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accesibilidad universal y diseño para todos desde la mirada de la inclusión y terapia ocupacional
Tipo: Resúmenes
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Coordinadora del Máster en Accesibilidad Universal y Diseño para Todos Vicerrectora de Igualdad, Cultura y Cooperación al Desarrollo de la Universidad Internacional de Andalucía Facultad de Trabajo Social. Universidad de Jaén-España
Director de Accesibilidad Universal Fundación ONCE Coordinador del Máster en Accesibilidad Universal y Diseño para Todos. Universidad de Jaén-España Para citar: De La Fuente Robles, Y. y Hernández- Galán, J. (2014): “La Accesibilidad Universal y el Diseño para todos desde la perspectiva de género”. Revista Española de Discapacidad, 2 (1): 115-129.
Fecha de recepción: 14-01- Fecha de aceptación : 29-04-
Ser mujer con discapacidad hoy supone un reto añadido si se aplica a los diferentes modelos de mujer que conviven en la realidad social. Aunque las políticas destinadas a este sector de mujeres deban ser específicas, una necesidad vital une a las mujeres con y sin discapacidad: desarrollarse como mujeres completas en un mundo en demasiada ocasiones hostil, donde todo tipo de servicios relacionados con las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), los entornos físicos, etc., se convierte en nada cuando se obvia la premisa principal, diseñar pensando en todos y en todas. Por ello presentamos esta reflexión sobre la situación actual y las actuaciones que son necesarias para posicionar a las mujeres con discapacidad en igualdad con el resto de la ciudadanía.
Diseño para Todos, servicios públicos, género.
Being a disabled woman today presents an added challenge when considered in light of the many different types of women of today´s society. Although politics in this area ought to be specific, one vital necessity unites women with and without disabilities: to emerge as fulfilled women in a world that is too often hostile, where every type of service related to information technology and communication, physical environments, etc., becomes nothing when the principal premise is disregarded, to create designs that take every person into account. For this reason, we present this reflection about the current situation and the actions required to achieve equal opportunities for disabled women.
Design for All, public services, gender.
Yolanda Mª de la Fuente Robles • Jesús Hernández-Galán 116
1. Introducción Las mujeres han salido del entorno privado, han sido capaces de interiorizar las políticas que han ido dirigidas a ellas para dotarlas de libertad e igualdad, pero el entorno todavía no ha sido capaz de dar respuesta a todos los cambios que iban encaminados a la búsqueda de la accesibilidad en igualdad. Ha llegado el momento de que las mujeres con discapacidad sean visibilizadas en todas las facetas de la vida y en los diferentes roles que como cualquier persona pueda realizar: como niña, con posibilidad de acceso al juego en entornos comunes (parques, colegios, etc.); como adolescente, viviendo su etapa de desarrollo en situación de normalidad (cines, polideportivos, piscinas, espacios de ocio, etc.); como mujer, viviendo su sexualidad, con un acceso igualitario a consultas ginecológicas diseñadas para todo tipo de mujeres, a su maternidad y posterior cuidado de sus descendientes, y cómo no, a vivir su vejez de manera activa. Asimismo, al analizar la discapacidad desde la perspectiva de género se puede observar cómo los distintos estudios sobre el tema (Campling,1981; Lonsdale,1990; Morris,1996; García, 2004; Moya, 2004; Soler, Teixeira y Jaime 2008 ) , tienden a ubicar la discapacidad en un contexto social, en el que hay que desplegar todos los recursos necesarios para que la mujer con discapacidad salga de su “invisibilidad”, que se conozca su realidad para poder sortear las dificultades que le impiden el pleno acceso a la vida laboral, cultural, social, política, educativa, etc., en igualdad de condiciones que el resto de población. Por otro lado, desde un punto de vista normativo, nos encontramos ante una escasa conjugación entre el binomio género- discapacidad y, consecuentemente, ante una insuficiente información estadística al respecto que permita conocer la realidad de las mujeres y niñas en situación de discapacidad así como las formas de discriminación que les afectan. Ahora bien, la incorporación de la perspectiva de género en las políticas de discapacidad no supone abogar exclusivamente por la no discriminación en cuestión de discapacidad y género, sino que conlleva un efectivo avance en las políticas de igualdad para todas las personas, de modo que, a través de éstas se logre terminar con las desigualdades estructurales y, en definitiva, alcanzar una amplia cohesión social. A tenor de lo expuesto, las mujeres con discapacidad experimentan una realidad con muchos más obstáculos que los hombres con discapacidad, según datos del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), lo que da lugar a situaciones diversas de discriminación y dificultades específicas (CERMI, 2002). El CERMI elaboró a través de su Área de Género, el “II Plan Integral de Acción de Mujeres con Discapacidad 2013-2016”, como herramienta estratégica para impulsar sistemáticamente las políticas públicas de género y discapacidad. La situación de discriminación y exclusión de las mujeres y niñas con discapacidad, así como la de las mujeres cuidadoras de personas con discapacidad, sigue siendo en nuestro país un problema de primer orden que exige la adopción de medidas específicas que incidan sobre las causas reales que le dan origen. El Plan ha servido para mostrar cómo la confluencia de dos ejes de discriminación, como el género y la discapacidad, generan situaciones de violación de derechos humanos que han pasado totalmente inadvertidas y que merecen ser abordadas de manera sistemática a partir de un nuevo enfoque, que permita poner el acento en aquellos ámbitos donde las organizaciones de personas con discapacidad y del movimiento de mujeres no se han detenido. Un plan de estas características se enmarca en las denominadas “medidas de acción positivas”, entendidas como estrategias que tienen un carácter limitado en el tiempo y que cuyo objetivo es contribuir a eliminar prejuicios, actitudes, discursos y prácticas que dificultan a un determinado grupo social alcanzar una situación real de igualdad de oportunidades; en este caso, las mujeres y niñas
Yolanda Mª de la Fuente Robles • Jesús Hernández-Galán 118 La transversalización de género se refiere al hecho de que las cuestiones de igualdad de género se integren en todas las políticas públicas, dejando de ser cuestiones marginales o asociadas solamente a determinadas políticas sociales tradicionales (como familia, por ejemplo) y proponiéndose como una estrategia complementaria a las “políticas nacionales de la mujer” o “políticas específicas dirigidas a las mujeres”. Éstas enfocan directamente determinados problemas de la desigualdad de género, pero que no son suficientes para contrarrestar los efectos de desigualdad que puedan tener las políticas generales. Y este es el caso de las políticas de discapacidad, ya que el uso del género en su diseño se hace imprescindible para conseguir implicar en el desarrollo de instituciones y políticas más afines a los derechos humanos, al desarrollo humano, a la participación, a la paridad y, en definitiva, promotoras de cohesión social. El acceso, con igualdad de oportunidades y sin discriminación, a activos y servicios públicos de calidad que permitan a la ciudadanía el ejercicio de sus derechos fundamentales, ya que en una dimensión que pone acento en las personas, la cohesión social implica la construcción de ciudadanía y de sentimientos de pertenencia, sobre todo a través de la participación activa de distintos colectivos en la construcción de un espacio público que facilite la búsqueda de objetivos comunes (López, 2007: 5-21). Ya que si todo lo señalado se obvia, da lugar a entornos discapacitantes y exclusógenos si algunos de sus factores de uso cotidiano lo son, lo que constituye un grave problema sobre el que se hace necesario incidir. La importancia de adecuar los productos y servicios a las características reales de los hombres y las mujeres puede ser, en muchas ocasiones, suficiente para favorecer su vida independiente. No obstante, la aplicación de los principios igualitarios focalizados en la construcción de espacios universalmente accesible para hombres y mujeres, por un lado, y la integración de las personas con falta de autonomía personal, por otro, olvida a menudo que los espacios vitales de hombres y mujeres aún no han alcanzado una equivalencia real, por lo que se aplican principios integradores, como la accesibilidad universal, a la población en general, soslayando la parte por el todo.
2. Las reglas del juego en la accesibilidad conocidas y olvidadas La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), en su artículo 9 relativo a la accesibilidad, señala que: “para que las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán las medidas apropiadas para garantizar a las personas con discapacidad el acceso, en igualdad de condiciones con los demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como otras instalaciones y servicios públicos o abiertos al público, tanto en zonas urbanas y en las zonas rurales áreas. Estas medidas, que incluirán la identificación y la eliminación de obstáculos y barreras de acceso, se aplicarán, entre otras cosas: a. Edificios, carreteras, transporte y náuticos, lagos y instalaciones al aire libre, como escuelas, viviendas, instalaciones médicas y los lugares de trabajo; b. Información, comunicaciones y otros servicios, incluidos los servicios electrónicos y de emergencia. Los Estados Partes también adoptarán las medidas apropiadas para: a. Desarrollar, promulgar y supervisar la aplicación de normas mínimas y directrices sobre la accesibilidad de instalaciones y servicios públicos o abiertos al público; b. Asegurar que las entidades privadas que proporcionan instalaciones y servicios públicos o abiertos al público tengan en cuenta todos los aspectos de la accesibilidad para personas con discapacidad;
La Accesibilidad Universal y el Diseño para Todos desde la Perspectiva de Género 119 c. Proporcionar capacitación a los interesados en la accesibilidad sobre los problemas que enfrentan las personas con discapacidad; d. Dotar a los edificios y otras instalaciones abiertas al público de señalización en Braille y en formatos fáciles de leer y comprender; e. Ofrecer formas de asistencia humana o animal e intermediarios, incluyendo guías, lectores y profesionales de la lengua de signos intérpretes, para facilitar el acceso a edificios y otras instalaciones abiertas al público; f. Promover otras formas adecuadas de asistencia y apoyo a personas con discapacidad para asegurar su acceso a información; g. Promover el acceso de personas con discapacidad a las nuevas tecnologías de información y las comunicaciones y los sistemas, incluida Internet; h. Promover el diseño, desarrollo, producción y distribución de la información y las comunicaciones accesibles a tecnologías y sistemas en una etapa temprana, de modo que estos sistemas y tecnologías sean accesibles al menor costo”. Igualmente recoge la Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010-2020 la existencia de un compromiso renovado para una Europa sin barreras, ya que la accesibilidad se entiende como el acceso de las personas con discapacidad, en las mismas condiciones que el resto de la población, al entorno físico, al transporte, a las TIC y a otras instalaciones y servicios. La Estrategia señala que todavía hay barreras importantes en todos estos ámbitos, por ello se hace necesario garantizar la accesibilidad a los bienes y servicios, en especial los servicios públicos y los dispositivos de apoyo para las personas con discapacidad. Asimismo, pone en marcha un proceso destinado a capacitar a las personas con discapacidad de manera que puedan participar plenamente en la sociedad, en unas condiciones de igualdad con el resto de la población. Dado el envejecimiento de la población de la Unión Europea (UE), estas medidas repercutirán visiblemente en la calidad de vida de una proporción creciente de la ciudadanía europea, exhortando a las instituciones de la UE y a los Estados miembros a colaborar en el marco de esta Estrategia con el fin de construir una Europa para todos libre de barreras^2. El acceso no es un acto o un estado, sino que más bien se refiere a la libertad de elección en cuanto a la forma de intervenir, abordar, informar o hacer uso de una situación. El entorno puede ser el conjunto en general o parte de él o la situación a la que se accede. La participación en condiciones de igualdad sería una realidad si se garantizara la igualdad de oportunidades para participar a través de medidas que mejoren la accesibilidad. Los elementos de la accesibilidad son atributos de la disponibilidad del entorno pero no son características del entorno. La investigación en el campo de la rehabilitación de las personas con discapacidad ha identificado cinco características del entorno:
La Accesibilidad Universal y el Diseño para Todos desde la Perspectiva de Género 121 participarán las asociaciones de utilidad pública más representativas en el ámbito estatal de las personas con discapacidad y sus familias”. Todo esto lleva aparejado una nueva planificación estratégica a largo plazo que se hace necesaria sin mayor dilación, debido a que pese a que discapacidad y accesibilidad se han relacionado íntimamente de forma tradicional, las barreras a la movilidad y a la comunicación afectan a todos los miembros de una sociedad que aumenta su esperanza de vida. Desde el imaginario social se percibe este problema como una traba que afecta por igual a personas con discapacidad sean del sexo que sean; sin embargo, las desigualdades en materia de accesibilidad continúan coartando sus derechos. Así, por ejemplo, en España son muchas más las mujeres que hacen uso del transporte público, y en esto las mujeres con discapacidad no son una excepción. La falta de recursos económicos hace más complicado a las mujeres contar con un vehículo propio adaptado. Por eso la falta de accesibilidad del transporte público incide de una manera muy negativa en las mujeres del colectivo. Desde el punto de vista del diseño, es muy importante que en el mundo de arquitectura y el urbanismo se tienda poco a poco a diseños mucho más cuidados del espacio público, ya que la irrupción de la mujer en el mundo del diseño arquitectónico está ayudando a proyectar desde un punto de vista diferente, mucho más conciliador e integrador, que genera espacios de inclusión dentro de la ciudad^4. Analizar la participación de la mujer en los principios de la accesibilidad universal y transformar sus normas de aplicabilidad supondría transformar los productos y entornos en elementos activos de intervención encaminados a promover la autonomía personal, el mantenimiento y mejora de la salud y, en definitiva, la mejora de la calidad de vida de las mujeres.
Yolanda Mª de la Fuente Robles • Jesús Hernández-Galán 122 General de las Naciones Unidas mediante Resolución 48/96 de 20 de diciembre de 1993, en su apartado II, en las esferas previstas para la igualdad de participación, no hacen referencia a la inclusión de la perspectiva de género, aunque sí señalan que “Los Estados deben reconocer la importancia global de las posibilidades de acceso dentro del proceso de lograr la igualdad de oportunidades en todas las esferas de la sociedad. Para las personas con discapacidades de cualquier índole, los Estados deben: a) establecer programas de acción para que el entorno físico sea accesible, y b) adoptar medidas para garantizar el acceso a la información y a la comunicación” (Art 5. Posibilidades de acceso). De igual modo, el Plan Estatal de Accesibilidad (1999), en su introducción recogía que “la accesibilidad integral implica accesibilidad en la edificación, urbanismo, transporte, comunicación y servicios. Es un derecho básico que garantiza la no discriminación por razones de edad, discapacidad o características funcionales y es condición previa para la participación social y económica en igualdad de oportunidades”. El sexo, siendo determinante en el fenómeno social y demográfico de la discapacidad, no se especifica, por lo que esto supone una invisibilización de los espacios de las mujeres en el diseño de la edificación, el urbanismo, el transporte, la comunicación y los servicios y la consiguiente inclusión de la perspectiva de género en el desarrollo legislativo, técnico, económico, de mercado, planificación, diseño, ejecución, rehabilitación, formación y mentalización. El proceso de empoderamiento de la mujer que se está dando en todo los aspectos de la vida se tiene que reflejar también en todo el sistema. No existe una ciudadanía tipo para el que diseñar el espacio público sino una ciudadanía plural a la que consultar y con la que crear el espacio colectivo. Para lograr la accesibilidad integral se hace necesario analizar si el espacio y los servicios están pensados para generar vida, convivencia y seguridad; para ello hay que perseguir que la accesibilidad sea mucho más que la eliminación de barreras arquitectónicas, que corresponda a una realidad. En esta línea habría que apuntar los factores que tradicionalmente han señalado las mujeres como importantes:
Yolanda Mª de la Fuente Robles • Jesús Hernández-Galán 124 “Apoyándose en los objetivos estratégicos y las medidas establecidas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing^9 y el documento final aprobado en el vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General titulado “Igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI”^10 , sobre la contribución de los medios de difusión y de las tecnologías de la información y las comunicaciones al adelanto y la potenciación del papel de la mujer y en la Declaración del Milenio^11 y sus Objetivos de Desarrollo para promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer como métodos eficaces de combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades, de estimular un desarrollo verdaderamente sostenible; y de garantizar que todos tengan acceso a los beneficios de las nuevas tecnologías, en especial en las esferas de la información y las comunicaciones, esta Comisión observa que existen notables diferencias a nivel mundial en cuanto a la participación de la mujer en las Tecnologías de la información y la comunicación; sobre todo en lo que respecta a su contenido, producción, el acceso a ellos y su utilización”. Igualmente, señala la importancia de observar desde una perspectiva de género estas nuevas tecnologías al objeto de frenar la brecha digital que actualmente se está asentando en nuestras sociedades. En sentido contrario, estos instrumentos, puestos al servicio de la ciudadanía, pueden potenciar la igualdad de géneros en diferentes dimensiones: (i) para facilitar el acceso de la mujer al conocimiento y a la toma de decisiones, (ii) para ofrecer nuevas oportunidades de comunicación adaptada a la población femenina y a la población femenina con problemas de movilidad y carencias en la autonomía personal. Además, la Comisión considera necesario, en primer lugar, dar prioridad a la inclusión de
La Accesibilidad Universal y el Diseño para Todos desde la Perspectiva de Género 125 comunicaciones y su impacto y empleo como instrumento para el desarrollo y la habilitación de las mujeres”. Enfatizaron la necesidad de incluir la perspectiva de género en las nuevas tecnologías y pusieron sobre la mesa diferentes prácticas realizadas por mujeres discapacitadas y excluidas para integrarse y capacitarse. Ello sirvió como punto de partida para la sesión de la Comisión de la Condición de la Mujer de 2003, así como para la primera fase de la “Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información”. La Declaración de Principios y Plan de Acción de esta cumbre sintetiza las demandas de los grupos de mujeres y organizaciones internacionales a través de las siguientes recomendaciones adoptadas:
La Accesibilidad Universal y el Diseño para Todos desde la Perspectiva de Género 127 mujeres sin barreras físicas ni virtuales (De la Fuente y Sotomayor, 2010). Debemos consensuar mujeres y hombres un nuevo modelo de sociedad y ciudadanía, vertebrado alrededor de una redefinición de lo público y lo privado, introduciendo una diferente racionalidad de los tiempos. Es imprescindible que los medios se impliquen en la transformación necesaria de los tópicos que responden al interés decidido de que las cosas continúen como están en cuanto a la imagen de la mujer y de los papeles que hombres y mujeres están llamados a desempeñar (Chicano, 2002). Asimismo, respecto a las mujeres en situación de dependencia, si bien se observa una evolución positiva en cuanto al acceso a la educación, al igual que el resto de mujeres, ésta no se corresponde con una mayor posibilidad de acceso al mercado laboral. Del mismo modo, cabe desatacar las iniciativas, públicas y privadas, que en los últimos años se han venido desarrollado desde un enfoque de género como herramienta de cambio y mejora respecto a las mujeres con discapacidad, aunque, de momento, los resultados sean más bien moderados. En definitiva, aún persisten en nuestra sociedad grandes sesgos de género, a través de los cuales se determinan funciones en función del sexo tanto a nivel público como privado, lo que conlleva unos efectos negativos en el colectivo de mujeres en general pero sobre todo en las mujeres con discapacidad en particular, ya que éstas encuentran mucha más discriminación y restricción de oportunidades. Obviamente el riesgo de exclusión es mucho mayor en las mujeres, no solo en relación con los hombres sino también respecto a las mujeres en general, ya que la violencia y el aislamiento están más presentes en ellas que en cualquier otro grupo social. Por tanto, en vistas a un futuro próximo se hace cada vez más necesario adoptar medidas que eliminen los roles femeninos y fomenten el acceso de las mujeres con discapacidad a los programas y servicios de autonomía personal, aumentar la participación de las mujeres en los cargos directivos de administraciones, organizaciones, empresas y otras entidades de prestación de apoyos a personas con discapacidad, extender trasversalmente la dimensión de discapacidad en las actuaciones encaminadas a reducir la desigualdad de género e incorporar la perspectiva de género en todos los estudios, análisis estadísticos, epidemiológicos y planes de actuación orientados a la población con discapacidad (Huete, 2011). Como señala ONU Mujeres (2013) en el Documento “Un objetivo transformador e independiente para lograr la igualdad de género, los derechos y el empoderamiento de las mujeres: Imperativos y Componentes Claves”, no podemos obviar que un objetivo transformativo e independiente tiene que estar fundamentado en la comprensión de que las causas estructurales de la desigualdad basada en género se hallan en sistemas de discriminación que a menudo se justifican en el nombre de la cultura, la historia o la identidad de grupo, así como en la racionalización de las políticas que supone que la mejor forma de lograr la igualdad de género es reducir el papel del Estado y liberar “el mercado”. Para abordar estos sistemas de discriminación y la institucionalización de la subordinación de las mujeres que estos sistemas crean, el objetivo tiene que ser entre otros el poner fin a las historias de sub-inversión en el aumento de las capacidades y los recursos de mujeres y niñas e invertir la marginación sistemática de las mujeres en la toma de decisiones públicas y privadas. No termina en la paridad de género en el acceso a bienes y recursos, sino que busca promover una transformación en las relaciones de género que avanzarían la libertad de todos y todas. Visto que el nuevo marco sin duda determinará la naturaleza del desarrollo durante mucho tiempo, el mundo no puede correr el riesgo de perder esta oportunidad, que se presenta solamente una vez en una generación, para transformar las vidas de mujeres y niñas y los hombres y niños, en todas partes.
Yolanda Mª de la Fuente Robles • Jesús Hernández-Galán 128 Cabrera Balleza, M. (2005): “Mujeres”. En Ambrosi, A.; Peugeot, V. y Pimineta, D. ( coords .): Palabras en Juego: Enfoques Multiculturales sobre las Sociedades de la Información, Paris: C & F Éditions (en línea). , acceso 9 de octubre de
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