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Asignatura: linguistica, Profesor: , Carrera: Lenguas Modernas, Universidad: ULPGC
Tipo: Apuntes
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Análisis pragmático. UNIDAD III 3.1 Elementos de los eventos comunicativos. 3.2 Teoría de los actos de habla. 3.3 La teoría de la enunciación. 3.3.1 Distinción entre enunciado y enunciado. 3.3.2 Concepto de persona, deícticos y presuposición.. 3.4 Análisis Conversacional. 3.4.1 Reglas conversacionales. 3.4.2 Análisis de la conversación como discurso. 3.4.3 Unidades del análisis conversacional.
Es reconocido ampliamente que la Sintáctica, la Semántica y la Pragmática son los tres aspectos o dimensiones del lenguaje en tanto signo y, en este sentido, constituyen las tres aristas del análisis semiótico.
La Sintáctica corresponde al análisis de la relación existente entre los distintos símbolos o signos del lenguaje. La Semántica, por su parte, es el estudio de la relación entre los signos y su significados, y la Pragmática, la disciplina que estudia la relación entre tales signos y los contextos o circunstancias en que los usuarios usan tales signos.
Más definiciones: La Pragmática es un subcampo de la lingüística. Es el estudio del modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse como situación, ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico. es.wikipedia.org/wiki/Pragmática
La Pragmática o Pragmalingüística es un subcampo de la lingüística, también estudiado por la filosofía del lenguaje. Es el estudio del modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse como situación , ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico. La Pragmática toma en consideración los factores extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, esto es, todos aquellos factores a los que no se hace referencia en un estudio puramente gramatical.
“... la pragmática no es un nivel más de la descripción lingüística –comparable a la sintaxis o a la semántica–, ni una disciplina global que abarca todos los niveles y los supera; la pragmática es una perspectiva diferente desde la que contemplar los fenómenos, una perspectiva que parte de los datos ofrecidos por la gramática y toma luego en consideración los elementos extralingüísticos que condicionan el uso efectivo del lenguaje” (Escandell, 1996: 10)
En cuanto a sus orígenes, es importante destacar que la pragmática se consideraba una parte de una tríada, en el marco de una teoría de los signos (semiótica): en efecto, para el filósofo norteamericano, Charles Morris (1994 [1938]), la pragmática es el estudio de los signos (y sistemas de signos) en relación con sus usuarios; mientras que la semántica es el estudio de los signos en relación con sus designata (aquello a lo que refieren), y la sintaxis concierne al estudio de las relaciones entre los signos.
La pragmática se originó en distintas tradiciones pero fundamentalmente en la Filosofía, disciplina que indudablemente le proveyó las ideas más fértiles. Siguiendo la línea del programa de Wittgenstein, que vinculó decididamente el significado con el uso, la filosofía del lenguaje produjo las dos teorías principales que subyacen a la pragmática actual, pero que, de una manera u otra, siguen siendo discutidas, a partir de la necesidad surgida en el seno de la disciplina de investigar el lenguaje en contextos naturales –en el “discurso situado”-:
ordinario ( John Austin y John Searle ), y
ELEMENTOS CONTEXTUALES. Esos elementos “extralingüísticos” son el contexto de la enunciación, la intención de quienes participan en la interacción, los propios participantes, entre otros. Una sistematización pertinente de dichos elementos la ofrece precisamente Escandell (1996), quien los clasifica en dos clases: los de naturaleza material o física; y los inmateriales o relacionales.
Antes de reflexionar en torno a cada uno de dichos elementos es importante reconocer que éstos determinan todos los tipos de interacción verbal, desde la conversación cotidiana (oral) hasta los discursos altamente estructurados (como el escrito). En nuestro caso, la redacción académica –tanto en su enseñanza como en su producción– debe servirse de la pragmática lingüística para lograr resultados positivos. Basta imaginar si efectivamente un estudiante toma en cuenta las características del contexto al momento de realizar una prueba o examen; o si además de concentrarse en lo que “escribe”, reflexiona sobre todos aquellas peculiaridades que rodean el “texto-examen” y que necesariamente lo determinan y condicionan.
-de forma material. Estos son los mismos entes que participan en el proceso, el emisor, el destinatario, la categorización del mismo escrito (discurso) y hay que tener en cuenta también que el análisis o la producción de enunciados exitosos son basados por el entorno o situación espacio- temporal.
Ej. El discurso político de un importante gobernante fue expresado de manera coherente, para la realización de esta expresión oral fue necesario tener elementos extras como el caso de la bandera nacional y por parte del mismo, un arreglo fisico total, lo cual es un reflejo de que algo material que contribuye en sentir seguridad (psicología) y mantener la etiqueta, que sin duda alguna influye en un mejor discurso.
-de forma inmaterial. En las interacciones verbales, enfocado a las creencias, conocimientos, opiniones y sentimientos del individuo. Cuando interactua el individuo.
Un discurso por parte de un directivo, encontrándose los alumnos de la institución y un joven de intercambio, recién llegado de Algún otro país, obviamente que el último posee una cultura distinta, el representante y expositor expresa detalles que el alumno de intercambio, desconoce totalmente. Lecturas extras. Revisar página www.analisisdeldiscurso.ya.st en el bloque de artículos complementarios.
Frente al enfoque que contempla el lenguaje como estructura, existe aquélla que se lo plantea desde el ángulo de sus funciones. Más concretamente, su función primordial de "suscitar la cooperación" de sus destinatarios. Quien dice esto, dice "moverles a la acción": es el enfoque del lenguaje como acción formulado por Austin (1962) y desarrollado luego por Searle (1969). El término acto de habla traduce esta dimensión interpersonal de cualquier enunciado lingüístico. Austin estableció una primera distinción entre los enunciados como actos de habla: los que constatan algo ("Estamos en verano") y los que realizan o ejecutan algo ("¡Hazme el favor de...!"). Los denominó
parte integral del mismo (enunciado)
1972 Simone Lecointre y Jean Le Galliot
Señalan que lo importante es distinguir rigurosamente lo que se dice: el enunciado, y la presencia del locutor en el interior de su propio discurso : la enunciación
Lo que se dice: enunciado, y la presencia del hablante dentro de su discurso: enunciación.
1976 Ascombre y Ducrot …como la actividad del lenguaje ejercida por quien habla, en el momento preciso en el que habla, pero también por quien escucha y en el momento en el que escucha
Es el acto en si y en el momento en que sucede, llevado a cabo por quien habla, también por quien escucha.
1977 Kerbrat Orecchioni …al referirse a la lingüística de la enunciación plantea dos definiciones: una extensa y otra restringida. Según la definición extensa, la lingüística de la enunciación tiene como objetivo describir las relaciones que existen entre el enunciado y los diferentes elementos constitutivos del contexto enunciativo, es decir, los protagonistas del discurso (emisor y destinatarios), la situación de comunicación (circunstancias espacio-temporales, las condiciones generales de la producción y recepción del mensaje: naturaleza del canal, y el contexto socio-histórico.). Definición restringida la lingüística de la enunciación se interesa solamente por uno de los parámetros constitutivos del contexto enunciativo: el locutor ”. Se considera a los hechos enunciativos, como indicios o huellas lingüísticas que señalan la presencia del locutor en el seno del enunciado, los lugares de inscripción y las modalidades de existencia.
Extensa: Por medio de la enunciación se describe la relación del enunciado con elementos del contexto enunciativo (personas y condiciones). Restringida: del contexto enunciativo se interesa solo por el locutor, su presencia en el enunciado (éste imprime su marca
El proceso discursivo de la enunciación se desarrolla poniendo en juego una serie de recursos verbales llamados “términos enunciadores” que son marcas que nos proporcionan informaciones acerca del proceso mismo de la enunciación. Se ocupan por ejemplo de la inserción del mensaje en la situación, y cuyo referente sólo puede establecerse a través de los interlocutores.
Estos términos son los deícticos, el modo verbal y todo lo que se relaciona con la persona gramatical, los pronombres personales, los demostrativos, los adverbios de lugar y de tiempo. El uso de los pronombres personales es determinante en la enunciación porque a través de ellos el hablante se apropia del lenguaje, se introduce en su propio discurso constituyéndose en un centro de referencia interna. Existe otro tipo de modalizadores que poseen el mismo significado, las frases exclamativas, los adverbios de duda, de negación, de afirmación, y las interjecciones. Acerca de estos modalizadores Benveniste afirma que el enunciador los utiliza para influir de algún modo en el comportamiento del interlocutor. Otras marcas, más retóricas que lingüísticas, pueden funcionar de la misma manera como el orden de los elementos en la construcción o las repeticiones. Todos estos modalizadores describen el punto de vista del hablante con respecto al hecho relatado y manifiestan las emociones de la situación de comunicación El estudio de los términos enunciadores permite identificar el discurso directo e indirecto. El primero, a través del diálogo, cuando el emisor repite textualmente un enunciado propio o ajeno, pero en ambos casos impregnado de implícitos que se complementan con el contexto, y él segundo a través de la narración que se interpone entre los personajes. Lo interesante es descubrir cual de las voces predomina en el enunciado, la del narrador, la del locutor o la de sus personajes.
El punto de vista del narrador y las estrategias de presentación del discurso son aspectos del proceso de la enunciación. Quien produce el enunciado se identifica como protagonista del acto de comunicación, emisor, narrador o locutor y quien lo recibe es receptor, lector u oyente. La interpretación del enunciado depende de cómo lo presenta el proceso de la enunciación dado que este contiene indicaciones sobre el rol del receptor.
Forma parte de la teoría de la enunciación, la teoría de los actos de habla desarrollada por Searle, y el estudio sobre las acciones humanas de Austin que conciben la actividad lingüística como una práctica social
La enunciación es la puesta en funcionamiento de la lengua, un acontecimiento, en la linea del tiempo que se concibe, por su propia naturaleza, irrepetible, incognoscible, solo deja la huella de su paso. Pues bien, por definición la enunciación es lo-que-ya-no-es, solo tuvo existencia durante un instante fugaz, inasible, inexistente. Es interesante notar que no puede desvincularse este concepto de una idea de tiempo proyectivo, y al mismo tiempo del lenguaje como algo que es en el tiempo; el lenguaje, facultad del ser humano, que también ‘es’ en el tiempo, visto en una sucesión lineal unidireccional. En efecto, esa linealidad reconocida para el lenguaje es un correlato de un concepto lineal, no cíclico, del tiempo, concepción que impregna y es constitutiva de toda nuestra cultura.
Décadas después del surgimiento de la escuela de Praga leemos en los textos de E. Benveniste, publicados originalmente entre 1966 y 1974, especialmente en sus conocidos artículos “De la subjetividad en el lenguaje” y “El aparato formal de la enunciación”, que no se sostiene esa indiferenciación, al distinguirse el enunciado como lo realizado, el producto, ‘un espacio en el que aparece la huella de la enunciación’; ésta, en cambio, se entiende como ‘la puesta en funcionamiento de la lengua’, un ‘acontecimiento’ en la línea del tiempo que se concibe -por su propia naturaleza- irrepetible, incognoscible; solo deja la huella de su paso, conceptos estos que todavía se sostienen.
En el enunciado que-fue-enunciación se busca el sujeto –ya sabemos que implica tanto emisor o emisores como receptor o receptores presentes o ausentes, etc.-, es decir, la persona, el individuo, en un momento indiviso y único de su existencia que se produce en un entrecruzamiento también único de las cordenadas tiempo y espacio. El enunciado en cuanto tal no vale en sí mismo sino como punto de partida para llegar al acto enunciativo (Benveniste); se trata de recuperar el momento de la enunciación, de ‘recrear’ –aunque ya se sabe que es una empresa imposible- el espacio, tiempo, sujetos (la parte o lo que es sujeto en ese espacio/tiempo) , todo lo cual nos aclaran los teóricos no es en sí mismo el contexto –lo ‘real’- sino algo así como la representación del contexto por los elementos del discurso, con un objetivo hermenéutico: interpretar, comprender, explicar. Un movimiento que siempre nos deja afuera, a salvo, en un después.
El enunciado es lo que queda plasmado, la enunciación se llevó a cabo quiza hace un rato o más tiempo y se convierte en enunciado por lo que se obtuvo de esa, de manera oral o escrita. El enunciado es lo realizado, como el producto se refiere ya a la que se encuentra totalmente expresado escrita u oralmente.
Dijimos que en la relación enunciación – enunciado , cuyo primer exponente es Benveniste, de raíces estructuralistas, se parte del último para llegar al primero. Una dirección opuesta encontramos en M. Foucault, cuya Arqueología del saber (1969) es más o menos simultánea a la obra de E. Benveniste. El enunciado supone la enunciación, momento singular que, sometido a las fuerzas del azar y la necesidad, ha llegado hasta nosotros, mientras que otros desaparecieron, pero eso no importa ni siquiera quién es el sujeto. Hay un pasaje donde Foucault parece referirse a ese momento fugaz, evanescente, inasible de la enunciación, cuando dice que considera errónea la idea
ejemplos de deixis de primera persona son los siguientes pronombres y determinantes «yo, nosotros, nuestro, mi, mío, míos». La deixis de lugar es una expresión deíctica que sitúa un participante en el espacio e indica cercanía o lejanía, como por ejemplo «aquí, allí, ahí». La deixis de tiempo es un referente temporal en relación con un momento en particular que suele ser el instante en que se articula el mensaje. Esta dependencia del texto respecto al sujeto de la enunciación puede trasladarse a veces al sujeto de la recepción. Por ejemplo, en la deíxis temporal, puede ocurrir que el momento de codificación y de descodificación no sean simultáneos, y la deíxis puede entonces optar por dos posibilidades discursivas:
Esta doble posibilidad es una consecuencia del hecho de que la enunciación engloba a la vez los hechos de emisión y de recepción, cosa que, como veremos más tarde, nos llevará a considerar imprescindible la inclusión del receptor en la pragmática. En la pragmática enunciativa, lo normal es que la oposición enunciación/recepción se neutralice y se vea representada por la enunciación, pero la deíxis es la categoría que permite, en ocasiones, destacar la recepción como término marcado.
PERSONA. No es más que un ser humano que realiza un acto de comunicación, se expresa, enuncia y puedes llegar a transformar.
Resulta interesante observar que, una vez elegido este enfoque del discurso como acción e interacción, el texto y la conversación aparecen como una compleja jerarquía de actos distintos Así, además de los actos de habla que mencionábamos antes, las personas interactúan entre sí: se conceden turnos en la conversación, atacan a los otros y se defienden, inician y cierran diálogos, negocian, manifiestan su acuerdo o su desacuerdo, responden a los tumos anteriores o preparan su intervención en los próximos, se presentan ante los otros de manera positiva, intentan mantener el prestigio, se muestran corteses, tratan de persuadir al otro, enseñar, etc. Y muchos de estos actos pueden ocurrir simultáneamente; eso significa que, además del análisis secuencial de tales acciones, es necesario realizar un análisis "vertical" de todos los actos que podemos llevar a cabo "mediante" la realización de otros actos, como cuando compramos una casa mediante la firma de un contrato.
El vasto dominio del análisis de la conversación -y, más generalmente, todos los estudios del discurso como interacción se abocan realmente a los diversos tipos de actos sociales tal como se realizan en los correspondientes contextos sociales y culturales. Así, los turnos que simplemente" nos concedemos en una conversación obedecen a complejas reglas y estrategias destinadas a seleccionar quién hablará en determinados momentos de la conversación. Análogamente en el “intercambio” cortés las personas hacen jugadas complejas por ejemplo, para evitar dañar el prestigio de sus interlocutores Por otra parte las conversaciones no se detienen abruptamente: los participantes llevan a cabo un complejo “trabajo” de colaboración para terminar como corresponde una conversación. Lo mismo vale para el inicio e cierre o el cambio de tema. Se han dado a conocer estadios muy detallados, lindantes con la sociolingüística, el análisis del discurso, la etnografía y la sociología y la sociología de una mirada de estas y otras propiedades de la "conversación" como
interacción social "situada" sea en conversaciones informales entre amigos en un bar o en conversaciones más formales desarrolladas en instituciones. 1
LA CONVERSACIÓN. El discurso conversacional aparece como uno de los más utilizados en la comunicación de todos los días y por esa razón sus reglas suelen ser tomadas como implícitas o sabidas de antemano por todos los que lo practican habitualmente.
Este discurso ingresa en otros campos (como el de la literatura) y es allí donde se evidencian con mayor claridad, determinadas particularidades del mismo. A pesar de ser un tipo discursivo de uso frecuente, es válido tener en cuenta alguna de sus características particulares, no sólo como información general, sino con el objetivo de mejorar la comunicación cotidiana. La conversación cuenta con componentes propios y reglas que los interlocutores deben respetar para que la misma sea realmente una forma de comunicación eficaz. Componentes de la Conversación:
(^1) Fuente: Teun Dijek T. El Discurso como estructura y Proceso, Gedisa: 39