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Anthony Downs - Capítulo 3 resumen, Ejercicios de Relaciones Internacionales

Asignatura: Teoría y Práctica de las Democracias, Profesor: , Carrera: Relaciones Internacionales, Universidad: UCM

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 15/06/2018

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La lógica básica del voto, Anthony Downs
En el presente texto se explicará el capítulo 3 del libro Teoría Económica de la
Democracia, de Anthony Downs, en el que se estudia la lógica básica del voto, es
decir, el “voto racional”, que implica que cada ciudadano vota al partido que
crea que le va a proporcionar más ventajas o benecios que cualquier otro.
Todos los ciudadanos están constantemente recibiendo ujos de benecios
(clasicado como utilidad) provenientes de las actividades gubernamentales, es
decir, recibimos servicios públicos como infraestructura o servicios policiales,
etc.
Pero no importa lo diversicados que estén esos servicios, todos los benecios
deben ser reducidos a algún denominador común para la asignación de los
recursos escasos. Lo mismo ocurre en el caso de los benecios dentro del sector
privado. Llamamos proceso de utilidad al denominador común utilizado.
En un mundo en el que se nos proporciona una información completa y al
alcance de todos, el ciudadano racional decide su voto comparando el ujo de
ingresos o renta de utilidad, proveniente de la actividad gubernamental recibida
bajo el paraguas del gobierno (con cierto ajuste de tendencias) con aquellos
ujos que cree que habría recibido si los partidos de la oposición hubieran estado
en el gobierno, por tanto, el elector encuentra diferencias partidistas actuales.
Eso establece la preferencia del elector entre los partidos que concurren a las
elecciones
Al denir ingresos o renta como un ujo de benecios, estos ujos sólo pueden
ser medidos como tasas por unidad de tiempo. La unidad de tiempo que
usamos es el período electoral que se dene como el tiempo que
transcurre entre las elecciones y constituye la principal unidad de juicio
en la mente del elector.
Para ilustrar el análisis verbal también se emplea la siguiente ecuación: E función
dependiente de U de A (super índice) en t+1 (subíndice) menos U de B en t+1.
Donde:
E representa el valor esperado
U representa la renta de utilidad hipotética o real del gobierno
A es el partido de gobierno en el periodo t+1 (o t posteriormente)
B la oposición en el periodo t+1 (o t posteriormente)
t+1 es el tiempo que sigue hasta una próxima elección y sus desempeños
futuros (t es hoy y t+1 el siguiente periodo electoral)
En un sistema bipartidista, esto se puede resumir de la siguiente manera: La
diferencia entre estas dos rentas de utilidad esperadas es la diferencia partidaria
que espera el propio ciudadano. Si le restas a la renta de utilidad que esperas del
gobierno (E función de U de A en t+1) la renta de utilidad esperada por el partido
de oposición (E función de U de B en t+1) y el resultado es positivo, el elector
votará al partido de gobierno (ya que cree que el gobierno le ofrece más); si es
negativo, vota en la oposición (ídem) y si es cero, se abstiene.
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La lógica básica del voto, Anthony Downs

En el presente texto se explicará el capítulo 3 del libro Teoría Económica de la Democracia , de Anthony Downs, en el que se estudia la lógica básica del voto, es decir, el “voto racional”, que implica que cada ciudadano vota al partido que crea que le va a proporcionar más ventajas o beneficios que cualquier otro.

Todos los ciudadanos están constantemente recibiendo flujos de beneficios (clasificado como utilidad) provenientes de las actividades gubernamentales, es decir, recibimos servicios públicos como infraestructura o servicios policiales, etc.

Pero no importa lo diversificados que estén esos servicios, todos los beneficios deben ser reducidos a algún denominador común para la asignación de los recursos escasos. Lo mismo ocurre en el caso de los beneficios dentro del sector privado. Llamamos proceso de utilidad al denominador común utilizado.

En un mundo en el que se nos proporciona una información completa y al alcance de todos, el ciudadano racional decide su voto comparando el flujo de ingresos o renta de utilidad, proveniente de la actividad gubernamental recibida bajo el paraguas del gobierno (con cierto ajuste de tendencias) con aquellos flujos que cree que habría recibido si los partidos de la oposición hubieran estado en el gobierno, por tanto, el elector encuentra diferencias partidistas actuales. Eso establece la preferencia del elector entre los partidos que concurren a las elecciones

Al definir ingresos o renta como un flujo de beneficios, estos flujos sólo pueden ser medidos como tasas por unidad de tiempo. La unidad de tiempo que usamos es el período electoral que se define como el tiempo que transcurre entre las elecciones y constituye la principal unidad de juicio en la mente del elector.

Para ilustrar el análisis verbal también se emplea la siguiente ecuación: E función dependiente de U de A (super índice) en t+1 (subíndice) menos U de B en t+1.

Donde:

  • E representa el valor esperado
  • U representa la renta de utilidad hipotética o real del gobierno
  • A es el partido de gobierno en el periodo t+1 (o t posteriormente)
  • B la oposición en el periodo t+1 (o t posteriormente)
  • t+1 es el tiempo que sigue hasta una próxima elección y sus desempeños futuros (t es hoy y t+1 el siguiente periodo electoral)

En un sistema bipartidista, esto se puede resumir de la siguiente manera: La diferencia entre estas dos rentas de utilidad esperadas es la diferencia partidaria que espera el propio ciudadano. Si le restas a la renta de utilidad que esperas del gobierno (E función de U de A en t+1) la renta de utilidad esperada por el partido de oposición (E función de U de B en t+1) y el resultado es positivo, el elector votará al partido de gobierno (ya que cree que el gobierno le ofrece más); si es negativo, vota en la oposición (ídem) y si es cero, se abstiene.

Pero la parte más importante de la decisión de un elector es el tamaño de su diferencia partidaria actual , es decir, la diferencia entre la renta de utilidad que realmente recibió en el período t (ahora) y aquella que habría recibido si la oposición hubiese estado en el poder. Algebraicamente, esto se calcula de la siguiente manera:

Donde se aplica la misma fórmula pero:

  • ya no hay t+1 si no t; pues la t representa el período que termina en el día de la elección
  • Tampoco hay E en la renta de utilidad referente al gobierno pues la E representa un valor que se espera, y si ya se sabe lo que ofrece el gobierno, ya no se espera, cosa que en el caso de la renta de utilidad referente a la oposición si se espera, pues es hipotético

Por otro lado, en un sistema bipartidista, el elector vota al partido que prefiere mientras en un sistema multipartidista, estima lo que cree son las preferencias de otros electores y compara el partido en el poder con cualquiera de los partidos de la oposición que mejor desempeño tengan en ese momento y de la siguiente manera:

a. Si su partido favorito parece tener una razonable oportunidad de ganar, lo vota b. Si su partido favorito parece no tener casi ninguna posibilidad de ganar vota algún otro partido que tenga una oportunidad razonable para impedir que gane el partido que menos apoya c. Si el elector piensa en el futuro, puede votar a su partido favorito incluso si parece que casi no tiene oportunidad de vencer, a fin de mejorar su resultado de cara a futuras elecciones.

Por último, si los electores no consiguen establecer una preferencia entre los partidos porque al menos un partido de oposición está empatado con el partido en el poder en su preferencia, ellos actúan de la siguiente manera siguiendo 2 modificadores:

El primero de estos modificadores es de factor tendencial. Se trata del ajuste que todo ciudadano hace en su diferencial partidista actual para tener en cuenta cualquier tendencia relevante en los acontecimientos ocurridos dentro del período electoral actual. Por ejemplo, si el elector siente que el gobierno ha comenzado muy bien, pero ha degenerado de manera continua, sólo podrá proyectar el mal desempeño en su diferencial partidista esperado.

El segundo modificador entra en juego sólo cuando el ciudadano no puede ver ninguna diferencia entre los dos partidos competidores; es decir, cuando cree que sus políticas y corrientes ideológicas son idénticas. Para huir de esa igualdad, cambia la base de su decisión planteando la cuestión de si los gobernantes gobernaron mejor o peor que sus antecesores. De ahí extraerá un resultado donde pide “cambio, o pide "ningún cambio". Así, siempre se hace una diferencia de qué partido es elegido, no importando cuán similares sean sus hojas de servicio o programas durante el período t. El elector entonces actúa de la siguiente manera:

a. Si los partidos están empatados, aunque tengan un programa ideológico diferente, se abstiene.