Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Consumo de Cocaína en Estados Unidos: Efectos, Consecuencias y Tratamientos, Guías, Proyectos, Investigaciones de Cultura Científica

Este documento ofrece información sobre el alcance del consumo de cocaína en Estados Unidos, sus efectos en el cerebro, las consecuencias de su uso durante el embarazo, y los tratamientos disponibles para la adicción. Además, se mencionan las diferentes formas de consumo y sus nombres en español y en inglés.

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2017/2018

Subido el 08/11/2022

suarez-martinez-iveth-guadalupe
suarez-martinez-iveth-guadalupe 🇲🇽

1 documento

1 / 20

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Research Report
Revised March 2010
Cocaína: Abuso y adicción – Reporte de
investigación
Table of Contents
Cocaína: Abuso y adicción – Reporte de investigación
Nota de la directora
¿Qué es la cocaína?
¿Cuál es el alcance del consumo de cocaína en los Estados Unidos?
¿Cómo se consume la cocaína?
¿Cómo produce sus efectos la cocaína?
¿Cuáles son los efectos a corto plazo del uso de la cocaína?
¿Cuáles son los efectos a largo plazo del uso de la cocaína?
¿Los cocainómanos corren peligro de contraer el VIH/SIDA y la hepatitis?
¿Cuáles son las consecuencias del consumo de cocaína en las mujeres embarazadas?
¿Qué tratamientos se consideran eficaces para los cocainómanos?
¿Dónde puedo obtener más información científica sobre la cocaína?
Glosario
Referencias
Page 1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Consumo de Cocaína en Estados Unidos: Efectos, Consecuencias y Tratamientos y más Guías, Proyectos, Investigaciones en PDF de Cultura Científica solo en Docsity!

Research Report Revised March 2010

Cocaína: Abuso y adicción – Reporte de

investigación

Table of Contents

Cocaína: Abuso y adicción – Reporte de investigación Nota de la directora ¿Qué es la cocaína? ¿Cuál es el alcance del consumo de cocaína en los Estados Unidos? ¿Cómo se consume la cocaína? ¿Cómo produce sus efectos la cocaína? ¿Cuáles son los efectos a corto plazo del uso de la cocaína? ¿Cuáles son los efectos a largo plazo del uso de la cocaína? ¿Los cocainómanos corren peligro de contraer el VIH/SIDA y la hepatitis? ¿Cuáles son las consecuencias del consumo de cocaína en las mujeres embarazadas? ¿Qué tratamientos se consideran eficaces para los cocainómanos? ¿Dónde puedo obtener más información científica sobre la cocaína? Glosario Referencias

Cocaína: Abuso y adicción – Reporte de investigación

La información en la Serie de Reportes de Investigación forma parte del dominio público y se puede reproducir sin necesidad de pedir autorización. Se agradece mencionar la fuente de la información.

Nota de la directora

¿Qué es la cocaína? La cocaína es un estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro.

El abuso y la adicción a la cocaína continúan afligiendo a nuestro país. Hoy en día, aproximadamente uno de cada seis norteamericanos (el 15 por ciento de la población en el

  1. ha probado la cocaína al llegar a los 30 años de edad y el 7 por ciento la ha probado antes de haberse graduado de la secundaria. Sin embargo, los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y los efectos nocivos de la cocaína nos ofrecen oportunidades sin precedentes para hacer frente a este problema persistente de salud pública.

Los estudios genéticos están aportando información crítica sobre cómo la herencia influye en el riesgo de la adicción a sustancias psicoactivas, incluyendo la cocaína. Además, con tecnologías más avanzadas de imágenes neurológicas, los científicos han podido observar los cambios cerebrales que resultan de la exposición crónica a las drogas o que ocurren cuando una persona adicta se ve expuesta a “señales” asociadas a las drogas, que pueden desencadenar un deseo vehemente por la misma y dar lugar a una recaída. Al realizar un mapeo genético y de las regiones del cerebro encargadas de los efectos diversos de la cocaína, estas nuevas tecnologías están ayudando a

años. A principios del siglo XX, por ejemplo, la cocaína purificada se convirtió en el principio activo básico que se empleaba en la mayoría de los tónicos y elíxires creados para tratar una gran variedad de enfermedades.

La cocaína pura era extraída originalmente de la hoja del arbusto de la coca del género Erythroxylum , que crecía principalmente en Perú y Bolivia. En la década de los noventa, y después de varios esfuerzos para reducir el cultivo en esos países, Colombia se convirtió en el país con mayor cultivo de coca. Hoy en día, la cocaína es una droga clasificada bajo la Lista II (“Schedule II”) de la Ley sobre Sustancias Controladas, lo que significa que se considera que tiene un gran potencial para ser abusada, pero que puede ser administrada por un doctor para usos médicos legítimos, por ejemplo, como anestesia local en ciertos tipos de cirugías de los ojos, oídos y garganta.

La cocaína usualmente se vende en la calle en forma de un polvo blanco, fino y cristalino que se conoce en español como “coca”, “nieve”, “dama blanca” o “talco”. Algunos de sus nombres en inglés son “coke”, “C”, “snow”, “flake” y “blow”. Los traficantes generalmente mezclan la cocaína con otras sustancias inertes, tales como la maicena, el talco o el azúcar; o con ciertas drogas activas como la procaína (una anestesia local de composición química parecida) u otros estimulantes, como las anfetaminas. Algunos consumidores combinan la cocaína con la heroína en lo que suelen llamar un “speedball” (en español también se conoce como “revuelto”, “rebujo”, “francés” o “café con leche”).

Hay dos formas químicas de la cocaína que suelen consumirse: la sal de clorhidrato (que es soluble en agua) y los cristales de cocaína o base, conocida en inglés como “freebase” (que no son solubles en agua). La sal de clorhidrato, o la forma en polvo de la cocaína, se consume de forma inyectada o inhalada (“snorting”). Los cristales de cocaína o freebase han sido procesados con amoniaco o bicarbonato sódico y agua y luego calentados para eliminar el clorhidrato y producir una sustancia que se puede fumar. El término “crack”, el nombre de la calle para los cristales o base de cocaína, se refiere al sonido crujiente que se oye al fumar esta mezcla.

¿Cuál es el alcance del consumo de cocaína en los Estados

Unidos?

Todos los datos se refieren a la población de Estados Unidos.

¿Cuántas personas consumen cocaína?

Entre las personas de 12 años o más en 2020, el 1.9% (o aproximadamente 5.2 millones) reportaron haber consumido cocaína en los últimos 12 meses. Fuente: Encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas (NSDUH), 2020

¿Cuántos estudiantes jóvenes consumen cocaína?

En 2021, aproximadamente el 0.2% de los estudiantes de 8. grado, el 0.6% de los estudiantes de

  1. grado y el 1.2% de los estudiantes de 12. grado reportaron haber consumido cocaína en los últimos 12 meses. Fuente: Encuesta Monitoring the Future, 2021

o o o

¿Cuántas personas sufren de un trastorno por consumo de cocaína?

Entre las personas de 12 años o más en 2020, alrededor del 0.5% (o aproximadamente 1. millones) reportaron sufrir de un trastorno por consumo de cocaína en los últimos 12 meses. Fuente: Encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas (NSDUH), 2020

¿Cuántas personas mueren por sobredosis de cocaína?

En 2020, aproximadamente 19,447 personas murieron por sobredosis vinculadas con la cocaína. Más información sobre los índices de muertes por sobredosis. Fuente: CDC WONDER Database

¿Cómo se consume la cocaína?

animales han demostrado que la gratificación aumenta los niveles de una sustancia química en el cerebro (o neurotransmisor) llamada dopamina, acrecentando así la actividad neuronal en el núcleo accumbens. En el proceso normal de comunicación, una neurona libera dopamina en la sinapsis (el pequeño espacio entre dos neuronas). Allí la dopamina se une a proteínas especializadas (llamadas receptores de dopamina) en la neurona adyacente, enviando así una señal a la misma. Una vez enviada la señal, la dopamina es eliminada de la sinapsis y es reciclada para volver a usarse en el futuro. Las drogas de abuso pueden interferir con este proceso de comunicación normal. Por ejemplo, los científicos han descubierto que la cocaína actúa bloqueando la eliminación de la dopamina de la sinapsis, lo que resulta en una acumulación de dopamina y una amplificación de la señal a las neuronas receptoras. (Véase la imagen, “Efecto de la cocaína en el cerebro”). Esto es lo que causa la euforia inicial que suelen reportar los cocainómanos.

Efecto de la cocaína en el cerebro: Dentro del proceso normal de la comunicación, las neuronas liberan la dopamina dentro de la sinapsis, donde se une a los receptores de dopamina en las neuronas adyacentes. Normalmente, una proteína especializada llamada transportadora de dopamina recicla la dopamina devolviéndola a la neurona transmisora. Cuando se ha consumido cocaína, ésta se adhiere a la proteína transportadora de dopamina y

bloquea el proceso normal de reciclaje, resultando en una acumulación de dopamina en la sinapsis, lo que magnifica o exagera los efectos placenteros de la cocaína.

¿Cuáles son los efectos a corto plazo del uso de la cocaína?

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda a realizar más rápido algunas tareas simples, tanto físicas como intelectuales, mientras que a otros les produce el efecto contrario.

La forma en que se administra la cocaína determina el tiempo que dura el efecto inmediato de euforia. Mientras más rápida es la absorción, más intenso es el “high” o euforia que resulta; pero al mismo tiempo, cuanto más rápida es la absorción, menor es la duración del efecto de la droga. El “high” que se produce al inhalar la droga se demora en llegar pero puede durar de 15 a 30 minutos. En contraste, los efectos que se obtienen fumando la cocaína pueden durar de 5 a 10 minutos.

Los efectos fisiológicos a corto plazo que resultan del consumo de cocaína incluyen contracción de los vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumentos en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Si se usan cantidades mayores se puede intensificar el “high” del usuario, pero también puede llevar a un comportamiento más extravagante, errático y violento. Algunas personas que consumen cocaína han reportado desasosiego, irritabilidad y ansiedad. También pueden tener temblores, vértigos, espasmos musculares o paranoia. Además, puede haber graves complicaciones médicas asociadas con el abuso de la cocaína. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran algunos efectos cardiovasculares como alteraciones en el ritmo cardiaco y ataques al corazón; algunos efectos neurológicos incluyendo ataques cerebrovasculares, convulsiones, dolores de cabeza y hasta coma; y complicaciones gastrointestinales, como dolor

Las imágenes del cerebro muestran una disminución en los receptores de dopamina (D2) en el cerebro de una persona adicta a la cocaína en comparación con una persona que no consume drogas. El sistema de dopamina es importante para el condicionamiento y la motivación, y es probable que las alteraciones como ésta sean responsables, en parte, de la disminución en la sensibilidad a las gratificaciones naturales que ocurre con la adicción.

Al ser expuesto repetidamente a la cocaína, el cerebro comienza a adaptarse a la misma y la vía de gratificación se vuelve menos sensible a los refuerzos naturales y a la droga en sí. El consumidor puede desarrollar tolerancia, lo que significa que necesitará una dosis cada vez mayor de la droga o que deberá consumirla con más frecuencia para obtener el mismo placer que cuando recién comenzó a usarla. Al mismo tiempo, los consumidores también se pueden volver más sensibles (sensibilización) a la ansiedad, las convulsiones u otros efectos tóxicos de la cocaína.

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores (en “binges”), lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia e incluso puede causar un episodio total de psicosis paranoica en el que se pierde el sentido de la realidad y se sufre de alucinaciones auditivas. Al aumentar la dosis o la frecuencia del consumo, también aumenta el riesgo de sufrir efectos psicológicos o fisiológicos adversos.

Las reacciones adversas que resultan del consumo de cocaína varían dependiendo de cómo se administra. Por ejemplo, la inhalación regular puede causar una pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal, lo que

puede producir una condición crónica de irritación y salida de secreción por la nariz. Cuando se ingiere, la cocaína puede causar gangrena grave en los intestinos porque reduce el flujo sanguíneo. Además, las personas que la inyectan tienen marcas de pinchazos y trayectos venenosos conocidos como “tracks”, usualmente en los antebrazos. Los usuarios intravenosos también pueden experimentar reacciones alérgicas, ya sea a la droga o a algunos de los aditivos que se agregan a la cocaína en la calle y, en los casos más severos, estas reacciones pueden provocar la muerte. El uso crónico causa pérdida del apetito haciendo que muchos consumidores tengan una pérdida significativa de peso y sufran de malnutrición.

¿Los cocainómanos corren peligro de contraer el VIH/SIDA

y la hepatitis?

Sí, las personas que abusan de la cocaína tienen mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas, como la del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), además de la hepatitis viral. Este riesgo resulta no sólo por compartir jeringuillas y otros objetos (“parafernalia”) contaminados, usados por los usuarios que se inyectan, sino también por el hecho de participar en comportamientos de riesgo como resultado de estar drogados. Las investigaciones han demostrado que el consumo de drogas también puede interferir con el buen juicio y la toma de decisiones, potencialmente llevando a los consumidores a tener relaciones sexuales de riesgo, a compartir jeringuillas y otros instrumentos para inyectarse, y a intercambiar el sexo por drogas (tanto los hombres como las mujeres). De hecho, algunos estudios han demostrado que entre los toxicómanos, aquellos que no se inyectan drogas están contrayendo el VIH al mismo ritmo que los que sí se las inyectan, destacando aún más el papel de la transmisión sexual del VIH en este segmento de la población.

La infección por el virus de la hepatitis C (VHC) también se ha extendido rápidamente entre los consumidores de drogas inyectables. A los dos años de haber iniciado el uso de drogas inyectables, casi el 50 por ciento ha sido expuesto al virus, y entre los que se vienen inyectando por más de dos años, las tasas de infección son de entre el 40 y el 98 por ciento. A pesar de que el tratamiento para la infección por el VHC no sea eficaz en todos los casos y pueda tener efectos secundarios significativos, es fundamental que las personas infectadas obtengan seguimiento médico. No existe aún una vacuna para el VHC y éste es altamente transmisible a través de la inyección, por lo que se

avanzadas, los científicos están descubriendo que cuando el feto es expuesto a la cocaína durante el periodo de desarrollo, se pueden producir cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro en algunos de estos niños, incluyendo carencias en algunos aspectos del rendimiento cognitivo, del procesamiento de información y en la atención a sus tareas, las que constituyen habilidades importantes para que el niño logre realizar todo su potencial.

¿Qué tratamientos se consideran eficaces para los

cocainómanos?

En el 2006, la cocaína representaba alrededor del 14 por ciento de todas las admisiones a los programas de tratamiento para el abuso de drogas. La mayoría de las personas (el 71 por ciento en el

  1. que buscan tratamiento para el abuso de cocaína fuman crack y lo más probable es que sean polito-xicómanos, es decir, que consumen más de una droga o sustancia. El abuso de la cocaína se ha expandido de tal manera que ha suscitado grandes esfuerzos para desarrollar programas de tratamiento para los cocainómanos. Como ocurre con cualquier drogadicción, la adicción a la cocaína es una enfermedad compleja que involucra cambios biológicos en el cerebro así como innumerables problemas sociales, familiares y del entorno del adicto. Por lo tanto, el tratamiento de la adicción a la cocaína debe ser integral y las estrategias deben evaluar los aspectos neurobiológicos, sociales y médicos del uso indebido de la droga por parte del paciente. Además, los pacientes que tienen numerosas adicciones a menudo tienen otros trastornos mentales concurrentes que requieren intervenciones conductuales o farmacológicas adicionales.

Enfoques farmacológicos

En la actualidad no hay un medicamento aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos que sirva para tratar la adicción a la cocaína. Por lo tanto, el NIDA está trabajando intensamente para identificar y probar nuevos medicamentos que sean seguros y eficaces para tratar este tipo de drogodependencia. Varios medicamentos comercializados para el tratamiento de otras enfermedades (por ejemplo, baclofeno, modafinilo, tiagabina, disulfiram y topiramato) muestran potencial terapéutico y, en estudios clínicos controlados, se ha reportado que disminuyen el consumo de cocaína. Entre estos medicamentos, el disulfiram (utilizado para tratar el alcoholismo) ha sido el que más consistentemente ha disminuido el abuso de

cocaína. Por otra parte, los nuevos conocimientos sobre cómo cambia el cerebro cuando se consume cocaína están dirigiendo la atención hacia nuevos objetivos para el desarrollo de medicamentos. Los compuestos que actualmente se están probando para el tratamiento de la drogadicción se aprovechan de los cambios que la cocaína provoca en el cerebro, los cuales trastornan el balance entre la neurotransmisión excitatoria (el glutamato) y la inhibitoria (el ácido gamma-aminobutírico, conocido como GABA por sus siglas en inglés). Además, los receptores D3 de dopamina (un subtipo de receptor de dopamina) constituyen un novedoso objetivo farmacológico de gran interés. Actualmente se están investigando medicamentos que actúan sobre estos receptores para ver si son seguros para el uso en seres humanos. Por último, una vacuna contra la cocaína que impide la entrada de la cocaína al cerebro tiene un gran potencial para reducir el riesgo de las recaídas. Además de los tratamientos para la adicción, también se están desarrollando tratamientos médicos para hacer frente a las situaciones de emergencia agudas que resultan de las sobredosis de cocaína.

Intervenciones conductuales

Se ha encontrado que muchos tratamientos de modificación de la conducta son eficaces para tratar la adicción a la cocaína, tanto en ambientes residenciales como ambulatorios. De hecho, las terapias conductuales a menudo son el único tratamiento eficaz disponible para muchos de los problemas relacionados con las drogas, incluyendo las adicciones a estimulantes. Sin embargo, el enfoque más eficaz para tratar la adicción parece ser la integración del tratamiento conductual con el farmacológico.

Una forma de terapia conductual que está dando resultados positivos en la población de cocainómanos es el manejo de contingencias o incentivos para realzar la motivación. Los incentivos para realzar la motivación pueden ser particularmente útiles para ayudar a los pacientes a lograr la abstinencia inicial del consumo de cocaína y para posteriormente permanecer en tratamiento. Los programas usan un sistema basado en bonos o premios que recompensan a los pacientes que se abstienen del consumo de la cocaína y otras drogas. Basándose en las pruebas de orina que salgan libres de drogas, los pacientes

Por ahora, no existen medicamentos probados para tratar la adicción a la cocaína. Consecuentemente, el NIDA está trabajando intensamente en identificar e investigar nuevos medicamentos.

¿Dónde puedo obtener más información científica sobre la

cocaína?

Lo nuevo en el sitio Web del NIDA

Información sobre las drogas de abuso Publicaciones y comunicaciones (incluyendo las NIDA Notes y la revista Addiction Science & Clinical Practice) Calendario de eventos Enlaces a las unidades de organización del NIDA Información sobre financiamiento (incluyendo anuncios de programas y fechas límites) Actividades internacionales Enlaces a sitios Web relacionados (acceso a los sitios Web de muchas otras organizaciones en el campo del abuso de drogas)

Información para médicos y profesionales de la salud

Glosario

Ácido gamma-aminobutírico (GABA, por sus siglas en inglés): El principal neurotransmisor inhibitorio en el sistema nervioso central, que proporciona el contrapeso necesario a las acciones de otros sistemas, particularmente a las del neurotransmisor excitatorio glutamato.

Adicción: Una enfermedad crónica con recaídas caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivo de la droga, así como por cambios neuroquímicos y moleculares en el cerebro.

Anestésico: Un agente que causa pérdida de sensación en alguna parte del cuerpo.

Coca: La planta del género “ Erythroxylum ”, de la cual se obtiene la cocaína.

Corteza frontal: La parte frontal del cerebro que está involucrada en el razonamiento, la planificación, la solución de problemas y otras funciones cognitivas complejas.

“Crack” o “crac”: El término de jerga usado para la forma de cocaína que se fuma.

“Craving”: Un deseo o antojo vehemente y a menudo incontrolable por las drogas.

Cristales de coca o “freebase”: La forma sólida de la cocaína, que es insoluble en agua y que se puede fumar. Se produce cuando se procesa su forma de sal de clorhidrato con amoníaco o bicarbonato sódico, y agua, y luego se calienta para eliminar el clorhidrato (véase también “crack”).

Dependencia física: Un estado en el que el cuerpo se adapta a una droga y donde el síndrome de abstinencia sucede si se deja de usar la droga repentinamente. La dependencia física puede ocurrir con el uso crónico, y hasta apropiado, de muchas drogas, y en sí no constituye una adicción.

Dopamina: Un neurotransmisor presente en las regiones del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y las sensaciones de placer.

Estimulantes: Una clase de drogas que aumenta la actividad de las monoaminas (como la dopamina) en el cerebro. Los estimulantes causan un aumento en la libido, la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la respiración, y disminuyen el apetito. Incluyen algunos medicamentos utilizados para tratar el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (por ejemplo, el metilfenidato y las anfetaminas), así como la cocaína y la metanfetamina.

Etileno de cocaína: Un estimulante poderoso que se forma en el cuerpo cuando se consume la cocaína junto con el alcohol.

Euforia o “rush”: La oleada de placer inmediato después de administrarse ciertas drogas.

  1. Hagan, H., et al. HCV Synthesis Project: Preliminary analyses of HCV prevalence in relation to age and duration of injection. International Journal of Drug Policy 18:341-351, 2007.
  2. Institute for Social Research. Monitoring the Future, 2008 (Study Results). Ann Arbor, MI: University of Michigan, 2008. Data retrieved 12/11/2008 from http://www.monitoringthefuture.org.
  3. Martell, B.A., et al. Vaccine pharmacotherapy for the treatment of cocaine dependence. Biological Psychiatry 58(2):158-164, 2005.
  4. Shoptaw, S., et al. Randomized placebo-controlled trial of baclofen for cocaine dependence: Preliminary effects for individuals with chronic patterns of cocaine use. Journal of Clinical Psychiatry 64(12):1440-1448, 2003.
  5. Snyder, S.H. Drugs and the Brain. New York: Scientific American Library, 1996.
  6. Sokoloff, P., et al. The dopamine D3 receptor: A therapeutic target for the treatment of neuropsychiatric disorders. CNS and Neurological Disorders-Drug Targets 5(1):25-43, 2006.
  7. Substance Abuse and Mental Health Services Administration, Office of Applied Studies. Results from the 2007 National Survey on Drug Use and Health: National Findings. DHHS Pub. No. SMA 08-4343, Rockville, MD: SAMHSA, 2008.
  8. Suh, J.J.; Pettinati, H.M.; Kampman, K.M.; and O'Brien, C.P. The status of disulfiram: A half of a century later. Journal of Clinical Psychopharmacology 26(3):290-302, 2006.
  9. Teich-Alasia, S. Burn care facilities in Italy. Burns 18(2):139-140, 1992.
  10. Tseng, F.-C., et al. Seroprevalence of hepatitis C virus and hepatitis B virus among San Francisco injection drug users, 1998 to 2000. Hepatology 46(3):666-671, 2007.
  11. U.S. Department of Health and Human Services, Substance Abuse and Mental Health Services Administration, Office of Applied Studies, Drug Abuse Warning Network (DAWN). Drug-Related Emergency Department Visits for 2004–2008. Datos obtenidos en línea de: https://www.datafiles.samhsa.gov/study-series/drug-abuse-warning-network-dawn-nid13516.
  12. Volkow, N.D., et al. Decreased striatal dopaminergic responsiveness in detoxified cocaine- dependent subjects. Nature 386(6627):830-833, 1997.
  13. Zhang, H., et al. Proopiomelanocortin gene variation related to alcohol or drug dependence: Evidence and replications across family and population-based studies. Biol Psychiatry. 2009 Feb 12; [Publicado en línea antes que en imprenta].
  14. Zuo, L., et al. Interaction between two independent CNR1 variants increases risk for cocaine dependence in European Americans: A replication study in family-based sample and population- based sample. Neuropsychopharmacology. 2008 Dec 3; [Publicado en línea antes que en

imprenta].