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92 GEOGRAFÍA Antenor y sus hijos en dirección a Italia *%, Y como ha dicho Artemidoro, hay quienes, dando crédito a los mer- caderes gadiritas, están convencidos de que los que viven en Libia más allá de Maurusia, junto a los etíopes occiden- tales, son llamados lotófagos porque se alimentan de loto, una especie de hierba con su raíz, que no necesitan beber —aunque no tienen tampoco de qué, por la falta de agua— y que se extienden hasta la región de más allá de Cire- ne 1”. Otros que a su vez son llamados lotófagos son los que habitan una de las dos islas fronteras a la Sirte Menor, Méninx 1%, No es de extrañar que el poeta haya 4 compuesto así la leyenda sobre el vaga- bundeo de Odiseo, de manera que la ma- yor parte de lo que narra sobre él se si- túa más allá de las Columnas, en el Mar Atlántico '% ; pues lo comprobado por observación con- cordaba con los lugares y demás aspectos imaginados por él, de modo que no dejaba sin verosimilitud la ficción. Tampoco es de extrañar que algunos, dando crédito a esas mismas historias y a los extensos conocimientos del poeta, hasta convirtieran en hipótesis científicas la poesía de Ho- mero, como hicieron Crates de Malos 9% y algunos otros. Homero, geógrafo 1% Ocelas no se cita en ningún otro lugar. Antenor aparece en la Híada y Virgilio le atribuye la fundación de Patavium, Padua: 1 Colonia doria que dio nombre a la región Cirenaica al oeste de Egipto. 19% Hoy es la isla de Yerba. 1% Un tercer nombre para el Océano o Mar Exterior, tomado del titán Atlas, castigado por Zeus a sostener con sus hombros la bóveda celeste, al que se identificaba con el monte Atlas de Marruecos. 2% Vivió del 180 al 145 y fue director de la Escuela de Pérgamo y seguidor de la teoría del exókeanismós, es decir, partidario de trasladar al Atlántico los viajes de Odiseo. LIBRO MI 93 Pero otros acogieron semejante intento tan ásperamente que no sólo desterraron al poeta, como si fuera un labra- dor o un segador, de toda la ciencia geográfica, sino que tomaron por locos a los que acometieron dicha interpreta- ción. Pero a añadir defensa, enmienda u otra cosa por el estilo a lo dicho por aquéllos no se ha atrevido ninguno de los maestros de letras ni de los conocedores de las mate- máticas; y, sin embargo, a mi entender es posible defender mucho de lo que dijeron y corregirlo, especialmente todo aquello con lo que Piteas confundió a los que le creyeron por desconocimiento de los lugares occidentales y septen- trionales que bordean el Océano. Pero dejemos esto, que exigiría un tratado extenso y especifico. Por lo que respecta a las andanzas de los griegos entre los pueblos bárbaros, po- dría pensarse que la causa fue el haber estado éstos divididos en pequeñas tribus y reinos que, por orgullo, no se mez- claban entre sí, por lo cual eran débiles contra los que ata- caban desde fuera. Este orgullo alcanzó su máxima expre- sión entre los iberos, a lo que se añadía su trapacería inna- ta y su falta de sencillez. Pues, a pesar de ser prontos en el ataque y bandidos por su género de vida, no se atrevían sino a pequeñas empresas, no acometiendo las importantes por no poder contar con grandes ejércitos ni confederacio- nes. Porque, si hubieran querido unir sus armas, no les habría sido posible a los cartagineses atacar y someter im- punemente a la mayor parte de ellos, ni aún antes a los tirios, luego a los celtas 7”, que ahora se llaman celtíberos 5 Individualismo de los iberos 20! La presencia de pueblos celtas en la Península es un problema relacionado con las migraciones indoeuropeas que en el primer milenio a. C. alcanzan la Península, e incluso desde fines del segundo, según c 94 GEOGRAFÍA 2 203 y berones ? ni a Sertorio 2% después, ni a cualesquiera otros que ansiaban acrecentar sus reinos. Los romanos, en luchar contra los iberos parte por parte y pueblo por pueblo emplearon un largo tiempo, sometiendo ya a unos ya a otros, hasta que los tuvieron a todos bajo su poder casi a los doscientos años o aún 55 205 , ni al bandido Viriato más 2%, Pero voy a volver a la descripción. A continuación está pues Carquedón la 6 Nueva, fundación de Asdrúbal, suce- Litoral sor de Barca, el padre de Aníbal, que Cartagena-Ebro es com mucho la más poderosa de las ciudades de esta región ?%, pues cuen- ta con la seguridad de su emplazamiento, con un sóli- do amurallamiento, puertos, un lago y las minas de plata parecen testimoniar los estudios de De Hoz sobre hidronimia y toponi- mia. Traen consigo su lengua indoeuropea, una agricultura cerealista y una desarrollada ganadería. 20 En la Rioja. 20% Puede verse el artículo de H. G. GUNDEL, «Viriato lusitano, cau- dillo en las luchas contra los romanos (147-130 a. C.)», Caesaraugusta, 31-32 (1968), 175-198. 2% Gobernador de la Hispania Citerior en el año 83 a. C., pero, des- tituido por Sila antes de tomar posesión, se alzó contra el dictador apo- yándose en sus partidarios indígenas y romanos y utilizando una estrate- gia que combinaba la guerrilla con la lucha en formación. Al ofrecerse en Roma una amnistía para todos los populares, su ejército se debilitó y él mismo fue víctima de una conspiración que terminó con su vida en Osca, centro político de su gobierno (donde estableció un Senado pa- ralelo al de Roma) y foco de irradiación cultural romano, el año 73 a. C. 205 Desde el 218 con Gneo Escipión hasta el 19 cón Augusto. 206 Cartagena. Su fundación se fecha en el 223. Véase nota 121. Para una descripción detallada de la ciudad, cf. Potro, X 10, 1; su puerto natural protegido por una isla y su emplazamiento Sobre colinas en el fondo Ye un golfo la hacían prácticamente inexpugnable, pero fue toma- da por Escipión en el 209. LIBRO HI 95 de las que hemos hablado. Tanto allí como en los lugares cercanos prolifera la industria de salazón. Es éste el mayor emplazamiento comercial de las mercancías llegadas por mar para las gentes del interior, y de productos locales para todas las del exterior. La costa que va desde aquí hasta el Íber se interrumpe más o menos a la mitad con el río Sucron y su desemboca- dura y la ciudad del mismo nombre ?%; discurre desde la cordillera colindante con la cadena montañosa que queda por encima de Málaca y de la zona de Carquedón *%, es vadeable a pie y casi paralelo al Íber, y dista de Carquedón un poco menos que del Íber. Entre el Sucron y Carquedón hay tres poblados de masaliotas no muy lejos del río 2, El más conocido de ellos es Hemeroscopio, que posee so- bre el cabo un santuario muy venerado de la Ártemis Efe- sia *!%, del cual se sirvió Sertorio como base de operacio- nes para sus empresas marítimas por estar bien defendido y ser propio de piratas y visible desde muy lejos para los que llegan por mar. Se llama Dianio, es decir, Artemisio, 207 El Júcar. La ciudad homónima se hallaba en la vía romana a su paso por el río. 208 Se refiere a la Oróspeda, pero en realidad el Júcar nace en la Idúbeda, el Sistema Ibérico. 209 Además de Hemeroscopio, se refiere a Alonis y Akra Leuke, que se han querido identificar con Benidorm y Alicante, respectivamente. Al margen de la discusión sobre el auténtico carácter de estos establecimien- 10s (véase J. F. Nieto, Historia de España Antigua 1. Protohistoria, Ma- drid, 1980, págs. 521-580) hay que señalar que a pesar de los esfuerzos realizados no se ha logrado hasta la fecha encontrar ningún vestigio de estas supuestas colonias. 210 EJ culto de la Ártemis de Éfeso, protectora de los colonos masa- liotas, se asimiló pronto al de Diana, y la existencia junto a la colonia griega de un poblado ibero de nombre Diniu ayudó a la transformación de Artemision en Dianium; pero no parece fácil identificarlo con Denia. a