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El concepto de dinero, sus funciones básicas en la economía moderna y cómo se crea. Se abordan los tipos de dinero, desde el dinero mercancía hasta la moneda fiduciaria, y el papel de los bancos en la creación de dinero. Además, se analiza la importancia de la oferta monetaria y cómo el banco central influye en ella.
Tipo: Apuntes
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La riqueza o patrimonio de un hogar es el valor de sus ahorros acumulados. El dinero se define en términos de lo que es capaz de hacer: dinero es cualquier activo que puede ser fácilmente usado para adquirir bienes y servicios. Un activo es líquido si puede convertirse en efectivo con facilidad. El dinero consiste en el efectivo, que es líquido por definición, y otros activos de alta liquidez. Para entender la diferencia entre el dinero y los demás activos, tomamos el ejemplo de cómo pagamos en un supermercado: el cajero del establecimiento acepta los billetes a cambio de alimentos, pero no una colección de sellos o unos títulos de valores. En este caso, primero habría que venderlos, es decir, convertirlos en dinero y, después utilizar dicho dinero para comprar los alimentos. Se podría pagar tal vez con un cheque o más fácilmente con tarjeta, porque la transacción convierte en dinero el saldo anotado en la cuenta bancaria, sin haber tenido que acudir previamente al cajero o al banco para conseguir billetes. Por ello, tanto el efectivo en manos del público, como los depósitos a la vista se consideran dinero. La oferta monetaria se corresponde con el valor total de los activos financieros que se consideran dinero. En algunos casos, además de los cheques de viaje y los depósitos a la vista, se incluyen también aquí las cuentas de ahorro que pueden transferirse a las cuentas corrientes con tan solo una llamada de teléfono. En la economía moderna el dinero desempeña tres funciones básicas:
recursos valiosos, ya que ante la extrañeza de que todos los detentores de papel moneda solicitasen a la vez la conversión en oro y plata, se podía utilizar parte de ambas para otros usos. Sin embargo, en los sistemas monetarios modernos, las monedas no son dinero mercancía ni están respaldadas por una mercancía. Su valor procede del hecho de que se aceptan como medio de pago generalizado, hecho que en última instancia es legal, pues proviene de un derecho emitido por el país en cuestión. La moneda cuyo valor como medio de pago proviene en exclusiva de su categoría jurídica se denomina moneda fiduciaria. El término “fiduciario” procede del latín y significa “confianza” (confianza en el emisor de dicha moneda).
fijada directamente por el control sobre el dinero legal. Sin embargo, los bancos sí existen e influyen en la oferta monetaria de dos maneras:
El Banco Central es la institución que supervisa y regula el sistema bancario y controla la base monetaria. En el caso del Banco Central Europeo, éste actúa como Banco Central común de doce de los países de la Unión Europea. Si los Bancos Centrales prestan dinero a las entidades bancarias, lo hacen a un tipo de interés que se denomina tipo de descuento. También los bancos pueden acudir a otros bancos en el mercado interbancario, que es un mercado financiero que permite pedir préstamos a las entidades financieras cuyas reservas no alcanzan el mínimo legal. Normalmente los plazos son muy cortos (uno o varios días) y los prestamistas son entidades bancarias con exceso de reservas. El tipo de interés de estas operaciones del mercado interbancario lo fija la ley de la oferta y la demanda, aunque está muy influenciado por las decisiones del Banco Central. Normalmente, el tipo de descuento suele ser superior al tipo interbancario, para disuadir así a las entidades bancarias de utilizar esta opción. Cuando en 1999 once países de la Unión Europea adoptaron el euro como moneda única y encargaron la gestión de la política monetaria común a una nueva institución, el Banco Central Europeo, apareció una entidad similar a la única existente hasta entonces, la Reserva Federal (el Banco Central de los Estados Unidos), pionera en este ámbito. Ambos tienen una forma jurídica especial: no son instituciones privadas, pero tampoco constituyen un organismo del poder ejecutivo. Su composición y funcionamiento responden en última instancia a la voluntad popular y están protegidos de las presiones políticas a corto plazo. LA POLÍTICA MONETARIA.- Al ingual que la política fiscal, la política monetaria (las modificaciones de la oferta monetaria, de los tipos de interés, o de ambos a la vez) puede desempeñar el papel de estabilizar la economía. El Banco Central de una nación sube o baja los tipos de interés mediante la modificación de la oferta monetaria. El tipo de interés interbancario objetivo es el tipo de interés que fija el Banco Central de una nación para las operaciones del mercado interbancario, aunque como dijimos antes, también viene determinado por la ley de la oferta y la demanda. Si el resto de las variables permanece constante, una caída del tipo de interés provoca una aumento de la inversión y del consumo y, en consecuencia, un aumento de la demanda agregada. Y si el resto de las variables permanece constante, un aumento del tipo de interés provoca una caída de la inversión y del consumo y, en consecuencia, una disminución de la demanda agregada. Por lo tanto, la política monetaria, al igual que la política fiscal, puede utilizarse también para acabar con una recesión o cerrar una brecha inflacionista. Si el Banco Central desea incrementar la demanda agregada, aumenta la oferta monetaria, lo que provoca una caída en los tipos de interés. Esto a su vez, induce un aumento en la inversión y el consumo, lo que aumenta la demanda agregada. En esto consiste la política monetaria expansiva o flexible, que ilustra cómo los Bancos Centrales corrigen la recesión.