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Agnosia visual, Apuntes de Psicología

El presente artículo describe las estructuras que intervienen en la percepción visual, comenzando por la retina, después por las vías nerviosas que conducen la información visual hasta la corteza visual en el cerebro, y revisa la literatura relativa a los trastornos más comunes del deterioro visual cognitivo que afectan a los pacientes, como la agnosia visual aperceptiva, la simultagnosia y la afasia óptica, entre otros. Además, se explica cómo el conocimiento de estas alteraciones de la percepción visual contribuye a un diagnóstico eficaz y una adecuada remisión a neurología, ya que son signos de una alteración a nivel cerebral.

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 01/12/2022

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Ciencia y Tecnología para la Salud Visual y Ocular Ciencia y Tecnología para la Salud Visual y Ocular
Volume 8 Number 1 Article 11
January 2010
Agnosia visual Agnosia visual
Jenny Maritza Sánchez
Universidad de La Salle, Bogotá
Follow this and additional works at: https://ciencia.lasalle.edu.co/svo
Part of the Eye Diseases Commons, Optometry Commons, Other Analytical, Diagnostic and
Therapeutic Techniques and Equipment Commons, and the Vision Science Commons
Citación recomendada Citación recomendada
Sánchez JM. Agnosia visual. Cienc Tecnol Salud Vis Ocul. 2010;(1): 115-128.
This Artículo de Investigación is brought to you for free and open access by the Revistas científicas at Ciencia
Unisalle. It has been accepted for inclusion in Ciencia y Tecnología para la Salud Visual y Ocular by an authorized
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Ciencia y Tecnología para la Salud Visual y OcularCiencia y Tecnología para la Salud Visual y Ocular

Volume 8 Number 1 Article 11

January 2010

Agnosia visualAgnosia visual

Jenny Maritza Sánchez

Universidad de La Salle, Bogotá, [email protected]

Follow this and additional works at: https://ciencia.lasalle.edu.co/svo

Part of the Eye Diseases Commons, Optometry Commons, Other Analytical, Diagnostic and

Therapeutic Techniques and Equipment Commons, and the Vision Science Commons

Citación recomendadaCitación recomendada

Sánchez JM. Agnosia visual. Cienc Tecnol Salud Vis Ocul. 2010;(1): 115-128.

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Resumen

El sistema visual tiene como función la percepción visual, es decir, el análisis de la forma, el movimiento y el color de los objetos que se presentan en el cam- po visual. Los procesos que permiten este análisis radican, fundamentalmente, en la corteza visual y, en especial, en la corteza visual primaria. Pero, esta percepción puede ser alterada por patologías o trau- mas cerebrales que afectan áreas de percepción espe- cíficas, que se manifiestan como un daño en la per- cepción de diferentes estímulos, a lo que se designa agnosia visual. Todo profesional dedicado a la visión y a las ciencias de la visión debe tener una base só- lida sobre los fundamentos de la percepción visual, así como de las distintas formas de agnosias visuales.

El presente artículo describe las estructuras que in- tervienen en la percepción visual, comenzando por la retina, después por las vías nerviosas que condu- cen la información visual hasta la corteza visual en el cerebro, y revisa la literatura relativa a los trastor- nos más comunes del deterioro visual cognitivo que afectan a los pacientes y, de esta forma, buscar las estrategias que pueden ayudar en el diagnóstico y el manejo de las distintas agnosias visuales.

Palabras clave: agnosia visual, corteza visual, nú- cleo geniculado lateral, células ganglionares, percep- ción visual.

Agnosia visual

Jenny Maritza Sánchez*

  • (^) Optómetra. Estudiante de Maestría en Ciencias de la Visión de la Universidad de La Salle. Correo electrónico: [email protected] Fecha de recepción: 10 de septiembre de 2009 Fecha de aprobación: 8 de abril de 2010

Ciencia & Tecnología para la Salud Visual y Ocular Vol. 8, No. 1 / pp. 115-128 / enero - junio de 2010

Agnosia visual / 117

IntRoduccIón

La agnosia visual se puede definir como la incapa- cidad para identificar objetos mediante la visión, en ausencia de alteraciones visuales o intelectuales sig- nificativas. Se presenta en lesiones que comprome- ten las áreas de asociación visual, particularmente, la unión occípito-temporal, por lo general, en forma bilateral (Gil, 2007).

En 1890, Lissauer fue el primero en hacer un reporte detallado de pacientes con déficit de reconocimien- to. Lo denominó “ceguera de la mente o del alma” (Riddoch & Humphreys, 2003). Sugirió: que, desde las primeras etapas de procesamiento visual, el pro- ceso del color, la forma, y el movimiento podría ver- se afectado por separado, como resultado de un daño cerebral. Y que éstas se pueden dividir en dos formas básicas, aperceptiva y asociativa. En el caso apercep- tivo, el paciente no consigue identificar un objeto, porque es incapaz de formar una representación es- table o percepto. En el caso asociativo, hay un per- cepto normal, pero, no hay ninguna capacidad para atribuiridentidad, es una “percepción desprovista de su significado”. Freud, un año después, le asignó la denominación actual de agnosia, del griego: a-gno- sis: “falta de conocimiento” (Ghadiali, 2004).

Una agnosia visual es pura cuando sólo se limita al canal sensorial de la visión, aunque, a veces, se aso- cia a una agnosia táctil o auditiva. Además, las agno- sias visuales pueden afectar los objetos, las figuras, los colores o las caras, y otras que se describirán más adelante. Pero antes, se describirá el proceso visual que se desarrolla desde la retina hasta que la corteza visual integra la información con diferentes áreas, para percibir los diferentes estímulos visuales.

pRocesAmIento vIsuAl

El proceso visual empieza con la respuesta de varios millones de receptores retinianos que transmiten el mensaje a otras células retinianas donde se modifica y envía al cerebro para ser analizado e interpretado. Comienza cuando la luz incide sobre los bastones y conos y se transforma en señales eléctricas.

Numerosos trabajos, entre los que se han distinguido los de los premio Nobel de Fisiología (1983), David Hubel y Torsten Wiesel, han permitido comprender cómo llegan las señales eléctricas producidas por la retina hasta las áreas visuales del cerebro y cómo, una vez allí, son tratadas y analizadas.

La retina, situada en el fondo del ojo, constituye una prolongación del sistema nervioso central; sus cir- cuitos de neuronas o células nerviosas efectúan un análisis de la imagen visual. Esta información visual se codifica a través de cinco clases de paraneuronas principales conectadas entre sí a través de sinapsis. Tres de los cinco tipos básicos de paraneuronas reti- nianas forman una vía directa desde la retina hasta el cerebro, se trata de las células fotorreceptoras (los conos y bastones), las células bipolares y las células ganglionares. Los otros dos tipos de paraneuronas; las células amacrinas y las células horizontales, con- figuran vías laterales que modifican y controlan el mensaje de las vías directas (Puell, 1994).

Los primeros indicios sobre la codificación de la in- formación visual en la retina datan de 1952, cuando Kuffler descubrió que cada célula ganglionar respon- día cuando se iluminaba un área precisa del cam- po visual, lo que se denominó su campo receptor. Éste está originado por la convergencia de señales de varios elementos celulares sobre las neuronas del sistema visual y por los mecanismos de inhibición lateral que modifican el mensaje. Las células gan-

118 / Jenny Maritza Sánchez

glionares se clasifican en dos grandes grupos: células ganglionares de centro ON y células ganglionares de centro OFF. Las células ON responden al estímulo, cuya imagen retiniana formada cubre la parte central del campo receptor, y las células OFF, en respuesta opuesta inhiben la parte central provocando excita- ción periférica (Puell, 1994).

Después de la codificación en la retina la informa- ción se envía a la corteza visual primaria (área V1) a través de dos canales llamados parvo sistema y mag- no sistema, diferenciados, no sólo por cromoselecti- vidad, sino también por su sensibilidad a los contras- tes lumínicos, su resolución temporal y su agudeza (figura 1).

FIguRA 1. (A) ARquItectuRA del sIstemA vIsuAl; (b) pRocesAmIento vIsuAl en lA coRtezA. lgn, núcleo genIculAdo lAteRAl; pulv, pulvInAR; sc, colículo supeRIoR. Fuente: pAmelA y cols. (2008)

El sistema magnocelular (células ganglionares Y) res- ponde a estímulos de reacción transitoria. Se clasifica un 10%, tiene un doma grande y un árbol dendrítico extenso, por tanto, corresponde morfológicamente a las células alfa. Éstas responden mejor a imágenes grandes especialmente en movimiento; tienen axo- nes gruesos y conducen a gran velocidad (respuestas transitorias y rápidas); proyectan tanto en el cuerpo geniculado lateral como a tubérculos cuadrigéminos superiores. Por último, se supone que intervienen en el análisis inicial de la imagen y llama la atención sobre imágenes que se desplazan en el campo visual (Merigan & Maunsell 1993; Steinman y cols., 1997).

El sistema parvocelular (células ganglionares X) res- ponde a estímulos enviados con reacción sostenidos. Con campos receptores pequeños y respuestas man- tenidas, este sistema es, aproximadamente, el 80% del total de células registradas, las cuales se encuen- tran concentradas en la zona parafoveal, conducen más lentamente y proyectan exclusivamente al cuer- po geniculado lateral (figura 1). Las células ganglio- nares X responden mejor a dianas pequeñas que a dianas grandes e intervienen en el análisis detallado de alta resolución y en el análisis del color. Pueden ser ON y OFF y responden a las beta-morfológicas (Merigan & Maunsell, 1993; Norman, 2002).

120 / Jenny Maritza Sánchez

una extensión aproximada de 1 mm^2 y se repiten regu- larmente por toda la corteza visual primaria. En cada hipercolumna las células de las capas supragranulares proyectan a otras áreas corticales visuales, mientras que las de las capas infragranulares proyectan sobre estructuras subcorticales, como el colículo superior o el NGLd. Por todo lo anterior, se considera a la hi-

percolumna el módulo computacional básico de V1. Un nivel superior de integración dentro de la corteza visual primaria se llevaría a cabo por medio de co- nexiones horizontales que conectarían neuronas con propiedades de respuesta similares pertenecientes a distintas hipercolumnas (Sáez y cols., 1998).

FIguRA 2. esquemA Resumen de lAs dIstIntAs RelAcIones entRe el áReA vIsuAl pRImARIA y lAs áReAs extRAestRIAdAs. Fuente: oFtAlmoblogíA. blogspot.com

sIstemAs pARAlelos de

pRocesAmIento de lA

InFoRmAcIón vIsuAl

Las áreas visuales secundarias o extraestriadas se en- cuentran rodeando al área 17, correspondiendo a las áreas 18 (V2, V3) y 19 (V4, V5). Reciben aferencias directas o indirectas del área visual primaria; tam- bién reciben información de los núcleos pulvinar y lateral posterior. Dentro, sus conexiones correspon- den a modelos de jerarquía y de paralelismo entre sus distintos componentes.

En la figura 2 se observan las distintas relaciones que existen entre el área visual primaria y las áreas ex- traestriadas. Las columnas destacan, sobre todo, las capas segunda y tercera de V1, que reciben señales de las etapas parvocelulares del núcleo geniculado lateral; éstas se ocupan del color. La capa 4B de V

recibe señales de las capas magnocelulares del nú- cleo geniculado lateral. Esta capa se proyecta a las áreas V5 y V3, es decir, la capa 4B está especializada en la percepción del movimiento.

Área visual V2: tiene una arquitectura que adopta la forma de bandas gruesas (en la figura 4) y bandas delgadas (en la figura 4), separadas por interbandas de tinción menos intensa. En las bandas delgadas se encuentran las células selectivas a la longitud de onda. En las bandas gruesas se hallan las células sen- sibles al movimiento direccional. Las células sensi- bles a la forma se encuentran por igual en las bandas gruesas y en las interbandas.

Área visual V3: recibe información de las áreas vi- suales V1 (capa 4B) y V2. La mayoría de las neuronas en esta capa poseen una fuerte selectividad orienta- cional y a la dirección de movimiento. Además, son

Agnosia visual / 121

sensibles a disparidades binoculares e insensibles al color. La información es retransmitida desde esta capa hacia las capas V4 y MT (Puell, 1994).

Área visual V4: principalmente, está encargada del procesamiento del color y la percepción de caras, re- cibe información visual desde las áreas visuales V2 y desde el área visual V3. La información visual desde esta área visual es después retransmitida hacia áreas infrotemporales y parietales.

Área visual V5 (o MT): esta área visual, también co- nocida como MT (Temporal Media), recibe informa- ción de las áreas visuales V1 (capa 4B), V2 y V3. En esta área visual, las neuronas están especializadas en la detección de movimiento, frecuentemente, en una dirección y en el procesamiento de disparidades binoculares. Sus campos receptivos son mucho ma- yores que los de las neuronas en el área V1 (poseen un área 100 veces más grande). Posteriormente, la información es retransmitida desde esta área hacia áreas parietales.

Áreas visuales superiores: las áreas infrotempora- les (IT) reciben información del área visual V4. Es- tas áreas son las responsables del análisis de color y forma, ambos utilizados en el reconocimiento de objetos. Las áreas parietales reciben información, principalmente, del área visual MT, aunque también del área visual V4. En esta área se analizan las rela- ciones espaciales entre los objetos, las característi- cas tridimensionales de la escena y cómo los objetos se mueven dentro de ella. En los lóbulos frontales y temporales, la información visual es fusionada (aso- ciada) con información auditoria, olfatoria, gustativa y táctil (Puell, 1994).

RutA ventRAl y doRsAl

En la década del ochenta, algunos autores hablaban de dos mecanismos diferenciados funcional y ana-

tómicamente en el procesamiento visuoperceptivo (Farah, 2000): uno encargado de la percepción de los objetos y otro que determina la dirección que toma- mos para alcanzarlos (Wilson y cols., 1997; Marshall & Fink, 2001). El reconocimiento de los objetos re- quiere, además de la percepción de la apariencia de las imágenes visuales, el conocimiento semántico so- bre ellas (Giménez, 2000; Passingham y cols., 2000). Si no fuera de este modo, al estar frente a un objeto, tendríamos la sensación de verlo por primera vez. La relevancia de esta integración perceptiva y semán- tica incide en la finalidad con la que nos dirigimos a cualquier estímulo y, en definitiva, en la intencio- nalidad, ya que si no supiéramos su significado pa- saríamos probablemente de largo. En este sentido, las dificultades en la percepción provocarían una paralización a la hora de actuar sobre los objetos. La red encargada de analizar las cuestiones relaciona- das con la pregunta ¿qué vemos? se denomina ruta ventral (Farah, 2000). En cambio, la ruta dorsal, rela- cionada con el córtex estriado, se dirige al lóbulo pa- rietal, relacionado con la atención (Posner & Gilbert, 1999), y es responsable del análisis espacial. Permite el control de la dirección de los movimientos en el momento de alcanzar los objetos en el espacio, sien- do necesaria la asociación del procesamiento motor y la coordinación de los movimientos con nuestras intenciones (Humphreys y cols., 2000). Esta ruta ce- rebral se activa respondiendo a la pregunta ¿dónde miramos? (De Renzi, 1997; Colmenero y cols., 2001).

Finalmente, esto permitirá generar una representa- ción inicial y, luego, una centrada en el observador, es decir, en las características del objeto que se per- cibe desde un punto de vista actual. A partir de aquí se puede pasar directamente a la etapa de recono- cimiento, pero, en algunos casos, previamente, se forma una representación centrada en el objeto, la cual permite una descripción estructural completa del objeto sobre la base de una representación ya al- macenada, independiente del punto de vista actual.

Agnosia visual / 123

AgnosIA AsocIAtIvA

Es un déficit en el reconocimiento de objetos, a pesar de que la habilidad perceptiva es normal. El proce- samiento perceptual inicial está preservado, pero, no pueden interpretar el estímulo, asignarle significado o atribuirle identidad. No se activa la información semántica correspondiente al estímulo percibido (figura 5) (Dutton, 1994). Pueden copiar un objeto, agruparlo con otros visualmente similares, pero, no agruparlos basados en su función o características (Amengual, 2008).

En la agnosia asociativa la percepción de alto nivel se mantiene, sin embargo, la percepción no puede activar la identificación de la información semánti- ca por lo general, lóbulo temporal anterior izquierdo (Greene, 2005).

FIguRA 5. dIbujos A lA copIA de un pAcIente con AgnosIA AsocIAtIvA. A pesAR de que lA copIA RespetA lA escRItuRA y detAlles de los objetos, el pAcIente no puede ReconoceRlos. F uente: bAueR & demeRy (2003).

tAblA 1. dIAgnóstIco dIFeRencIAl de un pAcIente que no Responde AdecuAdAmente A lA pReguntA ¿qué es este objeto?

¿Qué es este objeto? Posibilidades Prueba diferencial Agnosia aperceptiva

No reconoce el objeto o un dibujo visualmente y tampoco lo puede copiar ni emparejar con otro igual. Agnosia asociativa No lo reconoce, pero, lo copia nor-malmente y lo empareja.

Agnosia anómica

No lo denomina, sin embargo, da muestras de que lo reconoce por- que dice o hace la pantomima de su uso. ¿Qué es este objeto? Posibilidades Prueba diferencial

Agnosia receptiva semántica

No denomina ni imita el uso del objeto si se le pide verbalmente (ni por el sustantivo ni por la defini- ción). Lo empareja con otro igual y lo copia si es un dibujo.

Fuente: zARRAnz (2004)

Dado que el paciente se enfrenta a una tarea visual (¿qué es esto?), debe producir una respuesta verbal, hay que distinguir entre que el defecto sea visual o del lenguaje (tabla 1). Se debe comprobar que hace bien las tareas del lenguaje con mensajes auditivos (definir palabras y su significado, completar frases, generar listas de palabras por categorías, etc.). Si el lenguaje es correcto, lo probable es que el paciente que no identifica el objeto o el dibujo lo haga inme- diatamente si se lo pone en la mano. Si el paciente tiene un defecto del lenguaje, a su vez, puede ser por anomia o por defecto semántico. Lo primero que ha- cen los pacientes con defecto del lenguaje, bien es- pontáneamente o bien a la orden, es decir, para qué sirve el objeto que no nombran o hacer la pantomima de su uso. Esto indica que lo ha reconocido visual- mente aunque no lo denomine (Zarranz, 2004).

A B

C D

A B

C D

124 / Jenny Maritza Sánchez

pRosopAgnosIA o

AgnosIA de lAs cARAs

Déficit para reconocer caras previamente conoci- das (McMullen y cols., 2000). Algunos pacientes reconocen una cara como tal o dan datos referentes a género, edad o expresión facial; pero, no pueden reconocer a la persona (el nombre y la información semántica asociada) (Greene, 2005). El paciente no puede reconocer a sus familiares, amigos y conoci- dos por el rostro. En los casos graves no se reconoce a sí mismo en un espejo, ni en una fotografía. Sin embargo, no hay dificultad en reconocer un rostro como tal: el paciente sabe que un rostro es un ros- tro, lo que no puede es extraer su identidad; puede describir las características del rostro que ve y pue- de reconocer de inmediato a las personas por la voz. Es posible que haga reconocimientos deductivos por ciertos rasgos característicos como el peinado, las prendas de vestir, lentes y otras claves externas al rostro. El reconocimiento de expresiones emociona- les puede estar conservado. Esto sugiere que recono- cer rostros de familiares y discriminar características faciales de rostros desconocidos son dos actividades cognoscitivas diferentes. Se da en lesiones derechas o bilaterales de la corteza témporo-occipital mesial con compromiso del giro fusiforme (Dutton, 1994; Lopera, 2000; Evans & Heggs, 1995).

AgnosIA de los coloRes

Es la incapacidad de denominar colores que se muestren o de seleccionar un color que previamente se le haya nombrado al paciente por el examinador. La peculiaridad de este tipo de trastornos reside en que, a diferencia del caso de los objetos, los colores no pueden ser oídos, palpados o mostrados mientras se utilizan; sólo se puede llegar a ellos a través de la visión o la representación visual (Gil, 2007). En la agnosia de los colores se incluyen: la acromatopsia y la anomia de colores.

El paciente pierde la capacidad de ver los colores después de ucortical damage.n daño cortical. The loss may be partial or complete and it may or may not La pérdida puede ser parcial o completa y puede ir acompañada de otros defectos visuales. Normal- mente, el paciente informa ver el mundo en blanco y negro y en escalas de grises (Humphreys y cols.,

  1. pero no tiene ninguna dificultad en el reco- nocimiento de objetos, siempre que no dependa del color. Tiene distribución retinotópica, falla en tareas de discriminación pero no en exámenes conceptua- les (el paciente puede responder correctamente de qué color es un objeto específico, por ejemplo, un tomate). Se presenta en lesiones occipitales ventro- mediales inferiores (Amengual, 2008).

AnomIA de coloRes

Es la incapacidad para denominar o designar colo- res, aunque la percepción es correcta y los tests de colorear dibujos y emparejar colores y objetos se rea- lizan bien. Falla específicamente en la denominación de los colores (Amengual, 2008).

AgnosIAs vIsuo-espAcIAles

  • Agnosia de puntos de referencia o de la localiza- ción visual de objetos.
  • Déficit en el reconocimiento visual de puntos de referencia (edificios, monumentos, plazas). Pue- de haber pérdida de conocimiento semántico re- ferente a ellos.
  • Afecta la posibilidad de orientación espacial o desplazamiento entre distintos puntos, ya que habitualmente construimos nuestras rutas o re- corridos basados en estos puntos de referencia; sin embargo, estos pacientes pueden hacer una correcta descripción de recorridos o manipular mapas, lo que los puede ayudar como mecanismo de compensación (Amengual, 2008).

126 / Jenny Maritza Sánchez

imitar con mímica el uso de los objetos presentados visualmente, mientras que son incapaces de nom- brarlos: realizan conductas de aproximación y sus- tituciones verbales semánticas perseverativas y más raramente visuales (Gil, 2007; Miller, 1991).

AlexIA puRA

El paciente puede copiar o escribir palabras o letras y mientras lo hace, reconocerlas, pero, no puede leer lo que escribió o cualquier otro material escrito. Esto se debe a lesiones que comprometen el lóbulo occi- pital medial izquierdo y el cuerpo calloso. Debido a la lesión occipital izquierda, la percepción visual sólo se realiza en el hemicampo izquierdo, a través del lóbulo occipital derecho, que procesa esa infor- mación; sin embargo, no puede transmitirse a las áreas del lenguaje en el hemisferio izquierdo, debido a la lesión en el cuerpo calloso. Se suele asociar con la hemianopsia homónima derecha y agnosia de los colores (Amengual, 2008).

conclusIones

Es importante conocer y entender las bases neuro- nales de la experiencia visual, es decir, cuando la

luz se transforma en una imagen de nuestro entorno gracias a un sofisticado procesamiento de las señales que se originan en los fotorreceptores; procesamien- to que comienza en la retina y conlleva la participa- ción de los cuerpos geniculados lateral y varias áreas corticales cerebrales, además, de la corteza visual del cerebro. Aunque el ojo es el órgano encargado de transformar las señales luminosas en impulsos nerviosos, es el cerebro el último responsable de la percepción visual.

Conocer las distintas formas en que se puede pre- sentar las agnosias visuales y los signos clínicos ca- racterísticos de éstas, contribuye para un diagnóstico eficaz y una adecuada remisión a neurología, ya que estas alteraciones de la percepción visual son signos de una alteración a nivel cerebral.

Por otra parte, en la consulta optométrica se deben elaborar estrategias de rehabilitación, ya que des- pués de realizar el diagnóstico de la alteración de la percepción visual de algún estímulo en específico, el paciente necesita una guía o elementos que suple- menten dicha alteración, esto se puede trabajar en conjunto con neuropsicología.

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