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tras ansiedad, Apuntes de Psicología

Asignatura: Evaluación y Diagnóstico Psicológico, Profesor: victor manuel ruiz garcia, Carrera: Psicología, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 01/09/2014

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DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD, estrés, disociativos
y somatomorfos
Esquema
I. Introducción y delimitación conceptual.
II.Proceso diagnóstico.
III. Criterios diagnósticos y reglas de actuación en el diagnóstico.
Introducción y delimitación conceptual
I.1. Ansiedad normal, ansiedad patológica, tipos de ansiedad.
El concepto de ansiedad ha sido muy criticado por ser poco claro. En general, se
entiende por ansiedad una emoción básica, caracterizada por un conjunto complejo de
reacciones psicológicas ante estímulos internos (sensaciones, cogniciones) o externos
(estímulos, situaciones) experimentados como amenazantes, peligrosos o dañinos. Dicho
conjunto complejo de reacciones suele incluir sentimientos subjetivos de aprensión, inquietud y
tensión. Este componente subjetivo de la ansiedad suele acompañarse de un segundo
elemento motivacional o de activación. Ambos componentes, conjuntamente, suelen ir
acompañados de reacciones cognitivas, motoras y psicofisiológicas. Entre éstas, destacan las
reacciones atencionales y perceptivas (v.g., percepción selectiva, expectación aprensiva); las
de memoria (de fijación o recuerdo); las de procesamiento de la información (con respecto al
input que se procesa, al modo y rapidez de procesamiento y a la forma y rapidez del output);
las de tipo motor (v.g., inhibición o aumento del movimiento; actuaciones de evitación y escape;
y, en casos de intensidad extrema, desorganización de los movimientos dirigidos a un fin) y las
de tipo psicofisiológico o reacciones somáticas (v.g., temblores, sequedad de boca, sudor,
taquicardia, diarrea, poliuria, rubor-palidez, etc.). El conjunto de todos estos elementos y sus
consecuencias asociadas, cuando son muy intensos o duraderos, pueden terminar afectando el
Antonio Godoy y María Teresa Anarte Universidad de Málaga
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DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD, estrés, disociativos

y somatomorfos

Esquema

I. Introducción y delimitación conceptual.

II.Proceso diagnóstico.

III. Criterios diagnósticos y reglas de actuación en el diagnóstico.

Introducción y delimitación conceptual

I.1. Ansiedad normal, ansiedad patológica, tipos de ansiedad.

El concepto de ansiedad ha sido muy criticado por ser poco claro. En general, se

entiende por ansiedad una emoción básica, caracterizada por un conjunto complejo de

reacciones psicológicas ante estímulos internos (sensaciones, cogniciones) o externos

(estímulos, situaciones) experimentados como amenazantes, peligrosos o dañinos. Dicho

conjunto complejo de reacciones suele incluir sentimientos subjetivos de aprensión, inquietud y

tensión. Este componente subjetivo de la ansiedad suele acompañarse de un segundo

elemento motivacional o de activación. Ambos componentes, conjuntamente, suelen ir

acompañados de reacciones cognitivas, motoras y psicofisiológicas. Entre éstas, destacan las

reacciones atencionales y perceptivas (v.g., percepción selectiva, expectación aprensiva); las

de memoria (de fijación o recuerdo); las de procesamiento de la información (con respecto al

input que se procesa, al modo y rapidez de procesamiento y a la forma y rapidez del output );

las de tipo motor (v.g., inhibición o aumento del movimiento; actuaciones de evitación y escape;

y, en casos de intensidad extrema, desorganización de los movimientos dirigidos a un fin) y las

de tipo psicofisiológico o reacciones somáticas (v.g., temblores, sequedad de boca, sudor,

taquicardia, diarrea, poliuria, rubor-palidez, etc.). El conjunto de todos estos elementos y sus

consecuencias asociadas, cuando son muy intensos o duraderos, pueden terminar afectando el

funcionamiento normal del individuo, produciendo un gran malestar, así como problemas de

sueño, alimentarios, de relación con los demás, y de rendimiento laboral o académico.

En la mayoría de los casos, la ansiedad (y los demás factores asociados que la

acompañan) constituye una reacción psicológica normal y funcionalmente adaptativa, útil para

enfrentarse a muchas situaciones ordinarias que requieren un cierto grado de activación o

motivación.

La ansiedad (especialmente, su componente motivacional y de activación) guarda una

relación en forma de U invertida con el rendimiento (ley de Yerkes-Dobson): tanto la ansiedad

muy baja como la muy alta producen un rendimiento bajo, en tanto que la ansiedad de

intensidad media produce un rendimiento alto.

Así pues, cuando la intensidad de la ansiedad es proporcional a los requerimientos

exigidos por la tarea a la que se enfrenta el individuo y dichos requerimientos no sobrepasan

sus capacidades, la ansiedad se considera normal, es adaptativa y no es objeto de estudio de

la psicología clínica.

I.2. Ansiedad patológica.

Cuando la intensidad de la ansiedad deja de ser funcional, se considera un problema

psicológico y, si dicho problema psicológico se acompaña de un malestar clínicamente

significativo o interfiere fuertemente en la vida diaria de la persona, se considera ansiedad

patológica. Sólo en este último caso puede diagnosticarse la ansiedad como un trastorno

clínico. Un requisito adicional de la ansiedad patológica es que se ha haya convertido en

persistente o recurrente y, en el caso de los niños, perdura más allá de los periodos

evolutivos en que resulta normal.

Aunque el presente capítulo se denomina “Trastornos de ansiedad”, en él estudiaremos

trastornos agrupados en la sección del CIE-10 denominada “Trastornos neuróticos,

secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos”. En general, las características más

típicas (que no específicas) en este tipo de trastornos son la ansiedad, el miedo y las

reacciones ante estresores, así como las alteraciones conductuales a las que se asocian.

Como se ha dicho antes, la ansiedad es la respuesta emocional global que se produce ante la

componentes principales. El primero está constituido por un estado de expectación y vigilancia

sobre la posibilidad de sufrir ansiedad o alguna de sus manifestaciones concretas. El segundo

componente está compuesto por la creencia de que dichos síntomas y sensaciones pueden

tener graves consecuencias físicas (v.g., ataque al corazón), psicológicas (v.g., pérdida de

control, volverse loco) y sociales (v.g., los síntomas físicos visibles pueden producir una

evaluación negativa por parte de los demás). Las sensaciones y síntomas a los que se atribuye

especial relevancia suelen ser sensaciones relacionadas con la activación autonómica, como

palpitaciones, rubor, mareos, desmayo y sudoración.

Otra clasificación popular en psicología es la relacionada con los denominados

“componentes psicológicos” de la ansiedad. En este sentido, suelen diferenciarse los

componentes cognitivos (v.g., pensamientos, imágenes, impulsos, creencias), los componentes

comportamentales (v.g., reacciones de evitación o escape) y los componentes psicofisiológicos

(v.g., rubor, sudoración, molestias estomacales, opresión torácica, tensión muscular).

Por su parte, en psicopatología tradicionalmente se han distinguido distintas clases de

ansiedad. Así, es frecuente diferenciar entre ansiedad fóbica (reacciones agudas de miedo o

terror ante un determinado tipo de estímulos o situaciones), angustia (reacciones de miedo o

terror ante la percepción de amenazas a la integridad de la propia identidad o del yo, que

surgen, bien ante determinado tipo de situaciones, bien sin que se la pueda relacionar con una

situación concreta –surgimiento inesperado); ansiedad relacionada con elementos

cognitivos como las obsesiones y las preocupaciones; y reacciones de ansiedad ante el

estrés severo y problemas de adaptación.

Por último, los trastornos de ansiedad se suelen dividir en trastornos primarios y

trastornos secundarios. Los trastornos secundarios son los que derivan o son producidos por

otro trastorno mental o por un síntoma del mismo (v.g., los que surgen al experimentar delirios

o alucinaciones); por una enfermedad física (v.g., cáncer); o por el uso de sustancias

psicoactivas (v.g., drogas o medicamentos). Con frecuencia se denomina diagnóstico

primario (v.g. Agorafobia) al que se da a los problemas que llevan al paciente a consulta o a

que sea internado, y diagnósticos secundarios a los que reciben el resto de problemas que

pueda presentar el paciente.

I. 4. Curso de los problemas, las reacciones y los trastornos de ansiedad. Pronóstico.

Variables demográficas.

La ansiedad normal es proporcional al grado de peligro percibido en los estímulos o

situaciones que la desencadenan y no suele prolongarse mucho más allá de la terminación de

dichos estímulos.

Los problemas y trastornos de ansiedad difieren mucho entre sí en su curso y

pronóstico. Muchos de ellos suelen aparecer en la infancia y tienden a perdurar si no se los

trata (DSM-5, p. 189). En general, puede decirse que su pronóstico depende en gran medida

de los siguientes factores (Vallejo, 2000):

(a) Personalidad del individuo (incluyendo sus recursos y capacidades psicológicas y

estrategias de afrontamiento).

(b) Gravedad clínica (intensidad de la ansiedad, malestar e interferencias disfuncionales

que causa).

(c) Duración del problema o trastorno en el momento de la consulta.

(d) Edad de inicio.

(e) Entorno vital en que surge y se desarrolla el trastorno (problemas objetivos y apoyo

social efectivo).

(f) Posibilidades de tratamiento.

(g) Tipo de problema o trastorno.

Corresponde un peor pronóstico a los pacientes con menos recursos psicológicos o

peor personalidad premórbida, mayor gravedad y duración del trastorno, menor edad de inicio,

peor entorno vital y menores posibilidades de tratamiento.

Estos factores, sin embargo, no afectan por igual a todos los tipos de trastorno. Así por

ejemplo, la edad de inicio produce un peor pronóstico en el trastorno obsesivo-compulsivo que

en las fobias específicas; el apoyo social es siempre importante, pero especialmente

determinante en los casos de estrés postraumático; etc.

Las reacciones de ansiedad al estrés transitorio severo pueden ser de corta duración

(reacciones agudas de ansiedad, trastorno de estrés agudo), o de larga duración (trastorno de

estrés postraumático, trastornos adaptativos). En este último caso, existen grandes diferencias

La descripción general de la intensidad, duración, curso y contexto de la ansiedad, el

miedo o el estrés suele averiguarse mediante la entrevista de exploración general y, mediante

entrevista específica, al describir con detenimiento el patrón de comportamientos problemáticos

planteado por el paciente.

Con frecuencia, sin embargo, resulta necesario hacer una descripción más fina, o de

tipo cuantitativo, de la extensión, intensidad, duración y factores asociados.

  • La extensión o generalización transituacional puede evaluarse mediante pruebas de ansiedad con fiabilidad y validez demostradas, como el STAI, el STAIC, el BAI, o, especialmente, el ISRA. Los miedos pueden evaluarse mediante la FSSC-R y las situaciones estresantes, mediante la EAPE.
  • La duración e intensidad asociadas a situaciones específicas, mediante entrevista específica, auto-registros, u observación.
  • El curso y los factores asociados a las fluctuaciones, mediante entrevista específica, rating scales , auto-registros, u observación en situaciones preparadas.
  • Las consecuencias funcionales, ocupacionales y sociales de la ansiedad suelen evaluarse mediante entrevista y, a veces, mediante auto-registros.

DECISIÓN : Si, tras averiguar lo anterior, se juzga que la ansiedad, el miedo o el estrés es una

reacción normal y esperable ante un estímulo o problema normal de la vida diaria y que no está produciendo ni una fuerte interferencia en los quehaceres ordinarios ni un malestar significativo, se interrumpe el proceso diagnóstico en este punto y se pasa a realizar una evaluación clínica más general, destinada a recabar información que resulte de utilidad para orientar, aconsejar o tratar a la persona. Si sí se produce fuerte interrupción o malestar, se concluye que constituye un trastorno y se prosigue con el proceso diagnóstico. Que se padezca ansiedad no significa que se deba asignar un diagnóstico de trastorno

de ansiedad. La ansiedad se presenta en la vida normal y, de forma muy acusada, en múltiples

trastornos, tanto orgánicos como mentales. Por tanto, la ansiedad, por sí sola, debe

considerarse como una manifestación inespecífica, tal como también ocurre con la afectividad.

Esto es, la ansiedad, el miedo y el estrés pueden presentarse tanto en personas normales en

sus reacciones a los problemas ordinarios de la vida, como convertirse en un problema

psicológico (por su intensidad, duración o recurrencia) o, incluso, en trastorno clínico (por el

malestar que genera o las consecuencias sobre la vida diaria del individuo). Es más, aún

cuando la ansiedad constituya un problema importante, no siempre se diagnosticará un

trastorno específico de ansiedad, ya que esta emoción puede aparecer en muchos tipos de

trastornos (físicos y psicológicos). Por ello, que se termine diagnosticando uno u otro trastorno

clínico va a depender del patrón de problemas presentado, así como qué es lo que hace surgir

la ansiedad, miedo o estrés.

II. 1.4. Describir el tipo de ansiedad, miedo o estrés.

  • La ansiedad estado – rasgo se evalúa mediante el cuestionario STAI (adultos), o STAIC (niños).
  • La sensibilidad a la ansiedad puede evaluarse con pruebas como el ASI (adultos; Sandín et al., 1996, 2001), o el ASIC o CASI (niños).
  • Los tipos de ansiedad fóbica, de angustia, y la relacionada con intrusiones cognitivas suelen evaluarse mediante entrevista específica o autoinformes específicos (v.g., Cuestionario de temores de Wolpe, FSS-III; la Escala Obsesivo-Compulsiva de Yale- Brown, Y-BOCS).
  • Las reacción ante estrés agudo (reacciones de miedo y ansiedad) y ante el estrés intenso prolongado (problemas adaptativos) suelen evaluarse mediante entrevista específica, observación, autoobservación, y autoinformes (v.g., la Escala de Diagnóstico Postraumático de Foa y colaboradores, PTDS).
  • Los trastornos secundarios de ansiedad directamente atribuibles a enfermedad física, al uso de sustancias psicoactivas, y las reacciones de ansiedad atribuibles a un acontecimiento vital (v.g., padecimiento de una enfermedad física grave, operación quirúrgica peligrosa, invalidez o discapacidad sobrevenida, problema familiar o laboral importante, etc.) se evalúan con entrevista general, entrevista específica, observación clínica, o mediante la historia clínica.

II. 2. Exploración de otros síntomas o problemas (comorbilidad).

Esta fase consiste en averiguar con qué otros problemas o síntomas se asocia la

ansiedad descrita en la fase anterior.

  • F10.8: Trastorno de ansiedad inducido por alcohol
  • F12.8: Trastorno de ansiedad inducido por cannabis
  • F13.8: Trastorno de ansiedad inducido por sedantes, hipnóticos o ansiolíticos
  • F14.8: Trastorno de ansiedad inducido por cocaína
  • F15.8: Trastorno de ansiedad inducido por estimulantes (v.g., anfetamina, cafeína)
  • F16.8: Trastorno de ansiedad inducido por alucinógenos
  • F18.8: Trastorno de ansiedad inducido por inhalantes
  • F19.8: Trastorno de ansiedad inducido por otras sustancias (o por sustancias desconocidas). Si el patrón de comportamientos manifestado por el individuo no resulta atribuible ni a una enfermedad física ni al uso de sustancias, se pasa a la fase 4 del proceso diagnóstico.

II. 4. Generación de hipótesis diagnósticas.

Esta fase del proceso diagnóstico consiste en considerar qué hipótesis diagnósticas podrían describir mejor (o cuadran mejor con) el patrón observado de comportamientos de ansiedad. Una vez descartado, en la fase anterior, que se trata de un problema o trastorno atribuible a una enfermedad física o al uso de sustancias psicoactivas, el clínico debe establecer qué tipo de problema o trastorno de ansiedad podría resultar de mayor utilidad para clasificar el patrón de comportamientos existentes. Las hipótesis diagnósticas que actualmente pueden aplicarse a estos patrones de comportamiento son los trastornos de ansiedad descritos en los dos sistemas de clasificación más al uso: el DSM-5 y el ICD-10. En el cuadro siguiente se enumeran, tal como aparecen en dichos sistemas de clasificación, los diagnósticos que estudiamos en este tema:

C

ódigo

ICD-10 DSM-

F

Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos Trastornos de ansiedad F 40

Trastornos de ansiedad fóbica

F

Agorafobia:

F

Sin trastorno de pánico Agorafobia

F

Con trastorno de pánico

F

Fobias sociales Trastorno de ansiedad social (Fobia social) F

Fobias específicas Fobia específica

F

Otros trastornos de ansiedad fóbica F

Trastorno inespecífico de ansiedad fóbica F 41

Otros trastornos de ansiedad

F

Trastorno de pánico (ansiedad paroxística episódica)

Trastorno de pánico (Trastorno de angustia) F

Trastorno de ansiedad generalizada

Trastorno de ansiedad generalizada

F

Trastorno mixto ansioso depresivo F

Otros trastornos mixtos de ansiedad F

Otros trastornos de ansiedad especificados

Otro trastorno especificado de ansiedad

F

Trastorno de ansiedad sin especificación

Trastorno de ansiedad no especificado

Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados (v.g., Tricotilomanía – arrancarse el pelo-, excoriación –arrancarse la piel o pellizcarse) F 42

Trastorno obsesivo-compulsivo -Trastorno obsesivo-compulsivo

  • Trastorno de acumulación F

Con pensamientos obsesivos o rumiaciones predominantes F

Con actos compulsivos predominantes

F

Estupor disociativo

F

Trastornos de trance y de posesión F

Trastornos disociativos de la motilidad

Trastorno de conversión con debilidad o parálisis [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno de conversión con movimiento anormal [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno de conversión con síntomas relacionados con el tragar [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno de conversión con síntomas relacionados con el habla [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Convulsiones disociativas Trastorno de conversión con espasmos o convulsiones [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Anestesias y pérdidas sensoriales disociativas

Trastorno de conversión con anestesia o pérdidas sensoriales [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno de conversión con pérdida sensorial especial [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastornos disociativos (de conversión) mixtos

Trastorno de conversión con síntomas mixtos [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Otros trastornos disociativos (de conversión) F

Síndrome de Ganser

F

Trastorno de personalidad múltiple

Trastorno disociativo de personalidad

F

Trastornos disociativos (de conversión) transitorios de la infancia o la adolescencia F

Otros trastornos disociativos (de conversión)

F

Otro trastorno disociativo especificado [Trastornos disociativos] F

Trastorno disociativo (de conversión) sin especificación

Trastorno disociativo sin especificación [Trastornos disociativos] F 45

Trastornos somatomorfos Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados F

Trastorno de somatización

F

Trastorno somatomorfo indiferenciado

Trastorno con síntomas somáticos [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno hipocondríaco Trastorno de ansiedad por enfermedad [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Trastorno dismórfico corporal [Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados] 2 F

Disfunción vegetativa somatomorfa F

Del corazón y sistema cardiovascular F

Del trasto gastrointestinal alto

F

Del trasto gastrointestinal bajo

F

Del sistema respiratorio

F

Del sistema urogenital

F

De otros órganos o sistemas

F

Trastorno somatomorfo de dolor persistente

Trastorno con síntomas somáticos con predominio de dolor persistente [Trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados] F

Otros trastornos somatomorfos Otros trastornos con síntomas somáticos y trastornos relacionados

(^2) El texto entre corchetes indica el capítulo donde el DSM-5 sitúa el trastorno. Esto es, el tipo

de trastornos donde el DSM-5 clasifica este trastorno concreto.

La finalidad de esta quinta fase del proceso diagnóstico es la de averiguar cuál de las

hipótesis señaladas en la fase anterior se ajusta más al patrón de comportamiento manifestado

por un paciente concreto

Las variables relevantes a las que hay que atender son los criterios diagnósticos de los

distintos trastornos de ansiedad, que pueden evaluarse mediante la Entrevista Clínica

Estructurada para los Trastornos del Eje I del DSM-IV , SCID-I; la Entrevista Diagnóstica

Internacional Compuesta , CIDI; la Minientrevista Neuropsiquiátrica Internacional, MINI; la

Entrevista diagnóstica del NIMH, DIS; etc. (ver el Tema 2).

Así pues, para saber qué diagnóstico se ajusta más al comportamiento del individuo se

utilizan los criterios diagnósticos de cada uno de estos trastornos (ver más adelante el apartado

III).

La tarea de asignar al cuadro clínico del paciente el diagnóstico que más se le adecue

se describe bien en los libros de Fauman “ DSM-IV-TR. Guía de estudio” (Masson, 2003) y de

First, Frances y Pincus “ DSM-IV-TR. Manual de diagnóstico diferencial” (Masson, 2002).

Específicamente sobre los trastornos de ansiedad también pueden utilizarse el libro de Sandín

Manual para el ADIS-IV: C/P” en el caso de los niños, y el de de Valiente, Sandín y Chorot

Entrevista para el diagnóstico de los trastornos de ansiedad (ADIS-M)” ) en el caso de los

adultos.

Más adelante, en el apartado III aparece un resumen de criterios diagnósticos y de

reglas de actuación en el diagnóstico diferencial de los trastornos estudiados en este tema.

II. 6. Formación de un juicio sobre la conveniencia de emitir el diagnóstico****.

Tras haber realizado el diagnóstico diferencial en el paso anterior, el clínico debe

considerar si resulta conveniente la emisión pública del diagnóstico, bien al propio individuo,

bien a sus familiares, bien a otras personas o instituciones. Como es bien sabido, todo

diagnóstico públicamente emitido puede terminar por etiquetar a la persona y, en algunas

situaciones, puede producir más perjuicio que beneficio (piénsese, por ejemplo, en los

perjuicios que puede producir la etiqueta de “esquizofrénico” en las relaciones familiares, con

los amigos, o en el trabajo). Por ello, que el clínico se haya formado un juicio diagnóstico firme

no implica que necesariamente deba comunicarlo a otros, incluyendo el propio paciente. Esto

solo debe hacerse tras una detenida consideración de los pros y contras de dicha

comunicación a cada uno de los posibles interesados.

IV. Criterios diagnósticos y reglas de actuación en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad Es frecuente encontrar los síntomas de ansiedad entremezclados con otros tipos de

síntomas, especialmente con depresión. Con frecuencia resulta posible aplicar dos o más

categorías diagnósticas. Cuando no es posible aplicar ambos diagnósticos, de depresión y de

ansiedad, o resulta forzado hacerlo, puede utilizarse el diagnóstico “Trastorno adaptativo mixto

con ansiedad y estado de ánimo depresivo” (F42.22).

Regla general:

Que se padezca ansiedad no significa que se deba asignar un diagnóstico de ansiedad.

La ansiedad se presenta en la vida normal y, de forma muy acusada, en múltiples trastornos,

tanto orgánicos como mentales. Por tanto, la ansiedad, por sí sola, debe considerarse como

una manifestación inespecífica y, por tanto, adiagnóstica.

En ningún caso debe olvidarse que lo que se diagnostica es un cuadro clínico, no

una emoción aislada (y, menos aún, una manifestación verbal del paciente).

El resto de criterios diagnósticos y de reglas que siguen son específicas para trastornos

concretos o únicamente aplicables a determinados conjuntos de trastornos de ansiedad.

Agorafobia (F40.0)^3

El término agorafobia, tal como se emplea en el DSM y en el ICD, hace referencia a

una ansiedad o miedo intensos y desproporcionados desencadenados por la exposición, real o

anticipada, a utilizar transportes públicos (v.g., autobuses, trenes, aviones), a los espacios

abiertos o lugares cerrados, a los lugares muy concurridos, con multitudes o donde es

necesario permanecer en cola, a lugares de los que no es fácil escapar, desde los que es difícil

(^3) Al principio de cada uno de los trastornos que se exponen aparece un recordatorio de los

conocimientos de psicopatología que deben poseerse y que deberán tenerse presentes al realizar el diagnóstico de dicho trastorno. También se da alguna información sobre tratamientos psicológicos con apoyo empírico frecuentemente utilizados en pacientes que sufren dicho trastorno y que se estudiarán con detenimiento en asignaturas posteriores.

abuso de sustancias o medicamentos (especialmente en los varones), lo que complica su tratamiento. (4) Teorías y variables psicológicas: Teoría bifactorial de Mowrer y teorías derivadas de la misma. Para evaluar la ansiedad agorafóbica puede utilizarse el MI (ver apéndice de pruebas psicológicas). (5) Tratamientos psicológicos de elección: Terapia cognitivo-conductual, Exposición, terapia de pareja acompañada de exposición, terapia de pareja acompañada de terapia cognitivo- conductual asistida. A mayor gravedad de la agorafobia, mayor probabilidad de sufrir recaídas. Regla diagnóstica para la Agorafobia Diagnóstica Agorafobia si contestas “verdadero” (“V”) a todo lo que sigue. Criterios diagnósticos Se da un alto grado de temor o ansiedad, v/f V/F* claramente desproporcionado con respecto a las situaciones temidas, v/f no atribuible a otros síntomas o trastornos (v.g., delirios, obsesiones de limpieza, etc.).

v/f

que produce una clara evitación de los lugares o situaciones temidas o se soportan con gran dificultad,

v/f

que es persistentes (en torno a seis meses de duración o más) v/f La ansiedad o temor se presenta habitualmente al menos en **varias**** de las siguientes situaciones:

  • Lugares muy concurridos, multitudes o colas,
  • Lugares o transportes públicos (cines, centros comerciales, autobuses, aviones, barcos, etc.),
  • Lugares abiertos o lugares cerrados
    • Viajar lejos de casa o viajar solo

V/F

Precauciones a tomar Comprobar si se presentan otros trastornos de ansiedad, depresión o abuso de sustancias, especialmente:

F 0 E 0

Comprobar si se presenta Trastorno de Pánico F 0 E 0 En niños , comprobar si se presenta Trastorno de Ansiedad por Separación F 0 E 0

  • Para contestar “V” se deben cumplir todas las condiciones enumeradas

** Si se presenta sólo en una situación (v.g., autobuses), se diagnostica fobia simple. Si se presenta sólo en situaciones de interacción social donde el individuo o su actuación son el centro de atención o se siente juzgado, se diagnostica fobia social.

Fobia social (F40.1)

Se caracteriza principalmente por miedo a convertirse en el centro de atención de un grupo de personas, o a que la propia actuación social sea juzgada de forma negativa. Dicho grupo de personas es relativamente pequeño y está bien definido o delimitado, tal como ocurre con una “audiencia”, los asistentes a una fiesta, etc., y no se trata de una “muchedumbre” o “multitud” (lo que es típico de la agorafobia). El miedo puede hacer referencia a tipos de conductas concretas (como comer o hablar en público), o estar generalizado a casi cualquier comportamiento en el que los demás se puedan fijar en uno. Puede acompañarse de sudores, temblores en las manos, sonrojo, urgencia para orinar o defecar, o miedo a vomitar en público. Comienzo, prevalencia, curso, teorías psicológicas y tratamiento (1) Suele comenzar en la adolescencia (2) La prevalencia fluctúa entre el 3% y el 13% (3) Curso usualmente crónico. (4) Teorías y variables psicológicas: Teoría bifactorial de Mowrer y otras teorías derivadas de la misma. Variables importantes: ansiedad social (se puede evaluar, por ejemplo, con el SPAI, o SPAI-C), autoverbalizaciones durante la interacción social (evaluables con SISST), temor a la evaluación negativa (evaluable con FNE). (5) Tratamientos psicológicos de elección: Exposición, entrenamiento en habilidades sociales, re-estructuración cognitiva. Regla diagnóstica para la Fobia social Diagnóstica Fobia social (o, lo que es lo mismo, Trastorno de ansiedad social) si contestas “verdadero” (“V”) a todo lo que sigue.

Criterios diagnósticos Se da un alto grado de ansiedad o temor, v/f V/F* claramente desproporcionado con respecto a las situaciones temidas, v/f no atribuible a otros síntomas o trastornos (v.g., delirios, obsesiones, etc.), v/f que produce una clara evitación de las situaciones temidas o se soportan con gran dificultad,

v/f