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Hola es un tp de química 2022 gracias
Tipo: Resúmenes
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PRÁCTICAS
CULTURALES
T E X T O S
I N I C I A L E S
Laura Itchart Juan Ignacio Donati
Itchart, Laura Prácticas culturales / Laura Itchart y Juan Ignacio Donati ; con colaboración de Lucía Calvi ... [et.al.]. - 3a ed. - Florencio Varela : Universidad Nacional Arturo Jauretche, 2014. 136 p. ; 24x17 cm.
ISBN 978-987-3679-03-
Universidad Nacional Arturo Jauretche Rector: Lic. Ernesto Villanueva Director Editorial: Lic. Alejandro Mezzadri
Directora Instituto de Estudios Iniciales: Dra. Carolina González Velasco Prácticas Culturales
Diseño interior: Leandro Eloy Capdepón - Mariana Ruocco- Mariela Ponce Diseño de tapa: Noelia Belén Romero Mendoza
Realización Editorial: Universidad Nacional Arturo Jauretche Av. Calchaquí 6200 (CP 1888) Florencio Varela - Buenos Aires Tel.: 011 4275 6175 [email protected] Impreso en la Argentina
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su almacenamiento en un sis- tema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, electrónico mecánico, fotocopia u otros métodos, sin el permiso previo del Editor.
Fecha de catalogación: 26/02/
Universidad Nacional Arturo Jauretche
Coordinadores Laura Itchart Juan Ignacio Donati
Aportes Lucía Calvi María Florencia Montori María Mercedes Sánchez María Marino Leonardo Rueda Marisa Pignolo Adriana Galizio Martín Biaggini Laura Colabella Nora Otero Pablo Macía Mirta Amati Gabriela Alatsis Luciana Pérez
Prácticas Culturales
A través de los años, las sociedades cristalizan prácticas, conceptos, creencias que, en medio de conflictos, se constituyen como el campo cultural preferencial. Este campo ha recogido y sistematizado diferencias culturales, naturalizando determinadas prácticas en detrimento de otras, con el afán de establecer un sentido común cultural, socialmente construido.
Reconocer este proceso y poder preguntarse acerca de él y del rol que cumplimos como actores sociales es el objetivo primordial de la asignatura Prácticas Culturales del Ciclo Inicial de las carreras de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
La universidad posee dos funciones sociales: por una parte, la reproducción de la cultura y las relaciones sociales y, por otra, la producción de objetos simbólicos y la creación de nuevos vínculos. Desde Prácticas Culturales no nos situamos en una posición neutra, sino que interpelamos a los y las estudiantes para que en la reconstrucción de sus prácticas y el reconocimiento de las prácticas culturales hegemónicas puedan establecer un espacio de intermediación que favorezca el cambio en los paradigmas conocidos, y que en ellos los diferentes actores sociales tengan un rol activo y transformador.
Presentación
Este es un libro de trabajo para los y las estudiantes de Prácticas Culturales del Ciclo Inicial. A partir de este material se estructura la lógica del trabajo en el aula, por lo que esta publicación solo explotará su potencial en las puestas en común que se llevarán a cabo en los encuentros semanales.
El aula deberá constituir en sí misma un escenario de cooperación y de intercambio de experiencias e información. Se alentará el desarrollo de destrezas expresivas y comprensivas de los y las estudiantes para iniciar la reflexión y la argumentación, tanto con códigos orales y escritos como en la utilización de otros lenguajes.
A través de este cuadernillo y de materiales que se presentarán en clase, se facilitará al grupo el acceso a producciones culturales diversas y múltiples. A su vez, se espera la participación activa de los estudiantes en el reconocimiento de experiencias culturales locales y en actividades extraáulicas.
Es central para nosotros poder compartir experiencias y fomentar el debate. El compromiso que asumimos es recoger esos debates para, año a año, seguir trabajando en nuevas propuestas pedagógicas.
Aclaración: este es un libro para trabajar
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1 Para^ comenzar^ a pensar en el^ a^ s^ un^ t^ o^1
Desde el sentido común, en nuestra vida cotidiana, cuando hablamos de cul- tura tendemos a pensar en las expresiones de las bellas artes. También, se suele apelar al par “cultura y civilización”, haciendo referencia, por antagonismo, a “lo inculto o bárbaro”. Entre otras acepciones, se suele establecer una relación lineal entre lo culto y el estudio: lo culto como el cultivo de algún saber.
Si buscamos el término cultura, la Real Academia Española arroja estas tres primeras definiciones:
CULTURA. 2 Real Academia Española en su versión digital.
Como vemos, todas las definiciones que desde el sentido común solemos plantear tienen su correlato en los significados que nos propone el diccionario. Ya veremos que esta relación entre el sentido común y los significados preferenciales aportados por el diccionario no es casual.
Les proponemos ahora una búsqueda en Wikipedia rápida, efímera, como son los contenidos en Internet. Elegimos esta página no por su rigurosidad científica, sino para reflexionar sobre las distintas maneras de construir conocimiento de forma colectiva.
(^1) Colaboraron en la producción de este capítulo Mirta Amati, Lucía Calvi, María Marino, María Florencia Montori y Leonardo Rueda, docentes de la materia Prácticas Culturales del Ciclo Inicial de la Universidad Nacional Arturo Jauretche. (^2) Real Academia Española, Diccionario de la lengua española [en línea].
“La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el compor- tamiento de las personas que la conforman. Como tal, incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista, se puede decir que la cultura es toda la información y habili- dades que posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología”.
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Aquí el concepto de cultura asume un sentido normativo. La palabra “regula” es cen- tral en esta definición y agrega un valor particular a la tercera acepción del diccionario. A su vez, particulariza su estudio como perteneciente a la antropología y a la sociología.
Una definición clásica de cultura para la antropología es la que afirma que “ci- vilización o cultura es esa totalidad compleja que incluye conocimiento, creencias, arte, derecho, costumbres y cualesquiera otras actitudes o hábitos adquiridos por el ser humano como miembro de la sociedad”. 3 Para la sociología clásica, la cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de la sociedad: en ella se incluyen las costumbres, prácticas, códigos, normas, reglas, vestimentas, religio- nes, rituales, creencias y comportamientos. La sociología se ha concentrado en el estudio de la sociedad y los grupos sociales, es una disciplina que se ha abocado particularmente al estudio de la cultura, realizando interesantes aportes a su estu- dio general.
Como vemos, entre el sentido común, los significados que aportan diferentes diccionarios y lo que ciertas ciencias han planteado, el término “cultura” encierra una complejidad tal que nos obliga a seguir problematizándolo, sin cerrar el deba- te, pero con la intención de fijar una nueva conceptualización.
Para nosotros es crucial entender a la cultura como una dimensión omnipre- sente de las relaciones sociales, como un modo de organizar la vida de todos los días. Cada uno de nuestros pueblos establece sus propios estándares y sentidos espacial e históricamente centrados.
La cultura es un modo de organizar la experiencia. En ella se desarrolla el presen- te, anclado en un pasado y proyectando un futuro. La cultura es una dimensión de análisis de todas las prácticas sociales, y, por ello, el espacio en el que se dirime la dinámica de la construcción y reelaboración continua, histórica y cotidiana de los significados sociales, aquellos que generan definiciones al mismo tiempo que plan- tean un mundo posible.
Es una dimensión siempre presente en las relaciones sociales, como una pro- piedad consustancial a toda sociedad concreta e histórica. La cultura se verifica en la materialidad de las relaciones sociales, en las prácticas y en los artefactos que una sociedad particular desarrolla en el tiempo.
Así, reconocemos un valor simbólico en las prácticas de la cultura que se encuen- tra enraizado en el lugar que se ocupa y se comparte en la estructura social. Esta ubicación nos habilita, en una doble relación de permiso y disputa, una visión prác- tica y operante de la vida, nunca individual, sino que se construye colectivamente.
Los propios espacios valorados socialmente como culturales han tenido que
(^3) E. B. Tylor, Cultura primitiva , Madrid, Ayuso, 1979.
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En esta dinámica, conocer diferentes prácticas culturales facilita el ejercicio de un pensamiento crítico y una mirada con mayor conciencia sobre la realidad en general. El desarrollo de competencias culturales se encuentra en íntima relación con la competencia social. Por este motivo, esta materia busca facilitarles herra- mientas a nuestros alumnos y alumnas para que puedan realizar la difícil tarea de reconocer la construcción social de la cultura, establecer un nivel de argumenta- ción nuevo y creativo, que los lleve a posicionarse de manera diferente.
Pensar de a muchos, la cultura en p l u r a l
No podríamos, en los tiempos que corren, pensar a la cultura en términos de uni- dad. Cada comunidad, los diferentes grupos, las llamadas “tribus”, aparecen como núcleos organizadores que postulan una determinada visión del mundo y constitu- yen una cultura entre muchas otras. Así, ese monolítico concepto de cultura estalla en diversas opciones, colores, rituales que multiplican al infinito las posibilidades.
En nuestra vida cotidiana, atravesamos múltiples espacios en los que interve- nimos creativamente sobre la realidad: reconocemos un pasado y construimos un futuro particular que puede o no anidar en los sentidos que son centrales para la comunidad en general, aunque no les dan la espalda. Cada uno o cada una de no- sotras podemos vivir a lo largo del día muchas “vidas” y ser, al final de la jornada, una única persona con improntas diferentes pero unificadas.
El pasado y el presente se conjugan en un futuro que también es plural. Al ha- blar de prácticas culturales reconocemos el proceso, el corrimiento del centro, la negociación. Ya no podemos extraer y separar, por un lado, la cultura y, por el otro, lo inculto, sino que debemos reconocer la disputa por la apropiación del sentido común, que por estar al alcance de la mano, muchas veces hace invisible su his- toricidad y su contingencia. Analizar el concepto de “prácticas culturales” exige desandar analíticamente el camino del consenso para ver, en el mismo proceso, el necesario trabajo de construcción de aquello que pensamos y que forma parte del canon cultural.
Debemos preguntarnos por qué ciertas expresiones artísticas y culturales son centrales para entender un desarrollo del espíritu y crujen cuando se ponen en diá- logo con otras que representan otra verdad. Allí se hace evidente lo artificioso del paradigma en el que nos movemos, y podemos ver, en las grietas que se forman, cuáles son los otros sentidos posibles, cuáles las otras experiencias, cuál el lugar del futuro por venir. Es decir, es necesario reconocer la construcción social de la cultura como un “artificio”: como algo que tiene que ver con el arte y la creatividad, pero también con “lo artificial”. Un buen ejercicio para visualizar la construcción colectiva del arte es pensar en la técnica surrealista del “cadáver exquisito”.
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LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA EN EL ARTE Cadáver exquisito
A partir de un viejo juego de mesa llamado “Consecuencias”, un grupo de artis- tas surrealistas crearon en 1925 un juego grupal que consiste en yuxtaponer y asociar palabras o imágenes de manera inconsciente con el fin de construir colectivamente una frase o imagen que al final del juego adquiere unidad. La escritura segmentada libera a las palabras de su uso ordinario y ceñido al sen- tido común para crear imágenes o expresiones nuevas. Se trata de una creación colectiva que consiste en escribir, de manera alterna- da, frases o palabras, sin ver lo que se escribió anteriormente, para construir a ciegas un texto nuevo. Debe realizarse como un juego, sin presiones ni reglas, pero con compromiso y tiempo. Es central en su construcción lo intuitivo, accidental y azaroso. Los participantes no deben partir de preocupaciones estéticas, morales ni for- males.
Las bellas artes han sido privilegiadas como expresión del espíritu y, por ello, llevadas al mausoleo de lo deseado, aunque en ese pasaje pierdan relación con el mundo que las llevó hasta allí. Cuando el contexto cambia, se hace evidente lo artificioso de las prácticas, aunque para mantener la fe en ese viejo mundo que les dio origen persisten los artificios del reconocimiento.
La memoria es un factor que forma parte del proceso de construcción de la cultura. Las diferentes posiciones en la sociedad habilitan, hacen posibles ciertas maneras de actuar, de ver, de sentir. Cuando cambia ese contexto que comple- menta la acción que desarrollamos, suele suceder que sentimos que nuestra ver- dad ya no tiene un mundo que la contenga.
Los límites de nuestra visión del mundo están sostenidos en luchas desigua- les. Nada de lo que conocemos transcurre por fuera de las disputas básicas de la construcción de la hegemonía. Nuestra manera de ver el mundo es producto de una serie de conflictos que ha ido cristalizando temporariamente estas for- mas, estas sensaciones, estos sentidos con los que miramos la realidad. Los medios masivos de comunicación, las instituciones como el Estado y la iglesia, la escuela, la justicia, y también, nuestras familias nos han ido moldeando y proponiendo una forma de entender la vida y, con ello, una forma de nombrarla: este nombre común es un sentido construido. En ese razonamiento suponemos que ese sentido podría ser otro.