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Habla acerca de lo que hay que saber del transplante de hígado
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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El trasplante de hígado es una opción de tratamiento para personas con insuficiencia hepática cuya afección no puede controlarse mediante otros tratamientos o para algunas personas con cáncer de hígado. La causa más común de insuficiencia hepática crónica es la cirrosis. Cuando se produce la cirrosis, el tejido cicatricial sustituye al tejido hepático normal y hace que el hígado no funcione correctamente. La cirrosis es el motivo más frecuentemente de un trasplante de hígado. Algunas de las causas principales de la cirrosis que llevan a una insuficiencia hepática y un trasplante de hígado son las siguientes: Hepatitis B y C Enfermedad hepática alcohólica Enfermedad del hígado graso no alcohólica Enfermedades que afectan a los conductos biliares. La atresia biliar es el motivo más común del trasplante de hígado en niños.
El trasplante de hígado o trasplante hepático es el reemplazo de un higado enfermo por un higado sano alógrafo. La técnica más comúnmente usada es el trasplante ortotópico, es decir, que el hígado del paciente enfermo es reemplazado por el hígado del donante con la posición anatómica original. El trasplante de hígado se reserva para situaciones puntuales, en donde los pacientes no tienen otra solución y existe un riesgo vital para la persona. Quizás el caso más común es la hepatitis fulminante, en donde el hígado sufre una degeneración rápida e Irreversible. El trasplante de hígado es también uno de los tratamientos más caros en la medicina moderna.
Algunos de los alimentos que debe eliminar de la dieta un paciente con trasplante de higado son aquellos saturados en sodio (embutidos, enlatados, comida procesada o empaquetada). Es posible poner sal en los alimentos preparados en casa, pero en minimas cantidades y de preferencia, baja en sodio. En general, tu dieta después del trasplante de higado debe ser Baja en sal Baja en colesterol: Baja en grasa Baja en azúcar
Para evitar dañar el nuevo higado. es importante evitar el alcohol. No consumas bebidas alcohólicas ni uses alcohol para cocinar.
El hígado es el órgano de mayor tamaño dentro del cuerpo. Ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacena energía y elimina toxinas. No se puede vivir sin un hígado que funcione bien. Si el hígado falla, el médico puede colocarlo en una lista de espera para un trasplante de hígado. El trasplante de hígado es una opción de tratamiento para personas con insuficiencia hepática cuya afección no puede controlarse mediante otros tratamientos o para algunas personas con cáncer de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extrae el hígado enfermo y lo reemplaza con uno sano. La mayoría de los hígados provienen de un donante fallecido. A veces hay un donante vivo, que es cuando una persona dona parte de su hígado a un paciente en particular. La razón más común para un trasplante en adultos es la cirrosis, en la cual el hígado presenta tejido cicatricial. En los niños, la razón más común es la atresia biliar, una enfermedad de los conductos biliares. Si tiene un trasplante, deberá tomar medicamentos por el resto de su vida para impedir que su cuerpo rechace al nuevo órgano.
La AFP es una proteína que se puede encontrar en altos niveles en adultos con enfermedad hepática, cáncer de hígado, u otros cánceres, y en mujeres que están embarazadas. Si los niveles de AFP son muy altos en alguien con un tumor en el hígado, esto puede ser un signo de que el cáncer de hígado está presente. Pero el cáncer de hígado no es la única razón para los altos niveles de AFP. Muchos pacientes con cáncer de hígado en sus comienzos tienen niveles normales de AFP, por lo que los niveles altos de AFP no son muy útiles para determinar si una masa hepática pudiera ser cáncer. Esta prueba, sin embargo, a veces puede ser útil en las personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer de hígado. El nivel de AFP puede ayudar a determinar las opciones de tratamiento. Durante el tratamiento, se puede usar la prueba para tener una idea de cuán bien está funcionando el tratamiento, ya que el nivel de AFP debe bajar si el tratamiento es eficaz. La prueba también se puede usar después del tratamiento para identificar posibles signos de que el cáncer ha regresado (recurrido).
Medir la gravedad de una enfermedad, en especial la cicatrización del hígado (cirrosis) Supervisar los posibles efectos secundarios de los medicamentos Los análisis de la función hepática miden los niveles de determinadas enzimas y proteínas en la sangre. Los niveles superiores o inferiores que los niveles normales pueden indicar problemas con el hígado. Algunos análisis de la función hepática frecuentes son los siguientes: Alanina transaminasa (ALT). La ALT es una enzima que se encuentra en el hígado y que ayuda a convertir las proteínas en energía para las células hepáticas. Cuando el hígado está dañado, se libera ALT al torrente sanguíneo y aumentan sus niveles. Aspartato transaminasa (AST). La AST es una enzima que ayuda a metabolizar los aminoácidos. Al igual que la ALT, la AST normalmente está presente en la sangre en niveles bajos. Un aumento en los niveles de AST puede indicar daño o enfermedad del hígado o daño muscular. Fosfatasa alcalina (ALP). La ALP es una enzima que se encuentra en el hígado y los huesos y es importante para descomponer las proteínas. Si los niveles de ALP son más altos de lo normal, es posible que el hígado presente alguna enfermedad o daño, como una vía biliar obstruida o ciertas enfermedades óseas. Albúmina y proteína total. La albúmina es una de las diversas proteínas producidas en el hígado. El cuerpo necesita estas proteínas para combatir infecciones y realizar otras funciones. Si los niveles de albúmina y de proteína total son más bajos de lo normal, es posible que el hígado presente alguna enfermedad o daño. Bilirrubina. La bilirrubina es una sustancia producida durante la descomposición de los glóbulos rojos. La bilirrubina pasa a través del hígado y se expulsa en las heces. Si los niveles de bilirrubina (ictericia) son elevados, es posible que el hígado presente alguna enfermedad o daño, o la presencia de ciertos tipos de anemia. Gamma-glutamil-transferasa (GGT). La GGT es una enzima de la sangre. Si los niveles son más altos de lo normal, es posible que el hígado o las vías biliares estén dañados. Lactato deshidrogenasa (LD). La LD es una enzima que se encuentra en el hígado. Si los niveles son altos, es posible que el hígado esté dañado, pero esto también ocurre en otros trastornos. Tiempo de protrombina (TP). El TP es el tiempo que tarda la sangre en coagularse. Un aumento del TP puede indicar daños en el hígado, pero también puede deberse a la toma de determinados medicamentos anticoagulantes, como warfarina.