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Orientación Universidad
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UTOPÍA-ANTIUTOPÍA-DISTOPIA, Apuntes de Filología

Asignatura: Filosofia, Profesor: , Carrera: Literatura General y Comparada, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 20/08/2013

Carolina163
Carolina163 🇪🇸

4.3

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2 documentos

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UTOPÍA-ANTIUTOPÍA-DISTOPIA
La novela utópica como tal género, tiene poca repercusión en España pero sí se desarrolla con
gran fuerza en el continente europeo y fundamentalmente en el Reino Unido donde encontramos su
exponente más temprano en Thomas More, quien, con su novela Utopia (1516), dio nombre al género
del que vamos a tratar en este tema. Pero ésta no fue la primera novela utópica que se escribió sino
que tiene antecedentes muy anteriores como La República (374 A.C.) de Platón, que ya aborda el
tema de la organización de la sociedad en ciudades ideales a las que el hombre debería tender y en las
que sería posible el ideal o sueño de todos los hombres: vivir en paz y alcanzar la felicidad. Su
modelo de Estado y su sentido de la justicia (éste es el tema esencial de la obra) servirán como
modelo para tratados posteriores que contemplan arquetipos utópicos. Incluso nos podemos remontar
hasta La Biblia 0 0 1 Fen la que se nos ofrece una utopía repre sentada de forma muy plástica en el mito del
paraíso terrenal. En 1605, Joseph Hall, en su libro Mundus Alter et Ide ridiculiza en plan satírico todo
tipo de pecado, vicio y estupidez humana utilizando métodos típicos del género utópico. En 1627,
Francis Bacon publica New Atlantis donde nos muestra su admiración por el progreso científico y se
adelanta a la tradición con relatos fantásticos de viajes. Jonathan Swift con su Gulliver’s Travels
(1726) llevaría esta tradición al culmen de la perfección convirtiéndola en un clásico del género.
Samuel Butler publica en 1872 Erewhon (anagrama que utiliza las letras de nowhere) intentando ya
con el título mostrarnos su intención de utilizar el género utópico para sus fines: criticar de forma
irónica a una sociedad victoriana que él entendía como decadente. Finalmente tendremos que
referirnos a A Modern Utopia (1905) de H. G. Wells donde se nos describe un mundo dominado por la
técnica y gobernado por “eficientes tecnócratas”.
La forma en la que se expresan las ideas utópicas no la podemos incluir dentro de un género
específico pues el vehículo de expresión de dichas ideas puede ser muy variado. Pero, por encima de
las formas literarias elegidas por el autor, lo fundamental es aclarar que el fin último de las utopías es
0 0 1 Fsu afán reformista, en una pala bra, se trata de una literatura didáctica. No es relevante, por tanto,
hablar de Novela Utópica, de Tratado Utópico o de Drama Utópico; en este caso, el mensaje está
supeditado a la forma y es más importante que aquélla. Si bien es cierto que las ideas utópicas pueden
0 0 1 Fser expresadas en cualquier género literario, también tendre mos que decir que el autor ha de elegir la
que más le convenga y parece meridianamente claro que el medio más apropiado para expresar ciertos
planteamientos e ideas de una forma reflexiva es la prosa. En ella no se tienen limitaciones de rima y
métrica que podrían llevar al autor a imprecisiones por ceñirse, por ejemplo, a las formas de la
poética.
Admitido esto, ¿cuál es el medio más apropiado dentro de la prosa para expresar esas ideas?
Una posible forma de hacerlo sería el ensayo, en el que se propondrían los pasos necesarios para
alcanzar esa utopía utilizando mecanismos de demostración argumental basado en sólidas reflexiones.
Pero en general los autores han elegido la novela como el vehículo más apropiado ya que en la
materialización literaria de una utopía hay que tener en cuenta también que la obra sea atractiva al
lector, y de ahí que se deba hacer al gusto literario de la época. El hecho de que la mayoría de las
utopías del siglo XIX en Inglaterra estén encuadradas dentro del género de la novela se debe a que el
autor tiene que someterse al gusto de sus potenciales lectores. En cualquier caso, no es tan importante
la forma literaria como el propósito reformista. Siguiendo la opinión de muchos críticos podríamos
encuadrar las utopías en tres grupos diferentes:
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UTOPÍA-ANTIUTOPÍA-DISTOPIA

La novela utópica como tal género, tiene poca repercusión en España pero sí se desarrolla con gran fuerza en el continente europeo y fundamentalmente en el Reino Unido donde encontramos su exponente más temprano en Thomas More, quien, con su novela Utopia (1516), dio nombre al género del que vamos a tratar en este tema. Pero ésta no fue la primera novela utópica que se escribió sino que tiene antecedentes muy anteriores como La República (374 A.C.) de Platón, que ya aborda el tema de la organización de la sociedad en ciudades ideales a las que el hombre debería tender y en las que sería posible el ideal o sueño de todos los hombres: vivir en paz y alcanzar la felicidad. Su modelo de Estado y su sentido de la justicia (éste es el tema esencial de la obra) servirán como modelo para tratados posteriores que contemplan arquetipos utópicos. Incluso nos podemos remontar hasta La Biblia en la que se nos ofrece una utopía repre 0 0 1 Fsentada de forma muy plástica en el mito del paraíso terrenal. En 1605, Joseph Hall, en su libro Mundus Alter et Ide ridiculiza en plan satírico todo tipo de pecado, vicio y estupidez humana utilizando métodos típicos del género utópico. En 1627, Francis Bacon publica New Atlantis donde nos muestra su admiración por el progreso científico y se adelanta a la tradición con relatos fantásticos de viajes. Jonathan Swift con su Gulliver’s Travels (1726) llevaría esta tradición al culmen de la perfección convirtiéndola en un clásico del género. Samuel Butler publica en 1872 Erewhon (anagrama que utiliza las letras de nowhere ) intentando ya con el título mostrarnos su intención de utilizar el género utópico para sus fines: criticar de forma irónica a una sociedad victoriana que él entendía como decadente. Finalmente tendremos que referirnos a A Modern Utopia (1905) de H. G. Wells donde se nos describe un mundo dominado por la técnica y gobernado por “eficientes tecnócratas”. La forma en la que se expresan las ideas utópicas no la podemos incluir dentro de un género específico pues el vehículo de expresión de dichas ideas puede ser muy variado. Pero, por encima de las formas literarias elegidas por el autor, lo fundamental es aclarar que el fin último de las utopías es su afán reformista, en una pala 0 0 1 Fbra, se trata de una literatura didáctica. No es relevante, por tanto, hablar de Novela Utópica, de Tratado Utópico o de Drama Utópico; en este caso, el mensaje está supeditado a la forma y es más importante que aquélla. Si bien es cierto que las ideas utópicas pueden ser expresadas en cualquier género literario, también tendre 0 0 1 Fmos que decir que el autor ha de elegir la que más le convenga y parece meridianamente claro que el medio más apropiado para expresar ciertos planteamientos e ideas de una forma reflexiva es la prosa. En ella no se tienen limitaciones de rima y métrica que podrían llevar al autor a imprecisiones por ceñirse, por ejemplo, a las formas de la poética. Admitido esto, ¿cuál es el medio más apropiado dentro de la prosa para expresar esas ideas? Una posible forma de hacerlo sería el ensayo, en el que se propondrían los pasos necesarios para alcanzar esa utopía utilizando mecanismos de demostración argumental basado en sólidas reflexiones. Pero en general los autores han elegido la novela como el vehículo más apropiado ya que en la materialización literaria de una utopía hay que tener en cuenta también que la obra sea atractiva al lector, y de ahí que se deba hacer al gusto literario de la época. El hecho de que la mayoría de las utopías del siglo XIX en Inglaterra estén encuadradas dentro del género de la novela se debe a que el autor tiene que someterse al gusto de sus potenciales lectores. En cualquier caso, no es tan importante la forma literaria como el propósito reformista. Siguiendo la opinión de muchos críticos podríamos encuadrar las utopías en tres grupos diferentes:

  • Utopía/Eutopía: aquélla que nos propone un modelo de sociedad aparentemente realizable y que se basa en el deseo humano de perfección material y espiritual. Las utopías, no obstante, deben ser inalcanzables y lo verdaderamente utópico es solamente el deseo de ponerlas en práctica. La utopía debe proponer un modelo a seguir en ese proceso de perfeccionamiento. La utopía propiamente dicha no es realizable. El término significa “en ninguna parte”. La eutopía, no obstante, es un modelo a seguir y significa “el mejor de los lugares”. Se propone como modelo una sociedad ideal con módulos de convivencia aparentemente realizables. Se le pretende dar una cierta apariencia de verosimilitud y en la obra habrá de aparecer un gran número de personajes comunes y reconocibles para que esa realidad parezca factible.
  • Anti-Utopía: aquélla que tiene como principio exhortarnos a reformar nuestro presente mostrándonos el anti-modelo social al que llevaría la exacerbación de nues 0 0 1 Ftras cualidades negativas. E1 autor no anima a los lecto 0 0 1 Fres a que adopten el tipo de vida que muestra la anti- utopía, sino que lo pone como ejemplo de la no realización de ese tipo de vida en 0 0 1 Fsociedad. También se la ha denominado utopía negativa.
  • Distopía: Se trata de un término recientemente acuñado sobre el que la crítica no acaba de ponerse de acuerdo. La mayor parte, no obstante, entiende que podría significar la superación del modelo. En realidad, se trataría de una utopía/anti-utopía que ha sido ya superada por la realidad. Brave New World , por ejemplo, podría entenderse como una anti-utopía y una distopía a la vez ya que se repiten situaciones o planteamientos (la manipulación genética, la utilización de drogas, la programación del individuo, la deshumanización del sistema, etc.) que han sido superados ya con creces por nuestra realidad moderna.

Existe, no obstante, otro tipo de utopía que se podría denominar Utopía de Viajes. En estos tratados, el viajero utópico recorre distintos mundos fantásticos y va comentando lo que ve o ha visto a través de ellos, y el conjunto de sus opiniones, aplicadas a1 mundo de la realidad, 0 0 1 Fnos permite conocer la postura personal del autor. De cada uno de estos grupos en los que hemos dividido el género utópico, podemos elegir una obra que los represente y, basándonos en ella, estudiar qué caracteriza a cada uno de ellos. En lo que se refiere a Utopía/Eutopía, la obra más importante es Utopia de Thomas More. Para ilustrar las anti- utopías o las distopías, nos pueden servir dos obras que siguen esta forma de expresar las ideas del autor: Brave New World de Aldous Huxley y Nineteen Eighty-Four de George Orwell. Por último, respecto a la Utopía de Viajes tenemos como ejemplo más obvio Gulliver´s Travels de Jonathan Swift. En este caso, aunque parece sólo una narración de viajes, sin embargo, tiene una carga nada disimulada de fantasía y reúne características típicas del hombre utópico, de la búsqueda del hombre perfecto. Jonathan Swift (1667-1745) fue una de las figuras literarias de más prestigio en su tiempo y uno de los primeros escritores anglo-irlandeses de ascendencia y educación protestante, clérigo, intelectual y político muy respetado y que comienza a considerar el problema irlandés desde una óptica diferente. A Swift se le considera un patriota y un escritor de corte satírico con ciertos tintes liberales. Es de los primeros que va a analizar la realidad irlandesa desde una posición beligerante. En aquellos momentos, el intentar llamar la atención sobre la calamitosa situación irlandesa y proponer soluciones podría considerarse como algo utópico. Pero él lo hizo y con un éxito considerable. Miembro de la comunidad anglicana privilegiada pero cómplice de las reclamaciones de los católicos irlandeses, vive las contradicciones de tener que defender la supremacía de lo anglicano en un país mayoritariamente católico. Con el tiempo, sus posiciones fueron madurando y terminó por erigirse en una voz poderosa de denuncia y de patriotismo sincero. Probablemente, y debido a su delicada situación política y personal, encontró en la fórmula utópica y satírica una salida equilibrada para sus denuncias. En este libro, no obstante, se nota una falta de adecuación entre la doctrina utópica y el método literario empleado.

1. LA UTOPIA DE THOMAS MORE

principios morales, donde el hombre sería una especie de esclavo con total dependencia de otros hombres superiores que lo dominan y al que llegan a fabricar a su antojo. La reflexión que se nos presenta no es estrictamente de corte científico sino que elucubra sobre la influencia que puede tener el abuso desmedido de los avances científicos en nuestras relaciones humanas. Nos muestra hasta dónde puede llegar la degeneración de una sociedad de persistir en una utilización irresponsable del progreso y la ciencia. Bajo esta óptica, el libro recoge una visión utópica del futuro basada en el abuso científico y tecnológico.

Por otra parte, parece que en Huxley se trasluce una cierto pesimismo, no porque estemos abocados a sufrir esa Era Ford que él describe en su libro, sino porque el hombre, al abusar de la técnica y el progreso, puede llegar a una deshumanización similar a la que se expone en e1 libro. Pero Huxley no pierde la esperanza de que la humanidad llegue a ser consciente de ese peligro e intente una reforma. Precisamente por esto escribe su obra y llega, en ocasiones, a ser cruel y a mostrarnos un peligro inminente que, según parece, es el mejor revulsivo para que cambiemos e in 0 0 1 Ftentemos reformar nuestra sociedad con el fin de evitar los abusos descritos en el libro. Le preocupa la pérdida de valores tales como la familia, la religión y la tradición cultural. Con su crítica, busca llamar la atención sobre la deshumanización de nuestros valores y la pérdida de estabilidad social. Aunque, en ciertos temas, muestra una cierta ambigüedad, no obstante, su crítica suele ser clara y de una extrema dureza.

En cuanto a la organización social de la comunidad que nos presenta, tendríamos que decir que los habitantes de la Era Ford vivirían bajo una dictadura benigna en la que, para someter al pueblo, se les inculcaba la idea de que todo lo que hicieran en contra del Estado sería hacer daño a toda la comunidad y se les proporcionaba una droga como medio de expansión que les producía un sentimiento de hermandad y felicidad. Asimismo, critica de forma muy severa la manipulación genética: los habitantes de aquella comunidad eran producidos en serie de grupos desiguales. Existían diferentes clases sociales que venían impuestas por el grado de inteligencia dado a cada modelo. Con esto, Huxley quiere prevenirnos sobre la creciente producción industrial en cadena y nos da un aviso sobre aquéllos que venden su dignidad y su honor por bienes mate 0 0 1 Friales.

Nineteen Eighty 0 0 1 FFour representa otra forma de entender la Anti-Utopía. Aquí el mal radica en el abuso del Poder y en un ejercicio equivocado de la Política. Si queremos evitar una sociedad corrupta hay que vigilar al ambicioso que detenta el poder. El sistema político-social es el de una sociedad do 0 0 1 Fminada por una minoría, sin que los dominados sean conscientes de tal dominación. En esta sociedad no existe libertad de ningún tipo, de ahí que sea necesario crear una sociedad distinta en la que el hombre pueda vivir con cierta libertad, igualdad y honestidad, “a community where people are relatively free and happy and where the main motive in life is not the pursuit of money and power”. ( Collected Essays , IV, Penguin, 1970, p. 425). Para conseguir esto, aboga por nuevas formas ya experimentadas en el pasado y lo más parecido que encuentra es el socialismo por lo que simpatiza con este movimiento que propugna la igualdad entre los 0 0 1 Fhombres sin distinción de clase. Busca fórmulas que conciencien al lector sobre el peligro que conlleva la amenaza real del mundo que él describe, pero de ninguna manera intenta persuadirnos de que ese mundo tenga que llegar a existir si estamos vigilantes. Visto bajo esta óptica, la conclusión no tendría por qué ser pesimista pero la mayor parte de la crítica coincide al resaltar esta interpretación de la obra.

3. EL VIAJE UTÓPICO

Como ya hemos dicho, dentro del concepto de Utopía, podríamos incluir algunos libros de viajes que reúnen características especiales como la búsqueda del hombre utópico, la definición del hombre perfecto. Tenemos un ejemplo muy claro en Gulliver’s Travels de Jonathan Swift. Parece obvio que la intención primaria del libro es la de reformar la sociedad de aquel momento con críticas duras a los esquemas sociales y con un propósito reformista. El lector a veces se muestra desconcertado, no sabe cuándo está realmente alabando alguna cualidad humana o si la menciona con afán crítico y a la vez didáctico. A veces parece que la intención del autor es excesivamente didáctica ya que duda, con frecuencia, de que el hombre tenga un grado suficiente de inteligencia para que pueda ver con nitidez lo que realmente es. A pesar de ese propósito instructivo, el final del libro podría resultar equívoco, quedan en el aire ciertas incertidumbres.

De las utopías que aquí hemos tratado no se puede sacar una conclusión generalizada que abarque todo el gé 0 0 1 Fnero, pero sí podemos sacar algunas conclusiones parciales. La lectura de libros utópicos no debe crear en los posibles lectores un im 0 0 1 Fperioso anhelo de realización inmediata sin haber antes profundizado en la problemática y saber si son o no realizables en ese momento; sí debe, sin embargo, forzar a esos lectores a una tranquila y reposada reflexión. No ol 0 0 1 Fvidemos que el autor de libros utópicos es ante todo un escritor realista, el cual conoce íntimamente el mundo en el que vive y desea reformarlo concienciando a sus lectores.

4. ALDOUS HUXLEY (1894-1963).

Aldous Leonard Huxley nace en Godalming (Surrey) y se educa en el seno de una familia de clase media-alta en la que existe un gran interés tanto por la literatura como por las ciencias, disciplinas por las que el autor sentirá una gran pasión. Su abuelo T. H. Huxley había sido un prestigioso biólogo, paleontólogo y etnólogo y un ferviente defensor de las teorías darwinianas. Su padre, Leonard Huxley, había destacado como un respetado hombre de letras y su hermano, Sir Julian Huxley, se distinguió como un reputado biólogo, filósofo y autor de numerosos estudios sobre el conductismo y las teorías de la evolución. En 1908 ingresa en Eton y después en la Universidad de Oxford (Balliol College) donde termina licenciándose en Estudios Filológicos en 1916 ya que una enfermedad visual le hace abandonar los estudios que había empezado en Medicina. Viaja extensamente por Europa (especialmente Italia), la India y América y traba amistad con personalidades influyentes y conocidas de la época, entre las que habría que destacar a T. S. Eliot y D. H. Lawrence a los que conoce en 1915. Antes de dedicarse exclusivamente a la novela, cultiva la poesía, el ensayo y el periodismo. Muere en California en noviembre de 1963.

Aldous Huxley se distinguió por una inteligencia muy sutil y por cultivar un estilo elegante e ingenioso, aunque su obra está impregnada del pesimismo típico del agnóstico pero sin arrinconar la esperanza. Idealizó el arte y trató, desde su realidad utópica, de reformar el mundo. La tierra y el aire, la vida misma tienen para Huxley connotaciones más bien pesimistas. En su acercamiento a la ciencia y al progreso va buscando una fundamentación para su esperanza y llega a descubrir que, en el mejor de los casos, son un mal menor en la historia del ser humano. Muchos críticos han llegado a la conclusión errónea de que Huxley reverenciaba la ciencia como si de un ídolo se tratara. Nada más lejos de la realidad: sus conocimientos al respecto le permitían opinar con conocimiento de causa y desconfiar de ciertos descubrimientos que consideraba peligrosos. En su intento de posibilitar un mundo mejor admitía la posibilidad de ingestión de drogas pero siempre que no eliminaran la capacidad de elegir del ser humano: su propósito era adormecer el dolor y generar estados de euforia en momentos de depresión. Sus planteamientos pesimistas estaban precisamente basados en sus conocimientos científicos y sociológicos. Probablemente de aquí le venga su interés por el misticismo y la parapsicología. Sin embargo , aunque algunos críticos le atribuyen un pesimismo misántropo, esto queda desmentido con sus obras que suelen estar abiertas a la esperanza en el ser humano. Tampoco podemos olvidar que su período de mayor creatividad coincide con la época de entreguerras y que en Europa eran tiempos de cambios profundos y apuestas ideológicas muy arriesgadas. Los valores victorianos que tanta seguridad habían proporcionado al hombre de su tiempo entran en crisis y se produce una pérdida de ideales que conlleva una crítica dura a la moral establecida, a la tradición y a los valores religiosos. Los avances científicos se convierten así en el referente más admirado discurriendo en paralelo al avance del agnosticismo en materia religiosa.

4.1 Su obra literaria

Huxley es un autor que supo aunar la especulación científica y filosófica con la literatura, y la reflexión profunda con la fantasía. Se le considera como un punto de referencia necesario para las generaciones de los ’20 y los ’30. Es un escritor hondamente preocupado por conceptos como la manipulación del concepto de tiempo, la violencia en nuestra convivencia, la falta de esperanza o la dura lección que la ciencia nos da día a día sobre lo que somos y a lo que aspiramos. A lo largo de su

mundo excesivamente mecanizado, deshumanizado, en el que viven hombres deslum 0 0 1 Fbrados por la ciencia que, desgraciadamente, caminan hacia su propia destrucción. Se trata de un panorama desolador, donde el arte y la literatura no tienen cabida. El consumo, la producción y el materialismo lo significan todo en esa era Ford 0 0 1 F. Tampoco quedan muchos resquicios para el desarrollo del individuo: los seres humanos que pueblan ese mundo son felices porque están programados para serlo. No padecen sufrimientos físicos pero tampoco disfrutan de libertad individual o de iniciativa personal. La sociedad está dividida en 0 0 1 FAlphas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilons en orden decreciente de capacidad intelectual. En contraposición, se nos presenta a los salvajes que viven fuera de ese marco social, sufren de enfermedades y sienten el dolor pero, a cambio, se les respeta su forma de ser y disfrutan de libertad personal. A pesar de ser una sociedad de signo económico capitalista, en la obra percibimos influencias claras de las teorías marxistas. Paradójicamente se produce para comerciar pero se tiende al máximo a reproducir un modelo de igualdad social. Asimismo, habría que destacar una fuerte influencia de Julian Huxley, su hermano, que, como ya hemos mencionado era un reputado biólogo de la época. Algunos de los presupuestos biológicos que defiende en sus obras, tienen su inspiración en las confidencias de su hermano: aspectos como la fecundación y la reproducción fuera del vientre materno, la supresión del dolor, la utilización del soma o la adaptación del individuo al estrato social para el que ha sido programado según su fuerza e inteligencia demuestran influencias claras de los experimentos biológicos que en aquel momento se estaban llevando a cabo. Asimismo, encontramos reflejos claros de las teorías de Pavlov sobre los reflejos condicionados a la producción de hechos y estados de conciencia. De las estrategias de producción de Ford en Detroit podemos rastrear la reglamentación meticulosa y la idea de la producción en cadena.

En resumen, se trata de una obra que advierte de los serios peligros de un consumismo sin freno, de la deshumanización ante el abandono del arte y la literatura y, sobre todo, de los riesgos a los que la humanidad se expone por un malentendido uso de los descubrimientos científicos. No cabe duda de que Huxley fue endulzando sus posicionamientos críticos con el tiempo pero siempre recordándonos que debíamos reformar lo que tenemos y estar muy pendientes de lo que nos puede deparar el futuro.

Desde un punto de vista formal, la novela comienza de una forma brillante, introduciendo al lector desde los inicios en ese mundo que se nos propone como anti-modelo. Desde los primeros capítulos, el autor hace que las opiniones de distintos personajes se complementen para darnos una visión global de una sociedad distinta. La novela está escrita en tercera persona lo que resta efectividad a los planteamientos ya que el fin reformista es expresado por personajes condicionados por su medio vital. Huxley daba más importancia a exponer sus ideas que a dar consistencia literaria a su obra de ficción y ello provoca cierto confusionismo ya que varios personajes abandonan sus rasgos caracterológicos para exponer exclusivamente las ideas del autor. Bernard Marx, Mustapha y el Salvaje son los personajes que resultan más obvios a la hora de exponer la forma de pensar del autor, pero no resulta fácil definir a uno solo como su portavoz. De la mano de B. Marx y Lenina Crowne se nos llevará al mundo de los “salvajes” donde conoceremos a Linda y a su hijo, John, que ha nacido ya en la reserva. Cuando ambos regresan al mundo del que Linda procede el choque entre el supuesto “mundo civilizado” y el “mundo salvaje” se nos mostrará en toda su crudeza y Huxley consigue lo que pretende: ofrecer al lector una imagen muy plástica de los peligros que nos acechan si nos dejamos engañar por un malentendido progreso. Desde una perspectiva formal la obra se nos antoja con muchos fallos. No es una obra pesimista, más bien marca un camino inequívoco para que, desde la esperanza, se nos advierta de que el sendero de la técnica y la ciencia está repleto de riesgos y que hay que saber elegir para evitar la deshumanizaci 0 0 F 3n.

Entre los títulos más conocidos de su segunda etapa tendríamos que destacar: Eyeless in Gaza (1936), donde afloran sus fantasías y las reviste de un realismo peculiar al pintar las costumbres y los afanes de las sociedades modernas con crudeza y sin disimular su in 0 0 1 Ftención moralizadora. En este caso, atisbamos una cierta esperanza al asistir a la conversión del protagonista al pacifismo y al explorar de forma positiva su interés por la filosofía hindú y el misticismo. En Juvencia (1937) logra combinar de forma muy sugerente la sátira científica con la reflexión moral. Un millonario yanqui, que, ya en el siglo XVIII, ha redescubierto un remedio contra la vejez y logra prolongar su vida pero a costa de una preocupante degradación personal. Ape and Essence (1949) nos describe el aspecto en el que queda el estado de California tras una guerra nuclear, que prácticamente lo destruye todo

excepto los tabúes. En Island (1962), su última obra, trata de mostrarnos una Utopía genuinamente concebida donde “la buena vida” existe realmente, pero con un período de caducidad a corto plazo. En este obra, el autor consigue ofrecer una imagen armónica sobre la convivencia de las culturas de oriente y occidente. Localizada en Pala, una isla del sureste asiático, ilustra con cierta convicción una forma muy personal de armonizar la razón científica con el sentimiento religioso. Habría que destacar también: After Many a Summer (1939), Time Must Have a Stop (1941), The Doors of Perception donde nos relata sus experiencias con la mescalina, una droga alucinógena, The Devils of Loudun (1952) y The Genius and The Goddess (1958).

5. GEORGE ORWELL (1903-1950).

Nace en (Motihari, Bengala) India y se le pone el nombre de Eric Arthur Blair. Cuando tiene cuatro años su familia regresa a Inglaterra y a los 14, gracias a una beca, es admitido en Eton. Su familia pertenecía a esa “landless gentry” con más pretensiones que posibilidades de prosperar. En una escuela donde la mayor parte de los alumnos era de extracción aristocrática y de familias pudientes, Orwell se distinguió por ser un niño pobre pero dotado de una gran inteligencia. Uno de sus profesores fue precisamente Aldous Huxley. Según él mismo nos cuenta, sus experiencias en la escuela le marcaron como un niño excéntrico y sus años allí (1917-1921) estuvieron llenos de penalidades. En 1922, en vez de aceptar una beca para ir a la universidad, decide seguir la tradición familiar y entra a formar parte de la policía imperial británica con destino en Birmania. En 1927, abandona el cuerpo al darse cuenta de que no quiere servir como brazo represor del fuerte en contra del débil. Llegó a sentirse verdaderamente avergonzado de los métodos represores utilizados por las autoridades británicas en las colonias. Sin oficio fijo y sin muchos ahorros, pasa unos años sobreviviendo en París y Londres. Su sentimiento de culpabilidad le impulsan a mezclarse con los pobres y los desheredados de la gran urbe. Trabajó de friegaplatos y llegó incluso a compartir alojamiento con los pordioseros. En 1930, escribe su primera obra, en tono autobiográfico y fruto de estas duras experiencias, Down and Out in Paris and London. Ya lo firma con el pseudónimo que utilizará siempre y que toma en parte del río Orwell en East Anglia. Muy pocos, excepto sus familiares y allegados sabían su nombre de pila. Con el cambio de nombre, Orwell quiso testimoniar el cambio profundo que sufre su vida al renunciar a ser un defensor del “establishment” británico para convertirse en un rebelde que lo criticaría con dureza. Pero nuestro autor no es un presuntuoso y predica con el ejemplo. Políticamente comprometido con el credo izquierdista consigue ofrecernos en varias de sus obras un brillante y apasionado retrato tanto de su vida como de su época. En 1937, viene a España a luchar junto a las Brigadas Internacionales y se le destina al frente de Aragón dentro de las milicias del POUM. Sus experiencias en España le reportarán desengaños varios sobre la aplicación de las teorías marxistas a la vida real y le servirán de inspiración para su conocido libro Homage to Catalonia (1938). Herido en el frente, regresa a Inglaterra y en 1938 contrae tuberculosis. En 1941, comienza a trabajar para la BBC como productor de programas para la India. A partir de 1946 su enfermedad se agrava y recorre varios hospitales muriendo de tuberculosis en enero de 1950.

5.1 Su obra literaria.

Sus experiencias personales en la India, en España y en los arrabales de Londres y París condicionarán en gran mediada su obra. Su desengaño respecto a la posible aplicación práctica de las teorías marxistas serán motivo de reflexión continua en sus obras. Como otros muchos intelectuales de los años ’30 sufre un temprano desengaño sobre la revolución rusa y se apresta a considerar como un fracaso las denominadas “revoluciones proletarias”. Sin ninguna duda es uno de los novelistas del período de entreguerras más renombrados y conocidos en Europa. Y ese renombre se apoya, entre otras cosas, en su denuncia, perfectamente bien documentada, contra la amenaza de los totalitarismos en los distintos países europeos y en Rusia. Se trata de un humanista sincero, de una gran rectitud moral, que predica con el ejemplo y que no duda en desenmascarar toda actividad política que desemboque en autoritarismo, incluso cuando el fin último se base en una supuesta defensa del débil y el desvalido. Sus sólidas convicciones con respecto al socialismo

Tras varios intentos buscando editorial para su nueva obra por fin consigue publicarla en

  1. Será la obra que le convierta en un autor famoso y le reporte beneficios suficientes como para vivir dignamente. Animal Farm no es sólo un libro para niños ni siquiera una simple fábula con pretensiones de revelar y moralizar. Es algo más: un libro ya clásico que encierra claves muy útiles para una interpretación histórica y social de la Europa del momento. Su condena de la sociedad totalitaria queda plasmada de forma brillante al adoptar un tono ingenioso y alegórico. Se nos ofrece un verdadero tratado de sociología política en el que se fabula de forma magistral la historia de la revolución rusa y las maquinaciones estalinianas para desnaturalizarla. Se propone, y lo consigue con facilidad, destruir el mito de la supuesta perfección de un modelo de estado socialista, el comunismo, que fascinaba todavía a muchos intelectuales de la época. Su conocida frase “All animals are equal but some animals are more equal than others” denuncia de forma palmaria la imposibilidad de que cualquier revolución conduzca a un sistema justo e igualitario que es la pretensión teórica del comunismo. Además, evalúa de forma muy eficaz los peligros de los sistemas totalitarios y recrimina la manipulación propagandística a la que continuamente se ve sometido el trabajador honesto. La temática esencial radica en la preocupación que el autor tiene por la injusticia, por la desprotección del débil y por las desigualdades sociales provocadas por un sistema arbitrario y despótico. El abuso de poder, la hipocresía de la clase gobernante y el anarquismo de la Europa de los años ’30 están en el fondo de este magistral estudio sobre la corrupción y la tiranía. El éxito de la rebelión de los animales de una granja contra su dueño da lugar a la instauración de un nuevo régimen popular que pronto degenerará en una dictadura dominada por los cerdos. Se trata de una clara alusión a la dictadura del proletariado instaurada tras la revolución de 1917 y Old Major, Napoleón y Snowball se nos antojan como parodias acertadas de Lenin, Stalin y Trosky. Parece que Orwell llega a la triste conclusión de que cualquier revolución está condenada al fracaso a largo plazo, que el hombre tiende inevitablemente a ejercer la violencia contra sus semejantes bajo cualquier sistema y que el poder corrompe incluso a los más idealistas, a aquéllos que supuestamente han luchado por una causa justa y que se afanan por instaurar un sistema de libertad e igualdad para todos. Allá, en el fondo, avistamos un análisis brillante sobre las bajas pasiones y las ambiciones del ser humano.

En 1949, Orwell publica su último libro, Nineteen Eighty-Four. Se trata de su trabajo más complejo, mejor escrito y con una gran carga de experimentación dentro del género utópico. El libro consta de tres partes y tiene lugar en un futuro imaginario en el que tres estados totalitarios, Oceanía, Eurasia y Eastasia se encuentran en guerra permanente. La amenaza potencial entre cualquiera de ellos permite a las autoridades mantener una psicosis colectiva y un poder absoluto sobre los “proles” (“The proles are not human beings”) que los embrutece impidiéndoles el más mínimo resquicio de libertad. El Gran Hermano (“Big Brother”), el líder incuestionable del partido, lo ve y lo controla todo. Winston Smith, el protagonista junto a su compañera Julia, intenta burlar esa vigilancia y salirse de la férrea disciplina y las severas privaciones que les han convertido en verdaderos autómatas. Winston busca la verdad y la justicia, conceptos que el partido distorsiona continuamente re-escribiendo la historia según conviene a sus propósitos. Desafía las normas de convivencia manteniendo un diario, teniendo relaciones sexuales ilícitas con Julia y tratando de vivir con una cierta decencia adoptando una postura crítica en contra del régimen. Una vez descubierto, es encarcelado, torturado (“the object of torture is torture”) y sometido a un proceso de re-educación que le deja desarmado y físicamente disminuido. Además, le degrada espiritualmente desterrando de su mente los recursos que necesita para poder seguir viviendo en libertad (“freedom is slavery”). Los métodos policiales son tan eficaces que logran vencer la resistencia de Winston y nos revelan la crueldad de las técnicas del lavado de cerebro y la lógica deshonesta de un poder corrupto. El culto a la ortodoxia (“orthodoxy means not thinking – not needing to think”) y a la doctrina del poder por el poder (“power is not a means, it is an end... the object of power is power”) degenera en sadismo y erradica cualquier asomo de virtud, ejerciendo sobre sus víctimas la manipulación mas descarada. El fracaso del protagonista en su intento de escapar a un sistema totalitario, injusto y deshumanizante nos lleva a pensar que el mensaje de Orwell es desesperanzado. La obra termina con una tremenda sensación de derrota y desazón: “But it was all right, everything was all right, the struggle was finished. He had won the victory over himself. He loved Big Brother”.

Cuando escribe este libro, Orwell es ya una persona resentida, desilusionada y enferma de tuberculosis. Ha vivido el desengaño de la guerra civil española y la terrible tragedia de la segunda guerra mundial. Entiende que la clase proletaria es la única portadora de valores como la justicia, la decencia, la prudencia y la solidaridad pero no encuentra fórmulas políticas que sostengan esas virtudes una vez que ésta detenta el poder. Como ya hemos dicho se trata de un anti-modelo. Ha renunciado a encontrar el camino mostrándonos el modelo y se ha limitado a enumerar las trampas en las que nuestras sociedades modernas no deben caer. Se trata de una denuncia seria y profunda tanto a nivel político como ideológico, de un ataque sólidamente fundamentado contra las perversiones de los centralismos y totalitarismos que no tienen en cuenta la característica esencial del ser humano: la debilidad del hombre por la libertad, aunque ello le suponga fracasos, desengaños, pobreza, desgracia o, incluso, la muerte. La capacidad de equivocarse, incluso si ello degenera en tragedia, es una de las características más bellas del ser humano y cualquier sistema de convivencia habrá de contemplarla necesariamente.

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(Los títulos precedidos de asterisco están en nuestra biblioteca)

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