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Ciclo 2021 -agosto Fuentes para la Tarea Académica 2 Lee las siguientes fuentes informativas. Luego, anota las ideas que consideres más relevantes y elabora preguntas de comprensión. Las respuestas a las interrogantes propuestas las usarás durante la elaboración del esquema de la Tarea Académica 2. Fuente 1 Educación remota de emergencia, virtualidad y desigualdades: pedagogía en tiempos de pandemia Los cuestionamientos a la educación a distancia se han reducido notablemente, sin por ello llegar a desaparecer, gracias en gran medida a la “posibilidad de diseñar e implementar procesos de formación integral sin contar con el facto presencial”, gracias al “avance de las tecnologías” que ha hecho posible que casi “nadie ponga en duda que conocimientos, habilidades o destrezas e, incluso, actitudes y valores, pueden enseñarse y adquirirse a través de modelos no presenciales” (Aretio, 2007, p. 11). La relación entre la educación a distancia y la educación virtual puede enfocarse de varios modos; por ejemplo, se puede pensar que ambas son lo mismo, sobre todo si tenemos en cuenta la última generación de educación a distancia, llamada telemática, marcada por García (1999) entendiendo la educación virtual como una forma evolucionada, mediante la tecnología actual, de este tipo de educación [a distancia]. Otro modo de verlo, más extendido, es pensar a la educación virtual como una de las formas de educación a distancia donde predomina “el uso de las redes telemáticas como entorno principal” (Constanza, Gonzáles y Padilla, 2010, p. 207), siendo la categoría a distancia más amplia: “Se caracteriza por utilizar estrategias de enseñanza-aprendizaje que permiten superar las limitaciones de espacio y tiempo entre los actores del proceso educativo” (Constanza, Gonzáles y Padilla, 2010, p. 207). Y en último lugar, se podría pensar que la educación a distancia emerge como una respuesta para atender una población alejada de las urbes y la correspondiente imposibilidad de acceder a la de educación presencial, que a diferencia de la educación virtual, aparece por la falta de disponibilidad de tiempo que no necesariamente responde a la distancia con los centros educativos sino a los nuevos ritmos de vida (Heedy, 2008, p. 9). En cualquiera de los casos, es indudable que “las nuevas tecnologías aplicadas a la educación […] han experimentado un crecimiento vertiginoso” (Begoña, 2004, p. 215). La educación virtual (Heedy, 2008) permite la interactividad entre estudiantes y docentes ya que, entre otras bondades tecnológicas, permite trabajar de manera sincrónica, en tiempo real y de manera asincrónica, esto es de forma diferida. Esto supone una gran mejora respecto a las primeras experiencias de educación a distancia puesto que además de canalizar tiempos y espacios variables, con la correspondiente flexibilidad que esto supone, permiten la interacción en tiempo real, cosa impensable hasta hace relativamente poco tiempo. Los materiales didácticos que pueden utilizarse en la educación virtual también van más allá que el popular libro de texto y cuaderno de trabajo ampliando las posibilidades hasta cuotas casi inimaginables a través de plataformas virtuales, videos, e-books, wikis, foros, blogs, videoconferencias, podcast, redes sociales, webs, aplicaciones específicas, etc. ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. Ahí escogerás la modalidad del servicio: remoto, resolución de preguntas o talleres de
Pese a todo lo antes mencionado, es necesario no olvidar que la educación no es un problema técnico centrado en los artefactos y, por tanto, es un error pensar que todas estas innovaciones materiales permitirán un cambio real por sí solas. Por el contrario, la educación es un problema eminentemente social y cultural “donde la reflexión, el juicio y la toma de posturas o decisiones es lo requerido para lograr cambios significativos” (Begoña, 2004, p. 2010). Por tanto, no es posible pensar que por incorporar algunos de los elementos antes mencionados al campo educativo se logra una mejor educación, que si bien reflejan signos de innovación y renovación no son suficientes en sí mismos. Que la educación haya incluido numerosos aparatos no quiere decir que haya logrado, pedagógica y culturalmente, cambios significativos. De este modo, las preguntas educativas más antiguas, ¿por qué educamos?, ¿para qué educamos?, ¿cómo educamos?, aún siguen plenamente vigentes. El contexto de la pandemia es precisamente una de las causas por las cuales la reflexión sobre el fenómeno educativo ha irrumpido con mayor fuerza en instancias donde antes no estaba plenamente presente y la denominada educación remota de emergencia es un síntoma de ello. Una de las primeras acciones estatales frente a la imposibilidad de asistir presencialmente a clases fue desplazarse directamente a la denominada educación virtual. Sin embargo, este movimiento implica una mirada elitista que […] supone que la mayoría de los estudiantes tiene un computador personal, acceso a internet ilimitado y de buena calidad, espacio disponible para estudiar y una familia que puede encargarse de las tareas hogareñas, del cuidado de hijos o hermanos o de la generación de ingresos económicos (Sepúlveda, 2020, p. 6). En contextos latinoamericanos, estas suposiciones son insostenibles, por lo que la educación virtual depende en una primera instancia de la necesaria reducción de brechas de inequidad que permita a todos los estudiantes y docentes contar con los implementos necesarios para poder llevar a la práctica estos procesos educativos. De hecho, investigaciones recientes algo optimistas plantean que solo el “74% tiene internet” y el “54 tiene internet y una computadora o Tablet” (Asanov, Flores, McKenzie, Mensamann y Schulte, 2020, p. 5). [Adaptado de López-Morocho, L. R. (2020). Educación remota de emergencia, virtualidad y desigualdades: pedagogía en tiempos de pandemia. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7898226] Fuente 2 Virtualidad vs. presencialidad Si hay un debate en el tapete por estos tiempos, es si la escuela virtual puede educar o no. Otra formulación posible de la misma cuestión es si esta escuela reemplaza a la presencial, pregunta cuya respuesta negativa tiene miles de adeptos desesperados por volver a la presencialidad. Ante todo, debemos aclarar que las resistencias con la virtualidad no son por la virtualidad misma, sino por tratarse de una enseñanza a distancia o remota. Para ponderar las fortalezas y debilidades de cada una, hay que tener presente, en primer lugar, que la virtualidad o la presencialidad son modalidades y, como tales, conllevan métodos diferentes. La enseñanza a distancia o remota tiene dos pilares sobre los que se asienta: la sincronía y la asincronía. En la etapa sincrónica, los alumnos participan de una clase en vivo, mediante un entorno virtual que les permite compartir el espacio con el docente y otros estudiantes, respetando días y horarios específicos. La asincronía digital, por otro lado, permitirá a ese alumno abordar contenidos on demand , es decir, podrá interactuar con el contenido a su ritmo. Solo señalando esto ya estamos en presencia de una diferencia importante respecto de la enseñanza-aprendizaje presencial: no se comparte el mismo espacio físico ni se realiza en los mismos tiempos y horarios. Ahora bien, ¿cuáles son los motivos concretos por los cuales parecería existir tanta resistencia a la virtualidad? En primer lugar, es justo marcar que la situación de pandemia no dejó tiempo para que muchos docentes y estudiantes, de todos los niveles, pudieran estar a la altura de abordar una enseñanza remota. ¿Cuán preparados estaban los docentes para abordar una educación a distancia? ¿Todos los estudiantes tienen la posibilidad de conectarse desde sus casas? No es nimiedad que toda esta ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. Ahí escogerás la modalidad del servicio: remoto, resolución de preguntas o talleres de
alumno. Se ha estudiado mucho el hecho de que hay personas que rinden más temprano, o a la noche, o estudiando dos horas y luego tomándose un tiempo para la recreación. Esto permite aprovechar también el conocimiento. No importa el motivo, porque la virtualidad permite sumarse al aula en cualquier horario para aprender. Esto trae aparejado algunas dificultades: a. Requiere cierta disciplina de parte del estudiante, que él deberá ir aprendiendo y que se puede ir enseñando mediante pautas o recomendaciones del docente. b. Requiere, por parte del docente, establecer tiempos u horarios para guiar, responder preguntas o aclarar temas. El docente virtual no es un docente 24 horas x 365 días, como tampoco lo es en la modalidad presencial. Mientras en las clases presenciales el tiempo y el espacio era el de la clase y en la clase, la educación virtual lo flexibiliza. El reto es que los alumnos puedan aprovechar las ventajas de la virtualidad y que el docente pueda estimular su uso adecuado.
concebirse como un ser ontológico que existe en un determinado tiempo-espacio como autor y actor del proceso educativo y de la misma historia. Además, como es de conocimiento general, el proceso de enseñanza y aprendizaje no es aislado: requiere de otras disciplinas que orienten al ser humano para la adquisición de nuevos referentes de comprensión desde una mirada antropológica y trascendental de la realidad; en este sentido, la filosofía de la tecnología, la antropología, la sociología, la psicología juegan un papel importante en la interacción de sujetos, ideas, contextos y circunstancias que trae consigo una riqueza de elementos culturales que humanizan los entornos virtuales y evitan la cosificación del ser humano. [Adaptado de Aguilar, F. (2020). Del aprendizaje en escenarios presenciales al aprendizaje virtual en tiempos de pandemia. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-07052020000300213&lang=es] Fuente 5 El problema social de la educación virtual universitaria en tiempos de pandemia, Perú El conocimiento no escapa a ninguna realidad: la virtualización de la sociedad está a la orden del día. No se está lejos de comprar, abastecer y educar utilizando esos medios. Lo cierto es que el mundo ya no será como ayer. Se asiste a cambios rápidos y violentos. Esa no es una revolución socialista ni comunista: es la revolución del conocimiento. Resistirse sería salir de ese proceso. Por ello, es necesario entrar y alinearse a esos desafíos, y los maestros tienen que jugar un rol en ello, a pesar de que existan muchas dificultades como la falta de capacitación, el acceso a internet limitado, la infraestructura y las plataformas que caen porque sus arquitecturas adolecen de innovaciones; la disyuntiva es esta: si no se entra a ese entorno, el precio que se pagará será alto. Lo cierto es que la educación virtual es una realidad que no podemos evitar (Castells, 2006; Bauman, 2003; Wallerstein, 1979; Morin, 1994). Sin embargo, la realidad social en contextos de la COVID-19 de los estudiantes universitarios en la sociedad peruana es muy diferenciada. Una de las principales diferencias es el contexto; las universidades donde estudian están ubicadas unas en la capital de la república y otras en provincias. Otra de las diferencias se acentúa en la naturaleza de las universidades, ya que estas pueden ser nacionales o privadas. En ese criterio, la posibilidad de implementar la enseñanza no presencial de carácter virtual, puede, como no, tener éxito. Dicho lo anterior, las posibilidades de tener mayor ventaja al acceso de las TIC está en aquellos estudiantes que pertenecen a universidades privadas. No siendo lo mismo para los estudiantes de gestión estatal, que en gran mayoría son provincianos pertenecientes a la subalternidad. Esa realidad social permite manifestar que las estrategias académicas de enseñanza virtual implementadas por las autoridades de universidades estatales y privadas a nivel nacional, no garantizarán el aprendizaje efectivo de los miles de estudiantes con ascendencia provinciana e indígena. En definitiva, la educación virtual no resulta aplicable para desarrollar los aprendizajes esperados en la comunidad universitaria nacional, porque internet a alta gama en los estudiantes de provincia, sigue siendo uno de los desafíos que tendrán que ser resueltos por los agentes educativos contemplados en los Gobiernos, universidades, alumnos, profesores y la sociedad civil. Evidentemente, la aldea global está atrapada en una pandemia mundial generadora de una serie de variables negativas en las sociedades del tercer mundo. En ese empuje, solo la buena interacción alcanzada en la sociedad civilizada y un Estado fuerte podrá resistir el aislamiento social que vulnera una serie de derechos. Asimismo, solo una educación democrática en todos los niveles podrá afrontar el futuro apocalíptico al cual se expone la humanidad. Ahora bien, el estudio concluye que el 55% de estudiantes cuenta con acceso al internet y el 45%, no. Por otro lado, un 38% de estudiantes de universidades de gestión pública consideran que sus docentes se encuentran en la fase regular, mientras que el 71% de los estudiantes de universidades de gestión privada consideran que la capacidad de manejo de las TIC en sus docentes es buena, la que pone en ventaja a los últimos con ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. Ahí escogerás la modalidad del servicio: remoto, resolución de preguntas o talleres de
respecto a los estudiantes de provincias. En torno a los estudiantes de universidades de gestión pública, estos sustentan en un 70 % que no existe suficiente capacidad de cobertura y soportabilidad del acceso a la tecnología de internet para desarrollar sesiones de educación virtual. No obstante, los estudiantes de universidades de gestión privada respondieron que en un 6% sus universidades sí tienen la capacidad suficiente de cobertura y soportabilidad para desarrollar sesiones de educación virtual. Y otra vez, los actores estudiantiles de carácter privado se anteponen a los que vienen de la periferia. De modo que la existencia de una diferenciación social en los estudiantes de universidades de gestión estatal y privada, según su ubicación, retoma el viejo determinismo económico que consistía en los que tienen dinero podrán estudiar en universidades privadas y los que no, simplemente se quedarían en las instituciones estatales carentes de calidad. Hoy se hace visible una vez más la diferencia de clases. Los estudiantes provincianos no tienen acceso a internet, lo que significa que no recibirán las clases virtuales, pero los que pueden acceder a internet ilimitado sí podrán realizar esas clases virtuales porque son de la capital o alguna universidad privada. En conclusión, la diferenciación es un problema social de la educación porque presenta ciertas restricciones que no garantizan el desarrollo de la educación universitaria en el Perú multiverso. [Adaptado de Huanca-Arohuanca, J. W. et al (2020). El problema social de la educación virtual universitaria en tiempos de pandemia, Perú. https://revistas.uned.ac.cr/index.php/innovaciones/article/view/3218/3975] Fuente 6 Factores que acentúan las brechas digitales en las escuelas rurales El siglo XXI ha visibilizado grandes diferencias entre los distintos sectores sociales y en 2020, a raíz de la pandemia del COVID-19, la preocupación manifestada desde años atrás por los organismos internacionales y la comunidad académica hacía prever que el problema de la brecha digital sería uno de los temas de agenda de los Gobiernos, y que deberían incorporarlo a sus políticas públicas. Según Bizberge y Segura (2020), la mitad de los pueblos de Latinoamérica no tienen acceso a internet o su conexión es de mala calidad, registrándose mayor desigualdad en las zonas rurales, en las mujeres, niños, jóvenes y adultos mayores. Según Servindi (2020), solo cuatro de cada diez hogares en las zonas rurales contaban con acceso a internet a fines de 2019. Esta cifra expresa las grandes desigualdades en nivel de ingresos, acceso a la educación y servicios públicos. Sin embargo, el Gobierno hace esfuerzos por invertir en infraestructura para mejorar la conectividad regional de banda ancha. Para la Cepal (2020a, 2020b), en Latinoamérica muchos hogares reciben la oferta de conectividad, pero no la contratan debido a que no cuentan con los recursos para pagar los servicios de internet, que son caros y de menor calidad en comparación a los que existen en las ciudades y países desarrollados, por lo que resulta difícil reducir las brechas digitales. De acuerdo con Venturini (2020) y Bielschowsky y Torres (2018), las brechas digitales están asociadas a diversos factores que es necesario analizar: a) Conectividad. La baja velocidad de conexión que se da en el área rural (5,5 Mbb/s) no permite realizar actividades como el teletrabajo y la educación en línea (Cepal, 2020a). Además, la penetración de internet es básicamente a través de la red móvil, lo que es cinco veces mayor que la red fija. Las regiones con menor conectividad fija (IPE, 2020) son Pasco (13,8%), Ayacucho (13,5%), Cajamarca (9,6%) y Huancavelica (5%). b) Dispositivos. La mayor parte de los estudiantes del área rural usa dispositivos móviles bajo la modalidad de prepago y son modelos de poca capacidad, pues a la hora de comprarlos optan por el dispositivo más barato, lo que no permite descargar y usar varias aplicaciones; si lo hacen, el equipo se vuelve muy lento. Además, hay que considerar que estos equipos no fueron diseñados para hacer tareas escolares o leer textos largos. c) Apropiación de la tecnología. Mientras los niños del área urbana, desde que nacen, viven rodeados de medios electrónicos, los niños del área rural viven en contacto con la naturaleza y su acercamiento a la tecnología se da después de tiempo. Muchos de ellos, recién en los últimos años, han tenido acceso a equipos digitales, por lo que no se sienten seguros de manejarlos, algo que retarda su ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. Ahí escogerás la modalidad del servicio: remoto, resolución de preguntas o talleres de
expositivas y de participación colaborativa, 3) centradas en el aprendizaje grupal o en la individualización de la enseñanza. Entre las estrategias sincrónicas, están aquellas de corte social, que permiten la interacción con el docente, colaboración, planificación de tareas. Algunos ejemplos son los grupos de whatsapp o los paneles y pizarras interactivas como el Padlet (plataforma digital que permite crear murales colaborativos, ofreciendo la posibilidad de construir espacios donde se pueden presentar recursos multimedia, como videos, audio, fotos o documentos; estos recursos se agregan como notas adhesivas, parecidos a “post-its”). Los desafíos que se presentan tienen que ver con superar las barreras técnicas (problemas de conectividad, disponibilidad de dispositivos) y coordinar los tiempos en común. Se pueden emplear estrategias expositivas y de participación colaborativa, como las videoclases o los chats de debate en grupos pequeños. Otro tipo de estrategias son aquellas centradas en la individualización de la enseñanza, tales como las exposiciones individuales que no necesariamente sean por plataformas virtuales, ya que pueden consistir en un video. También se pueden ir armando portafolios de cada alumno. Presentan el beneficio de permitir mayor flexibilidad de tiempos y de ubicuidad. En cuanto a los desafíos, el fundamental es el aislamiento y la escasa discusión espontánea. Con respecto a las estrategias asincrónicas, se puede hacer propuestas de exposición y participación colectiva como la reflexión a través de preguntas, que puede ser en formato grupal, mediante llamadas o videollamadas, muros interactivos donde los estudiantes puedan dejar sus ideas, tutorías en pequeños grupos, aplicación de lo aprendido a través de trabajos prácticos o guías de estudio. En cuanto a estrategias centradas en la individualización de la enseñanza, pueden ser la recuperación de la información a través de dar un tema para que investiguen, actividades interactivas como juegos que refuercen lo trabajado en lo sincrónico, las prácticas experimentales, la reflexión a través de preguntas (metacognición), tutoría individual a través de mensajería o portafolios. Es importante la aplicación de metodologías ágiles de enseñanza, que permitan reforzar la autonomía, el aprendizaje colaborativo, por proyectos, experiencial, basado en retos, gamificado. El segundo paso en el camino hacia lo virtual consiste en buscar entornos y herramientas digitales. Los entornos virtuales son espacios de generación de conocimiento tanto individuales como colaborativos, por ejemplo, las redes sociales que permiten compartir y recibir (Twitter, Facebook, Instagram, LinkedIn, Pinterest), las plataformas que permiten dar clases (Moodle, Classting, Classdojo, Google), las herramientas de comunicación que permiten interactuar con el estudiante (Zoom, Whatsapp), y herramientas que permiten curar y crear contenidos (YouTube, Genially). Para elegir la tecnología debo preguntarme qué quiero lograr en mis estudiantes, preguntarme si sé utilizar y aprovechar esa tecnología (no sufrir frente a ella), preguntarnos si atendemos la diversidad de estilos. Las videoclases no bastan, debemos intercalar con muros como el Padlet, que es una herramienta sencilla donde podemos colocar evidencias del trabajo realizado por los estudiantes. También se pueden recibir evidencias por WhatsApp y agregarlas a los portafolios. Las pizarras como Jamboard de GMAIL permiten a los estudiantes colaborar durante las sesiones. Otras herramientas utilizadas son el Socrative, Quizlee, Kahoot, que sirven para trabajar la evaluación, pero no en formato nota sino para ir sondeando como están los estudiantes, si están atendiendo o participando, se hacen competencias como en clase. En lo asincrónico propone que haya un orden, que el estudiante vea la ruta y la organización de los contenidos. Por ejemplo, podemos usar Google Classroom para trabajar aulas. Podemos usar el Google Sites para crear portafolios de la clase con todos los materiales que pedimos que lean y luego pedirles a los estudiantes que hagan lo propio. Podemos usar Flip Grid para colgar videos de cada alumno, hacer debates, escuchar y ver a los estudiantes. El siguiente paso consiste en curar y producir contenidos: investigar, encontrar, filtrar, seleccionar materiales de acuerdo a las necesidades. Organizarlos debidamente, agruparlos, editarlos, depurarlos, compartirlos. Es decir, aprovechar todo lo que ya otras personas realizaron. Para curar contenidos primero debo identificar los resultados de aprendizaje y filtrar las fuentes contextualizando y adaptando. El foco siempre es lo que quiero lograr. Luego debo elegir estrategias con las que voy a trabajar y evaluar qué puedo hacer y qué necesito. No es conveniente complicarse con tecnologías que no entendemos o no podemos acceder (ni los alumnos tampoco). Finalmente, sugiere reflexionar acerca de la mejor manera de llevar a cabo el acompañamiento y la evaluación del estudiante. Respondemos a un modelo de tutoría donde el docente es comunicador, acompaña y orienta, facilita el aprendizaje, genera autonomía en el ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. 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estudiante, sostiene y promueve prácticas activas con el estudiante y es empático. Se debe elegir el método o instrumento más apropiado para evaluar según la actividad, ya que debemos recoger evidencias de lo aprendido en lo sincrónico y asincrónico. Podemos usar herramientas como termómetro de clase, por ejemplo, el Kahoot. Podemos hacer evaluación del proceso utilizando muros, donde el estudiante va dejando evidencias de los logros, también puede ser Flip Grid. Esto ayuda a motivar, aumentar la comprensión y proporcionar un indicador de sus progresos. Para hacer una evaluación formativa debemos procurar que lo aplique en el mundo real, que el estudiante sea responsable de su aprendizaje, que use habilidades de pensamiento de alto nivel (reconocer, diagnosticar, planificar). [Adaptado de Pérez, S. (2020). Desafíos para una educación post pandemia. Revista Desvalimiento Psicosocial http://dspace.uces.edu.ar:8180/xmlui/handle/123456789/5426] Fuentes adicionales Fuente 1 Presencialidad: 94 % de estudiantes universitarios está insatisfecho con la educación en línea Un reciente estudio hecho por EY Parthenon en varios países como Colombia, México y Perú mostró que el 36 % de los padres colombianos piensan que es mejor la experiencia de aprendizaje en las clases presenciales que en las virtuales, y el 35 % considera que dicha experiencia es peor para los niños y jóvenes de niveles de educación básica y secundaria. También se evidenció que solo el 6 % de los estudiantes de educación superior se sienten a gusto con la educación online. Según el estudio, que tuvo una muestra de 1600 padres con hijos en el colegio, y a más de 1000 estudiantes de educación superior, el esquema de enseñanza predilecto sigue siendo el presencial. No obstante, los universitarios se muestran de acuerdo con tomar programas híbridos, es decir, con un método de aprendizaje mixto. “En Colombia, entre el 30 % y el 47 % de los estudiantes de educación superior consideran terminar sus estudios de manera remota, en comparación con el 6 % y el 11% de los estudiantes que tenían en cuenta esta posibilidad antes de que comenzara la pandemia”, afirmó Juan Felipe Arango, Líder de EY Parthenon en Colombia. De otro lado, los padres que tienen hijos en educación primaria y secundaria explicaron que aceptan la educación online solo si es temporal, por lo tanto, afirmaron que están dispuestos a enviar a sus hijos a las instituciones tan pronto las vuelvan a abrir. Y es que a los padres les preocupa la falta de interacción entre los alumnos en el entorno virtual, pues el 79% dice tener dificultad para prestar atención durante la clase, el 54 % de los encuestados considera que la relación con los compañeros de clase ha empeorado, el 49 % estima que las destrezas de trabajo en equipo se han deteriorado, y el 46 % menciona que las habilidades sociales están poco desarrolladas. Jóvenes también quieren volver. Los estudiantes también manifestaron que la mayoría de los profesores aún no ha adaptado su material didáctico a los cursos en línea, lo que hace más difícil que los alumnos se interesen por las clases y presten atención. Según la encuesta, un 59 % dice que en la educación virtual hay menos interacción con los estudiantes, y un 50 % expresa que hay menor interacción con los profesores. Por otro lado, un 28 % de los estudiantes universitarios considera que la calidad del material educativo ha disminuido, y un 26 % cree que las clases se volvieron más difíciles, mientras que el 35 % de los padres de estudiantes de primaria y secundaria están insatisfechos con la educación en línea, pues perciben que la calidad de las clases ha empeorado. Uso de plataformas. El estudio también indagó sobre las plataformas más utilizadas para las clases virtuales. Las más utilizadas en Colombia, México y Perú son Zoom (42 %), Blackboard (27 %), Microsoft Teams (10%), Google Classroom (10 %) y otras (11 %). Pagan igual por lo que consideran menos. Adicional a esto, el 87 % de los estudiantes no está de acuerdo con el hecho de pagar el mismo valor de la matrícula y de pensión por los cursos en línea que por los presenciales. Sin embargo, un 65 % de los estudiantes que participaron en el estudio considera que los ¿Cómo puedes mejorar en este curso? ¡Reforzando los temas en las tutorías de Redacción! La reserva de una hora la puedes realizar a través del Portal del Estudiante y en UTP+, sección Recursos y servicios. Ahí escogerás la modalidad del servicio: remoto, resolución de preguntas o talleres de