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Aprender leyendo. Material de aula, Ejercicios de Derecho

Material para leer y aprender desde lo básico. De esta manera construir saberes.

Tipo: Ejercicios

2022/2023

Subido el 16/06/2023

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daniel-alderete-1 🇦🇷

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© STELLA - ¡Mejor juntos! 1
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Caperucita era una niña que vivía con su mamá en un pequeño pueblo
cercano a un bosque enorme, pero muuuuy enorme. En el pueblo la querían
muchísimo, porque era muy simpática y cariñosa con todos, pero quien más la
quería era su abuela.
La abuela siempre le cosía ropa con telas únicas y le tejía guantes abrigados. Una
vez, le regaló una capa de terciopelo rojo que le quedaba tan bien que se volvió su
favorita y como la niña nunca se la quitaba, ni para dormir, todos comenzaron a
llamarla Caperucita Roja.
Un día, la mamá de Caperucita hizo una tarta, llenó una botella de leche y le
pidió a Caperucita que se las llevara a su abuela, que estaba enferma. Mientras le
hacía un moño en el delantal, le dio otras recomendaciones:
—Caperucita, tenés que llevarle esta tarta y esta leche a tu abuelita. La pobre
está enferma y con esto se va a sentir mejor. El camino es muy largo y hay que
atravesar el bosque. Andá con cuidado y no te apartes del camino; no te vayas a
caer, porque se puede romper la botella y tu abuela se quedará sin nada. Caminá
por el sendero sin distraerte, no te entretengas y no te pongas a juguetear por
todas partes. Cuando llegues a su casa acordate de darle los buenos días. Y, sobre
todo, no hables con desconocidos.
—Sí, mami, te prometo que voy a hacer todo bien —dijo Caperucita Roja.
Y Caperucita Roja se fue rumbo a la casa de la abuela que vivía afuera, en el
bosque, a media hora de camino del pueblo.
Cuando la niña iba caminando por el bosque, salió a su
encuentro un lobo que parecía estar esperándola. Nunca
antes la niña había visto un lobo y no sabía lo peligroso
que podía ser, así que no se asustó. El lobo, amablemente,
le dijo:
—¡Buenos días, pequeña! ¿Cómo te llamás?
—¡Buenos días! Me llaman Caperucita Roja.
CAPERUCITA ROJA
"CAPERUCITA ROJA" ES UN
CUENTO DE CHARLES PERRAULT
QUE SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ
EN 1697 EN UN LIBRO LLAMADO
CUENTOS DE ANTAÑO.
EN ESE LIBRO
TAMBIÉN ESTABAN, ENTRE OTROS,
LOS CUENTOS: "PULGARCITO",
"CENICIENTA" Y "EL GATO CON
BOTAS". ¿SABÍAN QUE TAMBIÉN
ESCRIBIÓ "LA BELLA DURMIENTE"?
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©^ STELLA

  • ¡Mejor juntos!

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DE

C H A

R L E S

P E R R AULT

Caperucita era una niña que vivía con su mamá en un pequeño pueblo cercano a un bosque enorme, pero muuuuy enorme. En el pueblo la querían muchísimo, porque era muy simpática y cariñosa con todos, pero quien más la quería era su abuela. La abuela siempre le cosía ropa con telas únicas y le tejía guantes abrigados. Una vez, le regaló una capa de terciopelo rojo que le quedaba tan bien que se volvió su favorita y como la niña nunca se la quitaba, ni para dormir, todos comenzaron a llamarla Caperucita Roja. Un día, la mamá de Caperucita hizo una tarta, llenó una botella de leche y le pidió a Caperucita que se las llevara a su abuela, que estaba enferma. Mientras le hacía un moño en el delantal, le dio otras recomendaciones: —Caperucita, tenés que llevarle esta tarta y esta leche a tu abuelita. La pobre está enferma y con esto se va a sentir mejor. El camino es muy largo y hay que atravesar el bosque. Andá con cuidado y no te apartes del camino; no te vayas a caer, porque se puede romper la botella y tu abuela se quedará sin nada. Caminá por el sendero sin distraerte, no te entretengas y no te pongas a juguetear por todas partes. Cuando llegues a su casa acordate de darle los buenos días. Y, sobre todo, no hables con desconocidos. —Sí, mami, te prometo que voy a hacer todo bien —dijo Caperucita Roja.

Y Caperucita Roja se fue rumbo a la casa de la abuela que vivía afuera, en el bosque, a media hora de camino del pueblo.

Cuando la niña iba caminando por el bosque, salió a su encuentro un lobo que parecía estar esperándola. Nunca antes la niña había visto un lobo y no sabía lo peligroso que podía ser, así que no se asustó. El lobo, amablemente, le dijo: —¡Buenos días, pequeña! ¿Cómo te llamás? —¡Buenos días! Me llaman Caperucita Roja.

CAPERUCITA ROJA

"CAPERUCITA ROJA" ES UN

CUENTO DE CHARLES PERRAULT

QUE SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ

EN 1697 EN UN LIBRO LLAMADO

CUENTOS DE ANTAÑO. EN ESE LIBRO

TAMBIÉN ESTABAN, ENTRE OTROS,

LOS CUENTOS: "PULGARCITO",

"CENICIENTA" Y "EL GATO CON

BOTAS". ¿SABÍAN QUE TAMBIÉN

ESCRIBIÓ "LA BELLA DURMIENTE"?

©^ STELLA

  • ¡Mejor juntos!

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—¿A dónde vas tan temprano? —Voy a ver a mi abuelita. —Decime, Caperucita Roja, ¿dónde vive tu abuela? —Hay que caminar como quince minutos más por el bosque, porque su casa se encuentra bajo los tres árboles grandes. —¿Y qué llevás en esa canasta? —Tarta y leche —contestó Caperucita con cierta desconfianza—; pero te advierto que la cesta es para ella y solo para ella. La abuela está enferma y débil, y necesita algo bueno para fortalecerse.

El lobo se empezó a reír a carcajadas. —No es exactamente una tarta lo que quisiera cenar esta noche... —¿Qué decís? —preguntó Caperucita. —No, nada —contestó el lobo, mientras se le hacía agua la boca—. Solo pensaba en voz alta. Y en un tono cariñoso le dijo: —¿Te falta mucho para llegar? —No —dijo Caperucita, señalando con el dedo—. Mi abuelita vive allí. ¿Ves ese tejado, más allá de los árboles? Esa es su casa. —Todavía es temprano y seguro que está durmiendo. ¡Mirá esas flores tan hermosas! ¿Escuchás el canto de los pájaros? ¡Es tan divertido correr por el bosque! —dijo el lobo.

Caperucita Roja abrió sus ojos y vio cómo los rayos del sol atravesaban las ramas de los árboles y tocaban las flores tan preciosas que había. Admirada, pensó: «El lobo tiene razón. Si llevo a la abuela un ramo de flores frescas se alegrará; y como es tan temprano llegaré a tiempo».

Y apartándose del camino, se metió en lo profundo del bosque en busca de las flores más lindas para su abuela. Mientras tanto, el lobo se alejaba entre los árboles a toda velocidad, dejando a Caperucita sola en el bosque.

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P E R R AULT

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  • ¡Mejor juntos!

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—¡Uy, abuela, qué manos tan grandes tenés! —PARA ABRAZARTE MEJOR. —¡Uy, abuela, qué boca tan grande y horrible tenés! —¡PARA COMERTE MEJOR!

Y diciendo esto, el lobo saltó de la cama y se tragó a la pobre Caperucita Roja de un solo bocado. Después de haberse comido a la abuela y a Caperucita, el lobo ya no tenía hambre pero estaba muy cansado. Por lo que se metió en la cama y se durmió profundamente. Un rato más tarde, un vecino de la abuela pasó con su perro por delante de la casa. Se sorprendió al escuchar los ronquidos. Pensó: «La abuela ronca pero nunca tan fuerte. ¿Estará bien? ¿Necesitará algo? Voy a acercarme a verla, cierto que estuvo enferma los últimos días. Quiero asegurarme de que esté bien».

—¡Vamos! —dijo el hombre a su fiel compañero—. Presiento que está pasando algo raro.

Entró en la casa y llegó a la habitación. Al acercarse a la cama vio al lobo en ella durmiendo plácidamente todo desparramado.

—Mirá dónde vengo a encontrarte, viejo y astuto lobo —dijo—; llevo mucho tiempo buscándote…

Entonces buscó una soga y comenzó a atarle las cuatro patas. «¡Qué malvado!» — pensó. «Ya se comió a la abuelita. Pero tal vez estoy a tiempo para salvarla». Así que agarró unas tijeras del costurero de la abuela y comenzó a abrir la barriga del lobo. Al dar los primeros cortes en la panza del lobo, el hombre pudo ver la roja caperuza de la niña. Y después de dos cortes más saltó Caperucita diciendo: —¡Ay, mamá querida! ¡Qué miedo me dio! ¡Qué oscura es la barriga del lobo!

No fue tan fácil sacar a la abuela. Se había asustado tanto que no paraba de temblar. Pero lograron sacarla y, mientras tanto, al vecino se le ocurrió una idea:

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P E R R AULT

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  • ¡Mejor juntos!

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P E R R AULT

—¡Apurate, Caperucita! Andá hasta la orilla del arroyo y traé todas las piedras que puedas. Tenemos que apurarnos así el lobo no se despierta.

Caperucita Roja salió corriendo y volvió con un montón de piedras, las usaron todas para llenarle la panza al lobo y luego cosieron la herida.

Finalmente el lobo se despertó y se dio cuenta de lo que había sucedido, quiso salir corriendo pero las piedras le pesaban tanto que se cayó. Se levantó y lo volvió a intentar, se volvió a caer y así unas cuantas veces más. Por lo tanto no le quedó otra que arrastrarse hasta la puerta de la casa de la abuela. Cuando logró escaparse, se escondió en el bosque y nunca más se lo volvió a ver.

Caperucita, la abuela y su vecino por fin pudieron relajarse y decidieron celebrar. Compartieron la leche y la tarta que había llevado Caperucita. Después de semejante episodio, la abuelita, por los nervios, comenzó a reír y Caperucita comprendió que, a pesar del susto, su abuela comenzaba a sentirse mejor.