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Teoría del esperpento, Apuntes de Filología hispánica

Asignatura: LITERATURA, Profesor: profe profe, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 13/10/2017

javinges
javinges 🇪🇸

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Teoría del esperpento (Definicion, características, recursos, lenguaje, personajes,
temas…)
El esperpento de Valle-Inclán no es solo un género literario, sino una estética y, en
consecuencia, una visión del mundo, a la cual llega el escritor desde unas concretas
circunstancias históricas españolas y una determinada posición crítica. Este caldo de
cultivo ideológico y estético coincide con un movimiento general europeo que cuestiona
la literatura y la sociedad anteriores: primero el Modernismo y, años después, la
vanguardia (el futurismo italiano, el dadaísmo francés, autores como Kafka, y,
especialmente, el EXPRESIONISMO ALEMÁN).
El esperpento supone una deformación o descoyuntamiento de la realidad, empleado
como único modo de reflejar críticamente la realidad. Con ello, además, se provoca una
toma de conciencia directa del carácter absurdo de la realidad.
A Valle-Inclán le correspondió vivir una de las épocas más conflictivas de la historia de
España. Sobrevivió a varias guerras carlistas, a las experiencias republicanas, al
abandono del poder de los Borbones, a la Dictadura de Primo de Rivera. etc. Su
ideología y su actitud política nos muestran a un Valle-Inclá comprometido con las
causas populares, que supuso un cambio en la postura estética de Valle-Inclán,
acercándose a las preocupaciones y críticas propias de la generación del 98.
No obstante, es importante mencionar la postura formal que adoptó Ramón del Valle-
Inclán en estos cambios, puesto que no llegó a revelarse como un artista
noventayochista del todo, sino que absorbió l as críticas y las preocupaciones de este
grupo y las barajó en su estilo propio e inimitable.
Valle-Inclán no se doblegó a los prejuicios estéticos del momento, y optó por desafiar
las limitaciones de diverso tipo que presentaba el teatro de la época. Por ello, durante
mucho tiempo se pensó que los esperpentos de Valle-Inclán no eran verdadero teatro,
sino “novelas dialogadas” , y que al menos en su mayoría eran irrepresentables, siendo
sus obras condenadas a ser “teatro para leer”, ello explica que sus acotaciones sean tan
literarias como el diálogo mismo. Tales opiniones han quedado desmentidas en los
últimos años: las nuevas concepciones del espectáculo teatral y las nuevas técnicas de
representación han permitido llevar a la escena muchas de sus obras. Lo que sucedió es
que Valle-Inclán fue mucho más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de
su tiempo, y así, frente se declaró partidario de un teatro “en libertad” y hasta de un
teatro “que siga el ejemplo del cine actual”. .
Al cabo de los años, tras las experiencias renovadoras de las concepciones escénicas,
Valle-Inclán se descubre como la figura máxima del teatro español, así como un
verdadero vanguardista que se anticipó considerablemente a las nuevas tendencias del
teatro mundial.
Rasgos generales de la estética esperpéntica:
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Teoría del esperpento (Definicion, características, recursos, lenguaje, personajes, temas…)

El esperpento de Valle-Inclán no es solo un género literario, sino una estética y, en consecuencia, una visión del mundo, a la cual llega el escritor desde unas concretas circunstancias históricas españolas y una determinada posición crítica. Este caldo de cultivo ideológico y estético coincide con un movimiento general europeo que cuestiona la literatura y la sociedad anteriores: primero el Modernismo y, años después, la vanguardia (el futurismo italiano, el dadaísmo francés, autores como Kafka, y, especialmente, el EXPRESIONISMO ALEMÁN).

El esperpento supone una deformación o descoyuntamiento de la realidad, empleado como único modo de reflejar críticamente la realidad. Con ello, además, se provoca una toma de conciencia directa del carácter absurdo de la realidad.

A Valle-Inclán le correspondió vivir una de las épocas más conflictivas de la historia de España. Sobrevivió a varias guerras carlistas, a las experiencias republicanas, al abandono del poder de los Borbones, a la Dictadura de Primo de Rivera. etc. Su ideología y su actitud política nos muestran a un Valle-Inclá comprometido con las causas populares, que supuso un cambio en la postura estética de Valle-Inclán, acercándose a las preocupaciones y críticas propias de la generación del 98.

No obstante, es importante mencionar la postura formal que adoptó Ramón del Valle- Inclán en estos cambios, puesto que no llegó a revelarse como un artista noventayochista del todo, sino que absorbió l as críticas y las preocupaciones de este grupo y las barajó en su estilo propio e inimitable.

Valle-Inclán no se doblegó a los prejuicios estéticos del momento, y optó por desafiar las limitaciones de diverso tipo que presentaba el teatro de la época. Por ello, durante mucho tiempo se pensó que los esperpentos de Valle-Inclán no eran verdadero teatro, sino “novelas dialogadas” , y que al menos en su mayoría eran irrepresentables, siendo sus obras condenadas a ser “teatro para leer”, ello explica que sus acotaciones sean tan literarias como el diálogo mismo. Tales opiniones han quedado desmentidas en los últimos años: las nuevas concepciones del espectáculo teatral y las nuevas técnicas de representación han permitido llevar a la escena muchas de sus obras. Lo que sucedió es que Valle-Inclán fue mucho más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, y así, frente se declaró partidario de un teatro “en libertad” y hasta de un teatro “que siga el ejemplo del cine actual”..

Al cabo de los años, tras las experiencias renovadoras de las concepciones escénicas, Valle-Inclán se descubre como la figura máxima del teatro español, así como un verdadero vanguardista que se anticipó considerablemente a las nuevas tendencias del teatro mundial.

Rasgos generales de la estética esperpéntica:

i. La deformación, la distorsión de la realidad , está en la base del esperpento. Como ejemplo, es muy significativo que un parque público con mujerzuelas se transforme en “parodia grotesca del jardín de Armida”, en intencionada referencia a un modelo de épica culta. O, que al presentar a la policía a caballo se hable de “trote épico” y de “soldados romanos”. La deformación paródica no retrocede ante nada. Y, así se esperpentiza incluso la muerte.

ii. La degradación de los personajes se manifiesta, entre otras cosas, por los frecuentes rasgos de animalización o cosificación. Los hombres se transforman en “perros”, “camellos”, “cerdos”, etc; o en “fantoches” o “peleles”.

iii. Fundamental es el empleo de contrastes , especialmente entre lo doloroso y lo grotesco. En este sentido, la cima sería el velatorio de Max. Estos contrastes también los observamos en el uso magistral de la lengua.

iv. No menos característico es el tipo de humor : la mordacidad , la risa agria. Risa que, según un personaje, sirve a los españoles como consuelo “del hambre y los malos gobernantes”. Pero, para Valle, es más bien un ataque demoledor.

v. En cuanto al lenguaje , asombra su riqueza y la variedad de registros empleados. Los más diversos tonos y modalidades aparecen ya con fines caracterizadores de los personajes, ya al servicio de la parodia o de la intención crítica: el lenguaje pedante o cursi, el uso paródico de fra ses literarias, el desgarro coloquial y los vulgarismos , junto con el léxico y los giros del habla madrileña castiza … En este sentido, como hemos visto, la maestría de Valle es inigualable.

vi. Todo ello nos conduce al arte del diálogo. Señalemos sólo la oportunidad y exactitud con que se suceden las réplicas, combinando ágilmente los tonos y rasgos aludidos.

vii. Paralelamente, debe destacarse el arte de las acotaciones , donde ya nos hemos referido a su carácter literario.

Profundizar en todos estos aspectos de la escritura valleinclanesca no nos conduce sino a admirar más a cada momento su inmensa talla de creador verbal.

Luces de bohemia, modelo de esperpento

El esperpento supone una deformación o descoyuntamiento de la realidad, empleado como único modo de reflejar críticamente la realidad. Con ello, además, se provoca una toma de conciencia directa del carácter absurdo de la realidad.

La formas en que cristaliza la estética del esperpento en esta obra puede ser: o bien en los comportamientos de los personajes: don Latino es mezquino y resulta ridículo al intentar aparentar haber vivido la bohemia de parís; el empeñista se muestra indiferente ante la muerte del niño (escena XI), el borracho del bar de Pica Lagartos se burla de todo, Basilio Soulinake resulta imperdonablemente insensible en la escena del velatorio. O bien en la descripción de lugares: la librería de Zaratustra es una “cueva”, la buñolería un “antro”… Y de personajes: Zaratustra es abichado, giboso, un fantoche; los modernistas aparecen como greñudos impertinentes, pedantes y mediocres imitadores del gran Rubén Darío (los Epígonos del Parnaso Modernista). Valle también recurre a la animalización de los personajes, como, al describir a don Latino como “perro cobarde”, que “muge”, “cabestro”, o a Rubén como “cerdo triste”.

Por último, nuestro autor también trata temas de cierta trascendencia con un tono humorístico y disparatado. En la escena II don Gay y Max hablan de las diferencias entre el anglicanismo y el catolicismo o entre Inglaterra y España; don Filiberto y Dorio de Gadex lucen su ingenio absurdamente hasta que el primero se enfada a raíz de un comentario irrespetuoso hacia García Prieto, etc.

Todo esto aderezado con un lenguaje trabajadísimo, tanto en las acotaciones como en los diálogos, que utiliza un léxico degradante y peyorativo, lleno de madrileñismos, términos calos, giros expresivos sorprendentes y humorísticos (“cráneo privilegiado”) y lleva a cabo un juego de contraste en los registros lingüísticos al mezclar términos cultos en conversaciones triviales o al intentar algunos personajes vulgares hablar formalmente.