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Una profunda exploración de la libertad humana a partir de la perspectiva espiritual. Se abordan conceptos como la libertad de acción, la libertad de autodeterminación y la estructura 'el hombre actúa'. Además, se analizan diferentes aproximaciones a la libertad a lo largo de la historia y se contrastan las 'estructuras objetivas' 'el hombre actúa' y 'algo ocurre en el hombre'.
Tipo: Apuntes
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Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera
RESUMEN: Visto en la primera parte de este tema el conocimiento humano en su dimensión espiritual, esto es, el conocimiento intelectivo, nos disponemos ahora a examinar el dinamismo humano desde esta misma perspectiva espiritual. Este examen nos llevará a confirmar una vez más lo entreverado que está lo espiritual y lo material en el hombre, al mismo tiempo, que nos ayudará distinguir aquellos elementos específicamente intelectuales. ESQUEMA
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera
1. Acercamiento a la cuestión de la libertad humana 1.1. Introducción En el tema anterior hemos descubierto que el hombre es capaz de conocer con verdad. Pero el conocimiento y la verdad tan sólo manifiestan una de sus dimensiones específicas. El hombre está llamado no sólo a conocer sino a actuar. Más aún: “El conocimiento no es, por su propia esencia, una realidad última que descanse en sí y se dé sentido en sí misma. En el conjunto del ser humano tiene más bien una función esencialmente mediadora y está ordenada a algo distinto: el querer y la acción.” 1 Si en el ámbito del conocimiento la verdad señalaba la meta o plenitud de esta actividad, con respecto al actuar la característica fundamental que indica la perfección de este dinamismo humano es la libertad que busca el bien. Ya constatamos cuando hablamos de las tendencias sensibles, y específicamente de los instintos, que en el hombre se da cierta libertad y que su comportamiento no está biológicamente determinado. En este tema vamos a seguir profundizando en estas cuestiones y nos vamos a preguntar si el hombre es libre y si lo es de qué modo y cuáles son sus límites. Algunos autores, a partir de estudios psicológicos, sociológicos y de otras ciencias humanas han negado la capacidad del hombre de actuar libremente. Sin intentar en esta breve introducción abarcar de lleno el tema, quisiera traer a modo de testimonio algunas palabras de Viktor Frank en su libro El hombre en busca de sentido. Él se pregunta si las condiciones a las que se somete un preso en un campo de concentración determinan de tal modo su conducta que su capacidad de elección, y por lo tanto, su libertad desaparece. Concretamente dice : “¿Es cierta la teoría que nos enseña que el hombre no es más que el producto de muchos factores ambientales condicionantes, sean de naturaleza biológica, psicológica o sociológica? ¿El hombre es sólo un producto accidental de dichos factores? Y lo que es más importante, ¿las reacciones de os prisionero ante el mundo singular de un campo de concentración, son una prueba de que el hombre no puede escapar a la influencia de lo que le rodea? ¿Es que frente a tales circunstancias no tiene posibilidad de elección? Podemos contestar a todas estas preguntas en base al a experiencia y también con arreglo a los principios. Las experiencias de la vida en un campo demuestran que el hombre tiene capacidad de elección.(…) El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de indenpendencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física.” 2 Así pues, aunque solo sea en unos pocos hombres, las circunstancias en las que se desarrolle la vida humana por más terribles que sean parece que no logran eliminar la libertad humana. (^1) E MERICH CORETH , ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica, Herder Barcelona 1991, p.
(^2) V IKTOR F RANKL, El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona, 1991, pp. 70 ‐ 71
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera
2. La libertad humana 2.1. Acercamientos al concepto de libertad Ahora bien ¿Qué es la libertad? La libertad es la propiedad esencial de la voluntad humana de poder decidir aquello que se quiere. Los animales como los humanos tienen voluntad. Quieren y en relación a su querer actúan. Sin embargo, no pueden no querer lo que quieren. Si tienen hambre y ven comida querrán comer y comerán. En el caso de los seres humanos no sucede esto. Podemos tener hambre y ver comida pero como estamos a dieta nos abstendremos de comer. Es decir, decidimos lo que queremos. Puede ser que nos apetezca una cosa, nos sintamos atraídos por ella, pero nos decidamos por otra. En el mundo de los animales no se da esa dicotomía, el apetecer y querer se funden, de tal modo que no pueden no querer aquello que apetecen, es decir, no son libres. Así pues, en sentido estricto cuando hablamos de libertad hablamos de voluntad libre, de capacidad de decidir lo que quiero, es decir, de elegir el fin de mis acciones y los medios para alcanzarlo. 2.2. La libertad de interior o constitutiva (autopesesión) La libertad humana se realiza en diversos modos o niveles. El primero de ellos, usando terminología de Yepes Stork y Javier Aranguren, se denomina libertad interior o constitutiva. Con esta expresión los autores se refieren al hecho de que el hombre se posee a sí mismo y precisamente porque el hombre es dueño de sí mismo y no es posesión de nadie puede disponer de sí 6. Esta libertad no nos habla de ningún acto en concreto sino del hecho mismo de que el hombre es independiente, que posee un ámbito interior al que nadie puede acceder y que posibilita que el disponga de sí. Precisamente porque no se concreta en acto alguno sino que es la condición de posibilidad de los actos libres se puede afirmar que es trascendenta l. Esta libertad es la que nos hace caer en la cuenta que el hombre no tiene la libertad, sino que es esencialmente libre, y “en ese sentido, el único modo de eliminar la libertad fundamental es haciendo desaparecer al mismo hombre” 7. Esta libertad caracteriza y también define a la persona humana. Evidenciemos esto con un texto de Romano Guardini: “«Persona» significa que en mi ser mismo no puedo, en último término, ser poseído por ninguna otra instancia, sino que me pertenezco a mí. Puedo vivir en una época en que existe la esclavitud, es decir, en una época en que un hombre puede comprar a otros y disponer de él. Este poder no lo ejerce, empero, el comprador sobre la persona, sino sobre el ser psicofísico, y aún así, solo bajo falsa categoría de equiparar al hombre con el animal. La persona se sustrae a la relación de propiedad.” 8 2.3. La libertad de acción, libertad de autodeterminación (libero arbitrio) y autodominio La libertad constitutiva o autoposesión posibilita los siguientes niveles de libertad. El primero de ellos es la libertad de acción. En ella tomamos conciencia y experimentamos (^6) “Sólo las cosas que son posesión del hombre pueden estar determinadas por él; sólo pueden estar determinadas por aquel que las posee. Estando en posesión de sí mismo, el hombre puede autodeterminarse.” (K AROL WOJTYLA , Persona y acción, BAC, Madrid, 1982, p. 124). (^7) YEPES S TORK , JAVIER A RANGUREN , Fundamentos de antropología, EUNSA, Pamplona 1997, p. 121. (^8) R OMANO GUARDINI , Mundo y persona , Encuentro, Madrid, 2000, p. 104.
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera primariamente y de manera espontánea el hecho de que somos libres. Es la característica propia de nuestras acciones, es decir, aquella que experimentamos al salir en este momento de la habitación donde nos encontramos, de ser libres para seguir estudiando o de abandonar los libros sobre la mesa, de ir a comer a un restaurante u otro. A esta libertad de acción la podríamos definir como aquella libertad que se ejerce “cuando no existen trabas u obstáculos que impidan al sujeto poner por obra sus designios reales o posibles.” 9 La libertad de acción es ausencia de obligación (“immunitas ab coatione”) o coacción física a la hora de realizar un acto. Es aquella libertad que constatamos en nuestros actos. Ahora bien, la libertad de acción revela un nivel más profundo de libertad y que denominaremos la libertad de autodeterminación. Cada cosa que hacemos no sólo tiene consecuencias externas a nosotros sino que repercute en nuestro mismo ser. De tal modo, que re cuando dejamos los libros sobre la mesa y dejamos de estudiar cuando debiéramos continuar haciéndolo pues mañana nos examinamos, algo sucede en nosotros. Los actos humanos vuelven sobre la persona que los realiza dejando en ellos una huella, una impronta que van constituyendo poco a poco su ser. Si dejamos de estudiar por pereza o si continuamos estudiando superando el cansancio que ello supone nos hacemos en un caso perezosos o en el otro estudiosos. Buena persona es aquella que ha realizado actos buenos y éstos la han ido constituyendo como tal. De la misma manera ocurre con la mala persona que es aquella que ha optado por la realización del mal. La autodeterminación significa que al decidir algo también decido sobre mí mismo. La acción viene definida por el fin que elige cada hombre. En la deliberación el hombre decide aquello que va a realizar, determinando el por qué lo va a realizar, cómo lo va a realizar y para qué lo va a realizar. Esto da contenido a la acción e incide, como hemos dicho antes en la persona. Por último debemos referirnos al autodominio. Con esta expresión queremos expresar el dominio que el hombre tiene sobre sí mismo en el ámbito de sus tendencias o apetencias sensibles. Si es posible la libertad en el hombre es porque como dijimos al inicio de este tema el ser humano es capaz de distinguir lo que le apetece de lo que quiere. Precisamente porque es capaz de ejercer un dominio sobre sus tendencias sensibles. Este dominio, como veremos más adelante, es un dominio político y no despótico, pero en todo caso un dominio que consiste en someter a un orden racional estas tendencias sensibles. Pero de ello hablaremos en próximas páginas. 2.4. Los límites de la libertad 10. La libertad humana no tiene un carácter absoluto. Sus límites saltan a la vista al constatar que el hombre es un ente finito. Podemos distinguir tres tipos de límites en relación a la libertad humana: metafísicos, circunstanciales o individuales, por último límites éticos o morales. Vamos a examinar cada uno de éstos. Límites metafísicos. Yo soy hombre y aunque quisiera no podría convertirme en ave. Estoy limitado metafísicamente a un modo de ser. Mi libertad está limitada a mi condición humana. Mi esencia, mi naturaleza humana me impone un modo de ser que no puedo cambiar libremente. A este tipo de límites lo podemos denominar límites metafísicos. (^9) LEONARDO R ODRÍGUEZ, Ética, BAC, Madrid, 2001, p. 52. (^10) Cfr. A NDRÉ LEONARD , El fundamento de la moral, BAC, Madrid, 1997, pp. 78 ‐82.
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera es agente ( agere , hacer, el que hace). En el segundo dinamismo el ser humano es paciente, es decir, el que sufre o padece actos que se dan en él sin sentirse responsable de ellos.. “Las dos estructuras objetivas, ‘el hombre actúa’ y ‘algo ocurre en el hombre’, determinan las dos líneas fundamentales del dinamismo propio del hombre. Sus direcciones se oponen mutuamente, en la medida en que una de ellas se visualiza –y actualiza‐ la ‘actividad’ del hombre, es decir, su actualización, y en la otra la pasividad.” 12 Subrayamos que, a pesar de ser opuestas y distintas, ambas nacen de un mismo sujeto 13 , ese es el punto de unión de ambos dinamismos. La distinción fundamental entre ambos momentos, además de la actividad y pasividad de la que hemos hablado antes, es lo que Wojtyla denomina “momento de eficacia”. El momento de eficacia lo podríamos definir como el instante en el que el yo actúa conscientemente. Veamos como lo explica Wojtyla: “El examen de los hechos descubre que lo que determina esta diferencia fundamental es el momento de la eficacia. En este caso, por momento de la eficacia se entiende el tener la experiencia de ‘ser el que actúa’. Esta experiencia distingue la acción del hombre de todo aquello que únicamente ocurre en el hombre. También explica la contraposición dinámica de hechos y estructuras, en los que está claramente manifiestas la actividad y pasividad.” 14 El hombre actúa Activo Protagonista Agente (Actor principal) (El que hace) Algo ocurre en el hombre Pasivo Espectador Paciente (Sufre – Padece) En resumen, podemos sintetizar estos dos dinamismos de la siguiente manera: “Por una parte, está esa forma del dinamismo humano en que el propio hombre es el agente del dinamismo humano en que el propio hombre es el agente , es decir, es la causa consciente de su propia causalidad; es la forma a que nos referimos con la expresión ‘el hombre actúa’. Por otra parte, existe otra forma de dinamismo humano en que el hombre no tiene conocimiento de su eficacia ni la experimenta; es lo que expresamos con la fórmula ‘algo ocurre en el hombre’.” 15 (^12) K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 76. (^13) “Las acciones del hombre, igual que las cosas que ocurren en él, ofrecen ‐cada una a su manera‐ la realización del dinamismo propio del ser humano. Ambas tienen su fuente en el hombre;(...)” (K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 77). “La estructura de ‘el hombre actúa’, así como la estructura ‘algo ocurre en el hombre’, constituyen la manifestación concreta del dinamismo propio del hombre. Parte de su equivalencia consiste en que el hombre está presente en cada una de ellas como sujeto dinámico.” (K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 80). (^14) K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 81. (^15) K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 82 Momento de eficacia
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera 3.2. Actos humanos y actos del hombre. La filosofía clásica ha comentado también esta distinción y usando terminología diferente habla de actos humanos y actos del hombre. “Actos humanos son aquellos que el hombre es dueño de hacer y de omitir, de hacerlos de un modo o de otro. Son las acciones libres, esto es, las que proceden de la deliberación racional y de la voluntad.” 16 Los actos del hombre son aquellos actos que el hombre realiza sin participación de su libre voluntad, ocurren en él, se dan en él. En el fondo vienen a significar los dos dinamismos que venimos señalando páginas atrás. 3.3. La frontera entre los dos dinamismos. Como en otras ocasiones, hemos de subrayar una vez más que la división aquí presentada no implica una división radical en el ser del hombre. El ser humano presentado diversas dimensiones permanece siempre uno. Por ejemplo, la dimensión intelectiva del ser humano afecta a su dimensión vegetativa y sensitiva. La enfermedad que se padece tiene repercusiones en el estado de ánimo psíquico y espiritual. Del mismo modo, la dimensión intelectiva, nuestras ideas, ilusiones, estados de ánimo influyen y repercuten en nuestra dimensión vegetativa o somática 17. En relación al actuar sucede lo mismo. No existe un acto espiritualmente puro libre de condicionamientos físicos o psíquicos. Es decir, la frontera entre “el hombre actúa” y “algo ocurre en el hombre” no es exacta, ambos dinamismos están interrelacionados. De hecho, algunos autores llegan a afirmar que: “(...) no hay nunca acto humano (el hombre actúa) concreto que sea pura y simplemente libre. Y a la inversa, muy pocos actos del hombre (Algo ocurre en el hombre) son de hecho únicamente actos del hombre, porque la libertad penetra y colorea la mayor parte de nuestros comportamientos, incluso involuntarios.” 18 Quizás tres ejemplos nos sirvan para corroborar esta tesis. En primer lugar la pasión que es una tendencia que el sujeto padece. La emoción que yo siento por alguien o por algo (una afición), surge en mí de manera involuntaria. Pero sirve de sostén para un conjunto de actos voluntarios. Mi pasión por el fútbol sostiene un montón de actos voluntarios o la misma decisión de irme a jugar un partido de fútbol. Podemos decir lo mismo de la inspiración creadora en el ámbito del arte. El genio creador, el impulso creador o la inspiración no es algo voluntario. Sobre él luego se apoyarán la acción voluntaria del artista, su técnica, su modo de obrar. También el amor humano responde a esta misma estructura: “¿Hay una expresión más alta de la libertad humana que la ofrenda mutua de dos personas? Y con todo, el amor no es asunto de pura lucidez. En el amor más personal hay, legítima y felizmente, una parte de espontaneidad, e incluso de instinto, que viene de las profundidades del eros ligado a la sexualidad. Concretamente, el amor interpersonal no es posible, en la mayor parte de los casos, más que basándose en esta energía que se despierta en nosotros antes de cualquier decisión.” 19 (^16) Á NGEL R ODRÍGUEZ LUÑO, Ética general, Eunsa, Pamplona 1998, p. 21. (^17) Las preocupaciones laborales en muchas ocasiones se somatizan, es decir, se reflejan en desajustes en el funcionamiento orgánico de nuestro cuerpo. (^18) A NDRÉ LEONARD , El fundamento de la moral , p. 17. Los paréntesis son míos. (^19) A NDRÉ LEONARD , El fundamento de la moral, p. 18.
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera al deliberar yo voy aclarando en mi mente aquello que voy a realizar, voy sopesando las consecuencias que va a tener. Este primer momento es muy importante. En la medida que yo soy consciente y tengo claros los motivos y el fin de la acción que voy a realizar son más responsable de ella. De ahí que podamos decir que “la responsabilidad por las acciones es directamente proporcional al grado de lucidez con el que se llevan a cabo.” 22 La volición. Es el acto por el que la voluntad se decide por un fin concreto. En la deliberación se han presentado varios fines a la voluntad o un fin se ha sopesado más o menos. En la decisión se opta por la realización de ese fin. Esta decisión posee una característica que conviene destacar: la autodeterminación. Es decir, repercute en el sujeto, afecta al sujeto. Al optar por robar un coche una persona se convierte en ladrón; es un acto que compromete al sujeto. La decisión tiene un carácter reflexivo, por ello solemos usar muchas veces las expresiones resolver‐se, decidir‐se, determinar‐se, a obrar. Con respecto al fin de la volición hay que decir tres cosas importantes:
Prof. Dr. D. Rafael Fayos Febrer Univ. CEU Cardenal Herrera Los resultados de la acción. La última fase de la acción son los resultados. Podríamos pensar que no hacen parte de la acción, pero un simple ejemplo, nos permite ver que debemos tenerlos en cuenta. Porque apuntar y lanzar una flecha a un blanco no es lo mismo que hacer diana en el blanco. Los resultados de la acción deben englobarse a la hora de considerar y juzgar la acción.