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Orientación Universidad
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textos de lengua, Apuntes de Comunicación Audiovisual

Asignatura: Lengua Española, Profesor: , Carrera: Comunicación Audiovisual, Universidad: URJC

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 14/10/2015

isa_serrano
isa_serrano 🇪🇸

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A _MA-VICTORIA ESCANDELL-VIDAL: a RARAS LA COMUNICACIÓN 0 > CAPÍTULO 1 ALGUNAS REFLEXIONES INICIALES Cualquiera que pretenda estudiar cómo utilizamos el lenguaje para comunicamos debe abordar primero ciertas cuestiones básicas: cuestiones tales como qué es exacta- mente “comunicar, qué comunicamos y de qué modo lo hacemos. Á primera vista, parece que las respuestas a tales preguntas son sencillas y evidentes. Sin embargo, un enfoque algo taás detallado reveta pronto la complejidad de los sistemas y los procesos que inter- vienen en la interacción verbal. 1.1. FNBUSCA DE REGULARIDADES Cada acto comunicativo concreto está caracterizado por una conjun- ción de coordenadas que lo hacen tínico e irrepetible: se produce entre individuos concretos, en un espacio concreto, en un momento determi- hado, y en unas circunstancias particulares, En cuanto variamos uno solo de los elementos, varía también el acto comunicativo tnismo, Por ejemplo, alguien puede olrecenme la siguiente información: Á Juan le gusta María. Pocos instantes después, yo le Lransmilo esta información a otra persona. Incluso Si lo hago'con ette Ems palabias y en el misiiid 1 tivos son diferentes, porque son diferentes el emisor y el destinatario, y una parte de las circunstancias externas, Con toda probabilidad, será diferente también el impacto que produzca la misma información en individuos distintos: en función de las relaciones de cada uno con las personas a las que hace referencia la información, de sus deseos, de sus propias expectativas, etc,, lo que es una buena noticia para uno, puede ser una mala notí- cia para otro... Sin embargo, si nos interesa estudiar la comunicación no es por lo que tienen de individual los actos comunicativos, La explicación lingitís- ¿ 1 ¡ | ¿ ¡ i ! .comunicamos por medio del lenguaje; las lenguas,son códigos; por. lo.far ALGURAS REFLEXIONES INICIALES » Canal: el medio físico por el que circula la señal. + Contexto: el conjunto de cireunstancias que rodean el acto de comu- nicación. 1.3, LAS INADECUACIONES DEL ESQUEMA CLÁSICO Esta es la representación más común. Sin embargo, como mostrare- mos en las páginas que siguen, la visión de la comunicación que se des- prende de ella es errónea. El esquema se concibió originalmente como modelo del intercambio de información entre dispositivos mecánicos, y realiza adecuadamente el cometido para el que fue diseñado. Pero cuan- do se utiliza como modelo de la comunicación humana devuelve una imagen rígida y simplista, en la que la comunicación se reduce a un in- tercambio mecánico de mensajes y de señales; y, además, como veremos, hace predicciones incorrectas sobre el papel de cada uno de los elemen- tos que lo integran: el papel del código es excesivo, las relaciones entre los hablantes sencillamente no tienen cabida, el lugar del contexto es muy secundario, y la situación comunicativa carece del menor peso, a no ser cuando produce interferencias en el canal, sin embargo, como ha- blantes, todos sabemos que son precisamente esos factores los que de- terminan el uso de la lengua, de modo que ningún enfoque que quiera ser plenamente explicativo puede prescindir de ellos. 14. ¿CÓMO NOS COMUNICAMOS? Cuando reflexionamos informalmente sobre cómo nos comunicamos, solemos hacerlo razonando en los siguientes Lérminos: los humanos nos to, los humanos nos comunicamos codificando y descodificando mensa- jes. Un “código' es un sistema convencional que establece emparejamien- tos constantes entre señales y mensajes: en principio, a cada señal le corresponde un mensaje, y a cada mensaje le corresponde una señal, ódigos pueden ser simples o complejos: digos simples” son aquellos que asocian un conjunto reducido de señales fijas e invariables con un conjunto igualmente reducido, fijo e invariable de señales. Por ejemplo, para comunicarse bajo el agua, los submarinistas se valen de una serie limi- LA COMUNICACIÓN tada de señales manuales que transmiten mensajes reconocidas internacionalmente; un círculo formado con el pulgar y el índice significa “estoy hien”; el pulgar extendido hacía zariba indica “tengo que subir a la superficie”; colocar el puño sobre el corazón j indica “me queda poco aire”, etc... No es posible transmitir oras mensajes diferentes de los que se han convenido. + Los "códigos complejos (que reciben también la denominación de “sistemas”) son com- juntos estructurados de señales formados a partir de unidades discretas y aislables que : se combinan entre sí por medio de un conjunto de reglas estable. Los sistemas presen- tan dos propiedades definitotias: la recursividad' y la composicionalidad”. La tecursi- vidad es la propiedad que se sigue del hecho, matemáticamente analizable, de que en un sistema de reglas ciertos simbolos pueden dominarse a sí mismos, de modo que las ; reglas que los conlienen se pueden aplicar repetidas veces. La “composicionalidad' es i la propiedad por la que es posible descomponer las señales complejas en unidades ? menores, y, en consecuencia, la que permite construir la interpretación de una señal compleja como el resultado de la combinación de las unidades más simples que la in- tegran, De este modo, el número de mensajes que se pueden transmitir es potencial- mente infinito, y se ve limitado simplemente por el conjunto de unidades básicas de que se disponga. Cuando decimos que la lengua es un código, lo que queremos decir es que puede carac» terizarse como un sistema combinatorio discreto, con las propiedades que acabamos de señalar, El código lingúístico utiliza “símbolos”, es decir, signos en los que se ha estableci- do una asociación convencional y arbitraria entre significante y significado. Es cierto que podemos analizar y describir las lenguas humanas co- mo códigos, y, de hecho, son muchas las ventajas que se obtienen de adoptar esta perspectiva. Pera el razonamiento anterior acerca de la rela- ción entre comunicación y código no sólo establece, correctamente, que las lenguas son equiparables a códigos, establece también que la existen cia de un código es una condición necesaria y suficiente para que se pro- duzca la comunicación, y esto ya no es adecuado. Efectivamente, si la comunicación fuera una simple tarea de codificar y descodificar mensa- jes, el conocimiento del código debería bastar para explicar por completo ¿-el funcionamiento de.la-copuunicación, para recuperar siempre tod información (ransmitida, y para dar cuenta de la interpretación de cual- quier intercambio; sin embargo, hay muchos aspectos, tanto de la ma- nera en que utilizamos la lengua para comunicarnos como de las in- terpretaciones a las que llegamos, que no dependen simplemente del Ñ conocimiento del código lingúístico, sino que requieren que tengamos en cuenta elementos extralingiísticos. Por otro lado, si la comunicación j consistiera necesariamente en el intercambio de información codificada, : 1A COMUNICACIÓN car inequivocamente el referente de la expresión la mesa, Además, la pa- Tabra encima resulta vaga o poco específica: puede querer decir “en core tacto con la parte superior de” o “suspendido a una cierta distancia so- bre”. La elección depende en gran medida de cuál sea el objeto que debe colocarse: si es una cafetera, probablemente elegiremos el primero de los sentidos; si es una lámpara de techo, el segundo. Áunque podamos des- codificar el mensaje, lo que sabemos de la gramática no puede explicar totalmente la interpretación a la que llegamos. Además de seleccionar significados y referentes, resulta necesario completar algunas expresiones. Consideremos la oración de (3): (3) El mío es más rápido. Notaremos que resulta, en cierto modo, vaga: no especifica con res- pecto a qué es más rápido el referente de el mío (sea lo que sea), Tampo- co establece cuánto más rápido es, o en qué consiste exactamente la ra- pidez, o en qué tipo de unidades debe medirse, Sin embargo, ninguna de estas indeterminaciones suele suponer un obstáculo para la compren- sión: si estamos hablando de un coche, rápido indicará velocidad de des- plazamiento sobre una superficie y se medirá en kilómetros por hora; si es un ordenador, hará alusión a su capacidad de procesamiento y la ve- locidad se medirá probablemente en milisegundos; si es un pegamento, la rapidez equivaldrá al liempo de secado... En ocasiones, ni siquiera el tipo de referente: determina inequívocamente el sentido preciso de una expresión: si estuviéramos hablando de un lontanera, rápido podría refe- rirse tanto a la velocidad con que es capaz de reparar uma determinada avería como al tiempo que tarda en acudir para atender el ericargo. Por otro laco, lo que expresamos con palabras no agota por comple- to lo que queremos transmitir. Una afirmación como la de (+) puede ad- . Suirir interpretaciones diversas de acuerdo con las situaciones en que se emita, AA (4) Cuesta doce veces más hacer un nuevo cliente que conservar a uno antiguo, Puede ser simplemente una nueva información, si la pronuncia un profe- sor ante sus alumnos de un curso de marketing; puede ser una adverten- cia o un recordatorio que un colega hace a otro antes de tomar una deci- sión sobre una nueva estrategia comercial; o puede ser una amenaza, si la pronuncia un cliente insatisfecho ante el trato que está recibiendo por h h ALGUNAS REFLEXIONES INICIALES parte de la empresa. En todos los casos, lo que cada uno de los diferente; emisores quiere transmitir no es sólo la pieza de información que codifl ca; tan importante o más es el objetivo que pretende lograr al hacerlo: enseñar, adverúír, amenazar... Y en muchas situaciones, resulta incluso más importante lo que se insinúa que lo que se expresa, Es seguro, por ejemplo, que el cliente descontento no pretende informar acerca de una realidad comercial desconocida para su interlocutor, sino que lo que in- tenta es presionar para conseguir unas mejores condiciones, sugiriendo que puede dejar de ser cliente sí no recibe un trato más favorable. El mismo razonamiento puede extenderse, por supuesto, al resto de los ejemplos ana- lizados con anterioridad, Incluso después de haber decidido con absoluta precisión a qué nos estamos refiriendo con cada una de las expresiones utilizadas en los ejemplos (1)-(3), todavía siguen quedando aspectos de lo que el emisor quiere comunicar que escapán de las posibilidades explicativas de la gramática: el conocimiento del código no puede decirnos, por ejemplo, si el ejemplo de (1) es un consejo, una amenaza, un castigo, o una predicción, o.si (2) pretendía ser una sugerencia o era en realidad una orden; o si el emisor de (3) está desafiando a su interlocutor o simplemente ofreciéndole una información objetiva, si cree realmente lo que dice o está siendo irónico... : Los ejemplos anteriores wuestran que la comprensión requiere algo más que el dominio del léxico o de las reglas gramaticales de una lengua determinada. La interpretación no consiste sólo en descodificar correc- tamente el contenido del mensaje, sino también en completarlo adecua- damente con nuestro conocimiento del mundo: a la hora de interpretar, tomamos decisiones acerca de cuáles son las entidades a las que se refie- re el mensaje, resolvemos casos de ambigúedad, enriquecemos algunas formulaciones incompletas, avanzamos hipótesis sobre las intenciones comunicativas del interlocutor y también sobre sus actitudes ante el mensaje transmitido. Y en la producción operan mecanismos similares: en muchas ocasiones no decimos exacta y literalmento | lo que q “comunicar, Pata que todo élló séa posible, ponemos nece funcionamiento conocimientos y capacidades que no pueden describirse en términos gramaticales, Por tanto, reducir toda la comunicación hu- mana al uso de un código es, de entrada, descriptivamente inadecuado. ALGUNAS REFLEXIONES INICIALES Por un lado, después de las reflexiones hechas hasta ahora, resulta evidente que el manejo de un código común no es una condición necesa- ría para que haya comunicación, y no debe ser, por tanto, un componen- te esencial de las nociones de 'emisor' y “destinatario”: dos personas que hablen lenguas diferentes pueden llegar a entenderse a base de señas no codificadas; y hay algunos juegos, como el de adivinar títulos de películas representados por mímica, que se basan precisamente en esta misma ca- pacidad. Por otro lado, incluso cuando comparten un mismo código, no es el conocimiento de este código la única de sus capacidades que se po- ne en juego en la comunicación, ni siquiera cuando de lo que se trata es de entender los mensajes codificados lingitísticamente: hace falta corm- plementar estos procesos con otros que añaden datos procedentes del conocimiento del mundo, del entorno, de la situación... Y, finalmente, la identidad de los interlocutores es, en muchos sentidos, un factor esen- cial, que determina muchas elecciones lingúísticas, y que tampoco queda adecuadamente recogido en la caracterización clásica. La identidad social de los interlocutores constituye una de las bases sobre las que se asienta la adecuación de las enunciados: como es bien sabido, no hablamos igual con un amigo y con un desconocido, con un adulto y con un niño; no es lo mismo comunicarse con un experto en una materia y con un alumno que acaba de empezar a estudiarla... Pues bien, si concebimos a los que se comunican como meros agentes codificadores y descodificadores no damos cabida a ninguna de estas vertientes de la comunicación humana. Hay, por tanto, una serie de pro- piedades de los participantes, de su relación y de su grado de conoci miento que no pueden dejarse de lada, 1.5. ¿CUÁNDO HAY COMUNICACIÓN? » e AS rs ero Añadamos ahora un nuevo tema a nuestras reflexiones: ¿Cuándo podemos decir genuinamente que hay comunicación? Podemos entender esta pregunta en dos sentidos diferentes. En uno de ellos, orientamos la pregunta hacia la recepción, de modo que equivale más o menos a tuándo diríamos que la comunicación se ha producido con éxito; la res- puesta obvia es que ha habido comunicación cuando la persona a la que se dirige el mensaje lo recibe e interpreta correctamente, No es este, sin embargo, el sentido sobre el que quiero llamar la atención: el que me in- LA COMUNICACIÓN teresa es el otro sentido, en el que la pregunta se orienta hacia la produc ción, ¿Qué requisitos tienen que cumplirse para que podamos hablar propiamente de 'comunicación”? Para dar respuesta a esta pregunta, consideremos la siguiente situa- ción. A su centro de trabajo ha llegado un nuevo profesor y se lo presen- tan, Charlan un rato y él le explica en qué otros centros ha trabajado an- teriormente, qué materias prefiere, dónde ha encontrado casa... Por su acento, se ve que es andaluz, y por el modo de relacionarse y la manera de vestir parece un hombre campechano y amante de los deportes al aire libre; en el dedo anular ve la marca blanca que queda al quilarse un ani- llo: quizá se acaba de divorciar y por esa ha pedido el traslado... Usted no conocía al profesor de antes, y no tenía sobre él rínguna información previa, de modo que toda la que ahora posee la ha obtenidoen la con- versación que acaban de mantener. La pregunta es la siguiente: todos los datus de que ahora dispone, ¿le han sido comunicados? Algunos, desde luego, sí: todos los relativos a su trabajo anterior y a sus preferencias docentes, es decir, todas las in- formaciones que le ha proporcionado explícitamente su colega durante la conversación. Hay otros, en cambio, que ha obtenido sin que su in- terlocutor haya hecho nada para lransmititselos: son las deducciones sobre su procedencia, sus aficiones, o el cambio reciente en su estado civil. Para usted constituyen, obviamente, información nueva. Y, sin embargo, no parece que podamos decir que su interlocutor le haya co- municado esta información; es usted el que la ha inferido a partir de cier- tos indicios disponibles. Imaginemos de nuevo la situación anterior, pero modificando un de- talle: cuando usted lo conoce, el profesor lleva una alianza. Más tarde, us- ted se entera de que las cosas entre el profesor y su pareja no van bien. Un día, se cruza de nuevo con su colega, y éste levanta la mano y le <= se muestra da marcasblanca emsurdedo anular. ¿Gonstituye-esto-4na- mues. tra de cormunicación? Los elementos son los mismos que en el caso ante- rior: usted ve una marca blanca en el dedo anular y de ela deduce que el profesor se ha divorciado. Ilay, sin embargo, una diferencia decisiva: en el primer caso, usted simplemente notó la marca de manera casual; en el segundo, su colega le ha mostrado la marca de manera patente, sabiendo que en cuanto la vea, y en función de su conocimiento previo, hará usted la deducción adecuada. En este segundo caso sí podemos hablar de co- municación, porque ha habido una intención manifiesta por parte de una LA COMUNICACIÓN La comunicación hunans contrasta, así, con la comunicación animal en varios sen- tidos, Es cierto que se habla del lenguaje de las abejas, para referirse a los mecanismos por los que las abejas exploradoras comunican al resto de la colmena la distancia y la di rección en la que se encuentra una nueva fuente de alimento, utilizando para ello una danza especial, De los monos vervet se dice que cuentan con tres llamadas de alerta dife- rentes, para advertir al grupo de la presencia de diversos tipos de depredadores: una, pa- ra los leopardos, que hace que todo el grupo se suba a lo más alto de los árboles; otra, para las águilas, que hace que todos se vayan a las ramas bajas o al suelo; y otra, para las serpientes, que hace que todos salten, golpeen el suelo y agiten los brazos. Ahora bien, incluso en los casos que parecen más complejos, lo que solemos llamar "comunicación animal' no pasa de ser, en realidad, un acto reflejo, en el que un individuo reacciona ante ún estímulo o una situación (la visión de un predador, o de una presa; la visión de un competidor, a de una posible pareja reproductora...) de la única manera en que puede l analógica, sin posibilidades de elección hacerlo; esta reacción consiste en emitir una si o de modificación. 1,7. ¿QUÉ COMUNICAMOS? 1.7.1, MAS ALLÁ DE LA INFORMACIÓN Reflexionemos ahora sobre qué es lo que comunicamos. En el enfo- que habitual, comunicar se ha identificado muchas veces con transmilir información, de modo que lo que comunicamos deberían ser datos mue- vos. lis fácil mostrar, sin embargo, que la novedad de la información que transmitimos no es un criterio fiable para definir la comunicación. Pen- semos, por ejernplo, en la siguiente situación. Entra usted en su casa y al- guien que vive con usted exclama: . (5) ¡Anda, ya estás aquíl Resulta obvio que la [rase anterior es una muestra de comunicación; y resulta, asimismo, igualmente obvio que, dada la situación, tal frase no “transmite ningurwanformación nueva; ningún»conterido desconocido. para quien la recibe, Por supuesto, el que la emite tampoco lo hace para informarle a usted de su propia llegada —algo que usted, desde luego, sa- be perfectamente-, y, sin embargo, esto es lo que se codifica en el mensa- je.Si la transmisión de información nueva fuera efectivamente la única finalidad de la comunicación, el enunciado anterior resultaría totalmente superfluo, Todos sabemos, en cambio, que no lo es. Y no lo es, en este caso, por una conjunción de factores que tienen que ver tanto con la ma- nera en que nos servimos de la lengua, como con las fmalidades mismas A vacio eliso “somos tapaces te tepresentarriós los estados mitermos de 103 de ALGUNAS REFLEXIONES INICIALES de la comunicación. Todos entendemos espontáneamente que la frase anterior es un saludo, que comunica la sorpresa (con matices que pue- den ir desde la alegría al desencanto) ante la llegada de su interlocutor. Esto indica, pues, que la transmisión de información nueva es sólo una más de las finalidades de la comunicación humana, pero no la única y, seguramente, tampoco la más importante. Además de la transmisión de información nueva y objetiva, la comunicación nos permite míluir en los demás, manifestar pensamientos, sentimientos, emociones, y realizar actividades específicas, como saludar, pedir, agradecer, sugerir, insultar... Un modelo adecuado de la comunicación debe dar cabida, por tanto, a todos estos diferentes objetivas comimicativos. 1.7.2, REALIDAD Y 'REPRESENTACIÓN INTERNA? Al preguntamos sobre qué es lo que comunicamos, en el esquema habitual aparece también el concepto de 'referente': el referente es la rea- lidad extralingúística a la que se alude por medio del mensaje. Después de lo que acabamos de señalar, es obvio que no todo lo que se comunica es necesariamente el reflejo de una realidad externa: no hay referente ex- terior para las emociones, y tampoco lo hay en aquellos casos en que el lenguaje se utiliza para llevar a cabo acciones verbales, como saludar o insultar. La nación de referente no resulta, pues, imprescindible para ca- ractevizar la comunicación. Para que alguna noción semejante resulte útil dentro de un modelo general de la comunicación, deberíamos manejar, más bien, el concepto de “representación interna', Una 'representación interna es una imagen mental, personal y privada, de una entidad o un estado de cosas, ya sean de naturaleza externa o de naturaleza interna. Nos formamos representa- ciones internas de todo aquello que nos rodea, y también de nuestra propia realidad interna (deseos, estados de ánimo, pensamientos...), e in- más, Ninguna realidad tiene existencia para nosotros si no la hemos per- cibido y no la hemos interiorizado: hablamos de las cosas tal y como nos las representamos, y no necesariamente tal y como son en realidad; a electos cognitivos lo que cuenta no son las personas, las situaciones o las relaciones, sino las representaciones mentales que nos hemos formado de ellas. e reL10s ENQUÉ SITUACIÓN NOS COMUNICAMOS? suma e ALGUNAS REFLEXIONES INICIALES sivo en la producción de la señal, lo es también en la interpretación: en efecto, interpretar adecuadamente una señal pasa necesariamente por ser capaz de reconocer la intención comunicativa con que se emitió. 1,9. ¿POR QUÉ MEDIO NOS COMUNICAMOS? Al hablar del medio por el que nos comunicamos, cabe hacer una re- flexión semejante a la que hicimos con respecto a los participantes (cf. 8 1.5). En el enfoque más común se habla del canal como el medio físico por el que circula la señal. De acuerdo con esta caracterización, el habla y la es- crítura difieren simplemente en lo relativo al medio empleado. Y, sin em- bargo, sabemos perfectamente que las dilerencias entre lengua hablada y lengua escrita van mucho más allá de la mera transferencia de medio. Las peculiaridades que separan a las producciones orales y a las es- critas dependen de dos realidades diversas: por un lado, las que tienen que ver con las “propiedades intrínsecas” de cada uno de los medios, y que, en muchos casos, no resultan transferíbles; y, por otro, las relativas a las “convenciones externas' asociadas con la utilización de la lengua en las situaciones que se producen de manera oral y las que requieren el uso de la lengua escrita (cf. 88 2.4.6 y 3.3). Todo ello contribuye a que lengua hablada y lengua escrita constitu- yan, actualmente, dos grandes familias de registros, regidas por sus pro- plas convenciones especificas, que dependen sobre todo de dos pará- metros básicos: el grado de formalidad y el grado de planificación (cl. 8 3.1-3.2): ambos dehen ser adecuados a las características de la situación comunicaliva, Otro de los elementos que se han considerado al definir la comu- nicación es el que suele recibir el nombre de “contexto”. Inicialmente previsto para designar el entorno físico, el concepto de contexto se fue ampliando paulatinamente para dar cabida también a todos aquellos as- pectos del entorno social o cultural que, de un modo real o metafórico, rodean el acto comunicativo. LA COMUNICACIÓN La situación es, efectivamente, uno de los elementos más importan- tes y, a la vez, más difíciles dle caracterizar, cuando se quiere trascender la mera intuición. Los datos que hemos ido recogiendo a lo largo de las secciones anteriores ponen de relieve que su papel es central en muchos aspectos. De hecho, una parte importantísima «de lo que entendemos en la comunicación depende del aporte contextual. La situación es respon- sable de que seamos capaces de identificar los ohjetos o los estados de cosas a los que se refieren las expresiones lingúísticas; que elijamos entre las diversas acepciones de una palabra; que completemos lo que se co- difica por medios lingtiísticos con otras informaciones externas; que de- cidamos cuáles son las intenciones comunicativas de nuestro interlo- cutor... Fuera de contexto, una expresión tiene significado, pero este significado puede verse sustancialmente modificado cuando la expresión se inserta en una situación determinada. Por ejemplo, muchos personajes públicos se quejan a veces de que sus declaraciones han sido sacadas de contexto y reciben por ello una interpretación que traiciona la intención con que fueron pronunciadas, Las expresiones lingúisticas son, pues, en muchos. sentidos diferentes, sensibles al contexto. Tal y como se presenta habitualmente, la situación se dibuja como una realidad amplia, pero estática: digamos que se presenta como ún marco o un escenario, es decir, algo dado, fijado de antemano. Y, sin em- bargo, las cireunstancias van cambiando mientras avanza la conversa- ción; es más, en muchas ocasiones la conversación tiene como objetivo modificar algunas de las circunstancias. Necesitamos, pues, que esta no- ción sea lo suficientemente flexible como para dar cabida lambién a los cambios. 1.11. CONCLUSIÓN A A O Las preguntas que acabamos de plantearnos han servido para mos- trar la complejidad de la comunicación y, a la vez, para dejar al descu- bierto las numerosas inadecuaciones descriptivas y explicativas que derivan de la adopción del modelo clásico. Dicho modelo devuelve una visión mecánica y rigida de la comunicación, que no permiten entender y expli- car la mayoría de los fenómenos comunicativos en su dinamismo y su complejidad. En consecuencia, parece necesario proponer un nuevo en- CAPÍTULO 2 Un NUEVO MODELO DE LA COMUNICACIÓN: ELEMENTOS, REPRESENTACIONES Y PROCESOS En el capitulo anterior hemos repasado algunas preguntas básicas sobre la comuni cación. Al hacerlo, hemos visto que el esquema clásico resulta excesivamente rígido y simplista, por lo que no permite dar cuenta de muchos aspectos centrales, Necesitamos reemplazarlo por una nueva versión que favorezca un enfoque más dinámico y que dé cabida a otros elementos y procesos que, pese a ser decisivos, resultan excluidos ex la concepción anterior. La visión que propondremos a continuación quiere evitar las inade- cuaciones señaladas, 2,1. HACIA UN NUEVO ENFOQUE ! Las reflexiones hechas en el capítulo anterior nos llevan de momen- : to a las siguientes conclusiones provisionales: B + la comunicación humana no se produce simplemente por codificación : y descodilicación de mensajes; es cierto que puede servitse del código lingúístico, pero éste nu resulta ni necesario ni suficiente para que Ayreon - haya comunicación, > es Ne + la comunicación requiere la integración de contenidos codificados y conocimientos extralingúísticos; + comunicarse supone originar un conjunto de representaciones en la mente de otro individuo; y la comunicación humana es una actividad intencional: desde la pers- pectiva del emisor, si no hay intención comunicativa, no hay comuni- cación; y desde la perspectiva del destinatario, la interpretación requie- re el reconocimiento de la intención del emisor. LA COMUNICACIÓN Una teoría explicativa sobre la comunicación humana debe, en primer lugar, pro- porcionar un modelo en el que tengan cabida estas realidades. Y debe, además, proponer respuestas a las nuevas pregunlas que han ido surgiendo, Si no toda la comunicación verbal se reduce al uso eficiente de un código, ¿qué es lo que hace posible que nos co- muniquemos?; l es el lugar que le corresponde al código lingúístico dentro del pro- ceso de comunicación); ¿qué lugar deben ocupar los otros procesos?; ¿qué principios es- pecificos los rigen? Si intervienen aspectos ajenos a la lengua, ¿cómo se selecciona la información extralingúística que se utiliza en la interpretación?, ¿cómo se integra con la información lingúística?; ¿qué principios determinan estos procesos? En las secciones que siguen se explorarán soluciones a estos problemas, 2.2. LOS COMPONENTES DET. MODELO La propuesta que defenderemos en estas páginas es que un enfoque que quiera reflejar las diferencias existentes y otorgar a cada componente el lugar que le corresponde debe distinguir tres categorías: » Elementos: Son las entidades físicas básicas, los componentes diteo- tamente observables en un acto de comunicación. + Representaciones: Son las entidades mentales que desempeñan algún tipo de papel en la comunicación, ya sea como material de entrada o como material contextual. + Procesos: Son los diferentes tipos de operaciones que intervienen en el tratamiento de los datos. Ostensión/inferencia PROCISOS Codificación/descodificación. Medio Situación Distancia social Ll. Objetivo. REPRESENTACIONES Señal ELEMENTOS Destinatario Emisor “Los elementos constituyen el nivel más básico, el de los fenómenos perceptibles. Si nos moviéramos sólo en el terreno de lo directamente observable, la comunicación se presentaría ante nosotros cómo una acti- vidad en la que dos o más individuos intercambian señales de diversa na-