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Asignatura: Evaluación y Diagnóstico Psicológico, Profesor: victor manuel ruiz garcia, Carrera: Psicología, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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Esquema
I. Introducción y delimitación conceptual.
II.Proceso diagnóstico.
III. Criterios diagnósticos y reglas de actuación en el diagnóstico.
Introducción y delimitación conceptual
I.1. Ansiedad normal, ansiedad patológica, tipos de ansiedad.
El concepto de ansiedad ha sido muy criticado por ser poco claro. En general, se
entiende por ansiedad una emoción básica, caracterizada por un conjunto complejo de
reacciones psicológicas ante estímulos internos (sensaciones, cogniciones) o externos
(estímulos, situaciones) experimentados como amenazantes, peligrosos o dañinos. Dicho
conjunto complejo de reacciones suele incluir sentimientos subjetivos de aprensión, inquietud y
tensión. Este componente subjetivo de la ansiedad suele acompañarse de un segundo
elemento motivacional o de activación. Ambos componentes, conjuntamente, suelen ir
acompañados de reacciones cognitivas, motoras y psicofisiológicas. Entre éstas, destacan las
reacciones atencionales y perceptivas (v.g., percepción selectiva, expectación aprensiva); las
de memoria (de fijación o recuerdo); las de procesamiento de la información (con respecto al
input que se procesa, al modo y rapidez de procesamiento y a la forma y rapidez del output );
las de tipo motor (v.g., inhibición o aumento del movimiento; actuaciones de evitación y escape;
y, en casos de intensidad extrema, desorganización de los movimientos dirigidos a un fin) y las
de tipo psicofisiológico o reacciones somáticas (v.g., temblores, sequedad de boca, sudor,
taquicardia, diarrea, poliuria, rubor-palidez, etc.). El conjunto de todos estos elementos y sus
consecuencias asociadas, cuando son muy intensos o duraderos, pueden terminar afectando el
funcionamiento normal del individuo, produciendo un gran malestar, así como problemas de
sueño, alimentarios, de relación con los demás, y de rendimiento laboral o académico.
En la mayoría de los casos, la ansiedad (y los demás factores asociados que la
acompañan) constituye una reacción psicológica normal y funcionalmente adaptativa, útil para
enfrentarse a muchas situaciones ordinarias que requieren un cierto grado de activación o
motivación.
La ansiedad (especialmente, su componente motivacional y de activación) guarda una
relación en forma de U invertida con el rendimiento (ley de Yerkes-Dobson): tanto la ansiedad
muy baja como la muy alta producen un rendimiento bajo, en tanto que la ansiedad de
intensidad media produce un rendimiento alto.
Así pues, cuando la intensidad de la ansiedad es proporcional a los requerimientos
exigidos por la tarea a la que se enfrenta el individuo y dichos requerimientos no sobrepasan
sus capacidades, la ansiedad se considera normal, es adaptativa y no es objeto de estudio de
la psicología clínica.
I.2. Ansiedad patológica.
Cuando la intensidad de la ansiedad deja de ser funcional, se considera un problema
psicológico y, si dicho problema psicológico se acompaña de un malestar clínicamente
significativo o interfiere fuertemente en la vida diaria de la persona, se considera ansiedad
patológica. Sólo en este último caso puede diagnosticarse la ansiedad como un trastorno
clínico. Un requisito adicional de la ansiedad patológica es que se ha haya convertido en
persistente o recurrente y, en el caso de los niños, perdura más allá de los periodos
evolutivos en que resulta normal.
Aunque el presente capítulo se denomina “Trastornos de ansiedad”, en él estudiaremos
trastornos agrupados en la sección del CIE-10 denominada “Trastornos neuróticos,
secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos”. En general, las características más
típicas (que no específicas) en este tipo de trastornos son la ansiedad, el miedo y las
reacciones ante estresores, así como las alteraciones conductuales a las que se asocian.
Como se ha dicho antes, la ansiedad es la respuesta emocional global que se produce ante la
componentes principales. El primero está constituido por un estado de expectación y vigilancia
sobre la posibilidad de sufrir ansiedad o alguna de sus manifestaciones concretas. El segundo
componente está compuesto por la creencia de que dichos síntomas y sensaciones pueden
tener graves consecuencias físicas (v.g., ataque al corazón), psicológicas (v.g., pérdida de
control, volverse loco) y sociales (v.g., los síntomas físicos visibles pueden producir una
evaluación negativa por parte de los demás). Las sensaciones y síntomas a los que se atribuye
especial relevancia suelen ser sensaciones relacionadas con la activación autonómica, como
palpitaciones, rubor, mareos, desmayo y sudoración.
Otra clasificación popular en psicología es la relacionada con los denominados
“componentes psicológicos” de la ansiedad. En este sentido, suelen diferenciarse los
componentes cognitivos (v.g., pensamientos, imágenes, impulsos, creencias), los componentes
comportamentales (v.g., reacciones de evitación o escape) y los componentes psicofisiológicos
(v.g., rubor, sudoración, molestias estomacales, opresión torácica, tensión muscular).
Por su parte, en psicopatología tradicionalmente se han distinguido distintas clases de
ansiedad. Así, es frecuente diferenciar entre ansiedad fóbica (reacciones agudas de miedo o
terror ante un determinado tipo de estímulos o situaciones), angustia (reacciones de miedo o
terror ante la percepción de amenazas a la integridad de la propia identidad o del yo, que
surgen, bien ante determinado tipo de situaciones, bien sin que se la pueda relacionar con una
situación concreta –surgimiento inesperado); ansiedad relacionada con elementos
cognitivos como las obsesiones y las preocupaciones; y reacciones de ansiedad ante el
estrés severo y problemas de adaptación.
Por último, los trastornos de ansiedad se suelen dividir en trastornos primarios y
trastornos secundarios. Los trastornos secundarios son los que derivan o son producidos por
otro trastorno mental o por un síntoma del mismo (v.g., los que surgen al experimentar delirios
o alucinaciones); por una enfermedad física (v.g., cáncer); o por el uso de sustancias
psicoactivas (v.g., drogas o medicamentos). Con frecuencia se denomina diagnóstico
primario (v.g. Agorafobia) al que se da a los problemas que llevan al paciente a consulta o a
que sea internado, y diagnósticos secundarios a los que reciben el resto de problemas que
pueda presentar el paciente.
I. 4. Curso de los problemas, las reacciones y los trastornos de ansiedad. Pronóstico.
Variables demográficas.
La ansiedad normal es proporcional al grado de peligro percibido en los estímulos o
situaciones que la desencadenan y no suele prolongarse mucho más allá de la terminación de
dichos estímulos.
Los problemas y trastornos de ansiedad difieren mucho entre sí en su curso y
pronóstico. Muchos de ellos suelen aparecer en la infancia y tienden a perdurar si no se los
trata (DSM-5, p. 189). En general, puede decirse que su pronóstico depende en gran medida
de los siguientes factores (Vallejo, 2000):
estrategias de afrontamiento).
que causa).
social efectivo).
Corresponde un peor pronóstico a los pacientes con menos recursos psicológicos o
peor personalidad premórbida, mayor gravedad y duración del trastorno, menor edad de inicio,
peor entorno vital y menores posibilidades de tratamiento.
Estos factores, sin embargo, no afectan por igual a todos los tipos de trastorno. Así por
ejemplo, la edad de inicio produce un peor pronóstico en el trastorno obsesivo-compulsivo que
en las fobias específicas; el apoyo social es siempre importante, pero especialmente
determinante en los casos de estrés postraumático; etc.
Las reacciones de ansiedad al estrés transitorio severo pueden ser de corta duración
(reacciones agudas de ansiedad, trastorno de estrés agudo), o de larga duración (trastorno de
estrés postraumático, trastornos adaptativos). En este último caso, existen grandes diferencias
La descripción general de la intensidad, duración, curso y contexto de la ansiedad, el
miedo o el estrés suele averiguarse mediante la entrevista de exploración general y, mediante
entrevista específica, al describir con detenimiento el patrón de comportamientos problemáticos
planteado por el paciente.
Con frecuencia, sin embargo, resulta necesario hacer una descripción más fina, o de
tipo cuantitativo, de la extensión, intensidad, duración y factores asociados.
DECISIÓN : Si, tras averiguar lo anterior, se juzga que la ansiedad, el miedo o el estrés es una
reacción normal y esperable ante un estímulo o problema normal de la vida diaria y que no está produciendo ni una fuerte interferencia en los quehaceres ordinarios ni un malestar significativo, se interrumpe el proceso diagnóstico en este punto y se pasa a realizar una evaluación clínica más general, destinada a recabar información que resulte de utilidad para orientar, aconsejar o tratar a la persona. Si sí se produce fuerte interrupción o malestar, se concluye que constituye un trastorno y se prosigue con el proceso diagnóstico. Que se padezca ansiedad no significa que se deba asignar un diagnóstico de trastorno
de ansiedad. La ansiedad se presenta en la vida normal y, de forma muy acusada, en múltiples
trastornos, tanto orgánicos como mentales. Por tanto, la ansiedad, por sí sola, debe
considerarse como una manifestación inespecífica, tal como también ocurre con la afectividad.
Esto es, la ansiedad, el miedo y el estrés pueden presentarse tanto en personas normales en
sus reacciones a los problemas ordinarios de la vida, como convertirse en un problema
psicológico (por su intensidad, duración o recurrencia) o, incluso, en trastorno clínico (por el
malestar que genera o las consecuencias sobre la vida diaria del individuo). Es más, aún
cuando la ansiedad constituya un problema importante, no siempre se diagnosticará un
trastorno específico de ansiedad, ya que esta emoción puede aparecer en muchos tipos de
trastornos (físicos y psicológicos). Por ello, que se termine diagnosticando uno u otro trastorno
clínico va a depender del patrón de problemas presentado, así como qué es lo que hace surgir
la ansiedad, miedo o estrés.
II. 1.4. Describir el tipo de ansiedad, miedo o estrés.
II. 2. Exploración de otros síntomas o problemas (comorbilidad).
Esta fase consiste en averiguar con qué otros problemas o síntomas se asocia la
ansiedad descrita en la fase anterior.
II. 4. Generación de hipótesis diagnósticas.
Esta fase del proceso diagnóstico consiste en considerar qué hipótesis diagnósticas podrían describir mejor (o cuadran mejor con) el patrón observado de comportamientos de ansiedad. Una vez descartado, en la fase anterior, que se trata de un problema o trastorno atribuible a una enfermedad física o al uso de sustancias psicoactivas, el clínico debe establecer qué tipo de problema o trastorno de ansiedad podría resultar de mayor utilidad para clasificar el patrón de comportamientos existentes. Las hipótesis diagnósticas que actualmente pueden aplicarse a estos patrones de comportamiento son los trastornos de ansiedad descritos en los dos sistemas de clasificación más al uso: el DSM-5 y el ICD-10. En el cuadro siguiente se enumeran, tal como aparecen en dichos sistemas de clasificación, los diagnósticos que estudiamos en este tema:
ódigo
Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos Trastornos de ansiedad F 40
Trastornos de ansiedad fóbica
Agorafobia:
Sin trastorno de pánico Agorafobia
Con trastorno de pánico
Fobias sociales Trastorno de ansiedad social (Fobia social) F
Fobias específicas Fobia específica
Otros trastornos de ansiedad fóbica F
Trastorno inespecífico de ansiedad fóbica F 41
Otros trastornos de ansiedad
Trastorno de pánico (ansiedad paroxística episódica)
Trastorno de pánico (Trastorno de angustia) F
Trastorno de ansiedad generalizada
Trastorno de ansiedad generalizada
Trastorno mixto ansioso depresivo F
Otros trastornos mixtos de ansiedad F
Otros trastornos de ansiedad especificados
Otro trastorno especificado de ansiedad
Trastorno de ansiedad sin especificación
Trastorno de ansiedad no especificado
Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados (v.g., Tricotilomanía – arrancarse el pelo-, excoriación –arrancarse la piel o pellizcarse) F 42
Trastorno obsesivo-compulsivo -Trastorno obsesivo-compulsivo
Con pensamientos obsesivos o rumiaciones predominantes F
Con actos compulsivos predominantes
Estupor disociativo
Trastornos de trance y de posesión F
Trastornos disociativos de la motilidad
Trastorno de conversión con debilidad o parálisis [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno de conversión con movimiento anormal [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno de conversión con síntomas relacionados con el tragar [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno de conversión con síntomas relacionados con el habla [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Convulsiones disociativas Trastorno de conversión con espasmos o convulsiones [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Anestesias y pérdidas sensoriales disociativas
Trastorno de conversión con anestesia o pérdidas sensoriales [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno de conversión con pérdida sensorial especial [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastornos disociativos (de conversión) mixtos
Trastorno de conversión con síntomas mixtos [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Otros trastornos disociativos (de conversión) F
Síndrome de Ganser
Trastorno de personalidad múltiple
Trastorno disociativo de personalidad
Trastornos disociativos (de conversión) transitorios de la infancia o la adolescencia F
Otros trastornos disociativos (de conversión)
Otro trastorno disociativo especificado [Trastornos disociativos] F
Trastorno disociativo (de conversión) sin especificación
Trastorno disociativo sin especificación [Trastornos disociativos] F 45
Trastornos somatomorfos Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados F
Trastorno de somatización
Trastorno somatomorfo indiferenciado
Trastorno con síntomas somáticos [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno hipocondríaco Trastorno de ansiedad por enfermedad [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Trastorno dismórfico corporal [Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados] 2 F
Disfunción vegetativa somatomorfa F
Del corazón y sistema cardiovascular F
Del trasto gastrointestinal alto
Del trasto gastrointestinal bajo
Del sistema respiratorio
Del sistema urogenital
De otros órganos o sistemas
Trastorno somatomorfo de dolor persistente
Trastorno con síntomas somáticos con predominio de dolor persistente [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F
Otros trastornos somatomorfos Otros trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados
(^2) El texto entre corchetes indica el capítulo donde el DSM-5 sitúa el trastorno. Esto es, el tipo
de trastornos donde el DSM-5 clasifica este trastorno concreto.
La finalidad de esta quinta fase del proceso diagnóstico es la de averiguar cuál de las
hipótesis señaladas en la fase anterior se ajusta más al patrón de comportamiento manifestado
por un paciente concreto
Las variables relevantes a las que hay que atender son los criterios diagnósticos de los
distintos trastornos de ansiedad, que pueden evaluarse mediante la Entrevista Clínica
Estructurada para los Trastornos del Eje I del DSM-IV , SCID-I; la Entrevista Diagnóstica
Internacional Compuesta , CIDI; la Minientrevista Neuropsiquiátrica Internacional, MINI; la
Entrevista diagnóstica del NIMH, DIS; etc. (ver el Tema 2).
Así pues, para saber qué diagnóstico se ajusta más al comportamiento del individuo se
utilizan los criterios diagnósticos de cada uno de estos trastornos (ver más adelante el apartado
III).
La tarea de asignar al cuadro clínico del paciente el diagnóstico que más se le adecue
se describe bien en los libros de Fauman “ DSM-IV-TR. Guía de estudio” (Masson, 2003) y de
First, Frances y Pincus “ DSM-IV-TR. Manual de diagnóstico diferencial” (Masson, 2002).
Específicamente sobre los trastornos de ansiedad también pueden utilizarse el libro de Sandín
“ Manual para el ADIS-IV: C/P” en el caso de los niños, y el de de Valiente, Sandín y Chorot
“ Entrevista para el diagnóstico de los trastornos de ansiedad (ADIS-M)” ) en el caso de los
adultos.
Más adelante, en el apartado III aparece un resumen de criterios diagnósticos y de
reglas de actuación en el diagnóstico diferencial de los trastornos estudiados en este tema.
II. 6. Formación de un juicio sobre la conveniencia de emitir el diagnóstico****.
Tras haber realizado el diagnóstico diferencial en el paso anterior, el clínico debe
considerar si resulta conveniente la emisión pública del diagnóstico, bien al propio individuo,
bien a sus familiares, bien a otras personas o instituciones. Como es bien sabido, todo
diagnóstico públicamente emitido puede terminar por etiquetar a la persona y, en algunas
situaciones, puede producir más perjuicio que beneficio (piénsese, por ejemplo, en los
perjuicios que puede producir la etiqueta de “esquizofrénico” en las relaciones familiares, con
los amigos, o en el trabajo). Por ello, que el clínico se haya formado un juicio diagnóstico firme
no implica que necesariamente deba comunicarlo a otros, incluyendo el propio paciente. Esto
solo debe hacerse tras una detenida consideración de los pros y contras de dicha
comunicación a cada uno de los posibles interesados.
IV. Criterios diagnósticos y reglas de actuación en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad Es frecuente encontrar los síntomas de ansiedad entremezclados con otros tipos de
síntomas, especialmente con depresión. Con frecuencia resulta posible aplicar dos o más
categorías diagnósticas. Cuando no es posible aplicar ambos diagnósticos, de depresión y de
ansiedad, o resulta forzado hacerlo, puede utilizarse el diagnóstico “Trastorno adaptativo mixto
con ansiedad y estado de ánimo depresivo” (F42.22).
Regla general:
Que se padezca ansiedad no significa que se deba asignar un diagnóstico de ansiedad.
La ansiedad se presenta en la vida normal y, de forma muy acusada, en múltiples trastornos,
tanto orgánicos como mentales. Por tanto, la ansiedad, por sí sola, debe considerarse como
una manifestación inespecífica y, por tanto, adiagnóstica.
En ningún caso debe olvidarse que lo que se diagnostica es un cuadro clínico, no
una emoción aislada (y, menos aún, una manifestación verbal del paciente).
El resto de criterios diagnósticos y de reglas que siguen son específicas para trastornos
concretos o únicamente aplicables a determinados conjuntos de trastornos de ansiedad.
Agorafobia (F40.0)^3
El término agorafobia, tal como se emplea en el DSM y en el ICD, hace referencia a
una ansiedad o miedo intensos y desproporcionados desencadenados por la exposición, real o
anticipada, a utilizar transportes públicos (v.g., autobuses, trenes, aviones), a los espacios
abiertos o lugares cerrados, a los lugares muy concurridos, con multitudes o donde es
necesario permanecer en cola, a lugares de los que no es fácil escapar, desde los que es difícil
(^3) Al principio de cada uno de los trastornos que se exponen aparece un recordatorio de los
conocimientos de psicopatología que deben poseerse y que deberán tenerse presentes al realizar el diagnóstico de dicho trastorno. También se da alguna información sobre tratamientos psicológicos con apoyo empírico frecuentemente utilizados en pacientes que sufren dicho trastorno y que se estudiarán con detenimiento en asignaturas posteriores.
abuso de sustancias o medicamentos (especialmente en los varones), lo que complica su tratamiento. (4) Teorías y variables psicológicas: Teoría bifactorial de Mowrer y teorías derivadas de la misma. Para evaluar la ansiedad agorafóbica puede utilizarse el MI (ver apéndice de pruebas psicológicas). (5) Tratamientos psicológicos de elección: Terapia cognitivo-conductual, Exposición, terapia de pareja acompañada de exposición, terapia de pareja acompañada de terapia cognitivo- conductual asistida. A mayor gravedad de la agorafobia, mayor probabilidad de sufrir recaídas. Regla diagnóstica para la Agorafobia Diagnóstica Agorafobia si contestas “verdadero” (“V”) a todo lo que sigue. Criterios diagnósticos Se da un alto grado de temor o ansiedad, v/f V/F* claramente desproporcionado con respecto a las situaciones temidas, v/f no atribuible a otros síntomas o trastornos (v.g., delirios, obsesiones de limpieza, etc.).
v/f
que produce una clara evitación de los lugares o situaciones temidas o se soportan con gran dificultad,
v/f
que es persistentes (en torno a seis meses de duración o más) v/f La ansiedad o temor se presenta habitualmente al menos en **varias**** de las siguientes situaciones:
Precauciones a tomar Comprobar si se presentan otros trastornos de ansiedad, depresión o abuso de sustancias, especialmente:
F 0 E 0
Comprobar si se presenta Trastorno de Pánico F 0 E 0 En niños , comprobar si se presenta Trastorno de Ansiedad por Separación F 0 E 0
** Si se presenta sólo en una situación (v.g., autobuses), se diagnostica fobia simple. Si se presenta sólo en situaciones de interacción social donde el individuo o su actuación son el centro de atención o se siente juzgado, se diagnostica fobia social.
Fobia social (F40.1)
Se caracteriza principalmente por miedo a convertirse en el centro de atención de un grupo de personas, o a que la propia actuación social sea juzgada de forma negativa. Dicho grupo de personas es relativamente pequeño y está bien definido o delimitado, tal como ocurre con una “audiencia”, los asistentes a una fiesta, etc., y no se trata de una “muchedumbre” o “multitud” (lo que es típico de la agorafobia). El miedo puede hacer referencia a tipos de conductas concretas (como comer o hablar en público), o estar generalizado a casi cualquier comportamiento en el que los demás se puedan fijar en uno. Puede acompañarse de sudores, temblores en las manos, sonrojo, urgencia para orinar o defecar, o miedo a vomitar en público. Comienzo, prevalencia, curso, teorías psicológicas y tratamiento (1) Suele comenzar en la adolescencia (2) La prevalencia fluctúa entre el 3% y el 13% (3) Curso usualmente crónico. (4) Teorías y variables psicológicas: Teoría bifactorial de Mowrer y otras teorías derivadas de la misma. Variables importantes: ansiedad social (se puede evaluar, por ejemplo, con el SPAI, o SPAI-C), autoverbalizaciones durante la interacción social (evaluables con SISST), temor a la evaluación negativa (evaluable con FNE). (5) Tratamientos psicológicos de elección: Exposición, entrenamiento en habilidades sociales, re-estructuración cognitiva. Regla diagnóstica para la Fobia social Diagnóstica Fobia social (o, lo que es lo mismo, Trastorno de ansiedad social) si contestas “verdadero” (“V”) a todo lo que sigue.
Criterios diagnósticos Se da un alto grado de ansiedad o temor, v/f V/F* claramente desproporcionado con respecto a las situaciones temidas, v/f no atribuible a otros síntomas o trastornos (v.g., delirios, obsesiones, etc.), v/f que produce una clara evitación de las situaciones temidas o se soportan con gran dificultad,
v/f