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Textos épicos méxicas, Resúmenes de Literatura Hispanoamericana

encontramos textos épicos mexicas en este documento.

Tipo: Resúmenes

2020/2021

Subido el 05/09/2021

laura33ruiz
laura33ruiz 🇪🇸

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La leyenda de los soles
Teotlatolli, los orígenes.
Los cinco soles
1. Moteneua mitoa, ka yu
nautlamantli mochiu nemilistli ipan
iya makuili edad.
1. Se refería, se decía que así hubo
ya antes cuatro vidas, y que ésta era
la quinta edad.
2. In yuki matia ueuetke inipan in se
tochtli, ipan moman in tlali in iluikatl,
iuan yukimatia inikuak omoman tlali
in iluikatl oyu nautlamantli onoka in
tlaka nautlamantlinemilistli, omochiu
iniukimatia se sentetl in tonatiu
katka, au kitouaya kanextli in
kinchichiu inkinyokox inteu kitouaya
itech kitlamiaya in Ketsalkoatl
chikome eekatl itonal in kinchiu in
kinyokox.
2. Como lo sabían los viejos, en el
año 1 Conejo se cimentó la tierra y el
cielo. Y así lo sabían, que cuando se
cimentó la tierra y el cielo, habían
existido ya cuatro clases de
hombres, cuatro clases de vidas.
Sabían igualmente que cada una de
ellas había existido en un Sol [una
edad]. Y decían que a los primeros
hombres su dios los hizo, los forjó de
ceniza. Esto lo atribuían a
Quetzalcóatl, cuyo signo es 7 Viento,
él los hizo, él los inventó.
3. Inik se tonatiu on manka in
itsiukkan 4 atl initonal mitoa atonatiu
inipan in ye ikuak in mochiu in atoko
ak in anenextiuak in tlakamichtiuak.
3. El primer Sol [edad] que fue
cimentado, su signo fue 4 Agua, se
llamó Sol de Agua. En él sucedió que
todo se lo llevó el agua. Las gentes
se convirtieron en peces.
4. Inik ome tonatiu on manka 4
oselotl in itonalkatka moteneua
oselotonatiu, ipan mochiu tlapachiu
in iluikatl in tonatiu, inikuak amo
otlatokaya kan nepantla tonatiu,
mochiua niman tlayouaya in
onotlayouak niman Tekualoya. Au
4. Se cimentó luego el segundo Sol
[edad]. Su signo era 4 Tigre. En él
sucedió que se oprimió el cielo, el Sol
no seguía su camino. Al llegar el Sol
al mediodía, luego se hacía de noche
y cuando ya se oscurecía, los tigres
se comían a las gentes. Y en este Sol
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Vista previa parcial del texto

¡Descarga Textos épicos méxicas y más Resúmenes en PDF de Literatura Hispanoamericana solo en Docsity!

La leyenda de los soles

Teotlatolli, los orígenes.

Los cinco soles

  1. Moteneua mitoa, ka yu nautlamantli mochiu nemilistli ipan iya makuili edad.
    1. Se refería, se decía que así hubo ya antes cuatro vidas, y que ésta era la quinta edad.
  2. In yuki matia ueuetke inipan in se tochtli, ipan moman in tlali in iluikatl, iuan yukimatia inikuak omoman tlali in iluikatl oyu nautlamantli onoka in tlaka nautlamantlinemilistli, omochiu iniukimatia se sentetl in tonatiu katka, au kitouaya kanextli in kinchichiu inkinyokox inteu kitouaya itech kitlamiaya in Ketsalkoatl chikome eekatl itonal in kinchiu in kinyokox.
    1. Como lo sabían los viejos, en el año 1 Conejo se cimentó la tierra y el cielo. Y así lo sabían, que cuando se cimentó la tierra y el cielo, habían existido ya cuatro clases de hombres, cuatro clases de vidas. Sabían igualmente que cada una de ellas había existido en un Sol [una edad]. Y decían que a los primeros hombres su dios los hizo, los forjó de ceniza. Esto lo atribuían a Quetzalcóatl, cuyo signo es 7 Viento, él los hizo, él los inventó.
  3. Inik se tonatiu on manka in itsiukkan 4 atl initonal mitoa atonatiu inipan in ye ikuak in mochiu in atoko ak in anenextiuak in tlakamichtiuak.
    1. El primer Sol [edad] que fue cimentado, su signo fue 4 Agua, se llamó Sol de Agua. En él sucedió que todo se lo llevó el agua. Las gentes se convirtieron en peces.
  4. Inik ome tonatiu on manka 4 oselotl in itonalkatka moteneua oselotonatiu, ipan mochiu tlapachiu in iluikatl in tonatiu, inikuak amo otlatokaya kan nepantla tonatiu, mochiua niman tlayouaya in onotlayouak niman Tekualoya. Au
    1. Se cimentó luego el segundo Sol [edad]. Su signo era 4 Tigre. En él sucedió que se oprimió el cielo, el Sol no seguía su camino. Al llegar el Sol al mediodía, luego se hacía de noche y cuando ya se oscurecía, los tigres se comían a las gentes. Y en este Sol

ipan inin Kinametin nemia konitotiui in ueuetke in uetlapaloliskatka matimouetsiti ipampa in akin uetsin ik sen uetsin. vivían los gigantes. Decían los viejos que los gigantes así saludaban: “no se caiga usted”, porque quien se caía, se caía para siempre.

  1. Inik ei tonatiu on manka 4 Kiauitl in itonal mitoa Kiyautonatiu, ipan in in mochiu inipan tlekiau in onoka ik tlatlake, iuan ipan xaltekiyau konitoua ikuak motepeu in Xaltetl intik itta iuan poposokak in tesontli, iuan iquak momaman in texkali chichichiliutikak.
    1. Se cimentó luego el tercer Sol. Su signo era 4 Lluvia. Se decía Sol de Lluvia [de fuego]. Sucedió que durante él llovió fuego, los que en él vivían se quemaron. Y durante él llovió también arena. Y decían que en él llovieron las piedrezuelas que vemos, que hirvió la piedra tezontle y que entonces se enrojecieron los peñascos.
  2. Inik 4 tonatiu, 4 ekatl intonal ekatonatiu, ipan in ekatokoak osomatiuak kuautla kin tepeuato in onoka tlakaosomatin.
    1. Su signo era 4 Viento, se cimentó luego el cuarto Sol. Se decía Sol de Viento. Durante él todo fue llevado por el viento. Todos se volvieron monos. Por los montes se esparcieron, se fueron a vivir los hombres-monos.
  3. Inik makuili tonatiu 4 olin in itonal mitoa olintonatiu ipampa molini in otlatoka au in yu konitotiui in ueuetke, ipan inin mochiuas tlalolinis mayanalos inik tipoliuiske.
    1. El Quinto Sol: 4 Movimiento su signo. Se llama Sol de Movimiento, porque se mueve, sigue su camino. Y como andan diciendo los viejos, en él habrá movimientos de tierra, habrá hambre y así pereceremos.
  4. In ipan in 13 akatl kilmachyeipan in tlakat in axkan onmantiu tonatiu, ye ikuak tlaues ye ikuak tlatuik in axkan onmantiu olin tonatiu. 4 olin in itonal, ik 5 inin tonatiu on mani ipan tlalolinis mayanalos.
    1. En el año 13 Caña, se dice que vino a existir, nació el Sol que ahora existe. Entonces fue cuando iluminó, cuando amaneció, el Sol de Movimiento que ahora existe. 4 Movimiento es su signo. Es éste el quinto Sol que se cimentó, en él habrá movimiento de tierra, en él

Y entonces forma una saeta con plumas color de luz solar. Pero con una flecha de plumas rojas color de llama, al fin lo pudo asaetear. Ya marchan los Nuevos Cielos; ya el mundo girando está. Y el mismo dios de la Aurora viene trayendo el hielo. Otra vez los dioses se congregan: El precioso del Sur (Huitzilopochtli), el dominador de los hombres (Titlacahuan), las mujeres Flor rica de plumas (Xochiquetzal), y la Negra Falda con la de Roja Falda (Yapalicue, Nochpalicue). Y todos los dioses mueren allí en Teotihuacan. En cuanto a la Luna, sube y se va por el firmamento. Ella que solamente en la ceniza había caído. Iba llegando al borde del cielo cuando el dios de las espumas (Papáztac) le rompió la cara con un conejo, que le dejó allí incrustado. Cuando ella bajaba al hondo abismo la vinieron a encontrar los dioses de la funesta fortuna, todos ellos alargados (Tzitzimime), y los que giran en rápido vuelo en medio del torbellino (Kolelitin). Entonces le preguntaron: —¿Qué intentas? ¿A dónde vas? Y entonces fue cesando su marcha: iba vestida de puros harapos. Y cuando el Sol se detuvo —el Sol de los Cuatro Movimientos— también era la hora en que llegaba la noche.

CÓDICE FLORENTINO

EL NACIMIENTO DE HUITZILOPOCHTLI, EL SOL, EN EL PENSAMIENTO MEXICA

Mucho honraban los mexicas a Huitzilopochtli

sabían ellos que su origen, su principio fue de esta manera: En Coatépec, por el rumbo de Tula,

había estado viviendo, allí habitaba una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los

cuatrocientos Surianos y de una hermana de éstos de nombre Coyolxauhqui. Y esta Coatlicue

allí hacía penitencia, barría, tenía a su cargo barrer, así hacia penitencia, en Coatépec, la

Montaña de la Serpiente. Y una vez, cuando barría Coatlicue, sobre ella bajó un plumaje, como

una bola de plumas finas. En seguida lo recogió Coatlicue, lo colocó en su seno. Cuando

terminó de barrer, buscó la pluma, que había colocado en su seno, pero nada vio allí. En ese

momento Coatlicue quedó embarazada. Al ver los cuatrocientos Surianos que su madre estaba

encinta, mucho se enojaron, dijeron: -“¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la dejó encinta? Nos

afrenta, nos deshonra”. Y su hermana Coyolxauhqui les dijo: “Hermanos, ella nos ha

deshonrado, hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta. ¿Quién le

hizo lo que lleva en el seno? Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espantó, mucho se

entristeció. Pero su hijoHuitzilopochtli, que estaba en su seno la confortaba, le decía: -“No

tenías, y sé lo que tengo que hacer” Habiendo oído Coatlicue las palabras de su hijo, Y

entretanto, los cuatrocientos Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron a una dar

muerta a su madre, porque ella los había infamado. Estaban muy enojados, estaban muy

irritados, como si su corazón se les fuera a salir. Coyolxauhqui mucho los incitaba, avivaba la

ira de sus hermanos, para que .mataran a su madre. Y los cuatrocientos Surianos se aprestaron,

se ataviaron para la guerra. Y estos cuatrocientos Surianos, eran como capitanes, torcían y

enredaban sus cabellos, como guerreros arreglaban su cabellera. Pero uno llamado Cuahuitlícac

era falso en sus palabras. Lo que decían los cuatrocientos Surianos, enseguida iba a decírselo,

iba a comunicárselo a Huitzilopochtli. Y Huitzilopochtli le respondía: -“Ten cuidado, está

vigilante, tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”. Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo,

estuvieron resueltos los cuatrocientos Surianos a matar, a acabar con su madre,

luego se pusieron en movimiento, los guiaba Coyolxauhqui. Iban bien robustecidos, ataviados,

guarnecidos para la guerra, se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel, su anecúyotl, sus

ortigas, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en sus pantorrillas, las campanillas

llamadas oyohualli. Sus flechas tenían puntas barbadas. Luego se pusieron en movimiento, iban

en orden, en fila, en ordenado escuadrón, los guiaba Coyolxauhqui. Pero Cuahutlícac subió en

seguida a la montaña, para hablar desde allí a Huitzilopochtli, le dijo: -“Ya vienen”-

Huitzilopochtli le respondió: -“Mira bien por dónde vienen”. Dijo entonces Cuahuitlícac:

“Vienen ya por Tzompantitlan” Y una vez más le dijo Huitzilopochtli: -“¿Por dónde vienen ya?

Cuahuitlícac le respondió: -“vienen ya por Coaxalpan”. Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó:

-“Mira bien por dónde vienen”. En seguida te contestó Cuahuitlícac: -“vienen ya por la cuesta

de la montaña”. Y todavía una vez más le dijo huitzilopochtli: -“Mira bien por dónde vienen”.

Entonces le dijo Cuahuitlícac: -! Ya están en la cumbre, ya llegan, los viene guiando

Coyolxauhqui”.

En ese momento nació Huitzilopochtli, se vistió sus atavíos, su escudo de plumas de águila, sus

dardos, su lanza-dardos azul el llamado lanza-dardos de turquesa. Se pintó su rostro con franjas

diagonales, con el color llamado ‘pintura de niño. Sobre su cabeza colocó plumas finas, se puso

sus orejeras. Y uno de sus pies, el izquierdo era enjuto, llevaba una sandalia cubierta de plumas,

y sus dos piernas y sus dos brazos los llevaba pintados de azul. Y el llamado Tochancalqui puso

fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiuhcóatl, que obedecía a Huitzilopochtli. Luego con

ella hirió a Coyolxauhqui, le cortó la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de

Coatépetl. El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayó hecho pedazos, por

diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo. Entonces Huitzilopochtli se irguió,

persiguió a los cuatrocientos Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre

del Coatépetl, la montaña de la serpiente. Y cuando los había seguido hasta el pie de la montaña

los persiguió, los acosó cual conejos, en torno de la montaña. Cuatro veces los hizo dar vueltas.

En vano trataban de hacer algo en contra de él, en vano se revolvían contra él, al son de los

cascabeles y hacían golpear sus escudos. Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada

pudieron defenderse. Huitzilopochtli los acoso, los ahuyento, los destruyó, los aniquilo, los

anonado. Y ni entonces los dejó, continuaba persiguiéndolos. Pero, ellos mucho le rogaban, le

decían: -“¡Basta ya!”. Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto, con la fuerza se ensañaba

contra ellos, los perseguía. Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron

librarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur se llamar

Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli. Y cuando Huitzilopochtli les

hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quité sus atavíos, sus adornos, su

anecúyotl, se los puso, se los apropió los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias

insignias. Nadie apareció jamás como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacían

sacrificios, lo honraban y servían. Y Huitzilopochtli recompensaba a quien así obraba. Y su

culto fue tomado de allí, de Coatépec, la montaña de la serpiente, como se practicaba desde los

tiempos más antiguos

Leyenda del Águila y el nopal. México Cuaucóhuatl y Axolohua fueron pasando y miraron mil maravillas allí entre las cañas y las juncias. Ese había sido el mandato que les dio Huitzilopochtli a ellos que eran sus guardianes, eran sus padres los dichos. Lo que les dijo fue así: - “En donde se tienda la tierra entre cañas y entre juncias, allí se pondrá en pie, y reinará Huitzilopochtli.” Así por su propia boca les habló y esta orden les dio. Y ellos al momento vieron: sauces blancos, allí enhiestos; cañas blancas, juncias blancas, y aun las ranas blancas, peces blancos, culebras blancas: es lo que anda por las aguas. Y vieron después donde se parten las rocas sobrepuestas, una cueva: cuatro rocas la cerraban.

Su nido y su asiento era él de cuantas finas plumas hay: plumas de azulejos, plumas de aves rojas y plumas de quetzal. Y vieron también allí cabezas de aves preciosas y patas de aves y huesos de aves finas tendidos en la tierra. Les habló el dios y así les dijo:

  • Ah, mexicanos: aquí sí será! ¡México es aquí! Y aunque no veían quién les hablaba, se pusieron a llorar y decían: - ¡Felices nosotros, dichosos al fin: hemos visto ya dónde ha de ser nuestra ciudad! ¡Vamos y vengamos a reposar aquí! Texto de la Crónica Mexicayotl