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El Tractatus de Wittgenstein: Diferencias con el Círculo de Viena, Apuntes de Administración de Sistemas y Redes

breve resumen de habermas sobre la administración

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 18/05/2019

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Universitas Philosophica, Bogotá (Colombia) - N
9
13, Diciembre 1989
El "Tractatus" y el Círculo de Viena
Juan Manuel Jaramillo •
"Los problemas de la negación, de la disyunción, de lo
verdadero y de lo falso, no son sino reflejos del único,
del gran problema, en los grandes y pequeños espejos,
diversamente colocados, de la filosofía."
Wittgenstein
RESUMEN
En el presente texto se pretende establecer la relación existente entre la
conocida obra de Wittgenstein y la filosofía desarrollada por los miembros del
llamado "Círculo de Viena". Si bien no se niega que existen puntos de
coincidencia importantes entre una y otra, se intenta mostrar que "muchos de
los aforismos del Tractatus resultan incompatibles con las concepciones -
marcadamente empiristas- del Círculo" .
Las principales diferencias entre los dos puntos de vista señalados son puestos
por el autor en tres puntos: la teoría pictórica del lenguaje, esencial para
Wittgenstein pero inaceptable para el "Círculo" ; la preocupación esencialmente
lógica del filósofo vienés, en contraposición al interés epistemológico del
"Círculo de Viena"; y el reconocimiento, por parte de Wittgenstein, de una
dimensión de profundidad en las proposiciones filosóficas. Cada uno de estos
puntos es desarrollado detenidamente a lo largo del artículo.
*Universidad del Valle - Cali.
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Universitas Philosophica, Bogotá (Colombia) - N913, Diciembre 1989

El "Tractatus" y el Círculo de Viena

Juan Manuel Jaramillo •

"Los problemas de la negación, de la disyunción, de lo verdadero y de lo falso, no son sino reflejos del único, del gran problema, en los grandes y pequeños espejos, diversamente colocados, de la filosofía." Wittgenstein

RESUMEN

En el presente texto se pretende establecer la relación existente entre la conocida obra de Wittgenstein y la filosofía desarrollada por los miembros del llamado "Círculo de Viena". Si bien no se niega que existen puntos de coincidencia importantes entre una y otra, se intenta mostrar que "muchos de los aforismos del Tractatus resultan incompatibles con las concepciones - marcadamente empiristas- del Círculo".

Las principales diferencias entre los dos puntos de vista señalados son puestos por el autor en tres puntos: la teoría pictórica del lenguaje, esencial para Wittgenstein pero inaceptable para el "Círculo" ; la preocupación esencialmente lógica del filósofo vienés, en contraposición al interés epistemológico del "Círculo de Viena"; y el reconocimiento, por parte de Wittgenstein, de una dimensión de profundidad en las proposiciones filosóficas. Cada uno de estos puntos es desarrollado detenidamente a lo largo del artículo.

*Universidad del Valle - Cali.

Reiteradamente se afirma que fue el Tractatus Logico-Philosophicus' de L. Wittgenstein una de las fuentes de inspiración doctrinaria más importantes para la concepción filosófica de los

miemlros del Círculo de Viena, algunos de los cuales, como Moritz Schlick -creador y lider

del movimiento- vieron en esta obra una coyuntura decisiva para la filosofía moderna y, en especial, frente al hegelianismo imperante.

Si bien muchas de las ideas expresadas por Wittgenstein en el Tractatus resultan concordantes con las tesis de los integrantes del Círculo de Viena, como son, por ejemplo, que la filosofía, más que ser un cuerpo doctrinario es, ante todo, una actividad encaminada al esclarecimiento del pensamiento; que las condiciones de verdad de las proposiciones complejas son funciones de verdad de las proposiciones elementales; que las verdades lógicas son verdades tautológicas y, en tal sentido, su contenido informativo es nulo, etc., también debemos reconocer que muchos de los aforismos del Tractatus resultan incompatibles con las concepciones - marcadamente empiristas- del Círculo. Vale la pena mencionar la teoría pictórica, modélica, figurativa o representacional del lenguaje que, como es bien sabido, ocupa en la obra del joven Wittgenstein un lugar preeminente y que los integrantes del Círculo nunca aceptaron, o la preocupación preferencialmente lógica antes que epistemológica que llevó al autor del Tractatus a proponer -como criterio de sentido- una teoría verificacionista de carácter semántico en la que -a diferencia del verificacionismo vienés- no se apela ni directa, ni indirectamente, a la observación, o el haber reconocido en las proposiciones filosóficas una dimensión de profundidad, pese a no ser tema significativo de enunciados filosóficos.

En efecto, para Wittgenstein el sentido y/o significado lógico (^) (Sinn) de una proposición es independiente de su verdad, al punto de afirmar "que la verdad o la falsedad de las proposiciones no lógicas, no se pueda reconocer sólo en la proposición" 1. Por un lado están las reglas y el análisis lógicos de las proposiciones y, por otro, su comprobación mediante un estado de cosas, donde lo único que cabe es dar algunas orientaciones prácticas, pero nunca reglas lógicas. Si bien podíamos pensar en la existencia de un nexo necesario entre el sentido y el valor de verdad de las proposiciones, sin embargo, la determinación de éste es, por completo, independiente de aquel. Al respecto dice Wittgenstein: "... la proposición tiene un sentido (Sinn) independiente de los hechos"2, pues, si su sentido dependiera de que otra fuese verdadera 3, (^) "sería imposible trazar una figura del mundo (verdadera o falsa)" 4. Se podría argumentar diciendo -como lo destaca Balthazar Barbosa Filho 5 - que para comprender una

WITMENSTEIN, L (^) Tractatus Logico-Philosophicus , Madrid, Alianza Universidad, p. 171 (Aforismo No. 6.113). De ahora en adelante, cuando se haga referencia a esta obra sólo se mencionará el número del aforismo.

2. (^) **4. 3• Cf.2.

  1. 2.** (^5) Cf. BARBOSA FILHO,. "Sobre el positivismo de Wittgenstein", en Gracia, Jorge, Eduardo

Rabosi y otros: (^) El Análisis Filosófico en América Latina. (^) México, F.C.E., 1985. pp. 372-388.

aquello que Quine denominó el "segundo dogma del empirismo" y que consiste en creer que "todo enunciado con sentido es traducible a un enunciado (verdadero o falso) acerca de la experiencia inmediata" ")-, empresa en la que Rudolf Camap inicialmente se embarcó cuando escribió su célebre Der logische Aufbau der Welt.

Wittgenstein, como lo anotamos anteriormente, busca independizar la problemática del sentido de la problemática de la verdad, la comprensión respecto del conocimiento, el significado lógico (Sine) (^) del significado referencial (Bedeutung). (^) Su célebre distinción entre lo decible y lo meramente mostrable (distinción que -como él mismo lo manifestó en carta a B. Russell fechada el 19 de agosto de 1919- constituye "el problema cardinal de la filosofía"), es una clave valiosa para la intelección de todo esto.

En efecto, si deseamos establecer que una proposición es verdadera, debemos, de antemano, comprenderla, es decir, "saber lo que acaece", y ésto, como lo dice Wittgenstein, no puede ser dicho, sino sólo mostrado. Sin embargo, lo que se muestra no es el aspecto material del sentido, sino algo más amplio, a saber, su aspecto formal. Si lo que se mostrara fuera lo primero, de antemano podría establecerse que ella es realmente verdadera. Lo que la proposición muestra (^) es cómo estan las cosas, i.e., cómo se combinan en el mundo; ella no puede decirnos si hemos o no tenido éxito al representarnos la realidad verdadera o falsamente. El filósofo inglés Norman Malcom lo ejemplifica así: "Respecto a la proposición `a es mayor que b', se le puede explicar a una persona a qué se refieren 'a' y 'b' respectivamente y lo que significa 'mayor', pero no hay más explicación' (^) u. La proposición por sí sola no nos dice si es verdadera o falsa; ésto sólo puede establecerse comparándola con la realidad. El saber implicado en la comprensión de la proposición, i.e., el conocimiento de sus condiciones de verdad, no es efectivo, sino contrafactual. En el decir de Barbosa Filho: "al comprender p, no sabemos cómo las cosas son de hecho, pero sabemos de inmediato cómo serían si p fuese verdadera... Si yo sé en qué caso una proposición es verdadera exclusivamente por su forma lógica..., eso implica que la comprensión de la forma lógica ya contiene un saber de cómo es posible determinar si la proposición es verdadera. Comprender una proposición equivale, por tanto, a conocer el método lógico-lingüístico de su verificación posible, o sea, el método lógico-lingüístico de establecer su verdad" 12. Obsérvese que se habla de un "método lógico-lingüístico de... verificación posible", y no de un "método lógico-lingüístico de verificación real o efectiva" que necesariamente implicaría un recurso a la experiencia, tal como acontece en la teoría verificacionista del significado del positivismo lógico.

QUINE, Willard Van Orman: (^) Desde un punto de vista lógico. (^) Barcelona, Ediciones Ariel, 1962, p. 72 MALCOM, Norman. "Ludwig Wittgenstein", en ALSTON, W.P., P. Edwards y otros. (^) Los orígenes de la filosofía analítica: Moore, Russell y Wittgenstein (^) ,Madrid,Ed. Tecnos, 1976, p. 139 12. (^) BARBOSA FILHO, B.: op.cit.,p. (^) 375

Siendo así, resulta a todas luces incorrecto identificar la ecuación semántica fundamental del Tractatus: establecer el sentido de una proposición = determinar sus condiciones de verdad, con la del verificacionismo vienés: establecer el sentido de una proposición = determinar el modo Como puede ser verificada o falsada, como erróneamente lo hizo Schlick.

A fin de precisar un poco más este problema vamos a detenernos en la teoría pictórica o representacional del lenguaje que -como se sabe- ocupa un lugar preeminente en la producción del joven Wittgenstein. En ella se busca poner al descubierto (como algo que puede mostrarse por sí mismo), el isomorfismo existente entre la estructura del lenguaje y la estructura del mundo (sin podernos decir cómo hace aquel para representar éste). Aunque la función del lenguaje es -a la luz de esta teoría- la de figurar y/o representar la realidad (coordinando en la relación figurativa los elementos de la figura con las cosas '3), sin embargo, no podemos saber -por la vía del propio lenguaje- cómo hace éste para figurar y/o representar a aquella. "Lo que la figura debe tener en común con la realidad para poder figurarla a su modo y manera -justa o falsamente- es la forma de figuración" 14 ,^ pero, anota Wittgenstein, aquella "no puede figurar su forma de figuración; la muestra" '5. De este modo queda descartada cualquier posibilidad de proposiciones semánticas, es decir, de proposiciones acerca de proposiciones. Lo que en el lenguaje se pretende expresar no puede decirse; ésto sólo se muestra en su uso.

Esta paradójica situación del lenguaje fue advertida por Wittgenstein en la teoría de los tipos de Russell: "Ninguna proposición puede decir nada de sí misma porque el signo proposicional no puede estar contenido en sí mismo (ésta es toda la "teoría de los tipos)" 16. Pero, la pretensión russelliana de formular una visión filosófica sobre todo uso del lenguaje es a todas luces contradictoria con su propia teoría de los tipos. De esta teoría no sólo se infiere que no podamos decir nada sobre la forma lógica del lenguaje (lo que supondría un lenguaje autorreflexivo), sino, además, que la propia filosofía (como analítica del lenguaje), sea imposible. Para Wittgenstgein (como para casi todos los representantes del Círculo de Viena) "el verdadero método sería propiamente éste: no decir nada, sino de aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural -algo, pues, que no tiene nada que ver con la filosofía-" '7. Pretender justificar las proposiciones filosóficas acerca de la forma del lenguaje como un todo y su relación con el mundo -como lo hace Russell en su infinita jerarquía de metalenguajes- supone aceptar la posibilidad de un lenguaje autorreflexivo, posibilidad que -como vimos- resulta sancionada por la teoría de los tipos. A la luz de esta teoría, la filosofía no puede -sin mala conciencia- reflexionar sobre su propio método. El mismo Wittgenstein asumirá las consecuencias de todo ésto al declarar "sin sentido" sus

  1. cf. 2.

verificación de las proposiciones, pues, éstas -como figuraciones lógicas de los hechos- pueden ser -en el modelo lógico-lingüístico- verdaderas o falsas 2k.

El supuesto metafísico de la teoría pictórica, representacional o figurativa del lenguaje propuesta por Wittgenstein consiste -como en la teoría semántica de Frege- en pensar que el lenguaje tiene una estructura, si no idéntica, al menos sí muy semejante a la del mundo que representa. Esta idea la extrajo el ingeniero Wittgenstein -en contra del escepticismo de Mauthner- de la física hert-ziana, de la que era un entusiasta. Sien Hertz los fenómenos podían ser representados bajo la forma de un modelo (Bild)^ matemático, debido al carácter unívoco y bien estructurado de su mecánica, en el autor del Tractatus,^ esta posibilidad se extiende, al punto de pensar que cualquier lenguaje (y no exclusivamente el de la mecánica) constituye -en virtud de su isomorfismo con la realidad- una auténtica representación de ésta. Que un libro esté sobre la mesa, por ejemplo, se expresa -en términos del simbolismo lógico- como "aRb", donde las variables "a" y "b" representan cosas y la "R" una relación.

Las conexiones que puedan establecerse entre los estados de cosas y cuya actualización se realiza en hechos positivos (como en el hecho de que un libro esté sobre la mesa), son para Wittgenstein el espacio lógico y "aunque la proposición sólo pueda determinar un lugar en el espacio lógico, el todo del espacio lógico debe estar dado por ella" 22 ,^ es decir, previamente. En este sentido, y sólo en éste, podemos decir que la lógica es a priori.

Por otra parte, Wittgenstein distingue entre "proposiciones elementales" que afirman la existencia de un suceso o de un estado de cosas y "proposiciones complejas" que resultan del ensamble de aquellas. Respecto de las "proposiciones elementales", Wittgenstein nos recuerda que cuando afirmamos la existencia de un suceso, o de un estado de cosas (como cuando se dice: "hace frio"' o "el libro está sobre la mesa"), con tal afirmación se indica, al mismo tiempo, lo que cae por fuera de ese suceso, o de ese estado de cosas y que corresponde a la negación de la proposición que afirma 29.^ Más aún, para Wittgenstein, la afirmación o la negación de un suceso, o de un estado de cosas mediante la proposición, no equivale, en manera alguna, a la verdad o falsedad de ésta. Como se señaló anteriormente, no podemos -mirando sólo la proposición- establecer si ella es verdadera o falsa: "es imposible que una proposición pueda afirmar de sí misma que es verdadera o falsa" 29,^ como parece sugerirlo el signo aseverativo (1—) utilizado por Frege y Russell para determinar que una proposición es verdadera. Wittgenstein rechazará por completo esta notación por considerarla carente de significado.

  1. cf. 4.
  2. cf. 4.
  3. cf. 4.

De lo anterior se sigue que los estados de cosas y las proposiciones que los expresan no son necesarios, sino contingentes. Los estados de cosas podrían ser de otra manera, ocurrir o no ocurrir y, en forma similar, las proposiciones ser verdaderas o falsas. El problema es entonces -como lo anota Van Numen- el de cómo relacionar lo lógicamente necesario, i.e., la estructura lógica del pensamiento, del lenguaje y del mundo, con la contigente, i.e., la existencia fáctica, problema éste que, de alguna manera, se relaciona con la cuestión de cómo afirmar que un enunciado es significativo si, por lo que se ve, no le corresponde nada en la realidad y que condujo a los positivistas lógicos a plantear -como criterio de significatividad cognitiva- que una proposición fáctica tenía significado empírico si era posible, al menos en principio, verificarla mediante elementos de juicio observacionales y que, años más tarde, C. Hempel -con la ayuda del concepto de "oración observacional"- reformulará así: "Una oración tiene significado empírico si y sólo si no es analítica y se deduce lógicamente de una clase finita y lógicamente consistente de oraciones observacionales" 30.

Wittgenstein aceptará la distinción trazada por Frege entre sentido y/o significado lógico (Sinn) y referencia y/o significado referencia) (^) (Bedeutung), pero se opondrá ala identificación fregeana de la proposición con el nombre y, sobre todo, a la russelliana de la proposición con el nombre complejo. En efecto, para Frege existen dos tipos de expresiones, a saber: expresiones completas y/o saturadas, y expresiones incompletas y/o insaturadas. A las primeras, les corresponde como Bedeutung (^) objetos; a las segundas, funciones. Dado que para él las proposiciones son expresiones completas y su (^) Bedeutung correspondiente objetos, sus valores veritativos serán, por consiguiente, objetos, ya que, según él, el (^) Bedeutung de la proposición es su valor veritativo. Al respecto anota el autor del (^) Tractatus: "La confusión entre argumento e índice está a la base, si no estoy en un error, de la teoría de Frege sobre el significado de las proposiciones y de las funciones. Para Frege, las proposiciones de la lógica serían nombres, y (^) sus (^) argumentos los índices de estos nombres" ". Y en sus célebres Notebooks (^) de 1913 escribía: "Una proposición es un patrón según el cual se comportan (^) (sich verhalten, (^) están relacionados) los hechos; con los nombres sucede otra cosa. Es así como surgen la bipolaridad y el sentido; exactamente igual que una flecha se comporta en relación a otra por el hecho de ir en el mismo sentido o en el opuesto, así un hecho se comporta respecto a una proposición" 32. Este postulado de bipolaridad -al que se alude en este texto- establece que lo que da sentido a una proposición es, por completo, independiente de lo que la hace verdadera.

Aunque Wittgenstein reconoce que el objeto es el significado referencial (^) (Bedeutung) del nombre " y que éste resulta ininteligible por fuera de la proposición 34, sin embargo, el término

30. (^) HEMPEL, C.: La Explicación Científica. (^) **Buenos Aires, Ed., Paidos, 1979, p.

32.** (^) WITTGENSTEIN, L.: (^) Diario Filosófico (1914-1916) , (^) **pp. 160-

  1. cf. 3.
  2. cf. 3.**

Carnap) 36 y Karl-Otto Apel en sus consideraciones sobre las proposiciones intencionales - llamadas por los analíticos "proposiciones de creencia" 37.

En opinión de Wittgenstein, proposiciones intencionales como "A cree que p", o "A piensa que p", o "A dice que p"; son de la forma " "p" dice que p" y no -como parecen sugerirlo consideraciones superficiales- "que la proposición p está en una cierta relación con el objeto A". De este modo -como se advierte en el comentario de Apel- "para el lenguaje unificado que reproduce figurativamente el mundo no hay estados de cosas especiales dentro de los cuales esté a su vez un sujeto en relación con un estado de cosas, como parece ser el caso en la interpretación psicológica de proposiciones intencionales". Como lo expresa Wittgenstein, se trata de la coordinación de hechos por la coordinación de sus objetos. No obstante, aunque lo que Wittgenstein busca al reducir las proposiciones intencionales a proposiciones de la forma ""p" dice p" es eliminar en aquellas el sujeto del enunciado (y con ello cualquier vestigio psicologista en su análisis), sin embargo, sus conclusiones parecen ir más lejos al declarar que "el alma -el sujeto, etc.-, como se le concibe en la superficial psicología de hoy, es un absurdo"; conclusión que -como sabemos- será uno de los postulados fundamentales del ideario neopositivista del Círculo de Viena y que parece avenirse muy bien con aquella otra tesis antes mencionada del (^) Tractatus (^) que sostiene que sólo tienen sentido las proposiciones de la ciencia natural, es decir, aquellas proposiciones que tratan de las relaciones entre objetos, estados de objetos, etc., y no las que se refieran a las relaciones entre un sujeto y el estado de cosas por él mentado.

Esta trascendentalización de lo subjetivo y la creencia de que detrás de la forma externa de las proposiciones del lenguaje ordinario sólo existe una forma universal del lenguaje figurador del mundo, son la explicación de lo que se podría llamar el "reduccionismo wittgensteiniano". "No es la opinión de los sujetos empíricos -opina Apel- la que decide sobre el sentido o el sinsentido de las proposiciones, sino la opinión, por decirlo así, del sujeto trascendental del lenguaje (ideal) en general que se "muestra" en la forma lógica de las proposiciones...". La posibilidad de un lenguaje unificado extensional -como el propuesto en el Tractatus- (^) creará bases para lo que, posteriormente, será la propuesta neopositivista de un lenguaje unificado de carácter objetivista y fisicalista. Hay que aclarar, sin embargo, que si bien éstos quisieron encontrar en esta obra una fuente de inspiración para sus ideas, la semántica trascendental que en ella se expone sólo exige una deducción (en el sentido kantiano) de las proposiciones elementales como condición de posibilidad del sentido y - como vimos antes- no justifica que se las reduzca a proposiciones protocolares y, menos aún, que los estados de cosas y/o hechos atómicos, cuya existencia afirman, sean asimilables a los datos duros, indubitables y directamente conocidos de la doctrina russelliana del (^) knowledge by acquaintance.

  1. Cf. MOULINES, C.U.: (^) La Estructura del mundo sensible, (^) Barcelona, Ed. Ariel, 1973,pp. 134-
  2. APEL, Karl-Otto : (^) La Transformación de la Filosofía II. El a priori de la comunidad de comunicación. (^) Madrid, Ed. Taurus, 1985, pp.27 ss

Como hemos visto, el sistema lógico -tal como lo propone Wittgenstein- tiene por objeto la descripción de los estados de cosas. Sin embargo -como él mismo lo reconoce- en las distintas ciencias los sistemas lógicos son múltiples y, en consecuencia, sus formas de figuración variadas. La metáfora de la red, utilizada por él para justificar la hipótesis de los múltiples sistemas lógicos posibles, aparecerá, de nuevo, en la obra de aquel otro gran pensador vienes, K. Popper. Este comparaba las teorías con redes que lanzamos al mundo para apresarlo. Pero la diferencia -pese a la identidad de la metáfora- estriba en que si para Wiugenstein la forma y finura de la red determina el tipo de descripción que del mundo hacemos en el sistema lógico, para Popper, la forma y finura de la red es una expresión del tipo de racionalización y de explicación (aspecto teórico) y de dominio (aspecto práctico) que hacemos de la realidad. Los énfasis, aunque diferentes, no se contradicen. Si para el primero -desde sus intereses preferencialmente lógicos- sólo es posible decidir sobre lo que puede darse en el mundo (el cómo), para el segundo y para los integrantes del Círculo de Viena -desde sus preocupaciones epistemológicas- la decisión es sobre lo que se dará realmente (elqué). La diferencia, aunque sutil, no resulta menos importante, como esperamos haberlo mostrado en este trabajo.