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análisis de la belleza en la filosofía
Tipo: Apuntes
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Algunas reflexiones acerca de la belleza. Cuestionamientos platónicos y Kantianos, para cuestionar nuestra comprensión de belleza en nuestro pensamiento contemporáneo. Gonzalo Ignacio Coydán Molina^1 Universidad Alberto Hurtado. Resumen El presente artículo tiene como fin valorar el papel de la belleza , en su relación al arte, a partir de algunas nociones filosóficas, como será desde la perspectiva platónica y kantina. En un primer momento se señalará la visión de lo bello, a partir del diálogo platónico con ayuda de diversos ejemplos en sus diálogos y escritos, para reflexionar sobre la importancia de lo bello y la imitación en la obra de arte. En un segundo apartado, se analizará la reflexión kantiana acerca de lo bello , el cual se expresa en la relación del pensamiento racional con la misma belleza , mediante los jucios de gusto expresado en la estética misma, para comprender la relación de la belleza con la racionalización de nuestros sentidos. Finalmente, una reflexión personal de lo que entendemos por belleza en la obra arte, aplicando las posturas anteriormente expuestas. Palabras claves: Platón, Kant, belleza, imitación, estética. Abstract The purpose of this article is to assess the role of beauty, in its relation to art, based on some philosophical notions, such as from the Platonic and Kantine perspective. At first, the vision of the beautiful will be pointed out, from the Platonic dialogue with the help of various examples in its dialogues and writings, to reflect on the importance of the beautiful and imitation in the work of art. In a second section, Kant's reflection on beauty will be analyzed, which is expressed in the relationship of rational thought with beauty itself, expressed in the judgments of taste expressed in aesthetics itself, to understand the relationship of beauty with rationalizing our senses. Finally, a personal reflection of what we understand by beauty in the work of art, applying the positions previously exposed. Keywords : Plato, Kant, beauty, imitation, aesthetics. Cuando iniciamos una reflexión sobre el arte, surge de inmediato una pregunta que no nos deja indiferente, a saber: ¿Qué entendemos por arte? Cuando buscamos una definición del concepto pensamos que es una disciplina o una técnica que está inmersa en un contexto, como puede ser el literario, el musical o el visual. Ahora bien, para lograr ahondar en ello, existen dos temas importantes a indagar sobre el tema del arte, y que no podemos obviar, como es la estética^2 y la belleza. Cuando hablamos de estética , nos referimos a la reflexión (^1) Profesor de Filosofía, Licenciado en Educación, Bachiller en Filosofía, Universidad Alberto Hurtado. (^2) Al mismo tiempo tenemos que recordar que la disciplina de la estética llega a ser parte del estudio del campo del arte y de la reflexión teórica del arte como un ámbito del desarrollo hermenéutico, donde se tematiza la interpretación, ofreciendo claves para reflexionar sobre la interpretación y la plasmación de una
en torno a la sensibilidad y los sentidos, que nos ayuda a comprender “[…] la separación de la sensibilidad y el entendimiento como fuentes distintas de conocimiento. Así, la estética será la ciencia del conocimiento sensible cuyo objeto es la belleza”^3 , como nos lo menciona Baumgarten. Por ende, en el presente artículo desarrollaremos un acercamiento a la estética , abarcando el tema de la belleza , a partir de las nociones platónicas y kantianas, de manera que sean una nueva herramienta, a la hora de vislumbrar la comprensión acerca de la obra de arte. I. Una primera noción: El punto de vista platónico. Cuando iniciamos nuestra reflexión en torno al pensamiento antiguo, nos percatamos que Platón es capaz de hablar de arte y de lo bello , pero en realidad llega a desarrollar algo más que eso, ya que lo busca en sí mismo. Un ejemplo de aquello se expresa con el diálogo Hipias Mayor , puesto que “La cuestión discutida en este diálogo es la de lo bello en sí mismo, la esencia que debe subyacer a todas las cosas bellas para que sean bellas”^4 , para desencadenar un desarrollo hacia una teoría sobre lo bello que lo conduzca a la verdad. Esto significa que la belleza se presenta como un elemento primordial en nuestro pensamiento, tanto para contemplar como para expresar el horizonte de un camino correcto. Sobre aquello, la belleza platónica “[…] está por encima del mundo sensible, se relaciona únicamente con la realidad eidética y suprasensible (bien y belleza); es decir, reside en la idea y sólo desde esta se puede entender”^5. En otras palabras, que es parte de la idea y junto a ella nos encontramos ante la consecución de nuestros actos, como si fuera una relación del pensamiento con el sentimiento de divinidad que se expresa, cuando contemplamos el objeto. No obstante, apreciamos una duda que le formulan a Sócrates, a saber: “« ¿De dónde sabes tú, Sócrates, qué cosas son bellas y qué otras son feas? Vamos, ¿podrías tú decir qué es lo bello?» Yo, por mi ignorancia, quedé perplejo y no supe responderle convenientemente” (286c)^6. Es aquí cuando se nos presenta una reflexión platónica para indagar la unificación que existe entre el arte y la belleza , como también la búsqueda de una verdad por parte del filósofo al sabio Hipias, para superar la interrogante que ha sido impuesta, a un Platón que aún no pasa por la etapa de la teoría de las ideas. Es bueno recalcar que en el diálogo se aprecia a un interlocutor como es Hipias, que no desea responder semejante interrogante, sino enseñar diversas tácticas para evadir respuestas, porque en sí la belleza y el arte lo superan. Sin embargo, la reflexión llega a ser importante, tanto para Platón como para nosotros, porque es el primer tratado que habla sobre lo bello y la belleza. Esto fomenta el comienzo de una búsqueda, tanto en el tiempo del filósofo, al igual que en nuestro presente, como es el hecho de indagar la verdad que se vislumbra en la belleza, que para nosotros indagamos en la obra de arte. obra de arte. (^3) Joan Figuerola, La estética de Baumgarten , agosto de 2008, en: http://opusprima.wordpress.com/2008/08/23/la-estetica-de-baumgarten/Consulta: [28-10-10] (^4) Platón, Hipias Mayor , en: http://escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/biblioteca/historia/Plat%C3%B3n- hipiasmayor.pdf Consulta: [03-11-10] (^5) Alberto Monar, “La belleza y la filosofía”, Sophia, Redalyc, Colección de Filosofía de la Educación, no. 6 (2009):181-188. (^6) Ibíd.
miras a la guerra y a facilitar la conversión del alma desde la génesis hacia la verdad y la esencia (525c)^11. Finalmente, existe un último elemento para ejemplificar la belleza , como es la simbología que se expresa en el arte de lo bello. Platón nos entrega las bases sobre el tema del arte, que llega a ser un saber producir una imagen que nos sorprenda dentro del plano sensible. Es decir, la imagen tiene el sentido de ser derivado de dos elementos heterogéneos, como es el hecho de ser una imagen por semejanza o imitante, por ejemplo cuando nos habla de la cama de madera y de la pintura de la cama de madera^12. Desde la presente perspectiva, apreciamos una relación de semejanza horizontal como semejanza, ya que la pintura tiene elementos parecidos a la cama de madera. En cambio, el derivado tiene una relación diferente, por ser jerárquica, puesto que se necesita de un origen, las cuales son unificadas en el pensamiento platónico, ya que “[…] esto era sabido por Dios, quien, queriendo ser realmente creador de una cama realmente existente y no un fabricante particular de una cama particular, produjo una sola por naturaleza”(597d)^13. En definitiva, inferimos que el arte es el producir una imagen imitante, que es derivada por semejanza, ya que el imitante necesita de un original, que llega a ser semejante de lo que imita. Por ende, según como nos menciona Gutierrez (2016) cuando uno utiliza el ejemplo de una cama de madera y la pintura de la cama que imita a la cama de madera, ésta se realiza por una derivación para ser semejante a ella. Respecto a lo anterior, existe una relación intrínseca en la obra de arte, como una constante imitación (mímesis) , que puede estar plasmada en un cuadro y que tiene un orden jerárquico con la idea, el cual llega a tener una relación directa con la belleza , dejándonos en claro que la imagen muestra que la doctrina platónicia tiene una relación directa con la realidad que vivimos. Sin embargo, debemos tener cuidado, ya que el artista no se llega a relacionar directamente con la idea, sino el artesano. Aunque si nos entrega la aproximación a un acercamiento de un plano sensible con un plano ideal, con ayuda de la imitación. Este concepto llega a ser importante, puesto que es parte de un horizonte que nos plantea el pensamiento platónico, puesto que la misma imitación es un intento de una realidad, ya que “La imagen no tiene que reproducir de todos modos todas las cualidades de lo que imita, si ha de ser una imagen”, “ ¿No perciben ustedes cuán lejos están las imágenes de poseer las mismas cualidades que los originales a los que imitan? Yo si lo hago”(Cratilo 432 b-d), dejándonos en claro que la imitacion es una sugerencia a lo que realmente se aprecia en la obra, pero del mismo modo “la imitación, cuando es vista a la luz de una concepcón jerárquica de la realidad, puede constituir una reconciliación del realismo y el idealismo en el arte”^14. Vale decir, que nuestra misma manifestación de lo bello se logra por medio de algo que nos inspira y que intentamos replicar, según nuestra propia postura. II. Una segunda noción: El punto de vista kantiano (^11) Ibíd, p. 359. (^12) Cr: Platón, la República , 597b. (^13) Ibíd, p.467. (^14) Verdenius, W. J., y Ana Elisa Echeverri. 2019. «Mímesis: La Doctrina platónica Sobre La imitación artística Y Su Significado Para Nosotros». Estudios De Filosofía , n.º 14 (2019), 11-40.
Es ahora cuando pasamos a una nueva noción, como es con el pensamiento de Immanuel Kant, que nos ayuda a desarrollar un nuevo paso sobre el concepto de belleza , como un nuevo fruto que se desarrolla respecto a la filosofía del arte. Ahora bien, es bueno contextualizar, de forma generalizada, el pensamiento kantiano al respecto. Según Monar (2009), la belleza , desde la perspectiva del filósofo prusiano, tiene una relación directa con nuestro pensamiento racional, puesto que nos ayuda a considerar algo de manera correcta, el cual tenga una conexión agradable con nuestros sentidos. A partir de lo anterior, la belleza se presenta como una categoría de la realidad sensible, el cual busca ser universal y necesaria, de manera que el mismo razonamiento podrá formar lo que se considera como bello, pero siempre pensando desde la persona que hace el discernimiento acerca de lo que considera como precioso o hermoso. Sobre lo anterior, Kant examinará este asunto, mediante su esrito de la Analítica de lo bello, de la Crítica del Juicio. En ella, nos manifiesta ciertos conceptos que son fundamentales como lo bello, lo bueno y lo agradable. Gracias a esta reflexión intelectual, a nivel racional, se acerca a un momento para crear una dimensión propia en torno a la belleza y el arte como es su propia autonomía que se desarrolla en la reflexión de la estética. Es interesante comprender que Kant, cuando indaga más allá del análisis de un objeto, como lo realiza en la crítica de la razón pura , se concentra más a los juicios que se producen en el objeto mismo, cuando investiga acerca de la belleza. Esto lo manifiesta por medio de los juicios de gusto. No obstante, Rovira (2013) nos comenta, basándose en una objeción que realiza ante Schopenhauer que “Kant no parte de los juicios o pareceres de los otros sobre lo bello: parte de las características intrínsecas que necesariamente posee todo juicio de gusto. Y es el hallazgo de esas características lo que le permitirá descubrir los rasgos esenciales de lo juzgado, de la belleza misma”^15. Es decir, que los juicios de gusto se experimentan por medio de la imaginación, el cual llega a ser un concepto que el mismo platón nos presentaba anteriormente; y que tenemos en nuestro pensamiento, al momento de contemplar un objeto. Esto genera una sensación. Sobre aquello, “Kant llama a los juicios de gusto juicios estéticos (del griego aisthêsis , sensación) y dice de ellos que su base determinante es subjetiva , porque aquello sobre lo que versa el juicio, en el caso considerado: el prado, no es objeto de conocimiento, sino objeto de satisfacción. El juicio, en efecto, no dice nada objetivo del prado, sino solo del estado anímico de quien enuncia el juicio”^16. Esto mismo nos señala la importancia de la estética en el pensamiento kantiano, más aún cuando deseamos profundizar más en su misma noción de belleza. A decir, el pensamiento sobre la belleza en el filósofo prusiano manifiesta un nuevo camino que va más allá del mismo juicio de la experiencia, puesto que a medida que uno tiene un objeto determinado, puede sentir que le es agradable, lo cual produce una satisfacción que llega a ser placentera e inmediata, como facultad de desear. Sin embargo, surgen algunos problemas al momento de intentar racionalizar la belleza. Por ejemplo, cuando uno logra decir que ese objeto en particular se alcanza a reproducir como algo bueno se puede pensar en base a los sentidos, pero al mismo tiempo aparece una incertidumbre, ya que la (^15) Rogelio Rovira M, “” Nada puede gustar sin interés” Las objeciones de Herder contra la definición kantiana de lo bello”, Universitas Philosophica 30, no. 61 (2013):131-151. (^16) Ibídem.
todo conocimiento ya que fluye de manera autónoma a nivel sentimental, ya que los juicios estéticos comienzan a manifestar un nuevo sentir de las cosas, el cual no tiene un fin determinado u objetivo. Al considerar estos elementos, logramos percibir que la finalidad, en el pensamiento estético kantiano, tiene la característica de no poder ser conceptualizada, sino que es simplemente subjetiva. Es decir, el sujeto, bajo esta mirada, ya no busca el origen de un objeto o su misma utilidad, sino más bien un término que no tenga ninguna finalidad de por medio, porque no podemos manifestar si es bueno, conceptual u objetivo. En otras palabras, algo es bello y placentero porque está inmerso en un arte como el sentir en el mismo espíritu. Sin embargo, ¿cómo logramos llegar a este fundamento placentero del arte? La respuesta nos los da Kant con ayuda de la imaginación del objeto , que llega a ser parte de un nuevo mundo que está relacionado con la naturaleza del sujeto. Es en esa unión cuando el sentimiento de lo bello y lo sublime llega tener una relación intrínseca con la naturaleza del sujeto que es el principio de lo bello y lo estético. Por ende, apreciamos que Kant se aparta del arte, puesto que la belleza se encuentra en la naturaleza misma y en las cosas que de ella logramos contemplar puesto que: “para decidir si algo es bello o no, referimos la representación, no mediante el entendimiento al objeto para el conocimiento, sino, mediante la imaginación […]”^21 , En otras palabras, a saber: “bello es lo que, sin concepto, es conocido como objeto de una necesaria satisfacción”^22. III. Una tercera noción: Nuestro punto de vista acerca de lo bello. Luego de apreciar la mirada platónica y kantiana sobre el arte , la belleza y la estética , comenzamos a plasmar nuestra noción acerca del concepto que hemos reflexionado en el presente escrito. Uno de los elementos que percibimos, al momento de apreciar una obra de arte es que desarrollamos la búsqueda de algo que se nos comunica. Eso mismo nos lo señala Platón, cuando nos mencionaba el acercamiento a la búsqueda de la verdad. Sin embargo, nuestra indagación no debe ser pensada a nivel conceptual o racional, sino más bien como un elemento agradable y placentero, como nos lo manifestaba Immanuel Kant. Es decir, el arte llega a ser una búsqueda importante y necesaria, que nos satisface y perturba. Se nos presenta algo nuevo que deseamos indagar, sin embargo, no debemos pensar en una belleza que está definida, sino más bien que sea agradable, como una carencia que descubrimos en nuestro pensamiento, al momento de contemplar la naturaleza. Es decir, en una belleza indefinida que siempre nos invita a la contemplación de algo nuevo. Es aquí cuando apelamos a dos elementos. El primero es la imitación , en la noción platónica; y la imaginación que se nos presenta la noción kantiana. Esto lo consideramos importante porque una obra de arte tiene ambas características. En estricto rigor, cuando apreciamos una pintura que nos desborda ocurren dos acciones que, difícilmente, podrán estar al margen de nuestro concepto de belleza , ya que una obra de arte la entendemos como una imitación semejante y derivada de una imagen real, que desearíamos apreciar, como también nos produce una imaginación ya que nos invita a interpretar a la obra bella. (^21) Ibíd, p.127. (^22) Ibíd, p.171.
En rigor, el arte ya no llega a ser una simple técnica que se encuentre en un contexto, sino que es la técnica para lograr sentir nuestros sentimientos como algo que nos motiva a buscar en la profundidad de ella. Es decir, como se habla con las dos nociones anteriores, se nos manifiesta el arte como una manera de sobrepasar un nuevo estado o límite para mirar o enfocar la vista en una nueva búsqueda, ya que la idea es describir la complejidad de la obra, para sobrepasar los obstáculos que nos manifiesta, con ayuda de una imaginación. Es aquí cuando entendemos al arte como interpretación, pero no a nivel autónomo, sino para encontrar la relación de lo que desea el autor mencionar de una obra con lo que nosotros logramos interpretar de ella. En otras palabras, el arte para nosotros es una herramienta de búsqueda de una verdad que nunca se termina de conceptualizar, porque el arte es una plasmación de una interpretación incierta que se manifiesta en un complejo mensaje. Es ahora cuando intentamos unificar el pensamiento platónico-kantiano con el nuestro, porque el arte llega a ser una herramienta de búsqueda infinita que nos incita a sentir una verdad que no se puede racionalizar, pero que tiene un acercamiento conceptual como una armonía, un orden y un placer que produce algo bueno que nos satisface, lo cual se manifiesta en la belleza. Sin embargo, no se logra explicar porque el arte de lo bello es sentir y admirar la indagación de una carencia que deseamos obtener, aunque nunca tendremos un consenso al respecto, por la infinitud de la duda, puesto que la belleza se entiende como una carencia que reanima nuestro espíritu para llegar a un ideal que nos desborde. En definitiva, inferimos que la belleza de la obra es un elemento que sorprende e invita a nuestros sentidos a descubrir algo nuevo que nos motive a buscar más allá de la obra. Es decir, para llegar a la sensación de producir, con ayuda de una contemplación, la infinitud de un camino. No obstante, nuestra reflexión llega a ser difusa, a medida que reflexionamos en las anteriores nociones. Sobre el caso platónico cuesta más señalar el tema de lo estético, a pesar del intento de explicar teóricamente el asunto, puesto que nos entrega los fundamentos de la estética , pero llega a ser una mirada global que se aleja de los sentidos al considerar al arte como una simple imitación hacia lo ideal, porque no desea ver lo bello de los sentidos, sino en lo ideal. En cambio, el planteamiento kantiano es distinto, puesto que desarrolla una vinculación con los sentidos de lo bello. Aunque debemos mencionar que no refiere directamente lo bello al arte, sino a la naturaleza misma y a las cosas que de ella podemos contemplar. Sin embargo, surge un problema más serio con el tema de la belleza , puesto que en ambos se aprecian condiciones intelectuales que conceptualizan lo que se desea manifestar de forma estética. Sin embargo, quedan diversas cuestiones que no podemos obviar, por ejemplo: ¿Existirá una manera de no conceptualizar la belleza? ¿Existirán otras nociones? ¿La belleza será algo más que una contemplación o una satisfacción? o la obra de arte ¿será siempre una simple definición ambigua de lo que no podremos decir, porque nuestra búsqueda es infinita? o ¿es necesario verbalizar lo que logramos sentir? Son interrogantes que quedan en nuestro pensamiento, pero al menos sí percibimos una claridad, como es el hecho de que el arte se aprecia en base a distintas nociones que tienen un mismo enfoque, como es el buscar algo que nos motiva a indagar una mirada incierta y ambigua de la verdad reflejada.