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Las valoraciones son ampliamente utilizadas en química analítica para determinar ácidos, bases, agentes
oxidantes, agentes reductores, iones metálicos, proteínas y muchas otras especies químicas. Las valoraciones
se basan en la reacción que se da entre un analito y un reactivo estándar conocido como titulante. Dicha
reacción tiene una estequiometría conocida y reproducible.
En una valoración se determina el volumen o la masa de titulante necesaria para reaccionar completamente
con el analito, y este dato se utiliza posteriormente para calcular la cantidad de analito. En cualquier valoración,
el punto de equivalencia química, llamado punto final cuando se determina experimentalmente, se hace
evidente por el cambio de color de un indicador o por el cambio en una respuesta instrumental.
Los métodos de valoración se basan en la determinación de la cantidad de un reactivo de concentración
conocida que se necesita para reaccionar completamente con el analito. Este reactivo puede ser una disolución
estándar de un compuesto químico de magnitud conocida.
Los principales requisitos de una reacción para que sirva de base a una valoración son que tenga una constante
de equilibrio grande y que transcurra rápidamente. Es decir, cada nuevo incremento de valorante debe
consumirse completa y rápidamente por el analito hasta su total agotamiento. Las valoraciones más comunes
están basadas en reacciones ácido-base, oxidación-reducción, formación de complejos y precipitación.
El punto de equivalencia es el punto en que la cantidad de valorante añadida es exactamente la necesaria
para que reaccione estequiométricamente con el analito. El punto de equivalencia es el resultado ideal (teórico)
que se busca en una valoración. Lo que en realidad medimos es el punto final , que lo indica un brusco cambio
de una propiedad física de la disolución.
Entre los métodos para determinar cuándo ha sido consumido el analito se pueden citar:
detectar un cambio brusco de voltaje o de corriente entre un par de electrodos;
observar un cambio de color del indicador, y
seguimiento de la absorción de la luz.
Un indicador es un compuesto con una propiedad física (normalmente el color), que cambia bruscamente en
las proximidades del punto de equivalencia. El cambio lo causa la desaparición del analito o la aparición del
exceso de valorante.
La diferencia entre el punto final y el punto de equivalencia es el error de valoración , que prácticamente es
inevitable. Normalmente es posible estimar el error de la valoración con una valoración de blanco , que consiste
en realizar el mismo procedimiento, pero sin el analito.
La validez de un resultado analítico depende de que se sepa la cantidad de uno de los reactivos usados. La
concentración del valorante se conoce si fue preparada disolviendo una cantidad conocida de reactivo puro en
un volumen conocido de disolución. En ese caso, el reactivo se llama un patrón primario , porque es
suficientemente puro para ser pesado y usado directamente.
Un estándar primario (o patrón primario) es un compuesto altamente purificado que sirve como material de
referencia en las valoraciones y otros métodos analíticos. La exactitud de un método depende de manera crítica
de las propiedades del estándar primario.
A continuación, se presentan algunos requerimientos importantes que debe cumplir un estándar primario:
variaciones en la humedad.
estándar sea mínimo.
Muy pocos compuestos cumplen o se acercan a cumplir estos criterios, y solo un pequeño número de sustancias
usadas como estándares primarios están disponibles de manera comercial. Como consecuencia, muchas veces
se deben utilizar compuestos menos puros en lugar de los estándares primarios. La pureza de estos estándares
secundarios se debe establecer por medio de análisis cuidadosos. Ejemplos de patrones primarios:
2
2
7
2
3
, á𝑐𝑖𝑑𝑜 𝑜𝑥á𝑙𝑖𝑐𝑜, borax, entre otros.
De muchos valorantes usados, como el HCl, no se dispone de un patrón primario. En su lugar, se usa una
disolución que tiene aproximadamente la concentración deseada y se valora con un patrón primario. Por este
procedimiento, llamado estandarización , se determina la concentración del valorante destinado a un análisis.
Se dice entonces que el valorante es una disolución estándar. En todos los casos la validez de los resultados
analíticos, en definitiva, depende de la composición de un patrón primario.
Las disoluciones estándar desempeñan una función central en todas las valoraciones. Por lo tanto, se debe
considerar cuáles son las propiedades deseables para estas disoluciones, cómo se preparan y cómo se
expresan sus concentraciones. La disolución estándar ideal para un método volumétrico debe:
vez;
reactivo sea mínimo;
satisfactorios, y
balanceadas.
Pocos reactivos cumplen por completo con estos puntos.
En una valoración directa , el valorante se añade al analito hasta completar la reacción. Ocasionalmente es
deseable hacer una valoración por retroceso , en la que se añade al analito un exceso de un reactivo estándar,
y se usa un segundo reactivo estándar para valorar el exceso del primer reactivo. Las valoraciones por retroceso
se usan cuando el punto final de la valoración por retroceso es más claro que el de la valoración directa, o
cuando se necesita un exceso del primer reactivo para llevar a cabo por completo la reacción con el analito.