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Transformaciones sociales primera parte siglo xx
Tipo: Monografías, Ensayos
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Franco Cabrera Toledo franco.cabrera@alumno María Paz Rebolledo Castañeda maria.rebolledo@alumno Camila Rosevear Olguin camila.rosevear@alumno Beatriz Saavedra Hidalgo beatriz.saavedra@alumno Valeria Zapata Rivas valeria.zapata@alumno
Resumen
Dentro de la modernidad capitalista del siglo XX coexisten rasgos diferentes entre sí, pero aun así están interrelacionados, y nos ayudan a entender mejor el funcionamiento de nuestro mundo actual. Estos rasgos son la industrialización, el capitalismo, la precarización laboral, la revolución y la posmodernidad.
Entendemos la industrialización como un proceso de desarrollo en la producción con la introducción de las maquinarias. Este nuevo modelo se basa en el capitalismo industrial, donde se empieza a experimentar las desigualdades salariales y precarización laboral, lo que empieza a generar las revoluciones producidas por los grupos sociales afectados, logrando cambios que hasta el día de hoy siguen en pie.
Este nuevo ciclo comprendido por estos cambios, lo llamaremos: posmodernidad.
Palabras claves
Capitalismo, Industrialización, Modernidad, Precarización, Revolución
Industrialización
Algunos afirman que la época moderna comienza en el siglo XVIII con el desarrollo de la industria, ya que el termino industrialización sintetiza las transformaciones económicas y sociales que tuvieron lugar desde ese periodo. Este proceso de industrialización en la economía mundial repercutió en la medida que se fue incorporando y desenvolviendo como forma de producción a favor de la producción del capital. El desarrollo de la actividad industrial implanta industrias en un territorio determinado, o las impulsa a su desarrollo si es que existen previamente, para poder entregar bienes y servicios.
Con la llegada del capitalismo, se producen cambios que determinan ciertos factores dentro de la sociedad, donde por un lado los poderosos lideran y se dan un lujo ilimitado dentro de una competición constante por la riqueza entre los poderosos. Una gran desigualdad de clases se hace latente, considerando que por el otro lado, encontramos una clase trabajadora que vende su fuerza de trabajo para sobrevivir, conformando la clase social del proletariado y completando la otra parte de este sistema económico. A medida que la industria comienza a desarrollarse y modernizarse, los medios de producción comienzan a tomar protagonismo dentro de la sociedad, ya que estos cambios no solo afectan en el ámbito económico, sino que también a la vida de las personas. Los trabajadores son el motor de la industria y la producción, ya que gracias a ellos los poderosos ganan riquezas y poseen grandes industrias para fabricar sus bienes.
La precarización laboral trae consigo costos sociales conocidos hasta el día de hoy como las inhumanas condiciones de insalubridad y peligrosidad, junto con jornadas laborales exhaustivas y una no menor explotación infantil, fueron características que los trabajadores tuvieron que aguantar en su cotidianidad.
Pero el reemplazo de la acción humana y en algunos casos animal a la máquina implica cambios fundamentales en el proceso de producción. Cada país vive su proceso de industrialización de forma distinta, ya que cada país posee recursos naturales particulares dependiendo de su entorno, avances en su economía, sociedad y cultura; porque todo en conjunto al final formará un perfil de desarrollo en cada caso.
Wallerstein plantea un sistema mundo con una teoría estructural que busca comprender el funcionamiento del sistema capitalista y como los países pobres se ven afectados en el desarrollo de este. En este sistema, existe una estructura jerárquica, polarizada y desigual que impone tres subdivisiones dentro de este, identificando zonas con países con distintos grados de desarrollo y riqueza. En la primera zona encontramos los países del primer mundo ubicados al centro dentro de la estructura. Estos son desarrollados y poseedores de una gran riqueza a nivel industrial, tecnológica y de dinero. En segundo lugar se encuentran en la zona periférica, los países en vías de desarrollo, no tan avanzados en tecnología industrial como los ubicados en la zona central, ni poseedores de tanta riqueza. Para finalizar, nos encontramos con la zona periférica y los países semidesarrollados con labores de trabajo con salarios bajos y que aportan con las materias primas que utilizan los países desarrollados en sus grandes industrias.
En la siguiente cita podemos conversar de mejor manera el punto de vista del autor: “¿Qué es lo que convierte a un proceso de producción en central o periférico? Llegó a verse que la respuesta estaba en el grado en el cual cada proceso particular era relativamente monopolizado o de libre mercado. Los procesos que eran relativamente monopolizados eran mucho más gananciosos que aquellos que eran de libre mercado. Esto volvía a los países en los que se ubicaban los procesos centrales más solventes. Y dado el poder desigual de los productos monopolizados vis-á-vis los productos con muchos productores en el mercado, el resultado último del intercambio entre productos centrales y periféricos era un flujo de la plusvalía (queriendo decir en este caso una gran parte de las ganancias reales de múltiples producciones locales) hacia aquellos estados que tenían un mayor número de procesos centrales.” (Wallerstein, “Análisis de Sistema Mundo. Una introducción.” 2006:16)
beneficiada por este sistema socioeconómico. Es evidente que la repartición de dinero y oportunidades es desigual dentro de la población, siendo que el trabajo del obrero es mucho más agotador ya que son el corazón de las industrias.
Modernidad capitalista y precarización laboral
Al igual que en el origen de la modernidad capitalista y su expansión y consolidación en occidente desde el continente europeo, es el avance técnico o la neotécnica lo que determina los estados del trabajo que se realiza por las personas, es decir, determina la manera en que éstas entregan su fuerza de trabajo, donde “el concepto de precariedad laboral tiende asociarse al deterioro de las condiciones laborales, a una condición de inestabilidad laboral, y/o inseguridad laboral; un lugar en el espacio social donde el/la trabajador/a se encuentra desprotegido/a ante la expansión de las relaciones no formales, donde las leyes no lo protegen.” (Antúnez 2005, Harvey 2007; en Véjar 2013).
Cabe señalar que en este contexto se contemplan los conceptos de modernidad y modernización, donde la modernización es entendida como una reinvención de lo existente en relación a la producción, al avance tecnológico y también en los modelos de regulación del trabajo, esto conduce a nuevas formas de producción junto a la expansión del capitalismo a escala global, lo que lo consolida gradualmente como el sistema hegemónico en términos económicos y sociales.
“La precariedad laboral no puede ser entendida como otra cosa que un fenómeno diferenciado en su emergencia y contingencia, pero que solo ha podido ser reconocido en América Latina como un proceso de degradación que se asocia directamente a la implantación del neoliberalismo y la erosión de los mercados de trabajo, las formas de integración y seguridad social, etc., y como una práctica disciplinante de la fuerza de trabajo.” (Véjar, 2013)
“1.La precariedad laboral como síntoma de nostalgia. Existe una mirada en retrospectiva a través del enfoque y proyecto de la modernidad en Europa, que, al observar las relaciones laborales, narra la precariedad desde una perspectiva fetichista del estado de bienestar, ante la dificultad estructural del capitalismo de asegurar el “pleno empleo”, donde este último era entendido como una condición de trabajo sólida, con salarios importantes o relativamente importantes y sobre todo con derechos sociales y protección social10. 2. La precariedad laboral como síntoma de repetición frustrada. Las condiciones de especialidad, en donde emerge la precariedad como fenómeno, donde ésta se posiciona en la estructura de los mercados laborales, y en donde se comienza a debatir, está marcada por el proceso de “modernización de la economía”11.
Es importante tener en claro saber qué es y en que consiste una revolución. Según Hobsbawm la revolución se define como un punto de ruptura en sistemas ya establecidos en una sociedad, dichos sistemas son sometidos a quiebres que anteceden en una cantidad de descontentos e incomodidades por parte de la razón social, y como consecuencia ,- citando a Griewank- se deben combinar tres ejes, primero: un proceso que se describe como violento y que ocurre de forma abrupta, es decir, una ruptura que logra una serie de cambios tanto en las instituciones del Estado, como en el marco jurídico, segundo: un contenido social, el cual se manifiesta en el movimiento de grupos, y masas, presentándose generalmente en acciones de resistencia por parte de estos ,y en tercer lugar, la forma intelectual (ideologías) que tiene establecidos una serie de objetivos en pro de la sociedad, que miran hacia la renovación, a un mayor (y mejor) desarrollo. (Hobsbawm en Porter, 1990:22).
Hobsbawm nombra el movimiento de grupos y el concepto revolución como un conjunto de síntomas y no como la aparición de cada uno de ellos por separado.
Si bien, a lo largo de la historia de nuestra existencia hemos sido cómplices, testigos y hasta protagonistas de muchas revoluciones, hay algunas (más que otras) que perduran hasta el día de hoy e influyen en lo qué es la sociedad actual, lo que conocemos como nuestro mundo del siglo XX.
En relación con los puntos anteriores, la revolución actúa como un medio de respuesta frente a los otros rasgos entregados, en este caso en el de la precarización laboral, donde podemos ahondarnos en procesos históricos. Principalmente nos centraremos en las revoluciones industriales, donde muchos campesinos pierden su fuerza de trabajo inicial (agro-ganadería), y se insertan, o no en lo qué es la urbe, la cual recibirá en grandes masas a estos grupos segregados de la sociedad y se generarán los colapsos de territorio.
Este proceso histórico conocido cómo migración campo – ciudad fue algo notable (en mayor medida) en Europa, y sobre todo después de la II.G.M, lo que también provoca la
alfabetización del proletariado campesino, (aquí es cuando la revolución estalla, donde la clase obrera decide crear los primeros sindicatos laborales, además de formar a estudiantes reflexivos (y revolucionarios) logrando así, su popular posición frente a la política y problemas sociales, siendo reconocidos -hasta el día de hoy- como fuertes protagonistas de la revolución a través de la historia.
Con la lucha que dio el pueblo, se consiguieron un sinfín de cosas que hasta el día de hoy siguen vigentes y más aún, mejorando.
Aunque algunos aspectos han ido evolucionando positivamente, hay otros que aún siguen siendo trabajo arduo para la sociedad, como son la inserción de la mujer y de la “raza negra” dentro del campo laboral igualitario (por solo nombrar un ejemplo)
Así como muchas revoluciones han tenido un efecto positivo, muchas otras han perjudicado el bienestar de miles de personas, como lo fueron las revoluciones políticas de Alemania, donde hasta el día de hoy se conmemoran las crueles muertes de grupos sociales que fueron segregados, como los fieles de religión judía, la comunidad homosexual, gitanos, etc.
Es importante mencionar que las revoluciones siempre han estado en manos de grupos discordantes, siempre con objetivos colectivos, lo que se ve respaldado dentro de procesos históricos tan importantes como las guerras mundiales, distintas revoluciones como la Americana, de Asturias, China, Cubana, Francesa, Rusa -como lo nombra Echeverría- Golpes de estado, entre muchos otros sucesos históricos, donde las consecuencias de estos aún repercuten en nuestra modernidad.
Posmodernidad
El capitalismo se solidifica a través de la modernidad como orden social basado en la propiedad privada sobre los medios de producción a escala creciente y universal
Un concepto que trasciende en la actualidad es la confianza técnica que presenta conocimiento científico matemático que derriba a lo tradicional impuesto por un orden mágico o natural.
conclusiones