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Práctica J.J. Campos Bueno sobre la subjetividad o no de la belleza.
Tipo: Ejercicios
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PROFESOR JOSÉ JAVIER CAMPOS BUENO PSICOLOGÍA DE LA MOTIVACIÓN Y LA EMOCIÓN – 1ºB Realizado por: MARTA BAILADOR FUENTES
Para la realización del comentario de texto, se ha elegido la obra Sagrada Familia , obra del siglo XIV expuesta en el Museo del Prado de Madrid (Figura 1). Se ha escogido esta obra en concreto por su carácter anónimo y lo lejano de su cronología, ya que ambas características evitan errores de sesgo al analizar la belleza a través de una obra. Al ser anónimo, se evitan las inferencias realizadas a partir del conocimiento que se tenga sobre las obras del autor; y al estar datada a principios del siglo XIV, nos permite analizar desde un punto de vista alejado de los cánones más actuales. Sin embargo, he de tener en cuenta para este comentario de texto mi propio sesgo científico y de rechazo al mentalismo a la hora de entender el mundo, lo que me lleva a prestar especial atención cuando, en su artículo, Campos [1] plantea la estética desde el punto de vista evolutivo y nos propone cuestiones sobre su función. Desde mi punto de vista, realmente considero que la belleza no existe persé, sino como constructo social de la función adaptativa de la estética. Para entender este concepto, es necesario tener en la mente que, según las leyes de la física, el universo tiende a la entropía, al caos; pero sin embargo el ser humano tiende a buscar el orden y el control para sentirse en equilibrio. Así, la estética podría estar más relacionada con las leyes perceptivas de las que ya nos habló la escuela de Gestalt, en concreto con el principio de pregnancia - toda experiencia cognitiva tiende a ser simétrica, concisa, organizada, simple y regular - , donde el ser humano encuentra el placer en lo bien percibido. En el caso del cuadro escogido, no sabemos qué emociones nos trata de transmitir el autor, pero sentimos cierto placer al contemplarlo debido a su simetría en la composición de las formas. Por ello, citando de nuevo a Campos [1], “si las percepciones no guardasen relación con nuestros placeres, no tardaríamos en apartar la vista de este mundo”. De este modo, la estética placentera conecta con el estado de calma del individuo que, a priori, tiene todo bajo control: todo es percibido a la perfección, es capaz de reconocer la inexistencia de amenazas, tiene el control sobre la situación y, por tanto, sobre su supervivencia. En consecuencia, lo que se pueda sentir a partir de la belleza es un proceso cognitivo mediado por las experiencias del observador, formas que conectan con otras formas en sus recuerdos a nivel subconsciente y evocan en él algún tipo de emoción, es decir, es subjetiva. Por otra parte, la vida en sociedad hace necesaria la existencia de cánones de belleza que, a nivel psicológico, permitan al individuo detectar si sus percepciones le acercan o le alejan de la supervivencia en su entorno. Como conclusión, la belleza implica un proceso tanto subjetivo (a nivel individuo) como de normativización social, convirtiéndose así en un constructo social que permite poner nombre a procesos neuronales y biológicos complejos, que buscan la simetría y la fácil percepción. Figura 1. Sagrada Familia. Óleo sobre tabla. 1500 – 1535 , Anónimo Fuente: www.museodelprado.es
BIOGRAFÍA