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Trabajo Robert Capa, Guías, Proyectos, Investigaciones de Fotografía

Asignatura: historia de la fotografia, Profesor: puñ puñ, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2012/2013

Subido el 17/12/2013

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eiren7 🇪🇸

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Inicios de su carrera.
Desde muy joven tuvo interés por la fotografía, gracias a la inuencia de
Eva Besnyo quien tenía un especial gusto por este arte, lo cual motivó al
joven André a entrar en contacto con este mundo. A los 17 años abandona
Hungría estableciéndose en Berlín donde trabajó para la agencia Depot
como chico de los recados y ayudante. Allí conocería la obra de Jacob Riis y
Lewis Hine, fotógrafos sociales de principios de siglo, que inuirían en su
producción desde el principio.
Con el inicio de las persecuciones nazis –ya que él era judío- tuvo que huir
de Alemania, encontrando algo de tranquilidad en Paris, etapa que le
marcará sobre todo por las amistades que allí hizo. Conoce a David Seymour
quien le consigue trabajo para la revista Regards como reportero gráco.
Poco después conoce a Gerda Taro que se convertiría en la mujer de su vida,
y junto con ella surgiría la gura de Robert Capa.
Su trabajo como fotógrafo de guerra comenzaría con la Guerra Civil
Española (1936-39). Siempre desde primera línea, Capa intentó captar los
alcances de la guerra en el bando republicano, tanto en el campo de batalla
como en el ámbito urbano. En ésta época se sitúa su foto más conocida
“Muerte de un Miliciano”, realizada en la localidad cordobesa de Cerro
Muriano.
Su paso por España marcaría su carrera de forma transcendental, ya que le
catapultaría gracias a la publicación, en Picture Post (una prestigiosa revista
británica), de un reportaje con sus fotografías de la Guerra Civil, por las que
le nombrarían el mejor fotógrafo de guerra del mundo por dicha revista.
Pero no todo fue bien en la península ibérica, ya que Gerda Taro murió
atropellada por un tanque en Brunete (Madrid) en julio de 1937.
Posteriormente, estuvo presente en los principales frentes a lo largo de toda
Europa durante la II Guerra Mundial, como enviado de la revista Life. Fue el
único fotoperiodista que llegó en la primera oleada del Desembarco de
Normandía, el 6 de Junio de 1944, dejando un magníco trabajo que reeja
elmente lo allí vivido, aunque parte de esas fotografías se perdieran en el
cuarto de revelado. Gracias a este reportaje sería galardonado por el
general Eisenhower con la Medalla de la Libertad.
En 1947 fundó, junto con Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandiver
y David Seymour (Chim), la agencia Magnum Photos -una de las primeras
cooperativas en el mundo de la fotografía- donde realizaría un gran trabajo
fotográco. Esta iniciativa permitía a los fotógrafos más independencia a la
hora de elegir los temas sobre los que tratar, así como para garantizar los
derechos de autor de dichas obras. Derechos que, si vendías las fotografías
a los medios se perdían.
Tras la creación de la agencia Magnum, se dedicó a enseñar a fotógrafos
más jóvenes, hasta que fue llamado por la revista Life para reemplazar a
otro fotógrafo en Vietnam, durante la I Guerra de Indochina. El 25 de mayo
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• Inicios de su carrera.

Desde muy joven tuvo interés por la fotografía, gracias a la influencia de Eva Besnyo quien tenía un especial gusto por este arte, lo cual motivó al joven André a entrar en contacto con este mundo. A los 17 años abandona Hungría estableciéndose en Berlín donde trabajó para la agencia Depot como chico de los recados y ayudante. Allí conocería la obra de Jacob Riis y Lewis Hine, fotógrafos sociales de principios de siglo, que influirían en su producción desde el principio.

Con el inicio de las persecuciones nazis –ya que él era judío- tuvo que huir de Alemania, encontrando algo de tranquilidad en Paris, etapa que le marcará sobre todo por las amistades que allí hizo. Conoce a David Seymour quien le consigue trabajo para la revista Regards como reportero gráfico. Poco después conoce a Gerda Taro que se convertiría en la mujer de su vida, y junto con ella surgiría la figura de Robert Capa.

Su trabajo como fotógrafo de guerra comenzaría con la Guerra Civil Española (1936-39). Siempre desde primera línea, Capa intentó captar los alcances de la guerra en el bando republicano, tanto en el campo de batalla como en el ámbito urbano. En ésta época se sitúa su foto más conocida “Muerte de un Miliciano”, realizada en la localidad cordobesa de Cerro Muriano.

Su paso por España marcaría su carrera de forma transcendental, ya que le catapultaría gracias a la publicación, en Picture Post (una prestigiosa revista británica), de un reportaje con sus fotografías de la Guerra Civil, por las que le nombrarían el mejor fotógrafo de guerra del mundo por dicha revista. Pero no todo fue bien en la península ibérica, ya que Gerda Taro murió atropellada por un tanque en Brunete (Madrid) en julio de 1937.

Posteriormente, estuvo presente en los principales frentes a lo largo de toda Europa durante la II Guerra Mundial, como enviado de la revista Life. Fue el único fotoperiodista que llegó en la primera oleada del Desembarco de Normandía, el 6 de Junio de 1944, dejando un magnífico trabajo que refleja fielmente lo allí vivido, aunque parte de esas fotografías se perdieran en el cuarto de revelado. Gracias a este reportaje sería galardonado por el general Eisenhower con la Medalla de la Libertad.

En 1947 fundó, junto con Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandiver y David Seymour (Chim), la agencia Magnum Photos -una de las primeras cooperativas en el mundo de la fotografía- donde realizaría un gran trabajo fotográfico. Esta iniciativa permitía a los fotógrafos más independencia a la hora de elegir los temas sobre los que tratar, así como para garantizar los derechos de autor de dichas obras. Derechos que, si vendías las fotografías a los medios se perdían.

Tras la creación de la agencia Magnum, se dedicó a enseñar a fotógrafos más jóvenes, hasta que fue llamado por la revista Life para reemplazar a otro fotógrafo en Vietnam, durante la I Guerra de Indochina. El 25 de mayo

moriría en una expedición con el ejército francés al pisar de forma distraída una mina, convirtiéndose en el primer corresponsal muerto en esa guerra.

La fotografía de Capa, no se limitaría sólo a los escenarios bélicos sino también haría algún trabajo como fotógrafo artístico, sobre todo de celebridades. Entre sus amistades se encontraban personajes tan famosos como Pablo Picasso, Ingrid Bergman o Ernest Hemingway, a los que retrataría en más de una ocasión.

• André Friedmann + Gerda Taro. La creación de Robert

Capa.

La relación de Friedmann con esta joven alemana, de origen judía y padres polacos, comenzó a principios de los años 30, en París. Ambos habían huido de sus respectivos países de origen por motivos económicos y políticos, en busca de trabajo y algo de estabilidad. En la ciudad de las luces es donde se conocen y, tras un viaje a la Isla Margarita, se enamoraron y comenzaron su noviazgo.

Juntos comparten conocimientos y experiencias: él la iniciará e instruirá en el mundo de la fotografía y, Gerda a él, le estimularía a la hora de enseñarle a buscarse la vida, a espabilar. Entre los dos crean la figura de Robert Capa, un reputado fotógrafo americano que busca trabajo en Europa. Como personaje famoso, sus fotos, muy cotizadas, solo las vende a través de sus representantes: André y Gerda. La estratagema funciona de forma impecable y pronto reciben muchos encargos, además de comenzar a ganar dinero.

Su idilio fue muy intenso y, con su viaje a España, se convierte en tormentoso, sobre todo porque la situación extrema del conflicto bélico tensa la relación. A ello se une a rivalidad que surge entre los dos fotógrafos debido a que ambos publicaban su trabajo bajo el seudónimo de Capa, no había distinción para saber quién había tomado la fotografía. Finalmente comenzaron a distanciarse y André Friedmann se quedaría con el nombre de Robert Capa.

Su relación se trunca cuando, el 25 de julio de 1937, Gerda muere en un accidente durante el repliegue del ejército republicano. La joven estaba intentando subirse a un coche cuando perdió pie y cayó al suelo, siendo aplastada por un tanque cerca de la población madrileña de Brunete. Este hecho cambiaría la personalidad de Capa y su modo de situarse tras la cámara.

No se recuperaría nunca de la muerte de Gerda, según su compañero fotógrafo Cartier-Bresson “el Capa que sale de ese duelo es un tipo distinto: más escéptico y cínico”. Se vuelve más valiente, o más temerario, a la hora de tomar sus fotografías. Tal vez por eso decidió partir en la primera oleada el “Dia D” hacia la playa denominada de Omaha. Sea como fuere, la aparición de esta mujer en la vida del fotógrafo fue un punto de inflexión en su carrera.

Porque fue capaz de plasmar en imágenes la instantaneidad de una bala, el segundo de un latido, la realidad de un momento… Porque fue pionero en el fotoperiodismo, e inició un cambio en el modo de entender el periodismo de guerra, más atrevido, más presencial. Gracias a él tenemos imágenes de los conflictos bélicos más importantes del pasado siglo, entre ellos la Guerra Civil Española, la II Guerra Mundial y la I Guerra de Indochina, así como en el Desembarco de Normandía.

Se jugaba el pellejo sin miedo a que una bala o una bomba le alcanzase, porque lo que quería era mostrar el infierno de la guerra. Un infierno con protagonistas anónimos, que se convierten en universales, ya que podrían ser el reflejo de cualquier guerra, donde combaten miles de personas, y mueren otros miles… Porque él, en la batalla, se defendía con una cámara, no con un fusil o una pistola.

Porque sus fotografías, aún 70 años después de ser tomadas, siguen causando controversia, siguen siendo analizadas. Porque consiguió ganarse un hueco entre los mejores, e inspirar a los más jóvenes. Porque con él nació un tipo diferente de periodista, y de periodismo: valiente y arriesgando, sin miedo a estar allí donde su presencia fuera necesaria.

Porque como él mismo decía, un fotógrafo es un jugador, un jugador que tiene en su mano la mayor apuesta, la más grande, que es su propia vida. Y él supo jugar, no con poca suerte, hasta el último momento de su vida, momento en que perdió la partida de forma definitiva.