VI que influye sobre la conducta, que es la variable dependiente. Sin embargo, serán las conductas que nosotros ejecutamos las que modificarán el ambiente, entendiendo el ambiente, por tanto, como una variable dependiente de nuestra conducta, que sería la variable independiente. Así, la conducta no es VD y no podemos decir que el ambiente sea VI y modifique a la conducta. Es el mundo que el hombre cambia a su favor el que nos influye. Si queremos intervenir en el psiquismo tenemos que tener en cuenta a la conducta como VI. Este se ha demostrado como un gran método para modificar al ser humano.
  2. Causas unidireccionales _AmbientalesPersona (Interaccionismo):_* La conducta sería fruto de la interacción entre el ambiente y la persona. Por interaccionismo entendemos que la persona actúa sobre el ambiente y éste sobre la persona. Según esta concepción, esta interacción ambiente-persona y viceversa se produciría sin conducta, porque ésta sería fruto de esta interacción. Por utilizar un símil, sería igual que el concepto religioso de la inmaculada concepción: se produce un fruto de la interacción de dos entidades que no ejecutan acción ninguna y de cuyo fruto nace la conducta. Construimos ambientes con nuestras conductas. Olvidar que la conducta es una VI que influye sobre nuestro ambiente y mente es perder una gran oportunidad profesional. Recordemos la teoría de la disonancia cognitiva: cuando ejecuto una acción que no está de acuerdo con mis principios, las personas cambiamos nuestros modos de pensar. Así, ésta sería la mejor forma de cambiar: modificar nuestras conductas (VI) F 0E 0 Modificamos nuestro ambiente y nuestra forma de pensar y actitudes (VVDD). Esta técnica también subyace a otras conductistas como la desensibilización sistemática para eliminar las fobias. En esta técnica se pide al sujeto que realice una serie de conductas que le llevarán modificar sus pensamientos sobre el objeto que causa la fobia y, en último término, a que la fobia desaparezca. (2) El determinismo recíproco: Albert Bandura llama a las posturas anteriores que hemos explicado “unidireccionales” por el hecho de que todas ellas toman a la conducta como variable dependiente y no como variable independiente. Bandura considerará a la conducta como variable independiente. La conducta no sólo puede ser VD sino que también es VI. De este modo, se puede controlar la conducta para modificar los ambientes y las características de la persona humana. La teoría cognitivo social apoyará esta concepción de la conducta como VI, y nos ayudará a clarificar muchos hechos que acontecen en diversos momentos de nuestras vidas. Somos nosotros quienes elegimos –mediante nuestras conductas– nuestro propio ambiente que, a su vez, nos modifica. La humanidad no hubiese progresado sino hubieran existido personas que desarrollaron determinados sistemas, inventos etc. que modificaron al ambiente y que, por ello, modificaron a la sociedad. La teoría cognitivo social, además de explicar el comportamiento humano en la vida cotidiana, pone a disposición de los psicólogos un conjunto de instrumentos para la intervención.
  • Posturas unidireccionales consideran que no existe posibilidad de cambio. La conducta como variable dependiente.
  • Bandura y el determinismo recíproco considera que sí existe posibilidad de cambio. La conducta como variable independiente. Para Bandura existirá una mutua influencia entre el ambiente, la persona y la conducta. La persona influirá sobre el ambiente y el ambiente sobre la conducta. Además, la conducta influye sobre el ambiente y la persona, y el ambiente influye sobre la persona y la conducta.

Bandura no niega las relaciones propuestas por las anteriores posturas, pero opina que son muy parciales. Él propone q todo influye en todo, y todas las variables pueden convertirse en independiente y ser manejadas por las demás. Las relaciones no serán nunca unidireccionales, como poco serán bidireccionales y siempre

ejecutar determinadas conductas, termina pensando que las hace porque recibirá dicha gratificación. Así, cuando se le deje de recompensar, dejará de realizar esta conducta porque la causa de que la ejecutara habrá desaparecido, es decir, la persona ya no tendrá motivos para ejecutarla. Si en una primera fase el conductismo puede explicar la motivación, también puede ser causa de la desmotivación posterior una vez que se desaparezca la gratificación. ¿Esto significa que no debemos de utilizar premios y castigos? No. Debemos de realizar una distinción importante según la conducta que queramos potenciar en las personas: (1) Si queremos que alguien aprenda una habilidad como leer, escribir, matemáticas etc., es decir, algo que una vez aprendido nunca se olvide, puede ser muy útil el utilizar gratificaciones. (2) Sin embargo, utilizar gratificaciones para lograr comportamientos morales no resultará útil e incluso contraproducente. Por ejemplo, si un padre recompensa a su hijo porque no pegue a su hermano pequeño, cuando el niño sepa que ya no va a recibir esta recompensa por no pegarle, pegará más que anteriormente. Por lo tanto, ¿no debemos de utilizar el conductismo para las habilidades morales o sociales? Lo que debemos de conseguir es que la gratificación no sea el motivo causa por el cual las personas realicen una conducta sino que lo sea el signo de que hemos conseguido aquello que nos hemos propuesto hacer. Si la gratificación es personal e intrínseca y no externa y dada desde fuera por otro, las gratificaciones sí tendrán fuerza y conseguirán que una conducta aumente o desaparezca (p. e., dejar de fumar). Los psicólogos no deberíamos imponer gratificaciones externas a los clientes y deberíamos dejar que fuesen ellos mismos quiénes se gratificarán por no realizar o realizar una conducta determinada. Con ello conseguiríamos que estas personas sintieran que la verdadera recompensa es el haber conseguido por ellos mismos aquello que se han propuesto. En el conductismo se emplearon animales que recibían recompensas como comida por una persona externa. La teoría cognitivo-social emplea este mismo principio conductista pero teniendo en cuenta que somos personas y que las mejores gratificaciones que puede tener el ser humano son las que él mismo construye: las gratificaciones intrínsecas. Cuando son las propias personas quienes eligen la conducta que quieren cambiar, quienes eligen cómo quieren que sea el proceso de cambio y el tipo de gratificaciones y castigos que quieren utilizar, sí los sujetos consiguen aquello que se han propuesto, en este caso las gratificaciones serán vistas como un signo de que se ha logrado lo que pretendían y no como refuerzos que causaron que realizarán esa conducta. Además, se ha demostrado que el autorefuerzo evita todos los problemas prácticos que tiene el conductismo como son la intensidad y los llamados gradientes o puntos críticos. El conductismo aplicado en los seres humanos olvidó que nosotros, a diferencia de los animales, pensamos.

  1. Finalmente, las investigaciones toman un momento de la interacción que, a veces, es causa y, a veces, es efecto. Es decir, cuando realizamos una investigación definimos cuáles queremos que sean las variables independientes y dependientes a estudiar y cortamos en un punto determinado el flujo de la causalidad. Un mismo fenómeno psicológico puede ser entendido como gratificación, respuesta, estímulo etc. dependiendo de aquello que queremos estudiar. En la gráfica siguiente quedará reflejado como una investigación (marcado con un recuadro gris) ha cortado el flujo de causalidad en un punto concreto:

A continuación veremos dos importantes teorías que demostrarán como la conducta es variable independiente y puede modificar nuestra personalidad, es decir, que la personalidad puede ser causa de nuestras conductas: (1) primero, a través de la teoría de la autopercepción de Bem y (2) segundo, a través de la ejecución personal que uno se atribuye a si mismo y que es la fuente principal para generar en los sujetos la sensación de autoeficacia.

2.2 La autopercepción (Daryl Bem)

Una vez hemos llegado a este punto, trataremos sobre el tema de la autopercepción de Bem por dos razones importantes: (1) porque, sin duda alguna, la propuesta más original de la teoría del determinismo recíproco es que la conducta puede ser VI (que modifique nuestro modo de pensar o personalidad) y la teoría de la autopercepción de Bem resulta un maravilloso ejemplo de esta idea. (2) La segunda razón son la existencia de toda una serie de investigaciones como las siguientes: 1- Los sujetos sordomudos que reciben información exterior a través del lenguaje de signos, pueden tener una mayor gama de posibilidades en la discriminación de diferentes estados emocionales dependiendo de quien les haya comunicado –utilizando el lenguaje de signos– las emociones y sentimientos. La

conclusión de esta investigación fue que cuando los sordomudos recibían la información sobre sentimientos a través de sus padres también sordomudos, sabían distinguir mucho más entre los diferentes estados emocionales (ansiedad, depresión etc.). Por el contrario, cuando los sordomudos recibían la información sobre estados emocionales a través de sus padres no sordomudos, su capacidad para discriminar los matices de los diferentes estados emocionales era mucho más pequeña. Por lo tanto, el lenguaje –una simple conducta– consiguió explicar la capacidad de diferentes personas para discriminar diferentes tipos de sentimientos. 2- Otra investigación propuso como hipótesis la existencia del llamado ciclo de violencia, es decir, que los hijos de padres violentos reproducirían este tipo de conductas. Sin embargo, se descubrió que esto no era universal y se propuso que el ciclo de violencia se daría sólo en aquellos hijos que durante su infancia únicamente vivieron estados emocionales agresivos –sin conocer otras emociones diferentes y no saber, por tanto, distinguir entre ellas– y no en los otros casos donde los hijos experimentaron diferentes estados emocionales (amor, cariño, afecto etc.) y, además que sabían distinguirlos. Por lo tanto, las personas psicópatas serían aquellas que no han adquirido mas que un tipo de sentimientos –vinculados con la violencia– y, por ello, son fríos y no empáticos, porque no conocen más que la violencia como forma de expresión emocional. La teoría de la autopercepción de Bem trata de demostrar como nuestras actitudes y sentimientos cambian en función la conducta que llevamos a cabo nosotros mismos. Debemos colocarnos en el entorno de la teoría de la disonancia cognitiva según la cual, en ocasiones, los sujetos ejecutamos conductas que son contrarias a lo que pensamos. En estas circunstancias, según la teoría de la disonancia cognitiva, se generaría en la mente de los sujetos una tensión de incongruencia con la cual los sujetos no pueden vivir y que deben de resolver. Generalmente, esta resolución se inclina hacía la dirección de la conducta y, de este modo, por ejemplo, si yo he hecho daño a alguien –lo cual es incongruente con la visión de mi mismo de persona honrada– terminaré convenciéndome de que la persona a la que he agredido se lo merecía. De esta forma la persona continua siendo “buena” y le atribuyo a la otra persona la causa de que le haya agredido: “se lo merecía y yo le he dado su merecido”. Lo esencial de la teoría de la disonancia cognitiva es la generación de esa tensión y su restricción posterior. Debemos recordar que al ser esta tensión una variable cognitiva, únicamente podemos estudiarla a través de la introspección y no por observación directa. Frente a esta postura de la disonancia cognitiva, Bem propondrá su teoría de la autopercepción. La diferencia esencial entre ambas consiste únicamente en decir que no es necesario que los sujetos pasen por esa tensión cognitiva interna para cambiar sus actitudes y pensamientos. Es suficiente con que el sujeto observe su conducta para que la cambie, sin pasar por tensión alguna. Para entender esta teoría debemos de colocarnos en una situación en la que observamos a una persona que, por ejemplo, es muy sistemática en su trabajo: todos los días a la misma hora y pase lo que pase saca sus 6 o 7 horas de estudio diarias. Cuando observamos esto consideramos que esta persona es muy sistemática e inferimos su mundo interior. Igual ocurre cuando observamos comportamientos toscos y agresivos en una persona deduciendo que esa persona es de trato difícil. Por tanto, las personas deducimos el mundo interior de otras personas a través de sus conductas. Bem afirma que, al igual que los demás infieren las actitudes y personalidad a partir de la conducta que se observa, nosotros inferiremos nuestro mundo interior a través de nuestras propias conductas ya que somos los primeros y más constantes observadores de nuestras propias conductas. Así, las autopercepciones, según Bem, pueden ser vistas como inferencias que son funcionalmente semejantes a las inferencias que podrían hacer observadores externos que presenciarán la conducta del sujeto.

2.2.1 Investigación de Bem sobre Percepción de la intensidad del dolor: Para demostrar esta teoría veremos a continuación uno de los experimentos realizados por Bem sobre la percepción de la intensidad del dolor. Las investigaciones sobre la percepción del dolor fueron muy numerosas y las llevaron a cabo autores de la disonancia cognitiva, entre ellos Zimbardo quién por esa época publicó e hizo investigaciones que hacían que la gente, por ejemplo, recibiese estímulos dolorosos y que no sufriera, o que comiesen cosas repugnantes que consideraron que estaban sabrosas. En una de estas investigaciones, Zimbardo obligó a un grupo de sujetos a que participasen en una investigación sobre dolor como requisito para obtener los créditos del curso. Una vez que Zimbardo obligó a estos sujetos a participar en la primera fase del experimento, en la segunda parte, a una parte de ellos al azar se les dijo que, de nuevo, deberían pasar por las mismas descargas de dolor que en la primera fase para obtener los créditos del curso y, a otro grupo de sujetos se les dijo que con la realización de la primera parte ya habían terminado su participación para obtener los créditos. Pero al segundo grupo de sujetos se les pidió que, aunque ya eran libres de marcharse, que por favor participasen en la segunda fase de manera voluntaria. Así, todos los sujetos aceptaron participar. Según la teoría de la disonancia cognitiva, Zimbardo supone que los sujetos que