Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Textos de Roma, Apuntes de Historia

Asignatura: Història Antiga Universal II, Profesor: Josep Benedito, Carrera: Història, Universidad: UV

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 16/06/2016

mcle3004
mcle3004 🇪🇸

2

(1)

3 documentos

1 / 3

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
8.1) Aureliano nombró a Tétrico, de quien había triunfado, censor de Lucania, y a su hijo lo dejó en el
Senado. Erigió al sol un templo de magnificencia y amplió las murallas de la ciudad de Roma, tanto que su
ámbito llegó a ser de más de 50 millas. Aureliano empleó también su gran severidad en perseguir a los
chantajistas y delatores. Para infundir en todos los ciudadanos una mayor seguridad, en cierta ocasión hizo
quemar en el Foro Trajano las tablas donde se contenían los nombres de los ciudadanos que debían dinero al
Estado o se habían indispuesto con él. Siguiendo el ejemplo de los atenienses, ejemplo que recuerda Cicerón en
sus Filipicas, Aureliano concedió amnistía general para todos los delitos políticos. Al reprimir a los concusarios
y especuladores fue más allá de lo que era propio de la severidad imperial, pues llegó a castigarlos con
suplicios poco corrientes y hasta llegó a utilizar para ello el tormento de la crucifixión. ESCRITORES DE LA
HISTORIA AUGUSTA, Vida de Aureliano, 39.
9.1) ¿Recordaré aún que Diocleciano llamó a compartir el poder a muchas personas e incluso a extranjeros,
para proteger o extender el derecho romano? En efecto, cuando supo, después de la partida de Carino, que
Aeliano y Amando habían reunido en toda Galia una tropa de campesinos y ladrones, a los que los naturales de
la región llaman bagaudas, que habían arrasado una gran parte de los campos y acometían a la mayor parte de
las ciudades, nombró rápidamente emperador a Maximiano, amigo muy fiel y, aunque bárbaro, un buen
soldado y buena persona. Maximiano tomó a continuación el sobrenombre de Herculius como reverencia a
esta divinidad, lo mismo que Valerio (Diocleciano) tomó el de Iovius se dio igualmente estos sobrenombres a
los cuerpos auxiliares más distinguidos del ejército...
Con posterioridad a estos sucesos llaman en su alianza a Julio Constancio y a Galerio Maximiano,
motejado Armentario (el pastor) y los nombran césares. El primero obtuvo en matrimonio a la nuera de
Herculius, el segundo a la hija de Diocleciano después de que hubieron repudiado a sus dos primeras esposas,
del mismo modo que había tratado Augusto a Tiberio con relación a Nerón y a su hija Julia. Ciertamente eran
todos originarios de Iliria, pero, aunque bastante desprovistos de buenas maneras, habiendo sido formados por
las dificultades de la vida de los campos y de la vida militar, rindieron grandes servicios al Estado... AURELIO
VÍCTOR, Sobre los césares, 39, 16-30
9.2) La lucha había tomado cuerpo y los soldados de Majencio llevaban ventaja en la misma hasta el
momento en que, con redobladas fuerzas, Constantino, dispuesto a vencer o morir, condujo todas sus tropas a
las proximidades de Roma y se estableció en los alrededores del puente Milvio. Se acercaba el día del
aniversario de la subida al poder de Majencio, el 28 de octubre, y las fiestas quinquenales tocaban a su fin.
Constantino fue advertido durante un sueño para marcar sobre los escudos la señal celeste de Dios y entablar
combate de esta forma. Obedece y marca el nombre de Cristo sobre los escudos, con una X cruzada por la letra
I en su parte más elevada. Escudado en esta señal, el ejército se lanza al combate... LACTANCIO, Sobre las
muertes de los perseguidores, 44, 3.6.
9.3) Trastocó las funciones administrativas, establecidas tiempo atrás. Había, en efecto, dos prefectos del
pretorio, que ejercían su cargo en común, de tal manera que dependían de sus atenciones y de su poder, no sólo
los cuerpos de tropas asentados en palacio, sino también los que estaban encargados de la seguridad de la
ciudad y los que estaban afincados en todas las fronteras... Además, Constantino, modificando esta marcada
organización, partió en cuatro esta función única... Después de dividir así la función de la prefectura, se esforzó
por empequeñecerla mediante otros procedimientos. Desde entonces, por ejemplo, los soldados estaban
mandados, en todas partes, no sólo por centuriones y tribunos, sino también por quienes se denominaban duces
y que ocupaban en todas partes el lugar del pretor; creó magistri de los soldados, uno de ellos puesto al frente
de la caballería y el otro de la infantería, y transfirió a sus manos la facultad de mandar a los soldados y de
pf3

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Textos de Roma y más Apuntes en PDF de Historia solo en Docsity!

8.1) Aureliano nombró a Tétrico, de quien había triunfado, censor de Lucania, y a su hijo lo dejó en el Senado. Erigió al sol un templo de magnificencia y amplió las murallas de la ciudad de Roma, tanto que su ámbito llegó a ser de más de 50 millas. Aureliano empleó también su gran severidad en perseguir a los chantajistas y delatores. Para infundir en todos los ciudadanos una mayor seguridad, en cierta ocasión hizo quemar en el Foro Trajano las tablas donde se contenían los nombres de los ciudadanos que debían dinero al Estado o se habían indispuesto con él. Siguiendo el ejemplo de los atenienses, ejemplo que recuerda Cicerón en sus Filipicas, Aureliano concedió amnistía general para todos los delitos políticos. Al reprimir a los concusarios y especuladores fue más allá de lo que era propio de la severidad imperial, pues llegó a castigarlos con suplicios poco corrientes y hasta llegó a utilizar para ello el tormento de la crucifixión. ESCRITORES DE LA HISTORIA AUGUSTA, Vida de Aureliano, 39.

9.1) ¿Recordaré aún que Diocleciano llamó a compartir el poder a muchas personas e incluso a extranjeros, para proteger o extender el derecho romano? En efecto, cuando supo, después de la partida de Carino, que Aeliano y Amando habían reunido en toda Galia una tropa de campesinos y ladrones, a los que los naturales de la región llaman bagaudas, que habían arrasado una gran parte de los campos y acometían a la mayor parte de las ciudades, nombró rápidamente emperador a Maximiano, amigo muy fiel y, aunque bárbaro, un buen soldado y buena persona. Maximiano tomó a continuación el sobrenombre de Herculius como reverencia a esta divinidad, lo mismo que Valerio (Diocleciano) tomó el de Iovius se dio igualmente estos sobrenombres a los cuerpos auxiliares más distinguidos del ejército...

Con posterioridad a estos sucesos llaman en su alianza a Julio Constancio y a Galerio Maximiano, motejado Armentario (el pastor) y los nombran césares. El primero obtuvo en matrimonio a la nuera de Herculius, el segundo a la hija de Diocleciano después de que hubieron repudiado a sus dos primeras esposas, del mismo modo que había tratado Augusto a Tiberio con relación a Nerón y a su hija Julia. Ciertamente eran todos originarios de Iliria, pero, aunque bastante desprovistos de buenas maneras, habiendo sido formados por las dificultades de la vida de los campos y de la vida militar, rindieron grandes servicios al Estado... AURELIO VÍCTOR, Sobre los césares, 39, 16-

9.2) La lucha había tomado cuerpo y los soldados de Majencio llevaban ventaja en la misma hasta el momento en que, con redobladas fuerzas, Constantino, dispuesto a vencer o morir, condujo todas sus tropas a las proximidades de Roma y se estableció en los alrededores del puente Milvio. Se acercaba el día del aniversario de la subida al poder de Majencio, el 28 de octubre, y las fiestas quinquenales tocaban a su fin. Constantino fue advertido durante un sueño para marcar sobre los escudos la señal celeste de Dios y entablar combate de esta forma. Obedece y marca el nombre de Cristo sobre los escudos, con una X cruzada por la letra I en su parte más elevada. Escudado en esta señal, el ejército se lanza al combate... LACTANCIO, Sobre las muertes de los perseguidores, 44, 3.6.

9.3) Trastocó las funciones administrativas, establecidas tiempo atrás. Había, en efecto, dos prefectos del pretorio, que ejercían su cargo en común, de tal manera que dependían de sus atenciones y de su poder, no sólo los cuerpos de tropas asentados en palacio, sino también los que estaban encargados de la seguridad de la ciudad y los que estaban afincados en todas las fronteras... Además, Constantino, modificando esta marcada organización, partió en cuatro esta función única... Después de dividir así la función de la prefectura, se esforzó por empequeñecerla mediante otros procedimientos. Desde entonces, por ejemplo, los soldados estaban mandados, en todas partes, no sólo por centuriones y tribunos, sino también por quienes se denominaban duces y que ocupaban en todas partes el lugar del pretor; creó magistri de los soldados, uno de ellos puesto al frente de la caballería y el otro de la infantería, y transfirió a sus manos la facultad de mandar a los soldados y de

reprimir sus faltas, privando igualmente de este poder a los prefectos. Quiero indicar inmediatamente los inconvenientes que de ello resultaron, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Mientras que los prefectos pagaban los gastos militares sobre los impuestos que conseguían en todas partes por intermedio de sus subordinados... los soldados, dándose cuenta de que un mismo hombre les proporcionaba las subsistencias y castigaba a los delincuentes, no se arriesgaban a abandonar su deber, por miedo a verse privados del avitualla- miento e inmediatamente castigados; pero ahora que un hombre se preocupa de los víveres mientras que otro dirige la disciplina, no hacen nada que no redunde en beneficio propio, sin contar con que la mayor parte del avituallamiento es una fuente de ganancias para el dux y sus subordinados. ZÓSIMO, Historia nueva, 2 , 32.

9.4) Además, Constantino continuó malgastando el producto de los impuestos en larguezas que asignó, no por merecimientos, sino a individuos indignos e inútiles, mostrándose odioso a la vista de los contribuyentes y enriqueciendo por el contrario a los que no podían servir para nada; confundía, en efecto, prodigalidad y liberalidad. Impuso, por otra parte, la contribución de oro y plata a todos los que transportaban mercancías a través del imperio, lo mismo que a los comerciantes establecidos en las ciudades, comprendidos entre ellos los más modestos, sin permitir incluso que los desdichados cortesanos fuesen exonerados de este impuesto. Así, cuando se aproximaba, después de cuatro años, el momento de pagar este impuesto, podía verse la ciudad llena de lamentaciones y quejas y, cuando el plazo había llegado, podía observarse e] espectáculo de los latigazos y torturas inflingidas a los que su extrema indigencia impedía pagar su deuda; entonces las madres vendían a sus hijos, los padres prostituían a sus hijas y los ingresos que de ahí conseguían se veían obligados a entregarlos a los que percibían el [impuesto del] chrysárgiro. ZÓSIMO, Historia Nueva, 2 , 38.

9.5) "Yo, Constantino Augusto, y asimismo Yo, Licinio Augusto, felizmente reunidos en Milán para tratar de todos los problemas que afectan a la seguridad y al bienestar público, hemos creído nuestro deber tratar, junto con los restantes asuntos (...) de aquéllos en los que radica el respeto a la divinidad, a fin de conceder tanto a los cristianos como a los demás facultad de seguir libremente la religión que cada cual desee, de modo tal que toda clase de divinidad que habite en la morada celeste Nos sea propicia, a Nosotros y a cuantos se hallan bajo Nuestra autoridad (...). Por lo cual es conveniente que Tu Excelencia [gobernador provincial] sepa que hemos decidido anular enteramente las disposiciones que se te enviaron anteriormente relativas al cristianismo [nomen Christianum] (...) y permitir en adelante a cuantos quieran observar la religión cristiana hacerlo libremente sin que les suponga ninguna clase de inquietud o molestia (...). Tu Excelencia tendrá por sabido que también a los demás ciudadanos les ha sido otorgada la facultad de observar libre y abiertamente la religión que hayan escogido, como es propio de la paz de nuestro tiempo". Edicto de Milán. Año 313. Lactancio.

9.6) "Queremos que todas las gentes que están sometidas a Nuestra clemencia sigan la religión que el divino apóstol Pedro predicó a los romanos y que, perpetuada hasta nuestros días, es el más fiel testigo de las predicaciones del apóstol. Religión que siguen también el pontífice Dámaso y Pedro, obispo de Alejandría; varón de santidad insigne (...). Ordenamos que, de acuerdo con esta ley, todas las gentes abracen el Catolicismo [ Christianorum Catholicorum nomen ], declarando que los dementes e insensatos [ dementes vesanosque ] que sostienen la herejía y cuyas agrupaciones [conciliabula] no tienen el nombre de iglesias, han de ser castigados, primero, por la Justicia Divina y, luego, por la pena que lleva inherente el cumplimiento de Nuestro mando, que ostentamos por voluntad de Dios [ ex coeleste arbitrio ]". Edicto de Tesalónica.

10.1) Los godos, dispersos por toda la costa de Tracia, avanzaban cautelosamente, mientras que algunos hombres que se habían rendido de forma espontánea o fueron hechos prisioneros les mostraban las localidades más ricas, sobre todo aquellas que tenían fama de estar bien abastecidas; su innato coraje aumentaba enormemente al ver cómo, día a día, se unían a ellos numerosas personas de su misma clase, vendidos a los mercaderes hacía tiempo, y otras que en los primeros días de la travesía se habían entregado por un sorbo de vino o un trozo de pan. A éstos se unieron igualmente muchos trabajadores de las minas de oro que no podían soportar por más tiempo los graves tributos que se les imponían y que, recibidos por todos con agrado, prestaban un valiosísimo servicio a esta gente que viajaba por países desconocidos, mostrándoles los depósitos secretos de víveres y los escondrijos más apropiados. AMMIANO MARCELINO, 31, 6, 5.6.