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Filosofía Antropológica: La Libertad Humana según Rafael Fayos, Apuntes de Antropología Filosófica

En este documento, rafael fayos aborda el tema de la libertad humana en el contexto de la antropología filosófica. El autor analiza la libertad de acción, la libertad de autodeterminación y el concepto de libertad en sí. Utiliza referencias de autores como ramón lucas y karol wojtyla para ilustrar su punto de vista. El texto incluye una bibliografía para una lectura adicional.

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 16/05/2017

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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA (UCH-CEU)
ANTROPOLOGIA 3(II)
FAYOS, RAFAEL 16-17
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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA (UCH-CEU)

ANTROPOLOGIA 3(II)

FAYOS, RAFAEL 16-

Tema 3 La vida racional (II)

La voluntad y el bien

RESUMEN: Visto en la primera parte de este tema el conocimiento humano en su dimensión espiritual, esto es, el conocimiento intelectivo, nos disponemos ahora a examinar el dinamismo humano desde esta misma perspectiva espiritual. Este examen nos llevará a confirmar una vez más lo entreverado que está lo espiritual y lo material en el hombre, al mismo tiempo, que nos ayudará distinguir aquellos elementos específicamente intelectuales. ESQUEMA

  1. Acercamiento a la cuestión de la libertad humana 1.1. Introducción. 1.2 La cuestión de la libertad a la luz de la historia
  2. La libertad humana 2.1. Acercamientos al concepto de libertad. 2.2. La libertad de interior o constitutiva (autopesesión) 2.3. La libertad de acción, libertad de autodeterminación ( libero arbitrio ) y autodominio. 2.4. Los límites de la libertad.
  3. El dinamismo de la libertad humana 3.1. Las estructuras el hombre actúa y algo ocurre en el hombre 3.2. Actos humanos y actos del hombre 3.3. La frontera entre los dos dinamismos
  4. La estructura “el hombre actúa”. 4.1. Definición de acción voluntaria (o acción libre) 4.2. Fases de la acción voluntaria BIBLIOGRAFÍA RAMÓN L UCAS L UCAS, El hombre espíritu encarnado, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1998, pp. 169 ‐187. C ARLOS V ALVERDE, Antropología filosófica, Edicep, Valencia, 2002, pp. 183 ‐204. JOSÉ Á NGEL GARCÍA C UADRADO, Antropología Filosófica , EUNSA, Pamplona, pp. 143 ‐159. GUILLERMO B LANCO , Curso de Antropología Filosófica , Universidad Católica de Argentina, Buenos Aires 2004, pp. 467 ‐505. RICARDO Y EPES S TORK , Fundamentos de antropología, EUNSA, Pamplona 1997, pp. 119 ‐136. EMERICH C ORETH, ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica, Herder, Barcelona,1991, pp. 135 ‐166. A NDRÉ L EONARD, El fundamento de la moral, BAC, Madrid, 1997, pp. 15 ‐82. Á NGEL RODRÍGUEZ L UÑO, Ética general, Eunsa, Pamplona, 1998, pp. 152 ‐179. KAROL W OJTYLA , Persona y acción, BAC, Madrid, 1982, pp. 74 ‐122.

1.2 La cuestión de la libertad a la luz de la historia 3 Si miramos la historia de la filosofía nos sorprenderá como importantes escuelas filosóficas algunas de ellas recientes, se encuentran en posiciones radicalmente opuestas en relación a esta cuestión. Detengámonos brevemente en algunas como son el materialismo positivista, el panteísmo, el idealismo y el existencialismo. El materialismo reduce la realidad al ámbito meramente material. Niega la realidad espiritual o trascendente. Desde este punto de vista, único que existe es la materia regida por un conjunto de leyes físicas, químicas o de orden biológico. Toda la realidad está gobernada por estas leyes, que son necesarias y universales. Incluso los procesos humanos cognoscitivos, los fenómenos de la conciencia, las elecciones, todo lo humano está inmerso en este determinismo material. Así pues, no existe la libertad y lo que experimentamos es una ficción de la libertad. El panteísmo, aunque de un modo totalmente distinto, llega a la misma conclusión en relación a la libertad humana. La única realidad que existe es la divina, todo es Dios. “Si todo el ser y el acontecer queda absorbido en un único principio, absoluto y divino, que se desarrolla y revela en todas las cosas finitas, todo queda subsumido por lo tanto en la necesidad divina, que es, por tanto, absoluta.” 4 El idealismo es otro determinismo que de algún modo se asemeja al panteísmo. Hegel es su máximo representante. “En Hegel el hombre, único ser espiritual finito, es absorbido en un Espíritu infinito universal, que se desarrolla en todas las cosas y cobra conciencia en el espíritu humano haciéndose Espíritu en sentido pleno. De esta forma el hombre individual no es más que un elemento del proceso absoluto del Espíritu.” 5 El hombre queda inmerso en el dinamismo y desarrollo del espíritu absoluto cuyo movimiento es necesario y por lo tanto determinado. La historia de la humanidad está determinada por el proceso mediante el cual este Espíritu absoluto se manifiesta y por lo tanto la vida del hombre individual está también sometida a este determinismo. Pero existe otro modo de negar la libertad humana y es exaltarla de tal modo que rompa con los límites y condiciones que de algún modo la sacan de nuestro mundo atribuyéndola cualidades divinas. Eso es lo que sucede con el existencialismo, especialmente con el de Jean Paul Sartre. Para el pensador francés la libertad humana es absoluta y por lo tanto no le reconoce ningún límite de carácter ético o moral ni por supuesto de raíz religiosa. Más aún, la existencia de Dios limitaría la libertad humana y dado que el hombre es libre Dios no existe. El hombre es pura existencia y con su libertad debe ir configurando su esencia con su libertad, es decir, que el hombre se autodetermina, no en algún aspecto o dimensión de su realidad humana sino constitutivamente, en su misma esencia. La posición que acabamos de describir no termina de adecuarse correctamente a la realidad humana, en la medida que no tiene en cuenta las limitaciones, los condicionamientos y en el fondo la finitud en la que se mueve el hombre. Si el hombre es limitado, está condicionado y es finito su libertad también lo será. Más aún, la libertad humana está llamada a ejercitarse no de modo arbitrario sino en relación al bien que la perfecciona.

(^34) Cfr. E MERICH CORETH , ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica, p. 140 ‐142. 5 EE^ MERICH MERICH^ CCORETHORETH^ , ,^ ¿Qué¿Qué^ eses^ elel^ hombre?hombre?^ EsquemaEsquema^ dede^ unauna^ antropologíaantropología^ filosófica,filosófica,^ p.p.^ 141.141.

2. La libertad humana 2.1. Acercamientos al concepto de libertad Ahora bien ¿Qué es la libertad? La libertad es la propiedad esencial de la voluntad humana de poder decidir aquello que se quiere. Los animales como los humanos tienen voluntad. Quieren y en relación a su querer actúan. Sin embargo, no pueden no querer lo que quieren. Si tienen hambre y ven comida querrán comer y comerán. En el caso de los seres humanos no sucede esto. Podemos tener hambre y ver comida pero como estamos a dieta nos abstendremos de comer. Es decir, decidimos lo que queremos. Puede ser que nos apetezca una cosa, nos sintamos atraídos por ella, pero nos decidamos por otra. En el mundo de los animales no se da esa dicotomía, el apetecer y querer se funden, de tal modo que no pueden no querer aquello que apetecen, es decir, no son libres. Así pues, en sentido estricto cuando hablamos de libertad hablamos de voluntad libre, de capacidad de decidir lo que quiero, es decir, de elegir el fin de mis acciones y los medios para alcanzarlo. 2.2. La libertad de interior o constitutiva (autopesesión) La libertad humana se realiza en diversos modos o niveles. El primero de ellos, usando terminología de Yepes Stork y Javier Aranguren, se denomina libertad interior o constitutiva. Con esta expresión los autores se refieren al hecho de que el hombre se posee a sí mismo y precisamente porque el hombre es dueño de sí mismo y no es posesión de nadie puede disponer de sí 6. Esta libertad no nos habla de ningún acto en concreto sino del hecho mismo de que el hombre es independiente, que posee un ámbito interior al que nadie puede acceder y que posibilita que el disponga de sí. Precisamente porque no se concreta en acto alguno sino que es la condición de posibilidad de los actos libres se puede afirmar que es trascendenta l. Esta libertad es la que nos hace caer en la cuenta que el hombre no tiene la libertad, sino que es esencialmente libre, y “en ese sentido, el único modo de eliminar la libertad fundamental es haciendo desaparecer al mismo hombre” 7. Esta libertad caracteriza y también define a la persona humana. Evidenciemos esto con un texto de Romano Guardini: “«Persona» significa que en mi ser mismo no puedo, en último término, ser poseído por ninguna otra instancia, sino que me pertenezco a mí. Puedo vivir en una época en que existe la esclavitud, es decir, en una época en que un hombre puede comprar a otros y disponer de él. Este poder no lo ejerce, empero, el comprador sobre la persona, sino sobre el ser psicofísico, y aún así, solo bajo falsa categoría de equiparar al hombre con el animal. La persona se sustrae a la relación de propiedad.” 8

2.3. La libertad de acción, libertad de autodeterminación (libero arbitrio) y autodominio La libertad constitutiva o autoposesión posibilita los siguientes niveles de libertad. El primero de ellos es la libertad de acción. En ella tomamos conciencia y experimentamos

(^6) “Sólo las cosas que son posesión del hombre pueden estar determinadas por él; sólo pueden estar determinadas autodeterminarse.” por (^) (Kaquel AROL (^) WqueOJTYLA las , (^) Persona posee. (^) y Estando acción, (^) BAC,en posesión Madrid, (^) 1982,de sí p. mismo, 124). el hombre puede (^78) YEPES S TORK , JAVIER A RANGUREN , Fundamentos de antropología, EUNSA, Pamplona 1997, p. 121. R OMANO GUARDINI , Mundo y persona , Encuentro, Madrid, 2000, p. 104.

Límites individuales o circunstanciales. Existen otros tipos de condicionamientos que nacen del individuo mismo y de las circunstancias en las que se ha desarrollado su vida. misma del hombre y de los que hemos hablado ya en este tema, me refiero a condicionamientos de tipo biológicos, psíquicos, educativos, temperamentales, ...etc; que en algunas ocasiones pueden eliminar la libertad y en otras ocasiones pueden limitarla. Así pues, tenemos otro tipo de límites: límites individuales o circunstanciales. Límites éticos o morales. Además, la libertad humana, debe distinguirse de la arbitrariedad. No es lo mismo actuar libremente que arbitrariamente. Lo primero exige responsabilidad, es decir, dar razón ante uno mismo, y luego ante los demás, del actuar. Responsabilidad viene de responder ante la cuestión ¿por qué actúo de este modo? Y esto es propio del hombre que como hemos visto en este tema delibera antes de actuar, valora y sopesa los motivos de su acción, señala el fin de su acción...etc. Esto adquiere mayor valor, cuando el hombre toma conciencia de que sólo tiene una vida, que debe dar razón ante sí mismo de aquello que va haciendo, que tiene que dotar de sentido a su existencia para que ésta no se convierta en un absurdo: “La libertad, entendida como capacidad de actuar sabiendo aquello que se hace y por qué se hace, se relaciona intrínsecamente con la responsabilidad. El hombre debe justificar su propia elección; justificación urgente porque tiene contados los días de su vida y no puede hacerse ilusiones de realizar más tarde lo que no hace hoy. La justificación y la elección desembocan en la responsabilidad del hombre en relación a su actuar.” 11 La arbitrariedad no es actuar a la luz de la inteligencia. Es una imposición de la propia voluntad a toda costa. La única razón es porque yo lo quiero. Mis actos pueden afectar negativamente a los demás, pueden ser justos injustos, apropiados o inapropiados. Pero esto no importa. El motivo es hacer lo que yo quiera por la razón única de que yo lo quiero. Ese “quiero” no se corresponde en muchas ocasiones a lo justo, a lo moral, a la verdad, a lo razonable y por ello no es humano. A este límite, que no le viene impuesto sino que el mismo hombre debe imponerse se le podría denominar límite ético o moral. La libertad humana nos conduce necesariamente a la reflexión ética: ¿qué actos podemos considerar buenos y cuáles malos? ¿qué los constituye como tales? La ética es la encargada de reflexionar sobre tales asuntos que superan las fronteras de la asignatura que estamos cursando.

3. La realización de la libertad humana 3.1. Punto de partida: Las estructuras objetivas “el hombre actúa” y “algo ocurre en el hombre”. La conciencia humana refleja la riqueza de actividades que se dan en un mismo sujeto humano. Descubre fundamentalmente dos tipos de actividades que manifiestan, según Wojtyla dos estructuras distintas y hasta cierto punto opuestas. Por un lado aquello que podríamos llamar “el hombre actúa” y por otro lado “algo ocurre en el hombre”. La primera está caracterizada por la actividad y la segunda por la pasividad. Cuando el hombre actúa él se siente protagonista de una acción (es decir, actos principal). Sin embargo en el dinamismo “algo ocurre en el hombre el es simplemente espectador. En el primer dinamismo el hombre (^11) R AMÓN LUCAS, El hombre espíritu encarnado, Sígueme, Salamanca, 1998, p. 181.

es agente ( agere , hacer, el que hace). En el segundo dinamismo el ser humano es paciente, es decir, el que sufre o padece actos que se dan en él sin sentirse responsable de ellos.. “Las dos estructuras objetivas, ‘el hombre actúa’ y ‘algo ocurre en el hombre’, determinan las dos líneas fundamentales del dinamismo propio del hombre. Sus direcciones se oponen mutuamente, en la medida en que una de ellas se visualiza –y actualiza‐ la ‘actividad’ del hombre, es decir, su actualización, y en la otra la pasividad.” 12 Subrayamos que, a pesar de ser opuestas y distintas, ambas nacen de un mismo sujeto 13 , ese es el punto de unión de ambos dinamismos. La distinción fundamental entre ambos momentos, además de la actividad y pasividad de la que hemos hablado antes, es lo que Wojtyla denomina “momento de eficacia”. El momento de eficacia lo podríamos definir como el instante en el que el yo actúa conscientemente. Veamos como lo explica Wojtyla: “El examen de los hechos descubre que lo que determina esta diferencia fundamental es el momento de la eficacia. En este caso, por momento de la eficacia se entiende el tener la experiencia de ‘ser el que actúa’. Esta experiencia distingue la acción del hombre de todo aquello que únicamente ocurre en el hombre. También explica la contraposición dinámica de hechos y estructuras, en los que está claramente manifiestas la actividad y pasividad.” 14 El hombre actúa Activo Protagonista Agente (Actor principal) (El que hace)

Algo ocurre en el hombre Pasivo Espectador (^) (SufrePaciente – Padece)

En resumen, podemos sintetizar estos dos dinamismos de la siguiente manera: “Por una parte, está esa forma del dinamismo humano en que el propio hombre es el agente del dinamismo humano en que el propio hombre es el agente , es decir, es la causa consciente de su propia causalidad; es la forma a que nos referimos con la expresión ‘el hombre actúa’. Por otra parte, existe otra forma de dinamismo humano en que el hombre no tiene conocimiento de su eficacia ni la experimenta; es lo que expresamos con la fórmula ‘algo ocurre en el hombre’.” 15

(^1213) K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 76.

realización“Las^ acciones del dinamismo^ del^ hombre, propio^ igual delque ser^ las humano.cosas^ que Ambas^ ocurren tienen^ en^ él, su^ ofrecen fuente^ ‐encada el^ unahombre;(...)”^ a^ su^ manera (K AROL‐^ la W OJTYLA , Persona y acción, p. 77). “La estructura de ‘el hombre actúa’, así como la estructura ‘algo ocurre su equivalencia en el hombre’, consiste constituyen en que el la hombre manifestación está presente concreta en del cada dinamismo una de ellas propio como del sujetohombre. dinámico.” Parte de (K 14 AROLK AROL W W OJTYLA OJTYLA , Persona , Persona y (^) yacción, acción, p. p. 80). 81. (^15) K AROL W OJTYLA , Persona y acción, p. 82

Momento de eficacia

4. La estructura “el hombre actúa”. Nuestro análisis del dinamismo humano nos ha llevado a distinguir tres tipos de tendencias de las que hemos analizado hasta el momento dos: las vegetativas (que sólo las hemos nombrado) y las psíquicas o sensitivas (instintos y hábitos). Queda por examinar un tercer grupo propio y específico del hombre, y que nacen de su vida intelectiva. Este grupo de tendencias no surgen de ningún automatismo biológico o psíquico. Nacen de manera libre y autónoma, surgen fruto de la elección libre de la voluntad humana, es decir, del mismo querer del hombre. A este tipo de acción la llamamos acción voluntaria. A continuación analizaremos la acción voluntaria para posteriormente centrarnos en la característica fundamental de ésta: la libertad. 4.1. Definición de acción voluntaria (o acción libre) La ética es la parte de la filosofía que estudia los actos humanos, es decir, aquellos que el hombre realiza con libertad. Por ello, acudimos a un manual de ética para que nos defina qué es una acción voluntaria. Rodríguez Luño la define como aquella “que procede de un principio intrínseco con conocimiento formal del fin” 20. Desglosemos en partes esta definición: Principio intrínseco. Decimos que procede de un principio intrínseco para indicar que la acción tiene su origen una facultad de la persona, que procede de lo más íntimo que hay en ella, que nace, se gesta y se impulsa desde su interior. Lo contrario a ello sería una acción coacta, es decir, que aún realizándola el sujeto tiene su impulso y su origen una coacción ya sea por presión psicológica, violencia, etc., oponiéndose al deseo y al querer del sujeto. Por lo tanto, lo que hay que subrayar aquí es que la acción nace del interior de la persona. Con conocimiento formal del fin. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente esto: el fin de la acción, aquello que se pretende alcanzar, es de algún modo el origen de la acción. Esto significa que es una acción consciente, que es una acción en la que se conoce perfectamente lo que se va a realizar, y sobre todo los motivos que originan esa acción, es decir, el por qué y para qué se realiza. Hay acciones espontáneas, en las que el hombre siendo origen de la acción no ha deliberado, no ha buscado ponerla en acto, por ejemplo cuando pisamos en el autobús de línea el pié de otro pasajero. Aun siendo nosotros el origen no ha habido un conocimiento formal del fin de esa acción. En cambio, en la acción voluntaria, el sujeto ha pensado, ha sopesado las razones y se ha decidido a realizarla. 4.2. Fases de la acción voluntaria. Distinguir las etapas o pasos de la acción voluntaria no es fácil. El actuar humano es muy complejo al mismo tiempo unitario. Presenta diversas fases pero las fronteras entre unas y otras no están bien definidas. De todos modos nosotros proponemos los siguientes pasos 21 : deliberación, volición, impulsos volitivos, ejecución y resultados de la acción. La deliberación. La deliberación es la valoración por parte del hombre de los fines posibles de la voluntad. Así mismo busca los medios que le van a permitir alcanzarlos. Deliberar es pensar para obrar. Por ello, es un acto que está ya cargado de moralidad. Porque

(^2021) Á NGEL R ODRÍGUEZ LUÑO, Etica general, p. 119.

los“Ésta distintos^ se^ presenta elementos^ a^ su que^ sujeto la integran^ como^ una se^ vivenciave dificultada^ considerablemente por su acusada^ compleja. continuidad^ La^ tareafenoménica;^ de^ distinguir unas fases compacta del (^) enproceso la que se cuesta funden trazar con límites otras precisos.” y crean (^) (LanteEONARDO la mirada R ODRÍGUEZ ingenua D UPLÁ una, Ética impresión, p. 37). de unidad

al deliberar yo voy aclarando en mi mente aquello que voy a realizar, voy sopesando las consecuencias que va a tener. Este primer momento es muy importante. En la medida que yo soy consciente y tengo claros los motivos y el fin de la acción que voy a realizar son más responsable de ella. De ahí que podamos decir que “la responsabilidad por las acciones es directamente proporcional al grado de lucidez con el que se llevan a cabo.” 22 La volición. Es el acto por el que la voluntad se decide por un fin concreto. En la deliberación se han presentado varios fines a la voluntad o un fin se ha sopesado más o menos. En la decisión se opta por la realización de ese fin. Esta decisión posee una característica que conviene destacar: la autodeterminación. Es decir, repercute en el sujeto, afecta al sujeto. Al optar por robar un coche una persona se convierte en ladrón; es un acto que compromete al sujeto. La decisión tiene un carácter reflexivo, por ello solemos usar muchas veces las expresiones resolver‐se, decidir‐se, determinar‐se, a obrar. Con respecto al fin de la volición hay que decir tres cosas importantes:

  • El fin nunca es una cosa, sino un acto, un hecho a realizar. 23
  • Además es un fin posible y realizable, de otro modo no se decidiría la voluntad;
  • y en tercer lugar debe ser captado de algún modo como bueno. La voluntad sólo se mueve cuando aquello que percibe se le presenta de alguna manera bajo el aspecto de bondad. Distinto de la volición pero íntimamente relacionada con ella se encuentran los motivos o razones por las que la voluntad se decide por esto o por aquello. Pueden ser objetivas cuando se encuentran en el objeto: por ejemplo decido comprar un coche que en sí mismo es muy bueno; también pueden ser subjetivas, dependientes del sujeto y aquí entran factores como el estado de ánimo, su temperamento o modo de ser o simplemente la generosidad del sujeto, su compromiso con cierta causa solidaria, etc. Los impulsos volitivos. Una vez decididos a realizar una acción debemos ponerla en acto. Para ello la voluntad manda las órdenes necesarias a los órganos para realizar tal acción. Por ejemplo, decido ir a visitar un museo. Para ello, debo levantarme salir de casa e ir. O decido visitar a un amigo, pero la semana que viene. La deliberación está hecha, la voluntad decidida, pero todavía no se ha puesto en acto, no se han dado los impulsos volitivos para que nuestras piernas nos lleven a casa del citado amigo. El que nos encontremos ante un nuevo paso o fase del actuar humano nos lo demuestra también el hecho de que habiendo deliberado y tomado la decisión en ocasiones no la llevamos a cabo por pereza, por encontrarnos en un estado anímico bajo, etc. La realización o ejecución. Por último nos encontramos con la ejecución propiamente dicha. No la podemos identificar con los impulsos volitivos, porque en ocasiones aún existiendo estos no se produce la acción. Tal es el caso de querer levantar una maleta y no poder hacerlo debido a su peso. La ejecución implica la vivencia de la acción consciente de la voluntad. Es realizar una acción y llevarla a cabo con plena lucidez y conciencia. Puede ocurrir que hagamos algo sin darnos cuenta, como pisar a una persona. Evidentemente hemos ejecutado un acto, pero no ha habido ni deliberación, ni decisión, ni impulsos volitivos, aunque sí una ejecución, pero no querida. Por eso, se dice que es un acto accidental.

(^2223) LEONARDO R ODRÍGUEZ, Ética, p. 38.

fin“En es elprimer hecho^ lugar, de que^ nunca quede^ es^ unacerrada;^ cosa, cuandosino^ más me^ bien propongo^ un^ hecho informar^ (cuando a mealguien^ propongo de algo,^ cerrar el hecho^ la^ puerta, de que^ el esté al tanto).” (LEONARDO R ODRÍGUEZ, Ética, p. 39).